Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
*Contenido sexual explicito entre un mayor de edad y uno menor, tómenlo en cuenta por favor para evitar un mal rato.
El primer encuentro con su reina no había sido el mejor que él hubiera imaginado. La escena que había hecho su mujer con su harem fue algo que no podrá borrar de la cabeza de Ryou.
Algo que hasta la fecha seguía molestando a su reina.
Por qué si, aquel bonito castaño que sacó de su harem solo para ser atendido y consentido por tan delicadas manos ya era su reina.
Aunque el menor no lo sabía aún.
Quizá va siendo hora de dejar en claro sus intenciones con Sakurai Ryou de una vez por todas.
-Te noto distraído Ryou-chan ¿pasa algo?- pregunto preocupada Momoi Satsuki por su amigo. Ambos estaban ayudando a arreglar las habitaciones y pasillos del palacio por ordenes del rey Aomine. Desde lo ocurrido con la reina y sus compañeras del harem de Daiki fue el mismo moreno quien ordeno que ellos dos -entiendase por Momoi y Sakurai- tenian prohibido volver a las actividades que tenian sus amigas con el rey.
Razón por la cual los dos estaban por aquellos oscuros y frios pasillos.
-No es nada Momoi-san- aseguro el menor viendo a su amiga quien no le creia para nada lo que estaba diciendo el castaño. Al notar esto Ryou volvio a hablar -bueno, ultimamente Aomine-sama ha estado actuando... raro. Muy raro conmigo-
-¿Te ha dicho algo que te molestara?- pregunto preocupada la peli rosa. Si ese era el caso le diria a Shoichi para que interviniera con el rey. Era la unica persona -ajena al bonito castaño que tenia por amigo- que su majestad hacia caso.
O al menos ese era la principal función de Imayoshi.
Esa era la idea...
-No es eso, Momoi-san- respondio Ryou con sus mejillas sonrojadas para impresión y sorpresa de la peli rosa quien veia en tal estado al bajito adolescente -yo... yo creo que me enamorado de Aomine-sama-
Oh.
Asi que era eso ¿eh?
¿Era eso?
-¿Y eso que tiene que ver con el extraño comportamiento de Aomine contigo y tu... enamoramiento?-
-Bueno- el sonrojo en las mejillas ajenas exploto para ternura de Momoi, que bonito chico -Aomine-sama me ha dicho que soy... lindo. Me averguenza con facilidad y yo... yo, no se que debo hacer. En esos momentos solo quiero gritarle mis sentimientos y rezar por que sean correspondidos- explico con timidez el menor viendo con sus ojos brillantes y expentantes a Momoi -¿qué debería hacer, Momoi-san? Si digo mis sentimientos podria morir a manos de la reina o peor aun, de Aomine-sama. No quiero eso- hizo un pequeño puchero aguantando las ganas de llorar en esos momentos.
El solo queria que su primer amor fuera correspondido como siempre lo imagino que seria ¿acaso era mucho pedir?
Parece ser que asi era. Su amor permaneceria como prohibido antes de que alguien tan inalcanzable como Aomine si quiera lo viera a el como alguien, siqueria ser una opción para pasar una noche en su cama.
Momoi guardo silencio. Ellas sabia mejor que nadie que los sentimientos del castaño eran mas que correspondidos por Aomine. Vamos, que debes verle la cara al rey para caer en cuenta que algo dentro de el habia cambiado desde que conoció y tiene en su poder a Sakurai Ryou. Rostro que hace muchos años creyo habia perdido el soberano de Too desde que contrajo matrimonio con la actual reina.
El amor habia surgido de nueva cuenta dentro de si gracias al bonito castaño que limpiaba sus lagrimas con su pañuelo y le veia como si por lo que estaba pasando era el peor pecado del mundo que un chico inocente como el estuviera haciendo.
-Te ayudare, Ryou-chan- aseguro con una sonrisa Satsuki.
Ryou merecía vivir su primer amor sin miedo a nada.
-¿Ryou?- llamo el rey de Too al castaño que estaba escondido entre los rosales del jardín trasero del palacio. Justo frente de este había un pequeño y cálido lago el cual usaba Aomine para escapar de la realidad junto con el castaño quien le veía con temor y timidez.
-Yo...- dudo en hablar el castaño, el moreno se sentó a un lado suyo poniendo mas nervioso al castaño que no sabia como decir lo que estaba pensando -solo estaba pensando en lo bonito que es aquí, los empleados del palacio han hecho un buen trabajo cuidando el jardín y el lago- acoto viendo el lugar a su alrededor.
-Si, ya lo creo- respondió el rey recargando su cabeza en el hombro del castaño quien se tenso al por aquel movimiento de Aomine -aunque, debo de admitir que me gustara ver en el futuro lo que tu podrás lograr una vez tomes el mando del reino y de todas mis posesiones-
-Pero... eso no seria correcto Aomine-sama. La reina no lo permitiria nunca- explico con temor el menor siendo devorado e intimidado por la mirada intensa del moreno sobre el.
¿Eso que significaba exactamente?
-No me interesa lo que esa mujer piense- respondio firmemente el moreno tomando el rostro inocente del castaño entre sus manos mientras acariciaba con sus pulgares las suaves y regordetas mejillas del menor, tan lindo -lo que me interesa es lo que tu quieres, Ryou-
-¿Aomine-sa- su pregunta se vio interrumpida por el repentino e inesperado beso que el rey robo de sus labios. Labios que eran movidos y suavemente mordidos por Aomine quien buscaba ser correspondido por el castaño quien dificilmente podia seguir su intenso ritmo.
Era su primer beso despues de todo.
Joder, son tan suaves, penso Aomine lamiendo los suaves pliegues del castaño quien tenia sus manos sobre las del rey quien aun no soltaba sus mejillas.
Queria ir mas lejos.
-Mmm- gimio bajito el castaño aun sobre los labios del moreno quien ahora tenia sobre la pared donde nacia el rosal al menor quien separo sus labios por la intensidad que estaba tomando aquel beso -Aomine-sama-
-Dios, Ryou- gruño el moreno besando ahora el cuello del menor quien abrazaba la amplia espalda del hombre que estaba encima suyo -eres tan... hermoso- jadeo sobre el oido del menor quien trataba de escapar del agarre del mayor.
Pero a la vez no queria hacerlo. Temia hacerlo y que resultara eso peor de lo que imagino.
-Aomine-sama- gimio el castaño un poco asustado por como el moreno trataba de quitarle sus prendas y como no hacia nada para poder evitarlo.
-Lo siento ¿te asuste?- el menor asintio con miedo -creo que me deje llevar por el amor que te tengo, lo siento Ryou-
¿Amor?
-¿Aomine-sama me ama?- pregunto inocentemente el castaño viendo expectante al moreno.
-Te amo desde el primer momento en que te vi- el menor se sonrojo por tal declaración.
Entonces... lo que estaban por hacer estaba bien.
¿Cierto?
-Yo también lo amo, Aomine-sama- respondió el castaño -creí que... creí que mis sentimientos nunca serian correspondidos, no con Aomine-sama casado con la reina y todos los problemas que eso acarrea y...- guardo silencio cuando los labios de Aomine volvieron a adueñarse de los suyos.
Podría acostumbrarse a eso, pensó el castaño mientras acariciaba los cabellos azules del rey y este desordenaba los suyos con cada movimiento que ambos hacían.
Saberse correspondido era lo mejor que podría pasarle en la vida a Daiki.
-Seré tu dueño esta noche, Ryou- el menor le vio confundido y extrañado ¿Qué quería decir con eso?
Aomine soltó una carcajada divertido asombrando al castaño pues era la primera vez que veía al rey actuando así, el menor era tan dulce y inocente.
Vaya que se complacería de adueñarse del hermoso adolescente sin menor remordimiento.
La cabalgata hacia el lugar a donde el moreno quería escoltarlo duro aproximadamente dos horas desde el palacio. Dos horas que había aprovechado el rey para besar y marcar el cuello blanquecino del castaño quien se estremecía y removía de su lugar con cada besito que Aomine daba en su nuca y cabello.
Si, el rey estaba desesperado por desvirgar a tan lindo adolescente.
Los ojos de Sakurai Ryou se iluminaron al ver tan hermoso claro bajo la luz de la luna. Luz que hizo que Aomine se enamorada un poco mas del menor que tenia sus ojos brillantes y ilusionados. Dios, el chico debia ser el pecado mismo encarnado en persona.
-Bien, ya hemos llegado- anuncio el rey bajando de su corcel de pelaje negro e intensos ojos rojos quien se permanecia quieto al ver las intensiones de su amo con el chico que aun no bajaba de su lomo -vamos Ryou, quiero nadar un poco contigo antes de regresar al palacio-
Y mi aburrida y monotona vida, penso pero prefierio callarse para que el castaño no lo supiera. No queria abrumarlo mas de lo que ya estaba.
-Okey- acepto el menor tratando de averiguar por donde bajar de aquel intimidante y hermoso caballo pero por mas que pensaba no podia hacerlo -yo... yo no puedo bajar Aomine-sama-
Aomine extendio los brazos y despues hablo -extiende tus brazos y rodea con ellos mi cuello, te bajare cuidadosamente- el menor asintio y acato lo que dijo el rey. Despues de unos segundos tenia en su cintura la diestra del peli azul y su zurda acariciendo sus cabellos.
Aomine cargaba de manera nupcial al pequeño adolescente.
-Eh... y-yo- se sentia un poco incomodo por la forma en la que era llevado por Aomine pero parecia que este no se inmutaba por eso -yo puedo caminar desde aqui, Aomine-sama, no es necesario que me lleve cargando hasta nuestro destino- comento el castaño aun abrazado del moreno quien caminaba en silencio aun llevando de esa forma al menor que hizo un pequeño puchero al verse ignorado por el mayor.
-Si sigues haciendo aquel adorable puchero juro que te hago mio antes de llegar a nuestro destino- advirtio el moreno viendo intensamente al menor que se habia sonrojado por aquella desclaracion.
Luego de eso la conversacion habia terminado. El castaño solo podia ver la vegetacion, la naturaleza que rodeaba aquel pacifico lugar. Era la primera vez que veia otro lugar que no fueran los terrenos del palacio. Aquello lo llenaba de alegria y curiosidad. Mientras eso pasaba con el castaño, Aomine no podia dejar de verle enamorado. Ryou era... Ryou era simplemente un bello angel encarnado entre nefastos seres humanos que no veian su belleza y pureza.
Y vaya que se alegraba ser de ahora en adelante el unico dueño de aquel bello angel.
Para siempre.
Llegaron exactamente diez minutos despues a su destino para satisfaccion de Aomine. Ryou vio impresionado la enorme y hermosa cascada que era iluminada por los rayos lunares de aquella noche. Podia ver atravez de la cristalina agua los peces y piedras preciosas que habia en la laguna bajo de aquella alta y singular cascada.
-Hemos llegado- anuncio Aomine caminando hacia la laguna para alegria del castaño.
-Es hermoso- comento Ryou con sus ojos caramejos brillando intensamente. Aomine sonrio.
-No tan hermoso como tu, Ryou- acoto el rey extendiendo sus brazos aun con el castaño en ellos en direccion a la cristalina agua.
Sakurai se percato de esto.
¿No pensara en...? ¡El agua estaba helada!
-¿Qué va- su pregunta murio en cuanto Aomine dejo caer su cuerpo al agua de la laguna para horror del castaño quien no se esperaba aquel movimiento del rey. Pero para impresion propia... estaba equivocado. Despues de unos segundos estando sumergido en el fondo del agua salio tomando una gran bocanada de agua -el agua esta tibia ¿cómo es posible?- pregunto al aire el castaño quitandose el agua en su rostro con sus manos y haciendo a un lado sus cabellos mojados de su rostro. La luna estaba en su punto mas alto en aquellos momentos -¿Aomine-sama? ¿Qué esta haciendo?- pregunto el menor ruborizado al ver que el mayor se estaba desnudando frente a sus ojos. Se escondio bajo el agua al notar el que el rey no llevaba nada encima.
Dios, el rey queria que sufriera un paro cardíaco esa misma noche.
-Nada, solo pienso tomar lo que por derecho real me pertenece- respondio el moreno metiendose a la laguna sin pudor alguno riendo divertido al ver el intento de escapa del adolescente de sus garras -no seas necio Ryou, esto- tomo de la cintura al adolescente y despues le dio una sonora nalgada haciendo gemir involuntariamente al castaño mientras apoyaba Ryou sobre la orilla de la laguna -te dije que en algun momentos seria mio, y ese momento por fin ha llegado-
-P-pero...-
-Te ves tan lindo tratando de escapar de mi- el moreno lamio los labios del castaño quien ahora no podia moverse de su lugar por el agarre del moreno en su cintura -deberias cerrar los ojos y dejarte llevar por mi. Te juro que no te lastimare- el menor asintio mientras cerraba fuertemente los ojos al sentir las frias manos del rey acariciando su torso semi desnudo mientras retiraba lentamente sus prendas mojadas de su pequeño cuerpo.
Cuerpo que hizo excitar al moreno quien cargo al castaño e hizo que este rodeada su cintura con sus piernas desnudas mientras hacia que su despierto miembro se frotara sobre el pequeño del castaño. Hubo un choque eléctrico entre ambos cuerpos despertando el placer sexual que hace tiempo creía extinto el rey de Too.
Iba a corromper al menor de una vez por todas.
-Me duelen- se quejo en un suave susurro el castaño viendo con un puchero al moreno que soltó una risita divertida por la linda actitud de niño mimado del menor.
-Tus labios son dulces- afirmo el moreno mientras hacia que las pequeñas manos del menor se aferraran a su cuello, sus cabellos eran revueltos por el castaño entre nervioso y expectante de lo que haria el moreno a continuacion -iremos despacio ¿okey?-
-Okey- acepto el castaño. Sus piernas eran acomodadas alrededor de la cintura del mayor, podia sentir algo grande rozando su retraguardia -tengo miedo-
-Tranquilo- hablo el rey besando los cabellos castaños con ternura al mismo tiempo que lo hacia en la mejilla ajena para tranquilidad del menor -entrare despacio, no te lastimare, te lo juro- el menor asintio y despues le dio un pequeño beso en la mejilla al moreno quien sonrio y coloco la puntita de su mejor amigo sobre la virginal entrada del menor que arañaba su espalda del nerviosismo, Aomine masturbo un poco el pequeño miembro buscando aliviar la tension del menor con aquel movimiento.
Y vaya que lo logro.
-S-se siente rico- gimio quedito el menor por el movimiento en su pene. Aomine vio la oportunidad para poder entrar en el castaño y lentamente bajo la cintura del castaño sobre su miembro erecto haciendo que este jadeada sobre su oido -Aomine-sama- gimio Ryou por el movimiento del moreno en su interior, el agua de la laguna empezaba a filtrarse por su entrada encontrando aquella sensación algo excitante -ma-más rapido, Aomine-sama-
-Dios- sujeto con firmeza las caderas del castaño y empezo un vaiven mas intenso y profundo en el cuerpo del adolescente, movimiento que hacia rozar el pequeño miembro del castaño en su pecho -eres mas delicioso de lo que imaginaba, Ryou. No voy a soltarte nunca- gruño sobre los labios del castaño quien no tardo en iniciar un intenso y hambriento beso el cual no tardo en corresponder el moreno quien seguia castigando el cuerpo del castaño -sigue mordiendo mi lengua asi y te juro que no te volvere a soltar nunca en tu vida. Seras mio para siempre-
-Mmm- se lo penso un segundo el castaño y antes de que pudiera responder el menor Aomine habia mordido sin ser brusco el cuello de Ryou, formandole una pequeña marca de propiedad en su blanca piel -me gustaria mucho, Aomine-sama-
-Entonces- afirmo su agarre en la cintura del castaño y se adentro con mayor profundidad en el cuerpo ajeno -no te molestara casarte conmigo, ser mi reina y darme todos los hijos que quiera ¿cierto?-
-No...- dudo un poco en responder pero al sentirse llagar al orgasmo no pudo negarse a asentir -pero yo no puedo tener niños-
-Bueno- soltó una risita divertida el moreno mientras se corría dentro del menor quien araño su cuello y pecho al sentirse lleno e invadido por la esencia del moreno -no lo sabremos hasta seguir intentándolo ¿no crees?-
El menor se ruborizo. No podía estar hablando enserio el rey ¿cierto?
Y vaya que sus pensamientos estaban fuera de la realidad.
