Sigue el viaje por los recuerdos de Bella.

Quiero aclarar que esto es sobre lo que Bella siente al ser abandonada por los Cullen, y como se podria interpretar la relacion de Edward y Bella desde un punto psicologico, es una gran historia, pero hay que aceptar que no hay nada sano en esa relacion, pero esa es solo mi opinion.


Recordando II

Abril de 2012, Forks

Habían pasado seis años desde que Bella dejo Forks y en realidad no tenía muchas razones o ganas de regresar, pero la boda de Charlie y su mudanza en las próximas semanas, la obligaron a volver para ocuparse de algunas cosas en la casa de su infancia, la cual sería vendida.

Bella estaba ahí para recuperar algunas cosas, donar o vender lo que pudiera y tirar el resto. Las cosas que conservaría fueron empaquetadas y subidas a la pick up de su tío, se la había prestado para ir y volver a Austin. Había logrado vender los muebles de su cuarto y la computadora vieja fue a la basura. Lo mismo paso con muchos otros muebles de la casa. Charlie había llevado la vieja pick up roja hasta Texas donde murió poco después, Bella se la vendió a un coleccionista por más del triple de su precio original en 1958, lo que le permitió pagar sus gastos de la academia.

Estaba terminando de empacar la cama, vendrían a buscarla más tarde, cuando piso mal y una vieja madera suelta se levantó.

¡Mierda! – dijo Bella

No se hizo daño, pero esa tabla debía ser fijada, al día siguiente los chicos de la manada vendrían a arreglar. limpiar y barnizar los pisos, también pintarían la casa, ella misma los estaría ayudando.

¿Estas bien? – le pregunto Jacob

Si, esa tabla esta suelta. ¿Puedes ayudarme a bajar esto? – pidió

Claro. – dijo Jacob – Eso solo necesita algunos clavos, iré por las herramientas.

Terminaron de ordenar las partes de la cama, la envolvieron en plástico y Jacob lo llevo a la sala. Bella tomo un pote de pintura en aerosol y reviso la tabla, la volvió a pisar y entonces noto que había algo debajo. Tomo unos guantes de seguridad y metió la mano, lo que saco era una caja de cartón un poco más grande que una caja de zapatos.

¿Pero que…?

Con cuidado lo abrió y un torrente de recuerdos llenaron su mente, sus ojos se llenaron de lágrimas ante el contenido.

Un CD, boletos viejos de avión, varias tarjetas de regalo para tiendas de lujo, cajas con joyería, perfumes y varias fotos. Esos eran los regalos de aquella fiesta de cumpleaños.

Un fuego se encendió en su interior, una llama furiosa, era ira e impotencia.

¿Por qué eso estaba ahí? ¿Cuál era el objetivo? ¿Acaso pensaban que si lo veía volvería a caer en su juego? ¿Qué si volvían lo sacarían y le dirían, siempre te hemos amado Bella?

Eso hizo que se le revolviera el estómago y ver las fotos de todos esos meses, incluyendo las del baile y la fiesta no ayudo. Su mirada era patética, parecía un perro adorando a su dueño, en especial porque en una aparecía con Emmett revolviéndole el pelo. Ver a Alice tomando su mano y a Edward pasando su brazo por su cintura la hicieron querer ir a bañarse, con una manguera de bomberos, estaba totalmente a su merced.

Oye, vamos a… - Jacob volvió a la habitación casi vacía - ¿estas bien? ¿Qué es eso?

Estaba debajo de esa tabla. – susurro, ella se había alejado completamente del asunto mitológico, no quería hablar de eso, pero ver a Jacob la hizo sentir más segura.

¿Qué es?

Los Cullen. – dijo limpiándose los ojos

¿Te enviaron eso?

No, lo dejaron cuando se fueron, no sabía que estaba aquí.

¿Quieres que los queme? – ofreció – Porque lo hare.

Quiso aceptar, pero no se sintió bien. – No, está bien, yo lo hare. – dijo cerrando la caja.

¿Segura?

Si, estoy bien, ya no significan nada para mí. – dijo Bella volviendo a enterrar sus recuerdos - ¿Qué pasa? – entonces sintió el olor - ¿eso es carne asada?

Oh si, Sue trajo comida, vamos a hacer sándwiches. – dijo Jacob con los ojos brillantes

Genial, tengo hambre. – dejo la caja sobre el escritorio y siguió a su amigo de la infancia.


Esa noche mientras Charlie se quedaba dormido en su silla, Bella subió a su vieja y ahora vacía habitación, ahí sobre el alfeizar de la ventana estaba la caja de cartón. Respiro profundo y volvió a abrirla.

Reviso el CD, en él había canciones clásicas que solía escuchar, solía, porque ya no lo hacía, una de las cosas que Edward monopolizo fue la música que escuchaba. Si, le gustaba la música clásica, pero también vivía en el siglo veintiuno, le gustaba el pop, Rock, salsa, tex-mex, algo de country, pero esto a Edward no le gustaba, así que fue vetado. Eventualmente termino no queriendo escuchar la música clásica en absoluto, pero Edward la ponía. Después de un tiempo volvió a escuchar la música que le gustaba, cantar en voz alta y con el tiempo descubrió el gusto por el karaoke, pero era raro que escuchara música clásica, porque no sabía si lo hacía porque le seguía gustando, o por influencia del vampiro.

Había otras cosas que fueron vetadas, como algunos libros y películas. Desde que era pequeña Bella tenía cierta obsesión por el Halloween, la temática, historias, libros, siempre dispuesta a escuchar una historia interesante, pero Edward odiaba eso y un día todos sus libros desaparecieron, también los de Harry Potter, Percy Jackson, Narnia, mitos y leyendas griegos, japoneses y mexicanos, todo vetado. Un día consiguió un nuevo libro, pero Alice la delato y Edward la hizo sentir mal por ir a sus espaldas, odiaba tener que ver el exorcista a escondidas. Pero mientras Edward llamaba su entretenimiento basura, no decía nada de la colección de Emmett que era mucho más grande, maldito vampiro hipócrita. Al volver a Austin no tardó mucho en reemplazarlos, incluso sabiendo la verdad sobre los vampiros y hombres lobo seguía disfrutando esas historias, la primera película que vio fue Drácula y no paro de reírse.

En la caja también estaba el brazalete que probablemente costaba dos o tres veces más que su alquiler, y que Rosalie había dejado claro que la compradora había sido Alice. Rosalie tampoco quería estar en la fiesta y fue la única que dijo que, si Bella no la quería, no la hicieran, pero fue ignorada, la mayoría voto por la fiesta y harían la fiesta, quisieran Bella y Rosalie o no. Aun recordaba la conversación.

Debo ir a clase, nos vemos en mi casa más tarde. – pregunto Alice

¿Tu casa? No iré a tu casa hoy, Alice.

¡Oh, por favor, Bella! ¡no te pongas difícil! —se quejó ella—. No nos irás a arruinar toda la diversión poniendo esa cara, ¿verdad?

Creía que mi cumpleaños era para tener lo que yo deseara.

¡No puedes dejar pasar tu cumpleaños sin una buena fiestas!

No me gustan las fiestas Alice, es tan simple como eso.

¡Oh por favor, a todo el mundo le gustan las fiestas!

Es claro que no conoces a mi familia. – dijo con sarcasmo – Como sea, tengo que trabajar hoy.

En realidad, no, he hablado con la señora Newton y la he convencido de cambiar tu turno para mañana. – dijo, Bella miro por sobre el hombro de Alice, y ahí como una sombra estaba Jasper, se suponía que estaba en Oregón, pero había venido de visita por el fin de semana.

Claro que sí, bien, podre pasar la noche viendo películas.

¡Eso lo puedes hacer cualquier otro día!

Lo cierto es que no he visto Romeo y Julieta para la clase de Literatura.

¡Te sabes Romeo y Julieta al derecho y al revés!

Que quieres que diga, igual no había visto esta versión. – dijo tratando de zafarse, pero comenzaba a sentir la influencia de Jasper, ya podía detectarlo.

¡Mira, puedes ponerlo fácil o difícil, pero haremos la fiesta Bella, llevo semanas planeándola! – demando Alice

¡Yo no te pedí que hicieras eso, no me gustan las fiestas, menos ser el centro de atención y no me hables así! – se defendió logrando mantener la influencia de Jasper a raya.

Cálmate, Alice, no hace falta el berrinche. Si quiere ver la película que la vea, hay tiempo para todo. – dijo Edward – Estaremos ahí a las siete treinta, suficiente tiempo para que organices todo.

¡Perfecto! ¡Te vere esta noche Bella! ¡Nos divertiremos mucho! - dijo radiante acariciando su mejilla antes de irse a su clase.

Edward, por favor. – suplico

Lo discutiremos luego. – dijo comenzando a guiarla por el pasillo.

Bella se froto la mejilla hasta dejarla rosa. Nunca se discutió, jamás había discusión, con Jasper asechando siempre fue una batalla perdida para ella. La palabra de los Cullen era la ley y Bella estaba obligada a obedecer.

Había dos boletos de avión para Florida, dos, porque Edward iría con ella, no entendía como lo habría manejado, no era el estado del sol por nada, pero iría con ella para controlarla, para vigilarla, para que no hiciera nada que Edward desaprobara, porque en su sabia opinión, Bella era perfectamente incapaz de cuidar de sí misma o tomar sus propias decisiones.

Para ese punto ya la habían aislado casi por completo. Su trabajo en Newtons fue una fuente de discusión constante, Edward le había ofrecido una tarjeta de crédito y de hecho la metió en su bolso. Había sido otra forma de controlarla mediante el dinero. No podían aislarla de Charlie porque vivía con él, pero de resto casi no hablaba con nadie más que con los Cullen, incluso en la escuela habían arreglado todo para que Alice coincidiera en casi todas sus clases, y Edward en las demás.

Tan pronto como pensó en ir a Texas después del baile, Edward, Alice y Emmett la presionaron hasta que cancelo sus planes y se quedó en Forks, Jasper tuvo mucho que ver con eso.

Ahora entendía que, si hubiera viajado a Austin ese verano, talvez habría podido escapar de su influencia antes, no habría regresado a Forks, sus padres habrían estado felices de dejarla quedarse con el tío Billy, Charlie para alejarla de los Cullen y Renee para alejarla de Forks, pero los Cullen fueron más fuertes que ella, con ellos cerca nunca tuvo oportunidad.

En la caja había un kit exclusivo de maquillaje, unos pendientes y otro brazalete de Alice, seguro que, si los vendía, podría comprarse una pick – up nueva.

En el armario había encontrado un montón de ropa dejada por Alice, sus apropiados reemplazos de la ropa basura de Bella, que se había tomado la libertad de robar y destruir por ser contraria a sus gusto de miles de dólares. Una vez le pregunto si los zapatos de tres mil dólares venían con la cura para el cáncer, se rio antes de obligarla a usarlos. Pensó en donarla, pero pedirle a Jake que entrara en fase y la destrozara, fue mucho más placentero, los restos fueron a la basura.

En el fondo del mismo armario encontró los restos de una vieja radio, recordaba haber tomado un cuchillo y haberla arrancado del salpicadero de la camioneta días después de que se fueran. No entendía porque habían dejado eso en la camioneta, talvez el punto, pese a las palabras, era que sí tuviera un recordatorio de ellos, algo que de algún modo la vinculara con ellos. El equipo estaba destruido, así que fue a la basura.

Por ultimo había una bufanda sin abrir y de la nada sintió la urgencia de necesitar aire, no se la iba a poner, pero lo sintió como una correa al cuello, todos esos regalos eran su forma de marcar territorio. Su forma de decir; No se acerquen a Bella, es nuestra.

Cerro la caja y antes de darse cuenta estaba saliendo de la casa y subiendo a la pick up, la camioneta era tan silenciosa que Charlie no se dio cuenta, seguía dormido en su silla imitando una motosierra. No extrañaba eso.


No sabía a donde iba, solo empezó a dar vueltas hasta que vio la escuela, entonces se detuvo y entro al estacionamiento, para sorpresa de nadie la lluvia cubría la ciudad. Desde donde estaba podía ver el lugar donde solía estacionar su camioneta, donde se estacionaban los Cullen y el lugar donde Tyler Crowley casi la hace pure. Acercándose un poco más podía ver donde estaba la cafetería, el salón de biología estaba del otro lado del campus. Miro la cafetería dejando que los recuerdos salieran.

Estaba sentada con Jessica y Angela, cuando los vio entrar. Primero Rosalie toda hermosa acompañada por la pared de músculos de su esposo, en retrospectiva estaban lejos de parecer estudiantes de secundaria, talvez deberían quedarse solo con la universidad. Después entraron Alice y su marido seguro pensando en darse un banquete con todos los presentes. Por ultimo entro Edward.

Él es Edward Cullen. – dijo Jessica del mismo modo que había presentado al resto. – Pero no pierdas el tiempo.

Y entonces sus miradas se encontraron, talvez queriendo usar su invasivo don en la chica nueva, pero era imposible.

Jessica en realidad no era una buena amiga, pero por lo menos era educada y Angela era muy dulce, lamentaba no haber mantenido el contacto con ella.

Había salido de Forks tan rápido que no hubo una despedida, no porque hiciera falta, a causa de los Cullen había pasado sus últimos meses en Forks casi completamente aislada, solo Jacob pudo medio sacarla del letargo, luego supo de los lobos y en enero estaba en Austin.

Cerro los ojos y negó con la cabeza, luego miro una vez más el estacionamiento, vio el lugar al final donde había ocurrido el accidente. Un rayo cruzo el cielo iluminando el estacionamiento y por un segundo le pareció ver una silueta y recordó cómo una vez vio a Edward parado bajo la lluvia en los días que siguieron al accidente.

Fue ahí donde empezó el acoso. Después de eso la presencia de Edward fue casi permanente. Pese a la lluvia apago la camionera, bajo y se acerco al edificio, entonces vio al propio Tyler Crowley.

¡Bella!

Hola Tyler.

¿Qué haces aquí a estas horas?

Recordando. – dijo Bella

¿Es tu auto? Lindo – dijo Tyler impresionado por la imponente camioneta con ruedas todo terreno de Billy.

Es de mi tío, me la presto por unos días. – dijo Bella y saco unos billetes de su bolsillo – 50 dólares y nunca estuve aquí.

Lo haría por veinte y te pondré al día. – dijo Tyler tomando el dinero

Angela y Ben se habían separado un año después de la graduación, pero seguían siendo amigos, Angela estaba en la escuela de medicina y estaba casada, Ben estudio arquitectura, estaba casado y tenía un bebe. Tyler no estaba casado, pero tenía dos hijos con su novia que trabajaba en la escuela donde el hacia algunos turnos nocturnos como vigilante para ganar algo de dinero extra, también era el mánager en Newtons. Mike había salido del armario y ahora dirigía las tiendas de sus padres que habían abierto una sucursal en Port Ángeles, donde vivía con su novio. A Lauren no le había ido tan bien, la chica que esparcía rumores de embarazo, acabo embarazándose de un chico cuyo nombre no recordaba y tenido gemelos, perdió su lugar en la universidad por beber siendo menor de edad y ahora trabajaba en el café del pueblo.

Wow, eso es… mucho.

Lo wow eres tú, bombero Swan. – dijo Tyler

Bella aparto la mirada, aun no le gustaba la atención, pero estaba orgullosa de si misma. – Es divertido.

Hablaron unos minutos mas y Bella entro al edificio. En silencio recorrió los pasillos, hacia seis años que se había ido, pero su memoria y sus pies la llevaron directamente a la cafetería, camino por el lugar hasta la mesa donde se sento el primer dia, no se sento, pero miro a su alrededor y por un segundo le pareció verlos en su mesa, luego recordó otra conversación

Quiero oír tu teoría.

He pensado en arañas radioactivas

Que tal si no soy un héroe, que tal si soy… el chico malo.

Bella negó con la cabeza y salió de ahí, oh claro que era una mala persona, ya no le quedaban dudas.

Siguió caminando y acabo en el salón de biología, se acerco a la mesa. Recordó sus ojos, negros y penetrantes, ese día pensó que la odiaba, pero en realidad era hambre, quería su sangre y talvez planeaba como asesinarla, tal vez habría tenido que asesinar a toda la clase.

¿Porque no pudiste quedarte lejos? – era lo que se preguntaba ahora

Algo desagradable se deslizo por su espalda y sintió la urgencia de salir de ahí, sus instintos de bomberos la hicieron mirar a su alrededor, pero estaba sola y lo sabía. Sus ojos entonces se posaron en el bosque detrás de la escuela.

Eres demasiado rápido, y fuerte. – había dicho – Tu piel es pálida y helada, tus ojos cambian de color, no comes ni bebes nada. A veces hablas como si vinieras de otra época. No sales a la luz del sol. – podía sentir a Edward detrás de ella - ¿Qué edad tienes?

Diecisiete. – susurro

¿Desde cuándo?

Casi un siglo. – confeso, Edward había nacido en Junio de 1901, en la actualidad casi 111, pero congelado a los 17.

Se lo que eres.

Dilo… en voz alta – dijo – Dilo

Un vampiro.

Soy el depredador más peligroso del mundo. – dijo – Bella todo lo mío te atrae hacia mí, mi voz, mi olor, como si necesitaras algo de eso.

El súbito movimiento de los arboles hizo retroceder a Bella sacándola de sus recuerdos, la sensación desagradable volvió a recorrer su espina y deseo tener un hacha en sus manos, un hacha que habría sido inútil contra el vampiro de piedra. Entonces supo que era esa sensación, soledad, la soledad que casi se había apoderado de su vida cuando los Cullen entraron en su vida y permaneció después de que se largaron. Como si de pronto la sala estuviera en llamas salió y pronto estuvo de vuelta en la camioneta alejándose de ahí.

Bella condujo hasta Port Ángeles donde no tardó mucho en encontrar el restaurante en el que ella y Edward hablan realmente hablado.

Edward había admitido abiertamente todas esas cosas que deberían haberla asustado, cosas por las que debería haber hecho que Charlie lo arrestara, pero ya estaba bajo su influencia. También había admitido su frustración por no poder leer su mente.

Tu mente, siempre fue por tu mente. – dijo una voz en el fondo de su mente

La única razón por la que Edward se había aferrado a ella era porque no podía leer su mente, por eso no confiaba en ella, por eso veto de su vida todo lo que no le gustaba, todo lo que no podía controlar, como sus gustos, sus opiniones, lo que le gustaba y lo que no, la razón por la que decía que el sabia mejor, era porque así podía controlar la situación, aunque implicarla arrancarla de su zona de confort y obligarla a hacer cosas que no quería, como soportar los makeovers de Alice, su frase favorita solía ser: no Bella, esto no es bueno para ti, se de lo que hablo.

Miro la caja que descansaba a su lado y tomo una decisión.


Una hora después estaba en el camino de entraba de los Cullen, la naturaleza había comenzado a recuperar su terreno, el pavimento estaba estriado por la erosión, pero pudo llegar a la casa al final del camino. Apago el motor y bajo de la camioneta cubriéndose con la capucha de su sudadera de la AFD, el tipo de ropa que Alice odiaba.

Era la primera vez en casi siete años que estaba ahí, pero la casa seguía ahí, tal como la recordaba, alzándose imponente entre los árboles, con su inútil porche delantero y sus amplias ventanas.

La casa también comenzaba a sufrir el paso del tiempo, todas las ventanas tenían grietas, lo que no era raro considerando donde estaba la casa, lo paneles de madera comenzaban a pudrirse y la pintura a caerse, había algunos grafitis en las paredes.

Escucho unos suaves gruñidos, miro a un lado solo para ver a Jacob y Sam entre los arbustos. – No se metan. – les advirtió.

Con la caja bajo el brazo y un bidón de gasolina que había comprado en Port Ángeles mientras repostaba la camioneta en la mano, se acercó a la puerta, permanecía bien cerrada, la puerta estaba algo protegida de los elementos, pero también estaba medio deteriorada.

Dejo la caja y el bidón de gasolina en el suelo, tomo impulso y pateo varias veces la puerta, a la tercera vez cedió y se abrió, tomo las cosas y entro.

El interior de la casa no estaba mejor que el exterior, por lo que podía ver con su linterna había filtraciones por todas partes, todo estaba cubierto de una gruesa capa de polvo y telarañas, olía a años de abandono, humedad, madera podrida y a que algo se había muerto ahí dentro.

Con cuidado subió las escaleras hasta donde estaba la sala de estar, la cocina y otras habitaciones que no recordaba. Todos los adornos, fotos y pinturas habían desaparecido, solo quedaban los muebles grandes cubiertos por sábanas blancas, incluyendo el enorme piano en un escenario que miraba hacia la parte de atrás de la casa.

El lugar estaba muy revuelto, no ignoraba que el lugar se había convertido en un lugar de reuniones para aventureros y curiosos, personas que querían conocer la casa de los misteriosos Cullen, buscando algo para robar, curiosear, hacer una fiesta o buscar una pista del paradero de los Cullen. La mitad de las ventanas traseras estaban rotas, había piedras en el interior de la casa, latas y botellas vacías en la cocina, también algunos grafitis. Podía escuchar las pesadas pisadas de los lobos en el porche, lo que la hacía sentir un poco más segura.

Su visita había sido imposible de ocultar, en especial por la pick up de Texas estacionada en el camino de entrada de Charlie, eso había comenzado rumores y cuchicheos, pero también trajo el recuerdo de los Cullen, de los que nadie había vuelto a escuchar. Alguien incluso se había acercado y le había preguntado por ellos, pero dijo que no y se alejó de esa persona. Ahora le molestaba que la asociaran con ellos. Lo último que sabían, era que ahora estaban en Los Ángeles, pero Bella sabía que no era así, ¿Cómo podrían con todo ese sol?

Decidió explorar un poco.

Subió las escaleras y vio más y más muebles cubiertos por sabanas, en las habitaciones quedaban cosas como toallas y algo de ropa. En la habitación de Emmett y Rosalie pudo ver que aun quedaban algunos libros en las estanterías, sus libros robados y luego desechados. Ella ya los había reemplazado, pero igual iba a recuperarlo.

Encontró una vieja funda de almohada, porque los Cullen con parejas tenían camas y los metió ahí, eran no menos que veinticinco libros, los dejo todos en el borde de las escaleras, Jacob estaba aun en fase al final de ellas. - ¿Puedes llevar esto a la camioneta, por favor? – pidió antes de volver a lo suyo.

En el tercer piso solo había dos habitaciones, el estudio de Carlisle donde aún quedaban algunos libros y cuadros, tal vez no eran importantes o solo los olvidaron por la prisas, Bella ahora pensaba que tal vez la razón de su rápido escape era porque pensaron que su influencia en ella finalmente se había roto, claro que luego Edward hizo aquel movimiento en el bosque.

La última habitación era la de Edward, la puerta estaba bien cerrada, así que tuvo que forzarla a patadas y fue como volver en el tiempo.

Un escalofrío que nada tenía que ver con el viento recorrió su cuerpo. Todo en la habitación seguía como lo recordaba, la norme ventana, el sofá de cuero negro, las repisas llenas de música, equipo de música de 2005, las repisas llenas de libros finalmente habían cedido bajo el peso, ropa sobre el sofá, una vieja blusa que reconoció como suya doblada sobre una silla. Era como si estuviera congelada en el tiempo, sin embargo, algunos patrones en el polvo la hicieron pensar que alguien había estado ahí con frecuencia, incluso en las últimas semanas.

Las pisadas de los lobos resonaban en el silencio. Con cuidado y sin tocar nada, dejo la caja sobre el escritorio, ahí pudo ver algunas fotos de ella con los Cullen y otra sola. En las fotos destacaba y por mucho, los siete Cullen pálidos, fríos, sin vida, con sus ojos de un antinatural color dorado, congelados en el tiempo, mientras que ella estaba ahí ligeramente ruborizada, llena de vida, con sus ojos marrones, su cabello ya no era color cobrizo como en la fotos, se había ido oscureciendo y ahora era casi negro. El recuerdo de James vino a su mente, con su energía, su risa y sus grandes ojos rojos, ojos que tenia que admitir, eran mas naturales y llenos de vida que los amarillos de los Cullen.

Miro a su alrededor una vez más y las palabras comenzaron a fluir.

Hola Edward, soy yo, y me siento estúpida porque sé que no estás aquí. – dijo y suspiro - pero tengo que decirlo. No por ti, necesito hacerlo por mí.

Abajo los lobos dejaron de hacer ruido.

Estoy muy enojada contigo ahora mismo – confeso – aun cuando no quiero estarlo porque no lo mereces. Hacía mucho tiempo que no pensaba en ti, y me habría gustado seguir así, porque no mereces mi tiempo y energía, pero una vez más te las arreglaste para entrar en mi mente, porque si, no podías leer mis pensamientos, pero eso no significa que no estuvieras ahí.

Bella se detuvo un momento.

Entraste a mi vida como un huracán, y cuando saliste no dejaste nada más que dolor y destrucción. Pase años luchando por reconstruir lo que tu destruiste. ¿Pero sabes qué? Ya no me quedan lagrimas para ti.

Fuiste cruel, egoísta, te quise y no te fue suficiente, te di mi corazón y lo destruiste, porque nunca fui nada más que una mascota para ti y tu familia. Y una vez que te cansaste de usarme y manipularme, me dejaste bajo la lluvia y me dejaste perderse en el bosque, porque no creo que no me escucharas gritar. Se que me escuchaste, pero no importo, pude haber muerto esa noche en el bosque, pero me ignoraste, dejaste que pasara porque ya no importaba.

Pudo escuchar los fuertes gruñidos de los lobos dos pisos debajo de ella.

Lamento haber dado tanto solo para recibir nada, aposte mi corazón y perdí. Pero sabes que, ya no soy una vulnerable chica de 18 años. Ahora sé que no fuiste nada más que mi peor error, y me alegra que te hayas largado.

Bella miro otra vez la caja.

No sé qué querías lograr dejando esa caja bajo el suelo de mi habitación, ¿Que pensaste? ¿que volvería a caer rendida a tus pies si la encontraba a pesar de no estar aquí? Pues no, porque ya no tienes ninguna influencia sobre mí.

En cuanto al resto, me habría gustado que fueran más honestos, pero supongo que así no habría sido tan divertido jugar conmigo.

Esme siendo toda maternal, ahora sé que probablemente habría sido una suegra de pesadilla para mí. Carlisle talvez no habría sido diferente, después de todo solo detenía a sus hijos cuando le convenia y luego limpiaba sus desastres. Emmett siempre con sus crueles bromas, Alice siempre queriendo imponerse, usándome como una muñeca de trapo a la que podia hacerle lo que quisiera sin que nadie la detuviera y Jasper...

Bella sabía que lo que diría ahora enfurecería a los lobos, pero tenía que sacárselo.

Jasper… lo que paso esa noche no fue tu culpa, pero no detuviste a tus hermanos y esposa, al contrario, los ayudaste a obligarme a hacer cosas que no quería, cuando los ojos de vaca, los berrinches y los viaje de culpa no funcionaban, usaste un arma con la que no podía pelear, privándome de mi derecho a establecer límites, contigo cerca no podía decir no. – dijo – Aun así, gracias, por saltar sobre mi esa noche.

Desde donde estaba pudo escuchar el gruñido de los dos lobos, luego los escucho correr escaleras arriba.

Tal vez no fue intencional, pero igual lo agradezco, porque pude escapar de un futuro miserable. De una vida de privaciones, aislamiento, dolor y soledad, una vida en la que solo era una mascota sometida a la voluntad de tu familia.

Bella miro a los lobos que apenas entraban en el amplio pasillo antes de volver a mirar la caja. Afuera en el bosque vio removerse los arbustos, pero no le dio importancia.

La única que fue completamente abierta y directa fue Rosalie, ella fue la única que dejo claro lo que yo era para esta familia, y lamento no haber prestado más atención.

¿recuerdas cómo me decías: "No Bella esto es solo para mi"? – recordó - Pues adivina que, yo también tengo algo que es solo para mí, toda una vida sin ti.

Puedo comprarme flores, puedo escribir mi nombre en la arena, llevarme a bailar, tomar mi propia mano, salvarme a mí misma de un edificio en llamas, lanzarme por un acantilado, nadar contra la corriente, conducir una motocicleta y lo más importante… puedo amarme a mí misma, como tú nunca podrás.

Los lobos se miraron, pero no se acercaron, las lágrimas corrían por las mejillas de Bella, eran lágrimas de alivio, sentía como un peso que no sabía que llevaba, se levantaba de sus hombros. Sam y Jacob se miraron

Pero esto se acaba hoy. Te voy a dejar aquí, con tu familia. – dijo con decisión limpiándose las lágrimas – Voy a salir de esta casa y de este bosque, y voy a vivir mi vida, una vida en la que no hay espacio para ti, porque no te daré un solo minuto más de mi tiempo.

Dicho eso Bella esparció la gasolina por toda la habitación, luego saco un encendedor y lo arrojo dentro de la caja.

Vamos. – dijo Bella y los tres salieron de la casa.

Bella se quedó ahí un momento viendo como el fuego se extendía por el piso más alto de la casa, pasado un minuto subió a la camioneta y se alejó sin mirar atrás.


A la mañana siguiente la despertó el olor a café y algunas voces en la cocina. Se había quedado dormida en el sofá.

¿Qué ocurre? – pregunto entrando a la cocina, ahí estaban su padre con Billy Black, Sue Clearwater, el teniente de la policía quien asumiría la capitanía cuando Charlie se fuera en las próximas semanas, y la nueva esposa de Charlie, Kate.

Kate era una Ranger de Texas a quien Bella había conocido incluso antes que su padre debido al caso de un loco que iba por todo el estado quemando las casas de sus ex. Charlie estaba en Austin cuando ocurrió el ultimo incendio y pudo conocer a Kate, Billy los presento. De eso hacia poco más de tres años, habían mantenido el contacto y se visitaban casi todos los fines de semana, también habían viajado juntos varias veces, tenían gustos y personalidades similares y eran muy buenos en su trabajo. Tras un corto compromiso se habían casado hacia solo un mes en el ayuntamiento de Austin, Bella había organizado una cena en un restaurante con los mejores filetes de la ciudad, fue entonces que Charlie anuncio que le habían ofrecido una capitanía en Marble Falls Texas. Bella había estado en Marble Falls varias veces, y llovía bastante para ser una ciudad ubicada en medio de Texas, pero era muy bonita y Charlie admitió que le gustaba mucho.

Oh, Bella, ¿recuerdas al teniente Cooper? – pregunto Charlie

Si claro, buenos días teniente. – dijo

Buen día bombera Swan, tu padre ya me ha contado de tus hazañas en el campo. – dijo el teniente

Solo hago mi trabajo. – dijo ruborizándose ligeramente, aun odiaba ser el centro de atención. – ¿Que lo trae por aquí?

Un incendio. – dijo el teniente y Bella alzo las cejas, claro que la gente lo sabría, Billy la miraba – Si, es extraño viniendo de mí, pero más o menos un año después de que los Cullen se fueran, su casa comenzó a ser frecuentada por curiosos, han roto ventanas y entrado en ella, hecho fiestas, se ha convertido en todo un antro.

Si, eso pasa con las casas abandonadas. La semana pasada estuvimos en una discoteca clandestina, adolescentes bebiendo y un idiota que decidió encender una Bengala dentro de la casa, no quedo mucho. – dijo Bella

Bueno, anoche se les fue de las manos, se incendió hasta los cimientos, solo quedan las chimeneas y los cimientos de piedra. Incluso el garaje con un par de autos dentro se quemó, un volvo y un vanquish, vaya desperdicio. – dijo el teniente, Bella alzo las cejas. – Afortunadamente la lluvia mantuvo el fuego dentro de la casa, los bomberos fueron llamados, pero no quedaba mucho, los pisos habían comenzado a colapsar cuando llegaron. No hay victimas que lamentar.

Yo no creo que sea una gran perdida, los Cullen nunca han regresado y no creo que lo hagan. – dijo Billy

Será mejor que no. – dijo Charlie, el seguía molesto con Edward

Oh por favor. – se quejó Sue – Charlie, han pasado casi siete años, ya déjalo morir.

Se que no conocí a los Cullen, pero entiendo que ambos eran adolescentes, no puedes culpar a un chico de que… ¿18 años? de aburrirse, la mayoría de las parejas adolescentes no duran, son solo niños. – dijo Kate acercándole a Bella un capuchino.

Gracias. – dijo con una sonrisa.

No, pero si puedo culparlo de dejarla sola en el bosque, Bella se perdió, pudo morir de hipotermia. – dijo Charlie

Pero no murió, ella está bien y ha seguido adelante con su vida. Ahora es una super bombera e incluso ha tenido otras relaciones desde entonces. – dijo Katie - ¿Qué más quieres?

Si, tienes que enterrar eso papa, lo apreciaría – dijo Bella

Bien, como sea. – dijo Charlie - debemos ir a trabajar, conduce con cuidado hija. Te quiero en un hotel antes de que anochezca

Siempre. – dijo Bella

¿Ya vuelves a Texas? – pregunto el teniente

Así es señor y debo conducir todo el camino. Cuando llegue tendré un turno de veinticuatro horas. – dijo Bella

Se lo que es eso, bueno, ten un buen viaje. – dijo el teniente

Cuídate, hija. – dijo Charlie dándole un torpe abrazo

Nos vemos papa, teniente. – dijo estrechando su mano.

Buen viaje. – dijo el teniente saliendo detrás de Charlie.

Yo también voy a salir, tengo que comprar algunas cosas, volveré en un par de horas. – dijo Katie, se despidió de Bella con un beso en la mejilla y salió detrás de su esposo.

Bella se quedó sola con Billy y Sue. – ¿Sam y Jacob les dijeron verdad?

Si, lo hicieron, y aunque no fue correcto porque pudiste incendiar el bosque, entendemos que necesitabas sacártelo del pecho, cerrar ese duro capitulo en tu vida. – dijo Billy comprensivamente – También quería decirte, que los chicos pudieron acabar con la pelirroja anoche, la lanzaron al fuego

¿Disculpa? – pregunto, pero se retractó – Sabes que, no quiero saber. Pero lo necesitaba. – agrego y miro a Sue. – No pude venir entonces, pero lamento mucho lo de Harry. – Harry Clearwater fue el esposo de Sue durante veinte años y falleció en 2006 mientras cazaban osos, Jacob le dijo que en realidad eran ellos. Bella no quiso saber más, pero llamo a Sue y le dio sus condolencias a ella y sus dos hijos

Gracias. Y está bien, tu tenías que cuidar de ti misma. – dijo son una sonrisa triste

¿Como están Leah y Seth? – pregunto

Ellos están bien, Leah fue aceptada en una universidad en Albuquerque en 2005 pero tuvo que rechazarlo por todo lo de… no importa – se detuvo al recordar que a Bella no le gustaba escuchar de eso. - Como sea, estaba desesperada por alejarse de Sam, así que siguió tu ejemplo y se fue a la universidad, solo regresa para el cumpleaños de Seth y por las fiestas. Seth está estudiando en Oregón, pero viene los fines de semana, aunque Leah nos está invitando a ir a vivir con ella en cuanto Seth se gradúe.

He estado en Albuquerque, la entiendo y después de lo que Sam le hizo, no la culpo. Por favor dales mis saludos. – pidió, Sam le había roto el corazón a Leah solo tres días después de pedirle matrimonio, ni siquiera una semana después ya se estaba paseando por la reserva con la prima de Leah, Emily. Por lo que sabia, Leah había destrozado a golpes la cara de su prima, gritándole hasta de que se iba a morir, Bella aún estaba en Forks en ese momento.

Lo hare – prometió – Vamos a extrañar a Charlie por aquí. Pero es bueno que quiera estar más cerca de ti. Y nos alegra mucho que estes mejor.

Si, mucho. – dijo Bella feliz, el viaje de Austin a Marble Falls era de una hora, así que podría ir a ver a su padre al menos una o dos veces a la semana en lugar de unos días cada varios meses.

Billy y Sue se fueron después de tomar un café con Bella. Ya todas sus cosas estaban empacadas en la camioneta, había acomodado los libros recuperados en una caja. Dentro de la casa lo único que quedaba por empacar era la colección de armas de Charlie y algunas cosas de su habitación, pero Kate lo ayudaría con eso. Ambos estaría en Forks dos semanas más antes de irse a Texas donde ya habían comprado una casa cerca del rio.

Después de preparar unas enchiladas de carne para Charlie y Kate, limpio la cocina, ayudo a empacar algunas cajas con Kate y a las once de la mañana fue a prepararse para el viaje de regreso a Texas.

Una vez lista y sabiendo que no volvería, recorrió la casa por ultima vez, al final fue a su ahora completamente vacía habitación. Se acerco a la ventana y por la suerte, paso el seguro.

Bien, conduce con cuidado y envía un mensaje cada hora. – dijo Kate acompañándola a la camioneta.

Lo hare, tengo varios podcast para entretenerme en el camino. – prometió despidiéndose con un abrazo.

Bella salió del camino de entrada y miro la casa de su infancia una vez más, tratando de recordar los momentos felices y haciendo a un lado los malos. Dio una vuelta más por la calle principal. Se limpio una lagrima de su mejilla cuando paso el letrero de despedida para entrar a la autopista, ya no tenía ninguna conexión con Forks.


En el siguiente capitulo aparecen los Cullen y como vivieron tras dejar Forks y a Bella.