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14ª . CAPITULO.

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El fin del verano.

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Las tres falsas promeridas de Ranma se habían llevado a Akane, la ataron y la metieron en una barca, y se alejaron de la costa. Tenían en mente algo muy retorcido.

-Te lanzaremos al mar. Al desaparecer tú, Ranma volverá a ser adulto y me elegirá a mi- Kodachi explicaba el plan- siempre me ha querido, pero tú lo has embrujado.

La niña la miró riendo.

- Como no te quiere a ti piensas que lo he embrujado para que sólo me mire a mi- Akane se rió -Eres tan idiota como tu hermano, Tatewaki piensa que Ranma me ha embrujado a mí.- la niña se volvió a reír.- y la gata y la cocinera se piensan que si me matan… Ranma se fijará en ellas. – la niña las miró furiosa-Si que lo hará… para matarlas.

-Nosotras lanzar al agua. Tú hundirte, no volver a salir. Ranma al no estar tú, quererme casarse conmigo.

- Como niña se nadar, no me ahogaré y…- vio como Ukyo le ataba un peso a las manos.-¡Estáis locas!, ¡esto lo pagaréis caro!

-¡Adiós niña fea!, te espera el infierno- y lanzaron a la niña al agua que se hundió.

-Ella no salir, ¡Ranma ser mío!.

Kodachi y Ukyo iban a protestar cuando vieron que Ranma corría sobre el agua en dirección a la barca. Pegó un salto y cayó en la barca. Las tres chicas vieron que volvía a ser adolescente y se quedaron mirándolo embobadas, hasta que le vieron la cara, y se asustaron, Ranma venía a matarlas. Pero al ver que Ranma al volverse adolescente había destrozado la ropa y no se había puesto nasa, olvidaron ese temor.

-¿Y Akane?, ¿Dónde está Akane?- el tono del joven era siniestro, las miraba con odio.-¿Dónde está mi prometida?

-Ella yo no está-ninguna de las tres veía en el peligro que estaban, estaban obcecadas en conseguir a ese joven, sin ver que ese joven no sentía nada por ellas, que haría cualquier cosa por salvar a Akane.- Akane no servir para nada, ella ir con su madre…

Ranma cogió a Shampoo.

-Los gatos odian el agua, ¿Lo quieres ver?, - y repitió, ¿Dónde está Akane? Habla o te lanzo al agua- y miró a las otras dos chicas – espero que sepáis nadar, por que os lanzaré al agua.

-¡Akane está bajo el agua! ¡la hemos lanzado y no saldrá!- Ukyo vio que Ranma se iba a lanzar al agua- no permitiré que la salves, y cogió la espátula dispuesta a dejar inconsciente al joven.- ¡eres mi prometido!, ¡debes casarte conmigo!… cuando te de con la espátula te dormirás, cuando despiertes, serás mío, mi esposo.

Y cuando iba a golpear a Ranma… Akane salió del agua, se elevó por encima de la barca. Todos miraron a la joven, Akane como Ranma volvía a ser adolescente.

-¿Tú esposo? Por encima de mi cadáver- gritó Akane, a pesar del peso de las pesas, Akane había logrado saltar fuera del agua, cayó dentro de la barca y… paró el golpe que Ukyo pretendía dar a Ranma, y le gritó a la cocinera-¡Fuera!- y de una patada la mandó fuera de la barca.

Ranma cogió la espátula gigante de su ex amiga.

-¡Nos servirá de remo!- y movió ese instrumento de cocina, y como si fuese por accidente le dio a Kodachi, y esta cayó al agua.

Sólo quedaba Shampoo.

-¡Fuera!- gritó Akane.

-¡Sabéis que me convertiré en gata!. La costa está lejos. Me ahogaré.

-¡Fuera!- gritaron los dos prometidos y Akane de una patada tiró al agua a Shampoo, esta al contacto con el agua se transformó en gata y se subió a la cabeza de Ukyo para no ahogarse.

-¡Somos de nuevo adultos! -Gritó contento Ranma.

-Pero algo me dice que esto es temporal. Que volveremos a ser niños.

Usando la espátula gigante como remo llegaron a la costa, y allí vieron a las dos mujeres que los acompañaban, y los seis rivales que los miraban con los ojos muy abiertos. Nodoka y Kasumi se abalanzaron sobre los dos jóvenes y los taparon con toallas.

-¿No os habéis dado cuenta que estáis desnudos?, ¿Qué al volveros adolescentes habéis roto vuestra ropa de baño?

Los dos prometidos se miraron, se sonrojaron y gritaron de vergüenza. No, no se dieron cuenta de ir desnudos. Ninguno de los dos se fijaron en bien en el cuerpo del otro. De haberse dado cuenta…

-¡Ranma estaría noqueado!- pensó Akane-… ¡que rabia!, tenía que haberlo mirado bien. Con lo guapo que estás…- la joven no tenía pensamientos sanos sobre su amigo.

-¡Pervertida!- Ranma estaba furioso con él mismo- ni siquiera reparé en el cuerpo de Akane, ¡Que mierda!, ahora que vuelve a ser la de antes….!Mierda!

-¡Se nota que tenéis malos pensamientos!- Nabiki cámara en manos estaba dispuesta a hacer fotos si las toallas se caían.

Los dos prometidos se miraron furiosos, giraron la cabeza sonrojados.

-¡Ahora no es tiempo de peleas!, debemos resolver un problema.

Y los dos chicos se abalanzaron sobre sus mochilas, y se dirigieron a una de las cabinas para cambiarse de ropa, antes de entrar apartaron a dos mujeres, de esas que en cierta parte del mundo las llaman marujas, y cuando iban a entrar en la misma cabina.

Ranma se giró.

-¡Ahora ya no podemos cambiarnos juntos!- y entró en una y cerró la puerta.

Akane estaba enrabiada por no poderse cambiar con su amigo, entró en la otra.

Cuando salieron ya vestidos como adolescentes miraron a sus rivales, esto supieron que iban a tener problemas. Ranma y Akane estaban más furiosos que nunca.

-Nos habéis fastidiado cada vez que habéis querido- Ranma quiso darle un discurso.

-No ser fastidiar, tú ser airen de Shampoo, tú tener que casar…

-¡Cállate!, ¡Cállate!,!callad los seis!- gritó Akane-¡estamos hartos de vosotros!, ¡,de vuestras interrupciones!, ¡de que os metáis por medio!.

-¡Ran- chan es mi prometido!, su deber es casarse conmigo y… ayudarme en mi restaurante.

-¿ Y mi carrera como artista marcial?- preguntó Ramma.

-Eso no tiene importancia, la deberás dejad, debes seguid mi profesión como…

-¡Egoísta!- Akane – sólo piensas en tus deseos, ¡Jamás has pensado en lo que quiere Ranma!, ¡Nadie lo ha hecho!- miró a los chicos- Ranma no se merece a Akane. Ranma ha embrujado a Akane. Te mataré para quedarme con Shampoo.- Akane se burló de los tres jóvenes, que la miraron avergonzados.- sois lo peor,- la chica bufó-¡Idiotas!.

-Tengo razón- Ryoga miró a Ranma- ¡Eres un cobarde!, ¡te refugias detrás de Akane!, ¡no eres capaz de enfrentarte a mi!...

Ryoga no vio el puño de Ranma, lo sintió en su nariz. Ese tonto cayó al suelo. Y desde allí miró a Ranma, sin comprender como podía ese chico podía haberle pegado, como no fue capaz de ver venir el golpe.

-¡Serás…!- el joven de la trenza lo cogió por el cuello de la camisa con una mano, y con la otra le pegó en el estómago.

Ryoga cayó en el suelo retorciéndose de dolor.

-Akane tiene razón, ¡Estamos hartos de vosotros! , ¡de vuestra imbecilidad!, es hora que dejéis de darnos problemas, es hora que os enseñemos a que debéis alejaros de vosotros.

Y los dos jóvenes se lanzaron sobre sus acosadores. Si antes al correr sobre la arena de la playa no dejaban huella, ni levantaban arena. Ahora levantaron una nube de arena. Los seis rivales no veían nada, estaban en medio de ese torbellino y a su alrededor sólo había arena, de golpe aparecieron unos brazos y cogieron a Ukyo, y la metieron en el torbellino, los restantes jóvenes miraron a su alrededor con miedo, cuando de golpe alguien cogió a Ryoga y lo sacó del grupo. Fueron desapareciendo uno a uno.

Ni Nodoka, ni las hermanas Tendo vieron nada, cuando se disipó la tormenta de arena, los seis rivales estaban noqueados. Y no había ni rastro de los prometidos.

-¿Dónde están esos dos?- Nabiki se dio cuenta que le había desaparecido la cámara.

-¿Buscas esto?- oyó qué preguntaba Akane, la joven apareció detrás suyo.

-Nos quedamos tu cámara haz cualquier movimiento y-señaló a los rivales- y serás la séptima pieza en caer.

Nabiki retrocedió miró de nuevo los caídos, y negó asustada. Conocía lo bastante bien a los dos jóvenes para saber lo peligrosos que podían ser.

Pero hubo dos personas que no vieron ese peligro.

-¡Estáis castigados!- los dos jóvenes no se giraron, sabían quienes eran, y verdadera razón de su castigo.

-¿Queréis ir a la cena que nos toca?- preguntó Ranma.

-¡Eres un mal hijo!, ¡tu deber es cederme esa invitación

-¡La ganamos yo y Akane!, ¡es nuestro premio!, y lo aprovecharemos ella y yo. Esa cena es… ¡

¡NUESTRA!.- dijeron los dos prometidos a la vez, no iban a ceder ese premio a nadie.

-¡Me obedecerá!, ¡Me darás el premio y…

Ranma cansado de todo, viendo que su padre no cambiaría de idea, miró a su prometida, está asintió.

Y los dos jóvenes atacaron a sus padres.

Minutos después, los dos patriarcas, y los seis rivales eran atados a un pequeño barco con una vela.

-¡No lograr nada!, no haber viento.- se rió Shampoo. Akane sacó un gran ventilador.- no haber enchufe, ventilador no funcionar.

Para terror de todos Ranma sacó de la nada una batería de camión la conectó al ventilador. Ese aparato empezó a girar a mucha velocidad, provocando mucho aire. La vela del barco se hinchó y el barco se adentró en el mar a mucha velocidad. Cuando hacía horas que no se veía la costa el ventilador se quemó por la potencia excesiva potencia de la batería, y el barco y su tripulación quedaron parados en medio del mar.

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Horas después los dos jóvenes se estaban vistiendo para ir a la cena que ganaron sin querer. Los dos se encontraron en el comedor, ya vestidos, se quedaron mirando, contuvieron el aliento los dos encontraban al otro guapo.

Kasumi miraba a su hermana pequeña, se parecía a su madre, a las fotos de la madre de las hermanas Tendo cuando era joven.

-¡Akane estás…!- El piropo de Kasumi fue cortado.

-¡Preciosa!- Kasumi y Nodoka se giraron sorprendidas hacía Ranma, no se creían que el joven había dicho eso. Ranma se acercó a Akane y la hizo girar- ¡Dios!, ¡Eres una bella diosa que ha venido a la tierra para torturarme con su belleza.

-¡Ranma!, no me digas esas cosas, que me harás sonrojar- la chica giró entorno a Ranma- Tú también estás muy guapo. ¡Tú si que eres un dios!, con razón te siguen tantas mujeres, pero…

-Ella sólo te pueden envidiar.- siguió Ranma.

-¡Porque saben que eres mío!, ¡que sólo tienes ojos para mi!

-Y ellos deben saber que eres mía, y sólo suspiras por mi. Por eso me envidian.

Los dos se rieron, y se fueron acercando. Sus movimientos eran un baile de seducción para atraer al otro. Y cuando se iban a besar.

-¡Sois muy jóvenes para eso!-exclamó alarmada Nodoka.

-Tenemos y aparentamos dieciocho años- la corrigió su hijo, este miró a su prometida- ¿Por donde íbamos?, ¡Ya sé!

Y Nodoka no pudo evitar lo que sucedió a continuación, los dos jóvenes se besaron. Cuando sus labios se separaron se miraron y sonrieron, ese beso fue algo que los dos deseaban de mucho tiempo atrás, de antes de ser niños. Todos los besos que se dieron de niños ahora no contaban, esos besos eran parte de un juego infantil, ese beso era un beso adulto y querían repetir más besos así. Y los dos tenían un mal presentimiento pasaría mucho tiempo para volver a besarse de esa forma.

Salieron corriendo de la casa, sin despedirse, riendo y cogidos por las manos, no habían avanzado mucho cuando vieron a Nabiki. La joven había descubierto donde pasaban el verano la familia, iba a exigir una habitación. Sabía que donde dormían los prometidos era una habitación grande, ahora que ellos volvían a ser adultos, no podían dormir juntos, Akane podía dormir en una habitación pequeña en cuanto Ranma… ¡que durmiese en el suelo o en el sillón.

Ahora volverían a ser quien fueron, tontos y manejables, los podía chantajear. Nabiki los vio salir, sonrió, los pararía y los chantajearía, les pediría fotos que vendería y…

Los dos jóvenes la vieron y sonrieron con maldad. Cambiaron de dirección y aumentaron su velocidad. Nabiki lo vio dirigirse a ella, cuando se pararán delante de ella… tuvo un pequeño fallo, esos chicos no pararon, la arrollaron.

La hermana mediana se levantó del suelo dolorida, esos dos se seguían comportando como niños a pesar de haber crecido. Los oyó reírse de su travesura.

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Habían entrado en el restaurante, estaban comiendo, era un lugar elegante y ellos eran los más jóvenes del local. Se los oía hablar en voz baja y reírse, ni en la mesa más cercana oían de que hablan.

Disfrutaban de la comida, se miraban a los ojos.

-¿Recuerdas…?- los de la mesa vecina oyeron el principio de la pregunta, no lo que preguntó el joven, pero vieron a la joven reír. Los dos prometidos intentaban molestar lo menos debido, no lo consiguieron, sus vecinos más cercanos se molestaron a no oír lo que decían.

-¡Es de mala educación no dejar oír tu conversación a otros!- comentó una mujer de edad mediana, típica vecina chafardera y cotilla que tiene que enterarse y propagar todos los rumores del vecindario.

Esa mujer notó que los dos jóvenes la miraban, los dos no dejaban sus conversación, pero si que oían a los demás.

-Esta carne con salsa está muy buena, deberíamos llevar la receta a Kasumi o a mi madre.

-¡Deja a Kasumi en paz!, ¡Debería salir más con sus amigas!

-¿Cómo ese chico con quien la hemos visto hablar varias veces?- preguntó.

-Si, como ese. Fue un compañero de instituto, le pidió salir varias veces. Kasumi le dijo que no, que debía cuidar de la casa, de nosotros.

-Muy mal hecho, debería pensar más en ella. Por ser tan reservada perdió al doctor Tofu.

-¿Y tú porque has estado a punto de perderme?-Akane se quedó mirando a du amigo con una sonrisa.

-¡Por idiota!, ¡Por ser demasiado idiota!, ¡Por ser completamente idiota!- y de repente el chico se quedó blanco, cerró el puño, y se enfureció. Akane supo en que pensaba- por que siempre te meto en medio de mis peleas.

-¡Ranma, olvida Jusenkyo!, todo salió bien. No fue culpa tuya- la chica le guiño un ojo- hemos venido a divertirnos, no ha tener malos recuerdos.

Ranma la miró y sonrió, recordó por que quería a esa mujer, era la única persona en la que podía confiar. Era la única capaz de animarlo y alejar la tristeza de él sólo con una sonrisa, con una palabra. Sólo con la presencia de su prometida era capaz de sonreír.

-Cuando acabe la cena habrá baile, ¿bailará conmigo?

-No sé bailar, te pisaré y te enfadarás conmigo- se excusó el joven.

-Yo tampoco sé bailar- y entonces recordó- cuando nos volvimos niños bailamos varias veces- los dos se rieron recordando esos momentos tan divertidos.

-Si, lo hicimos. ¡De acuerdo!, bailaré contigo.- contestó el chico- toda la noche, hasta que no podamos dar un paso, por estar agotados de tanto bailar.

Habían pasado varias horas, después de la cena, hubo el baile, y los dos prometidos bailaban, se pisaban sin querer, se quejaban de esos pistones, pero no se enfadaban y seguían bailando. Estaban contentos, y en un momento, se sentían tan a gusto con el otro que sintieron la necesidad de besarse, cerraron los ojos, aproximaron los ojos. Notaron qué sus cuerpos temblaban, como si por la venas le recorriesen hormigas, empezaron a notar que las ropas les venían holgadas. Oyeron como la orquesta paró de golpe, y que los otros asistentes al baile empezaban a hablar. Abrieron los ojos y se miraron.

Los dos cayeron de rodillas al suelo abrazados.

-¡Volvemos a ser niños!- dijeron con tristeza, -¡Volvemos a estar malditos.

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Volvían a casa, cogidos de las manos, pero con el ánimo por los suelos. Derrotados, Akane llorando y Ranma incapaz de darle consuelo, por que él también necesitaba ese consuelo.

Al volver a ser adultos, volvieron a tener sueños y esperanzas, de acabar el instituto con sus compañeros, de poder acertar la beca e ir a la universidad, de poder ir al campeonato adulto. Todos esos sueños ahora eran eso… un sueño del que habían despertado demasiado pronto, un sueño que no se iba a cumplir.

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Minutos después volvían hacía la casita donde veraneaban, cogidos de la mano, en silencio, con la cabeza agachada, tristes y llorosos. La ropa les venía muy grandes, parecían dos niños disfrazados con la ropa de sus padres

Todo se había torcido, es más se torció en Navidad cuando esas chicas los convirtieron en niños. Los últimos meses habían sido una pesadilla, al no ser ellos, al ser dos niños, podía ser muy divertido, pero no era realmente lo que debía ser. De haber sido realmente ellos, ahora estaría pensando en su ingreso en la universidad, en pasarlo bien con sus amigos, en lugar de eso, la universidad quedaba muy lejos, tal vez a años de cumplirse.

Al llegar a casa fueron recibidos por la madre de Ranma y Kasumi, las dos vieron que algo había salido mal, peor que eso, fatal.

-¿Qué os ha pasado?, ¿Por qué volvéis a ser niños?

-No lo sabemos -contestó Ranma mirando al suelo. Subiremos a nuestra habitación y nos cambiaremos, nos acostarnos, no tenemos ganas de contestar preguntas.

Aún así fueron detenidos por Nabiki, quería respuestas, no vio que su preguntas o sus demandas podían ser contestadas de mala forma, ese par no estaba de humor para ser molestados.

-A partir de ahora dormiré en vuestra habitación, es la más grande. Akane puede dormir con Kasumi y Ranma… en el sillón. Y quiero saber como os habéis vuelto de nuevo niños, de todas formas me da igual lo que seáis, me quedo con vuestra habitación.

Segundos después la joven salía volando por la puerta de la casa, los dos niños la expulsaron por las malas de la casa. Esa noche la chica durmió a la intemperie.

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Al día siguiente los dos pequeños se levantaron y almorzaron, iban vestidos con ropas de baño, y una vez que acabaron de comer salieron corriendo hacía la playa sin esperar a nadie.

Cuando Nodoka y Kasumi llegaron a la playa, los vieron jugar en la playa,

-Parece que habían superado su estado de depresión, que han olvidado el fracaso de ayer.

-No Kasumi, lo están ocultando, empiezo a creer que tras esa hiperactividad ocultan sus verdaderos sentimientos. Creo que esconden que están desmoralizados por ser niños, y no poder seguir el camino que se habían trazado.

-¡Por eso son tan imaginativos al vengarse!- Kasumi miró sorprendida a los niños- si fuesen adultos con esa rabia que ahora sienten, si se vengasen de adultos con toda la fuerza, usando esa rabia…- no pudo seguir, tenía miedo en pensar tras eso.

-Acabarían con sus rivales sin pestañear, y nadie los podía detener- acabó Nodoka.-tienen mucha rabia acumulada y utilizan sus bromas y juegos para deshacerse de ella.

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Mientras los dos chicos se divertían jugando a pillar, a echarse agua, o se sentaban en sus flotadores y se dejaban llevar por el agua, sin dejar que la marea los alejarse de la costa.

Estaban con los ojos cerrados, mecidos por las olas, disfrutando de la tranquilidad del mar, cuando esta tranquilidad fue rota de forma molesta. A sus oídos llegó un estridente ruido, algo que algunas personas llamaban música, pero la mayoría de las personas llamaba ruido. Con ese ruido le llegaron voces estridentes.

Los dos pequeños fastidiados abrieron los ojos y miraron en dirección a la molestia, vieron a grupo de jóvenes, debían tener la misma edad que la que Ranma y Akane realmente tenían, pero estos eran más ruidosos, gritaban, bebían, fumaban y molestaban a los demás.

Los niños vieron como discutían con la madre de Ranma, y como uno se acercaba demasiado a Kasumi, se le estaba insinuando, pero Kasumi retrocedía intimidada.

-Vamos, enseñemos a esos mentecatos a no molestar- Akane se dirigió hacia ese grupo seguido de Ranma. Los dos chicos iban a pagar con esos su mal humor.

Unos minutos antes, al lado de donde tomaban el sol Nodoka y Kasumi se pusieron un ruidoso grupo de jóvenes, algo menores que Nabiki. Pusieron su estridente música a todo volumen. Varias personas les pidieron que bajarán el volumen de la música y que no fumaran, ambas cosas estaban prohibidas. Ese grupos respondió con insultos.

-Si no os gusta nuestra música ya os podéis ir, imbéciles- fue el insulto más suave.

Uno de ellos vio a Kasumi, y pensó en que era su tipo.

-Hola nena, he pensando que tú y yo… podíamos perdernos por ahí…- ni siquiera a la inocente Kasumi se le escapó lo que quería hacerle ese idiota.

-Lo siento, pero estoy con mi tía, y mi hermana.

-Tú tía esta bien, tengo para ella también, nos podemos perder los tres y…

-Estoy casada, y estoy vigilando a mi hijo y a mi sobrina, no tengo tiempo para las tonterías de un niñato que puede ser mi hijo.

-¡Haréis lo que yo diga!, ¡Vendréis conmigo!- y sonrió con maldad- y con mis amigos, pero esperaremos a tu hermana y la llevaremos con nosotros.

Y las cogieron por las manos y se las intentaron llevar.

-¡Soltarlas!- El grupo se giró y vio llegar a dos niños- ¡Soltarlas unos arrepentiréis!

El grupo de jóvenes se rió, ¡eran amenazados por dos niños, ¡Que pequeños tan temerarios!, se iban a arrepentir.

-Nos da igual que seáis niños. Hoy vais a respetar a vuestros mayores. Somos el equipo de artes marciales del instituto Furinkan, nos ha patrocinado el restaurante Uchan's y una de nuestras sensei es Cologne.

-Te vamos a ganar- advirtió Ranma- así venceremos a la idiota familia Kuno, jamás debíais haber aceptado a Kuonji como patrocinadora. Y lo que os ha enseñado esa pasa vieja de Cologne… no os servirá de nada.

El grupo de jóvenes se quedó quieto un instante preguntándose como sabían esos niños esas cosas. Los dos pequeños vieron la duda de ese grupo y atacó.

Él que había hablado vio pasar a los niños por su lado, no pudo detenerlos, eran demasiado rápidos. Vio a abatirse a los dos pequeños sobre sus más fuertes compañeros, sonrió, esos pequeños eran idiotas, rápidos pero idiotas, los dos niños serían vencidos por sus compañeros en segundos. Eso pasó, pero al revés, los dos jóvenes no pudieron vencer a los dos pequeños.

Treinta segundos después sabía que esos niños no eran normales, eran muy fuertes, sabían más que ellos de artes marciales, y luchaban motivados por algo. Como si tuvieran algo contra el director de su instituto, contra el Uchan's y contra Cologne.

Medio minuto después cayó él al suelo.

-Te hemos vencido, y con ello a todo lo que representas. Espero que las personas a las que representas capten el mensaje, y espero que vosotros lo hagáis.

Ese grupo se retiró a lamer sus heridas, prometiendo volver.

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Cuando los pequeños volvían a casa, como cada tarde se pararon en un parque y se subieron en unos columpios, los dos niños se habían enamorado de esos columpios, eran mejores y más nuevos de los que había en casa, los de la casa estaban viejos y oxidados, al principio no se dieron cuenta, pero un día al volver a casa, los vieron rotos.

Se pasaban horas balanceándose en ellos, saltando al suelo desde su punto más alto. Era difícil hacerlos bajar de ese juguete, los dos competían para ver quien llegaba más arriba.

Nodoka los tenía que amenazar sin helado para llevárselos del parque.

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¿Nos lo podemos quedar?- pidió un día Akane.- él de la casa está roto.

-¡No!, ¡están en un parque publico!, están puestos para que se diviertan los niños.

-¿Niños?, ¿Qué niños? -preguntó Ranma- somos los únicos niños del pueblo.

Eso era cierto, ese pueblo era un sitio vacacional, sólo vivía del turismo. Quien trabajaba en ese pueblo dejaba a sus hijos con los abuelos. Quienes veraneaban allí, dejaban los suyos en un colegio interno, los niños no tenían derecho a tener vacaciones. Las otras personas de menos edad eran los jóvenes con quienes se habían peleado esa mañana.

-Somos los únicos niños, los únicos que utilizan este columpio. -Ranma acarició una de las patas de la estructura de ese columpio. Miró al parque- es una lástima!, todos estos juegos infantiles, puestos para diversión de los niños, cuando nadie trae a este sitio a niños de vacaciones.

-¡Tanto los que trabajan aquí como los que vienen a disfrutar de las vacaciones son sólo.. unos egoístas.

Y volvieron a casa, pero los dos pequeños no olvidaron sus ganas de quedarse con ese columpio, ese columpio doble les pedía que se lo llevasen, que nadie les diría nada. En realidad eran los primeros en usarlos desde que se inauguró ese parque cinco años atrás.

A la mañana siguiente Nodoka se despertó y oyó salir a los niños pensó que irían de entreno, como hacían cada día, o a pasear por la playa, algo que también hacían de forma habitual.

La mujer se levantó y se vistió, se puso un bañador, y encima ropa veraniega, durante la estancia en ese pueblo no se había puesto el kimono, le daba mucha calor y era difícil de poner sola. Bajó a la cocina y se encontró a Kasumi preparando el almuerzo.

-Hola Kasumi, ¿Qué haces levantada tan pronto?

-Hace mucha calor, no podía dormir.- la joven miró a la mujer- últimamente no te pones el kimono y viste ropa veraniega, ¿es la calor?

-SI, y también que me he dado cuenta que sigo siendo joven para ir como una anciana. Me estoy poniendo morena por el sol- la mujer se rió- voy a ser la envidia de mis amigas y las vecinas, ellas están volviendo en una viejas amargadas- las dos mujeres rieron- ¿y esos dos ya han salido?, seguro que están planeando una nueva travesura.

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En la desierta playa los dos niños andaban descalzos, cogidos de la mano, tranquilos, sin preocupaciones. Habían cogido su parte del almuerzo, comerían en la playa.

-¡Mira!- la niña señaló a un grupo partiendo Windsurfing- tan pronto y ya practicando.

-Es la mejor hora. Puede practicar sin que haya nadie molestando, gente con barca o con otros aparatos flotantes.

-Me gustaría hacerlo algún día, cuando seamos grandes de nuevo- y añadió con tristeza- cuando seamos grandes definitivamente.

Ranma la miró y le acarició la cara.

-Eso será pronto, el año que viene vendremos tu y yo a este pueblo a practicar windsurfing.

-¿Lo juras?

-¡Lo juro por mi gi! y añadió – aunque cuando tú eres adulta nadas para abajo- se burló él niño-¡te hundes como un ladrillo!- canturreó el niño.

Ranma empezó a correr, seguido por una Akane furiosa que quería golpear a su amigo, este reía, sabía que su amiga no lo cogería, Akane era muy veloz, pero él lo era un poco más. Corrieron durante unos minutos, hasta que esa persecución se volvió un juego, los dos reían, se lo pasaba bien, como siempre, estar los dos juntos significaba estar a gusto.

Cuando Akane parecía que iba a atrapar a Ranma, este la esquivaba. Llevaban varios minutos jugando, cuando el simuló que tropezado, la niña aprovechó para lanzarse sobre su amigo, y lo cogió, los dos cayeron al suelo ella encima y le empezó a hacer cosquillas.

-¡Ríndete!, ¡di que te he ganado!- Akane se quería proclamar vencedora.

-¡ Nunca!- El niño se movió y fue él quien quedó encima, y fue él quien le hizo cosquillas- Soy yo el vencedor.

-¡No me rendiré!- la niña lucharía hasta el fin, no se dejaría vencer.

Durante los minutos posteriores, hicieron una batalla de cosquillas, reclamando la rendición del otro, que se negaba a ser vencido.

Hasta que los dos se dejaron caer sobre la arena, uno al lado del otro, cerraron los ojos y sintieron el murmullo del mar, ese sonido los relajaba.

-!Comamos!- dijeron a la vez pusieron una toalla en suelo, dejaron sobre ella el almuerzo, se sentaron y empezaron a almorzar.

Después de almorzar recogieron todo, y lanzaron la basura al sitio que debía. Volvían a casa cuando pasaron por el parque de los columpios, los dos se quedaron quietos, se miraron y sonrieron.

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El alcalde de ese pueblo está caminando, iba al ayuntamiento, tenía un problema, el parque infantil era un gasto inútil, no sabía por que su antecesor lo había hecho, en ese pueblo no había niños, la escuela había sido transformada en un hotel. El más joven de ese pueblo era su hermano, ¡Y tenía treinta años!.

Las personas que iban a pasar las vacaciones allí no llevaban a sus hijos, los últimos niños llegaron hacía siete años… y los dos pequeños y traviesos niños que ahora disfrutaban de las vacaciones, y se irían al acabar las vacaciones.

Esos pequeños eran muy conocidos. Habían ganados, sin querer, dos campeonatos. Habían ganados a dos grupos de jóvenes molestos, a uno de esos grupos lo habían mandado mar adentro. Según las noticias fueron rescatados por la guardia costera china.

Los conocía todo el mundo, los comerciantes les regalaban caramelos y dulces, se los veía tan felices y risueños, siempre iban juntos, como si fuesen enamorados, según rumores eran esos.

Y los vio pasar, sonriendo, y entre los llevaban… el remedio de uno de sus problemas.

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Nodoka oyó llegar a los niños, ahora entrarían en casa, correrían a su habitación y se prepararían para ir a la playa. Y esperó un minuto, y espero, y esperó, y los niños no entraban, los oía reír fuera, se preguntó qué estarían haciendo, y salió afuera acompañada de Kasumi, que también estaba intrigada, y al ver la travesura que habían hecho los niños se quedaron heladas.

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-¡Esta vez os habéis pasado!- gritó Nodoka enfadada- ¡Ahora os toca pedir perdón!

-¿Por qué?, ese columpio está abandonado, necesita que lo pinten y lo engrasen- se justificó Ranma.

-¡Jovencito no te justifiques!, ¡Habéis hecho una travesura! Una muy grande, ahora deberemos pedir perdón a la gente de este pueblo. – Nodoka se movía de arriba para abajo, esos dos niños eran un terremoto, empezaba añorar a la versión adulta de esos pequeños. Vale, estaban siempre peleándose, pero no tenían esas ideas.

-¿Así que habéis secuestrado un columpio?-Nabiki entró por la puerta-¿Cuánto pedís al ayuntamiento por su liberación?, yo me quedó con el setenta y cinco por ciento. Pero sois tontos, ¿Por qué no os habéis traído también el tobogán y el balancín?.

Los dos niños se miraron y sonrieron y se dirigieron a la puerta.

-¡Quietos ahí!,!no iréis a buscar el tobogán!- Nodoka se giró a Nabiki- no les de más ideas locas de las que ya tienen.

Los dos niños bufaron, Nodoka les estaba quitando libertad. No dejaba que se besaran, no les dejaba ver películas violentas o sangrientas, y ahora no les dejaba ir por el tobogán.

-No pongáis esa cara de fastidio, hoy os quedaréis sin playa, ni helado.

-¡La culpa es tuya!- acusó Ranma a la niña- te lo dije, fue una mala idea..

-¿Ahora la culpa es mía?

-¡Si!- los niños se estaban mirando a pocos centímetros, los dos furiosos.

-Es bueno que reconozcáis vuestros errores, ¡pero no se ha de ser acusica!, No puedes acusar a Akane de…– Nodoka se puso conciliadora, pero no llegó a decir nada más.

-¡Te dije que lo pusiéramos en la parte de atrás de la casa!, allí no lo verían ni mi madre ni Kasumi.

-No lo pensé, quería tener el columpio cerca de casa.

Las dos mujeres se quedaron mirando a los niños, no creían lo que oían, los niños no sólo no se arrepentían de su acto, si no que habían querido esconder ese columpio mejor para que ellas no viesen su travesura.

-¡Ranma!, ¡Akane! Estáis castigados hasta…

Y en ese momento picaron a la puerta y cuando Kasumi abrió vio al alcalde, que entró a la casa.

-¡Perdone la travesura de los niños!- Nodoka se inclinó pidiendo perdón- procuraré que no se repita.

- No he venido para eso. Sus hijos me han hecho un favor a llevarse el columpio. No sabía que hacer con él, ni con el tobogán ni el balancín. Y he pensado en regalárselo a ellos.

Los dos niños se ilusionarnos, y sus ojos brillaron.

-Pero no podemos aceptar ese regalo-Nodoka no veía el porque de ese regalo. Los dos pequeños dejaron caer sus brazos abatidos.

-Si, no lo aceptan me veré en la obligación de destruir esos juegos- amenazó el alcalde.

-¡No!- gritaron los niños- antes de eso los escondernos y nos lo llevaremos a Nerima.

-¿Y como lo vais hacer?- preguntó Nabiki riendo- en el tren no os dejaran entrar con eso.

-No es problema, yo se lo enviaré a su dirección.

Los dos niños miraron a Nodoka suplicante y está accedió, pero puso dos condiciones.

-Sólo os subiréis cuando acabéis de estudiar y de entrenar- y se giró a Nabiki- y tú mi querida señorita como intentes vender esos juegos…- y enseñó la catana. Nabiki entendió esa indirecta tan directa, tragó saliva, y notó la mirada asesina de los niños. Mejor no vender esos regalos, no quería desafiar a tía Nodoka… ni a los dos pequeños, a ellos menos que nadie.

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El tiempo fue pasando y llegó el día de la partida, en la estación había una pareja.

-Este verano junto a ti a sido fantástico.

-Yo también lo he pasado muy bien.

Los dos se cogieron de las manos, y se miraron emocionados, con los ojos brillantes, a ella se le escapaban las lágrimas.

-No olvides que te quiero- él se le acercó y le acarició la cara.

-Yo también te quiero, no me olvides.

-Vendré a por ti, te lo juro. No tardaré mucho en venir por ti, y nos fugaremos.

-Mi padre no quiere que nos veamos, dice que soy aún soy muy joven.

-La edad no importa. Nos queremos, y no haremos caso a nuestros padres.

-¡Jovencito es hora de subir al tren!- alguien le reclamó al enamorado.

-¡Adiós!, ¡Volveré por ti!-prometió él.

-Eso no pasará hijo, tu amiga se viene a Tokyo con….

-¿Entonces soy yo quien se queda y ella se va?- los dos enamorados cambiaron sus posición en el anden- aunque estés lejos de mi, no te olvidaré. Recordaré nuestros paseos bajo la luz de la luna. Nuestros…

-¡Tampoco es eso- la mujer miró a los dos.

-¡Nos quedamos los dos!-gritaron los dos alegres- seguiremos paseando un año más por la orilla del mar.

-¡Los dos os venís a Tokyo!, Ranma, Akane dejad de dramatizar, sabéis que esto iba a pasar. tarde o temprano. No por mucho hacer teatro el tren llegará más tarde, y cuando se vaya dentro de él iremos Kasumi, yo y dos personas más.

-¡No nos queremos ir! ¿Nos podemos quedar más tiempo?- preguntaron los dos niños, no habían entendido lo que quiso decir Nodoka, o no lo quisieron entender.

-¡No!, vosotros venís con nosotras- Nodoka no se dio cuenta aún que los niños estaban jugando con ella, y los niños no se dieron cuenta que jugaban con fuego al intentar reírse de Nodoka.

Minutos después los dos niños iban dentro de él tren sentados, tristes enfadados, no habían logrado que Nodoka cediera, y quedarse algunos días más.

-¡Cuando Akane y yo volvamos a ser grandes vendemos aquí, y nos iremos cuando queramos- amenazó Ranma.

-Para eso queda…- Nodoka se calló, sabía que si completaba la frase los dos pequeños se entristecerían, era como recordarle que se los habían vuelto niños.

Akane que miraba por la ventana vio algo.

-¡Mirar vienen a despedirse de nosotros.

No era correcto, no iban a despedirse. Los rivales y los patriarcas habían logrado volver a ese pueblo, y ahora se dirigían al tren para entrar en él y castigar a los niños. Entraron en el anden sin pagar, en un principio se escaparon de los guardias de seguridad, y el tren se escapó de ellos, dejándolos en ese pueblo.

Pasaron varios días en ese pueblo, encerrados en la cárcel, por querer subir gratis a el tren. Estaban agotados, habían corrido durante días, llegaron con sus últimas fuerzas a la estación, cuando vieron como el tren salía de la estación se dejaron caer al suelo, aún con los fuertes que eran no pudieron evitar ser detenidos, en ese momento no tenían fuerza para defenderse.

Ranma y Akane al verlos en la estación les hicieron adiós con las manos.

-¡Que buenos son!, ¡han venido a despedirse!- dijo Ranma, e hizo como si se quitase una falsa lágrima.

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El alcalde de ese pueblo vio al tren partir. Le dio lástima, esos dos pequeños habían dado vida a su pueblo, pensó la forma de atraer a familias con niños, y les mandaría a esos dos pequeños una invitación por vida, para que volviesen cada año. Ese pueblo sin esos dos pequeños volvería a ser muy aburrido.

Miró los carteles que le habían dado eran las fotos de dos peligrosos ancianos. El hombre respondía al nombre de Happosai, la anciana de Cologne. Se sorprendió habían estado hacía semanas en el pueblo. Ese anciano había robado ropa íntima femenina, y acosado a mujeres. La anciana se dedicaba a perseguir y meter mano a los camareros.

Se habían fugado de un pueblo de ancianos, eran buscados por eso. Quien los capturarse los debía volver a mandar allí.

El alcalde rió, ese pueblo de ancianos, cuanta más gente tuviese más dinero recibía por el gobierno, la fuga de dos de ellos, hacía que recibiese menos dinero.

Y pensó hacer lo mismo que ese pueblo, buscar alguna subvención por tener niños en ese pueblo, y atraer a parejas con hijos, que viviesen todo el año en el pueblo.

Y se dirigió al ayuntamiento pensando en como poner en practica esa idea.

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El viaje a Nerima fue muy aburrido, incluso para Kasumi y Nodoka. Los dos niños se estuvieron quietos en sus asientos, incluso demasiado quietos, eso despertó las sospechas de Nodoka. Ese comportamiento no era normal en ellos. Cuando eran adolescentes habían sido más movidos. Algo pasaba, y viniendo de esos dos sería una travesura nueva.

Realmente los dos niños no planeaban nada malo, sólo miraban por la ventana y miraban el paisaje. Los dos tenían ganas de ir de acampada, pasar unos días en un lugar perdido. Lo habían planteado el verano anterior, querían ir durante las vacaciones del cambio de curso, en abril. Esa salida fue estropeada por unas personas egoístas.

-Ese viaje quedó aplazado, tarde o temprano lo haremos.

-¡Y tanto que si Akane!, ¡Iremos y nadie lo impedirá!

Los dos niños se cogieron las manos y se miraron a la cara ilusionados.

-¡Nada de besos!- Nodoka adivinó lo qué proponían hacer los dos niños.

Ranma y Akane bufaron fastidiados, todo Nerima les impedía hacer lo que querían hacer.

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Bajaron del tren y cuando iban en dirección al dojo, los dos niños empezaron a cantar con tristeza.

Adiós mi playa, cuyas arenas no volveré a pisar.

Las calles están mojadas y parece que agua cayó del cielo, Son lágrimas de unos niños, por que las vacaciones se acabaron. TRISTE Y SOLA, SOLA SE QUEDA LA COSTA TRISTE Y LLOROSA QUEDA LA PLAYA Y LAS TOALLAS... Y LAS TOALLAS EMPEÑADAS EN EL ARMARIO... EN EL ARMARIO DEL DOJO.

-¡Akane, Ranma!, ya sé que no os gusta haber vuelto a Nerima, ¿Podéis dejar de cantar esa versión de esa canción tan triste?- pidió Kasumi, pero los niños seguían tristes.

Los niños cambiaron de canción. La primera estrofa la cantó Ranma, y la segunda Akane

A la orilla de la mar no me vengas a buscar, que me han alejado de ella, ¡Akane!. Ez mejor en Nerima po que alli me han llevao aunque ha sio contra mi volunta, ¡Ranma!.

Mientras los niños cantaban las dos mujeres se miraron, lo iban a tener difícil, los dos niños están enfadados por volver a Nerima, y se habían puesto reivindicativos. Y para que se notase más el enfado, Akane cometía faltas de pronunciación al cantar, y lo hacía queriendo.

Siguieron cantando, cantando versiones inventadas de canciones conocidas, en esas versiones expresaban su disgusto por volver de vacaciones o en contra de sus rivales.

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Cuando llegaron al dojo les tocó airear y limpiar la casa, en la tarea de limpieza incluyó echar de la casa a dos ocupas que se creían que allí había gente "normal" a la que podían asustar.

A los pocos días llegaron el columpio y el tobogán y el balancín, que serían una fuente de diversión para los niños, tenían un parque infantil en casa, pero fue un disgusto para Soun, que le duró hasta que dis niños furioso, una catana en manos de Nodoka, y Kasumi negándose a darle de comer le hicieron cambiar de opinión.

Los días de vacaciones se acababan, y llegaba el temido regreso a la escuela.

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Notas del autor:

Hola:

Llegó el temido día de volver a casa, de dejar atrás los días de vacaciones y volver a la cruel rutina, y la pareja de niños no está muy de acuerdo con volver a esa rutina.

¿O nadie se ha sentido igual al acabase las vacaciones y tener que volver a ka escuela o al trabajo?

Durante un tiempo vuelven a ser adolescentes, pero eso durante horas, y desconocen por qué se volvieron adolescentes, y por que se volvieron de nuevo niños.

Ya han castigado de nuevo a los seis rivales, y a los dos aprovechados de sus padres. Los dos ancianos, Happosai, y Cologne han acabado en un pueblo residencial para ancianos, del que se han fugado, aunque ahora tienen la cabeza a precio, por eso, por fugaces de ese asilo.

Aclaración. Las canciones que cantan los dos niños, son versiones de canciones reales, y cada una tiene sus derechos, y autores, no son mías, como los personajes de esta historia.

No sé si subiré otro episodio este septiembre aunque queda a dos meses, queda Halloween tanto para esta historia, como para "Pesadilla antes de Halloween' la cual debo acabar ya, y seguir con las otras que tengo a medio.

Agradecimientos:

A Alexander0621: si Ranma ha perdido su maldición mientras es niño, como Akane su miedo a nadar, ahora saber nada, sólo usa el flotador para ser mecida por las olas. Su transformación en adolescentes queda resuelta en este capítulo, pero aún queda por responder por que pasó. La anciana que metía mano a los camareros es Cologne, durante la emisión en España algo me hizo pensar que era un poco pervertida, sin llegar al nivel de Happosai. Cuando Ranma se traga la pídola de un día y se enamora de ella, esa anciana no sólo no se opone, si no parece gustarle la idea.

A todos los que han leído hasta aquí muchas gracias.