Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Hay omegaverso Yuri, tómenlo en cuenta por si no les gusta este tema.
Pov. Aomine.
Me llamo Aomine Daiki y soy una alpha. Lejos de que me interese tu opinión sobre mi vida, el molesto de Satsuki no iba a dejarme en paz si no hacía esto.
Y para que mentir. También necesitaba yo hacer esto.
Voy a contarte como fue que conocí a mi Omega. A mí pequeña y hermosa Omega, y como es que en ocasiones el destino puede ser muy acertado para ciertos acontecimientos.
Era fin de semana, específicamente viernes por la noche. Satsuki ha sido mi mejor amigo casi toda mi vida, diría que es un amigo de mi infancia. El que el sea un beta y yo una alpha no ha sido impedimento de mantener nuestra amistad en flote. Y como tal, suelo ser arrastrada por el la mayor parte de sus aventuras y desventuras.
Más las segundas que las primeras.
Aunque, son ocasiones como estas que agradezco ser una oficial de policía. Por ese día inactiva, pero lo era. Mi trabajo nos ha ayudado a el y a mi salir de los embrollos en los que me mete mi peli rosa amigo.
Regresando al punto inicial. Conocí a mi Omega esa misma noche. La idea de Satsuki era buscarme una pareja estable con quién compartir el resto de mi vida. Siendo sincera y sin mentir, pude reconocer el aroma de Sakurai Ryou incluso antes de entrar a aquel bar. Mi alpha estaba más que feliz por eso.
Pero, deje que Satsuki me llevara a las mesas disponibles del establecimiento. Quiero decir, no quería romper las ilusiones de mi amigo tan pronto por encontrar ya a mi destinado.
O en este caso destinada. Una pequeña, sensual y adorable niña de no más de 20 años. Una menor de edad en otras palabras. Sus cabellos castaños amarrados en un par de caletitas adorables, sus ojos caramelo, su piel blanca y fina, sus apetitosos labios pintados de un sensual y llamativo labial escarlata. Y la corta falda azul celeste y la blusa descubierta de color blanco eran la combinación perfecta para hacerme gruñir de excitación y júbilo.
Mi niña era hermosa.
-Vaya, parece ser que alguien ya encontró a su otro alguien- comento burlón Momoi -y yo que decía que ibas a morir en soledad, Dai-chan-
Gruñí molesta, ese idiota -no molestes Satsuki- me queje sin perder de vista a mi chica quien iba a acompañada de otras dos chicas. Una peli celeste y una despampanante rubia. Ja, como si esas niñas pudieran ganarle en belleza a mi chica.
-Yo solo digo lo que veo, Dai-chan- le resto importancia al asunto -¿Por qué no te acercas? Se nota que la chica es linda y educada. No creo que te trate mal-
Momoi tenía razón. No perdía nada con acercarme a ella y hablarle. Quiero decir, debía marcar mi presencia y mi propiedad ahora que la he encontrado.
Quiero a esos alphas y betas fuera de mi niña. Y una alpha de 28 años con cara de demonio recién salido del infierno dudo que sea imposible de no abrirle paso cuando lo necesita.
Me acerqué sin titubear a la chica de mis sueños y libere un poco de mis feromonas llamando la atención de sus amigas quienes al verme supieron de inmediato las intenciones que tenía con su amiga a quien dejaron sola sin dejar de verme de reojo temiendo a mis intenciones con la pequeña castaña.
-Hola- mi niña dio un brinquito del susto al oír mi voz y ya no ver a sus amigas con ella. Sin querer hice que soltará sus feromonas de temor. Y yo como su alpha no podía evitar gruñir molestar por eso -no te haré daño, te lo aseguro- prometí liberando un poco más de mis feromonas para tranquilizarle pero creo que no tenían efecto en ella.
-H-hola- me respondió el saludo -¿S-se le ofrece algo?- me preguntó ¿Acaso no sabía mis intenciones al detectar mi aroma en el aire?
-No es por ser indiscreta- enserio me estaba esforzando para no decir una tontería y alejarla de mi -pero ¿Acaso no hueles mis intenciones contigo? Mis feromonas ya invadieron todo el bar- explique para impresión de mi niña quien bajo la mirada avergonzada captando el porqué me acerqué a ella.
-Lo siento- se disculpo conmigo avergonzada y bajando el rostro apenada -pero yo no tengo sentido del olfato. Es un defecto desde que era niña. Mi Omega no se siente perjudicado por el aroma y feromonas de otros alphas u omegas- explicó con un sonrojo en sus mejillas.
Ahora entendía el porqué no me había detectado la primera vez.
Así fue como conocí a mi hermosa Omega. A mí Ryou.
Mi supuesta Omega defectuosa.
Aún cuando sabe que para mí ella es más que perfecta.
Mi perfecta mujer.
