Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Hideaki Kiyoshi se mantenía apacible y tranquilo a pesar del escándalo que lo estaba rodeando en esos momentos. Tal y como pensó, aquella cena en la casa de sus padres era un presagio a la destrucción de su tranquila vida y sus sueños a futuro con Kai.
Vaya mierda.
-Perdón- murmuró Kai que le tenía tomado de la mano en símbolo de apoyo y... vergüenza y pena por la que estaban pasando ambos adolescentes a causa de sus peculiares familias. Siendo precisamente los hermanos mayores de Kai los participantes de aquella peculiar escena -no creí que... Papi y mis hermanos se pusieran así en esta cena y en la casa de Teppei-san y Makoto-san. Ahora mismo siento vergüenza de mi familia- y estaba a punto de romper en llanto de no ser por Hideaki quien besó el dorso de su mano, aquella que estaba entrelazada con la del mayor. Los ojos verdes de Kiyoshi le veian apacible, muy tranquilo y calmado.
A pesar de que en esos momentos quería romper en la cabeza de sus estúpidos e impulsivos cuñados toda la vajilla de cerámica que su madre utiliza solo en ocasiones especiales -como este- por el simple hecho de hacer llorar a su novio.
Si no los asesinaba ahí era por respeto a su suegra, a la casa de sus padres, sus padres y porque no quería preocupar más de la cuenta a Kai.
En esos momentos agradecía ser hijo único.
-Tranquilo terroncito de azúcar, no pasa nada- le resto importancia al asunto mientras acariciaba las sonrojadas y humedas mejillas del pequeño Kai con una suave sonrisa en sus facciones -sabiamos que esto iba a pasar. No por nada hemos pasado situaciones así a lo largo de este año juntos. Aunque deberías desistir de reunir a tu familia y a la mía con este tipo de cenas y en fechas importantes. Un día de estos tu padre, tus hermanos o mi madre van a sacarle un ojo a alguien o algo mucho peor- explicó con paciencia el castaño limpiando las lágrimas que derramaba Kai.
El menor Aomine le vio confundido -¿Qué podría ser peor que perder un ojo?- pregunto Kai.
Hideaki se quedó callado -es mejor que no lo sepas, cariño- respondió mientras sostenía la mano de su novio con fuerza.
Lo mejor y lo más sano era que su madre terminara de discutir con su suegro y cuñados antes de que algo más pasara.
Tenía muchos puntos a discutir con la familia de Kai. Pero estaba seguro que con la manera de dialogar de su madre no podría llegar a buenos términos con ellos.
Vaya que esperaba que su padre pudiera hacer algo en esa situación.
Ajenos a la conversación de ambos chicos, Makoto Hanamiya tenía empuñado con fuerza su tenedor para ensalada y veía con el ceño fruncido a Aomine Daiki quien al igual que Makoto empuñaba su cuchara para sopa solo que con menos seguridad que la que reflejaba el abogado. Podías ver en ambos un silencioso juramento.
Juramento que solo tenía un propósito:
Dejar ser feliz a su hijo/Apartar a su hijo al lado de aquel niño/mocoso.
Ninguno de los dos iba a seder hasta ver cumplido su objetivo.
-¡Suficiente!- exclamó molesto Makoto sentándose en su lugar junto a Teppei quien se mantenía apasible en su sitio, el abogado se cruzó de brazos y después vio a Aomine -¿Por qué te empeñas en separar a mi hijo del tuyo? ¿Aún me tienes rencor por lo que le hice al fantasmita aquel en preparatoria y al idiota de mi marido?- pregunto directo y sin tapujos Hanamiya mientras su mano era tomada por Kiyoshi.
-Cariño, han pasado más de veinte años desde eso, dudo que Aomine te tenga rencor sobre algo que ya paso- expresó tranquilo Teppei sabiendo de la incomodidad que le provocaba a Makoto hablar sobre lo que pasó con el en Seirin y Kirisaki Daiichi. Teppei ya había pasado de página ese evento en su vida, pero a Makoto aún le costaba perdonarse por lo que le hizo a quien ahora es su esposo y el padre de su único hijo.
-Tks- chasqueo la lengua el comisionado de Tokio viendo a Makoto -creeme que si te tuviera algún rencor no estarías libre ejerciendo tu carrera y ayudándome a juzgar a los imbéciles que se pasan de listos en mi ciudad- explicó también sentándose en su lugar junto a Ryou quien lo veía preocupado y molesto.
Podía notar la incomodidad dibujada en la carita aún infantil de su pequeño Kai.
-¿Entonces por qué te empeñas en hacer infeliz a tu hijo alejándolo del mío?- volvió a cuestionar el abogado.
Una risotada sarcástica resonó en la mesa, luego los cubiertos fueron arrojados a la mesa con molestia nada disimulada del que soltó aquella carcajada -Será porque ¿es lo correcto? Mi hermano no fue criado para terminar de novio con un vago bueno para nada que solo sabe meterse en problemas y está de vándalo cerca de la escuela de Kai-
-¡Ryuchi!- le reprendió molesto Ryou -no hables así de Hideaki-kun-
Ryuki soltó un suspiro, su hermano era un idiota -sabes que normalmente no estoy de acuerdo con lo que dicen y hacen los idiotas de mi padre y de Ryuchi mamá, pero hasta ellos tienen razón. Tú sabes mejor que nadie en los problemas que se mete Kiyoshi cuando tiene la oportunidad ¿Cuántas veces no te hemos contado sobre los arrestos en los que lo hemos encontrado involucrado? Kai se merece algo mejor que esto-
-Chicos...- murmuró Ryou ¿Qué era todo eso?
-Para ser ambos policías son muy prejuiciosos, mocosos- hablo Makoto molesto con ese par quienes a pesar de sentirse un poco intimidados por la mirada de Makoto no retiraran sus palabras -y no voy a permitir que ofendan y denigren a mi hijo de esa forma. Con mi Hideaki no se metan, niñatos de mierda- se levantó de su lugar tirando su silla en el proceso siendo apenas detenido por Teppei quien le tenía sujeto de la cintura.
Los tres Aomine mayores se pusieron de pie por mero instinto preparándose para el posible ataque hacia los tres.
-¡Suéltame idiota! ¿No oíste todas las estupideces que dijeron sobre Hideaki? ¡Ofendieron a nuestro bebé!- grito y pataleo Makoto tratando de zafarse del agarre de su marido pero Teppei no se lo permitía.
-Si, lo oí cariño. Claro que estoy molesto igual que tú pero la violencia no arregla nada, tu ya lo sabes- explicó tranquilo Kiyoshi viendo seriamente a los tres Aomine. Ryou no sabía que decir al respecto, se puso de pie viendo seriamente a su marido e hijos quienes se sentían intimidados por la forma en la que Sakurai los estaba viendo.
Si, estaba decepcionado de los tres.
-¡Ya basta!- grito en un sollozo roto Kai Aomine levantándose de su lugar en la mesa de sus suegros soltando la mano de Hideaki en el proceso -enserio, enserio mi única intención de hacer este tipo de reuniones era para poder llevarnos mejor. Qué Papi, Ryuki, Ryuchi y todos pudiéramos convivir en paz con la familia de Hideaki y le dieran la oportunidad de conocer a tan lindas personas y al chico del que me enamoré- explicó limpiando sus lágrimas viendo decepcionado a su padre y hermanos mayores -pero creo que me equivoqué. Siempre me equivoco- vio a Makoto y a Teppei quienes también se quedaron tranquilos al oír al bajito Aomine hablar -lamento las molestias, les juro que no volverá a pasar una situación así en mi vida- hizo una marcada inclinación en forma de disculpa hacia los padre de Hideaki y después salió deprisa del comedor y la casa de los Kiyoshi siendo seguido por el castaño de ojos verdes y su padre.
-¡Kai espera! ¡KAI!- grito Aomine tras su hijo quién ya caminaba hacia la avenida principal. Daiki fue rebasado por Kiyoshi quien tenía marcado el entrecejo y ahora veía a Daiki tal perro enjaulado y sediento de sangre.
-Señor Aomine, enserio, y hablo muy enserio cuando le digo que me estoy conteniendo para no golpear su rostro hasta que me rompa los huesos de las dos manos. Y si no lo hago es porque no quiero que Kai este más afectado en esta situación. Pero si insiste en perseguir a Kai hasta que no se le bajen los malditos humos que se carga no me voy a contener con usted. Ya suficiente ha hecho junto con los energúmenos de sus hijos-
-Eres un- gruñó el moreno -¿Por qué no me dejas ir a ver a mi hijo?-
-Por que eres una de las causas por las que está sufriendo Kai. Y me jure a mi mismo que iba a destruir a todo aquello que lo lastimara e hiciera llorar- explicó viendo fríamente al moreno -aun si eso que lo lastima y hace daño es su propia familia. No me hagas perder la poca paciencia que aún te tengo, Aomine- luego de eso dejó solo al moreno en la avenida y le dio alcance a Kai quien para ese momento ya había llegado al parque cercano al hogar de su novio.
El pequeño peli azul aún derramando lágrimas y lastimeros sollozos se sentó en uno de los columpios del parque y se desahogo cubriendo sus ojos con sus manos.
No le tomo mayor importancia a la persona que se había acercado a él en harás de saber que le estaba pasando.
Hideaki se agachó a la altura de su novio mientras lo oía llorar. Odiaba verlo llorar.
-¿Bebé?- llamó Hideaki y antes de que pudiera tocar a su novio fue el propio Kai quien se lanzó a sus brazos llorando con mayor fuerza. Kiyoshi agradecía que sus pies estuvieran bien puestos sobre la tierra o sino los dos hubieran caído sobre el frío suelo. Llevo su diestra al cabello de Kai y le dio suaves caricias consolándolo mientras estrechaba con su brazo izquierdo el cuerpo del pequeño Aomine al suyo. Kai oculto su rostro en su cuello dejándose llevar por las cálidas caricias de su novio -no llores Kai, no me gusta que llores-
-Pe-perdón- hipeo Kai aún en brazos de su novio quien besaba sus mejillas y acariciaba sus cabellos -pe-pero... no puedo evitarlo. Le dije muchas cosas feas a Papi, a Ryuki y Ryuchi, creo que ahora me odian. Pero ellos tienen la culpa por haber ofendido a Hideaki sin darle la oportunidad que se merece de conocerlo. Mis suegros también me odian y arruine todo y... y- no pudo seguir por un nuevo sollozo que salio de sus labios. Kiyoshi solo lo consolaba en silencio, le mimaba y oía con atención hasta que se tranquilizara y pudiera dar su opinión.
Por qué sí, tenía mucho que dejarle en claro a Kai.
Unos minutos más tarde Kiyoshi estaba sentado en las raíces de un árbol con Kai sentado entre sus piernas y dejando que el mayor le abrazara de la cintura. El peli azul ya estaba más tranquilo pero aún tenía lágrimas humedeciendo sus mejillas. Hideaki besaba su nuca y cabello tratando de tranquilizarlo.
-No arruinarse nada, Kai- empezó despacio el joven de veinte años atrayendo a su pecho al menor quien le oía con atención -independientemente de lo que pase con nuestros padres yo no voy a dejarte. No me lo perdonaría nunca, eres mi terroncito de azúcar, eres mío aunque a tu padre y hermanos no les guste- explicó apoyando la cabeza de Kai en su pecho mientras limpiaba sus mejillas con su pañuelo, pañuelo que le dió Kai el día que se conocieron -y con respecto a lo otro. Dudo que mis padres y los tuyos te odien. Tú solo dijiste lo que agobiaba tu corazón, en ese sentido eres más transparente que yo. Así que no te preocupes, tenías que ponerle un alto a mi madre y a Aomine de una u otra manera, aunque no esperaba que se los gritaras a la cara. La cara que puso mamá fue épica al igual que la de tu padre- soltó una carcajada recordando ese momento, ya tendría con que molestar a Makoto un día de estos.
Aquella acción de su novio le tranquilizó mucho a Kai dejándose llevar por esa paz.
-Gracias, mi amor- murmuró Kai besando la mejilla de Hideaki, ya se sentía mucho mejor ahora -es bueno saber que me quieres aún a pesar de estar cubierto de babas, mocos lágrimas-
Hideaki frunció el entrecejo y después le dio un sonoro beso en la mejilla a su terroncito de azúcar demostrando así el amor que le tenía a su novio.
-Yo siempre voy a amarte por más mocos, babas y lágrimas que cubran tu carita linda- le dio otro sonoro beso haciendo reír a Kai -por que eres mi terroncito de azúcar y por ti haría todo con tal de oírte reír así para siempre- luego besos los labios de su novio y se dejó llevar por el aroma que desprendía.
Era tan... Tranquilizante.
Completamente ignorantes de que eran vistos por un par de ojos zafiros que veían tan conmovedora escena.
¿Debía admitir su derrota?
