Epilogo: El fin es el comienzo.
Tres meses habían pasado desde que por fin volvimos a la granja de los Apple.
A veces salíamos a hacer guardia, en esas ocasiones, pude ver como los caminantes cada vez se descomponían más.
Una vez, fue tanta la descomposición que vi a una horda completa que se dirigía a la granja caer al suelo, muertos por el pasar del tiempo. En ese preciso momento me di cuenta que el apocalipsis había llegado a su fin.
Les avise al grupo completo para que viera la horda, cuando la vieron no lo podían creer.
5 días después de ese incidente la radio empieza a transmitir señal. Se trataba de un reportero el cual avisaba a todas las personas de la nación a prender la televisión ese mismo día al atardecer.
Nos juntamos todo el grupo en la sala principal, la cual contaba con dicho aparato prendido.
Esperamos no más de 5 minutos cuando llega señal, era un canal de noticias, era increíble.
El reportero nos decía que el apocalipsis acababa de terminar, nos mostraba imágenes de como los militares quemaban los cuerpos. Dijo que se encontraban haciendo lo mismo en ManeHattan y Canterlot.
Nos decía como desde ahora en adelante los humanos tratarán de rehacer toda la vida como era antes, dicho y hecho.
Todos los días prendíamos la televisión a la misma hora, estando la misma persona comentando lo que ocurría en estas dos principales ciudades.
Lo que nos decía era completamente cierto, por la ventana oía como helicópteros y aviones comerciales pasaban de un lado a otro. También como la ciudad entraba en ruido otra vez.
Un día de esos fuimos con el grupo completo a Canterlot en el Bus de Luna, el cual ya tenía bastante gasolina.
Todo se veía bastante decente, la gente en la calle barriendo los desastres producidos por los caminantes, las tiendas de comida se encontraban abiertas y la armería la cual saqueamos también.
El instituto Canterlot se encontraba en el suelo, completamente hecho cenizas, lo único que se mantuvo en pie fue la estatua de los Wondercolts.
Después de esa expedición volvimos a casa, la señal funcionaba de nuevo y todos los aparatos electrónicos volvían a la normalidad.
En la noche miramos hacia la ciudad, completamente inundada de luces brillantes.
Semanas después, cuando ya todo volvió a la normalidad por completo, nos informan por la televisión que el instituto Canterlot se encontraba en construcción otra vez, y que se demorarían dos meses en terminarlo. Las chicas saltamos de la emoción al ver esa noticia.
Con el pasar del tiempo cada una de nosotras se iba a sus respectivos hogares, yo no fui la excepción y mi madre tampoco.
—¿me hablaras por el celular todos los días sí? —me pregunta con lagrimas cayendo por sus mejillas.
—siempre te hablaba todos los días madre. —le comento riendo mientras la abrazo.
Después de charlar un rato, ella se va en bus hacia ManeHattan, en donde se quedaría en su antigua casa.
Yo y Sunset fuimos casi las ultimas en irse, fui a dejar a mi contraria a su casa, para mi sorpresa no se encontraba tan lejos de la mía y eso me alegraba mucho.
Al momento de llegar pude ver como entraba por la puerta principal, ella me invitó a pasar.
Era bastante linda por dentro, tenía bastantes guitarras eléctricas colgadas en la pared.
Me mostró todo por dentro, al momento de despedirme de ella le dije que le hablaría por el celular, y así fue.
Llegué a mi hogar, se veía intacto a como se encontraba la ultima vez. Para mi sorpresa la pelirroja vivía a unas 4 casas más de la mía, prácticamente éramos vecinas y no lo sabíamos.
Días después, me llega un correo diciendo que el instituto se reabrirá en una semana más, yo me encontraba bastante contenta al respecto.
Por fin llegó el tan ansiado día, yo me encontraba tomando desayuno lo más rápido posible.
—¡se me va el autobús! —exclamo mientras salgo de mi casa con un pan en la boca.
Llego al paradero, miro a mi izquierda y ahí estaba, viniendo justo a tiempo.
Lo hago parar y entro en su interior, camino por el pasillo saludando a todas mis amigas, hasta llegar a Sunset.
—hola mi magita, ¿cómo te encuentras? —me pregunta con brillo en sus ojos mientras me da un tierno beso en la mejilla.
—bien, pero eso sonó demasiado cursi no? —pregunto con mis mejillas rojas, ella acierta con la cabeza.
—ay, verdad que a primera hora nos toca química, ya quiero ver cual profesor reemplaza a gruñon. —comento mirando por la ventana.
—¡es verdad! Yo igual estoy emocionada por eso jeje. —me responde alegremente.
Y así continuamos nuestro viaje hacia el instituto, por fin todo volvía a la normalidad.
Fin.
Muchas gracias por leer esta historia hasta el final, ¡LOS QUIERO MUCHO!
809 palabras.
