Hola a todos mis queridos lectores.

Primero que nada: ¡Feliz Navidad a todos! ¿Cómo la pasaron? Espero que en compañía de todos sus seres queridos, conviviendo con paz, amor y mucha, mucha alegría. Son épocas de olvidarnos de los malos ratos y recordar todos los buenos momentos que hemos pasado a los largo de nuestras vidas.

En mi caso, estuve con gran parte de mis familiares, aunque con tantas vueltas que dimos por la cena, no pude soportar más allá de la 1 de la mañana despierta jajajaja, ayyyy, hasta me sentí viejita jajaja, pero bueno, lo importante es que pudimos celebrar juntos.

Gracias a cada uno de ustedes por sus reviews!

Annie Pérez: ¡Hola! Onigumo es una mente malvada que siempre va un paso adelante. Bankotsu como siempre acatando ordenes, pero ¿qué le habrán pedido? Este fin de semana en la playa promete muchas sorpresas, tanto para nuestro InuKag como para los villanos. Espero que disfrutes de este nuevo capítulo.

Cbt1996: ¡Hola! Quedé igual que tú de sorprendida cuando escribí esa parte, es que nunca lo vi venir, quizás un regaño si pero ¿una bofetada? Ya sabes cuando los personajes se apropian de la historia, te sorprenden. Y te juro que morí con tu frase: "No respires, wey, o nos va a matar a los dos" jajajaja, pero siii, todo está muy tenso con la muerte inesperada de Kagura, la filtración de información, Inuyasha con Shippo en el lanzamiento, la huida con Kag. Créeme que yo también quiero 5 minutos de paz y tranquilidad, y aunque en ese capítulo no se pudo, te prometo que en este, tendrás una graaaaaaaaaaaan calma, algo intenso, pero calma a fin de cuentas. Tsubaki, esa maldita zorra, todas queremos matarla, pero no te preocupes, por hoy no sabrás de ella.

Karii Taisho: ¡Hola! La detective no quiere dar un paso en falso. Creeme viene una gran sorpresa, así que espero que estés preparada. Don Taisho va a arrestar a Patricia por falta de respeto a la autoridad jajajaja, lo siento. Con Onigumo, Bankotsu y Tsubaki no sabemos que va a pasar, ¿Acaso harán de las suyas en la ausencia de InuKag? ¿O les arruinarán el fin de semana? Mmmm no lo sé, solo se que esté capítulo, es solo el principio de lo que promete ser un fin de semana… intenso… jajaja. Ahora sí es verdad cuando te digo que es un CAPÍTULO BONITO. No tendrás queja alguna, te lo aseguro. Oyeeee, yo no gané el primer lugar del top, así que noooo soy malaaaa jajajaja, y este capítulo te lo va a confirmar, recuerda que hasta les pregunté que querían, ustedes pidieron y yo se lo di, jajajaja, así que espero mi último lugar en el top jajajaja.

Rosa Taisho: ¡Hola! Don Taisho haciendo valer si autoridad jajaja, buen golpe que le dio a Sesshomaru, y es que, tomando en cuenta que Inuyasha es el impulsivo, y Sessho el de la mente fría, el saber que sacar a su familia del país es la solución, lo hizo perder los estribos. Respecto a la reacción de Naraku, te sorprenderás muy pronto, es algo que no te imaginas, así que prepárate, luego no te quejes que no te lo advertí. Y hablando de que a Rosita le gusta que Kag se haya ido con el bombón de Inuyasha, que diga, con su sexy policía… ay nooo, que diga, con el buenote… ay bueno, ya, Patricia, deja estoooo… lo siento. Cómo decía, vas a disfrutar este capítulo, esto si es CAPITULO BONITO, sin sorpresas ni nada jajaja, así que gózalo, es el inicio de un intenso fin de semana.

Valentinehigurashi: ¡Hola! Que te puedo decir, las cosas cada vez se ponen más tensas, más peligrosas, son tantas telarañas, tantos enredo, y tantos involucrados que ya no se sabe de dónde vendrá el próximo ataque. Por ahora, disfrutemos de esta tranquilidad que no se cuánto tiempo más dure.

Lin Lu Lo Li: ¡Hola! Efectivamente, las cosas se pueden poner muy feas, sobre todo porque tenemos un villano escondido entre las sombras, y ese, probablemente va un paso más adelante que todos los demás. Lo bueno de todo esto, es que Shippo pudo participar en el lanzamiento sin problemas, y que a pesar de las circunstancias, Inuyasha y Kagome tienen sus momentos ya sin restricciones. Por otro lado, Tsubaki queriendo opacar a Kagome, y terminó humillándose ella misma, solo que no lo quiere ver, así que, no me sorprendería cualquier reacción por parte de esta mujer en contra de todo lo bueno que le está sucediendo a Kagome. Gracias por leer!


CAPITULO 21: PLAYA DE SHIRAHAMA

INUYASHA

Después de más de 2 largas horas de camino, llegamos a Shirahama; conduje cinco minutos más hasta Hakurei Inn, un hotel modesto con vista al mar. Me detuve en el pequeño estacionamiento del hotel, y volteé a mirar a Kagome, quien se había quedado dormida durante el viaje. De su rostro emanaba una paz que contagia a mi nervioso corazón, haciéndome olvidar un momento de los problemas.

La vi removerse un poco, probablemente incómoda. Abrió lentamente los ojos, miró a todos lados, y al encontrarse con mi mirada, sonrió.

-Hemos llegado, hermosa -dije, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja.

-¿De verdad? -preguntó con la voz adormilada, mientras se estiraba.

-Sí. Bienvenida a Shirahama.

Se acomodó mejor en el asiento, mirando por la ventana hacia la playa que se veía a lo lejos. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios

-¡Es hermoso!

-Y espera a que lo veas de cerca -respondí, mientras bajaba y rodeaba el auto para abrirle la puerta.

-¡Gracias!

Cerré la puerta y después me dirigí a la cajuela del auto, de dónde saqué una pequeña maleta roja, que tenía grabado en color plata las iniciales KH. Kagome me miró con los ojos entrecerrados y solamente pude sonreír mientras encogía los hombros.

-¿Cuándo te llevaste mi maletita? -preguntó con los brazos cruzados.

-Preciosa, son las ventajas de haber entrado en tu departamento las últimas noches -dejé la pequeña maleta en el suelo, y tomé a Kagome por la cintura-. Aproveché a buscar algunos atuendos mientras te bañabas.

-¿Desde cuándo tenías planeado esto? -sus ojos brillaron con emoción mientras su sonrisa iluminaba su bello rostro. Era la imagen perfecta de un ángel.

-Eso es lo menos -le di un beso en la frente-. Vamos

La tomé de la mano, y ambos nos dirigimos hacia la recepción del hotel, donde nos atendió un joven.

-¡Bienvenidos a Hakurei Inn! Mi nombre es Akitoki, ¿en qué puedo ayudarles?

-Tengo una reservación a nombre de Taisho.

-Claro. ¿Habitación con vista al mar? -asentí-. De acuerdo, aquí tiene su llave, es la habitación número 193. Esperamos que usted y su esposa disfruten su estadía.

-Yo no…

-¡Muchas gracias! -dije interrumpiendo a Kagome.

La tomé de la mano, y subimos por las escaleras. Al llegar a la habitación, Kagome caminó hasta el pequeño balcón disfrutando del maravilloso paisaje y sonido de las olas.

-Esto es increíble, Inuyasha -exclamó muy emocionada.

-Lo sé. Es mi lugar favorito -dije mientras destapaba una botella de vino.

-¿Y has traído alguna otra "esposa"? -preguntó haciendo énfasis en la última palabra.

-No, tú eres la primera -respondí, mientras le entregaba una copa-. Vamos, Kei. No iba a decirle que solo venimos a follar, ¿O sí?

-Claro que no, pero… ay olvídalo -dijo entre risas.

-Amo la manera en que sonríes -murmuré sin pensarlo, pero fue lo suficientemente audible para ella.

-¿Qué… que dijiste? -preguntó algo confundida.

-¡Eh! Felicidades por el éxito que obtuviste con el lanzamiento -solté rápidamente intentando desviar su atención mientras levantaba mi copa. Ella entrecerró los ojos por unos segundos, y finalmente sonrió, chocando su copa contra la mía.

-¡Gracias!

Tomamos un sorbo de vino, y su sabor era exquisito: un mezcla entre dulce con el toque justo de acidez.

-Esto me recuerda al día en que nos conocimos -mencionó de repente.

-Como olvidar esa noche, a pesar de que nos dejamos llevar por los tragos, lo disfruté -confesé ante la mirada coqueta de Kagome mientras me veía quitarme el saco y la corbata.

-Creo que yo olvidé algunas cosas -dijo sentándose en la cama y cruzando las piernas.

-Bueno, me abordaste en el bar, dijiste que querías bailar conmigo, y después me propusiste ir a mi departamento para perdernos entre las sábanas -sonreí ante mi mentira mientras me acercaba a ella.

-¿Yo dije eso? -preguntó sorprendida y yo asentí divertido tomándola por la cintura y acomodándola mejor sobre la cama-. Porque lo que yo recuerdo es que tú te acercaste a… mí -soltó un ligero gemido cuando besé su cuello-. Y… y…

-¿Qué más paso? -susurré en su oído.

-Me… mmm… Inu… -pasó sus brazos alrededor de mi cuello y nos besamos con desesperación. Giramos sobre la cama para que Kagome quedará encima de mi-. Hiciste lo mismo que haces ahora -dijo con nuestras frentes unidas.

-Ok, acepto que te provoqué, pero es que, si no lo hacía, te me habrías escapado -mordí el lóbulo de su oreja-. Desde el primer instante que te vi, quise poseerte, y juré que solo serías una más, pero…

-¿Pero? -Kagome comenzó a moverse de una manera muy sensual, provocando un exquisito roce contra mi miembro.

-¡Joder! ¿Podemos hablar de esto en otro momento? -me erguí sobre la cama, y levanté la falda de su vestido hasta la cintura-. Necesito follarte ahora mismo.

-¡Hazlo! -ordenó con una voz tremendamente sensual, que hizo que mi cuerpo fuera invadido por un escalofrío, anticipándose a lo que estábamos a punto de experimentar.

-Hoy te enseñaré lo que realmente imaginé esa noche antes de emborracharnos -bajé el cierre de su vestido, liberando sus redondos pechos-. Esta noche te dejarás consentir.

Empecé a lamer sus pechos con devoción, y sus gemidos no se hicieron esperar. Sus manos traviesas bajaron hasta mi camisa, desabotonándola con rapidez, mientras yo seguía acariciando y devorando sus pezones, que poco a poco se endurecían al contacto con mi lengua. Kagome seguía moviéndose contra mi entrepierna, y que excitante sensación, tenía ganas de arrancarle las bragas y penetrarla de una buena vez, pero debía contenerme, quería ir lento, con delicadeza, que viviera una noche llena de pasión y…

La tomé por la cintura y volví a girar, dejándola en la cama. Le quité el vestido, dejándola únicamente son sus bragas puestas. Fijé mi atención nuevamente en sus pechos; Kagome enredó sus dedos en mi cabello, y abrazó mi cintura con sus piernas.

-Inuyasha… -susurró entre gemidos, arañando mi espalda.

-Eres tan perfecta -arranqué su bragas, dejándola completamente desnuda.

Bajé lentamente, dejando un rastro de besos por su abdomen hasta llegar al lugar que tanto deseaba. Ella arqueó la espalda al sentir mis labios y mi lengua explorar su piel, perdiéndome en su centro, en la humedad que emanaba por el deseo. Sus gemidos se intensificaron cuando mis dedos tocaron su clítoris; su cuerpo se movió al ritmo de mis caricias, mientras la tomaba por las caderas para mantenerla quieta, cosa imposible, ya que su cuerpo vibraba por todo el placer que estaba experimentando.

-Inu… ¡Inuyasha! -jadeó, arqueando su cuerpo y aferrándose a las sábanas con fuerza.

Comencé a penetrarla con mis dedos, rápido, intenso, dispuesto a hacerla a explotar en cualquier instante.

-¡Inuyasha! -gritó mi nombre debido al placer.

Kagome había llegado al orgasmo, y no desaproveché la oportunidad de volver a probar su delicioso sabor.

-¡Exquisita! -exclamé mientras lamía mis dedos bañados de su esencia.

Me separé un instante para deshacerme del resto de mi ropa. Luego, subí lentamente, besando cada centímetro de su piel, mientras ella mantenía los ojos cerrados con fuerza, intentando recuperar el aliento.

-Esto apenas comienza, mi amor -le susurré al oído.

Besé sus labios, dejándola probar su propio sabor en mis labios. Mi miembro rozaba contra su entrada, ansioso por unirse con ella; y sin esperar más, me adentré de un solo movimiento, arrancándole un grito de satisfacción.

Comencé a moverme lento, siguiendo el ritmo de nuestros labios besándose. Por alguna extraña razón, quería que esta noche fuera única, nuestra, especial, una experiencia inolvidable.

-Esto es… mmm… delicioso -logró decir entre jadeos.

Por primera vez no había prisa, solo el deseo de ser uno solo con ella, de grabar cada instante en nuestra memoria como algo eterno. Sus piernas rodearon mis caderas, atrayéndome más hacia ella, mientras mis movimientos se volvían más profundos.

-Kei… -murmuré, perdiéndome en sus ojos entreabiertos, llenos de pasión y lujuria.

Sus manos subieron por mi espalda, dejando rastros ardientes con sus caricias.

-Inuyasha… te siento tan dentro de mí, tan… mío.

Quise responderle, pero las palabras se perdían en medio de los jadeos. En lugar de hablar, la besé con una intensidad que decía todo lo que no podía poner en palabras.

-Eres todo lo que necesito -logré decir al fin.

-Inu… no… no pares... no pares… -suplicó mientras sus uñas se clavaban en mis brazos.

-Dime que… eres mía -ordené.

-Soy… tuya -respondió sin pensarlo.

-¡Siempre serás mía! -exclamé con voz ronca.

La abracé contra mi cuerpo y disfrutando la sensación de ser uno solo con ella, algo que jamás había experimentado, porque sí, había tenido sexo muchas veces, pero jamás había involucrado los sentimientos como lo estaba haciendo ahora, porque quería demostrarle que ella era mía, que la protegería de todo y de todos, y sobre todo, que estaba sintiendo cosas por ella, cosas que nunca antes había sentido por nadie.

Sus gemidos se hicieron más fuertes, y su cuerpo tembló debajo del mío cuando llegó al punto máximo de placer. La sensación de su cuerpo apretándose a mi alrededor me llevó al éxtasis. Di un par de estocadas más y ambos llegamos al orgasmo en medio de un torrente de sensaciones inigualables; una experiencia que jamás había experimentado, tan dulce, tan cálida, pero a la vez salvaje y excitante.

Me acomodé a su lado, atrayéndola hacia mí, fundiéndonos en un abrazo. Comencé a acariciar suavemente su espalda desnuda mientras Kagome acomodaba un par de mechones de cabello que caía sobre mi rostro. Después sonrió y acaricio mi mejilla. Me perdí en su dulce mirada, en su perfecto rostro aperlado por las gotas de sudor que adornaban su frente. Y ya no tenía más dudas: me había enamorado de ella como un loco.

La tomé por el mentón y la besé con calma, despacio, disfrutando de la suavidad de sus labios.

-¿Estás bien? -le pregunté mientras cubría nuestros cuerpos desnudos con las sábanas.

-Mejor que nunca -respondió acurrucándose contra mi pecho.

-Kei…

-¿Mmmm? -musitó

-Te… -suspiré profundamente.

Por primera vez, me estaba costando soltar las palabras, quería decirle que la amaba, que estaba loco por ella, pero no quería que se asustara, después de todo, acababa de pasar los problemas de su divorcio. Así que preferí callar, además de que, no quería que supiera que el estar conmigo en este momento, era peligroso.

-¿Qué pasa? -su voz comenzaba a sonar más pesada. El sueño la estaba venciendo.

-Te protegeré, aunque me cueste la vida -la abracé con fuerza, aferrándome a ella como si con ello pudiera impedir cualquier peligro que nos acechaba.

Kagome no respondió, y por instante, creí que estaba tratando de asimilar las palabras que acaba de decir, pero, cuando bajé la mirada, vi que se había quedado dormida.


KAGOME

Me desperté cuando los primeros rayos de sol atravesaban las cortinas, acariciando mi rostro. Abrí los ojos lentamente y parpadeé un par de veces para acostumbrarme a la claridad. Sonreí al sentir unos brazos rodeando mi cintura; giré con cuidado y me encontré con el tranquilo rostro de Inuyasha.

Su cabello desordenado sobre la almohada enmarcaba perfectamente su rostro. Me mordí el labio al recordar la maravillosa noche que habíamos pasado, hasta que pequeños fragmentos se hicieron presentes en mi mente: " .. mi amor…", "eres todo lo que necesito", "siempre serás mía". ¡No! Seguramente mi imaginación me estaba jugando una broma al hacerme creer que Inuyasha había dicho esas palabras, después de todo, él solo era algo pasajero en mi vida. Sólo sexo y nada más. Aunque, todo había sido diferente, hubo pasión, lujuria, excitación, pero hubo algo más, algo que nunca había sentido, ni cuando viví en mi burbuja de falso amor. ¡No! Tenía que estar equivocada, no había sentimientos de por medio, esa había sido una de nuestras reglas cuando decidimos enredarnos en esto.

Flash Back

Después de nuestro agitado encuentro en mi oficina, habíamos decidido continuar en mi departamento. Ambos estábamos tirados en la cama, con la respiración agitada.

-Soy adicto a ti, bonita -dijo Inuyasha mientras jugaba con un mechón de mi cabello.

-Más vale que no te acostumbres, tigre.

-¿Piensas volver a dejarme con ganas por un largo tiempo?

-¿Pretendes que sigamos con esta locura?

-No tienes compromiso con nadie, ¿o sí? -me reí ante nuestro juego de preguntas sin respuestas-. ¡Vamos, Kei! Solo olvídate del pasado y vive el presente.

-Y si no me equivoco, tú estás en ese presente, ¿verdad? -dije con una ceja levantada.

-Exactamente. Soy alguien irresistible, y tú eres la primera que tiene el privilegio de tenerme en su cama -Solté una carcajada ante sus palabras-. No te rías. Es la verdad. A otras siempre las llevé a un hotel de paso y jamás volví a verlas.

-Nadie dice lo contrario -respondí con diversión. Después solté un suspiro y lo miré a los ojos-. Promete que sólo será sexo y nada más. Dime que no vamos a involucrar sentimientos en esto.

-De acuerdo. Sólo será sexo.

Fin Flash Back

Sacudí esos pensamientos de mi mente, y con cuidado, deslicé mi mano por su rostro, apartando un mechón que cubría su frente. El mínimo tacto fue suficiente para despertarlo; abrió sus ojos y me perdí en el ámbar de su mirada

-¿Siempre te ves tan hermosa al despertar? -murmuró con voz ronca y adormilada

-Claro -respondí muy segura de mí misma-. Así que disfrútalo mientras dure, porque no volverás a tener este privilegio.

Él soltó una pequeña risa y se inclinó hacia mí, dejando un beso suave en mi frente.

-Buenos días, Kei -susurró.

-Buenos días, tigre -respondí, acurrucándome más cerca de él.

-¿Lista para disfrutar de la playa?

-¡Si! -grité emocionada como si fuera una niña pequeña. Inuyasha se rio y me sonrojé-. No te rías, tonto.

Me jaló, acomodándome en su pecho y besó mi frente.

-¿Qué tienes? -pregunté con curiosidad-. Desde ayer estás actuando extraño.

-No es nada, preciosa -susurró contra mi cabello-. Sólo olvidemos del mundo y disfrutemos de este día.

Quise separarme un poco para mirarlo a los ojos, pero él me lo impidió, abrazándome con fuerza contra su cuerpo.

-No te separes de mi… por favor.

Asentí, quedándonos en esa misma posición por un buen rato, disfrutando del calor de nuestros cuerpos y el sonido relajante de las olas que entraba por la ventana. Sentir su corazón latiendo contra mi mejilla me llenaba de una calma indescriptible, como si, en ese momento, nada más importara.

-Inuyasha, ¿estás seguro de que todo está bien? -pregunté nuevamente.

Él suspiró, liberándome lo suficiente para que pudiera mirarlo. Sus ojos dorados reflejaban una mezcla de emociones: cariño, incertidumbre y algo más que no podía descifrar.

-Kei, confía en mí. Todo está bien -murmuró, acariciando mi cabello con ternura-. Mejor vamos a bañarnos para que vayamos a desayunar.

Mi corazón se aceleró al escuchar sus palabras. Tomé su rostro entre mis manos y lo miré fijamente.

-Tú… -le di un pequeño beso en la punta de la nariz-… te quedas aquí.

-¿Por qué? -preguntó con una sonrisa traviesa.

-Porque si tú entras al baño conmigo, no saldremos nunca de esta habitación.

-Prometo portarme bien.

-¡Sí, claro! -exclamé con sarcasmo

-Bien, me quedaré aquí -dijo resignado-. Pero en la noche no te quejes si te arrebato hasta el último aliento con la follada que te daré -mencionó mientras cruzaba los brazos detrás de su cabeza, manteniendo una posición despreocupada.

-¡Inuyasha! -le lancé una mirada fulminante, aunque el rubor en mis mejillas probablemente arruinó mi intento de parecer seria.

-¿Qué? Solo digo la verdad, Kei -respondió con esa sonrisa pícara que tanto me encantaba-. Pero anda, ve al baño antes de que cambie de opinión.

Sacudí la cabeza, riéndome mientras me dirigía al baño, cerrando la puerta detrás de mí.

Continuará…