Con la partida de Trafalgar Law y los piratas Heart, Luffy sabía que Nami estaba bien. Usopp y Franky se habían encerrado en el taller y Chopper no dejaba de estar con Nami. Sanji no dejaba de entrar y salir, con unas bandejas a las que no podía evitar echarles el guante con cierta ansiedad, ya que toda aquella comida parecía tan apetecible que no la podía ignorar y las visitas de Zoro eran tan escuetas que ni se sentían, pero sabía que lo hacía. Brook por su parte, llenaba de música el Sunny desde cualquier rincón, amenizando la curación de su compañera.

Detrás de las puertas, Luffy podía escuchar a la peli naranja llorar, reír y hablar. No lo hacía de forma fuerte, se mezclaba con el resto de su tripulación, pero ella se destacaba con su singularidad, dando a entender de que estaba bien. Tenía sus ratos en la noche, y aquella bella silueta que había dibujado en su mente para no sentirse tan solo, a modo de consolación.

Pero nada más.

Ella se negaba a dejarle cruzar el umbral. Solo lo podía hacer aquel maldito chico que siempre le recordaba que era el único al que ella aceptaba a su lado las 24 horas. Robin siempre, con la clara intención de que todos pudieran reconfortarla y así, indirectamente, convencerla de que regresará a su puesto como navegante. Era la mejor carta que tenían, recordándole todo el cariño que siempre todos se habían tenido, sin embargo, ella se negaba vehementemente con un "no" muy cortante.

Ella no quería seguir en el barco, pero sabía que no debía irse recién operada y, mucho menos, solamente con la ropa puesta.

"Ya son cinco días de curas" llegó a escuchar a Chopper "Hay que empezar a hacer los primeros pasos de la rehabilitación. Hace buen día y podríamos salir…"

"No… no quiero salir, Chopper"

"Sería lo mejor para ti" intervino Robin "estaremos contigo y así vamos trabajando"

"Pero…"

"Solo cuando estes preparada… aunque tu siempre lo estas" sentenció Robin con su característica sonrisa.

Luffy se apartó de la puerta e intentó esconderse, en lo que veía como Nami empezaba a salir de la habitación con ayuda de su arqueóloga y doctor, quien en su Heavy Point estaba cargando con ella. Robin los seguía de cerca con una silla de ruedas. El capitán no pudo apartar la vista de cómo ayudaban a que su única pierna tocara la fina hierba y se acostumbraba a sentir la brisa. Sus largas hondas anaranjadas bailaban con ella de una forma suave al son de ese aire y, su piel, pálida por los días en la oscuridad, brillaba. Podía ver sus heridas, sus cicatrices y sus pecas, aquellas imperfecciones que Nami les estaba mostrando con una timidez nada característico de ella.

No podía negar que se veía hermosa. A pesar de su operación, llevaba su recuperación con ese halo divino de ella, en el que solo hacía falta una mirada para cautivarlo. Sus ojos, cansados, brillaban con ilusión del hermoso paisaje sé que abría delante de ella. Era como si recién recordara que era respirar y aterrizaba a ese plano. Incluso parecía que iba a llorar.

De alguna forma que Luffy no terminaba de comprender como ella siempre lograba hechizarlo de tal forma que perdía completamente el aliento por ella. Sentía que ella lo había cautivado con tal sencillez que se había perdido en el estrellado de sus ojos. Sus músculos empezaban a moverse por sí solos, a medida que el deseo de acercarse a ella crecía más y más. Cada latido hacía que solamente quisiera estar más a su lado, hasta el punto de simplemente ya se estaba acercando…

Sin embargo, él llego. Ese maldito chico hizo que su sonrisa se agrandara con tal intensidad que veía sus desgastados labios resquebrajarse. El brillo de Nami solo aumentaba por su simple y estúpida presencia. Una vez más, con esa luz, llegaba aquella oscuridad que lo retraía, furioso, a un mar de emociones completamente negativas. Él la abrazaba con fuerza y casi parecía querer evitar que siguiera de pie, con la clara intención de sentarla.

"No" ordenó Chopper "debemos…"

"Pero ella…"

"Confía en Nami" mandó Robin

"Estoy… bien" terminó por decir ella a viva voz.

Se notó que hizo el amago de dar un paso hasta que dio cuenta de que no podía. Suspiró, pero no perdió la sonrisa. Miro nuevamente al horizonte, embelesada de dejar la triste visión de la habitación y regresar al mar.

De pronto hizo una mueca, rompiendo con la harmonía.

"Chopper, Robin, acercarme a Donde está Jimbe" hasta Luffy desde su escondite se sorprendió de su orden "hay que cambiar la ruta"

"Nami, no deberías entrometerte" la forma en la que aquel chico soltaba su sugerencia molesto a la navegante "no es tu deber"

El silencio que se formó fue incómodo para todos. Nami no borraba aquella mueca que Luffy conocía: de molestia absoluta. Por no llamarla decepción. Decepción de que no la dejara hace aquello que ella tanto amaba.

"Si quiero que lleguemos a puerto, si" sentenció ella mientras se acomodaba para ir a donde ella quería.

Robín sonrió mientras los acompañaba hacia el timón. Aquel molesto chico se quedó pensativo por un momento, hasta que se decidió a seguirlos.

A pesar de la distancia, Luffy también lo hizo, siempre queriendo evitar estar en la mira de Nami. Vio como le sonreía Jimbe y se dejó abrazar de una forma un poco tosca por el gyojin. Al segundo le pidió los mapas y saber que dirección estaba siguiendo. Este le comentó como era que estaba organizado y podía seguir una ruta, a lo que Nami le comentó que debía cambiarla para seguir una ruta más eficiente en ese momento. Con ese lenguaje tan enrevesado y técnico, habían cerrado toda ruta con una sonrisa, como antes de que ella se marchase de aquella forma.

Le dio un susurro de orden a Chopper y los tres volvieron a moverse después de una bonita despedida con Jimbe. El chico la seguía otra vez y, una vez, Luffy se vio en la mala obligación de tener que hacerlo a espaldas del pequeño grupo. Aunque paró al ver que estaban accediendo a la biblioteca. A pesar de saber que se iba a quedar sin escuchar, decidió rodear y ver desde la ventana como dejaban a Nami sola en la silla, con sus viejos mapas antes de obligar al chico a dejarlo sola. Odiaba no escuchar que era lo que estaba pasando, pero podía ver como aquel chico no dejaba de estar molesto con ella, a lo que decidió seguir mirando. Vio como se relajaba y, con su único brazo, empezaba a revisar todos ellos.

Luffy sintió que se le partía el corazón.

Si, ella se veía feliz, pero solo con esa mano, sin poder usar correctamente todas sus herramientas con la misma precisión en el pasado, algo que no la dejaba de frustrar. A veces sus yemas de los dedos no dejaban de acariciar el arrugado papel, se la llevaba a su cabeza, veía como movía su muñón…

Se hartó. El capitán simplemente no podía más, al no comprender como era que había llegado a ese punto. La echaba de menos y el simple hecho de no poder siquiera decirle hola, lo estaba matando. Decidido, Luffy entró a la biblioteca por la ventana. Se acercó a ella con expresión seria, a lo que no perdió detalle de como ella se percataba de su entrada y buscaba una forma de marcharse, sin éxito al no saber como utilizar la muleta que le habían dejado.

"Nami, solo quiero hablar…" terminó por decirle de forma calmada, queriendo que ella dejara de huir de él. "¿Qué ha pasado?"

Nami se negó a hablar con él. Simplemente seguía intentando marcharse. De mala gana, harto, el capitán la abrazó, buscando que dejara cualquier fuerte movimiento. Intentaba zafarse, sin éxito. Terminó por parar y se sentó, nuevamente, en lo que sus brazos dejaban ese abrazo forzado y se estiraron a coger otra de sus sillas.

Por fin, después de tanto tiempo, estaban frente a frente.

"Si tengo la puerta abierta para marcharme… ¿por qué insistes en que soy tu navegante?"

Aquella primera y directa pregunta de la peli naranja hizo que Luffy tragara seco. Aquella maldita frase que dijo antes de que ella desapareciera. Esas emociones tan negativas de cuando estuvieron en la otra isla, todo ese tiempo sin ella, la envidia que sentía de que solo ese chico pudiera estar en sus aventuras… No quería nada de eso. Su rostro reflejó la inconformidad. Algo a lo que Nami solamente apartó la mirada.

"Después de ver como estas con los demás, dudo que quieras separarte de nosotros" quiso dirigir la conversación, sin éxito.

"Luffy, no quiero hablar contigo. No quiero verte. No quiero que estes aquí. No quiero que me toques. Respeta eso por lo menos"

Finalmente ella hablaba. Su tono, evidentemente apagado, reflejaba una razón al que Luffy no podía llegar al completo. Intuía que estaba ocurriendo en la mente de la peli naranja, la decepción, algo roto… pero le faltaba un dato que completara el círculo. Y podía ver que Nami no se lo quería dar. Esa frase revelaba más cosas que cada letra, dejando en claro que si estaba allí, tras una operación, era solamente por su insistencia, no por deseo de ella. Casi como si él estuviera siendo nuevamente un estúpido pirata que la obligara a quedarse a su lado, esclavizándola, cuando era lo que menos quería.

Quería simplemente borrarlo de su vida y Luffy no se estaba dejando. Y cada vez que la obligaba, solo la alejaba más de él.

No era justo.

No sabía que era lo que había hecho mal. Él comprendía que a veces era algo infantil, que no le gustaban las conversaciones complicadas que si entendía y era alguien que podía pensar en mucho más que solo arreglar los problemas gritando gomu-gomu sin tener que hacer planes tan enrevesados como Trafalgar. Odiaba complicarse con todas esas emociones y sentimientos y no quería tener densas charlas con Nami.

Nunca necesitaba de esas pesadas conversaciones que realmente no llevaban a nada.

Solo la quería de vuelta. A alguien tan perfecta como ella, capaz de combinar tantas buenas características que era imposible enumerarlas todas. Alguien que la hacía sentir bien. Pero podía ver que su relación simplemente estaba rota y que, si no la reparaban, era porque la misma Nami no quería. Y no la podía obligar.

Pero si persuadir.

"Si quieres, no vuelvo a hablar contigo" terminó por contestar Luffy, mientras la miraba fijamente "os obligaré a estar solo hasta la siguiente isla. No te obligaré a que seas mi navegante… pero será tu puesto por siempre. Para ese día que decidas regresar conmigo… nosotros" corrigió de inmediato.

Solo entonces, vio como su rostro se relajaba. Ella asintió, comprendiendo que era lo único que pedía a cambio de que los dejara regresar a sus aventuras.

"Lo hice por ti, Luffy" terminó por decir, sorprendiéndolo "Por mí, por los dos. Tu ya sabes que es lo que ocurre, aunque no lo quieras decir y lo dibujes como una relación casi familiar… cuando ambos somos conscientes de que es de todo, menos eso" Luffy asintió, empezando con su orden de silencio en su presencia "No hace falta decir que, queriendo poner distancia… tuve un accidente y, sin berryes, no me pude curar bien. Pago por ello sin problemas, la verdad." Aquello último lo dijo con una sonrisa cansada, casi como si hubiera hecho las paces con ese hecho "y que conste, no te echo la culpa, por mucho de que León insista en que sí. Nunca la tuviste ni la tendrás."

Luffy quiso hablar, decirle que todo estaría bien. Que no hacía falta hablar de todo aquello que la sentaba mal, ya que lo superaría si seguía con ellos… solo debía darle una oportunidad. Y parecía que la peli naranja no estaba dispuesta a ello. Como si de verdad poner distancia entre ellos sirviera para evitar que siguiera sintiendo todo aquello.

Nami lo paró y con un gesto con su única mano, le pidió que se marchara.

"Es hora de que cada uno siga su camino, Monkey D. Luffy"

Iba a replicar, sin aceptar aquello, cuando de pronto, Franky y Usopp entraron de golpe con Chopper en la biblioteca, cargando dos grandes paquetes.