Capítulo XXXV
Al subir a su limusina, Bruce sacó la USB que Lex le dio y la metió en su portátil. Echó un vistazo y cerró el aparato. Lionel no era solo un gran empresario si no también un buscador de tesoros.
–¿Iremos a verlos, señor?
–Si, Alfred. Debo ver los daños primero. Pero me temo que para "reparar" al señor Stone se llevará más tiempo y trabajo.
–¿Lo llevará a Gótica?
–Si. Ahí tendré los medios necesarios
–El señor Stone es buscado por las autoridades.
–Ese no es un problema, el problema sería Lex, pero lo dejará pasar por el bien de nuestra sociedad.
Alfred sonrió.–Veo que tuvo un fructífero día, señor.
–Y que lo digas, Alfred.
La limusina, hizo una hora hasta el sitio escondido en la parte más peligrosa de Metrópolis. Alfred bajó y abrió la puerta para el Wane, sin dejar de ver a su alrededor.
–Puedo ir con usted, señor.
–Está bien, Alfred. Quédate en el auto, no quiero regresar en taxi.
Bruce entró al lugar y notó las cámaras, era lógico que hubiera, si ese lugar estaba en una zona tan peligrosa…, era un escondite perfecto.
El grupo supo de la visita y Chloe salió a recibir al invitado. Ella lo guió hasta donde Victor se encontraba. Bruce reconoció a los otros dos presentes. Vio a Barry y le preguntó:
–¿Estás bien?
El chico se sonrojó, sin embargo, respondió.–Aún me duelen las costillas, pero estoy mejorando.
Canario Negro hizo un gesto de reconocimiento hacia el Wane, más no hubo otro intercambio.
Bruce se acercó al chico Stone y quitó la manta que lo cubría, buscando los detalles que podía notar a simple vista. Luego de un rato, se retiró y se dirigió a los otros.
–Creo que puedo ayudarlo, pero lo tendré que llevar a mi ciudad.
–Iremos con él.
Sentenció la heroína.
–Me parece bien. Enviaré un transporte para todos. Estén listos para mañana.
Con eso último, Bruce se retiró. Estaba demasiado emocionado de poder "trabajar" en Stone.
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En el restaurante, los Kent no pararon de alabar lo educado y amable que era Conner. Los ojos de Clark brillaron, pero debió responder sinceramente y no dejar que sus padres tuvieran otras ideas.
–Fue educado por Lex y los FitzGerald, a quien Conner conoce como sus abuelos.
–¿Sus abuelos?… ¿Era el hombre que estaba el día de la conferencia sobre New Life?
–Si papá. El es Conrad FitzGerald, el médico que se hizo cargo del parto de Lex y luego se encargó de la salud de Conner. Él y su esposa…, iban el día que Lex quiso presentarles a Conner.
Martha se cubrió la boca para no soltar un sonido de asombro y vergüenza .
–¿Quién te dijo eso?–inquirió Jonathan.
Clark se encogió de hombros.–Una parte las memorias de Jor-El, otra parte la descubrí por algunos comentarios de Lex y cuando fui por Tobey a Saint Andrews, ví a los FitzGerald, no mencionaron mucho, pero es fácil sacar conclusiones. Papá, mamá, ellos son abuelos de Conner y jamás pondré en duda eso.
Jonathan ya no preguntó más. Martha se limpió una lágrima y ambos Kent decidieron seguir con otro tema. No consideraban sano seguir hurgando en esa herida.
…
Clark cubrió el segundo juicio de Olliver y por ello, se encontró varias veces con Luisa. Quien creyó que el de Smallville sería fácil de intimidar como antes, pero se vio totalmente equivocada y hasta superada, por la acidez de Clark para responderle sus puyas. En esa ocasión, Luisa se paró frente a él, en el pasillo que llevaba a las salas de juzgados.
–¿Dime, granjero, tu noviecita vino sola o te ofreciste a traerla, para que ayude a tus amigos los Luthor?
Clark se acomodó su bolso y le sonrió a la otra reportera.
–Lana no es mi novia, pero me alegra que haya decidido declarar la verdad y no ocultar todo, para ayudar a uno de tus novios.
Luisa miró con enojo a Clark, refutando.–Hablas por envidia. Ya que no has podido tener una sola relación estable.
Clark movió la cabeza, negando.
–No soy yo el que salta de cama en cama, y luego no quieren ni ver a sus ex.
Luisa estuvo a punto de responder con un golpe, más la sesión estaba comenzando y tuvo que correr para alcanzar un buen lugar. Clark caminó tranquilamente, sabía que Allenmeyer le buscaría un lugar detrás de ellos.
Con casi todos sentados, se comenzaron a escuchar murmullos en la sala. Clark giró la cabeza para ver a qué se debía el asunto y vio que Lex entraba junto con Tess. Las miradas asombradas se dirigieron al mayor de los Luthor, pues hasta ese momento no había pisado el juzgado.
Clark admiró la estampa del empresario, ya que este seguía igual de joven, atractivo e imponente como cuando lo impresionó en Smallville. Clark dejó salir un suspiro, de hecho ahora Lex le pareció más atractivo porque era un gran hombre y padre.
Y el Kryptoniano no estaba equivocado, pues Lex estaba en esa sesión después de dejar a su hijo (y a la mascota de este) en el lugar más seguro que conocía: La fortaleza.
Lex sintió la mirada de casi todos en el lugar posada sobre su persona, sin embargo, siendo un Luthor, ya estaba acostumbrado. Volteó hacia Clark y le hizo un gesto de reconocimiento, siendo correspondido por una enorme sonrisa, incluyendo una mirada brillante. Y enseguida encontró el contraste al mirar a Olliver y recibir una mirada feroz de su parte. Lex sonrió en dirección de Queen, pero esa era su sonrisa de tiburón, la que usaba en los tratos de negocios especialmente difíciles.
Casi empezaba la audiencia, cuando Bruce llegó apresurado. Se sentó junto a Lex y este lo miró.
–Tarde.
–Mi equipo llegó en la madrugada y acaba de salir llevando a "esos Justicieros".
–¿Tuviste algún inconveniente?
Bruce, sonrió con suspicacia.–Claro que no, si los Luthor estaban de acuerdo en que salieran sin contratiempos.
Lex le guiñó un ojo.
–Simple conveniencia.
El par de hombres guardó silencio, cuando la entrada del juez fue anunciada. Por su parte, Clark (que escuchó la conversación) se tranquilizó, pues si Lex estuvo de acuerdo en eso, él no tendría que ir a perseguir a sus ex amigos para encerrarlos o llevarlos a la justicia.
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La Fortaleza brillaba el diferentes tonalidades, parecidas a los espectáculos de luces. Mientras Conner y Tobey correteaban por todo el lugar, el cuál se acondicionó, para que el niño no corriera ningún peligro.
–¡Más azul, abuelo!
Las luces cambiaron para mostrar diferentes tonalidades de azul.
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Lana fue llamada al estrado para declarar y Allenmeyer le hizo todas las preguntas sobre el video, obviamente después de él, el abogado de Olliver se levantó y comenzó…
–Déjeme comprender…¿Usted obtuvo ese video, sin que ninguno de los involucrados lo supieran?
–Seguramente el señor Luthor lo sabía, después de todo él no fue de los que estuvieran desinformados
–Pero eso no deja de ser una especulación, ¿Verdad?
–… Si.–aceptó finalmente, Lana.
–Lo que nos deja con el mismo problema. Usted estaba y está, grabando a las personas sin su consentimiento, está invadiendo su privacidad y eso ya de por sí es un delito.
–¡Ayudo a las personas!
–No más preguntas, señoría.
Lana miró a Allenmeyer, esperando que este le preguntara más sobre sus videos, dándole la oportunidad de limpiar su imagen, sin embargo, eso no sucedió e incluso, Allenmeyer le sonrió un poco y fue en ese momento que supo que todo había sido arreglado para que ella también fuera puesta en tela de juicio.
Lana salió de la sala y no se sorprendió al ver que unos agentes de policía la esperaban para arrestarla.
Por ese día el juicio terminó, y todos regresaron a sus actividades. Lex y Tess bajaban por las escaleras de la sede de justicia, y fueron abordados por la prensa.
–Señor Luthor, ¿esperaban este revés, al presentar a su testigo estrella?
Lex sonrió y respondió.–No hubo tal revés. Los vídeos existen y eso es lo importante.
–Pero señor Luthor, la señorita Lang…
Tess intervino, para evitar que Lex fuera presionado.
–Les aseguro, que veremos que nuestro padre reciba justicia.
Los dos Luthor siguieron su camino y Clark, avanzó veloz para pararse frente a ellos y preguntar:
–Señor Luthor, ¿Se quedará hasta el final del juicio de Queen?
Tess casi rodó los ojos ante la pregunta de Clark, pero Lex respondió.–No. Confío en mi hermana para asegurarse de que todo vaya como debe ser. Con LexCorp ya trabajando bien, es hora de que regrese a mi hogar.
Clark escribió, sin embargo, se notaba que la noticia no le cayó muy bien.
Luisa aprovechó ese momento y bajó veloz los escalones, para cuestionar:
–Hey Lex, ¿No es una gran casualidad, que todos esos cargos contra Olliver, hayan aparecido cuando regresaste a Metrópolis? Y precisamente, cuándo Olliver Queen estaba por comprar LuthorCorp, apareces de la nada. ¿No es extraño?
–Lo que no me parece extraño es que tus preguntas se repitan tanto. Después de todo te dices reportera, pero solo eres una entrometida sin estudios. Ya deja de buscarle patéticas excusas a tu novio.
Cortó Tess y siguió avanzando con Lex.
Luisa se giró, pero chocó accidentalmente con Clark y este no se hizo a un lado hasta que los Luthor, Bruce y Allenmeyer se retiraron.
Luego todos los reporteros se retiraron a sus respectivos medios, para pasar sus noticias.
Clark ya se iba al Planeta, más una voz conocida lo detuvo.
–Clark.
El aludido volteó sin muchas ganas.
–¿Qué quieres, Olliver?
Clark no pudo evitar notar, lo desmejorado que se veía el rubio, más no sintió pena por este, al recordar lo asustados que Lex y Conner estaban en ese ataque.
Olliver metió las manos en las bolsas de su abrigo, en un ademán nervioso.
–Sé que es tarde y seguramente no te importará, pero te debo una disculpa por todo lo que hice.
Clark movió la cabeza negando.
–Tienes razón, ya es tarde y no es conmigo con quién debes disculparte. Pero debo confesarte que considero que fue en parte mi culpa. Yo dejé que mis prejuicios fueran aumentados por ustedes. Tanto que perdí de vista lo que realmente sentía.
–¿Aún sientes algo por él?
Clark sonrió con melancolía.–Nunca dejé de hacerlo, no obstante era más fácil esconder todo detrás de una supuesta enemistad.
–Entiendo. Aunque no lo creas, deseo que ustedes tengan una nueva oportunidad.
–Adiós Olliver.
Clark se fue y Olliver lo imitó para reunirse con sus abogados.
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Bruce se despidió de los Luthor, su avión despegaba en poco tiempo y solo deseaba ver esa última jugada de Lex, antes de irse. Al mismo tiempo quería reiterarles su apoyo en el proceso.
–No estaré por mucho tiempo en Metrópolis, pero estaré en contacto.
–Sé que lo harás.–dijo Lex.
–Y puedes estar seguro, que ahora que conozco tu ubicación, me verás por allá.
Lex sonrió sinceramente al decir.–Serás bienvenido, cuando nos visites.
Los Luthor y Allenmeyer se subieron a su vehículo y Bruce se giró para buscar a Clark, pero el Kent ya iba a su encuentro.
–Me voy, Clark. Espera noticias mías, tal vez podré adecuar a ese equipo que es necesario aquí, en Metrópolis.
–Sería un gran avance.
–Y de ese modo ya no habría tanto trabajo para "La mancha".
Clark se sonrojó un poco, más asintió.
–Estaré al pendiente.
Bruce y Clark, se dieron un apretón de manos y esa fue su despedida.
Clark vio marcharse a los dos autos y finalmente se dirigió al Planeta.
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Lex llegó a La Fortaleza y Conner corrió a sus brazos.
–¿Papá, ya nos vamos o puedo seguir jugando?
El mayor alzó a su hijo y lo besó en la mejilla.
–Es hora de comer. Nos vamos ya. Despídete del abuelo.
Conner, obedeció.–Nos vemos después abuelo, me divertí mucho. Gracias por cuidarme.
Lex se giró y llamó a Tobey para irse.
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Clark terminó su nota, se la entregó a Perry y se retiró. Salió del edificio del Planeta y se quedó viendo a cierto penthouse, en dónde se encontraban sus personas más importantes. Miró a su alrededor y se preguntó, ¿Si era esa la vida que deseaba o la que otros le hicieron elegir?
...
