Magia de la amistad a un lado, todavía no olvidaba el susto que me hizo pasar Ai-san. Fue duro aguantarse las ganas de seguir recriminándole su actitud, pero el momento y sobre todo mi estado de sueño me impidieron hacer mucho más que dejarlo para otro día. Ahora, en su lugar, me estoy tratando de convencer de que todo lo que le dije fue una buena idea. No porque no lo crea, sino porque... ¿cómo decirlo?

Es... si, no engaño a nadie: lo que dije fue MUY vergonzoso. Ni el otaku más otaku se atrevió a tanto y mi yo chunni me vería con pena ajena. Afortunadamente Ai-san no pareció pensar así y de hecho le gustó mucho, pero aun así es difícil evitar que mi cara se sonroje un poco. Este tipo de charlas no las he tenido desde la preparatoria. Si algo no extrañé nunca de Sobu fueron esos momentos de 'demasiada sinceridad'. Te hacen sentir horrible después.

Al margen de eso, hablar de mí se siente tan extraño cuando no son cosas profundas. Desde Sobu no he tenido las ganas o necesidad de conocer a nadie más realmente. Claro, hay conversaciones aquí y allá asi como conocidos de la universidad con los que me llevo bien para mis estándares, pero nunca tuve que contarle este tipo de cosas a esas personas.

—¿Asi que no te gusta el tomate?— Totalmente interesada en lo que dije como si fuera importante, asentí a duras penas.

—Si, me dan asco. Ni en salsa, ni en pizza y desde luego no como crece: no sabría explicarte de donde viene mi odio, pero creo que estoy en lo correcto. La sociedad se está equivocando gravemente con los tomates y ver la Torre de Pizza solo me genera pensamientos que no quiero tener.

Estúpidos italianos y sus comidas. Generaron una oleada de defensores del tomate únicamente por su emblema culinario. Italia fue un error y Europa también... De hecho, ahora que lo pienso, creo que todos los países son un error. Deberíamos unirnos contra un enemigo en común para alcanzar la paz mundial.

Si, hablo del genio que creyó que era una buena idea crear las novelas ligeras de harem. Hay que destruir todo eso. Mejor aún: hay que confiscarlas todas y darmelas a mí para que las vigile.

... Aaah, de verdad tengo mucho sueño, ¿eh? Extraño ser joven.

—Um, no creo que sepa tan mal... Digo, no es que me guste mucho, pero comer frutas y verduras es necesario para una dieta balanceada, ¿sabes?— Hablándome como si fuera una nutricionista que también es madre, negué con la cabeza ante una inculta que está siendo corrompida por el objeto rojo.

—Si tú lo dices... Aunque no como tomates y estoy bien— A mis palabras, Ai-san de repente dejó su cara de doctora para mirarme de frente, con una sonrisa perfecta... Demasiado pefecta. No sabiendo qué estaba pensando pero ya dándome una idea, suspiré, desechando esa lucha para otro día.

Tras declarar nuestro intención de tener una amistad, Ai-san y yo nos terminamos trasladando al salón principal para tomar algo caliente. Ella con un té verde y yo con un café azucarado a la perfección, nos dispusimos a tener una conversación de amigos que más parecía una presentación para obtener un trabajo: lo normal para una chica que nunca ha tenido amigos y un chico que no ha socializado tanto como debería.

Hasta ahora ha ido bastante bien, creo. No es que antes las cosas fueran como un negocio, pero siento que de a poco, cuanto más hablamos, más están cayendo las caretas que nos pusimos frente al otro: de a poco el yo ideal que hemos presentado se ha desfigurado para pasar a mostrar un yo más imperfecto. Más genuino.

Tras un tomar un sorbo temeroso a mi café que por suerte ya tenía una temperatura manejable, fue Ai-san quien siguió con el juego. —Mi animal favorito es el conejo. ¡Son tan lindos! Sobre todo los peluches. Tengo uno que amo demasiado— Incluso para alguien que suele tener los ojos estrellados, que de alguna manera se vieran aún más estrellados de lo usual dice mucho sobre su amor.

—Ya veo...— En cuanto al reino animal prefiero los osos y creo que los gatos son más lindos, pero gustos son gustos. Aún con eso, me negué a dar una respuesta tan vaga. —Mi hermana tenía un par de peluches de conejito y una vieja... socia, solía preferir los pandas. La amiga con la que me sigo viendo dice que los perros son los mejores. Tenemos un gato y todos lo queremos mucho.

Kamakura no suele quererme mucho a mí, pero yo compenso el amor que no me das, gato afortunado. Más allá de que no vas a vivir hasta que tenga treinta años, vives la vida de un auténtico rey. En casa siempre fui tu esclavo... Bueno, más bien un bufón un poco feo, pero bueno.

—¡Oh! ¿Tienes un gato? ¡Siempre quise mascotas! Pero mi madre no era muy fan de cuidarlas o gastar dinero en ellas y desde que soy una Idol, no tengo el tiempo suficiente para darle amor. Y no creo que este lugar permita animales...— Su suposición de eso último era muy acertada: la casera ODIA a los animales. Ni siquiera me dejó traer un pez. Con eso y lo que me hicieron esos dos primos de Ai-san, me declaro enemigo jurado de la casera.

Un enemigo silencioso, pero enemigo al fin y al cabo.

—...— Pensar en la casera me hizo querer preguntarle sobre sus parientes y qué relación tiene con ellos. Esos niños, por lo poco que he visto, tienen pinta de que van a hacer desastres cuando les lleguen las hormonas. Pero, a riesgo de pecar de inocente, les dije que no le iba a contar a Ai-san sobre ellos y es algo que planeo cumplir. —Bueno, siempre hay muchos animales que quieren un hogar y te queda mucho por vivir. Cuando estés más tranquila, podrás tener todas las mascotas que quieras.

—Supongo... aunque de verdad creo que me vendría bien una ahora...— Esa afirmación me confundió un poco, pero antes de ahondar en eso, a Ai de repente se le iluminó la cabeza. —Hachiman-san, ¿cree que sería una buena idea ir a ver mascotas? Si llevo a un par de niños muy lindos, ¿les gustará o se sentirán mal por no tenerlo?

—... Que pregunta tan específica— Ai-san no tuvo el valor de mirarme directamente a los ojos, pero no es que hiciera falta ser un genio para conectar los puntos. Tomándome un par de segundos para pensarlo, contesté. —Creo que depende cuánto quieran realmente una mascota. Una cosa es que les parezcan lindos y otra es querer tener uno para que sea parte de la familia. ¿Ese par de niños de verdad quieren tener tanto una mascota?

Ai-san puso una cara pensativa que, como todo lo que hacía, encontraba la forma de hacerlo lindo. —No estoy segura... Esos niños suelen tener compañía, pero no creo que les guste estar con tantos adultos. Y es verdad que son muy jóvenes para tener mascotas, pero...

—¿Pero?

—... Tengo un poco de miedo, ¿sabes? Me gustaría que crecieran con 'algo más' aparte de ellos mismos y yo. Es como... me da miedo que empiecen a sentirse solos porque no les prestó suficiente atención— De algún modo mi instinto me dijo que esa no era toda la historia. De hecho me sonaba un poco raro que esos niños capaces de cometer crimenes sean demasiado pequeños para una mascota.

¿Cuantos años tendrán? Yo les daba como siete y a esa edad Komachi era más que capaz de cuidar un gato... Aunque, cuando lo pienso, cuando me refiero a 'cuidar' en realidad es jugar hasta que se aburra. Tal vez es verdad que esos niños no están para cuidar una mascota, ¿pero que no se arreglaría con los padres haciendo el trabajo duro?

... Hm, supongo que es un pensamiento que no tengo derecho a tener. Cada uno tiene sus demonios y todos nos sentimos mejor cuando no hurgan en los nuestros.

—... De alguna manera siento que me estoy perdiendo información importante, pero...— De todas formas la idea es acercarnos con el tiempo. Si llegamos a hacernos lo suficientemente cercanos, tal vez sea digno o me interese conocer su historia de fondo a profundidad. —Pero una mascota es una responsabilidad no solo material, sino también emocional. Todos tienen que quererla y darle lo mejor.

—Per-

—Eso te incluye a ti, Ai-san.

—¿?

Viéndose confundida no de una manera que quisiera dar una imagen, sino una genuina confusión, no pude evitar preguntarme que clase de vida llevó para que esta clase de pensamierntos le parezcan algo tan extraño. —Te gustan los conejos, ¿pero de verdad quieres un conejo? No son animales fáciles de cuidar y pueden hacerte desastres si no tienen la mejor actitud o los tratas bien. Tendrás que comprarle comida, jugar con él, saber cuando no jugar con él, limpiar lo que salga de él y lidiar con las peculiaridades de su raza.

No existe el dicho de 'hacerlo como conejos' sin una razón y creo recordar que los conejos suelen ser violentos cuando están enojados, mucho más que tu típico perro o gato. Peor que querer una mascota y no tenerla es tener una, pero que las responsabilidades te sobrepasen, lastimando a todo el mundo.

—...— Ai-san mostró una expresión seria y un poco incómoda, probablemente imaginando posibles escenarios que podrían ocurrir de tener un conejo. A riesgo de pecar de buen chico, tampoco es mi plan hacerla sentir mal. Esto tiene que ser un momento en donde podemos unirnos y todas esas cosas que dicen en los animes.

—Igual no pienses mucho en eso. Recuerda que, al menos aquí, las mascotas están prohibidas. De nada sirve pensar en los hubiera— Tras mis palabras, Ai-san, con una cara de haber sido golpeada con algo fuerte, de a poco fue recuperando la calma que la suele caracterizar. En general ella suele ser más medida en sus expresiones... aunque bueno, yo también, ¿no?

Si, creo que el sueño nos está afectando. A este paso creo que me despertaré a las nueve como mínimo.

—Tienes razón. Si, no sirve de nada pensar en eso— Hablando más para sí misma que para mí, ella pareció sentirse muy cómoda con ese pensamiento. —Supongo que estoy un poco nerviosa con esos niños. Mis... sobrinos son un amor y quiero lo mejor para ellos. Pero tienes razones, sus papás no van a poder ayudarlos a cuidarlos y tampoco permiten mascotas donde viven. Es solo que quiero hacer las cosas bien con ellas, ¿sabes?

—... Si, lo entiendo. Me pasó con mi hermana.

¿Sobrinos? ¿Que no eran primos?

¿Acaso lo he entendido mal o me mintieron esos dos? Hmm, es un pensamiento inquietante que merece darle un par de vueltas, pero ahora mismo no: el día ya fue demasiado agotador y no tengo suficiente azucar para lidiar con esto. Desechando aquellas dudas para después, le di otro sorbo a mi café con temperatura ideal.

—Tu hermana, ¿eh? Debe ser lindo crecer con una...— Ante mi cara de confusión, ella enseguida aclaró las cosas, casi que de inmediato. —Mi hermana y yo crecimos en lugares diferentes por motivos que no recuerdo muy bien. Nos hemos visto ahora que somos más grandes, pero siempre queda esa distancia, ¿sabes? Como si hablaras con un desconocido, a pesar de que es tu familia.

—... Honestamente, lo que me cuentas suena como lo peor que me podría pasar— ¿Que Komachi y yo seamos desconocidos? El solo pensar que nos trataríamos con indiferencia me revolvía el estómago: es natural porque aunque quiero a toda mi familia, Komachi ocupa un lugar especial en mi corazón. Es como si mi propia hija me odiara o una parte de mí mismo incluso.

—Si, no es bonito que tu familia te odie— Ai-san también compartió mi desprecio a esa idea, aunque sentí que su enojo era más feo que el mío. Descartando aquello como mera proyección mía, decidí aligerar el ambiente trayendo a colación a la personita traviesa que seguro debe estar dándole dolor de cabeza a un montón de gente en Sobu.

—Pero Komachi nunca me odiaría, ni yo a ella. Somos demasiado cercanos para eso— Ya viéndome venir el verso a una milla de distancia, decidí dejar las cosas claras. —Nuestros padres fueron buenos en un sentido amplio, pero no estuvieron muy presentes: aún no lo están del todo. Fue por eso que Komachi y yo nos unimos. Nos ayudabamos mutuamente, a veces metiéndonos directamente pero otras solo desahogándonos con el otro. Fue... bastante agradable, dentro de todo.

No extraño tanto ese pasado. Si, ser un equipo fue agradable y nos hizo muchísimo más cercanos que el duo de hermanos promedio, pero fue lo mejor que nuestros padres se hicieran más presentes. Más que para mí, lo fue por Komachi. Por mucho que actuara dura y feliz de la vida, sé que en el fondo quería que todos fueramos más unidos. Más presentes en la vida del otro.

Los cuatro.

Aunque el motivo que llevó a ese acercamiento no fue el mejor, me cuesta no ver el como la segunda mitad de mi tercer año, tras las vacaciones, fue cuando vi a Komachi sonreír con más alegría. Por eso he intentado mantener el contacto tanto como me sea posible, aunque es verdad que la vida más acelerada de la universidad no me permite tantas llamadas. En parte por el poco tiempo, pero también porque en un punto solo quiero descansar.

... Como ahora. Que lindo sería dormir...

—Suena tan lindo. No la parte de tus padres, por supuesto, pero... de verdad me hubiera gustado tener a una aliada, ¿sabes? O un aliado. Ser la Onee-chan de un niño al que pudiera avergonzar sin que nadie me detenga no suena mal— Sonando más feliz de lo que debería ante ese pensamiento, supuse que el impulso de querer avergonzar a tu hermano o hermana menor es algo universal.

Yo también tuve esa etapa, asi que no juzgo. —Tiene sus problemas, te digo. Todos estamos cuando son tiernos, pero a veces Komachi tenía sus berrinches. Y es duro tener que pensar siempre en dar el ejemplo: ser un modelo a seguir o un aliado en el que puedes apoyarte. Y cuando son adolescentes es... dicen que es muy duro.

Komachi es una buena niña, la mejor, pero es verdad que tuvo sus momentos cuando recién entró en la adolescencia. No ayudó que estuviera en plena fase chuunibyou, cierto, pero pude prescindir de esos gritos o la experiencia incómoda de ser yo el que se enteró primero de que le sangraba ahí abajo: también de cómo fue una experiencia tan traumática para ella que no podía mirarme a los ojos sin ponerse a llorar por un par de días.

Eso fue lo peor.

—Hm, es verdad que las chicas podemos ser un poco difíciles a esa edad, pero depende del caso. Yo creo que nunca molesté a nadie de esa manera cuando llegué a mi 'etapa rebelde'... aunque es mi trabajo— Si, quizás la chica que fue entrenada desde muy joven para agradarle a todo el mundo no sea el mejor ejemplo de una chica normal con hormonas que está descubriendo quien es y no le gusta.

—Me alegra que seas tan consciente de ti misma. Te doy dos puntos.

—¿Eh?

Ahogándome con el espíritu del café que no llegué a tomar, de repente la temperatura de mis mejillas se multiplicó por tres. Tosiendo falsamente para darme tiempo, consideré seriamente hacer como si nada hubiera pasado y rogar porque Ai-san no lo nombrara. Por mucha charla para conocernos que tengamos, confio en que su necesidad de no incordiar a los demás le haga no hacer preguntas.

... Pero eso no sería genuino, ¿verdad? E iría contra todo lo que quiero de esta 'relación'.

Suspirando internamente, traté de que no pareciera tan raro. —Es un... un juego que teníamos Komachi y yo. Tratabamos de agradarnos unos a otros o mejorarnos para el otro y, en función de cuan bien lo hacíamos, nos dabamos puntos. Yo... por eso te di 2 Puntos. Me... me gustó que fueras tan genuina.

Dios, eso fue tan tonto. Y vergonzoso. Tonto y vergonzoso. No se suponía que esto saliera de nosotros e Isshiki, pero tu hermano no puede evitar meter la pata, Komachi. Con mi mejillas al rojo vivo, me esforcé por no verle los ojos a Ai-san, aunque no pude evitar notar como una sonrisa demasiado extraña hacia acto de presencia. Escuchando una ligera risilla que para mí se sintió como un martillazo en el pie, ella...

—Eso suena tan lindo.

—Si, es tan estú... ¿Eh?

Por puro instinto terminé mirándola a sus ojos estrellados y lo que me encontré fue, aparte de un divertimento obvio a mi costa, unos ojos que me veían con ternura, como si fuera algo abrazable. Es sin una de las miradas de todos los tiempos y la verdad es que no me gusta nada como me hace sentir, pero es mejor que la burla, ¿no? Aunque por alguna razón no se siente así.

—No digas eso. ¡Creo que es suuuper lindo! Si yo tuviera un hermanito, querría hacer algo así— Tomando un trago decente de su té verde como si de alguna manera la duscusión se hubiera cerrado, yo solo me quedé mirándola como un tonto, preguntándome si este chiste llegaría a tener un remate. Pero no llegó y Ai-san me miró con una cara dudosa de una manera linda, como si yo fuera el que estuviera siendo incongruente.

Abrí mi boca para decir algo... pero, cediendo ante la situación, solo tomé un trago profundo de mi café apenas endulzado, dejando el vaso casi vacío. Menos sonrojado y con la mente más aclarada, consideré seriamente empezar a ponerle leche a mi café: tanta amargura de golpe no es bueno para mi corazón.

—Como sea...— Decidiendo cambiar el punto a algo menos molesto, seguí con el 'cuestionario de amistad'. —Has dicho algunas cosas de pasada, pero nada que me lo dejara claro: ¿qué se siente ser una Idol, Ai-san? ¿De verdad es tan gratificante como lo haces parecer?— Es una duda que llevo arrastrando desde que soy consciente de ese mundo.

Por mucho que vendan amor, lindura y la idea de que ellas están para ti, me niego a creer que existan chicas así. Una chica linda, muchas veces demasiado joven, rodeada de un montón de adolescentes y adultos que en el mejor de los casos son solamente demasiado apasionados, pero en el peor siendo auténticas escorias que ninguna mujer que se respete querría cerca. Las Idol se rodean, efectivamente, de hombres que solo una madre podría amar.

Los casos que he escuchado y el comportamiento de algunos idiotas con los que me encontré me pone los pelos de punta a mí, que soy lo más alejado a lo que ellos quieren. No me quiero imaginar qué sentirán esas chicas, lidiando con esos tipos día a día. Aunque en realidad ya me hago una idea y es en parte por eso que desprecio ese mundo: porque todo, pero especialmente ellas, son una mentira.

Un producto, algo que vender. Una mentira que todos sus fans quieren creer para sentirse un poquito menos miserables. Muchas veces esas mismas Idols en complot con los de arriba terminan alentando ese comportamiento. Es una industria podrida que se alimenta de parias sociales, de inadaptados o de gente a la que le falta amor en sus vidas. Si, claro que existen solo fanáticos de la musica, pero eso no fue para lo que son creadas las Idols.

No diría que las odio a ellas puntualmente, sino todo lo que rodean. Su musica puede sonar bien para un oido menos trabajado o que solo quiera desconectar, pero cada vez que escucho una canción, solo puedo pensar en una fabrica. No es arte, ni mucho menos genuino, al menos para mí.

Por eso yo...

—Uuumm... Es una pregunta un poco difícil. Si te soy sincera, nunca interactué con alguien que es tan poco fan como tú. Me recuerdas a un doctor que conocí, pero a la vez eres demasiado diferente de él— Teniendo una cara sonriente a secas que lograba dar una sensación de calidez a pesar de estar apagada, yo me quedé en silencio, esperando a que me contestara.

—...

—'Las mentiras también pueden ser amor' es algo que me enseñó una persona. Fingir hasta que ames de verdad es una mentalidad que creo. Puede que no sea lo que quieras escuchar ni tampoco lo que yo quiero escuchar, pero es lo que me ha hecho continuar en este camino. Es 'mi camino ninja', como dirían los chicos como tú.

—... Un momento, ¿a qué te refieres co-

—Creer eso me ha dado fuerzas para avanzar. Me hace levantarme por las mañanas y decirme a mí misma 'tengo que seguir'— Ai-san, ¿a qué te referías con eso? Por favor no evadas tu desliz. Ese corte a mi pregunta fue claramente intencional: lo he vivido demasiada veces con Miura. —Pero ahora, aunque sea la forma equivocada de amar a esos dos, todavía creo que puedo aplicarlo a varias cosas de mi vida, ¿sabes?

—... ¿Como por ejemplo?...

Esto será archivado, Ai-san. No me voy a olvidar de que me llamaste un fan del anime, con todo lo que eso significa socialmente según las chicas por encima de la media. O sea, tienes razón, pero no deberías decirlo.

—Como mi trabajo— Sonriéndome de una forma rara, un poco desagradable... pero también genuina y expresando un cariño que pocas veces veo en ella, solo pude mirarla como un tonto. —Ser una Idol es ser una mentirosa: es decir te amo una y otra vez aunque no sea verdad, es darles a todos tu mejor versión, que siempre es irreal. Es trabajar en tantas cosas que a veces te cuesta discernir en qué tienes que enfocarte: ¿tu canto, tu coreografía, tu quimica con tus compañeras, tu apariencia, tu reputación, sonreírle a todo el mundo, como hablarle a tus fans?

—...

—A veces es agotador.

...

—... Entonces, ¿por q-

—Pero también es divertido— ¡! —Cantar cada vez mejor, bailar cada vez mejor, ser cada vez más conocidas, que nuestros fans digan cuantos nos aman y que cada vez sean más: todo eso es divertido. Emocionante. Trabajar duro es molesto, pero cuando consigues tu sueño y haces lo que gusta, que salga bien hace que todo valga la pena. La gratifación que tengo cuando sé que lo hice bien no se compara con casi nada en el mundo.

—...

Yo...

—Sé que no te gustan las Idols— De repente toda la felicidad en su rostro pasó a convertirse en una de reproche lindo, mas pude sentir en ella una muestra de seriedad en su regaño. Por alguna razón, me sentí mal: tal es el poder de las chicas lindas. —Esta bien, no a todo el mundo le tiene que gustar. Tienes tus opiniones y... bueno, tan mal no estás en algunas cosas, pero... aunque lo que muestro es una mentira, lo que sienten es real.

—...

—Ellos son felices de verdad. Ellos me aman de verdad. Ojalá pudiera amarlos de la misma manera: me esfuerzo un montón para amarlos tanto como ellos me quieren a mí. Una Idol que no ama a su publico no es una buena Idol. Las mentiras no son el amor que quiero para esos dos, pero son el amor que le doy a mi publico.

Eso... eso es...

—Eso no es amor...

Lejos de enojarse por mi comentario, sonrió de forma aún más brillante. —Yo soy una chica ambiciosa, ¿sabes? Lo quiero todo. Quiero amar a esos dos de forma genuina como tú lo haces y también quiero amar a mi publico, incluso si es una mentira. ¿No pueden existir esas dos formas de amor? No hay una sola manera de amar para mí.

Eso... supongo que es cierto, pero no hay forma de que pueda aceptar algo así. Pero...

—... En mi opinión ambas formas de amor son incompatibles, de ideales demasiado dispares, pero si quieres seguir ese camino, más poder para ti. A lo mejor terminas teniendo razón— Lo dudo seriamente, pero aun así sería bueno que Ai-san lograra ese objetivo por ella misma. Un buen maestro es aquel que le da conocimiento a su alumno pero deja que tome sus propias decisiones.

La sonrisa que me dio Ai-san esta vez fue un poco más bromista. —Llevo pensándolo un tiempo, pero eres bastante idealista, Hachiman-san. Suenas como el profesor de filosofía que nunca tuve— Temblé del puro asco ante esa comparación y su risa no ayudó a mi estado de animo. En este punto temo que el mismo mundo se encarge de hacer realidad sus maldiciones solo para joderme.

—Como dije, no soy un profesor ni quiero serlo. Soy un consejero de vida— Rodando los ojos sin perder su sonrisa, sentí como el ambiente se relajaba hasta un punto en que me hizo más predipuesto a descansar los ojos. Ai-san, como si le hubiera contagiado un resfriado, también se vio como salida de una oficina con un jefe grosero y demasiado viejo para seguir en el cargo.

Quizás sería buena idea terminar aquí hoy. Creo que lo dejamos en un buen punto, ¿no? —¿Que te parece si lo dejamos aquí por hoy? Tengo café, pero no suficiente azucar y también tenemos responsabilidades— Me imagino que las Idols tienen que dormir a un horario impecable para mantener una actitud perfecta y no me vendría mal estudiar un poco mañana.

—Si, creo que tienes razón, Hachi.

Despertándome lo suficiente con esas palabras, me levanté de la incómoda silla. —Perfecto. Si quieres continuamos... mañana...

—...

Me quedé mirándola fijamente, tratando de confirmar que lo que acababa de escuchar no fue una ilusión auditiva, pero el sonrojo demasiado genuino de Hoshino Ai me hizo ser muy consciente de que acababa de escuchar algo que no debió decirse. Estuve a punto de decir una tontería, pero enseguida cerré mi boca. Nos quedamos en un silencio desagradable que duró unos segundos que parecieron horas antes de que me atreviera a decir algo.

—... ¿Eh?

... No dije que iba a decir algo bueno.

—Yo... Yo...— Manteniendo una máscara de perfección que se iba devaluando con cada micro-segundo que pasaba, a Ai-san le fue imposible ocultar su sonrojo, pero ni de cerca se acerca al ligero temblor en esos ojos de estrellas. Por mucho que quisiera mostrarme su yo perfecto, Ai-san estaba avergonzada.

Yo también, pero tenía que decir algo... Tenía, ¿no? —Estás cansada y dijiste mi nombre incompleto, ¿verdad? Es eso, así que no te preocupes. Todos nos podemos equivocar y estamos cansados. Cuando nos cansamos decimos tantas tonterías: yo lo sé mejor que nadie. Vamos a dormir.

Quizás hablé más rápido de lo que me gustaría, pero detalles, pues lo importante es cerrar esto antes de que explote en la cara. En la mía, para ser exactos. Dándole la espalda a Ai-san para evitarle la pena, estuve a nada de salir de la sala cuando... la escuché detenerme con una voz nerviosa, equivocada e insegura. Aquello, del puro shock, fue suficiente para detenerme, a pesar de que no usó ninguna palabra.

El poder de la voz de una Idol es sin duda aterrador.

—Yo... yo...— Lo que fuera a decir Ai-san no puede ser bueno. He vivido más situaciones de este estilo de las que me siento orgullosos de recordar, así que sé muy bien que lo que me espera es una noche de insomnio atroz. Tenía que detenerla, pero... a pesar de que quería hacer tanto, mi voz me traicionó al no pronunciarse ni mi respiración.

—...— Ni siquiera estaba viendo a Ai-san, enfocado en ese amoroso cuarto mío en el que tanto quiero estar, pero supe cuando tomó una respiración a un nivel de profundidad ya visto que, al final, quizás debí dejar de tratarlo como una desviación e irme de lleno a la ruta Totsuka. Con él habría sufrido menos.

—Yo... yo te puse un apodo— Diciéndole insegura y como si temiera mi reacción, le respondí con una no reacción. Como si eso fuera una invitación, ella continuó, para mi desgracia. —Sé que es raro y q-que no somos tan cercanos, pero... pero así es como era con tus amigas, ¿no? ¿No te ponen apodos lindos usando tu nombre? ¿No es eso lo que hay que hacer?

—¿Que... Qué diablos estás diciendo?— Encontrando valor en esa combinación de palabras atroz, al fin me atreví a entrar de nuevo en la sala, encontrándome con una Ai-san nerviosa, sonrojada, pero de alguna forma decidida en lo que dijo, como si fuera una creencia que tuviera alguna clase de sentido.

—¡E-Es que así es...! Ellas te llamaban 'Hikki' o 'Hikio', ¿verdad?— Preguntándome de una forma dolorosamente retorica, lo único que pude hacer fue poner una cara de haber tragado el limón más agrio del mundo a la vez que retrocedía un paso del puro asombro. Ai-san, lejos de estar mejor, era un lio extraño entre verse como una chica sonrojada y la cara de una Idol perfecta que está frente a las camaras.

Un ardor en la cabeza me recordó que, de hecho, ya habían pasado la una de la mañana y que ninguno estaba en sus facultades mentales apropiadas. Cuando uno está cansado suele decir o pensar cosas estúpidas, muchas veces siendo peor que cuando estás borracho porque al menos ahí tienes una excusa. Esto es solo jugar a ser niños cuando ninguno ha llevado la vida de uno en un buen tiempo.

Ai-san tal vez tenga la edad, pero su vida ha sido más ajetreada que la mía desde los trece años más o menos. Ella no ha podido hacer estar cosas en ningún momento de su adolescencia y se nota. Tratando de dar orden a la situación, intenté explicar de forma que nos dejara bien parados a ambos. —Eso... puede ser en algunos casos, pero 'Hikio' empezó como una forma incorrecta de decir mi nombre. Y por favor no me hagas recordar a Hikitani-kun...

De todas las cosas posibles que me hicieran extrañar a Tobe, esa no era una de ellas. Es una pena que Ebina encontrara divertido seguir su legado de mierda.

—... Pero...— Lejos de desistir o darme tiempo a buscarle una salida para que se recupere de la situación, ella se veía entre decidida y nerviosa, una combinación peculiar cuanto menos. Mirando sus ojos con mucha intensidad, no solo fui consciente de que sus parpados no estaban tan blancos como parecían a simple vista, sino que sus ojos estaban ligeramente desenfocados, señal de que el sueño le estaba ganando.

Le estaba haciendo cometer una estupidez.

—¿Pero...?— Aun así mordí el anzuelo, entre tonto y un poquito interesado en lo que quería decir. Puede que me arrepienta de darle la oportunidad, pero estamos queriendo formar una amistad, y la amistad muchas veces incluye actuar como idiotas entre nosotros y aguantarnos lo que venga con una buena cara. O sarcasmo ligeramente grosero: ambas opciones son igual de validas.

—... Pero quiero darte un apodo. Yo... yo quiero una amistad como la tuya. Quiero...— Ni Ai-san parecía segura de lo que estaba diciendo, entre queriendo hundirse más o recapacitando. Dicen que una forma en este estado suele ser cuando la gente es más honesta, pero esas son patrañas: en realidad te hacen ser tonto sin el beneficio de haberte emborrachado. —Quiero tener una amistad contigo. Quiero... compensar lo que te hice aquella vez.

—¡!

... Cualquier cosa que quise pensar, murió ahí. Solo pude abrir los ojos al máximo, despierto a tal nivel que casi vomito del puro shock. Ai-san no prestó atención a ello, siguiendo teniendo la cara de una chica que se está abriendo demasiado con un desconocido que apenas es un posible amigo con ni dos horas de antiguedad.

—Yo me equivoqué contigo y con él. Yo... yo me equivoque tanto y me sigo equivocando... Ya no quiero equivocarme— Sonriéndome, si, pero de una forma tan asquerosa, impropia de una chica como ella, que me puso los pelos de punto. Me hizo ser consciente, una vez más, de que todos tenemos máscaras. —Por favor ayudame a no equivocarme. Yo... sé que es raro y que te debes sentir incómodo, pero necesito... necesito ayu-

—Hachi suena demasiado infantil. Aunque no es lo ideal, 'Hachi-san' o Hachisan son apodos que prefiero más. Me hacen sentir como un señor, ¿sabes?

—...

Al final, por mucho que ella esté tan dañada, no siento que esta sea una conversación que debamos tener. No ahora, al menos. Recién nos conocemos lo suficiente para usar nuestros nombres y no dudo que hay cosas que ella no me está contando. No puedo evitar sentir que ella trae un equipaje emocional que no estoy capacitado para cargar. Que no sé si quiero cargar.

Apenas somos conocidos que quieren ser amigos. Lo que me está pidiendo es más de un psicologo o un amigo de toda la vida con un vínculo tan fuerte que avergonzaría a cualquier anime. Le tengo que enseñar a amar, pero hay límites que no podemos cruzar y ella fue consciente de ello de inmediato, apenas empecé a hablar.

Su cara de una sonrisa perfecta y un asentimiento alegre... falso. Todo falso. No conozco lo sufuciente a Ai-san, pero me hago a la idea de que mis palabras no fueron tomadas de la mejor manera, mas creo que fue el mejor curso de acción. Para ambos, puesto que no me puedo quitar el presentimiento de estar reviviendo lo de Yukinoshita otra vez.

Lo cierto es que si bien ella está dañada, yo no estoy mejor. No estoy nada capacitado para enseñarle a amar, pero elegí hacerlo y tengo que cumplirlo, pero nada más. Lo ideal sería dejar que las cosas se queden así y todo sea más normal mañana. Conociendo a Ai-san, o más bien su vocación, incluso si está pensando cosas malas nunca me las dirá de frente. Ella tiene que mantener una imagen ante su publico y al parecer yo estoy incluido en ello. Y eso está bien.

... Es una pena, sin embargo, que nunca tome las mejores decisiones en mi vida.

—... No creo que esté capacitado o se me permita inmiscuirme en esa clase de problemas, Ai-san...

—... Si, tie-

—Pero...— El hecho de que mirara con suma atención cuando le interrumpí no... no da la mejor impresión de mis deseos, ¿verdad? —Si bien pienso eso, un muy buen amigo está capacitado para ayudarte de esa manera. No, no solo un muy bien amigo, sino una relación profunda que no pueda ser reemplazada o descrita tan fácilmente.

—¡!

De verdad soy... —Yo... puede que yo no pueda ofrecerte lo que estás esperando de mí, pero me gustaría llegar a ese nivel. Sé que tienes cosas guardadas en ti, cosas que no me quieres decir, y eso está bien. Cuando tengas el nivel de confianza suficiente y te aprecie lo suficiente, haré todo lo posible por ayudarte. Y da por hecho que me esforzaré al máximo en que lleguemos a ese nivel.

Probablemente no sea la mejor idea decirle esto a una chica que seguro verá todo esto con ojos más criticos una vez tenga una buena noche de sueño, pero...

—... Je, perdoname, Hachisan, pero eso me suena a todo menos amistad. ¿No quieres ofrecerme matrimonio también?

Lejos de incomodarme, me reí de buena gana. —No subestimes el poder de la amistad. Una buena amistad puede ser mucho mejor para tu vida que un romance. No me subestimes.

No ha sido la primera chica que ha cuestionado la intensidad de la amistad que ofrezco, pero como todas las anteriores, me aseguraré de dejarle bien en claro que el romance no tiene porque solucionar todo. Si bien tengo sentimientos complicados hacia Yukinoshita Yukino, nada se compara con lo que me ofrecieron esas personas. Mi hicieron darme cuenta de que centrar todo en una comedia romántica estaba, de hecho, equivocado.

—Si tú lo dices~

No convencida a la par que burlesca, dejé que ella pensara lo que quisiera. No es como si esperara que creyera en mí solo porque yo se lo digo. Es un proceso largo que... la verdad, no me apetece seguir haciendo ahora mismo. Ofreciéndole la oportunidad de paz mental y la capacidad de razonar con todas tus tuercas funcionando mañana, comencé a dirigirme a mi habitación.

—De acuerdo. Ya hablamos suficiente, Ai-san. A este paso pareceremos dos borrachos hablando y estoy seguro de que nos sentiremos peor cuando nos despertemos de todo esto— No quiero presumir, pero forzar mi cerebro hasta el agotamiento es un requisito básico como universitario, por lo que no me sentiré mucho peor de lo que me siento, pero algo me dice que la Idol que tiene que ser perfecta no está bien...

—... S-Si, tienes razón, Hachi— Olvidándose de que no me gustaba ese diminutivo en concreto de mi nombre, ella se levantó, anunciándolo con una voz que, la verdad, no sonaba del todo bien. Bien podría dormirse apenas se acueste en sus sábanas a este paso, lo que también me hace pensar en que puede que una chica tan... bueno, chica, no despierte de la mejor manera por dormir en el piso, por más cosas rellenas que tenga encima.

Apenas vi eso supe que no iba a aguantar un cuerpo humano toda una noche, lo que me llevó a tener pensamientos complicados, equivocados dirían algunos, mas como estaba en un momento en que me siento capaz de enfrentar todo, en vez de dedicarle unas palabras, simplemente me tiré al montón de sábanas y frasadas de muy buena calidad. Que huelen bi-No, mal Hachiman. No estás taaan cansado para justificar esos pensamientos.

—Dormiré aquí. Usa mi cama— Diciéndolo en voz alta porque el peluche de conejito tapaba mi boca, me acomodé un poco, pero no demasiado. Escuché a Ai-san detenerse y pude saborear su mirada fija en mi espalda. Me pregunté por un segundo si que cada quien durmiera con las cosas del otro no era algo que fuera demasiado meloso para venir de un desconocido.

—... Gracias, Hachi— Escuchándose genuinamente agradecida, ella avanzó de largo y se tiró en mi cama recién limpiada para evitar chistes que no tengo ganas de lidiar. El arrepentimiento fue instántaneo, pero mi cansancio fue más rápido, asi que solo me acomodé lo mejor que pude y esperé que el dolor de espalda no fuera para tanto.

Que día, ¿eh? Demasiadas emociones para un joven adulto. Ya no estoy en preparatoria, por el amor de dios. Ojalá mañana sea un día más tranquilo.

Ojalá...


...

...

—Nee, Aqua.

—¿Qué pasa?

—¿Y si matamos a este sucio Hachiman?

...

...

...

—... Que sea nuestra cuarta opción, Ruby.


...

...

—...

La gracia salvadora de dormir incómodo es que es muy difícil desvelarte, no importa cuanto sueño tengas, por lo que acabé despertándome casi a la hora habitual, generándome sentimientos varios. Estuvo bien porque pude iniciar mi día con relativa normal y mal porque me siento como exprimido cual vaca en fabrica. Seguramente termine durmiendo más temprano de lo normal.

No es que tenga que hacer mucho hoy. Los examenes finales ya están prácticamente resueltos debido a que me maté estudiando antes, por lo que un día de relajación no es imposible. Sentarme, ver la televisión, tomar un café decentemente azucarado y desconectarme del mundo exterior no está mal si es por un día. Tras lo de ayer, creo que me merezco un momento para mí solo.

Y ahí radica el problema. No estoy solo.

—...

Ai-san, sentada al lado mío comiendo un desayuno que me esforcé tanto en preparar para que termine siendo consumido con una cara fría como la muerte, me hacía compañia. 'Compañía', si. Desde que se levantó no dijo nada y casi que ignora mi existencia salvo frases cortas o asentimientos. No es diferente de estar con una muñeca de Hoshino Ai... que, ahora que lo pienso, quizás si existe.

Y solo pensar lo que le hacen casi me hace escupir mi café. Por suerte me siento lo suficientemente superior para pasarlo por alto.

Aun así Ai-san se nota de mal humor. Ya había predicho que ese momento de sensibilidad no nació de toda su conciencia, pero verlo siendo verdad no quita que es una mierda para ambos. Cuando uno está dormido y tiene esta clase de conversaciones, lo que termina pasando es que dices cosas que no dirías normalmente a gente que no es la más apropiada. El no estar a tu máximo y que el sentimentalismo te gane es algo muy humano.

Y supongo que para una Idol, ese es un error casi comparable a un Pecado Capital. Por eso, queriendo ser el adulto, traté de quitarle peso a sus hombros. —No te preocupes: cuando uno está muy cansado termina haciendo cosas tontas. No creerás las cosas que hice cuando tenía sueño... y cuando no tenía sueño, pero ese no es el punto. Sé que esto te afecta más a ti que a mí, pero si te sirve de consuelo, todo lo que ofrecí lo mantengo.

—...— Haciendo una cara que me recordaba a cuando Yuigahama finjé ignorarme si la molesto demasiado, no pude evitar querer molestarla.

—... Jeje, pareces una niña. Eso es lindo.

Parte de haber vivido una comedia romántica es que conversaciones así ya no me afectan a un punto notorio. He dicho y me han dicho cosas muy vergonzosas, así que decir cosas de estilo, sobre todo si son sinceras, no tienen un significado taaan grande como en el pasado. Decirle cumplidos a Miura y Ebina, chica que valoran la positividad hacia sus apariencias incluso si vienen de mí, me quito la verguenza.

Pero...

—...

Aunque no dijo nada, no me miró y siguió comiendo con normalidad, el sonrojo notorio en sus mejillas me hizo seguir riendo. De repente el ambiente pesado se convirtió en una fiesta y tuve el presentimiento de que todo iba a salir bien.

—... Mujeriego.

—¿Eh?

Creí escuchar algo que sonaba muy peligroso, pero solo vi a Ai-san comiendo mientras veía la televisión, como si nada pasara. Tenso, de a poco me volví a centrar en mi bebida mientras veía a las Precure haciendo del mundo un lugar mucho más hermoso. Me relajé, disfrutando de la paz bien ganada.

Paz. Que bonita es la paz. Ojalá tener yo una paz que dure tras los créditos finales de mi historia. Es una pena que en la vida real las historias casi nunca terminan. Todo es una continuación de algo.

Me pregunto cómo continuará esto...


Bueno, sin duda un capítulo menos 'trascendental' que el anterior, pero necesario para mostrar que aunque su intención es ser amigos, no es tan sencillo como dejé ver y que es algo que se irá trabajando. Eventualmente Hachiman será lo suficientemente capaz y cariñoso para 'salvar' a Ai, pero hasta entonces hay que avanzar paso a paso.

También y esto es más que nada algo mío, pero una vez tuve una conversación mucho más personal de lo que debería con una amiga de un 'amigo' cuando ambos teníamos más sueño del recomendado. Por supuesto que no pasó nada ni remotamente romántico, pero me sorprendí de que, cuando estás cansado, las cosas salen más fácilmente. La parte de ti que se averguenza o quiere mantener las apariencas no está en alto y dices cosas de las que te puedes arrepentir.

Quizás solo estoy proyectando, ¿pero que es esta historia sino una proyección del amor mía? Debo aprovechar cada experiencia obtenida con el sexo opuesto, por mucho que no sea ni de chiste como la estoy planteando.

En fin, tampoco más que decir aparte de que ya se pueden hacer a la idea de que cómo será la dinamica entre ellos de aquí en adelante y que la imagen de Ai sobre Hachiman se teñirá más de cierto color cuanto más conozca de él. De ellas, más bien.

Si Oregairu fuera una novela coreana, no tengo dudas de que habría terminado con más de una chica: ellos suelen abrazar las fantasías escapistas con más ganas por lo que leído hasta ahora en novelas que se toman un poquito más en serio en lugar del viejo truco de 'harem monogamo' donde siempre, SIEMPRE, gana la primera chica.

En fin, pensamientos posiblemente ofensivos a un lado, a los comentarios.

Guest: Gracias por el cumplido. Espero este capítulo te haya gustado.

Thanatos System: Si, si bien Hachiman y Ai han tenido conversaciones, siempre acaban siendo más sobre sus creencias en el amor o la sociedad en general, de una forma en la que parecían demasiado desligados del asunto. Aquí quise que esa sensación desapareciera un poco y que fueran más 'humanos'. Que se abrieran de formas que nunca lo han hecho.

Pero no pueden, no del todo al menos. Hay cosas que Hachiman cree pero no dice y hay cosas que Ai dice pero no cree. Si bien puede ser confuso y molesto, al final siento que ambos representan bien a sus series y a sus personajes. Hachiman, que tiene un mundo muchísimo más rico del que cualquiera llega a conocer y Ai, una mentirosa que teme mentirse a si misma. De cierta forma, siento que Ai podría ser un personaje de Oregairu: el hecho de que nunca la conozcamos a profundidad pero sepamos que hay más ahí es muy de Oregairu, la verdad.

Pero me desvio. Si bien tienen semejanzas, sus diferencias son casi a nivel conceptual por más que quieren lo mismo. Hachiman lucha contra las mentiras, las enfrenta para tratar de encontrar lo genuino, mientras que Ai vive en el engaño, lo hace tan parte de sí misma que ni siquiera está segura de qué siente. Uno lo enfrenta mientras la otra vive en él, quiere entenderlo, convertirlo en realidad.

Si quiero dejar la historia a un lado y lo que quiero contar, considero que la manera de ver de Hoshino Ai no solo es más comparable a la realidad, sino que muchas veces esas mentiras suelen ser la forma correcta de vivir en sociedad. De expresar amor incluso. La sinceridad suele ser una idea que es bonita de escuchar pero muchas veces no de vivir y, al menos en esta parte del mundo, una forma fácil de acabar tu camino antes de tiempo.

Pero, si bien eso es verdad, admiro a Hachiman. Admiro su idea de lo genuino, de la verdad y de que es algo a lo que podemos aspirar, que no es solo esta tontería barata que dices para sonar romántico. Como suelo decir me identifico mucho con Hachiman, pero aunque lo hago, es como si viera a mi yo ideal cobrando vida: cosas de mí, pero también mejores. Por este apego que le tengo a él es que terminé queriendo narrar el final desde Ai.

Porque ella ve a ese yo ideal.

...

... Digo esto, pero no se hagan una idea equivocada: soy heterosexual XD. Pero admito que Ai es un personaje que es para mí mucho más que solo una chica linda. No llega al nivel de Hachiman, pero creo que es solo porque no profundizamos en ella lo suficiente: lo que tiene ser un personaje que se muere al comienzo, ¿verdad?

Pero supongo que eso habla de su impacto: con tan poco logró tanto...

En fin, muchísimas gracias por el analisis. Me emocioné un poco leyéndolo. Dudo que este capítulo dé algo así, pero me esforzaré para que llegue el próximo.

Guest Dragneel VR: Me alegra que te guste y gracias por halagar cómo está estructurado. Espero este capítulo haya seguido manteniendo tu interés y que esperes lo que está por venir tanto como lo estoy yo.

Guest: No hay duda de que sería divertido y quizás sea un poco obvio lo que quiero hacer con Hachiman(-sensei) aunque de momento es solo una idea que puede o no ser algo más que una broma. Pero si, en caso de que se dé, Hachiman sería un buen maestro para los gemelos.

Ignore my Grammar:

Me alegra que te gustara. Y si, aunque Hachiman no es en sí un protagonista harem, es verdad que la forma en que jugó Oregairu con ello terminó haciéndolo una especie de mujeriego inconsciente que creo tendría algo interesante con varias chicas. Me habría gustado ver un ANOTHER para Isshiki o Saki, por ejemplo. Miura también, así sea por las risas.

Si, los gemelos cumplirán un rol en la historia que no les veo haciendo a nadie más. Como dije, esto es un crossover OregairuXOshi no Ko, no OregairuXAi: mi idea es incluir ambos mundos y no podría dejar de lado a los protagonistas de su historia, sobre todo tras el final del manga que me he spoileado. Me siento obligado a escribir sobre ellos, la verdad.

Espero que te haya gustado este capítulo y esperes los que vendrán.

...

Próximo Capítulo: 16 de Enero.