Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Sacar terceras partes de estos drabbles provocaron que se alargara en demasía este fic... vaya, hasta ahora lo recuerdo.


-Nee nee, Ryoucchi- llamo un lindo rubio de ojos mieles a su amigo quien almorzaba tranquilamente una ensalada César con un suave te de chai de acompañamiento.

-¿Qué pasa Kise-san?- pregunto el castaño viendo a su amigo dejando sus alimentos de lado. El resto de los chicos prestaron atención a lo que pasaba entre Sakurai y Kise.

-¿Cómo fue que conociste a Aominecchi?- pregunto Ryota demasiado interesado en la respuesta de Sakurai.

-Es una buena pregunta- comento Kuroko viendo al castaño que estaba a un lado suyo -ninguno de los dos nos ha dicho cómo fue que terminaron juntos-

Ryou guardo silencio al tener las miradas de sus amigos sobre el. Debe admitir que se siente nervioso en esos momentos.

-Bueno...- dudo en decir algo -yo conocí a Aomine-san un día estando en la biblioteca, me estaba escondiendo de... bueno, ya saben, mis acosadores- explicó el bajito sientiendose raro al estar narrando todo eso.

Lo recuerda como si hubiera sido ayer.

Ryou caminaba tranquilamente por los pasillos de la preparatoria cuando de pronto fue empujado sin delicadeza alguna a la pared más cercana del edificio.

Se quejó un poco y después soltó los libros que llevaba en brazos asustado ¿Qué estaba pasando?

-Vaya, vaya, mira que es lo que tenemos aquí. El mariquita número uno de la preparatoria- se susto al oír aquella voz hablando tan despectivo.

-Me sorprende que no esté rodeado de sus ovejitas maricones que lo sigan a todos lados- acotó el otro sujeto mientras quitaba el broche que tenía en el cabello el castaño en forma de estrella y lo pisaba sin importar nada.

Un par de lágrimas rodaron por las mejillas de Ryou. Estaban siendo muy crueles con el.

-Déjenme... Por favor- pidió en su sollozo el bajito ¿Cuándo fue que los gustos de los demás era sinónimo de molestia y burla?

-Lo haremos en cuanto nos atiendas como la putita que eres- hablo el primero tirando de los cabellos a Ryou quien se quejó por aquello.

Debía escapar de ahí.

Antes de que aquellos chicos lo pusieran de rodillas y le hicieran algo peor, el pequeño Sakurai Ryou se armó de valor y pateó en la entrepierna al chico que lo tenía sujeto de los cabellos y al segundo piso con su pequeño tacón el pie izquierdo y derecho del chico y después pateó también sus genitales.

Era hora de correr.

-¡VUELVE AQUI MALDITO HOMOSEXUAL!- gritaron a la vez los caídos en el pasillo mientras perseguían de al pequeño castaño quien con todo y zapatos con tacones corria como si su vida se fuera en eso.

Nada fuera de la realidad.

Dio la vuelta a la derecha y vio su salvación, al menos por esos momentos »Biblioteca«. Sin dudarlo entro al enorme salon sin importarle el ruido que estaba haciendo o si la encargada estaba ahí. Solo quería ocultarse hasta que esos chicos lo dejarán en paz.

Corrió por los pasillos de la biblioteca y se escondió en las áreas de lectura y descanso. Se agachó y oculto bajo las mesas y sillas del lugar, encogió sus piernas y oculto su rostro entre ellas esperando que esos chicos jamás lo encontraran.

Varias lágrimas brotaban de sus ojos caramelo. Tenía miedo, mucho miedo, y sus sollozos solo hacían notar el estado en el que estaba.

Los chicos de su edad eran demasiado crueles con el solo por tener gustos y preferencias distintos a los suyos. Lo cual era muy injusto si se lo preguntaban al pequeño castaño que lloraba en silencio.

-Oye, oye ¿Por qué tanto escándalo?- el castaño paro de llorar y después soltó un gritito para nada masculino al oír aquella voz cerca de su ubicación actual. Para horror del castaño a un lado suyo había un alto chico moreno de cabellos azules y ojos del mismo tono quien estaba dormido bajo la mesa donde el se estaba ocultando ¿Cómo fue que nunca lo vio? -vaya, esto si que es una sorpresa. Es la primera vez que veo a una chica tan linda por aquí-

¿Chica? Pensó Ryou, eso es nuevo.

-Y-yo no soy una chica- respondió Ryou ocultándose más adentro de su escondite. No queria ser molestado de nueva cuenta por algún desconocido, mucho menos por el moreno que le veía confundido.

-¿Por qué te escondes?- pregunto Aomine quitando el sueño que tenía en esos momentos.

-¿No vas a golpearme?- murmuró con temor el bajito mientras huía de la mirada del moreno quien se extrañó por aquel comportamiento -ya sabes... no soy normal. Me molestan por ser diferente y no compartir la normalidad que ellos tienen- explicó el bajito aguantando las ganas de llorar que sentía.

-Qué estupidez- exclamó el peli azul para impresión del castaño -todos somos diferentes en uno o varios sentidos. Nadie debe de cumplir con las expectativas de nadie, solo con las propias- vio a Ryou quien limpiaba sus lágrimas luego de esas lindas palabras -y si lo tuyo es vestirte como muñequita de porcelana entonces eso está bien. Si te sientes bien contigo mismo, entonces los demás se pueden ir al infierno si es que quieren- agrego mientras le sonreía al castaño y acariciaba las húmedas mejillas del bajito.

Interesante, pensó Aomine, son más suaves de lo que hubiera imaginado.

-Gracias por tan lindas palabras...-

-Aomine Daiki, supongo que eres amigo de Tetsu, ¿Cierto?- el bajito asintió.

-Sakurai Ryou, mucho gusto Aomine-san- se presentó con el moreno quien tenía aún sus manos en sus mejillas.

-Al fin te encontré, maldito bastardo marica- en un momento de distracción el pequeño castaño fue jalado con fuerza por uno de sus acosadores quien le vía dispuesto a matarlo de ser necesario.

Ryou grito y pataleo tratando de soltarse del agarre del otro chico en sus piernas pero no podía hacer nada.

-Voy a cobrarme lo de hace rato, maldito marica- y antes de que pudiera hacerle más daño al podré y asustado castaño una silla de la biblioteca fue a parar en su rostro para impresión de Ryou y el otro sujeto quien había caído desmayado por el impacto.

-Oye bastardo de mierda- bramó enojado Aomine mineras tronaba sus nudillos y cuello. La mirada que tenía en esos momentos juraba sangre -¿se puede saber que demonios pensabas hacer en mi presencia, imbécil?- luego de eso se le lanzó a los golpes al desmayado sujeto y lo arrojó al otro hombre que trataba de acercarse a Ryou quien estaba en shock por todo lo acontecido.

Eso fue genial, pensó el bajito viendo sorprendido al moreno quien aún estaba enojado y ahora lo ayudaba a levantarse con cuidado.

Aomine gruñía tal animal enjaulado. Una cosa era molestar a un chico lindo como aquel por su forma de vestir y otra muy diferente es querer pasarse de listo con el.

¡Iban a violar al pobre chico! ¡Y en sus narices! Por supuesto que no lo iba a permitir.

-¿Estás bien?- pregunto ya al final el moreno viendo a Ryou de arriba a abajo.

-Lo estoy gracias a Aomine-san- expresó el bajito con gratitud y una linda sonrisa sonrojando al moreno que para es tiempo ya estaba tranquilo y con la cabeza fría.

-¿Deberíamos ir a decirle al director sobre esto?- pregunto Aomine. Debió de haber matado aquellos tipos en cuanto tuvo la oportunidad.

-No, creo que con el escarmiento que les dio Aomine-san no vuelvan a molestarme, lo mejor será irnos de aquí. No quiero estar cuando la encargada regrese y vea todo esto- Daiki acepto de mala gana y se llevó de la mano a Ryou quien se sonrojo por aquella acción del moreno.

El castaño tenía razón.

Tiempo después se enteró que aquellos chicos fueron expulsados definitivamente d de la preparatoria. Sospecha que tuvo que haber sido obra de sus amigos quienes estaban preocupados por el.

Sin saber que quien había hecho aquella denuncia anónima con el director sería el que en futuro llamaría »su príncipe azul«


Todos los chicos en aquella mesa suspiraron enamorados para diversión de Ryou quien soltó una risita divertida por el actuar de sus amigos.

-Qué bonito recuerdo- comento Himuro -Daiki se preocupó por ti desde el momento en el que te conoció-

-Yo creo que se enamoró de el desde el momento en que conoció a Ryoucchi- opinó Kise.

-Creo que todos estamos de acuerdo que nació algo entre ellos en el momento que sus ojos chocaron con los contrarios- acotó Kouki viendo a su amigo. El resto de los chicos asintió a las palabras de la emperatriz de Akashi.

-Es claro que la tensión sexual entre ambos nació en el minuto que Aomine te vio sensualmente vestido- le guiñó un ojo pícaramente Takao para vergüenza de Ryou.

-Es lindo el amor a primera vista- agrego Kuroko -pero el de ustedes roza a lo cliché. ¿Eso es justo?-

-Bueno, Tetsu- opinó Aomine sentándose atrás de su novio mientras lo abrazaba de la cintura -cada quien vive el amor de la forma empalagosa que quiera. Deberías decirle eso a Kagami- explicó que mientras besaba el cuello de Ryou.

Podría decirse que conocer a su príncipe azul fue lo mejor que pudiera haber imaginado.