Capítulo 4: Aku
El hombre de ojos grises se detuvo en seco, su mirada perdida en el vacío mientras recordaba algo. —¿Quién es Luffy?— preguntó, su voz llena de curiosidad y confusión, aunque en realidad ya sabía la respuesta.
El alcalde lo miró con una sonrisa amable. —Ah, Luffy... Es un niño de 7 años que vive en nuestra aldea. Un niño muy energético y curioso, siempre dispuesto a explorar y descubrir nuevas cosas.
El hombre de ojos grises asintió lentamente, su mente trabajando para recordar algo que ya sabía. —(He estado observando a Luffy durante una semana y he visto la relación que lleva con Akagami no Shanks. Pero no diré nada...)— pensó para sí mismo.
—¿Y qué relación tiene con...?— empezó a preguntar el hombre de ojos grises, pero se detuvo en seco, recordando la verdadera pregunta que quería hacer. —¿Qué relación tiene con Younkou Akagami no Shanks?— preguntó finalmente, su voz llena de curiosidad fingida.
El alcalde lo miró con una expresión seria. —Ah, eso es una historia complicada. Pero puedo decirte que Luffy y Shanks tienen una conexión muy especial. Una conexión que cambió la vida de Luffy para siempre —respondió el alcalde, su voz llena de nostalgia.
El hombre de ojos grises se inclinó hacia adelante, su mirada intensa. —¿Qué tipo de conexión?— preguntó, su voz llena de urgencia fingida.
El alcalde suspiró profundamente antes de responder. —Hace seis meses, Shanks salvó a Luffy de las fauces de un Sea King. Luffy había sido secuestrado por unos bandidos de montaña, que lo querían arrojar al agua. Pero Shanks intervino a tiempo y lo salvó. Sin embargo, en el proceso, perdió su brazo izquierdo —explicó el alcalde, su voz llena de emoción.
El hombre de ojos grises se sorprendió al escuchar la historia. —(No sabía que Luffy había estado tan cerca de la muerte. Ni que Shanks había perdido su brazo por salvarlo...)— pensó para sí mismo.
Flashback
En un día soleado, en una habitación tranquila, un hombre de pelo negro y un tatuaje en el lado izquierdo de su rostro de color rojizo, vistiendo una larga túnica verde, se dirigió a otro hombre.
—Aku— dijo el hombre, con una voz firme.
—Sí, Dragón— respondió Aku, un hombre de pelo negro y ojos grises, con una voz respetuosa.
Dragón miró a Aku con una expresión seria. —Quiero que te quedes aquí en la isla Danw— ordenó.
Aku se sorprendió. —¿Por qué?— preguntó, intrigado por su orden.
Dragón se inclinó hacia adelante. —Quiero que cuides y me cuentes todo lo que ocurre con mi hijo Luffy— ordenó. —Quiero que me cuentes todo sobre él, pero a la vez fingiendo que no lo conoces.
Aku asintió lentamente, comprendiendo su misión. Esa era su tarea, proteger a Luffy sin que él se diera cuenta.
Flashback
La lluvia caía sobre la villa como una cortina de agua, creando un ambiente sombrío y misterioso. Aku había estado viviendo en la villa temporalmente por orden de Dragón, con una misión clara: vigilar al niño.
Durante una semana, Aku observó cómo el niño llegaba a la aldea cada día, exactamente a la misma hora, y se quedaba allí durante dos horas. Luego, sin falta, regresaba al bosque. Lo que llamaba la atención de Aku era que, durante esas dos horas, el niño siempre estaba en compañía del temible Yonkou Akagami Shanks. El contraste entre la inocencia del niño y la reputación intimidante de Shanks era sorprendente.
Sin embargo, el niño no parecía sentir miedo alguno; en cambio, siempre sonreía en presencia del Yonkou, como si compartieran un secreto. La curiosidad de Aku crecía con cada paso. —(¿Qué relación podía tener un niño con alguien como Shanks? ¿Y por qué el niño se acercaba a él con tanta confianza?)— pensó para sí mismo.
Pero en el último día, todo cambió. El niño no apareció. Aku esperó pacientemente, pensando que quizás se había retrasado, pero el tiempo pasaba y no había rastro de él.
De repente, siete enormes buques de guerra de la Marina aparecieron en el horizonte, rodeando el pueblo. Cada buque estaba lleno de marines, con sus uniformes y armas listas para la batalla. La lluvia pareció intensificarse, como si el clima mismo estuviera respondiendo a la tensión que se avecinaba. Aku se puso en alerta, su instinto de vigilancia aumentando. —(¿Qué significaba esto? ¿Por qué había llegado la Marina a la villa?)— se preguntó, su mente trabajando a toda velocidad.
La lluvia caía sobre la villa como una cortina de agua, pero no lograba apagar el caos que se desataba en las calles. Los Marines habían llegado, y con ellos, la destrucción y el terror.
—¡Encuentren a los dos niños demonios!— ordenó un almirante, su voz resonando en el aire. —Y aniquilen a todos los que los oculten.
Los Marines se lanzaron a la batalla, atacando a los aldeanos y destruyendo sus hogares. Aku se unió a la pelea, luchando a favor de los piratas que habían llegado para proteger a los aldeanos.
—¡Detengan a los Marines! —ordenó Shanks a sus nakamas desde la barandilla de su barco mientras bajaba—. Y que los aldeanos se refugien en el Red Force.
Los nakamas de Shanks se lanzaron a la batalla, luchando contra los Marines con habilidad y valor. Aku se unió a ellos, luchando con todas sus fuerzas para proteger a los aldeanos.
Mientras la batalla rugía en las calles, Shanks se dispuso a encontrar a Luffy y Ace. —¿Buscas un camino para llegar a Luffy? —preguntó Makino, una joven de pelo verde que se acercó a él.
—Sí, necesito llegar lo más rápido posible —respondió Shanks—. ¿Sabes cómo puedo hacerlo sin correr demasiados riesgos?
—Puedes tomar el camino que pasa por el bosque —respondió Makino—. Es más largo que el del río, pero es más seguro.
Shanks asintió, decidido a llegar a la montaña de Corvo lo más rápido posible. Sabía que tenía que actuar rápido para proteger a Luffy y Ace.
—¡Vamos! —gritó a sus nakamas—. ¡Tenemos que proteger a los aldeanos! ¡Mantengan a los marines ocupados mientras yo voy a buscar a Luffy!
La batalla entre los nakamas de Shanks y los Marines era intensa. Aunque los Marines tenían la ventaja por número, los nakamas de Shanks eran más fuertes que ellos. Con cada golpe, los nakamas derribaban a decenas de Marines.
—¡No los dejaremos pasar! —gritó uno de los nakamas, mientras golpeaba a un marine con su espada.
—¡Vamos a proteger a nuestros amigos! —exclamó otro nakama, mientras lanzaba un puñetazo a un marine.
Mientras sus nakamas continuaban peleando contra los Marines, Shanks se dirigió hacia la montaña de Corvo, solo y decidido. La crueldad de los Marines no lo detendría. Shanks activó su Haki del Conquistador, y una aura poderosa lo rodeó. Con un solo golpe, noqueó a 3.500 hombres, abriendo un camino hacia la montaña de Corvo.
—¡No me detendrán! —gritó Shanks, mientras se adentraba en la montaña en busca de Luffy y Ace.
La villa estaba en ruinas, y los aldeanos estaban aterrorizados. Pero Aku sabía que Shanks y sus nakamas harían todo lo posible para protegerlos. La batalla continuaba, y Aku se unió a ella con todas sus fuerzas.
Aku se lanzó al combate, su haki de armamento brillando en su cuerpo mientras enfrentaba a los Marines. Su misión era proteger al niño y a los aldeanos, y no iba a dejar que nadie se interponga en su camino.
Los piratas de Shanks luchaban con habilidad y precisión, utilizando sus habilidades de haki avanzado para repeler a los atacantes. Aku se unió a ellos, utilizando su haki de armamento para crear una armadura corporal que lo protegía de los golpes enemigos.
Un Marine se lanzó hacia él con una espada, pero Aku lo detuvo con un puñetazo cargado de haki. El Marine voló por los aires y se estrelló contra una casa cercana.
Mientras tanto, los aldeanos corrían hacia el Red Force, buscando refugio de la batalla. Pero algunos no tuvieron tanta suerte. Un Marine aplastó a una anciana con su pie, y Aku se enfureció.
—¡No!— gritó, lanzándose hacia el Marine.
La batalla se intensificó, con los piratas y Aku luchando por proteger al pueblo. Los Marines eran numerosos, pero los defensores no se rendían.
De repente, un Marine lanzó una granada hacia un grupo de aldeanos que huían. Aku se interpuso, utilizando su haki de armamento para crear un escudo que detuvo la explosión. Pero el calor de la explosión le quemó el rostro, dejándolo casi ileso pero con una cicatriz visible.
—¡Malditos!— gritó, lanzándose hacia los Marines con renovada furia.
Los piratas de Shanks se unieron a él, utilizando sus habilidades de haki avanzado para repeler a los enemigos. El haki de observación les permitía anticipar los movimientos enemigos, mientras que el haki de armamento los protegía de los golpes.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, los Marines se retiraron, dejando atrás un pueblo devastado. Aku se detuvo, jadeando, y miró a su alrededor. El pueblo estaba en ruinas, pero los aldeanos estaban a salvo gracias a los piratas y su valentía.
La batalla había durado solo tres horas, pero había sido intensa. Los Marines habían sido derrotados, pero a qué costo. El pueblo estaba en ruinas, y había habido víctimas.
Los aldeanos que quedaron, indignados y rabiosos por el ataque injustificado, se reunieron en la casa del alcalde para decidir qué hacer con el gobierno mundial. Aku se sentó entre ellos, su rostro quemado y su ropa desgarrada llamando la atención. Escuchaba atentamente, siguiendo las instrucciones de Dragón de mantener su verdadera identidad y conocimientos en secreto.
—(Debo proteger al niño y a los aldeanos) —pensó para sí mismo—. (No puedo dejar que el gobierno mundial los lastime).
Un aldeano habló primero. —Estamos de acuerdo en que debemos desligarnos del Gobierno Mundial. Esto no tiene justificación en nada.
Aku asintió con la cabeza, interesado en la conversación.
—Pero el verdadero problema son los nobles del Reino de Goa—, dijo, decidido a participar. —Vamos a seguir bajo el régimen del Gobierno Mundial.
Los aldeanos se giraron hacia él, sorprendidos. —¿A qué te refieres?— preguntó el alcalde.
Aku sonrió ligeramente. —Muy simple. Si nos deshacemos de los nobles de Goa, seremos libres."
La reunión en la casa del alcalde continuaba, con los aldeanos discutiendo sobre su futuro. Un aldeano habló primero.
—Estamos de acuerdo en que debemos desligarnos del Gobierno Mundial. Esto no tiene justificación en nada.
Aku asintió con la cabeza, interesado en la conversación.
—Pero el verdadero problema son los nobles del Reino de Goa —dijo, decidido a participar—. Vamos a seguir bajo el régimen del Gobierno Mundial.
Los aldeanos se giraron hacia él, sorprendidos.
—¿A qué te refieres? —preguntó el alcalde.
Aku sonrió ligeramente.
—Muy simple. Si nos deshacemos de los nobles de Goa, seremos libres.
Un aldeano objetó.
—Pero si nos desligamos del Gobierno Mundial, seremos blanco de los piratas. Lo poco que nos queda será saqueado por ellos.
Makino sugirió una solución.
—Los piratas del pelirrojo nos podrían ayudar. Ellos nos protegerán y trataremos ser autosuficientes desde ahora. No dependamos más del Gobierno Mundial.
El alcalde se mostró intrigado y asustado.
—¿Crees que accederá el capitán? Además, lo que hacemos es un paso muy importante y definitivo al dejar al Gobierno Mundial.
Makino respondió con confianza.
—Lo hará. Por Luffy lo hará y nosotros pondremos de nuestra parte.
Aku se inclinó hacia adelante, curioso, pero fingiendo ignorancia.
—¿Te refieres a Shanks, el pelirrojo? —preguntó.
Makino asintió.
—Sí, a él me refiero.
Aku continuó, manteniendo su fachada.
—¿Pero por qué dices que él nos ayudará? ¿Quién es Luffy?
Los aldeanos intercambiaron miradas, y Aku notó una mezcla de emociones en sus rostros. ¿Qué secreto escondían? Aku se mantuvo en silencio, ansioso por descubrir más, pero sin revelar su verdadero conocimiento.
Makino sonrió, con una mirada cálida.
—Luffy es un niño muy especial. Shanks lo quiere como si fuera su hijo. Y esta isla, la isla de Foosha, es su isla natal. Shanks hará todo lo posible para protegerla, para que Luffy sea feliz.
El alcalde asintió, con una expresión seria.
—Sí, y no solo eso. Shanks también se enfrentó a un monstruo marino, un Sea King, para proteger a Luffy. Él hará todo lo posible para mantenerlo a salvo, con uñas y con dientes.
Los aldeanos sonrieron, recordando la valentía de Shanks. Aku se dio cuenta de que el corazón del fiero Yonkou Akagami no Shanks había sido cautivado por el pequeño Luffy, una bola de sol andante de solo 7 años. La conexión entre ellos era más que evidente, y Aku se preguntó qué otros secretos escondían los aldeanos.
