capítulo 2:Batman inicia

Este relato es una obra de fanfiction basada en la serie RWBY. No poseo los derechos de autor de la serie original mencionada. Este trabajo de ficción ha sido creado con el fin de explorar las vastas posibilidades de la imaginación y, sobre todo, proporcionar entretenimiento. Deseo que encuentren placer en su lectura,...tampoco poseo a batman...eso es obvio

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En una gélida noche en Mantle, el antiguo reino del que Atlas formaba parte, una figura se deslizaba sobre los tejados y edificios, envuelta en la penumbra. La noche era fría y oscura, y esta figura se movía con la gracia de una sombra, rápida e imparable. Sus movimientos eran precisos, calculados, como si conociera cada rincón y terraza de Mantle.

Él no solo se movía en la oscuridad; él era la oscuridad. Él era Mantle.

Detrás de esta sombra, sus incansables perseguidores...

Hombres entrenados en el ejército más formidable del mundo, el único en realidad. Un grupo de especialistas bajo el mando del General Ironwood, los Ace-Ops. Estos soldados de élite, en numerosas ocasiones, habían intentado capturar a esta esquiva sombra. Para ellos, esta misión era más que una simple tarea; su captura representaba una prueba de su valía y habilidades.

A pesar de sus esfuerzos, la sombra siempre lograba escapar. Cada intento de localización terminaba en fracaso, dejando a los Ace-Ops frustrados pero más decididos que nunca. La sombra se movía con una agilidad sobrenatural, deslizándose entre las sombras de los edificios, dejando a sus perseguidores en la estela de su misterio.

La noche en Mantle era testigo de una danza entre la luz y la oscuridad, entre la sombra y sus cazadores. Los Ace-Ops, con sus rostros tensos y miradas decididas, se movían con precisión militar, cada paso calculado, cada movimiento sincronizado. Pero la sombra, con su conocimiento íntimo de la ciudad, siempre estaba un paso adelante, desvaneciéndose en la noche como un susurro en el viento.

—"Harriet, ¿cómo va todo allá arriba?" ,preguntó Clover Ebi, el líder de los Ace-Ops, mientras corría por las calles, sus ojos fijos en la figura que parecía desvanecerse con cada segundo que pasaba. Su voz, aunque firme, llevaba un matiz de urgencia.

—"¡Ya lo tengo a la vista!" ,respondió Harriet Bree, su sonrisa feroz y desafiante iluminando su rostro. Para ella, esta presa no se escaparía de nuevo. Sus ojos brillaban con una determinación inquebrantable mientras seguía la sombra con una precisión casi sobrehumana.

—"No lo pierdas de vista" ,ordenó Elm Ederne, que corría a diez metros a su derecha. Su voz era un susurro grave, cargado de concentración. A diez metros detrás de él, otro miembro del equipo, Marrow Amin, mantenía su posición, sus ojos escaneando el entorno con una intensidad feroz.

—"Usa tu semblanza, alcánzalo en un instante" ,instó Marrow, su voz cortante y precisa. A cinco metros detrás de Harriet, hacia la derecha, él también estaba listo para actuar en cualquier momento.

Vine Zeki, el quinto miembro del equipo, seguía desde la retaguardia, su silencio era una muestra de su concentración absoluta. Cada músculo de su cuerpo estaba tenso, preparado para cualquier eventualidad. Su mente trabajaba a toda velocidad, calculando cada posible movimiento.

—"Si este tipo es tan bueno como todos dicen, entonces debo conservar mis energías" ,murmuró Harriet, su sonrisa creciendo aún más. La emoción de la caza la llenaba de una energía casi palpable.— "No se nos escapará otra vez."

Ella lo tenía en la mira, esa sombra que corría delante de ellos, dándoles la espalda. La figura se movía con una gracia y agilidad que desafiaban la lógica, pero Harriet no iba a dejar que eso la detuviera. Sin embargo, cuando la sombra de un edificio más grande lo cubrió por un instante, la oscuridad pareció tragarse a la figura, y en un abrir y cerrar de ojos, ya no estaba.

Harriet parpadeó, al igual que todos los Ace-Ops, cuando llegaron al lugar donde debería estar esa sombra. La terraza estaba vacía.

—"Desapareció" ,dijo Marrow con asombro. Aunque la verdad es que no debería sorprenderse; esto ya le había pasado a su grupo muchas veces. Cada vez que sentían que lo tenían cerca, esa sombra simplemente se desvanecía.

—"¡¿Otra vez?!" ,Clover se mostró frustrado y molesto,—"Bajen, reagrupémonos"

Todos obedecieron a su líder, descendiendo del edificio con la maestría digna de un cazador. Se consideraban a sí mismos lo mejor de lo mejor, pero siempre eran burlados por esta sombra, tratados como meros novatos.

A pesar de todo, sabían que atrapar a su objetivo no sería fácil. No por nada era una leyenda en Atlas, en Mantle, en Vacuo y en Vale. Todo el Remanente se conocía la leyenda del Caballero de la Noche.

Este enigmático ser infundía terror entre los más peligrosos criminales, ya fueran comunes, ex cazadores, cazadores, organizaciones o cualquier tipo de gentuza. Cada vez que un malhechor escuchaba su nombre, huía despavorido, temiendo que la noche llegara y que con ella él apareciera.

Harriet, con el ceño fruncido, observaba el horizonte. La frustración era palpable en el aire, pero también lo era la determinación. No podían permitir que esta sombra siguiera burlándose de ellos. La caza debía continuar, y ellos no descansarían hasta que la sombra fuera capturada.

—"No podemos rendirnos ahora" dijo Elm, su voz firme y decidida.— "Este es solo un obstáculo más."

Marrow asintió, su mirada fija en el lugar donde la sombra había desaparecido. —"La próxima vez, no se nos escapará."

Vine, desde la retaguardia, observaba en silencio, su mente trabajando en posibles estrategias. Sabía que necesitarían algo más que fuerza bruta para capturar a esta sombra. Necesitarían astucia, paciencia y, sobre todo, unidad.

—"Pero creí que lo tenías, Harriet" ,dijo Elm, su voz cargada de frustración.

—"¡No me culpes por esto, Elm! Tú también lo estabas viendo. Simplemente desapareció, fue como si la oscuridad se lo tragara" ,respondió Harriet, su tono desafiante, pero con un matiz de incredulidad.

—"Esta ya es la maldita quinta vez que nos pasa lo mismo. Creo que el General no estará muy a gusto" ,dijo Clover, su líder, con un suspiro de exasperación.

—"Ni que lo digas. Hemos fracasado en esta misión tantas veces que francamente es un milagro que no estemos limpiando los baños como castigo" ,comentó Vine Zeki con calma, aunque también estaba aliviado por la suerte que habían tenido últimamente.

—"Bueno, vamos a reportarnos" ,dijo Clover, bajando la cabeza con resignación. Todos lo siguieron, decepcionados, sus pasos resonando en la quietud de la noche.

Las luces de los faros iluminaban las calles, y la luna, hermosa y brillante, parecía burlarse de su fracaso, haciendo que su estado de ánimo decayera aún más. Pero entonces, Clover, al mirar hacia el suelo, encontró algo inquietante.

Levantó su mano e inmediatamente su equipo se quedó quieto.

—"Él nos está siguiendo" ,dijo con voz tensa.

—"Genial, qué ironía, los cazadores siendo cazados" ,dijo Harriet, poniéndose en alerta de inmediato, sus ojos escaneando la oscuridad con intensidad.

Clover, mirando al suelo, sintió un escalofrío recorrer su espalda. Se decía que cuando este hombre te seguía, muy probablemente no terminaría bien para ti. Preferirías morir antes que enfrentarte a él.

Sus razones para sentir miedo eran suficientes, pues lo que estaba viendo debajo de él era la silueta de su objetivo. La sombra se hacía más grande, y pronto los Ace-Ops se vieron tragados por la oscuridad producida por esa silueta. La luna brillaba detrás de él, dándole un toque imponente y aterrador.

—"Q-qué genial" ,tartamudeó Clover, maldiciéndose a sí mismo por su reacción, pero no pudo evitarlo. Esa entrada fue completamente impresionante.

La figura, envuelta en sombras, se erguía ante ellos, su presencia dominando el entorno. Los Ace-Ops, a pesar de su entrenamiento y habilidades, no pudieron evitar sentir una mezcla de admiración y temor. La caza había tomado un giro inesperado, y ahora, los cazadores se encontraban en la posición de presas.

Harriet, con los puños apretados, se preparó para cualquier eventualidad. Elm y Marrow intercambiaron miradas, listos para actuar en un instante. Vine, desde la retaguardia, mantenía su postura, su mente trabajando a toda velocidad para encontrar una salida a esta situación.

La silueta saltó e inmediatamente desplegó sus alas, revelando la forma inconfundible de un murciélago. Su objetivo descendió con gracia hacia el suelo, como si no pesara nada, y los miró de frente con una calma inquietante.

—"Por órdenes del reino de Atlas y del general Ironwood, tú, Batman, estás bajo arresto por los crímenes de vigilantismo, obstrucción a la ley, daño a la propiedad militar y civil, y, sobre todo, agresión desmedida" ,declaró Clover, enumerando una pequeña parte de la larga lista de delitos de los que se acusaba a Batman.

Esperaba alguna respuesta, pero solo recibió silencio.

—"Vaya, no habla mucho" ,comentó Marrow, rompiendo el tenso silencio con un tono sarcástico.

—"Si te resistes, nos veremos obligados a usar fuerza letal contra ti" ,advirtió Clover, pero nuevamente, solo recibió silencio como respuesta.

Clover miró a sus compañeros, quienes prepararon sus armas. Sabían que este sería un combate inevitable. No había otra opción.

En un instante, se abalanzaron contra Batman...

Pero recapitulemos.

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Nunca se había sentido tan emocionado en su vida. Había visto pelear a cazadores en el Torneo Amity, había experimentado la opulencia de la vida de los ricos porque él era parte de ella, y había pagado por las mejores cosas, tanto emocionantes como mundanas. Pero nunca en su vida se había sentido tan motivado, tan excitado, tan deseoso de que llegara el mañana.

Durante diez días, no permitió que nadie entrara a su habitación. Apenas salió de ese lugar, lo que dejó muy preocupada a su sirvienta personal. Sin embargo, él la tranquilizó diciendo que estaba trabajando en algo de suma importancia. "¿En qué estaría trabajando alguien de su edad?", se preguntaba ella, aunque sabía que no tenía por qué saberlo. Mientras tanto, él se sumergía cada vez más en su proyecto, con una determinación que nunca antes había sentido.

Este cómic, Batman, tenía una mitología increíblemente rica. Nunca se había sentido tan identificado. Él y Batman, de cierta manera, eran iguales: ambos eran ricos... y nada más. No tenía padres muertos, pero sí desobligados, y sentía que si ellos murieran, no le afectaría tanto como debería.— "¿Qué clase de hijo soy?". Cada página del cómic parecía hablarle directamente, como si le estuviera mostrando un camino que debía seguir.

Después de cerciorarse de que este cómic no existía en ninguna parte del Remanente, se sintió aún más intrigado. Buscó en línea, visitó varias tiendas de cómics e incluso preguntó a especialistas frikis en estos temas, pero nadie parecía conocerlo. —"Es como si hubiera caído del cielo", pensó, mientras hojeaba las páginas con una mezcla de asombro y admiración. Cada ilustración, cada diálogo, parecía tener un propósito oculto, un mensaje que solo él podía descifrar.

En todo caso, cómo llegó ese cómic a su habitación era un completo misterio. Llámenlo casualidad, no importaba; era bienvenida. Llámenlo destino, entonces él estaba dispuesto a cumplirlo. —"Si esto es una señal, no pienso ignorarla", murmuró para sí mismo, decidido a descubrir el propósito detrás de este enigmático hallazgo. Sentía que estaba en el umbral de algo grande, algo que cambiaría su vida para siempre.

El primer paso para esto era ser independiente, alejarse de su familia en el mejor de los casos y, en el peor, fingir su muerte. Pero solo usaría el peor de los casos cuando el mejor de los casos no funcionara. —"No puedo seguir viviendo bajo su sombra", pensó, mientras trazaba su plan con meticulosa precisión.

Y por eso estaba aquí. Sentado frente a su padre. En la oficina de su padre, carajo, se sentía nervioso. Esta idea suya no estaba garantizada de funcionar; de hecho, si funcionaba, sería más por mera suerte y fortuna que porque la idea fuera buena. —"Pero tengo que intentarlo", se dijo a sí mismo, tratando de calmar sus nervios.

—"Convocaste una audiencia conmigo, Whitley", su padre, Jacques Schnee, ni siquiera se dignó a mirar a su hijo. Simplemente estaba leyendo algunos documentos; de hecho, en su escritorio tenía una pila acumulada de hojas y hojas. —"Por favor, sé breve, no tengo mucho tiempo, como puedes ver estoy ocupado".

—"Entendido", era ahora o nunca. Whitley estaba seguro de que la fortuna estaba de su lado, o al menos eso quería creer, y es lo que creía por simplemente decidir creerlo. —"Quiero crear una compañía".

Jacques Schnee dejó de leer, puso ese documento en la pila de documentos que tenía en el escritorio y prestó atención a su hijo. —"Tienes cinco minutos para explicarte, y si me gusta cómo empieza lo que dices, te daré veinte minutos para que me expliques cómo planeas hacer esta compañía". Dijo Jacques con voz seria, sin mostrar ninguna emoción.

Whitley calmó sus nervios. En cierta manera, esto también era en parte verdad; las palabras que saldrían de su boca eran algo que prácticamente pasarían en el futuro. —"Después del incidente del secuestro, me he dado cuenta de que todo se me ha dado un poco sencillamente fácil. No reprocho que me hayas mimado ni nada, agradezco que se cumplan mis caprichos". Jacques entrecerró los ojos, parecía que estaba empezando a cansarse de las palabras de Whitley, como si las palabras de su hijo menor le recordaran las palabras de su hija mayor, Winter.

Whitley podía sentir que su padre estaba un poco desapegado a sus palabras, parecía que no le gustaba el inicio de su conversación. —"Pero en un futuro, yo seré delegado a un simple adorno de la familia, más como un símbolo de representación. Mi hermana Winter será la que heredará la compañía, y Weiss.., seguramente ya tienes algo planeado para ella, un interés musical... pero para mí, no estoy seguro qué tienes. Por eso quisiera tener la oportunidad de comenzar algo por mí mismo, de probarme".

Jacques, con una expresión inicialmente indiferente, estrechó los ojos con un ligero interés. Parecía que ahora sí le empezaban a llamar la atención las palabras de su hijo. —"Interesante, muy interesante, y no estás equivocado. La verdad es que no tengo nada planeado para ti". Whitley nunca lo admitiría, pero esas palabras le dolieron profundamente. —"Es admirable, muy admirable. No esperaste a que yo viera un camino para ti, sino que planeas forjar tu propia oportunidad. Muy bien, supongo que tienes un plan. Tienes 20 minutos para convencerme".

La sonrisa de Jacques era depredadora, pero Whitley no se dejó intimidar. No tenía un plan per se, pero tenía una idea general, y con eso era suficiente para que su padre lo escuchara. —"Gracias, padre. Esto tomará menos de 20 minutos".

Whitley respiró hondo, tratando de calmar los nervios que amenazaban con traicionarlo. —"He estado investigando el mercado y creo que hay una oportunidad en el sector de la tecnología verde. Con la creciente preocupación por el cambio climático, podríamos invertir en energías renovables y tecnologías sostenibles. Esto no solo diversificaría nuestras inversiones, sino que también mejoraría la imagen de la compañía".

Jacques levantó una ceja, claramente intrigado. —"¿Tecnología verde? ¿Y qué sabes tú de eso, Whitley?".

Whitley sonrió, sintiendo una chispa de confianza. —"He estado estudiando las tendencias y hablando con expertos en el campo. Además, creo que podríamos colaborar con startups innovadoras que ya están haciendo avances significativos. Podríamos ser pioneros en este sector y marcar una diferencia real".

Jacques se recostó en su silla, evaluando a su hijo con una mirada calculadora. —"Tienes mi atención, Whitley. Pero esto es solo el comienzo. Necesitarás más que palabras para convencerme. Quiero ver un plan detallado y cifras concretas. Tienes una semana".

Whitley asintió, sintiendo una mezcla de alivio y determinación. —"No te decepcionaré, padre. Gracias por darme esta oportunidad".

Su padre obviamente no creía en el en lo más mínimo ,pero grave error ,le acaba de dar la llave para convertirse en el hombre más peligroso del mundo

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Whitley acababa de salir de la oficina de su padre. Si todo iba bien, en una semana tendría el presupuesto necesario para empezar su pequeña compañía, muy alejada del nombre y apellido de su familia.

En Remanente, hablar de energías verdes es casi un eufemismo. Tal vez en el mundo de Batman, las energías ecológicas sean un mercado altamente lucrativo, pero aquí nadie se ha molestado en investigarlo a profundidad. Incluso cosas como el petróleo no existen en este mundo. Nadie se ha molestado en buscarlo porque un pozo negro en medio del bosque suena mucho a un pozo Grimm, y no es muy sensato acercarse a uno de esos lagos.

—"¿Quién en su sano juicio querría acercarse a un pozo Grimm?", pensó Whitley en voz alta, riéndose de su propia ocurrencia.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el polvo en sí es una energía limpia, que no causa emisiones de carbono y se usa tanto como medio de defensa como fuente de energía en diferentes aspectos, es muy versátil. Es la energía limpia perfecta. El único problema contaminante que causa es al momento de minarlo.

— "Es como si la naturaleza nos diera un regalo envuelto en un desafío", reflexionó Whitley mientras caminaba por el pasillo. Por suerte, había mucho más que cómics en su habitación, y su mente estaba llena de ideas innovadoras.

La parte 1 del plan estaba casi completa. La parte más difícil de esta travesía sería encontrar a especialistas que le enseñaran. Si quería ser alguien como Batman, tendría que especializarse en todas las ramas posibles, especialmente en el combate.

—"Necesito un maestro de artes marciales, un ingeniero y tal vez un mago", murmuró, imaginando un equipo de expertos tan variado como sus necesidades.

—"¿Dónde encontraré a alguien que pueda enseñarme a ser un héroe?", se preguntó Whitley, mientras su mente ya empezaba a trazar el siguiente paso en su ambicioso plan. Caminaba de un lado a otro en su habitación, sus pensamientos corriendo a mil por hora.

—"Bien, he dado el primer paso. Ser Batman requiere de mucho tiempo y costará una fortuna. Por suerte, tengo ambas", se dijo a sí mismo con una sonrisa de satisfacción. Se sentó en su escritorio y comenzó a hacer una lista de todo lo que necesitaría.

—"Primero, alguien que me enseñe informática", murmuró Whitley, recordando a alguien que podría enseñarle eso. Si querías lo mejor en ciencia y tecnología, tenías que ir al reino de Atlas. Entre los grandes exponentes del conocimiento estaban el doctor Pietro Polendina y el doctor Arthur Watts.

—"Lástima que Arthur muriera en un accidente de tren hace años", pensó Whitley, —"el único que queda vivo es el doctor Polendina".

—"Bien, ¿cómo haré que este sujeto me enseñe?", Whitley pensó y pensó, tamborileando los dedos sobre la mesa. —"Espero que le guste la idea de los paneles solares, o centrales hidroeléctricas, o una central nuclear. O el método de sembrar nubes para hacer llover... eso sería muy útil allá en Vacuo", reflexionó en voz alta, imaginando las posibilidades.

Se levantó de su silla y comenzó a pasear por la habitación, su mente trabajando a toda velocidad. —"Sí, empezaremos por ahí", decidió finalmente. Whitley tenía un plan. El único problema con ese plan era que,— "Dios, incluso si soy el hijo de uno de los hombres más ricos del mundo, no se me permitiría entrar a la base militar del reino de Atlas, así nada más".

A menos que...

Whitley hizo una llamada. El tono de llamada resonó en la habitación hasta que finalmente se escuchó una voz al otro lado.

—"Whitley, ¿necesitas algo?", se escuchó la voz de Jacques en el pergamino.

—"Padre, ¿te ha interesado alguna vez incursionar en el mercado armamentista?", preguntó Whitley con una sonrisa astuta en su rostro. Sabía que su padre no podría resistirse a una oportunidad de negocio tan lucrativa.

—"¿Qué tienes en mente, hijo?", respondió Jacques, intrigado.

—"Digamos que tengo una idea que podría revolucionar el mercado de la defensa y, de paso, abrirnos puertas en el ejército de Atlas", dijo Whitley, disfrutando del poder que su riqueza le otorgaba. ,—"has oído de la pólvora?"

—"Cómo adoro ser rico",

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La búsqueda de un maestro en informática que le enseñe tecnología quedará pospuesta por un momento, hasta que su padre firme un contrato con el ejército de Atlas. Este contrato va más allá de simplemente proveer polvo para sus defensas.

Ahora, ¿cómo incursionará Jacques Schnee en el campo armamentista? ¿Cómo hará una colaboración con el ejército de Atlas? La respuesta es mucho más sencilla de lo que creen.

Financiación

Aunque el ejército de Atlas ya tiene un contrato comercial con Jacques, donde él provee polvo para los diferentes usos armamentísticos, financiar proyectos de desarrollo armamentístico es otra cosa. El ejército de Atlas se encarga de este campo, pero la financiación extra nunca está de más. Incluso ellos no gastarían descuidadamente el dinero del contribuyente en proyectos que tal vez tengan mucho potencial, pero que al final no lleguen a nada.

Jacques, con su astucia habitual, se reunió con los altos mandos del ejército de Atlas. —"Señores, sabemos que la innovación es clave para mantener nuestra superioridad. Estoy dispuesto a financiar proyectos que puedan revolucionar nuestro arsenal," dijo Jacques, con una sonrisa calculada.

El general Ironwood, siempre pragmático, respondió: —"Apreciamos su oferta, Schnee. Pero, ¿qué gana usted con esto?"

Jacques, sin perder la compostura, replicó,— "Una simple cuestión de negocios, general. Un ejército mejor equipado es un cliente más frecuente. Además, la reputación de la Schnee Dust Company se vería fortalecida."

Mientras tanto, Whitley, observando desde un rincón, pensaba en cómo esta alianza podría abrirle nuevas oportunidades.— "Quizás pueda aprender algo de esta colaboración," murmuró para sí mismo.

El general Ironwood, tras una breve pausa, asintió. —"Muy bien, Schnee. Procedamos con los detalles."

Jacques, satisfecho, se levantó y extendió la mano. —"Un placer hacer negocios con usted, general."

Recordó ese día, la puerta estaba abriéndose.

Whitley aprovecharía esa pequeña ventana de oportunidad para moverse libremente en el ejército de Atlas con la excusa de acompañar a su padre en negocios. Proclamaría a los cuatro vientos su falso fanatismo y su deseo de conocer al gran doctor Polendina.

—"¡Oh, el doctor Polendina! Siempre he soñado con conocerlo," diría Whitley con una sonrisa encantadora, aunque en su mente ya planeaba cómo convencer al doctor de que fuera su maestro. Sabía que esa sería su única oportunidad y no la desaprovecharía.

Por el momento, Whitley se encontraba leyendo un libro. El libro hablaba de paneles solares, su construcción, de qué están hechos, los materiales. Este era uno de los tantos regalos que aparecieron en su habitación de la nada. Esta idea, que vino de no sé dónde, sería suya y la usaría para hacerse rico, amasar su fortuna y completar su destino.

—"Paneles solares... interesante," murmuró Whitley mientras pasaba las páginas. Siendo sinceros, tenía una gran travesía por delante. Nunca había hecho un informe; de hecho, tenía nulo conocimiento de todos los aspectos económicos, de estadística, análisis, producción, balance, margen de ganancia, todo lo que lleva un plan de negocios.

—"¿Qué esperaban? Solo ti siete años," pensó Whitley con una mezcla de frustración y determinación. A duras penas entendía esto de los paneles solares. Tal vez su educación fuera de primera, pero aún le faltaba mucho por aprender.

En todo caso, agradecía al cielo que su padre hubiera contratado a alguien a su lado que lo vigilara y atendiera sus necesidades del día hasta la noche.

Emma era mucho más que una competente sirvienta, eso lo aprendió ahora.— "Bien, joven amo, según todo lo que hemos analizado y con la idea de los paneles solares, nuestro nicho comercial serían los pueblos fronterizos de los reinos," dijo Emma con su habitual eficiencia.

Emma, con voz profesional, explicó todo lo que Whitley necesitaba saber acerca de este plan que, en cierta manera, era suyo, pero que Emma había vuelto altamente esclarecedor.— "El polvo en esa sección es muy difícil de conseguir, más por el tipo de transporte que hace que el polvo se vuelva más costoso, a diferencia de los grandes reinos."

—"¿Por qué es eso?" preguntó Whitley, muy curioso.

—"Si bien los pueblos que están en las fronteras de los grandes reinos gozan de la protección de los mismos, no tienen las mismas leyes. Cada uno es independiente, incluso en el código penal. Pero eso no viene al caso. Mientras más abundante es un producto, más barato es. Sin embargo, la logística, el costo de extracción, el transporte, todo eso influye en el precio de un producto," explicó Emma con paciencia.

Whitley nunca había estado más concentrado en su vida. Ahora veía a Emma de otra manera. Esta mujer, que solo se dedicaba a tender su cama, limpiar su habitación, servirle su comida y planchar su ropa, era más de lo que él alguna vez imaginó. Se maldijo a sí mismo por ser tan ciego y no ver las capacidades de su propia sirvienta personal. Decidió que pediría un aumento para ella.

—"Emma, eres increíble. Nunca me había dado cuenta de lo mucho que sabes," dijo Whitley, impresionado.

Emma sonrió ligeramente. —"Gracias, joven amo. Solo hago mi trabajo."

La compañía Schnee es el mayor extractor de polvo en Remnant. Si bien hay otros competidores que también extraen polvo, no dan abasto para abastecer la demanda, no como la compañía de su padre. 1"La compañía de su padre abarca casi el 60% del polvo en el mundo, si no más. Por eso, los grandes reinos optan por comprar el polvo a la compañía de su padre," explicó Emma.

Whitley, con los ojos muy abiertos, exclamó,—"¡Eres increíblemente buena en esto! Disculpa, solo por preguntar, ¿tienes algún título en economía o finanzas?"

Emma sonrió con nostalgia. —"Sí, de hecho tengo un doctorado. Estudié en la Universidad Militar en Atlas e incluso tengo entrenamiento como Cazadora, pero... me retiré."

Intrigado, Whitley preguntó: —"¿Puedo preguntar por qué te convertiste en sirvienta de la familia?",Doctora en finanzas y ex Cazadora...,je, ¿qué más desconoce whitley de los que le rodean?"

Los ojos de Emma se pusieron tristes y melancólicos. —"Yo... pasaron cosas. Simplemente quería un trabajo ligero y también uno estable. A pesar de la reputación de tu familia, la verdad es que su personal gana muy bien," dijo Emma, como si hubiera chupado un limón. Parecía que estaba mintiendo, no respecto a su vida, sino con respecto al trato al personal de su familia. Whitley lo notó y se preguntó si la paga no era buena o si el trato era el problema. En todo caso, lo corregiría.

Emma sacudió la cabeza y continuó'— "Bueno, no nos desviemos del tema. Lo que trato de decir es que todo eso hace que el polvo sea un poco caro, y es mucho peor para los pueblos fronterizos. El polvo está específicamente guardado para los cazadores que se encargan de la protección de los muros de esos pueblos."

Whitley, aún curioso, comentó,—"He visto que el precio del polvo en Atlas y en Vale es prácticamente igual."

—"Eso es por los subsidios," respondió Emma con una sonrisa.

Whitley no tenía ni idea de qué eran los subsidios, y parecía que Emma lo sabía. Ella simplemente se rió.— "Se lo explicaré más tarde, joven amo. Pero por el momento, debo decirle que esto de los paneles solares es una excelente idea. No tengo idea de cómo se le ocurrió, pero los pueblos fronterizos se maravillarán con esto. Tener una fuente de luz eléctrica para alumbrar sus casas cuando no tienen polvo será un bálsamo para ellos".

Whitley miró a su sirvienta seriamente. Emma se sintió un poco incómoda; ser vista tan seriamente por el hijo de quien paga sus cheques a veces significaba muchas cosas. ¿Estaba disgustado con ella? ¿Había hecho algo malo? ¿O pediría algo que francamente ella no estaba dispuesta a hacer?

—"Emma," Whitley habló con tranquilidad, con un tono de voz que indicaba que no estaba molesto y que no necesitaba alarmarse,— "muy pronto partiré de esta mansión."

Emma abrió los ojos con sorpresa. Esto era nuevo. ¿De dónde salió esto? ¿Por qué se iba Whitley de la mansión? A pesar de que Whitley era de la familia Schnee y ella era una fauno, y que normalmente había una especie de enemistad entre esa familia y su especie, ella no le deseaba nada malo a este niño. Siendo sincera, en algún punto podría decirse que casi disfrutaba estar con él

—"Todo lo que estoy haciendo con respecto al informe que estás escribiendo por mí es para desvincularme de mi familia, poder ser independiente. Francamente, no tengo muchos amigos ni nadie digno de confianza. Tú me has cuidado desde hace muchos años, creo que desde que tengo memoria, y ahora me he dado cuenta de que eres mucho más capaz de lo que yo alguna vez creí. Alguien con tus capacidades no tiene que estar sirviendo mi comida, tendiendo mi cama, planchando mi ropa y atendiendo mis caprichos. Alguien con tus capacidades necesita estar en un lugar donde realmente seas necesaria," dijo Whitley con sinceridad.

Emma nunca esperó que esas palabras salieran de alguien de la familia Schnee. Whitley parecía haber madurado en muy poco tiempo. No sabía cómo ni por qué, pero Whitley había cambiado de la noche a la mañana. Parecía diferente, más centrado y más dispuesto a abrir sus horizontes, a diferencia de toda su familia. Bueno, él y su hermana mayor eran diferentes.

—"Quiero que vengas conmigo," Whitley agarró las manos de Emma con fuerza y convicción. Eso fue lo que Emma pudo ver en los ojos de este niño: determinación más allá de cualquier persona que ella alguna vez haya conocido.— "Ven conmigo, y tú elegirás las condiciones, todo. Elegirás el cómo y el porqué, cuánto y para qué, y sobre todo, elegirás ya no bajar la cabeza ante nadie porque ya no estarás bajo las órdenes de nadie. Tú darás las órdenes".

Emma se sintió conmovida, en serio quería llorar. —"Vaya," dijo, en su corto tiempo de vida nunca la habían tratado así. Esas palabras en verdad las necesitaba. Pasó una mano por su mejilla, limpiándose una pequeña lágrima traicionera que salió. —"Jeje, pero aún seguiría recibiendo órdenes tuyas, joven amo."

—"No, no recibirías órdenes mías. Recibirías mi ayuda y yo recibiría la tuya," respondió Whitley con firmeza.

Whitley se puso firme, tosió un poco para parecer más profesional y su sirvienta Emma hizo exactamente lo mismo.

—"¿Es un trato, señorita Emma?," Whitley extendió su mano, esperando una confirmación que, francamente, con solo ver la sonrisa de Emma, sabía cuál era la respuesta.

Emma extendió su mano y estrechó la de Whitley. —"Será un gusto trabajar con usted, señor Whitley Schnee".

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Y esto es Argus, un pequeño poblado, o mejor dicho, un gran poblado que se encuentra en los límites del reino de Mistral y solo a un mar de distancia de Mantle y Atlas.

Whitley logró convencer a su padre. Todo salió exactamente como lo planeó. Ahora tenía el presupuesto necesario para formar su compañía. Tenía que ser meticuloso, y su padre, francamente, se vio muy impresionado. —"No esperaba menos de ti, Whitley", dijo Jacques con una sonrisa que rara vez mostraba.

De hecho, no tardó mucho en darle la financiación. Jacques puede ser cualquier cosa: un imbécil, un idiota, un discriminador, un mal padre, un pésimo esposo, pero el idiota tenía muy buen ojo para los negocios. —"No desperdicies esta oportunidad, hijo", añadió Jacques, mientras firmaba el cheque. Parecía que él también vio lo que Whitley vio en los paneles solares: dinero y un nicho en el mercado que no ha sido explotado.

— "Vamos a cambiar el mundo, una célula solar a la vez", murmuró para sí mismo.

La emoción en el aire era palpable. Whitley sabía que este era solo el comienzo, y estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío que se presentara en su camino.

Decidió establecer su compañía en Argus. Este sitio era perfecto: ni demasiado lejos de Atlas ni demasiado cerca. Estar lejos de su padre y de su familia no le molestaba; no los odiaba, pero tampoco tenía una relación muy cercana con ellos. Su madre era tan distante que cualquiera pensaría que una tabla tendría más vida. Con su hermana Weiss, la relación era complicada; ella parecía odiarlo un poco, y él no comprendía del todo el motivo. Aunque, si era honesto, él también tenía parte de la culpa, pues nunca había intentado llevarse bien con ella. —"Soy un completo desgraciado", pensó con amargura.

Con su hermana Winter, la historia era un poco más llevadera. Ella simplemente era su hermana mayor, un poco estricta, pero siempre estaba ahí. —"Podría hacer un mejor trabajo como hermana", reflexionó Whitley, —"pero hablamos de la familia Schnee; es lo mejor que puedo recibir". A pesar de todo, había un cierto respeto mutuo entre ellos.

Además, en Argus vivía la familia de su sirvienta, Emma. No lo pensó dos veces y decidió establecer su compañía allí. Quería que Emma se sintiera a gusto en todo sentido. Ella parecía una mujer que apreciaba mucho a su familia, y si él podía ayudarla a estar cerca de ellos, aunque pareciera insignificante, lo haría sin dudar.

—"El sacrificio no es tan grande", pensó Whitley mientras observaba su nueva casa.

Por ahora, se concentraba en el lugar en que iba a vivir, y era exactamente como lo había pedido: una casa normal, no una mansión ostentosa. Tenía dos habitaciones, una cocina, un baño, cuartos de oficina y los servicios básicos. Era modesta, pero funcional.

Si era sincero consigo mismo, extrañaría mucho las cobijas de seda, su cuarto enorme, su cama tamaño king, y la comida de la mejor calidad, con los productos más frescos y caros que el dinero podía comprar. Pero sabía que tenía que salir de su zona de confort para lograr sus objetivos. —"Es un pequeño precio a pagar por la independencia", se dijo.

—"Este lugar es perfecto, Emma", dijo Whitley mientras admiraba su nueva vivienda. Este sería el lugar en el que viviría por mucho tiempo. —"¡Incluso tiene un jardín! Me encanta. ¿Qué están haciendo allá?", preguntó señalando hacia sus vecinos. Era la primera vez que tenía vecinos, y se sentía extraño pero fascinante.

—"Bueno, están haciendo una parrillada", respondió Emma, quien, a pesar de lo que Whitley había dicho, seguía usando su traje de sirvienta de la familia. Supongo que solo era cuestión de tiempo para que comprendiera que ya no trabajaba para él, sino con él. —"Joven amo, tiene el dinero suficiente para comprar una mansión en este lugar. ¿Por qué elegir una casa común y corriente?".

—"No derrocharé el dinero en algo que simplemente no necesito. A su tiempo tendré una mansión, pero la pagaré yo mismo, con mi dinero, con el que ganaré", dijo Whitley con una sonrisa. Su confianza era tan palpable que incluso Emma no pudo evitar sentirse impresionada. Este joven tenía tanta vida en sus ojos, tanta dedicación, que era casi inaudito.

—"Eso tomará mucho tiempo, joven amo", dijo Emma con sabiduría. Y era cierto; amasar una fortuna como la que Whitley esperaba tomaría mucho tiempo y esfuerzo.

—"Lo sé, pero todo llegará a su momento. Un paso a la vez, Emma. Bueno, tengo entendido que tu familia está aquí. Anda a visitarlos, yo me encargaré de explorar la ciudad", respondió Whitley, con una determinación que no dejaba lugar a dudas.

Emma se mostró insegura ante esas palabras. ¿Whitley Schnee caminaría por la ciudad sin protección? Su padre había insistido en que tuviera guardaespaldas, pero él se negó categóricamente. No entendía muy bien a este joven.

—"¿Eso es sensato, joven amo?", preguntó Emma, con una mezcla de preocupación y curiosidad.

—"¿Qué de malo puede pasar? Después de todo, ¿quién va a reconocerme?", dijo Whitley con burla, alzando las manos y mostrando una picardía en sus ojos. Whitley, conocido por su cabello blanco, ojos azules y piel pálida, ahora era un chico con piel pálida, cabello negro y ojos azules. Donde antes usaba ropa cara que gritaba opulencia, ahora vestía simplemente una camisa blanca, pantalones negros y unos zapatos que estaban de oferta.

Emma no pudo evitar sonreír ante la ironía de la situación. —"Muy bien, joven amo. Pero por favor, tenga cuidado", dijo, mientras se dirigía a visitar a su familia.

—"Eso sí, mañana empezamos con el trabajo. Tenemos que impulsarnos rápidamente, construir la mercancía y promocionarla", dijo Whitley, caminando a pasos lentos, como si estuviera marcando el ritmo de una canción. —"Disfruta con tu familia. Me has dicho que hace tiempo que no ves a tu madre en persona, salúdala de mi parte. Por cierto, no olvides, no me llames Whitley".

Este pueblo era interesante, más vivo de lo que Atlas solía ser. Había vendedores ambulantes y tiendas donde la fruta de la región se exhibía para las personas que caminaban por las calles. Whitley se detuvo en un puesto de frutas y tomó una manzana. —"¿Cuánto cuesta?", preguntó, tratando de sonar casual.

—"Para ti, joven, solo un lien", respondió el vendedor con una sonrisa.

Whitley pagó y continuó su camino, mordiendo la manzana.— "Esto es mucho mejor que las manzanas importadas de Atlas", pensó, disfrutando del sabor fresco y natural.

Obviamente, este lugar no era tan desarrollado tecnológicamente como Atlas, pero era mejor que los barrios pobres de Mantle. Sin embargo, Whitley estaba seguro de que este lugar también tenía su lado oscuro. —"Cada ciudad tiene su sombra", murmuró para sí mismo, recordando las lecciones de su padre sobre los negocios y la vida.

Mientras caminaba, se encontró con un grupo de jóvenes jugando en la calle. Uno de ellos, con una pelota, se acercó corriendo y chocó contra él. —"¡Lo siento, niño!", dijo el joven, con los ojos muy abiertos.

—"No te preocupes, señor". Dijo whitley

—" perdón por lo sucedido", respondió el joven antes de correr de nuevo hacia sus amigos.

Whitley sonrió y continuó su camino. Sabía que este era solo el comienzo de su nueva vida, y estaba dispuesto a enfrentar cualquier desafío que se presentara en su camino. —"Un paso a la vez", se recordó a sí mismo, mientras se adentraba más en la ciudad, listo para descubrir todo lo que Argus tenía para ofrecer.

No pasó mucho tiempo antes de que Whitley tuviera que enfrentarse a la oscuridad en Argus.

Parecía que las personas ignoraban la pequeña rencilla que sucedía en un callejón. Un grupo de jóvenes adultos rodeaba a una pequeña anciana, de cabello blanco y extraños anteojos que parecían brillar de azul.

—"Oye, anciana, por favor, déjenos ayudarla con esas compras" ,dijo uno de los maleantes con una sonrisa torcida.

—"Sí, sí, danos tus pertenencias" ,agregó otro con tono amenazante.

Poco a poco, ese callejón, levemente oscuro por el cielo del atardecer, se llenó de risas maliciosas de los siete tipos que tenían la intención de robarle a la anciana. Tan mal debe estar el mundo para que eso pasara, y Whitley no iba a permitir que eso sucediera, no frente a él. ¿Qué iba a hacer? Bueno, ya era tarde para llamar a las autoridades, lo cual ya había hecho hace un segundo, pero también iba a tratar de distraerlos y hacer que la anciana corriera lejos.

No iba a pelear directamente con esos sujetos; eso era imposible. No podría vencerlos nunca. Sin embargo, cuando tenía la intención de actuar, la anciana, que en un momento creyó indefensa, golpeó con su bastón el tobillo de un maleante. Whitley se estremeció por el grito de dolor que soltó el pobre sujeto. No podía ser, ¿verdad? Era solo un pequeño golpe con el bastón de una anciana.

—"¡Maldita bruja, vas a morir!" ,inmediatamente, otro malhechor atacó a la anciana, pero sorprendentemente, esta adorable mujer lo esquivó con tal maestría que era imposible para su edad. Luego dio un salto que también era imposible para alguien de su edad. Whitley ya debía estar más que sorprendido, pero aún había más. La anciana dio una patada que impactó en la mejilla del agresor. Whitley tuvo que estremecerse porque se oyó un crujido, como cuando fracturas una galleta.

El maleante quedó en el suelo, inconsciente de un solo golpe. Whitley no podía creer lo que veía.

Inmediatamente, todos los restantes de esa pandilla atacaron a la anciana, quien ni siquiera se mostró asustada ni temerosa. Esquivó golpe tras golpe con una agilidad sorprendente, como si supiera exactamente dónde iban a atacar esos sujetos. Sus movimientos eran fluidos y precisos, dejando a Whitley completamente anonadado.

Todo esto sucedía frente a Whitley, quien simplemente quedó paralizado por la sorpresa. La escena era tan increíble que tuvo que parpadear varias veces para asegurarse de que no estaba soñando. La anciana tomó el brazo de uno de esos pobres sujetos y lo torció en un ángulo de 45 grados, un ángulo en el que ese brazo no debería doblarse. El grito de dolor del maleante resonó en el callejón, haciendo eco en las paredes.

—"¡Jahahahaha!" ,rió la anciana con una voz que mezclaba diversión y desprecio.

—"Vaya, jovencitos, en mi época ponían más resistencia. Ah, la sociedad de hoy, ya no los hacen como antes" ,dijo la anciana, claramente disfrutando del sufrimiento que infligía.

Whitley observaba con una mezcla de asombro y admiración. La anciana no solo era hábil, sino que también tenía una actitud desafiante y segura. Los maleantes, ahora más cautelosos, intentaron atacarla desde diferentes ángulos, pero ella los esquivó con una facilidad que parecía casi sobrenatural.

—"¿Es todo lo que tienen? ¡Vamos, muéstrenme de qué están hechos!" ,provocó la anciana, con una sonrisa pícara en el rostro.

Muy pronto, todos ellos tomaron a sus compañeros como pudieron y salieron del callejón, corriendo despavoridos. El eco de sus pasos resonaba en las paredes mientras se alejaban.

—"¿Qué... acaba de pasar?" ,preguntó uno de ellos, jadeando.

—"Supongo que tú eres El Sobrante, niñito" ,dijo la anciana con una sonrisa, mirando a Whitley. ¿Ella siempre supo que él estaba ahí? En todo caso, no importaba,— "Eres demasiado joven como para estar con ese grupo de tontos". ¿Acaso esa anciana insinuó que él estaba con ellos? No, por Dios, claro que no.

—"En verdad... yo tenía la intención de ayudarla... pero" ,Whitley estaba nervioso o simplemente tan sorprendido que no le salían bien las palabras.— "Eso fue increíble, señorita, tengo que decirlo de esta manera, eso fue espectacular".

—"Señorita, jeje, hace tiempo que no me llaman de esa manera. Me agradas, chico" ,la anciana parecía divertida y ahora actuaba como debería ser una anciana dulce,— "La sociedad ha empeorado mucho, no era así en mi época" ,murmuró con cansancio, sus ojos brillando con recuerdos lejanos.

—"O simplemente el mundo siempre fue así de oscuro, solo que ahora usted ya lo empieza a notar" ,dijo Whitley, sugiriendo que tal vez esta época no es tan mala o que simplemente ambas épocas eran igual de crueles, solo que la anciana no se había dado cuenta antes.

La anciana empezó a reír, una risa que resonaba como campanas antiguas.— "Tienes toda la razón, el mundo en realidad no ha cambiado, yo he cambiado. Los idiotas existen en cualquier época" ,la anciana miró fijamente a Whitley a través de sus lentes extraños, sus ojos llenos de una sabiduría que solo los años pueden otorgar.

—"¿Y qué hace un joven como tú en un lugar como este?" ,preguntó la anciana, su tono ahora más curioso que acusador.

—"Buscando respuestas, supongo" ,respondió Whitley, encogiéndose de hombros—. "Y tal vez un poco de aventura".

—"Ah, la juventud y su eterna búsqueda de aventuras" —la anciana sonrió con nostalgia—. "Solo ten cuidado, chico. El mundo puede ser un lugar peligroso, pero también está lleno de maravillas si sabes dónde buscar".

—"Pero no nos desviemos en detalles mundanos, no quiero hablar acerca de eso. Me alegra que esté bien, la verdad por un momento pensé que sucedía lo peor. ¿Quiere que le acompañe a su casa, señorita...?" ,Whitley dejó la pregunta en el aire, ya que desconocía ese dato.

—"María Calavera, y no es necesario. No se preocupe, niño. Aunque me alegra que lo haya sugerido, no hay chicos como tú ahora. Sigue así y llegarás lejos; a las madres solteras les gusta un chico educado".

Whitley no sabía qué trataba de insinuar la anciana con eso, pero qué importaba. Estaba procesando todo lo que pasó frente a sus ojos: todos esos movimientos, toda esa forma de pelear, esa fuerza. Algo en su mente intuía y le decía que estaba frente a alguien excepcional, alguien con años de experiencia, eso era obvio. Pero alguien que sobresale por encima del resto. Los cazadores en sí eran especiales, pero esta anciana tenía que tener un adjetivo calificativo superior a esa palabra.

Lo había logrado, ¿había encontrado tal vez a un maestro que le enseñara combate? Whitley podría haber contratado a cualquier cazador experimentado para que le enseñara a pelear, pero ellos eran simples cazadores. Eran buenos, sí, pero quería que le enseñara alguien que destacara entre todos ellos. Sus instintos le decían que esta mujer era una de esas personas.

No iba a desaprovechar esta oportunidad. Antes de que la anciana se diera la vuelta, él la detuvo con un gesto decidido.

—"Señorita María Calavera, sé que suena desconsiderado mencionarlo puesto que acaba de sufrir un asalto" ,la anciana soltó una carcajada y bufó con burla. Si esos tipos eran asaltantes, ella era una bailarina.— "Pero quisiera que usted me enseñara a pelear".

—"No" ,la respuesta fue rápida y tajante, ni siquiera lo pensó. La anciana simplemente lo rechazó sin más. Pero Whitley era todo menos alguien que se rendía a la primera.

Por suerte, tenía a su disposición el arma más poderosa del mundo. Si dices que esta arma no te abre las puertas a una mejor vida, entonces es que no tienes suficiente.—"Le pagaré 50,000 lien al mes".

La anciana arqueó una ceja, sorprendida por la oferta. —"Discípulo mío, nos veremos en el parque central al amanecer. Prepárate porque seré muy dura contigo". Vaya, convencerla fue más fácil de lo que pensó.

La anciana se dio la vuelta para seguir su camino, pero se detuvo y le preguntó algo antes de irse.—"Por cierto, ¿cómo te llamas, niño?".

¿Cómo se llama? Dejó su nombre atrás. Bajo este ropaje se encuentra la figura de alguien que se convertirá en el defensor de la justicia y el terror del mal, nacido de la oscuridad para servir a la luz, un caballero y un protector. Su nombre es Whitley Schnee mientras esté trabajando, mientras amase una fortuna. Pero para cuando esté entrenando, cuando se convierta a sí mismo en alguien mejor, cuando lleve al límite sus capacidades físicas y mentales, él es

—"Perdón por mi falta de modales. Permítame presentarme, señorita. Mi nombre es Bruce Wayne".

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Hola! Antes que nada, quiero expresar mi más sincero agradecimiento por tomarse el tiempo de sumergirse en las páginas de este capítulo.

Este capítulo también es más cómodo otro capítulo introductorio ,antes de que whitley ya se transforme en el caballero de la noche, será como unos tres capítulos más o Eso espero.

Si bien la historia es un fanfic de la serie RWBY, no será 100% fiel al canon original, así que habrá algunas incongruencias. Espero que esto no sea una molestia para los fans.

Para aclarar, Whitley es solo un año menor que Weiss, o solo algunos meses menor.

Espero que esto sea bien recibido.