Hay en el cielo una luz
Guía de nuestro ser
La estrella que nos alumbró
Y nos vió nacer
Cual faro en la tempestad
Siempre nos ha de guiar
Y nuestros sueños puede hacer
Dichosa realidad
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Estrellita, con tu luz
Con tu luz guíanos
Al país de la ilusión
Embajada de los niños
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Sus risas escuchar
Y su candor sentir
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Estrella que me vio nacer...
Concede mi querer...
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ABARENBO SHOGUN NIKKO-CHAN
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HOY PRESENTAMOS:
UNA NAVIDAD PARA OTOMI
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Centro comercial Kabukicho
Distrito comercial de Edo.
Las calles del sector comercial de Edo estaban abarrotadas de gente caminando de un lado a otro, quizás hacia sus trabajos o a sus hogares, quizás solos, con amistades o con sus seres queridos. El clima de los últimos días era frío pero no hacía invierno, algo que era muy extraño teniendo en cuenta que Edo era una dimensión mágica creada por Ieyasu Tokugawa en sus supuestos últimos momentos de vida de manera histórica.
Pero a pesar de ello último, no era exento de que estos días eran prácticamente la antesala de una las épocas más celebradas del año. Ya casi era Navidad, exactamente dos o tres días antes de esa festividad. Todos, desde los más chicos hasta los más grandes estaban emocionados pensando que regalos recibirán este año.
Aunque... No todos tenían la buena fortuna de tener una celebración.
Verán... Sucedió uno de esos días donde...
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En medio del centro comercial...
En medio de la gente sobresalía una niña o joven de entre unos ocho a diez años, de cabellera azul recogido en dos grandes colitas, orejas de gato rojas y de ojos castaños. Su indumentaria era simple y consistía en solamente un chaleco abrigo verde, una bufanda azul y botas rojas. La joven caminaba con la cabeza gacha y con una mirada lúgubre en medio de la avalancha de gente que pasaba por el magno establecimiento.
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Niña gata mágica
Otomi Aono
Parecido anime a Wendy Marvell de Fairy Tail
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La joven caminaba de esa manera hasta que dio exactamente en el local comercial donde se vendían juguetes. La niña peliazul fijó su mirada en un hermoso de peluche blanco el cual sentado, sosteniendo un corazón en medio con un bonito y simple mensaje inscrito. La pequeña no evitó sonreír de manera pequeña pero por unos segundos al ver la oferta que daban por el peluche.
Era obvio que era muy caro por lo que la niña sacó una billetera vieja de color verde dando con que tenía ni una moneda. La joven retornó a su caminata habitual hasta dar con un lugar apartado del centro comercial donde aunque había gente caminando no notaría su presencia a lo que de inmediato se sentó en el suelo y ahí se quedó. La pequeña niña miraba con sus tristes castaños la gente que caminaba con bolsos y regalos envueltos en papeles y cintas de hermosos y brillantes colores.
Miraba cada obsequio, pareciera que iba a robar pero no, más bien el hurto no era algo en ella. Solamente se limitaba a ver las multitudes pasar mientras sentía frío. No dudó en dirigir sus manos a su rostro y comenzar a abrir la boca para soltar bocanadas todo con tal de apaciguar el frío que se estaba haciendo y quizás el frío que hacía en su vida.
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En medio de la gente
Entre la gente que caminaba y hablaba, estaba un joven pelirrojo de ojos castaños, su indumentaria era solamente una chamarra gris, bufanda roja y pantalones negros. El muchacho estaba acompañado de un joven peliazul de ojos azules y bajito de estatura, de abrigo y pantalones negros y bufanda blanca.
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Amante de Yoshimune Tokugawa
Ultraman Koga
Yoshiro "Joe" Sawamura
Parecido anime a Koga de Pegaso
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Mejor amigo de Joe
Danpei Takekuchi
Parecido anime a Subaru de Caballo Menor
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Joe y su mejor amigo Danpei vinieron desde Kishu para visitar a su amiga Nikko la cual era la shogun como gobernante de estas tierras. También querían quedarse a festejar la Navidad como en los días posteriores hasta que acabaran las vacaciones.
-Mierda, Joe. En ese metro si que hace demasiado calor, más que en Kishu- Decía el pequeño peliazul mientras su mejor amigo miraba su celular aunque no se le notaba contento- ¿Por que esa cara larga?
-Resulta y pasa que tengo una reunión con los demás Ultras en el distrito Tsuburaya.
-¿Con el señor distrital?
-Sí. Eijiro Katorinokami Tsuburaya es el señor distrital, de hecho, él es Ultraman Nexus. Y en cuánto termine esa reunión...
-¡Pasaremos juntos el invierno con Nikko-chan!- Exclamó alegre el pequeño Danpei.
El pelirrojo dibujó una sonrisa ante la emoción que invadía a su mejor amigo.
-No lo sabes, Danpei, pero... Odio estas reuniones, me parecen muy aburridas.
-Te entiendo, cuando son muchas personas aburren.
-Exacto, de hecho, son lo contrario a lo que siento cuando soy Ultraman- El joven estaba viendo su Google Maps- Bien, ahora tendré que saber donde está ese dichoso distrito Tsuburaya.
Los dos jóvenes emprendieron camino hacia el Distrito Tsuburaya donde según decían los rumores, vivían los guerreros que correspondían bajo el nombre de Ultraman, un guerrero plateado de cuarenta metros que luchaba contra los monstruos que ocasionaban destrozos en Edo.
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Zona residencial Otonokizaka
Residencia 1747
En la cocina de su pequeño departamento, Yoshimune desde tempranas horas de la mañana estaba haciendo pastelillos mientras que Sukehachi y Osono estaban montados sobre sus hombros. La pelirrosa llevaba puestos un sueter blanco, una falda negra y medias negras hasta el muslo y un mantel rojo con el dibujo un lindo pony alado.
La Shogun estaba tarareando una canción mientras ponía los últimos detalles a su pastelillos, en eso, uno de los dos gatitos ninja que custodiaban a la mandamás de Edo vio la hora en el reloj de la pared.
-Su Majestad, ya son las ocho de la mañana- Dijo Sukehachi al ver el reloj
-Por cierto, ¿Por qué ha estado preparando pastelillos desde temprano? Se va a acabar engordando- Dijo Osono.
Yoshimune comenzó a reírse mientras que sus dos gatos se bajaron de sus hombros.
-Jajaja. Es que resulta y pasa que Joe y Danpei vendrán hoy a pasar las vacaciones de invierno y como a ellos le gustan los pastelillos pues decidí hacerlos desde temprano, no quiero que cuando entren no terminen lamentándose del hambre.
-Ya entiendo.
La pelirrosa dejó su bandeja de pastelillos en la mesa del comedor mientras que los dos gatos mágicos estaban en el pasillo de la puerta esperando a que saliera su ama.
-Muy bien, ya están listos- La Shogun se quitó su mantel y lo colgó en la cocina para luego irse al pasillo de entrada para colocarse su abrigo café, su bufanda blanca, una gorrita navideña y su mochila rosa con cara de gatito- Sukehachi y Osono, nos vamos.
La joven reina sacó de su mochila lo que parecía ser un set navideño para mascotas que consistía en un par de cuernos de ciervo, un collar con campanita y una ramita de muérdago alrededor de ella. Osono se rió ante eso pues se veía muy bien pero Sukehachi estaba todo lo contrario, no le agradaba ir con accesorios.
-Mi señora, ¿Por qué exactamente estoy vestido así?- Preguntó el gato blanco con cara de pocos amigos.
-Vamos, Sukehachi, no dejarías que una chica saliera sola de noche, ¿verdad?- Dijo la Shogun mientras le terminó de colocar a su felino su collar navideño.
-Pero, ¿por qué las astas de reno?
La pelirrosa fue al espejo que había en el pasillo con tal de verse a sí misma y como estaba para la ocasión. Sukehachi sentía que su ama lo estaba ignorando mientras que Osono se entró en la mochila.
-Chicos, ¿no parezco Papá Noel?
-Como siempre, mi señora, se ve bien- Dijo el felino blanco con un pequeño tono de desgano.
Yoshimune se volteó y en menos de nada alistó una correa que anexó al cuello de Sukehachi.
-¿Mi señora?
-Este es tu castigo por ser quisquilloso.
-¿Qué?- El gato blanco quedó con cara de terror al ver que estaba con una correa a su cuello.
La gatita negra solamente estaba riendo, ganándose una mirada enfadosa de su compañera.
-Esta noche no tendré piedad contigo. Te voy a dar un buen merecido que te dejaré temblando.
-Ya, ya, lo siento, Hachi.
-¡Muy bien! ¡Nos vamos!
Osono se metió en la mochila mientras que Yoshimune guardó sus llaves en su chaleco y salió del apartamento mientras llevaba paseando al pobre Sukehachi que se sentía como una de esas mascotas que alardean y vanaglorian su apariencia sobre los demás. Y era mucho camino ya que iban a recibir a Joe y Danpei en la estación como también visitar a Nico y su grupo de bomberos aunque habría la posibilidad de estar un buen rato con ellos.
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En la estación de metro de Mujina
Joe estaba caminando entre la muchedumbre junto con Danpei ya que iban a ir al Distrito Tsuburaya donde se efectuaría la dichosa reunión de los Ultraman de Edo. El pelirrojo estaba preguntando a alguien por ahí sobre que ruta era hacia el distrito Tsuburaya mientras que el pequeño peliazul estaba abrazándose a sí mismo y eso que estaba abrigado para el invierno.
En eso, lo alcanzó el chico pelirrojo que inmediatamente notó lo que le pasaba.
-No me digas, ¿Tienes frío y hambre?
-Sí... Tengo ganas de comer algo dulce.
Joe no evitó reírse bajito ante lo que le pasaba a su pequeño amigo.
-Jajaja... Ya que lo dices, también se me antoja comer algo por el camino.
Los dos muchachos de Kishu o Kishuya como se les dice a los oriundos de esa región fueron por ahí hasta que dieron con una tienda de conveniencia a lo que ambos muchachos desde la distancia no evitaron pensar en que comida iban a probar.
-Danpei, ¿Que te provoca?
-No lo sé, Joe. Todo aquí se ve delicioso.
-¿No te gustaría un pastelillo? Porque justamente me acuerdo de que Nicky también le gustan.
El peliazul y el pelirrojo tenían en mente varios recuerdos resaltando uno donde desde que era niña, Yoshimune le gustaba comer los pastelillos que hacía la madre de Joe, de hecho, la pequeña pelirrosa que era daimio celebraba la Navidad y toda festividad en la casa de los Sawamura considerándola como su familia.
-Ya que lo dices, Joe, supongo que algunos dulces de supermercado suenan bien- Danpei miró a su amigo- ¿No crees que deberíamos llamarla? Sería muy interesante que platillo de la capital le guste.
-Que buena idea. Veré si hay algo que le gustaría- El pelirrojo sacó su celular móvil para desbloquearlo, buscar el número de su amante y llamarla- Tsk, no hay respuesta, ¿eh?
-¿Qué? ¿Ella no está?
-No lo sé, ella no contesta. Solo espero que no esté en el palacio soportando al mamón del viejo Kano.
Mientras que Joe y Danpei lidiaban con llamar a Yoshimune, no contaban que una presencia estaba caminando hasta que se detuvo y fijó su atención en los dos chicos de Kishu a lo que lentamente comenzó a aproximarse hacia ellos.
Mientras con los dos Kishuya, el pelirrojo suspiró con derrota luego de hacer por enésima vez una llamada pérdida a su novia pelirrosa y posteriormente iba a guardar su celular pero en eso algo comenzó a punzarle su espada. En eso, debido a que también había entrenado desde niño con Seiya de Pegaso, comenzó a sentir una presencia que le generó escalofríos.
Ni que decir de Danpei quien chilló de miedo.
-No muevas ni un músculo..- Dijo una voz haciendo que ambos comenzaran a quedarse de piedra pero tenían que hacerlo.
Una de dos cosas, el dinero o el celular. Era triste pero ni modo, Edo era grande y era obvio que la delincuencia en sus mil y una formas era muy frecuente... Aunque no estaría mal usar el puño pero en eso debía hacerse de una estrategia.
-¿De dónde vienen?- Preguntó el delincuente que parecía tener una voz ronca.
-De Kishu- Respondió Joe sin mirar al delincuente.
-Con que son de allá, ¿Eh?- Una pequeña risa desquiciada siguió a esa pregunta- Muy bien, más motivo para hacerlo. Ahora peregrinos, comenzaré a jugar y comenzando por ti, rojito... Date la vuelta lentamente.
Joe se dio la vuelta lentamente mientras que Danpei cerró los ojos temiendo lo peor, pero el pelirrojo tampoco no es que se lo dejara fácil al delincuente pero tenía que comenzar a ceder a sus peticiones, ya lo demás se lo pensaría.
El pelirrojo finalmente dio cara a cara con el delincuente pero su reacción en vez de fruncir el ceño o un gesto molesto, comenzó a dibujar una sonrisa alegre como si de repente aquello fuera lo más gracioso que hubiera visto en su vida.
-¡¿Qué demonios?! ¡NICKY!
-¿Eh?- Danpei abrió los ojos para luego ver que estaban ante alguien conocido.
Una chica pelirrosa de cabellera larga, gorra navideña sobre su cabeza, abrigo café, bufanda blanca, falda negra, medias largas negras y zapatillas blancas aparte de que llevaba una especie de gato blanco el cual estaba usando cuernitos de reno, una campanita y una ramita de muerdago aunque tenía un gesto de pocos amigos.
Era Yoshimune en persona.
-¡Nikko-chan! ¡Eres tú!- Exclamó emocionado Danpei mientras veía a su vieja amiga la cual comenzó a reír bajito. Joe no evitó sonrojarse ante esa sonrisa que amaba de su reina.
-Nicky...
-Joe...
La pelirrosa abrazó a su novio quien correspondió el gesto hasta que se miraron.
-Nicky, por un momento pensé que me iban a robar.
-¡Jajaja! ¿Te sorprendí?- La shogun miró a su otro amigo, el pequeño peliazul- Hola, Danpei, ¿Cómo estás amigo?
-¡Nikko-chan! ¡Que bueno volver a verte!
La pelirrosa sonrió al ver que sus dos amigos de la infancia (Uno de ellos era su amante) estaban sanos y salvos aunque se sonrojaba por ver a su amado, ni que decir del pelirrojo que estaba emocionado de ver a su amiga como compañera sentimental e íntima.
(...)
Más tarde...
Danpei estaba caminando feliz mientras disfrutaba de su pequeño refrigerio mientras que Joe y Yoshimune estaban hablando de su día a día, de ella hablando de su estancia aquí en Edo y él de los sucesos que vivió en su tierra natal pero eso sí, procuraba muy bien no hablar de sus acciones como Ultraman.
La pelirrosa extendió una mano sobre la chamarra del pelirrojo mientras miraba hacia el suelo, ambos estaban con un rubor que invadían sus rostros.
-Bienvenido, Joe. Gracias por todo tu arduo trabajo- dijo la Shogun mientras mantenía su mirada al suelo mientras apretaba la pequeña parte de la prenda ajena. Parecía una niña pequeña que se apenaba de todo.
-No importa, igualmente estoy en Edo otra vez y pasándola genial contigo- El pelirrojo se puso a reír mientras miraba el cielo blanco de la ciudad- Dios, Nicky. Me asustaste muchísimo.
-Lo siento- Rió la pelirrosa mientras que jalaba la correa a lo que Sukehachi se puso a caminar como si fuera un perro lazarillo.
Luego de salir de la estación, decidieron ir de inmediato hacia el departamento donde vivía Yoshimune aunque no estaría mal visitar a varios conocidos que la Shogun tenía en la capital de su reino. Los dos amantes fijaron que su amigo se estaba distrayendo por ahí por lo que decidieron mirarse mutuamente.
-Oye, Nicky, no hay nadie más aquí, igualmente es temprano. Así que tomémonos de la mano.
-Claro.
La pelirrosa decidió tomar de la mano a su pareja mientras continuaban su camino hacia la zona residencial donde vivía la reina. Danpei notando que sus dos amigos lo dejaron muy atrás, fue por ellos.
-¡Oigan! ¡Esperenme!
-Hice unos pastelillos
-¿En serio Nicky?- El pelirrojo alzó una ceja- ¿No engordarás?
-No digas eso- La joven hizo un tierno bufido para luego reírse- Jajaja, estaba pensando que quería comer un poco yo también... Aparte de otra cosa más- La pelirrosa miraba de manera algo culposa a su amigo- Si ya sabes a lo que me refiero.
-Ya veo...- El pelirrojo dibujó una sonrisa maliciosa- Entonces, volvamos rápido a tu casa.
-¡Sí!
Los dos amantes emprendieron carrera sin soltarse de las manos mientras que Sukehachi era jalado a rastras por el cuelo mientras que Danpei los alcanzaba como podía, eso mientras que algunos curiosos veían eso tomándolo como algo gracioso, quizás algo curioso o de la menor importancia posible.
Igualmente los tres chicos y compañía iban a pasar la Navidad.
-Ultraman Koga...
-¿Eh?
-Ultraman Koga...
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Joe estaba de repente en un plano cósmico y frente suyo estaba un ser rojo con lineas blancas, su rostro era gris con ojos amarillos de forma rectangular y dos cuernos grandes pero moderados.
-Ah... Ultraman Taro- Dijo el pelirrojo que parecía conocer al ser que estaba ante él.
-Sí, soy Taro. Escucha, Ultraman Koga, sea lo que sea que hagas en este día... Te deseo una Feliz Navidad.
-¿Qué?
-Aunque no lo creas, nosotros adaptamos algunas festividades de las razas que estamos defendiendo y la Tierra es una de ellas por lo que adaptamos la festividad y la celebramos.
-Pero, ¿y la reunión?
-No te preocupes por eso... Nexus, no, el santísimo Noa igualmente festeja la Navidad con los seres que quiere por lo que decidió suspender la reunión... Sé que Aquanosuke Hoshino te exigió que fueras a la reunión pero el mismo Nexus decidió suspenderla... Aqua es buena persona pero es terco en ocasiones por lo que necesita una guía de en vez en cuando.
-Señor Taro...
-Recuerda muy bien estas palabras... No debes caer ante los problemas, sigue adelante con coraje y valor... Asciende y arde tu vida como la luz que somos y esparcimos con tal de ver un Universo mejor...
-Gracias, Taro...
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-Joe, ¿Te pasa algo?- Preguntó Yoshimune notando que su pareja estaba de pie.
El pelirrojo miró a su novia.
-¿Eh?...- De repente miró el cielo- Ah, ¿Soy yo o es que a pesar de que estamos en invierno no está nevando?
-Ya que lo dices, se nota que el invierno de este año es muy raro.
La shogun y su amante nuevamente se tomaron de la mano y emprendieron una vez más su camino a casa.
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Más tarde...
Barrio Megumi, Distrito Mujina
En un parque
En un parque pequeño del barrio Megumi, es decir, de esos parques de barrio donde solo había un pequeño área donde estaban atracciones fáciles para los niños (Un columpio y un rodadero) y una cancha de béisbol. En la tribuna de esa última parte estaban cuatro personas sentadas mientras miraban la vacía cancha de diamante.
Dos tercios estaban vestidos de manera casual mientras que la persona restante era una fémina estaba usando una pijama que consistía en una chamarra blanca con orejas de conejo, pantaloneta corta y medias largas de ese mismo color hasta el muslo. La mujer era joven de entre unos 17 a 18 años, de cabello negro, ojos rojos y piel clara.
La mujer estaba viendo la solitaria cancha de beisbol mientras sobre uno de los asientos estaba una six pack de cerveza donde se había bebido la mitad y le quedaba la otra mitad por beber. Los dos sujetos que estaban a su lado eran jóvenes y estaban también bebiendo sus propios six pack. Los tres sujetos estaban bebiendo desde primeras horas de la mañana, no era la primera vez, siempre lo hacían cuando su jefa o ellos pasaban por malos momentos.
En eso los divisó una chica de 15 años, cabello marrón corto y ojos del mismo color aunque estaba vestida con un conjunto deportivo de color rojo.
-Genzo, Suneo, buenos días- Saludó la chica.
-¡Buenos días Ryu!- Correspondieron los dos bomberos como los más cercanos amigos de Nico.
-¿Que le pasó a la jefa?
-Lo mismo de siempre- Dijo Genzo, el más joven de los bomberos Nicogumi- Resulta y pasa que otra vez discutió con la capitana Cocoro y no volverá a casa hasta que se acabe la Navidad.
-Y desde la madrugada ha estado bebiendo y durmiendo en la cancha de beisbol, ¿Como la ves, Ryu?- Agregó Suneo, el pelón grandote del grupo.
La castaña del trío llamada Ryu dio un pesado suspiro.
-Sinceramente no me sorprende. Si no es con los yakuzas en un bar lo es con la policía, si no es con la policía es con Tamakinokami, si no es con Tamakinokami es con la capitana... Jamás entenderé su actitud pero a pesar de ello le tengo respeto y lealtad.
La chica se sentó con sus amigos mientras uno de ellos le dio una lata a lo que la fémina aceptó y comenzó a beber.
Luego de haberse acabado el resto del six pack de Nico como la primera six pack de los tres bomberos, la líder sacó de sus ropas un encendedor automático y comenzó a prenderlo y apagarlo una y otra vez, aquello hizo que sus tres leales como mejores hombres quedaran extrañados aunque no tanto ya que los hábitos de Nico a veces eran raros.
-¿Y esta vez qué?- Preguntó Ryu con un gesto de mal genio.
-Ahora se pone a jugar con un encendedor- Dijo Suneo con el mismo gesto que su amiga.
-Ya entiendo- Comenzó a recordar Genzo- Dicen que cuando enciendes una vela o un encendedor, puedes ver tu futuro en él.
-¿En serio, enano?
-Eso es lo que escuché por ahí- El más joven de los bomberos fue hacia su líder la cual mantenía su vista en la llama del encendedor- Jefa, no está tratando de hacer eso, ¿verdad?
-...- La pelinegra seguía encendiendo y apagando su encendedor, manteniendo su mirada fija en él.
-Jefa, está muy seria- Le habló el más grandote del trío- ¿Le preocupa algo?
La pelinegra se volteó a ver a sus tres subalternos para luego hacer una de esas miradas enfadosas para luego mirar a su encendedor. Los tres hombres no evitaban preocuparse por ella, a lo que la única fémina la abrazó fuertemente con tal de hacer sentir mejor a su líder.
-Vamos, jefecita linda, no te pongas así- Decía Ryu mientras rodeaba con sus brazos el cuello de la mayor mientras pegaba su mejilla contra la suya.
-Jefa, no lo malinterprete- Suneo colocó una mano sobre la cabeza de Nico, comenzando a acariciarla con cuidado- No lo dijimos con malas intenciones.
Genzo, el más joven de los tres, colocó una mano sobre el hombro derecho de su líder la cual quedó en shock mientras un rubor se presentó en su rostro mientras sus ojos estaban brillando como si fueran a llorar. Esos tres después de todo eran sus mejores y más leales hombres entre todos, la consideraban como si fueran una más con ellos.
La pelinegra no dudó en acercar sus manos hacia los brazos que Ryu que envolvían su cuello, quizás no estaba con sus amigas cuando era school idol pero a pesar de ello, se sentía muy querida y anhelaba eso. Los tres con ella o viceversa estarían dispuestos con todo incluso hasta ir al infierno con ella.
-Jefa, ¿en qué piensas?- Dijo con una sonrisa el más joven de los tres.
La pelinegra dibujó una sonrisa pequeña mientras sus tres hombres y hasta mejores amigos la soltaban dejando que ella prendiera nuevamente su encendedor.
-¿Saben chicos? Yo cuando era joven quería ser como la niña de los fósforos.
Los tres chicos se quedaron impresionados ante la confesión de su jefa.
-¿Niña qué?
-Ah, ¿te refieres a la niña de la leyenda?- Preguntó el joven Genzo mientras una sonrisa y un interés grande se reflejaban en sus ojos azules que tiraban a morados.
-Ah, ¿Esa niña?- Suneo rió bajito- Jeje, jefa, ¿no está un poquito vieja para ser como ella?
El comentario del más grandote hizo que la pequeña pelinegra comenzara a voltearse hacia él y clavara una mirada de enfado que la hacía ver tierna aunque el más grande solamente quedó asustado ante ese gesto fruncido.
-¡Ah! ¡Si serás! ¡Eres un maldito grosero!
-¡L-Lo siento jefa!
-¡Oigan, no molesten a Nicchan!- Dijo una voz desde unos asientos más arriba a lo que Nico y sus hombres se voltearon.
-¡SHIN-SAN!
-Jaja, hola chicos, ¿Cómo están?- La pelirrosa bajó las escaleras mientras que la pequeña pelinegra se lanzó hacia ella con un fuerte abrazo. Yoshimune correspondió el abrazo.
-¡Shin-san! ¡Muchas gracias!
-Oye, sabes que te quiero a pesar de todo.
La pelinegra se volteó para mirar a los tres hombres con una de sus tiernas miradas de enojo, los tres jóvenes bomberos se quedaron callados ante esa actitud, en parte, sacándose un recordatorio mental de no volver a hacer enojar a su líder.
-¿Lo ven? Shin-san es la única que me entiende y por eso la quiero mucho- Le dio un beso en la mejilla a su hija adoptiva quien se sonrojó pero a la vez le correspondió el gesto besando su frente.
Los cinco personajes se pusieron a reírse mientras que la Shogun se sentó con ellos para charlar nuevamente con ellos, eran como la familia o los amigos que quería tener y no por algo quería hacer lo mejor que pudiera por ellos y para ellos.
-Y bien, Nicchan, ¿Que nos tienes hoy?
Los cuatro jóvenes estaban atentos mientras que Nico estaba mirando su encendedor. La pelinegra ahora tenía su sonrisa más ancha ahora que su hija y sus demás hombres estaban a su lado, sobretodo Yoshimune a quien quería mucho.
-Muy bien... No se si ustedes saben sobre la leyenda de la niña de los fósforos pero...- La mujer loli prendió su encendedor y miró fijamente a la llama que estaba prendida- La niña de los fósforos vio lo que más anhelaba en esta llama...
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Akiba Dome
Nico estaba en un escenario cantando a ante miles de personas quienes coreaban su nombre y movían linternas rosas en señal de apoyo incondicional pero de repente, todos ellos hasta los reflectores se apagaron para luego prenderse dando a ver que la tribunas estaban llenas de gatos de todo tamaño y colores.
Los gatos comenzaron a acercarse a ella mientras no dejaban de maullar, la pobre idol estaba comenzando a morirse de miedo mientras que los gatos se acercaban en montonera hacia ella. La pobre Nico de repente era rodeada por todos los gatos hasta que estos se montaron literalmente sobre todo su cuerpo mientras que la pobre gritaba de terror mientras unas risas se escuchaban de fondo.
La pobre estaba rodeada literalmente de muchos gatos que de repente ya no quedaba nada de ella como si se hubiera evaporado mientras que en la tribuna, en medio de los muchos felinos, estaban dos mujeres abrazadas entre sí mientras veían con total regocijo sobre el escenario.
Eran una pelimorada y una pelirroja quienes veían divertidas aquello mientras que los felinos no dejaban de maullar.
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En el plano real...
Nico estaba en total silencio mientras que su mirada estaba perdida, el encendedor estaba apagado mientras que Yoshimune y los tres jóvenes bomberos no evitaban preocuparse por ella. La pobre pelinegra se sentó sobre el asiento mientras que su hija y los tres gendarmes le preguntaron.
-Nicchan
-Jefa
La pobre estaba en silencio mientras miraba hacia el vacío como si de repente algo le hubiera quitado el alma.
-Nicchan...- La shogun se arrodilló frente a la mujer loli mirandola fijamente- Oye, ¿Estás bien?
-...
La pelirrosa acercó una mano hacia una de las mejillas de su madre adoptiva la cual comenzó a entrar en sí como si las manos de su hija fuesen la calidez que le faltaba a su frío corazón. La mujer loli se sonrojó al sentir las manos de su hija y como remate, esos hermosos ojos carmesí que le dedicaba cuando estaban a solas.
-Shin-san...
-Nicchan, ¿Cuál fue tu sueño?
Una sonrisa pequeña se dibujó en la pequeña hikeshi mientras colocaba sus manos sobre las de su hija quien no dejaba de mirarla con esa linda preocupación.
-Bueno... nada.
-¿En serio?
La pelinegra alzó sus dos brazos para luego hacer el gesto de los metaleros donde los dedos meñique, índice y pulgar eran alzados. Ambas manos estaban pegadas a cada sien.
-¡Nico Nico Nii!
Los tres bomberos comenzaron a reírse pero a modo de burla sino porque de alguna forma estaban felices por ver algo que no se le notaba muy a menudo en su líder.
-Jefa, nunca la había visto tan feliz- Dijo el pequeño Genzo mientras estaba sonriendo con gran calidez haciendo que Nico se sonrojara graciosamente.
-¡Genzo, no molestes!
-¡Es en serio, jefecita linda!- Dijo Ryu que estaba muy emocionada.
-¡Ya veo! Debes haber tenido un sueño muy bonito- Rió el grandote Suneo mientras que su jefe le dio el encendedor- Muy bien, déjame ver.
En eso, el pequeño castaño se puso a pelear con el enorme chico, cosa que hizo que la pequeña pelinegra comenzó a reírse graciosamente viendo ese momento.
-¡Oye, Suneo! ¡Yo también quiero!
En eso intervino la castaña con tal de apaciguar el tonto conflicto.
-¡Esperen, chicos! Ustedes nunca piensan en nada bueno, no puedo dejar que sueñen despiertos- La chica se puso en medio de los dos mientras su amigo grandote le dio el encendedor- Yo miraré con ustedes.
-¡De acuerdo!
-Bien, ¿Listos?
-¡Listos!- Exclamaron en coro los dos chicos.
-Encenderé a la cuenta de tres. ¡Uno, dos, tres!
Ryu rápidamente prendió el encendedor y los tres miraron fijamente la llama con tal de ver su futuro. Luego de unos dos o tres minutos, el trío de bomberos cayeron chocándose contra los asientos hasta quedar derribados el uno sobre el otro.
-Chicos, ¿Qué pasó?
-¿Están bien?
Los tres muchachos se levantaron con algo de dificultad.
-Bueno, sí, jefa- Rió Suneo mientras se rascaba la nuca- Es solo que, ya sabes.
-Oye, grandulón, ¿Estás bien?- Preguntó Genzo mientras que Ryu se sobaba la cabeza.
-Sí.
Los tres bomberos se pusieron a pelear graciosamente mientras que Nico y Yoshimune explotaron en risas. Nico estaba feliz, su mañana de alguna manera comenzó muy bien ahora con su hija a su lado.
