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11ª . CAPITULO.
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El principio del verano.
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Hacía rato que había amanecido, la luz de sol entraba por la ventana, los dos pequeños gruñeron, que molesto era la luz del sol, entrando en la habitación sin ser invitada. Ranma y Akane se taparon la cabeza con las sabanas e intentaron seguir durmiendo. ¡Imposible!, ¡Hacía demasiado calor!, no sólo era esa luz solar impertinente, también era esa calor irrespetuosa, que lo hacía sudar.
-¡!No puedo dormir!- gritó la niña destacándose la cabeza- ¡Hace demasiado calor para dormir con la cabeza tapada!.
Ranma se destapó.
-¡Esto no es calor!!, ¡es asfixia!, necesito un baño.
-¡Si no queréis tener tanta calor!, ¿por qué no dejáis de abrazaros!- Nabiki entró en la habitación furiosa-¡Me habéis despertado con vuestros gritos?
Los dos niños se miraron estaban abrazados, dormían abrazados a pesar de la calor.
-¡Que durmamos abrazados no es el motivo para tener calor!, ¡No nos damos calor el uno al otro!- Akane miró a su hermana furiosa, la presencia de Nabiki la molestaba, le daba calor extra-¿Quién te ha dado permiso para entrar en mi habitación?
Nabiki supo que se había metido en problemas. Ese par era muy peligroso cuando se enfadada.
-¡Vuestros gritos!, ¡Me han despertado!
-¡Llevas horas despierta!- Ranma miró a la joven molestia- has ido a jugar a tenis- y señaló el bolso con las raquetas de tenis- te has duchado, hueles a tu jabón y esa colonia.
Nabiki estuvo a punto de llorar. Esa colonia era muy cara, con unas gotas bastaban para perfumar a una persona. Y los dos niños la usaban a litros, le habían vaciado varias botellas en días. Pero tenían razón llevaba horas levantada, cuando volvió a casa pensaba echarse una siesta, pero con esos dos despiertos
-¡Fuera de nuestra habitación!- tornaron los niños.
-¿Cómo que vuestra?- gritó espantada Nabiki. Ranma y Akane, a pesar de ser ahora dos niños, vivían como si fuesen una pareja, como si estuviesen casados- ¡,No estáis casados, para compartir esta habitación! , ¡Es la habitación de Akane!, ¡Ranma sólo es un okupa!.
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Miguel volvió a su habitación, había ido a buscar algo que comer y beber. Había asaltado la despensa. Volvía a la habitación con, ensaimadas, magdalenas, cruasanes, una botella de batido de cacao, otra de horchata. Pipas, y cacaos con miel y azúcar. Una tableta de chocolate negro. Iba a ver un capítulo apócrifo de Ranma . Uno en que Ranma y Akane,se vuelven niños
Y entró en su habitación y vio a su familia viendo un capítulo de Matasano de familia. Miró a su familia y gritó.
-¡Que hacéis en mi habitación?- estaba furioso, le habían cortado el royo.
-Tu padre esta viendo el Barza- Madriz. Y como tú ha salido hemos ocupado
-¿Por qué tengo que perderme lo que estoy viendo para que vosotros veáis esa… porquería sosa?
-¡No es una porquería!, es la mejor serie que…- en ese momento Miguel desenchufó la televisión y mandó a su familia, fuera de la habitación.
-¡Fuera!- gritó.
-Baja el volumen de voz, seguro que te oyeron todos los vecinos- así se lo dijo su madre.
-¡Que me oigan!, ¡Me voy a dormir!, ¡Fuera!, o yo ocuparé el lavabo.- se rieron de él.
-No eres capaz de hacerlo.- dijo su hermano menor. Veinte minutos después ese joven se tuvo que cambiar de ropa, su hermano no le dejó entrar, Miguel salió del lavabo diez horas después.
-Mañana cambiaré todos los canales, pondré en todos Anime tv- pensó el joven- y después veré el capítulo de Ranma que no he visto, por suerte lo he grabado.
Horas más tarde, Miguel después de cambiar todos los canales de su televisión, conectó el video y siguió viendo su serie preferida. En su televisión no se volvería a ver la serie que veía su familia.
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Kasumi iba a despertar a los dos niños, y vio salir de la habitación de Akane una almohada que chocó con la pared, y volando a Nabiki, que chocó con la almohada que le amortiguó el golpe contra la pared.
La hermana mayor, vio a su hermana mediana levantarse dolorida y salir corriendo, Nabiki huía de los problemas.
-¡Niños es hora de levantarse!- Kasumi se asomó a la habitación y vio a los niños cambiarse, no le habían hecho caso.– No os pongáis la ropa para bañaros en la piscina, está…
Los dos niños salieron corriendo de la habitación, Akane agraviada con un bikini infantil, y Ranma con un bañador. La niña se puso un flotador en la cintura. Kasumi se dio cuenta que no la oyeron.
Y cogidos de las manos bajaron las escaleras cantando.
Piscina, piscina.
Vamos a bañarnos en la piscina.
Piscina, piscina.
Kasumi y mamá nos han montado la piscina.
Y abrieron la puerta del jardín, los dos niños dejaron de cantar, durante unos segundos se quedaron quietos allí, sin decir nada, había empezado a llover, a diluviar.
Cerraron la puerta y subieron las escaleras. Los dos niños iban de mal humor. La familia se miró si alguien cometía un pequeño fallo, la tormenta que esos dos pequeños montarían en casa sería peor que la que había fuera.
Nabiki, subió a su habitación, se puso el chubasquero, cogió el paraguas.
-¡Me voy!, ¡estaré todo el día fuera de casa!, ¡tengo negocios que atender!-mentía, sabía que si se quedaba en casa, esos dos monstruitos la torturarían.
Y la joven salió del dojo, como se huye de un desastre natural. Nabiki prefirió la tormenta que dos niños furiosos por que una lluvia destrozó sus planes.
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Habían pasado horas, el almuerzo fue un momento de terror. Los dos niños estaban furiosos. Al bajar de la habitación que compartían, iban vestidos con los gi. Quería salir al jardín y pelearse con la lluvia. Estaban dispuestos a darle un paliza a esa tormenta. Nodoka y Kasumi los tuvieron que detener y prometerles que los llevarían a la piscina pública.
El almuerzo era de calma, calma tensa, que podía romperse en cualquier momento por la tontería de alguien, y ese alguien podía ser Genma, ese hombre tenía todos los boletos para ser el detonante que el enfado de los dos niños se volviese en algo incontrolable.
Y ese momento llegó cuando Nodoka sacó los prostres, y dejó los dos únicos pasteles a Ranma y Akane. El padre del niño miro con envidia a su hijo. Según el hombre, el niño no se merecía eso, el único que tenía derecho a eso era él.
Ese egoísta no se dio cuenta de lo muy furioso que estaba el pequeño. Robarle el pastel fue su sentencia.
Genma alargó la mano en dirección al pastel.
-¡No Genma!, ¡no hagas eso!- Nodoka advirtió a su marido. Se levantó para detenerlo y castigarlo. Se dio cuenta que cuando llegase sería tarde, ese hombre ya se habría comido el pastelito.
El padre de Genma miró a su hijo sonriendo, había ganado. Dirigía ese pastel a su boca, cuando en esta entró algo lanzado por Ranma. Genma sin querer lo tragó y vivió una de las peores experiencias de su vida. Lo lanzado por Ranma era algo picante, extremadamente picante. El hombre se puso rojo, se lanzó sobre la jarra de agua, pero Akane se la quitó de la mano y le dio un botellín. Genma se lo llevó a la boca, y… su ojos se salieron de sus órbitas.
Y se dirigió a la cocina abrió el grifo para beber agua, y no cayó ni una gota, alguien cortó el suministro del agua.
-¿Qué le habéis dado?- Kasumi los miraba asustada.
-¡Yo le he lanzado a la bola pimienta de cayena que es muy picante!-Explicó Ranma que había recuperado sus pastelito.
-Y el botellín que le he dado yo era tabasco. Y he cortado la llave de paso del agua. He dejado la cocina sin agua.
-¿Pero como sabíais que Genma intentaría robarle el pastel a Ranma?
-Es habitual en él robarme la comida. Nos habíamos preparado para cuando lo hiciera, y lo ha hecho hoy.
-Esperemos que aprenda y no repita ese intento de robo.
-¡Ranma!- gritó Genma furioso, y entró en él comedor- ¡Lo que has hecho hoy se merece un castigo. Tu deber es cederme tu comida, soy tu…- El hombre vio que su mujer lo miraba mal. Vio que Akane lo miraba aún peor, pero no tanto como Ranma- si me miras así, te mereces un buen castigo. Mañana saldremos de viaje de entrenamiento, estaremos entre dos y tres años.
- ¡No volverás a separarme de mi hijo!-Nodoka se abalanzó sobre Genma dispuesta a mandarlo al hospital-¡Si quieres un viaje de entrenamiento verte tú sólo y entrénate a ti mismo!, ¡Pero no te llevarás a mí hijo esta vez!.
Genma al ver acercarse a Nodoka sintió pavor.
-¡No alejarás a Ranma de mi!- gritó Akane furiosa-¡Es mío!- la niña se abalanzó sobre el hombre. El padre de Ranma gritó de miedo, le temía más a Akane que a su mujer, si eso era posible.
-¡No me alejarás de Akane!- Ranma miró a su padre desafiante. Genma temían ese niño más que a nadie.
Genma intentó huir, fue alcanzado por los dos niños y derribado.
-Veo que te has debilitado. -Ranma estaba dispuesto a darle una lección a su padre- entre yo y Akane te pondremos en forma.
Genma chilló de terror. Los pequeños lo cogieron por los pies y lo arrastraron en dirección al dojo.
-¡Soun amigo, ayudarme!- suplicó el padre de Ranma.
El señor Tendo lo miró asustado.
-¡Si quieres venir con él, sólo ayudarlo. Y te llevaremos con nosotros- Akane estaba amenazando a su padre, este no dio ni un sólo paso, ni intentó ayudar a Genma no quería compartir el destino se su amigo.
Las dos mujeres y Soun vieron unas marcas en el suelo.
-¿Que es esto?- preguntó Kasumi.
-Las uñas de Saotome, ha intentado resistirse clavando sus uñas. No le ha servido de nada.
Durante horas, se oyeron los gritos de Genma salir del dojo. El hombre suplicó, pidió, rezó y lloró, pero sus dos pequeños maestros no tuvieron compasión con él.
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A la hora de la comida llegaron los dos pequeños y se sentaron en su sitio, pero no apareció Genma.
-¿Y tú padre?- Nodoka miró a su hijo.
Ranma no respondió, en ese momento llegó Genma. El entrenamiento había acabado con la energía del padre de Ranma, llegó a la mesa arrastrándose, miró a los dos niños con rabia que le sonrieron con maldad, victoriosos. Ese hombre no pudo con ellos, esos mocosos tenían energía ilimitada.
Sabía que los dos pequeños no estaban de humor, y él jugó con fuego. Y se quemó. Genma miró a Soun, lo había dejado solo ante el peligro. El señor Tendo le pidió perdón con los ojos, pero de pronto se quedó blanco, Akane lo estaba advirtiendo. Todos sabían que hacía meses quien mandaban en la casa eran los dos pequeños. Y para los patriarcas y Happosai, ese mandato era una dictadura, y ninguno de los tres eran los bastantes valientes para rebelarse. A parte, Ranma y Akane tenían el apoyo de Nodoka y Kasumi.
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Era media tarde y los dos niños se aburrían, no podían salir a jugar ni al jardín, ni al parque, últimamente llevarlos a pasear era un deporte de alto riesgo. Siempre aparecían o sus rivales o los niños de Furinkan infantil. Ranma y Akane escarmentaban a los que fueron sus rivales y a los niños del colegio… la pareja de prometidos aguantaba hasta ciertos puntos los insultos de sus futuros ex compañeros, pero siempre había un momento en que los dos pequeños perdían la paciencia, y se dedicaban a castigar a esos maleducados… y a los peor educados de sus padres y abuelos.
Las quejas llegaban al dojo Tendo de forma continua. Los padres iban al dojo reclamando un castigo a los dos pequeños y los llamaban maleducados. Esa gente después continuaban insultando a Nodoka y a Kasumi. Y continuaban huyendo perseguidos por dos expertos en artes marciales en miniaturas, Ranma y su prometida no toleraban que nadie hablasen mal de las dos mujeres.
Uno de los padre llegó con sus guardaespaldas, insultó a Nodoka. Y Ranma enseñó a es hombre y a sus gorilas, como se vuela a causa del ataque del dragón.
El hombre se levantó herido del suelo, y miró a la familia
- ¡Esta me la pagan! Me han lesionado a mis hombres, no me olvidaré-y desde luego no lo olvidó, no olvidó como ese niño le lanzó una bola de energía, ni que fuese el Goku ese. Y como la niña se sacó de la nada un mazo y se lo lanzó. Ni que fuese la versión femenina de Thor.
Ese hombre no volvió, se supo que se cambió de ciudad, se alejó de Tokyo, su hijo se fue con él.
Pero eso pasó semanas antes, ahora los niños castigaron a Genma, y vigilaban a Soun, aún estaban enfadados por no poderse bañar en l.a piscina, y esperaban que Soun cometiera, un error como lo cometió el padre de Ranma.
Soun se sabía amenazado, y salió por la puerta, se iría a comprar pintura. El muro y la puerta necesitaban una mano de pintura.
Akane preguntó con ironía.
-¿Dónde vas papá?- Soun entendió lo que realmente quiso decir la niña, es decir, " ¿Vuelves a huir papá?"
-¡Sólo voy a comprar pintura!, ¡el muro esta muy mal!, ¡ hace años que necesita una limpieza!.
-¡Pues vez y compra pintura! Y ¡Comprarla de calidad!, no como la última vez- y cuando el hombre iba a salir del comedor, Akane sin levantar la vista de la comida- y cuando tengas la pintura. Pinta con el tío Genma. Última vez que compraste pintura, la tuvimos que tirar, se estropeó con el tiempo, pasó demasiado tiempo en el almacén. Se estropeó por que te dedicaste a jugar con el tío Genma. Mañana empezareis a pintar. Que el tío Genma se vaya contigo
Soun tragó saliva, haría caso a su hija pequeña, la niña estaba de mal humor, era mejor hacerle caso.
Nodoka miró asustada a la niña, debía llevar a los dos pequeños a la piscina, debía rebajar el mal humor de los pequeños.
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Ni Soun ni Genma habían vuelto de comprar pintura, seguro que habían ido a jugar a un local de apuesta, por suerte Kasumi le retiró la tarjeta de crédito, de otra forma ya estarían viviendo en la calle.
Los dos niños estaban jugando a un juego de mesa, uno juego de rol, con magos, ladrones y guerreros. Podía ser el juego más divertido del mundo, pero al jugar solos ellos dos se aburrían. Kasumi los miraba con miedo. Ranma y Akane eran dos niños hiperactivos, necesitaban moverse, correr, hacer algo. Estar detenidos por la lluvia en un salón, era malo. Pensaban en algo, y no seria algo bueno.
Akane cogió los dados con desgrana, estaba harta de ese juego, y sabía que Ranma también. Cuando jugaban de adultos era más divertido. Miró a Ranma, sonrieron se levantaron, recogieron el juego y lo guardaron. Y subieron a sus habitaciones.
Kasumi se temió lo peor, iban a hacer algo malo, ese temor se disipó cuando a los pocos minutos bajaron, iba vestidos con sus gi. La hermana de Akane dejó escapar el aire aliviada al verlos ir al dojo.
Los dos niños estuvieron horas entrenando, se los oía gritar, chillar, reír. Estaban haciendo lo que más les gustaba divertirse entrenando juntos, siendo entrenando, o jugando, les gustaba hacer las cosas juntos.
Cuando volvían del dojo para la casa, miraron el cielo. Mientras entrenaban había dejado de llover, el cielo estaba despejado, como si no hubiera llovido, los niños pensaron que había algún dios de la lluvia que los odiaba. Oyeron gritos, venían de la calle, los dos niños salieron, y vieron a sus padres rodeados de una de las bandas juveniles de matones que habian hecho de Nerima su territorio.
Los dos niños hacían meses habían acabado con varias de esas bandas. Esa era nueva, venían de otro barrio a romper la armonía en el barrio.
-¡Me has manchado el pantalón!- decía el que parecía el jefe de ese grupo.
-¡Yo no te he manchado nada!, ¡ culpa tuya por salir después que haya llovido!.
-¿ Me culpa a mi viejo?- el tono del joven era sarcástico-la culpa es vuestra, de la gente de este barrio. Por no limpiar las calles después de llover. De ahora en adelante cada vez que llueva, vosotros dos, y vuestra familia saldréis a limpiar el barrio, para que nosotros podamos andar sin ensuciarnos.
-¡Tú!, ¡Pandillero idiota!- El joven se giró furioso,! Que falta de respeto!, era la voz de un niño, le iba a enseñar educación- mira tiene más cara de tonto de lo que pensaba.
¡Si!, y su grupo también son tontos, incluso ese- la niña señaló uno- tiene cara de gorila.
El jefe se giró a su segundo.
-Vez y enseñarle educación.
Ese chico se acercó a los niños, y sacó una navaja.
-¡Mirad niños!, esto es una navaja, de Albacete, España, la mejores navajas del mundo. Y con ella os voy a pinchar.
Los dos niños se rieron, no demostraban tener miedo.
-¡Mira!- Y Akane sacó de la nada un mazo, casi más grande que ella- es un mazo.
-¡Ya sé que un mazo!- gritó el matón.
-Lo compré en la ferretería de la esquina, ni cinco yenes, funciona muy bien. Y te quiere conocer.
Y la niña le dio un golpe a joven de la navaja, este chico salió volando.
-¿Pero que has hecho niña?
-¡Eres tonto o eres tonto, mi mazo le ha dado un beso.- Akane miró su , y mantuvo una conversación con ese objetivo- me está diciendo que te quiere besar a ti también.
-¡Ahora verás lo que es bueno!, aprenderás a respetar a los que…- El jefe de ese grupo se calló, los dos niños se habían puesto a cantar y jugar en medio de la calle-¡No me ignoréis, malditos insectos!, no podéis jugar en la cale es peligroso.
Los dos niños se pusieron uno enfrente del otro, con las manos en las caderas, siguieron cantando y bailando.
El jefe del grupo sintiéndose ignorado, mandó a otro de su subordinados, este sacó una cadena y atacó a los niños.
-Soy un as con la cadena y te lo voy a enseñar. No me podrás detener, no me mandarás a volar como a mi compañero.
-¿Que te apuestas?-Ranma paró la cadena
, y no le costó nada mandar a volar a ese joven
-¿Dónde lo has mandado?- gritó el pandillero.
-A buscar a su amigo, tu niño me desafió, no debió hacerlo- Ranma se estaba riendo de ese joven.
-Mi nombre es el Águila de Tokyo, y este varrio me pertenece. .
-¿El anguila?- preguntó Akane y los dos niños se empezaron a reír- ¡Que nombre más ridículo tiene!
-Juraría que ha dicho varrio en lugar de barrio- se burló Ranma- ¡Que inculto!
-Si, ¡Es un inculto!, - los pequeños seguían bailando delante de esos delincuentes, sin desmontar interés en nada, nada que no fuese ellos.
-¡Ranma!, ¡Ayudarme!- esa petición cayó en saco vacío-¡Que soy tu padre!- El niño lo ignoró-¡Ranma!- gritó el hombre.-¡es una orden!, ¡Ayudarme, a mi y al señor Tendo!- fue ignorado por su hijo-¡Estás castigado!
Ranma paró de bailar y se acercó a su padre.
-¡ Viejo!, ¡conocerte a ti si es un castigo!, He tenido que aguantar tus tonterías desde que recuerdo. Me has cambiado por un plato de comida. También me has prometido por comida. Me convierto en chica por tu suprema estupidez. No has sido de defenderme del acoso que me ha sometido Happosai, Eres un cobarde. Sólo te agradezco una cosa- cogió a Akane de la mano- que me hayas prometido a Akane, es la única cosa inteligente que has hecho.
-Eres un mal hijo. No puedes hablarle así a tu padre- el jefe de esa banda tenía honor, creía en el respeto hacía los mayores- te voy a enseñar a respetar a tu mayores. Se giró a una figura encapuchada, y está dio un paso.
-Es nuestra última adquisición, es una experta luchadora…
-¡Es la cocinera!- gritaron los niños.-¡Es ukyo!
Esa luchadora se quitó la capucha. Llevaba el pelo cortado de los lados. Y de punta y de colores por el centro.
-¡Mira parece un pollo!- rieron los niño- Ahora Ukyo es una punk, aunque parece más a una gallina.
Ukyo debajo de esa ropa con capucha, iba vestida a lo punk. Con chaqueta tejana, con chapas, con muñequeras y collar con pinchos. Una cadena le cruzaba el pecho, y detrás su espátula.
-¡Hoy me pagaréis lo que me hicisteis!, ¡pasaréis por cortarme el pelo de esta forma, a lo punk.
-¡Pues bien que te has puesto ropa punk!- Akane señaló la ropa que llevaba la joven- parece que te gusta tu nuevo estilo.
-¡Eso es distinto!, ¡Así la gente no me reconoce!, - gritó furiosa la cocinera-si voy con este pelo y mi ropa normal. La gente me señala y dice "mira Ukyo vestida de punk, que bajo a caído, ya decía yo que no era de fiar, parece una delincuente". Pero si voy con estos ropajes dicen "Mira una punk" y nadie me conoce.
-Y tanto que la conocen- le comentó en voz baja Akane a Ranma- lleva a la espalda su espátula.
-Seguro que la lleva incluso al lavabo, o al baño, cuando éramos niños se bañaba con espátula que tenía entonces.
-¡Venga!, ¡ataca!- ordenó el Águila, y Ukyo obedeció.
-¡De esta os acordáis!, los niños se ríen de mí me llaman pollo.
-¡Si, pareces un pollo!- se rieron los niños.
Ukyo furiosa atacó, los niños esquivarlo. Ranma saltó a la espátula y se subió en ella, y con los brazos cruzados en el pecho, empezó a bailar como si fuese un bailarín ruso. Ukyo movió arriba y abajo la espátula para tirar al niño. Pero el niño se puso de cuatro patas, y metió los dedos de las manos dentro del instrumento de cocina. La joven cocinera no logró tirar al niño burlón de la espátula.
-¡Me estás rompiendo la espátula!, es muy antigua.
Fue entonces cuando Ranma saltó al suelo y miró a su ex amiga.
-Nos has intentado separar desde el principio. Intentaste que Akane se liase con Ryoga.
-Nos llevasteis a esa cueva separa parejas- Akane se calló un momento- en eso también implicarte a Ryoga.
-Ran-chan es mi prometido. Su padre nos robó el carro de okomiyakis, nos debes mucho dinero.
-Tú con las otras dos, destruirtéis la casa de mi madre. Aunque tú destruiste un tercio de la casa, su valor son muchos carritos de okomiyakis. Tú me debes más dinero que yo a ti. Varias veces más.
Ukyo se vio atrapada, pero se defendió.
-Mi caro tiene más valor sentimental que la casa de tu madre.
-Lo último que hiciste querer envenenar a Akane.
-Eso no tiene importancia, tú siempre has dicho que no la querías.
Ranma se rió.
-¡Mentía!, ¡Si mentía!, he sido un cobarde. Siempre he querido a Akane, desde el día que la conocí.- El niño sonrió- fue un flechazo, me enamoré en cuanto la vi.
-¡No consentiré ese amor!. ¡Es un amor de mentira!, dos niños que se creen enamorados. El amor es cosa de adultos.
-¡Ukyo!, creo que se te olvida algo-Ranma sonrió- Akane y yo… somos… adultos. Y no te hemos hecho sufrir bastante por lo que nos hiciste.
-Semanas después de la boda fallida. Ranma y yo hablamos, estábamos cansados de vosotros, de los seis idiotas que siempre se interponían entre nuestros objetivos y nosotros.
-Tomamos la decisión de no aguantar ni una más de vuestras locas interrupciones, de vuestras trampas. Si no te distes cuenta no volví a aceptar ninguna comida tuya o de las otras dos. Os dejé de considerar amigas.- Ranma estaba mirando a la joven furioso.- os esquivaba, ni os dirigía ka palabra.
-Y cuando creímos que habíais captado la indirecta. Nos volvisteis niños. Hemos perdido mucho por eso. Una beca para la universidad.
-Nuestro debut en el torneo nacional, patrocinadores. Nos has hecho perder mucho Kounji- la cocinera miró a los dos pequeños. No estaba delante de dos pequeños. Lo que realmente tenía delante eran dos adultos, a los que les habían quitado un sueño. Y esos dos adultos querían vengarse.- no eres nuestra amiga, defiéndete, hazlo con fuerza, con ganas, por que no te daremos ventaja.
-Kounji, no te perdonamos nada.
Y los dos niños atacaron. Volvían a ser dos pequeños, se reían de Ukyo, esquivaban sus ataques. Le sacaban la lengua, y bailaban. Con eso enfurecían a la cocinera, que atacaba sin fijarse. No se dio cuenta que la estaban agotando, hasta que cayó al suelo, fue entonces cuando se dio cuenta que estaba perdida.
Los dos niños la ataron por los pies a la rama de un árbol cercano. La dejaron con la cabeza a pocos centímetros del suelo, y le untaron la cara con chocolate. Y allí la dejaron.
La cocinera, vio acercarse un perro, y como éste le pasó la lengua por la cara. Después llegó otro perro, y otro. Todos lamieron esa cara llena de chocolate.
-¡Basta!, ¡Soltarme!- y en ese instante un perro lamió la cara y le chupó la boca semiabierta. Ukyo lloró, su primer beso se lo dio un perro. Ahora no se podía casar. Esa noche recibió una carta de Nabiki, con la foto del beso, la cocinera tuvo que trabajar todo el verano para pagar el chantaje a la que le sometió Nabiki, o eso pensaba ella, que quien la chantajeó fue Nabiki.
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Cuando los dos volvieron donde estaban los pandilleros, pero estos habían huido y no volvieron a verlos por la zona. Esos delincuente vieron lo que esos dos niños hicieron a Ukyo. No querían problemas con esos! dos monstruos, e hicieron lo más inteligente, huir.
-Mañana limpiaréis y pintaréis el muro del dojo-Akane miró a los patriarcas- no quiero que os escaqueéis.
Y los dos niños entraron en el dojo.
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Esa tarde, los dos niños estaban en cuarto secreto de Nabiki, donde esta revelaba sus fotos. Estaban mirando las fotos que le hicieron a Ukyo cuando el perro le dio un "beso" en la boca, los dos niños se rieron.
-Ahora la podremos chantajear, se pensará que ha sido Nabiki. Será divertido, lastima que no podamos hacerle una broma similar a Shampoo.
-¿Quién ha dicho que no podemos hacerle una broma parecida a Shampoo? Tengo el principio de una idea, tengo pensado en una broma para ella y Mousse, me falta el principio, sólo sé que ellos dos se besen, me falta como saber como hacer para que lo hagan, y cuando lo consigamos mandar las fotos a Cologne. ¿me ayudarás a hacerlo verdad?
-Y tanto que te ayudaré. Yo tampoco le perdono a Shampoo lo que nos hizo. Pero debemos tardar un poco, si nos vengamos de todos a la vez, nos aburriremos, debemos dejar pasar tiempo entre vengamos de uno y otro.
-Tienes razón. Disfrutemos del verano, y dejemos la venganza contra Shampoo y los otros para dentro de unos meses, pero si se cruzan en nuestro camino.
Los dos sonrieron con maldad…
-¡Esa venganza se adelantará!...- y los dos se rieron con maldad.
Notas del autor:
Este capítulo ha sido más corto que los otros. En él dejó ver que los dos niños no son para nada inocentes, que desean vengarse de sus rivales. Tal vez tengan un malvado plan en la cabeza, un plan que ya tenían antes de volverse niños, y que no se atrevían a poner en práctica, y ahora como niños no tienen miedo de hacer.
