¨¿Se encuentra bien? Ha estado incómodo desde que llegó. ¿Ha ocurrido algo?¨
Miré a la doctora y al final solo pude negar internamente, sabiendo que este era el momento de contar algo tan importante como lo ocurrido con Hoshino Ai, pero no atreviéndome a hacerlo por motivos que no me ponen orgulloso. Porque al final es obvio para todos que yo no quiero estar aquí, pero estoy aquí porque fue lo que quería Komachi.
Mi hermanita se preocupó por mí más que nadie tras mi recaida y una de las formas en que quiso ayudarme fue utilizar al psicólogo para contarle mis problemas. No me gustó en su momento, pero la insistencia y el hecho de que de verdad creía que esto me haría bien me hizo al final aceptar su idea. Y así es como conocí a la psicologa Muragawa-san, una mujer ya entrada en sus treinta que, la verdad, me ha tenido un montón de paciencia.
Porque el tiempo pasa, Komachi no está presente en mi vida y este es un gasto del que podría prescindir. No obstante, tal vez porque aún quiero hacer sentirla orgullosa de mis esfuerzo, todavía no le he contado mi sentir a nadie. Supongo que aún no me queda claro qué hacer con ella.
Pero bueno, pajas mentales a un lado, Hoshino Ai: ... Creo que puedo decirlo sin decirlo.
¨... Conocí a una chica rara hace un par de días. O más bien volví a reencontrarme con ella¨ Teniendo la delicadeza de no verme ya con deseos de analizar hasta cómo parpadeo, ella me sonrió, un poco feliz de que me animara a contarle cosas y vi como enderezaba su postura, preparada para que le cuente el chisme.
¨Entiendo... ¿Esta chica es una que ya has nombrado, o había pasado desapercibida hasta entonces?¨ Que preguntas tan complicadas hace, doctora, y bien que le sale tan rápido como Kamakura cuando vio a ese perro gigante.
¨Bueno, creo que hemos hablado de tantas cosas que no sabría decir, y mi relación con ella está lejos de ser de las más importantes que tuve. Sin embargo ella es... una chica bastante peculiar, por así decirlo. Incluso tanto como para de vez en cuando recordarla¨
Ayuda que se haya convertido en una celebridad de la que cuesta mucho disociarse. Hoshino Ai siempre estuvo destinada a destacarse para mí, por lo que, si bien yo la veía en otro rubro, no es descabellado que sea una Idol. Digo, es linda, es exótica y de verdad si sigo pensando esas cosas el FBI cruzará el oceano para atraparme. Para, Hachiman: aún es menor de edad.
¨Ya veo. ¿Su primer encuentro fue agradable? ¿O tuvo también un trasfondo desagradable de recordar?¨
¨Eh... Eso es...¨
Mi primer encuentro con Hoshino Ai... Hasta que nos volvimos a encontrar, ese momento es lo que más me quedó grabado a fuego de ella. Así es como vi su personalidad auténtica y probablemente aún lo crea porque sé que tiene una máscara conmigo. Con todos de hecho. Muestra una cara perfecta, su mejor versión y por más que la he provocado al punto de agrietar la máscara, sigue manteniendo una cierta perfección.
Hoshino Ai es falsa. Es una mentira, como tantas otras personas. Como todas las que están metidas en el mundo del espectáculo... Pero a diferencia de sus relaciones actuales, yo sí he visto a la Hoshino Ai del pasado. La que no tenía una máscara, la que decía todo sin filtro alguno, no importándole la opinión de los demás.
La que... era genuina.
¨Eres un perdedor¨
... ¿Eh? ¿Q-Qué dijo?
Incapaz de entender qué estaba pasando, solo me quedé mirándola con los ojos abiertos a un nivel preocupante. Dudando siquiera de que algo de esto fuera real, solo pude ver la expresión fría de Hoshino-san. El como, incluso cuando le conté cosas tan personales de mí, cuánto me abrí para contarle todo lo que estaba sintiendo por culpa de lo que pasó con Orimoto, ella...
¨...¨
Sin ya poder soportar esos ojos aterradores, me giré para mirar al frente, hacia las paredes frías que apuntaban a un salón de clases cualquiera. Aquí, con el calor del sol todavía en alto, sin casi sombras y con algunas personas alrededor, no pude evitar sentir que estaba solo. Muy solo. Que no tengo a nadie a mi lado en quien apoyarme, a quien contarle mis problemas o... que por lo menos le importe mi existencia.
A nadie le importo. Nadie es mi amigo y el soñar con que una chica quiera estar conmigo es solo un chiste. Debe serlo, y el que no lo pueda ver debe ser la razón por la que todos me ven como alguien patético. Y tal vez tengan razón.
... No, no es así. Yo... solo tengo mala suerte. Parto con desventaja.
¨... Todo es culpa de mi reputación...¨
Por eso todos me odian y siempre estaré solo aquí. Pero cuando me vaya... cuando inicie de nuevo, tendré una oportunidad. Tengo qué. Eso... si eso va a hacer así, entonces no hay nada que pueda hacer. Solo tengo que aguantar, ¿verdad? Hasta que el fantasma de mis errores... el fantasma de Orimoto ya no importe más.
Y en cuanto a esta chica...
¨...¨
Si... Mejor no decir nada. Seguro que mi reputación se arruinará aún más si le digo aunque sea algo de lo que píenso. ¿Y qué importa si ella me dijo eso? No me tiene que importar la opinión de una kouhai tan mala. Me abría a ella, le conté cosas tan personales y hasta me atreví a soñar con tener amigos para que ella... ni siquiera se dignara en contestarme con cortesía.
Hoshino Ai es la peor. Un monstruo sin sentimientos. Pensando así fue que le dediqué una mirada de asco, saqué la lengua y me fui, ya no dispuesto a enojarme más. Cuanto antes dejara de ver a esta chica horrible, más podré centrarme en sobrevivir en este entorno hostil. Satisfecho conmigo mismo por pensar es que me largué a otro lugar.
Sentí que Hoshino-san me miraba con sus ojos estrellados asquerosos, pero no le di importancia. Si a ella no le importan mis sentimientos, ¿por qué debería importarme los suyos? Y más cuando es una gran perra.
¨... Entiendo. Visto así, no fue la mejor experiencia. Menos para tu yo de ese entonces, ¿verdad?¨ Mientras ella aprovechaba el silencio para anotar todo lo que le dije en su librito, yo pensé un poco en ese entonces. En lo que sentí, lo que dije, lo que pensé y lo que terminó ourriendo. Porque ese Hachiman era un chico patético y eso se hizo notar en los siguientes meses.
Hoshino-san siguió ocupando mis pensamientos. Cada vez que la veía me ponía y mis deseos de vengarme se volvían más fuertes. Mi actitud hacia mi clase acabó por convertirme en el paria de la escuela, aquel al que nadie quería hablar. Antes de Orimoto la gente me hablaba sin pena e incluso después del rechazo publico por lo menos mis intentos fueron correspondidos, así sea con desgana.
Pero cuando dejé de hablar, nadie vino a mi lado, y eso terminó creando una bola de nieve que volvió mis últimos meses en esa escuela un infierno. Ya llegó el punto en que más de un día falté o decía que 'me sentía mal' para refugiarme en la enfermería. Fue el nacimiento de mi etapa más desastroza que acabó por completarse después de que el transporte de Yukinoshita me rompiera la pierna.
Pero eso es historia antigua. Si fuera eso nomás solo sería una curiosa anécdota que moriría conmigo, pero con Hoshino-san de nuevo en mi vida de repente aquella experiencia importa. Sobretodo porque...
¨... Escuche, Muragawa-san. Yo... La razón por la que esto es importante es porque... Bueno, podríamos decir que mi encuentro con esa chica no es algo de una sola vez. Será algo recurrente¨ Mis palabras generaron una pausa inmediata en las anotaciones de la doctora, ahora mirándome sí como un rompecabezas al que buscaba resolver la más mínima interrogante. Con esos ojos analíticos, bajó el librito.
¨¿A qué se debe eso, Hikigaya-san?¨
Ugh, solo de pensar en tener que decirlo a alguien ya me da grima. Aun así, tragándome el sabor que recuerda un montón a cuero cabelludo, me animé a responder, esperando lo mejor. Que esto no sea tan importante como parece y que la doctora me tranquilice diciéndome que no es la gran cosa.
Por favor.
¨... Podríamos decir que ella se transformó en algo así como... ¿mi alumna, tal vez?¨
... Si, con la mirada que me está dando, menos que no dije que le tengo que enseñar sobre el amor. Ante su mirada fija ahora en sus notas, yo suspiré porque a esta sesión todavíá le quedaba casi media hora. Preguntándome si era ya muy tarde para cancelar el tratamiento, pensé en qué diablos pasaba por la cabeza de Komachi al pedirme que asista a estas sesiones.
No me ayudan en nada.
Puede que suene un poco mal decirlo, pero en realidad soy un muy buen alumno. En la parte superior de la casta notaria de hecho. Como un tipo que quedó aquí debido a los errores de mi pasado, es evidente que, con eso superado, terminara por superar el nivel medio de la universidad. Es inevitable, pero lejos de conformarme con eso, me he esforzado en ser cada vez mejor. En volverme el rey entre los mortales. Por eso es que mis estudios son importantes.
Estudiar, ir a la universidad, tener psicólogo una vez al mes, hablar con Yuigahama, salir con ella y a veces con sus amigas: desde que he venido a Tokyo esa ha sido mi rutina, y a lo largo de los casi dos años desde que he venido aquí eso se ha mantenido sin cambios. Por eso creo que se me permite verme un poco sorprendido cuando, al llegar a mi departamento, veo a una mujer mal disfrazada frente a la puerta tarareando una melodia bonita.
No me costó mucho recordar quién era, pero desearía haberlo hecho. Tengo que estudiar, así que no tengo tiempo para estar con Hoshino-san ni aunque quisiera... Pero bueno, eso no quiere decir que no pueda hablar con ella un poco. Hicimos la paces o algo así, por lo que bien podría poner eso en práctica.
¨Hola¨ Diciéndolo desde una distancia respetable, corté la respetable melodia de Hoshino-san quien de inmediato se giró y puso una sonrisa no tan grande como las que solía mostrarme antes, pero que sentí mucho más radiantes. Que venían del corazón... o una de esas tonterías de las novelas románticas que Yuigahama me hace leer.
¨Al fin viniste. Me estaba preocupando¨ Mientras yo sacaba mi llave y ella se hacía a un lado, pensé en si era buena idea decirle dónde estaba yendo. Sé que en este país la ayuda psicológica no es bien vista, y aunque no creo que Hoshino-san vuelva a decirme perdedor... supongo que tampoco quiero entrar tan en confianza. O que se haga una idea equivocada de mí.
¨Estaba ocupado. Después de la escuela tuve que ir al doctor. Y antes de que digas algo, es solo una cita de rutina. Para asegurarme de que todo este bien¨ Provocando que Hoshino-san desistiera de preguntar, abrí la puerta y entré sin dudarlo. Escuché a Hoshino-san saludar a la propia casa antes de entrar. Cerrando la puerta con muchísimo tacto, yo en cambio prendí las luces, yendo de inmediato a la cocina para prepararme un café.
Dudé un segundo cuando tuve el frasco en mis manos, preguntándome si valía la pena hacerlo por la visita. Pero al final mis instintos de ser un buen ser humano pudieron y, dejando el café, agarré en su lugar lo necesario para hacer un té verde. Mientras trabajaba en eso con una habilidad que me forcé a aprender en mi tercer año de Sobu por motivos patéticos, Hoshino-san estaba sentada en la sala.
Viéndola desde mi lugar el cómo de alguna forma lograba verse como una acosadora con esos lentes y la gorra puestas, me reí recordando un poco algo chistoso que ocurrió con Totsuka hace un tiempo. Me trajo una agradable nostalgia, haciéndome trabajar con más ganas en el nexo de unión con un pasado agradable. No tanto en Yukinoshita, sino en toda la etapa del Club de Servicio.
Hiratsuka-sensei, Yuigahama y todos los que estuvieron ahí en mi momento más duro... La verdad es que tengo muchas más cosas para ponerme contento que triste. Conocí un montón de gente extraña, si, y que no son particularmente de mi estilo, pero que incluso hoy en día recuerdo como si fuera ayer. Incluso Hayama me trae ciertos recuerdos positivos, y él es todo lo que no quiero ser en este mundo.
Para cuando me quise dar cuenta, ya había terminado de hacer ambos tés. Sorprendido de que pudiera hacerlo sin prestarle atención, enseguida me recuperé y, apoyadas en una bandeja que me regaló Ebina, fui a la sala de estar donde Hoshino-san por lo menos se había quitado los lentes. La gorra se ve que es muy cómoda.
¨Gracias, Hikigaya-san. Huele muy bien¨ Contenta y, para qué mentir, aliviada de que no fuera mi glorioso café relleno de amor blanco, Hoshino-san comenzó a soplar mientras yo hacía lo propio con el mío antes de terminar dejándolo apoyado en la bandeja. Deteniendo su acción para mirarme curioso, le expliqué lo que le he tenido que explicar a cada persona que he conocido.
¨Mi lengua es sensible. No soporta el calor¨ Asintiendo en comprensión, decidí que era buena idea dejarle en claro mi situación. ¨Más importante, Hoshino-san, hoy tengo que estudiar un montón. Los examenes se acercan y aspiro a ser el mejor, así que...¨
Sobreentendiendo lo que quería decirle, Hoshino-san primero tomó un trago generosos del té que le hice y ya cuando lo apoyó en la bandeja, me dio una sonrisa de comprensión. ¨Entiendo. Lo cierto es que quise venir porque estos días sí los tengo libres, pero es verdad que ahora tienen que estar en examenes. No hay problema. Te dejaré estudiar¨
¨Gracias¨ Al final Hoshino-san era una buena chica después de todo. Mientras ella parecía estar disfrutando de la paz que da este ambiente y yo también, no pude evitar recordar un poco lo que pasó con la psicologa Muragawa-san hace poco. Es verdad que voy ahí más por obigación sentimental hacia Komachi, pero eso no quita que sé reconocer que ella es buena en lo que hace. He aprendido bastante más sobre mí mismo gracias a ella de lo que me gustaría admitir.
Por eso tomé en serio su consejo: el de tratar de acercarme a ella e intentar conseguir una amistad. El de expandir mi circulo social y, tal vez, con esto podría de paso quitarme un poco mis prejuicios hacia las Idols. O al menos entender otros puntos de vista, porque incluso yo debo admitir que me centro demasiado en mí mismo.
Hacerme amigo de Hoshino-san es... difícil de imaginarme, más que nada porque somos de mundos totalmente diferentes. Es verdad que Yukinoshita en esencia era similar a Hoshino-san en ese aspecto, pero no solo esta Idolo posee una distinción aún mayor, sino que pensar en compararlas se me hace un poco incómodo. No puedo evitar temer estar proyectando demasiado.
No quiero que mi comedia romántica siga expandiéndose, muchas gracias. Ya bastante tuve con descubrir que Isshiki y Kawasaki tenían ciertos sentimientos hacia mí. Lidiar con estas cosas no es para mí, sino trabajo de Hayama.
Mientras veía a Hoshino-san tomando el té verde y no desencajando para nada en el ambiente, me permití preguntarme qué pensaban de mí los Dioses de la Comedia Romántica para meterme en más de estas situaciones. Dudando de la mano negra detrás de todo esto, finalmente me atreví a agarrar el té y empezar a tomar un trago temeroso.
Evitando que saliera un quejido patético, lo alejé lentamente de mí y lo volví a apoyar en la bandeja, recordándome porque el café era mucho mejor. Porque MAXX Coffee era la marca suprema. Y más importante, que mis dotes actorales lograron engañar a Hoshino-san, quien no se dio cuenta de mi dolor.
¨Jiji~¨
Que no se dio cuenta he dicho.
Mientras la situación se volvía en mi contra, carraspeé para llamar la atención de la Idol con habilidades de incognito tan incognitas como el Modo Incognito. Haciendo un sonido tierno que de alguna forma lograba ser burlón, pensé que, mientras aún la tuviera aquí, bien podría intentar hacerme amigo de ella. ¨Entonces... ¿Qué tal fue tu día? ¿Hubo algo de especial?¨
Una pregunta vaga, amplia y que da paso a omitir detalles que sean molestos de narrar: un clásico aprobado por todo el mundo.
Hoshino-san hizo un gesto pensativo que pareció más un intento de posar para una revista antes de negar con la cabeza, cerrando sus ojos. ¨Nada especial. No sé qué clase de visión tiene la gente de las Idols, pero es una vida un poco aburrida fuera del escenario. Es ensayar, aprender qué decir y tener una dieta estricta sobre lo que puedes comer. Es... un poco agobiante a veces¨
¨Pero te gusta, ¿no? Sino no lo seguiría haciendo¨ Al margen de lo que pueda pensar de las Idols, no deja de ser un trabajo, y como todo trabajo seguro debe haber algunas personas que lo hacen por gusto. Y a menos que seas un talento casi irrepetible, es seguro que para estar en la cima en algún grado te tiene que gustar lo que haces. Y Hoshino-san, si algo le puedo aplaudir es que siempre se destaca.
¨... Si, me gusta mucho hacerlo. Creo que es obvio cuando me ves en el escenario¨ Asentí y traté con todas mis fuerzas de que no se notara que, de hecho, casi siempre que la veo cambio de canal. ¨Pero, ¿sabes? Creo que lo que me gusta más allá del canto en sí, es cómo puedo hacer sentir a las personas. Es como una forma de amor para mí. Sus sonrisas, la emoción... eso me gusta¨
¨...¨
Si... Puedo ver lo importante que es para ella. Desconozco qué es lo que motivó a Hoshino Ai a cambiar tanto su actitud, pero es innegable que le gusta lo que hace. Y eso puedo respetarlo, por más que tenga mis propias opiniones sobre el mundo de las Idols. Al final, ¿quién soy yo para cuestionar los anhelos de las personas? ¿Aún más cuando son tan genuinos? Ya hace tiempo dejé esa arrogancia.
Animándome a agarrar la taza de té porque así son los hombres, bebí un poquito para evitar una verguenza... y tuve mucha suerte de que Hoshino-san esté mucho más inmersa en su propio mundo personal para notar como alejé bien rápido la taza maldita.
Esta cosa da asco. Ya sé por qué nunca quiero hacerla.
¨Bueno, tal vez no te guste lo que diga, pero para mí el amor son las mentiras. Es mi manera de amar a la gente¨ Esa combinación de palabras fue suficiente para parar mis pensamientos en seco. Mirando ahora con seriedad a Hoshino-san, ella continuó con una expresión de disculpa. ¨Le doy al mundo mi mejor versión, la Ai perfecta. Quizás sea fabricada, pero lo que quiero transmitirles es amor. Quiero amarlos a todos y todo lo que creo, lo que hago, es para amarlos¨
... Me quedé mirando a Hoshino-san y ella me devolvió la mirada. Sintiendo que tenía que contestar y queriendo hacerlo, pensé bien en cómo transmitirle lo que pienso de sus palabras. De su ideal opuesto al mío. Decir no las palabras que quiero ni las que quiere ella, sino la que mejor sirvan para mi propósito.
Después de todo, tuve a la mejor sensei guiándome. Sé cómo ser un buen maestro.
¨... Si esa es tu manera de ver el amor, no te la reprocharé. Cada quien ama como quiere y no soy tan arrogante para imponer mis propias creencias¨ Tras mis palabras, afilé más mis ya de por sí afilados ojos, dándole una apariencia seguramente muy desagradable. ¨Pero creo que si me quieres como tu profesor, si quieres que sea tu guía, es por una razón, ¿cierto? Aceptaré tu forma de amar, ¿pero acaso tú la aceptas? Eso es lo más importante¨
¨...¨
Incluso si no dijo nada, pude sentir como sus ojos se volvieron más retraídos, como si quisieran analizarse a si mismos. Ahora mismo Hoshino-san está mirando dentro suyo, y como alguien que tiene que enseñarle, eso lo mejor que puedo pedir.
¨No te forzaré a que pienses como yo. Dios te libre si encuentras a una persona con mi visión de la vida: pero te enseñaré mi perspectiva y tú tomarás lo que quieras, lo que te llegue. Puede que te quedes con todo o puede que nada, pero será tu decisión. Incluso puedes rebatirme si quieres. Después de todo la que va a aprender eres tú¨
Tras decir eso, Hoshino-san hizo una expresión... extraña. Difícil de describir, pero lo que si sé es que hace a mis presentimientos forjados en el duro campo de guerra de la primaria hormiguear, avisándome de un mal augurio. Mientras pensaba en qué iba a pasar, Hoshino Ai, sonriendo con una lindura que me calentó el corazón, dijo las palabras que fueron mi Segundo Impacto.
¨De verdad eres un gran maestro, Hikigaya-san. ¡Deberías ser profesor!¨
...
...
¨... Por favor no. Todo menos eso¨
Quiero una novia carajo. Me niego a morir solo, y más importante, teniendo que ser un esclavo de lo caprichos de la juventud. La juventud sigue siendo el mal, solo que de una manera mucho peor.
Negando con la cabeza, finalmente decidí que bien podría dejar de verme tan patética y, a riesgo de generarme una molestia en la lengua que no se irá de aquí a un par de días, agarré la taza y tomé un trago generoso. Tan generoso de hecho, que no tardó en darme una picazón a cambio: porque es así de generoso.
Que te jodan, té verde.
¨Eres raro, Hikigaya-san¨
¨No quiero escucharlo¨
Tras reírse un poco, dudé un poco antes de tomar un trago ligero, esta vez no sintiéndome del todo mal... quizás, en parte, porque mi lengua a estas alturas está demasiado insensibilizada tras tanto maltrato. De cualquier manera, pude tomar a partir de ahí como una persona más o menos normal, pero eso no quitó a Hoshino-san su sonrisa, quien encontró mi sufrimiento muy entretenido, mucho más que su té.
Así nos quedamos un tiempo, conmigo tratando de terminar esta cosa endemoniada para ponerme a estudiar mientras Hoshino-san a mitad de camino dejó la taza en la bandeja de una vez por todas. Estando mucho más interesada en darle una nueva mirada a mi departamento bien cuidado, no pasó mucho para que pudiera acabar con el maldito liquido endemoniado, sintiendo en mi alma como un peso aplastante se iba cuando dejé colocada la taza en la mesa.
¨Yoshi Yoshi¨
Hoshino-san, podría prescindir de ese asentimiento continuo. Si no puedes detenerlo, por lo menos haz algo con esos aplausos. Se sienten peor que aquella vez que Tobe me pateó por accidente. Suspirando ante el recuerdo de ese tipo, me permití recostarme en el sillón y mirar el techo, embelezado por el pasado, en un breve tiempo donde parecía que se me iba a acabar el mundo porque una chica no quiso ser mi novia.
Que estupidez. Pasa el tiempo y la vida sigue: todos seguimos adelante. Incluso Yuigahama ha avanzado en todo lo que no tenga que ver conmigo. Y yo... a veces siento que no lo he hecho lo suficiente. Que aún me falta seguir moviéndome para llegar a la altura que Yukinoshita espera de mí. A la que yo mismo me impuse para demostrarme a mí mismo que valgo la pena.
Ese momento destruyó mi autoestima, pero... creo que, quizás, algún día pueda entender qué pensaba Yukinoshita en ese momento. En conocerla a ella, en saber al completo qué pensó ella. Y así, quizás, pueda alcanzar lo genuino.
...
...
Bueno, suficientes pajas mentales. Hora de estudiar.
Desganado pero decidido a darlo todo, me levanté con claras intenciones de someterme al castigo que son los estudios superiores. Yendo a mi cuarto como si algo me estuviera chupando la vida, no fue hasta que estuve frente a la puerta que noté que un par de pasos se escuchaban detrás mío. Que alguien quería invadir mi santuario privado donde leo cosas que no me gustan y, de vez en cuando, alguna novela de calidad.
Toaru no se va a leer solo, ¿saben?
¨... Hoshino-san, voy a estudiar¨ Traté de sonar amigable, en que ella entendiera que hay límites que no se deben cruzar. Pero como esperaba de una buena chica como ella, no tardó en destruir las expectativas que puse sobre ella.
¨Si, ya me lo dijiste¨ Y tuvo el descaro de sonar tan inocente...
Negándome a ceder ante esta tontería disfrazada de provocación, redoblé mis esfuerzos, queriendo sonar lo más desagradablemente obsceno posible ¨Voy a estudiar... en mi cuarto¨
Esperaba que si logró espantarme hasta a mí también lo hiciera con ella, pero me encontre con una boca abierta como una O que es más bien una o mientras hacía un sonido de estar asombrada. ¨Oooh. Eso suena muy profundo. ¡No puedo esperar a verlo!¨
¨...¨
¨...¨
Nos quedamos en este concurso de miradas más tiempo del que le admitiré a mi psicóloga, pero al final me negué rotundamente a ponerme el traje de mayordomo.
¨... Hoshino-san, largo¨
¨No quiero¨
Siento que algo quiere surgir de mí... Algo peligroso.
¨Hoshino Ai, quiero estudiar¨
¨Pues estudia¨
Sentí que algo se estaba rompiendo dentro mío, una paciencia que he cultivado todo este tiempo que he estado rodeado de esas dos insufribles 'amigas'. Tomando una bocanada de aire todo menos fresco, me permití darme un segundo para pensar qué y lo más importante, la forma de convencerla de irse sin necesidad de usar métodos bruscos. No vaya a ser que se lo cuente a uno de sus contactos y acabe enterrado bajo tierra.
Antes de que se me ocurriera soltar una tontería que de seguro no servirá de nada, Hoshino-san me agarró por los hombros. ¨¡Vamos, será divertido! No suelo tener contacto con chicos normales, así que verte estudiar será toda una experiencia. ¡Tal vez hasta pueda aprender algo!¨
¨En primer lugar, el estudio es muchas cosas, ¿pero divertido? Ni de chiste. Segundo, entiendo que su majestad esté interesada en los simples mortales como nosotros, pero le aseguro que yo no soy un ejemplo de nada. Y tercero, ¡deja de querer entrar en mi cuarto! ¡Siento que estoy cometiendo un delito!¨
¨¿Qué más da? Seré mayor de edad en unos días. Estoy segura de que unos días no cambiarán nada¨ Tal vez para ti, pero mi reputación estará por los suelos. Y lo más probable es que algún fan loco me acuchille. ¨Prometo no molestarte... más de lo debido. ¡Solo quiero aprender de ti! ¡Ver a mi sensei haciendo cosas de sensei!¨
¨¡Deja de llamarme sensei! ¿Y no tienes a nadie más a quien molestar? ¿Tu grupo de amigas Idols, tu agente o algún familiar?¨ Esperaba que remarcarle a gente importante en su vida la hiciera dejar de desperdiciar mi tiempo en esto, pero la negación casi adorable me crispó aún más los nervios.
¨No somos amigas. No nos llevamos muy bien de hecho. Mi agente está siendo un dolor de cabeza últimamente y mi familia... Bueno, quiero estar con ellos, pero estoy aquí precisamente por ellos. Si quiero atreverme a poder decirles que los amo sin mentir, necesito que me enseñe, sensei. Por favor, sensei. Si no lo hace, no dejaré de llamarlo sensei¨
¨¡Déjame en paz, sensei!¨ Empujando al reino de las sombras de donde vino el fantasma de Hiratsuka-sensei, lentamente fui aceptando que no había oportunidad de negociar. O más bien ganas: ya de por sí no quiero estudiar, así que bien podría preferir hablar con Hoshino-san a este paso. ¨Entiendo que estés desesperada si es por tu familia: sé lo importante que son. Pero créeme que no aprenderás nada de mí estudiando. No podré enseñarte nada¨
Ante mis palabras, Hoshino-san hizo una expresión contemplativa, tomando en serio mis palabras, analizándolas. Pero finalmente, siendo terca como ella sola, me rebatió con el aura que me emanaban sus ojos estrellados. ¨Con verte haciendo lo tuyo es suficiente. Quiero aprender más de ti, Hikigaya-san. Quiero saber qué clase de persona es la que me va a enseñar a amar, cómo es capaz de amar lo que hace¨
¨... Dices eso como si amara estudiar¨
¨Pues es obvio: ¿por qué la elegirías sino?¨
¨...¨
No... no creo que sea buena idea decir dinero, ¿verdad? Digo, esta charla parece estar demasiado cargada para de repente meter algo tan sucio. Incluso con mi poca conciencia social sé que eso no es bueno. Por eso, tras pensarlo un poco y que sus ojos estrellados fueran casi alguna especie de carga hipnotica porque juro que esas cosas se estaban moviendo, cedí el camino a Hoshino-san.
Pensaba recalcarle que se quedara en silencio, pero no me dio tiempo porque cuando abrí mi boca ella ya estaba adentro... Y si, eso no sonó bien para ninguna de las partes. Agradecido de que tuviera una mente tan activa que opacaba mi boca, suspiré mientras entraba a mi cuarto desganado, preguntándome en dónde salió todo mal.
Yo soy una gran mentirosa. Siempre trato de decir lo que todos quieren escuchar, lo que todos esperan de mí. Incluso ahora que quiero buscar mis propias aspiraciones, sigo anclada a no decir las cosas que debería decir. No quiero incomodar a la gente y quiero verme siempre en control de todo: por eso es que creo al final él acabó cediendo. Todo porque pude mantener la mentira de una Hoshino Ai despreocupada.
Una que no está agobiada por pensamientos intrusivos cada vez que lo ve.
¨...¨
Hikigaya Hachiman... Incluso cuando pasaron tantos años, todavía recuerdo ese nombre. Me es imposible olvidarlo. Fue algo así como uno de esos momentos que acabaron marcándome la vida junto con mi charla con Saitou-san. Pasaron años y años, pero aún no puedo olvidar las palabras que me dijo. Que me dijera en la cara que no amo a nadie.
No amo a nadie... Si, eso puede ser verdad. No, definitivamente es verdad. No puedo conectarme como quiero con la gente, siempre miento para hacerlas sentir mejor y ni siquiera mis hijos lograron darme la seguridad que quiero. Hay tanto que no sé de mí que no sé ni por donde empezar... Por eso me decidí por arrastrar a mi lucha al chico que convenientemente ha estado rondando mis pensamientos más veces de las que quiero reconocer.
No sé por qué me afectó tanto... O más bien no quiero pensar mucho en ello, pero es innegable que lo hizo. Fue una cachetada en la cara, un grito del mundo de que estoy podrida, de que no puedo amar a nadie. Recordar cómo fue nuestro pasado solo me hace sentir aún peor: a duras penas recordaba porqué me había dicho esas cosas. Es como si me forzara a olvidarlo para sentirme mejor conmigo misma.
Lastimé a mucha gente en el pasado. Con mis comentarios crueles, con las verdades que dije, con mis acciones... Tantas que solo pensarlas a todas hace que me dé un sentimiento que me cuesta definir, pero que no quiero pensar. En general, yo no quiero pensar en mis sentimientos. Cuando lo hago, cosas malas pasan. Cuando quiero pensar por mí misma, me vuelvo una persona horrible.
Lastimo, lastimo y lastimo... Lo cierto es que una mujer como yo no merece ninguna clase de amor. No puedo tenerlo cuando ni siquiera puedo entenderlo. Cuando soy como una marioneta que se mueve a conveniencia de quien está manejando... Pero, incluso si es verdad, estoy aquí, buscando aprender. Incluso si nadie de los que he herido lo quiera, quiero amar. Que cuando diga te amo, sea sincero.
Que no sea una mentira.
¨...¨
Hikigaya-san es al único al que puedo pedirle ayuda. Como alguien de mi pasado, conoce la otra cara que nadie de mis conocidos actuales ha visto, que he ocultado y ocultaré a mis hijos. Es el ideal de lo que estoy buscando de hecho: solitario, sabiendo lo justo, dispuesto a ayudarme y no representa ningún peligro. Es como un regalo caído del cielo... y que conveniente que sea justo él.
¿Por qué tenía que ser él? Otro habría sido mejor. Así... no estaría sintiéndome mal cada vez que hablamos. Que cada vez que abra la boca salga un recordatorio de que no puedo amar a nadie, que me recuerde mi mayor defecto. Estar con él, ser cercanos y esas cosas... cuando pienso en todo eso, se me aprieta el corazón. Sé que él es una buena persona: lo ha demostrado... pero aun así...
Esas palabras me lastimaron. No por quien las dijo o por el tono odioso... sino porque tienen razón incluso ahora. Con Aqua y Ruby conmigo, pensar en esas palabras me hacen sentir mil veces peor. Me agobia. Me hace sentir como la peor madre, tan mala o peor como lo fue esa perra.
Yo... no quiero estar aquí
¨...¨
Pero, aun así, me mantuve sonriendo a cada acción que hacía, dándole lo que todos siempre reciben de mí: una mentira.
Manteniendo el acto, pensé en el motivo por el que estoy aquí: para darme seguridad, para poder decirle a mis dos hijos que los amo sin dudarlo. Para que cuando me atreva a querer decirlo no me entre un pánico que me impida actuar. Para dejar de ser una cobarde y empezar a ser la madre que quiero ser. La que ellos merecen: es por eso que debo seguir aquí.
Él es necesario. Él es una buena persona. Él hará todo lo posible... Es por eso que tengo que tragarme estos malestares infantiles y ser una mejor persona. Él parece estar sufriendo estudiando eso pero aun así sigue: es justo que yo lo haga. Por eso seguí mirando, seguí aparentando una mentira. Haré realidad todas las mentiras que sean necesarias para encontrar esa única verdad.
¨...¨
Pero... Si, Hikigaya-san me hace sentir mal, no hay duda de eso. Es la persona que me recuerda mi fracaso como persona que nunca podré olvidar. Es un chico que no se cuida lo suficiente y que odia a las Idols. Y también debe ser esa clase de chicos que creen que una chica a su lado es una molestia. Él es todo menos sutil en que preferiría ver la televisón que hablar conmigo.
Su buen corazón es lo que le hace ayudarme, pero nada más.
...
Pero es un poco lindo, ¿no?
Digo, si, no se cuida de la mejor manera y esos ojos no son lo mejor, pero creo que con un poco de arreglo él se vería decente como mínimo. O si dejara de encorvarse tanto. No sé, creo que hay potencial en él.
¿Tal vez podría ayudarlo? Creo que es justo, ya que él me está enseñando. No sé qué tanto podré hacer o si él estará dispuesto a seguir mis palabras, pero por lo menos hay que intentarlo. Por más bueno de corazón que sea, todo entra por los ojos. Incluso si él cree en ser genuino, creo que eso excluye el cuidarse bien, ¿no? Amarse a uno mismo también es genuino.
¨¿Hikigaya-san?¨
¨¿Qué ocurre, Hoshino-san?¨
Sin verme tan siquiera de reojo, él siguió concentrado en las hojas que tenía delante.
¨¿Quieres que te enseñe cuidado personal? Te prometo que te sentirás mejor¨
Tras escucharme, paró en seco sus acciones casi con riesgo de romper el lapiz. Mirándome ahora sí con esos ojos mejorables, los afiló más de la cuenta, buscando analizar mis palabras. Luego, tras un momento de comprensión sorpresiva se pusieron más pensativos, tomando en consideración mis palabras por motivos que no sé pero son bienvenidos. Inclusoa sí, él era muy expresivo cuando bajaba la guardia.
Finalmente, llegando a un concenso y tras asentirme con una sonrisa que he visto en un montón de gente menos que agradable, volvió a centrarse en sus cosas de universitario.
¨Si, tienes razón. ¿Puedes ir a comprarme enjuague bucal? Prometo que te lo devolveré¨
... A veces los chicos son tan...
¨... No me refería a eso, Hikigaya-san¨
Viéndolo confundido casi como un cachorro que no entiende una orden más allá de sus capacides, no pude evitar cuestionarme a mí misma por mis deseos. Él tendrá potencial, si, pero el trabajo necesario para eso suena a toda una odisea. Lo mejor sería dejarlo pasar y vivir con eso.
... Es una lástima que no me conforme con menos que lo mejor.
De acuerdo, creo que esta vez no me tardé tanto. O me tardé lo mismo. ¿Quién sabe? Espero sepan entenderme. Ando un poco ocupado y hago malabares con muchas historias.
En fin, un capítulo que plantea un poco mejor hacia dónde quiero llevar la historia. Me gustaría saber qué piensan ustedes, pero bueno, no puedo forzar los comentarios, ¿verdad? Creeré lo mejor y espero que me sigan hasta el fina. Un sueño, si, pero soñar es gratis... De hecho es casi lo mejor que puedo hacer con mi situación ecónomica. Mi país no es precisamente un ejemplo de economía.
Como sea, establecimos las bases de la relación entre Ai y Hachiman, así como también presentamos a la psicóloga. Créanme cuando les digo que esa mujer va a ser mucho más importante de lo que creen, sobretodo entrando al final de la historia. Es mi manera de ir preparando el climáx que toda comedia romántica tiene que tener.
¿Qué más?... Bueno, me vi de nuevo los primeros capítulos de Oshi no Ko. Los primeros tres. Yo no soy de los que suelen volver a verse animes a menos que sean muy especiales para mí, como Fate Zero/UBW/HF, Oregairu, Death Note o Re:Zero. Sentí que era necesario tener más fresca la personalidad de Ai y un poco a los hermanos Hoshino. También tengo planeado verme un poco el manga estos días, al menos el comienzo, para ver si saco más cosas para meter. No sé qué tan bien adaptado esté el inicio de la historia.
Si bien hay muchas cosas que no sé, en la cultura de internet son inevitables los spoilers. Me he salvado de varias cosas importantes (creo) pero es innegable que estoy enterado de cosas que estarán en la tercera o cuarta temporada. De hecho fue un spoiler lo que me motivó a escribir esta historia, si tienen curiosidad. Cuando termine el anime, trataré de ponerme al día.
Respecto al romance, de momento no esperen mucho. Primero deben ser amigos. Aunque creo que ya di algunos indicios de hacia donde quiero llevar esto. Es con esta relación que Ai y Hachiman mejorarán en varios aspectos. Esperen aprendizaje y fricción entre ellos.
En fin, creo que eso es todo. A partir de este lunes estaré más ocupado, así que puede que tengan que esperar un poco más los capítulos. En principio esta historia no entrará en Hiatus: a diferencia de la de Pokémon, hay muchas cosas que hay que aclarar. Tengan claro que mínimo nos quedan unos diez capítulos. ¿De cuántos se preguntarán?... Pues quién sabe.
Si bien tengo planeadas cosas, esas son para el final. Podría decirse que lo importante de verdad es el medio, el romance... y bueno, quizás cuando me enamore saque algo XD. Nah, broma, pero esta es una zona que no manejo bien por falta de experiencia. Sepan comprender.
Ahora, al comentario.
Thanatos System:
Me alegra que te gustara. Si, un Hachiman adulto tiene un contexto que hay que narrar. Distinto sería si estuviéramos en Sobu, como tenía planeado en un inicio. Yui... si, ella no lo tiene fácil. La pobre parece estar destinada a quedarse en un segundo lugar, pero esta Yui no es una adolescente. Es una adulta que sabe lo que quiere y va a luchar por ello. No será tan pasiva como con Yukino.
Los gemelos de momento serán personajes de fondo, si, porque son algo que cambiaría toda la dinámica en su relación. Bien podría poner una barrera que Hachiman no querrá cruzar debido a su miedo respecto al trabajo de Ai. Como buena madre soltera, primero tienes que enamorar a tu hombre antes de encadenarlo XD... Nah, es una broma, pero sin duda es algo que Yui creerá.
Gracias por entenderme: a veces puedo pecar de excederme con ello, pero me gusta ir tranquilo con esto. No de tan poco a poco, pero sí que las cosas se cocinen antes de servirlas. Y si, te entiendo: como alguien que tiene muchas historias pasadas, sé lo crucial que es tener un rumbo, una idea clara de qué quiero contar y hacia dónde quiero ir.
Como amante de las historias largas de muchas palabras, yo tampoco creo que 3 semanas sean mucho. Soy fan de historias que se actualizaban con meses de diferencia XD. Dudo que alguna vez llegue a ese nivel, si eso te tranquiliza: como un ávido lector, sé ponerme en ese lado. Por eso estoy tratando de que sean capítulos más cortos pero más constantes en lugar de lanzarte 15.000 palabras cada tres meses. Así pierdes el hilo.
Como sea, gracias por comentar. Cuídate.
...
Para mis lectores de Oregairu, el lunes o martes publicaré la historia con Pokémon. Ya la tengo lista, pero quiero repasarla un poco para asegurarme de que estoy seguro de ella.
En fin, hasta otra.
