Hola.

Mucho tiempo sin pasarme por aquí, como podrán sospechar; este fic como mi cuenta en la plataforma naranja fue eliminado sin posiblidad de terminar rescatar el resto de mis escritos, mea culpa si, no me siento mal por esa razón pero si tomo un tiempo volver a tocar este escrito despues de varios meses. Pero aca estamos y regresaremos con las actualizaciones de este fic salvo que ya no seran 150 capítulos sino 120, sepan perdonar.

Ahora, sobre este escrito: Au Yakuza donde cambiamos papeles... en cuanto lean se darán cuenta.


Sakurai Ryou tenía el leve presentimiento de saber porque fue repentinamente llamado por Aomine Daisuke a su oficina en su hogar con tanta urgencia y sin negativa alguna. Soltó un leve suspiro mientras ignoraba deliberadamente la mirada del moreno de cabellos azules y ojos platinados quien analizaba cada uno de sus movimientos sobre su pequeño cuaderno de dibujo que normalmente guarda dentro de su saco negro y uno de los grafitos que usa con regularidad de su estuche de emergencia.

Estaba acostumbrado a trabajar con hombres excéntricos, Aomine no era la excepción.

-Sigues dibujando, Ryou-

El castaño de mirada inexpresiva se alzó de hombros continuando con su dibujo -es algo que me relaja, Aomine-sama. Es menos ruidoso y practico-

-Eso es aburrido de tu parte, Ryou- los ojos caramelo vieron seriamente los platinados de Daisuke -una cerveza fría, un buen sexo… incluso para ti esto debe entrar dentro de tus estándares ¿no? -

-Alcoholizarme irrumpe mi estado de concentración para mi trabajo, sobre el sexo… no me interesa nada relacionado de ello después de que conocí a Aomine-sama-

De eso hace diez años.

Daisuke sonrió, por eso el castaño le caía bien.

-Ojalá mi hijo fuera igual que tú, Ryou. A Daiki le falta determinación, convicción, todo lo que tú tienes-

- ¿Es por eso que me llamo, Aomine-sama? -

-Puede ser- el moreno mayor no negó ni acepto nada -me interesa cobrarte el favor que me debes, aquel de hace diez años ¿recuerdas? -

La punta del grafito con el que estaba trabajando se rompió sobre la hoja de papel del dibujo que estaba realizando. Daisuke sonrió complacido al provocar otra cosa que no fuera indiferencia en el rostro de Ryou.

- ¿Aomine-sama? -

Daisuke se alzó de hombros -calma muchacho, calma. No te estoy pidiendo que asesines a alguien. Se que no te costara hacerlo y sinceramente, no quiero que te manches las manos con más sangre por mi culpa- Ryou le vio con cautela, pero asintió en silencio a las palabras de Aomine -en realidad, quiero que hagas lo que nadie más ha conseguido-

- ¿Eso es…? -

Pronto la puerta de la oficina de Daisuke Aomine fue abierta de golpe poniendo en alerta a Ryou quien por instinto saco el arma que mantenía oculta en su pantalón de vestir provocando una carcajada en Aomine por ver mal a la persona que irrumpió de esa forma su oficina.

- ¡Viejo! Dijiste que ya no harías tu trabajo en tu oficina- se quejó Aomine Daiki alzando las manos al ver a aquel bajito castaño apuntándolo sin temor con su arma.

-Calma Ryou, no quiero que mates a mi hijo tampoco- el castaño relajo el entrecejo y bajo su arma permitiendo que finalmente Daiki entrara a su oficina -en realidad, necesito que cuides de mi hijo-

-Espera ¿Qué? - expreso Daiki acercándose con el ceño fruncido a su padre - ¿tengo diez años? ¡Tengo 27 años! -

-Pues como gastas mi dinero te comportas como un mocoso, Daiki- el moreno menor gruño enojado viendo por el rabillo del ojo al bajito castaño -luego de lo que paso hoy… no me arriesgare a que algo malo le pase a mi hijo menor-

-Yo no necesito-

-Si hago esto ¿mi deuda con Aomine-sama estará saldada? - pregunto suavemente Ryou esperando una respuesta de Daisuke -todavía tengo trabajo pendiente por hacer-

-Puedes empezar la siguiente semana, Ryou- el castaño asintió en silencio -solo asegúrate de que mi hijo menor este protegido-

-Papá-

-Silencio, Daiki- el moreno menor vio mal al castaño y a su padre -despediste al último guardia que te puse, hoy intentaron secuestrarte y por poco te matan. Quizá con Ryou podamos evitar eso un día más-

-No soy un niño pequeño-

-Y yo soy tu padre, mocoso. Harás lo que yo digo a no ser que quieras que te corte el apoyo financiero que siempre te he dado-

Daiki estuvo a dos segundos de decir algo cuando Ryou levanto la mano buscando tomar la palabra -si Daiki-sama no quiere mis servicios; puedo hacer otra cosa, Aomine-sama- lo que sea con tal de no ver peleas innecesarias y ruidosas.

Daisuke le restó importancia al asunto -no hagas caso a Daiki, Ryou, sé que harás un buen trabajo cuidando de mi muchacho- Ryou hizo una mueca con los labios no del todo de acuerdo con lo que estaba pasando, pero asintió en silencio.

Si no quedaba de otra.


-No me agradas-

-El sentimiento es mutuo, Daiki-sama-

-La cicatriz en tu rostro es horrible, asusta a mis chicas nocturnas- los ojos caramelos chocaron con los azules de Aomine que lejos de molestarle la mirada neutra de Ryou solo provoco más diversión en Daiki -maquillas esa cosa de tu cara o la quitas con una operación, pero no quiero que nadie te vea por ahí con esa cosa en la cara si vas a estar conmigo en todo momento-

Una roja y notoria cicatriz nacía de la nariz respingada de Ryou terminando hasta la comisura de sus labios, era un recordatorio, una marca de como inicio hace diez años su vida dentro de la Yakuza.

Una forma de ver que no volvería a ser el mismo, no al menos después de conocer y tener un trato con Aomine Daisuke.

No después de ese día.

-Lamento si incomoda a Daiki-sama mi cicatriz, pero es algo que no pienso quitar ni ocultar- no estaba en discusión -además, no entiendo porque mi apariencia física es del interés de las "conquistas" de Daiki-sama-

-Siempre he salido con gente hermosa, sin imperfección alguna en su rostro o piel. Tu sola presencia arruina mi reputación entre mis amantes y amigos ¿sabes? - el castaño le vio con la ceja alzada al mismo tiempo que revisaba su reloj de muñeca, estaba retrasado para llevar a Aomine a su casa y continuar con sus actividades.

-Bueno, por algo me mantengo lejos de la vista de Daiki-sama- explico el castaño sentándose en el cómodo sofá del hotel donde Aomine había ido a "terminar" con el día ignorando las quejas y palabras de Aomine hacia su persona - ¿ya termino sus aventuras nocturnas? Me encantaría ir a dormir ya-

-No, no he terminado- Ryou no se mostró sorprendido, definitivamente Aomine era un niño mimado -es más, creo que no saldremos de aquí hasta temprano en la mañana- lo que sea con tal de fastidiar a Sakurai.

-Eso está bien- respondió el castaño con calma dejando sobre la mesa de centro su arma y corbata relajándose un poco -puede divertirse todo lo que quiera, Daiki-sama. Yo lo espero- saco su pequeño cuaderno de dibujos junto con su estuche donde estaban todos sus carboncillos viendo de reojo a Aomine -vaya a hacer sus cosas, Daiki-sama. No me iré de aquí por más que busque fastidiarme-

Tres meses y no lo ha conseguido.

Daiki gruño enojado y llevándose prácticamente arrastrando a su conquista de esa noche entro al elevador del hotel viendo de reojo a Ryou quien trabajaba en silencio en su nuevo dibujo.

La noche será larga, estaba seguro de eso Ryou.


Daiki se escabullo del elevador buscando por el rabillo del ojo a Sakurai. Eran las siete de la mañana, estaba desalineado y buscaba desesperadamente escapar de Ryou. Era asfixiante tratar con el castaño, nunca se había sentido como un mocoso por los hombres de su padre, estaba seguro que el viejo estaba exagerando, con sus hermanos mayores no era así.

¿Por qué con Daiki se volvía loco?

-Buenos días-

Aomine por poco se ahoga con su saliva por la apacible voz de Sakurai sacándolo de sus meditaciones matutinas.

- ¿Ya termino, Daiki-sama? - el castaño le llevo un café con azúcar y una dona para el desayuno -debo llevarlo con Aomine-sama antes de que continue con mi trabajo-

-Saldré esta noche también, Ryou-

-Lo sé, por eso necesito llevarlo a casa, tengo trabajo pendiente por hacer antes de perder otra noche cuidando a Daiki-sama y sus necesidades lujuriosas- la sola mención de la palabra le dio asco a Ryou.

Pero pudo controlarlo.

- ¿Por qué lo dices con tanto asco? ¿acaso tu pareja no te complace en la cama? - Daiki noto entonces que con esas palabras había tocado una fibra sensible de Sakurai al no recibir respuesta alguna.

Solo un sepulcral silencio.

-Termínese el café y dona, lo espero en mi auto- luego de eso camino a la salida del hotel sin responder a las preguntas de Daiki.

Estaba provocando la curiosidad de este hombre, y dios solo sabe lo que un hombre es capaz de hacer cuando tentan su curiosidad y tiene demasiado tiempo libre.


- ¿Por qué Ryou no habla de su vida amorosa, viejo? -

La pregunta de Daiki distrajo a Daisuke quien estaba practicando su puntería con escopeta, las esquirlas hicieron un desastre en el pecho del maniquí, pero ese no era el objetivo inicial, era la cabeza de goma.

Aomine padre tardo dos segundos en responder la pregunta de su hijo -no es algo que deba preocuparte, muchacho. Mientras sea eficiente en su trabajo lo demás no importa-

-Ryou te conoce desde hace diez años y nunca tuviste la necesidad de llamarlo hasta este tiempo ¿Por qué? -

- ¿Te interesa lo que pasa con Ryou, muchacho? -

-No sinceramente, pero si me ha estado cuidando el trasero todo este tiempo es justo que sepa un poco de su vida ¿no crees? -

Daisuke se burló de las justificaciones de su hijo -no lo sé Daiki, Ryou tiene sus motivos para no hablar de amor, sexo o porque se hizo la cicatriz en su rostro y no tiene intenciones de ocultarla del ojo público- explico el moreno mayor.

-Tú sabes la respuesta- no era una pregunta, era una afirmación.

Aomine se alzó de hombros -sí, la se. Pero no me concierne hablar de eso con mi hijo-

-Papá-

-Si te interesa saber del pasado de un de mis buenos elementos; sugiero que trates un poco más a Ryou. Trátalo como lo que es, el hombre que te cuida la espalda-

Daiki arrugo la nariz con desagrado.

No había opción entonces.


-Quiero tener sexo con Ryou-

El castaño desvió la mirada de la cara de Daiki para que su trago de té no mojara el rostro de Aomine luego de oír tales palabras con demasiada seriedad para el gusto de Sakurai. Un año, solo se han conocido un año.

¿Aomine estaba consciente de lo que le estaba pidiendo?

-Es una broma ¿verdad? -

-No, no lo es Ryou-

Demonios.

-Yo no me acuesto con cualquiera, Daiki-sama-

-Yo no soy cualquiera, soy tu jefe. Bueno, hijo de tu jefe-

-Acepte este trabajo porque estoy en deuda con tu padre, Daiki-sama. No trabajo para tu padre, soy un "agente" independiente-

-Aun así, quiero tener sexo contigo-

- ¿Por qué? -

- ¿Por qué no? -

Ryou lanzo un largo suspiro antes de beber un trago más de su bebida caliente de su termo -no te veo de esa forma, Daiki-sama. Eres demasiado impulsivo y vanidoso para mi gusto. Las personas como tú no son de mi agrado, menos en la cama-

-Soy un excelente amante, Ryou- el castaño dudaba de sus palabras -si solo dejaras-

-No-

-Pero-

-No, Daiki-sama. El sexo no está en mi vida desde hace once años, planeo que se mantengan las cosas así, no insistas-

-La vida sin sexo es aburrida, Ryou-

El castaño se alzó de hombros -prefiero ser un hombre aburrido, Daiki-sama. No pienso acostarme contigo, eres hijo del hombre que le debo mi vida, no pienso cruzar esa línea por nada del mundo-

Daiki se cruzó de brazos frustrado al mismo tiempo que formaba un puchero con sus labios. Era un excelente amante, uno de los mejores según sus conquistas, sabia dar placer, atención, fingir cariño incluso.

¿Y este hombre se negaba a acostarse con él? ¡el! ¡Aomine Daiki!

¿Acaso Ryou estaba ciego para no ver que era un excelente espécimen de "macho"?

-Me ofende que no quieras acostarte conmigo, Ryou-

El castaño soltó una ligera risita llamando la atención de Daiki. Era la primera vez que lo oía reír abiertamente sin que su padre tuviera que ver. Era una risa muy bonita y sincera.

Recordatorio: Hacer reír a Ryou hasta que acepte ir a la cama con Daiki, anotado.

-No dejara de insistir ¿verdad, Daiki-sama? -

-Me conoces Ryou, siempre cumplo con mis objetivos-

-Bueno, yo también- expreso el castaño retomando su dibujo viendo de reojo a Aomine -si llegara a conseguir "llevarme a la cama" Daiki-sama, no será fácil ni sencillo. La única persona que logro hacerlo le tomo mucha paciencia y tiempo, espero que sea de objetivos claros y muy paciente-

-Si lo consiguiera; te aseguro que no te arrepentirías, Ryou-

- ¿Está apostando conmigo, Daiki-sama? -

Aomine se alzó de hombros -si ese fuera el caso, te ganaría sin problema alguno-

Ryou sonrió con malicia, Aomine no sabía dónde se estaba metiendo.