Advertencias:
*AoSakuFem.
*Porno hetero.
*Infidelidad.
*Muerte de personaje secundario.
*Capítulo extenso.
Un bajo gruñido se escuchó entre las paredes de aquel húmedo y mal oliente callejón del centro de la ciudad de Tokio.
-Ten un lindo día en el trabajo, Daiki-san- susurro quedito una bajita chica de largos cabellos castaños y entallado vestido de diseñador mientras sus caderas eran sujetadas con cuidado y posesión por parte de su esposo. Esposo que le ayudaba a alcanzar sus labios agachándose un poco para que ella no tuviera que ponerse tanto tiempo de puntitas -disfruta tu bento, lo preparare especialmente para ti-
-No sé qué sería de mi vida sin ti y tu comida, Ryou- Aomine Daiki se agacho solo para robarle otro beso profundo e intenso a su esposa -espérame en casa ¿sí? No hagas de cenar esta noche, te llevare a aquel restaurante que te gusto la semana pasada- la chica sonrió y abrazo a su esposo complacida con lo que estaba oyendo -ponte más bonita de lo que ya estas, terminare esto rápido y el papeleo que quiere Imayoshi en su escritorio ¿sí? -
-Lo que quiera mi esposo- la chica le dio un besito de esquimal a Daiki provocando otro ronroneo complacido de Aomine -te estaré esperando usando la lencería que me compraste hace unos días- aquello lo dijo en un susurro solo para que su esposo la escuchara.
Motivando a su manera a su hombre.
-Si es eso no prometo llevarte a cenar, Ryou- por como arrastraba a su esposa por el callejón y frotaba la pelvis de su esposa sobre su marcado pecho es claro cuáles eran sus intenciones.
- ¿Hace cuando no me haces el amor en tu auto, Daiki-san? -
-Ryou… aquí no- siempre caía en los movimientos de seducción de su esposa, no se hacía de rogar en ese sentido, pero tenía trabajo pendiente y no necesitaba que sus hombres tuvieran imágenes mentales de su hermosa Ryou completamente desnuda y víctima del placer que solo el, Aomine Daiki, era capaz de ofrecerle.
Un bajo tosido irrumpió la conversación de la pareja provocando que Aomine gruñera enojado por la interrupción y su Ryou soltara una ligera risita divertida de la situación.
-Aomine-sama…-
-Si, si, ya los oí- respondió Daiki separando un poco el cuerpo de Ryou de su pecho -cariño, tengo trabajo pendiente, pero ¿continuamos en unas horas? -
La chica asintió en silencio -pórtate bien, Daiki-san. Te mantendré vigilado y lo sabes-
-Tu hombre sabe portarse bien, Ryou- la castaña asintió y antes de separarse de su esposo ella robo un profundo y demandante beso de sus labios -pero si se trata de ti…-
-Nada de imágenes pervertidas hasta que llegues a casa, Daiki-san- Aomine hizo una mueca, pero acepto su destino -cuídate, por favor-
-Siempre, Ryou- la chica sonrió levemente y camino hasta su motoneta que esperaba por ella junto con su casco. Era hora de ir a casa y esperar a su esposo como su papel de abnegada esposa de casa dictaba.
Daiki suspiro luego de ver a Ryou salir del callejón sin mayores inconvenientes, camino hasta donde sus hombres estaban esperando indicaciones de su parte. Inspecciono el bento que Ryou le dio para su almuerzo, tenía hambre, pero también tenía trabajo pendiente por hacer.
-Cuida ese bento con tu vida a no ser que quieras una bala en la cabeza de mi parte si haces lo contrario- le dio la cajita de madera a uno de sus nuevos reclutas, luego tomo el estuche de guitarra que otro de sus hombres de mayor experiencia le estaba tendiendo.
-El objetivo llega en cinco minutos, Aomine-sama-
-Bien, esto será rápido- del estuche saco un rifle de largo alcance tomando el silenciador y la mira telescópica del arma instalando ambos en menos de diez segundos - ¿tiempo para subir al tejado y desparecer? - pregunto mientras tomaba las balas de calibre cincuenta y las ponía en el arma.
-Tres minutos, cuatro si el aire no es favorable, Aomine-sama-
Daiki sonrió con egocentrismo.
-Tres minutos enciendan el motor del auto, cuatro minutos nos largamos de aquí. Cinco minutos, bueno, más les vale que ya no estemos de aquí- todos los hombres de Aomine sincronizaron su reloj igual que Daiki.
El desgraciado que iba a eliminar le debía dinero a su Ryou, por su vida iba a recuperar el dinero de su mujer.
Aomine conoció a Sakurai Ryou cuando ambos estaban en preparatoria. No fue difícil distinguir a tan peculiar chica del resto debido a su aura frágil, vulnerable e inocente. Todos los chicos que la conocen deseaban, debían protegerla, harían lo que ella quisiera sin cuestionar nada. Sin objetar nada.
Ryou era una experta manipuladora y no dudaba en usar su fachada de niña buena para obtener lo que quisiera sin consecuencias aparentes. Joyas, vestidos, zapatos, accesorios. Todo lo que Ryou quisiera le era dado por su club de fans.
Y vaya que Aomine estaba impresionado por lo que esta chica era capaz de conseguir solo con el batir de su largo y hermoso cabello castaño, sus torneadas caderas y piernas como su marcado busto. Utilizaba su belleza a su favor.
Y Aomine quería ser utilizado por ella también.
Solo que había un pequeño problema; si pensaba alguna vez conquistarla y arrebatarla de todos los buitres que solo querían de ella una cosa y que por supuesto Aomine nunca les daría el beneficio de obtener.
Algo que tampoco podía obtener debido al problema que recientemente Daiki se enteró y eso fue debido a darse cuenta que sin querer o buscarlo… se había enamorado genuinamente de Ryou.
-Estoy comprometida, Aomine-san-
Daiki le gustaría admitir que no estaba sorprendido, pero no, estaba sorprendido por lo que estaba escuchando.
- ¿En matrimonio? - la chica asintió en silencio mientras se separaba del pecho vestido de Aomine y buscaba sus cosas por la habitación de Aomine - ¿pensabas decírmelo? -
-No, sinceramente- le restó importancia al asunto -no es como si amara a mi prometido- la sola mención de la palabra le daba escalofríos -tengo 16 años y mis padres me comprometieron con un hombre de 32 años, Aomine-san. Como vera, no me importa mucho lo que ese hombre haga siempre y cuando me deje en paz y no se meta en mis planes- no quería cumplir 18 años y saber que sus sueños de ir a la universidad se vieran afectados por un hombre de nulo entendimiento humano.
No era estúpida, sabia porque sus padres la comprometieron con ese hombre, pero no es como si su vida no tuviera un costo.
- ¿Y qué vas a hacer con ese idiota? - pregunto Aomine levantándose de su cama caminando hasta donde estaba Sakurai tentado a tocarla y obligarle a verle a los ojos.
-No es como si pudiera huir de mi compromiso, ese hombre tiene demasiado dinero y poder- un escalofrió recorrió su cuerpo ante la posibilidad de que su prometido le hiciera algo si no hacia lo que quería -pero no es como si fuera a permitir que un hombre dicte mi vida. No lo amo y dudo que alguna vez lo ame, simplemente estoy obligada a casarme con el-
-Entonces, hagámoslo a un lado, Ryou- Aomine tomo los delgados hombros de Sakurai girando con suavidad el cuerpo de la chica -tomara tiempo, deberás ser paciente, pero podemos eliminarlo del camino si es lo que quieres hacer, Ryou-
-Tampoco deseo arrastrar a Aomine-san a esto- desvió su mirada caramelo de los ojos de Daiki quien acariciaba ahora sus mejillas con sus pulgares -te enamoraste de mí, no es necesario que-
-Se que me manipulas, Ryou. Se que aceptaste darme una oportunidad para tu conveniencia personal luego de tantos hombres interesados en ti y tantas mujeres envidiando tu atención- Daiki estaba seguro que ese era el interés principal de Sakurai hacia él y lo acepto simplemente porque se trata de Ryou -me enamoraste, sí, pero eso no significa que aceptare verte infeliz por culpa de ese bastardo-
-Aomine-san-
-Te juro que te arrebatare de su lado, Ryou- se tomó el atrevimiento de besar suavemente los labios de la bajita castaña que no esperaba aquel movimiento de Aomine que ahora sujetaba con cuidado y suavidad sus caderas, levantando en el proceso un poco su bajito cuerpo -confía en mí, te sacare tarde o temprano de ese matrimonio-
-Aomine-san…- decir que estaba conmovida era poco -pero ¿Cómo lo conseguirás? -
-Confía en mí, Ryou- coloco su frente sobre la de Sakurai quien ahora se refugiaba en el pecho de Daiki -su vida ya no será un obstáculo para ti-
Ryou deseaba que aquello se volviera realidad.
El camino a ser el "protector" de Sakurai Ryou no fue sencillo. Muchas cosas cambiaron, Daiki cambio, sus prioridades cambiaron, sus actividades dentro y fuera de la escuela también cambiaron. Se tomo literalmente ser la sombra de Ryou por pedido de sus padres y el "prometido" de la bajita castaña, no importaba la hora y las actividades de Ryou, Daiki tenía que estar con ella en todo momento.
Algo que facilito más el contacto e interacciones entre ambos. Los acerco, los unió como amigos y después algo más como amigos. Al menos con la presencia de Aomine; Ryou ya no era "molestada" por chicos o chicas por igual.
Estas interacciones permitieron ver que Aomine era alguien de confiar para Ryou, viendo posible salir de su compromiso sin levantar sospecha alguna de parte de los padres de Ryou o el hombre con el que se casara tan luego cumpla los 18 años.
Pero-.
-Creo que empieza a sospechar, Daiki-san- susurro quedito Sakurai acostando su cabeza sobre el pecho desnudo y cincelado de Aomine mientras sus delgados dedos delineaban la forma de los pectorales y músculos de Daiki. Aomine por su parte acariciaba el largo y mojado cabello castaño de Ryou con cariño y amor, ambos recuperándose de la salvaje, pero pasional sesión de sexo desenfrenado -no solo el, también mis padres-
-Si eso es cierto, no dudo que quiera adelantar sus planes de boda, Ryou- la castaña apretó su mano diestra sobre la piel desnuda de Aomine temiendo a que aquello se volviera una realidad -tú y yo sabíamos que esto iba a pasar Ryou-
-No lo quiero como esposo- se negaba a cumplir ese rol -te quiero a ti como esposo, Daiki-san-
-Ryou…-
-Lo sé, lo sé, debo apegarme al plan- pero odiaba la idea de acostarse con otro hombre que no fuera Aomine -te amo, no me pidas no sentir asco acostándome con otro hombre que no seas tu-
-Mis muchachos están listos, Ryou- los ojos caramelos de Sakurai vieron los azules de Aomine quien ahora cepillaba los cabellos castaños de Ryou quitando todo cabello del suave rostro de la chica de 17 años -una vez, solo una vez estarás con ese hombre y después me desharé de él. Te lo prometo-
-Daiki-san- Aomine capturo los labios de Ryou en un apasionado beso que por supuesto la chica no tardo en corresponder -si lo consigues entonces yo…-
-Te volverás mi jefa, Ryou. Ama y señora de todo lo que ese bastardo tiene-
-Yo no quiero nada de eso, no lo necesito- tomo el rostro de Daiki quien ahora subía el cuerpo de Ryou sobre su pecho mostrándole a Aomine el desastre que hizo sobre el lienzo blanco que tiene por cuerpo Sakurai -te quiero a ti, te deseo a ti. No quiero poder ni dinero- solo quería a su hombre con ella.
Su verdadero hombre.
-Manejare por ti entonces lo que ese imbécil te dé, Ryou- aseguro Aomine -seré la cara de tu organización criminal, hare lo que tú quieres y como tú quieras- acaricio las tersas mejillas notando la mirada ilusionada de Ryou sobre el -a cambio me darás tu vida en matrimonio-
-No es como si no quisiera casarme contigo, Daiki-san-
No, claro que no. Pensó Aomine complacido adueñándose suavemente del cuerpo de su Ryou una vez más.
No iba a embarazarla, no al menos esa noche.
Caminaba con cautela por el hogar del esposo de Ryou cuidando de no romper algo más de la desordenada sala. Había signos de pelea, cosas rotas y desquebrajadas, comida regada, así como una botella de vino rota igual que la bajilla que había en el comedor. Reviso su reloj de muñeca, era la una de la mañana.
Exhalo el humo de su cigarro dejando caer desinteresadamente las cenizas de su cigarrillo sobre las costosas alfombras.
Todo el lugar era un completo desastre.
- ¿Qué demonios pasos, Imayoshi? - pregunto Aomine tirando al suelo la colilla de su cigarrillo pisándolo rápidamente.
-No tengo claro todavía los detalles- expreso Shoichi revisando su agenda y toda la información que sus hombres le habían dado esa noche -pero el jefe se volvió loco-
Daiki alzo la ceja intrigado -loco siempre ha estado, Imayoshi-
-Mas loco que de costumbre Aomine-
- ¿Y Ryou? -
-En la habitación matrimonial, no te llamaríamos si no fuera importante lo que paso aquí- explico Imayoshi viendo el pasillo que lo llevaría a la habitación matrimonial -fue la jefa quien pidió tu presencia-
Si, obvio que sí.
Daiki camino con cautela hacia la habitación donde estaba Ryou cuidando de no maltratar las suelas de sus zapatos debido a los vidrios rotos del pasillo, todo parecía una zona de guerra. Abrió la puerta de la habitación notando de inmediato el desastre que había en la cama matrimonial, el closet y el balcón.
Pero lo que le alarmo más fue el estado perdido de Ryou.
-Tapen el cuerpo del jefe- expreso Daiki caminando hasta donde estaba una callada Sakurai quien estaba semi desnuda, con signos de forcejeo en su cuerpo de porcelana y rostro de muñeca además de que sus largos cabellos castaños estaban desalineados, se defendió con uñas y dientes -Ryou…-
-Trato de matarme- fueron las palabras de Ryou tan luego sus ojos caramelo chocaron con los azules de Aomine -trato de matarme, Daiki-san-
-Todos, fuera. Necesito tratar con la jefa ahora- dicho y hecho todos los hombres que hacían "el conteo" de los daños en el hogar de los jefes y el fallecimiento de la cabeza principal. Una vez en soledad, Aomine volvió a hablar -Ryou, cariño- quito con suavidad el arma que le dio por seguridad propia a la castaña y jamás pensó utilizaría y la dejo sobre la cama atrayendo hasta su pecho a Sakurai - ¿Qué paso? -
-Hay un soplón- expreso Ryou apoyándose y refugiándose en el pecho de Aomine -hay un soplón entre nosotros, Daiki-san. Prométeme que lo cazaras y eliminaras-
-Ryou… relájate, nadie volverá a tocarte-
-Alguien le dijo al nadito de mi esposo que te amo y me acuesto contigo, Daiki-san- okey, Aomine no esperaba eso -esta noche llego borracho, intento abusar de mi, pero escape por poco de el- le mostro sus brazos lastimados como su ropa de dormir rasgados -me persiguió hasta la habitación con la intención de matarme por lo que pasa entre nosotros, apenas me dio tiempo de ir por el arma que me diste para mi protección- lloro amargamente sobre el pecho de Aomine.
Daiki abrazo el cuerpo de Ryou dándole consuelo y alivio. Tenía el pequeño presentimiento de que había información que no le estaba diciendo Ryou. La principal, el cuerpo de este cerdo no coincide como la de alguien que estaba por golpear, abusar y asesinar a su esposa.
Pero no molestaría a su mujer con detalles sin importancia.
- ¿Y qué vamos a hacer? - pregunto Shoichi escuchando las opciones de Aomine -Ryou-san no puede quedarse sin vigilancia hasta que terminen las investigaciones internas, Aomine-
-Y tampoco es opción dejarla sola aquí, Imayoshi- explico Daiki dejando que Ryou durmiera sobre su pecho una vez tomo un relajante baño luego de todo lo ocurrido esa noche -la llevare a mi departamento, Ryou ha pasado por mucho esta noche-
-La necesitamos, Aomine-
-No esta noche, Imayoshi- eso estaba fuera de discusión.
Cargo el cuerpo de Ryou y salió en silencio de la casa de su ex jefe. Era hora de poner orden a la organización de Ryou.
Nunca supo lo que paso esa noche. Pero no es algo que le quitara el sueño, él tampoco quería saber que paso exactamente.
Diez años han pasado de esa noche y las cosas han cambiado para bien luego de tantas cosas experimentadas. Daiki se casó con Ryou a los 19 años, un año después de la "muerte" del primer esposo de Sakurai. Fue una boda llena de intrigas, sorpresas y comentarios mal intencionadas a la novia pues "extrañamente" su primer esposo murió bajo circunstancias sospechosas.
Poco le importaron los comentarios a Ryou y a Daiki. En realidad, las cosas funcionaron para ambos luego de ese acontecimiento.
-Ryou…- se anunció Aomine entrando a su hogar junto con su esposa de los últimos años. Un modesto pero moderno departamento decorado al gusto de Sakurai, tenían dinero y poder, pero a su esposa no le gustaba depender de él y a Daiki tampoco - ¿querida? -
Pronto de la cocina salió una hermosa mujer de largos cabellos castaños usando un largo delantal blanco que cubría solo lo necesario de su esbelta figura. Lo cual era prácticamente nada, dejando que la imaginación de Aomine volara de inmediato.
-Llegas tarde, Daiki-san- de inmediato la chica camino hasta donde estaba su esposo quien de un rápido movimiento sujeto su cuerpo con ambas manos -comenzaba a aburrirme sin mi esposo por aquí-
-Oh ¿enserio, Ryou?'- la chica soltó una ligera risita apoyándose en el pecho trabajado de Daiki permitiendo a su esposo deleitarse con el aroma de su perfume sobre su cuello y explorar su cuerpo desnudo a conveniencia de Aomine - ¿y que pensabas hacer mientras yo no estaba, Ryou? -
-¿Quieres que te diga?- susurro la chica tomando la mano diestra de Daiki deslizándola hasta su pelvis; levantando un poco el mandil que cubría su desnudes -o mejor te enseño lo que estuve haciendo aquí durante la ausencia de mi amado esposo- permitió que los largos dedos de Daiki acariciaran su monte de venus hasta llegar a un par de estimulados y mojados labios vaginales completamente a disposición de Aomine -mis dedos no son suficientes para estimular mi vagina, cariño- rodeo los hombros de Daiki con sus delgados brazos permitiendo que su esposo estimulara más su vagina.
Deseaba tanto su orgasmo.
-Te hare el amor en el recibidor, Ryou- no era una advertencia, tampoco una sugerencia. Era una realidad que pensaba cumplir -llenare tanto tu vagina de semen, te embarazare aquí, querida-
Dios, sí.
-Daiki…- suplico la chica abriendo el cinturón de su esposo bajando el apretado bóxer de un solo movimiento dejando en libertad el erecto pene de Aomine -aquí, hazme el amor aquí, te deseo. Te extrañe tanto- pronto su espalda fue estrellada sobre la puerta del departamento por culpa de su esposo quien sin esperar más tiempo adentro su pene en el cálido y mojado interior de Ryou que solo pudo arañar la nuca de su esposo y asaltar los labios de un necesitado Daiki -mi amor-
-Uno, dos hijos- la chica chilla en cuanto sus glúteos fueron separados y apretados con sadismo por Daiki quien le sostenía de esa manera mientras sus embestidas eran lentas pero profundas -tres hijos ¿Cuántos hijos quieres, Ryou? -
-Daiki…- la mujer dejo que su esposo jugara con sus pezones sobre la tela del mandil -rápido, más dentro, más profundo- suplico mientras enredaba sus piernas alrededor de las caderas de Daiki.
-Cuatro hijos entonces- la chica gimió con gozo y placer -un quinto hijo es demasiado… pero si tú quieres-
- ¡Todos los hijos que quieras, mi amor! - grito su esposa besando los labios de Daiki -solo no dejes de moverte, seré buena, apretare tanto tu pene como tú quieras- amaba hacer el amor de esta forma con su marido.
Aomine sonrió con sadismo y satisfacción, claro que le haría el amor a su esposa intensamente. Tan intensamente que se aseguraría de recordarle a Ryou a quien le pertenece su cuerpo y amor.
Sobre todo, su amor.
Daiki camino hasta la alcoba matrimonial, necesitaba adueñarse del cuerpo de su Ryou toda esa noche.
Parpadeo un par de veces intentando recordar lo que había pasado la noche anterior y parte de la madrugada de ese día. Según su reloj digital eran las ocho de la mañana, estaba completamente desnuda, adolorida y llena del amor de su esposo. Completamente llena pero complacida y satisfecha, sinceramente.
Su Daiki era salvaje con ella en la intimidad, pero no es como si se quejara realmente.
-Mi hermosa Ryou- la chica sonrió complacida mientras su marido cubría su cuerpo con una delgada sabana mientras atraía hasta su pecho la espalda de Ryou. La chica podía sentir pequeños besos aliviando un poco su cuerpo maltrecho -soy una bestia contigo, lo siento cariño- continúo besando y alabando el cuerpo de su esposa que solo se deleitaba de los mimos que le daba Daiki esa mañana.
-Me encanta que mi Daiki sea rudo conmigo en la cama- explico Ryou girándose para poder hablar con su esposo -porque sé que mi Daiki es el hombre de mi vida, siempre me mimas y cuidas. Te prometo que pondré de mi parte para darte tus hijos- sonrió ampliamente por el pequeño beso que Daiki le robo.
-Embarazarte ahora o no, no importa cariño. Mientras ambos disfrutemos del proceso tu embarazo sale sobrando- sí, claro que sí.
-Pervertido- Aomine se rio de la queja infantil de Ryou -te amo por eso-
-Yo te amo por ser tan hermosa y ser mi Ryou-
Ser la esposa de Aomine Daiki. Su mundo entero, su mujer.
Su todo.
