Sentado frente al computador, no pude evitar sentir que estaba en un interrogatorio con una mujer que me entiende más de lo que me siento cómodo. Es como si Hiratsuka-sensei nunca se hubiera ido.

Hikigaya-san, me gustaría saber si ya se ha podido recuperar de ese suceso en particular— La sonrisa profesional de la psicologa no ayudó en nada a mi humor. Pensé en responder con crueldad, pero seguro que Komachi me quitaría muchos puntos. Suspirando por dentro, contesté.

No necesita ser tan indirecta, doctora. Ya no me afecta tanto— Recordé decir el 'tanto' porque la última vez que no dije eso, comenzó un interrogatorio que desenvocó en una escena que prefiero olvidar. —Sobre eso, yo... me siento mejor, si, aunque ahora tengo miedo de lo que viene ahora. El año se termina y mis notas no son las mejores.

Si no fuera por la ayuda de todos, capaz hasta habría repetido el año. Tengo suerte de tener a... amigos o algo así, si.

Si, esta es una época de gran importancia para ustedes, jóvenes. No hay duda de que te encuentras en un momento que decidirá tu futuro— La sonrisa que me transmitió a través de la pantalla fue una que hablaba de la experiencia, de las que solía ponerme Hiratsuka-sensei. —Pero no desesperes, pues esta es una de varias. No te diré que la tendrás fácil después, pero alguien de tus capacidades seguro saldrá adelante. Creo en ti.

... Dios, que me diga eso la mujer a la que mis papás pagan y no mis jodidos padres dice... dice tanto. Tanto mal.

Evitando las lágrimas de la impotencia y el rencor, traté de quedarme mirando al frente. Tenemos una internet decente, pero esta lejos de ser la ideal. A veces la pantalla se queda congelada unos segundos y que se quede ahí mientras miro a la ventana, por mucho que abogue por ser libre de las cadenas de la sociedad, me hace sentir mal.

A lo mejor es el primer paso para ser un esclavo corporativo.

Gracias, doctora. Confío en que todo saldrá bien... de algún modo— No sé cómo ni si es posible que una universidad seria me tome con mis notas actuales, pero de todas maneras nunca fue mi intención volverme un erudito de ciertas prácticas para acabar siendo el lamebotas de un viejo cascarrabias que ya debería retirararse. No, lo que importa en esta vida es el dinero. Dinero ganado con el esfuerzo requerido.

¿Trabajo duro? Al demonio con eso. Si voy a volverme un engranaje del sistema, será a mí manera. Pronto crearé un séquito a mi alrededor que seguirá todas mis órdenes como un evangelio. Lo llamaré Hachiismo y será la religión dominante en el mundo en los próximos 100 años, luego de que muera heroícamente protegiendo mis ideales de la reina demonio Haruno.

Si, puedo verlo.

... Hm, que sonrisa más peculiar. ¿Acaso así es como lo hacen los jóvenes hoy en día— La forma en que lo dijo fue extraña.

Doctora, no quiero que se haga una idea equivocada ni que me mande preso, pero le aseguro que le faltan unos cuantos años para decir cosas así— Es más joven que mi madre y que varias más. No es posible que los adultos estén tan desconectados de cómo piensan los que serán sus futuros esclavos sociales, ¿verdad?

Vaya, menos mal me aclaraste que no me hiciera una idea equivocada. Lo que dices es muy peligroso, Hikigaya-san— El tono con el que habló era cómico, como el que haría una mujer adulta que se está riendo de un jovencito... pero no se estaba riendo.

Incluso si no espero nada, de algún modo esto me hace sentir decepcionado. Una cosa es que no me tomen en serio y otra ya es tratarme de criminal...

En fin, antes de pasar a otro tema, me gustaría hablar d-

Antes de que me preguntes sobre qué vamos a hacer cuando vayas a la universidad, quiero preguntarte algo.

¿Eh? ¿Cómo ella...?

... ¿Y eso sería?

¿Por qué las mujeres en mi vida siempre me ven como un libro abierto? No quiero que todas sean como Tobe, porque eso sería para irse a un bosque y no volver, pero me vendría bien no estar tan expuesto al sexo opuesto que me puede interesar de una manera no pura. No quiero que mi vida universitaria acabe en un desastre policial.

¿De verdad estás bien? ¿Cómo te sientes con respecto a Yukinoshita Yukino?

...

...

...

... ¿Sabe? Usted me recuerda un poco a una maestra que tuve.

Puedes matar al pensador pero no a la idea, supongo.


—Hikki, deja de mirarlas así. Es raro.

—...

No es que ellas me estén mirando bien precisamente, Yuigahama. Entre que Miura se está aguantando las carcajadas y Ebina está intentando tomarme fotos para vaya uno saber qué motivo, es evidente que mi respuesta no va a ser positiva. Faltaría más que me tomara bien lo que quieren estas brujas sedientes de ver mi caida... Pero, por desgracia, soy débil de vez en cuando a esta femina, así que asentí y me enfoqué con fuerza en lo que tengo delante.

Oh, café, ¿qué haría sin ti? Te diré lo que haré contigo: ponerte más azucar. La suficiente para quitarme la amargura de esta situación. Yuigahama me acarició la cabeza como si fuera un niño, lo que provocó que ambas mujeres hicieran ruidos que son ofensivos. Aun así, demostrando que soy el adulto en esta relación, las dejé estar. Total, algún día tendré mi venganza.

Tenemos cerca a Corea del Norte, ¿saben? Solo necesito contactos...

—Bueno, que Hikio actue como un perrito es divertido, pero no es a eso a lo que vinimos. Tenemos que estudiar, ¿verdad?— El tono que no habría lugar a debates fue respondido con un trago duro por parte de Yuigahama. Como siempre, por más que algunas cosas cambien, no necesariamente tiene que ser tan distintos. Lo que se pierde no puede ser recuperado, pero eso es algo específico. Otra cosa es lo general, en este caso la esencia de la persona.

... Todo para decir que, aunque se esfuerza al máximo, a Yuigahama no le gusta estudiar y se esfuerza mucho en volver a cuando éramos adolescentes.

—A-Ah... Si, ¡tienes razón!— Riéndose de forma forzada para ocultar su intento de ser una adolescente, negué con la cabeza y tomé de mi café debidamente azucarado. Ebina comentó algo que no presté atención pero que provocó una respuesta explosiva en Yuigahama que, para qué mentir, tampoco escuché. Estoy mucho más enfocado en mi libro.

No uno que tenga que ver con lo que tengo que estudiar. Por fortuna estos días me permitieron estar incluso un poco adelantado a mi campo de estudio. Por supuesto que está el riesgo de que lo que diga el profesor sea algo que contradiga o no esté en consonancia con lo que aprendí, pero pensemos en positivo. Por muy a libre interpretación que puedan ser algunos elementos, esto no debería traerme más complicaciones

Aunque digo eso, pero quizás debí enfocarme solo en la carrera que me va a dar dinero. ¿Por qué decidí entonces hacer un curso virtual en Letras? ¿Qué me motivó? Lo pienso a veces, pero tampoco es que me quite mucho el sueño. Más que un curso que dé un diploma con el que ejercer una profesión, lo que hago es tan solo una manera de matar el tiempo. De desestresarme de tantos números y letras mal colocadas.

A veces pienso en si debí seguir en lo que era bueno, mi 'pasión' como diría Hiratsuka-sensei, en lugar de lo que me dará de comer. Quizás pude intentar más seriamente ser un escritor que se pueda pagar el pan. Si ser uno serio no servía, a lo mejor pude intentar en el mundo de las novelas. Tengo ideas que podrían haber servido... Pero al final nada de eso importa, ¿verdad?

Incluso si la esencia no se pierde, a veces se vuelve tan irreconocible que no es diferente de la muerte. Si ya elegí mi camino, no puedo retractarme ahora, ¿verdad? Además, siempre puedo intentar en la escritura cuando sea ya un anciano retirado al que su esposa le abandonó por estar ausente. A lo mejor ahí sí pueda meterme de lleno en el mundo de las novelas ligeras.

... Digo eso, pero no me gustaría decepcionar a Shinomiya-sensei, principalmente porque esa mujer da miedo cuando se enoja. Es absolutamente maniatica. Si así es cuando está en una pantalla, temo al que vea su ira en vivo. Pobre diablo.

—... Hikki está haciendo esa cara de nuevo.

—Déjalo. Seguro está reviviendo otro de sus tantos traumas.

Eso es... dolorosamente cierto, pero no quiero escucharlo de ti, rubia teñida.

Suspirando internamente, empecé a leer mi libro mientras Ebina y Miura intentaban ser las maestras de una Yuigahama que de verdad se estaba esforzando. Al parecer lo que están viendo ahora es algo super difícil en comparación a lo que estábamos viendo hasta ahora. Yo no lo sentí así, pero cada quien con sus demonios.

Aunque ni Miura ni Ebina están en el mismo campo que nosotros dos, quizás por el hecho de que quisieron ser buenas amigas o quizás porque en realidad son más inteligentes de lo que la camarilla de Hayama les dejó mostrar, tenían la capacidad de al menos enfocar su pensamiento de tal forma que podían ayudarla a aprender sin enseñar nada realmente.

Haciendo las preguntas correctas, guiándola y animándola cuando se frustra, su trabajo aquí es apoyarla, ser una especie de oradoras motivacionales. Parece poco, y en realidad lo es, pero Yuigahama siempre ha sido más inteligente de lo que se cree. Solo necesita no rendirse y que alguien esté ahí para ella. ¿Y qué mejor apoyo que dos amigas que la conocen bien desde hace años?

Cuando Yuigahama gritó de la emoción al entender algo que, según sus palabras, era tan fácil, sonreí para mis adentros, mi trabajando estando más cerca de empezar.

¿Cual es el mío, se preguntarán? Todavía falta para eso, así que mientras tanto podríamos intentar leer esta novela de una vez. Por más que las novelas ligeras hayan destruido parte de mi gusto y lo envenararan con cosas que harían llorar a los más elitistas, los 'verdaderos lectores', todavía puedo apreciar los clásicos.

No es que esté sea un libro conocido, pero tiene toda la pinta de ser de esas obras demasiado complejas para ser populares que tienen un séquito de seguidores que no me cabe duda serán tan molestos como el otaku más rancio. En fin, ya le di muchas vueltas.

[Bendita y horrorosa soledad, ¿eh?... Solo espero no quedarme con un trago muy amargo.


Anastasia... Mi Anastasia, ¿por qué no me diste una oportunidad?

¿Por qué, a pesar de todo lo que pasamos, de cuánto hemos crecido uno al lado del otro y de cómo nuestros corazones se volvieron uno, al final me dejaste? ¿Por qué te fuiste del continente, queriendo borrar tu presencia de todos quienes apreciamos tu belleza?

¿Acaso quisiste huir? ¿Fueron las expectativas que la multitud puso en ti, que yo puse en ti, demasiadas para enfrentarlas? ¿Acaso pequé de idealista, confiando en que mi visión de ti, tan perfecta y tan hermosa, era la verdadera tú? ¿Sufrí acaso, por culpa de mi incapacidad de ver al otro lado, las consecuencias de no entender? ¿De no ver lo que nos separa, lo que eras tú?

Lo pienso y pienso aún más, pero nada me llana. Las teorías te envenenan la mente, corroen tu ser y evitan que veas la realidad en favor de tu propio mundo imaginario, tu mundo de ideas personal, en donde todo lo que tú creas es la realidad. Tal vez ese fue mi error... centrarme demasiado en mí, en lo que sentí y lo que sufrí, que no llegué a ver lo que escondías.

¿Lo escondías realmente, o mi mente estuvo tan nublada de mi visión de tu perfección que no fui capaz de ver las señales? Anastasia de mi vida, dueña de mis anhelos más profundos, ¿acaso te fuiste de mi lado porque no logré entenderte? ¿Te decepcionaste de mí por no cumplir tus expectativas y por eso fuiste a buscar pastos más verdes?

¿Buscas, en tierras lejanas, a ese alguien que pueda entenderte genuinamente? ¿Buscas, sin mí a tu lado, a esa persona que sea capaz de llenarte el alma como tú me la llenaste a mí? Anastasia, mi musa, dueña de mi corazón, ¿buscas acaso a ese hombre que sea digno de ti? ¿Buscas, diciéndome esas palabras de confianza, de cariño, hacerme olvidarme de ti para poder irte con la frente en alto?

¿Buscaste, confiando en mi capacidad de mejorar y recalcando una y otra vez lo mucho que podemos crecer separados, en realidad consolarme porque fui indigno de ti? ¿Porque carecí de la fuerza para estar a tu altura?

Anastasia. Oh, mi Anastasia...

Eso no se hace. No puedes hacerme esto, no después de todo lo que me hiciste sentir, de todo lo que aprendí, de todo lo que intenté. No puedo dejar pasar semejante acto. Por esto, muy a tu pesar, te estoy escribiendo esta carta. Este mensaje, lejos de ser una promesa vaga, es algo más acorde a la situación. Una promesa si se quiere.

Anastasia. Oh, mi Anastasia.

Voy a matart-

—¿Hikki?

...

Suspiré, liberando todo el cansancio que tengo acumulado por recuerdos que no vienen al caso. Bajando el libro para que sea ahora problema de la mesa, miré al frente, encontrando confort en la pared pintada de un feo color rojo. Sin atreverme a moverme de ahí, fue cuando escuché a una persona levantarse de la silla que, finalmente, comprendí que la acababa de cagar en grande.

Sin mirar aún, sentí una mano suave tocarme el hombro. Un pensamiento fugaz me dijo que era el primer paso para tocar mi cuello, pero es solo el libro todavía afectando mi psique. Mientras pensaba en todo eso, escuché a Miura chasquear los labios pero, por lo demás, no diciendo nada. Cortesía puede ser, aunque yo siento que es más bien la incomodidad propia de la situación.

Ninguno de los dos ha podido superar del todo el pasado, no importa cuántos novios se consiga ella. Aunque yo en lo personal siento asco de esa comparación, no hay duda de que Hayama Hayato fue su equivalente mío a Yukinoshita.

Matando cualquier clase de introspección cuando mi cabeza fue apoyada en el hombro de una chica de pelo rosado, de verdad no pude evitar tener ganas de golpearme la cabeza contra el muro. Por más que ahora estemos en la universidad, todos me siguen tratando como si fuera un adolescente lastimado. Y puede que en parte sea verdad, pero no es tan así.

De verdad no lo es. Yo... yo tengo algo diferente. Algo más... asqueroso, un sentimiento que llegué a tener en mi peor momento, cuando estaba afectado a un nivel inimaginable por la decisión de Yukinoshita. Fue un sentimiento horroroso, del que hoy lo miro y me provoca desprecio, pero... el solo hecho de que llegara a existir a veces me genera estos momentos.

—Hikki, ya está. Estamos aquí contigo, ¿sabes? Somos un equipo.

—...

Yuigahama es una buena chica, y esa bondad se acaba contagiando a todos los que la rodean. Miura no será la mujer que más aprecio y Ebina no me parecerá la más cuerda, pero no hay duda de que Yuigahama... de que Yui saca lo mejor de ellas. Ni que hablar de mí. Ya sin Hayama fungiendo como líder y con Miura estando en un momento difícil, fue el turno de Yuigahama de ser la líder, así sea a un nivel emocional.

—... Tch. Que rarito.

—Jeje.

Escuchándolas no tomando como se debe las palabras de Yuigahama, pero tampoco rechazándolas, ellas ya habían aceptado la relación. Eramos lo que se podría decir un grupo de amigos, si, pero creo que la comparación más acertada es la de gente herida que se consuelan entre sí: un grupo que se unió en base a la necesidad que más tarde acabó desarrollando una especie de apego.

Mi yo del pasado no se habría tomado bien algo así: lo aborrecería, diciendo que está demasiado lejos del ideal genuino que buscaba alcanzar en las relaciones, de hecho siendo un ideal que mantengo hasta el día de hoy... pero, al final, si algo aprendí de las personas, si tengo que quedarme con una enseñanza de todas las que aprendí, es que a los humanos nos es imposible no ser hipócritas.

Sonriendo, no sabiendo si de forma positiva o negativa, finalmente miré a Yuigahama. —Ya está bien. Solo me afectó mucho el libro. No... no creo que esté para leer cosas así.

—¡Pues no las leas!— Sonriendo como siempre lo suele hacer, ella se volvió a dirigir hacia su par de amigas que me miraban de forma rara, aunque no de mala manera. —Entiendo que esto te puede resultar muy fácil, pero ponerte a leer mientras estás rodeado de gente es de mala educación. Pareciera que estás aparte de nosotros.

—... ¿Y la mentira?

El puchero que me hizo no tiene derecho a ser tan lindo. Ya no estás en esa edad, Yui. —¡Cállate y ven aquí! Necesito tu ayuda y tú necesitas socializar— Tras eso, se acercó más a una desabrida Miura mientras me indicaba que pusiera mi silla ahí, como si fuera un niño o una especie de perro muy listo. De cualquier manera, negarme a ella es imposible, por lo que mejor hacerle caso.

—... Aaah. Está bien.

Somos un grupo extraño cuanto poco. Una chica podrida, una chica superficial que se esfuerza en ser algo más, una chica burbujeante que esconde cosas que todavía no soy capaz de descifrar y un chico que al parecer es incapaz de dejar de ser un perdedor. Todos tenemos nuestras luchas y todos nos seguimos esforzando en ser mejores versiones de nosotros, pero... si se me permite aguar un poco la fiesta, creo que es imposible.

Siempre he creído que la gente puede cambiar hasta cierto punto. Puedes aprender, mejorar incluso, pero todo en base a quién terminas siendo casi desde que naces. Mucho antes de que puedas tomar tus propias decisiones, el mundo, tu entorno, ya habrá hecho lo suficiente para distorsionar tu imagen en aquello que luego querrás o no deshacer, pero está ahí. La rebeldía adolescente no deja de ser una tonta lucha contra esas ideas que más tarde o temprano se acaba abandonando.

...

—...

—... Hikitani-kun, deja de hacer esas caras. Si no te conocieramos, llamaríamos a la policía.

—¡Si, si Hikki no fuera nuestro amigo, ya lo habríamos hecho!

—... ¿Y si lo hacemos?

—¡Y-Yumiko!

... Me reí internamente, deshechando aquel intento de filosofía profunda para niños de catorce años.

No he hecho lo mejor en mi vida y nadie aquí es lo suficientemente inteligente para ser un ejemplo a seguir, pero bueno, paso a paso, ¿no? Por más pesimista que sea en cuanto a mis posibilidades, creo que luchar por alcanzar ese bello sueño, el de un hombre que superó todos sus complejos, que alcanzó su final feliz, es una meta de vida que no da miedo recorrer.

Tengo toda la vida para hacerlo.

—De verdad son increíbles...

Incluso si no conozco del todo a quienes me rodean, si se mes incapaz de comprender la verdad absoluta de algo, estoy feliz de que al menos ellas se muestren lo suficientemente confiadas en que se puede mejorar. Sea su intención o no, me inspiran a seguir avanzando y... y creo que eso es lo que hacen los amigos o algo así, ¿no? Al menos siento que esto es lo que te quiere vender la ficción cuando hablan de amistad.

—¡!... H-Hikki...— Sin quererlo ni beberlo, logré que Yuigahama no solo se sonrojara como un feo tomate, sino que también me diera esos ojos de chica enamorada que, la verdad, temo el día en que tengan el efecto deseado en mí.

—Tch. Como digas— También sonrojada, al menos sé que Miura Yumiko no está enamorada de mí. Podríamos decir que, tras años de haberla conocido, me he hecho a la idea de que le gusta mucho ser halagada, si, pero más cuando cree que están siendo sinceros, y no hay nada más sincero que mi estupidez.

—Que lindo~— Vete al diablo, Ebina. Todavía no olvido que les contaste a tus compañeras de trabajo que yo estuve interesado en Totsuka. ¡Mi amor hacia él es demasiado puro para tus descripciones de burda e insipida lujuria!

Negando con la cabeza, hice lo que Yuigahama me pidió, esperando de verdad que el ambiente raro que dejé desaparezca ahora. ¿Dije ahora? Quise decir para ayer.


Yuigahama no es tan inteligente como quiere ser, pero es mucho más inteligente de lo que cree. Si bien ella suele tener una autoestima mucho más saludable que en el pasado, no quita que tenga sus complejos. Así como para Miura es que la perciban de superficial y el de Ebina es, irónicamente, que nadie mal de ella en un sentido más allá de su fascinación por el Yaoi, su inteligencia es aquello que le pone de mal humor.

No ayuda, sin embargo, que le cueste más de la cuenta concrentarse en donde debe. Iba tan bien, pero justo escuchamos de pasada una conversación sobre un grupo de Idols entre dos clientas que se iban para que llegara el infierno en la tierra. Ojalá fuera una exageración, pero como hombre de testosterona promedio, escuchar a esas dos hablar tan... raro de un cantante en específico y el como Yuigahama no las rechazaba me... me molesta un poco, ¿si?

Traté de redirigir la conversación hacia lo que importa, que es que Yuigahama pueda seguir el ritmo, pero no hubo caso. Como buen solitario, casi como en los viejos tiempos, invoqué una de mis viejas 108 habilidades para largarme al baño y encerrarme hasta que la tormenta pase. Conociendo a Yuigahama, empezará a buscarme para evitar que me vuelva a escapar y entonces ahí volveremos a estudiar.

Que listo que sos, Hachiman. Solo los genios hacen eso.

—... Pero esto es aburrido.

E incómodo. Más de un tipo me ha visto raro y temo que alguno haya llamado al encargado por tener a un presunto criminal buscado por fraude fiscal relacionado con el mundo de la pesca.

¿Demasiado específico? Quizás porque eso es lo que pasó.

Honestamente, dicen que los adultos se vuelven menos interesados sobre la apariencia de los demás cuando crecen: que ya no juzgan tanto. Todavía estoy esperando a que todos crezcan, incluyendo las ancianas.

Especialmente ancianas.

—... Eso es...

Mientras bajaba sin interés por las noticias del día, la cara de alguien en concreto me hizo detenerme de golpe. Mirando a aquella mujer que al parecer se metió en un curioso proyecto para crear una auténtica energía renovable junto a tipos que solo puedo describir como si los parias de las preparatorias en películas estadounidenses cobraran vida. Curiosamente ella, una japonesa, está en el centro del grupo, como la líder o algo así.

—... Así que lo estás haciendo, ¿eh? Realmente quieres cambiar el mundo.

Que increíble y que... y que...

...

...

Suspiré, de repente recordando sentimientos desagradables, tanto los que llevo sintiendo desde ese día como los que cargo apenas logré superar esa nefasta fase. Pero, superada ya, aun así es parte de mí. Es mi pasado.

Cuando pienso en la palabra 'pasado', me viene a la cabeza varias cosas. Algunas buenas, la mayoría mediocres y unas tantas horribles. Yukinoshita Yukino suele ser una constante cuando rememoro lo que tiene que ver con Sobu o, más concretamente, cuando pienso en los amores de mi pasado.

Pero incluso entre mis 'amores' de la infancia, ella se destaca no solo por haber sido la chica que más me marcó, sino porque podría considerarse que es la única de todas esas 'relaciones' que no he logrado superar.

Orimoto Kaori, por ejemplo, es una chica que por casi tres años fue la mayor espina en mi corazón: fue la prueba máxima de que me equivoqué en mis sentimientos, que mi propia mente me jugó una mala pasada y que me hizo sufrir las consecuencias de no pensar las cosas. Mi 'amor' hacia ella fue producto de toda una infancia de desamores y de no entender a las mujeres. La llegué a odiar en ese momento... pero al final la logré superar.

Por supuesto que en el pasado me culpé a mí, pero también no paré de sentir que ella era, así sea de forma indirecta, en 'responsable'. ¿Por qué y cómo ella hizo eso? Al final, lo cierto es que no había explicación, pero era lo que sentía. Razoné mucho y creí ser un tipo lógico, pero no hay duda de que mi corazón, mis confusos sentimientos, la culpaban a ella de mi dolor. Irracional y tonto, pero así fui yo.

Pero la logré superar.

A pesar de todos mis complejos, de como todo estaba dado para que cayera profundamente hacia algo que me aterra pensar, la superé. Logré verla de nuevo y aunque en ese entonces me sentí terrible, me alegra decir que pude poner las cosas en orden. Ella no se disculpó como me habría gustado, pero sentí que llegamos a un concenso. Ella llegó a una respuesta y yo a la mía. Para una 'relación' nacida de lo más bajo, no pudo tener un final más perfecto.

Y las demás chicas... Je, a día de hoy apenas recuerdo la cara de varias de ellas. En su momento fueron un trauma, si, y la verguenza que sentí en ese momento no se borró del todo, pero ya no me frenan. No las uso más como muletas para justificar mi inacción. Continué avanzando, dejando esas 'relaciones' en donde corresponden: en nada.

Pero... ella fue diferente. Demasiado.

—...— De repente mi celular comenzó debido a razones que no importan. Resistiéndome a guardarlo, seguí enfocando mis ojos de pescado en esa cara. En esa sonrisa jovial, decidida y hermosa. Me enfoqué lo increíble que era y en cómo sus ojos no transmitían ninguno de los complejos que me atañen.

Eso es bueno... ¿verdad?

Como dije, Yukinoshita, en cambio, fue... fue diferente. Lo fue porque yo fui diferente, lejos de aquel chico de trece años que no entendía ni donde estaba parado. No solo fui diferente cuando la conocí, sino que a lo largo del año que estuvimos juntos, cambié aún más. Mejoré, luego empeoré y luego seguí intentando mejorar, lográndolo de manera escueta, mas avanzaba.

La mayoría fue por motivaciones más personales, propias, pero cuanto más mejoré, más Yukinoshita Yukino movía mis pensamientos. Quería mejorar por ella, quería acercarme a ella, quería entenderla a ella: quise tanto todo eso en un punto que ni me reconocí. ¿Adónde había ido el asocial que rechazaba la juventud? ¿Qué motivó a un tipo tan derrotista como yo a seguir avanzando?

No me importó nada de eso: mandé al demonio mis viejas creencias porque ya no eran mías, sino de alguien más. No diría que el amor fue lo que me hizo cambiar, sino la amistad: una amistad que con el tiempo acabó convirtiéndose en amor. Fue una... ¿cómo decirlo?... La evolución natural de todo lo que fuimos construyendo los tres.

Pero... cuando rechazó mis sentimientos, yo... me sentí traicionado.

No me malentiendan: sin duda una parte de mí hablaba desde el despecho típico del adolescente o del hombre que creía tener derecho a pesar de la negativa. Admito que una parté de mí, pequeña, pensaba así, y el hecho de lograra callarla no quita que existió. Eso no es el problema.

¿Cómo lo pongo?... Hay muchas cosas que no entiendo de las personas. Me cuesta comprender del todo sus sentimientos, pensamientos y esas cosas. Mi busqueda de algo genuino fue una lucha que decidí pese a lo imposible que suena, pese a que no hay nadie que comparta mi sueño. Ni siquiera Yukinoshita lo hizo, por lo que ese sueño mío es solo para mí. Es mi meta personal.

Pero... pero incluso si ese sueño nació de mis experiencias, de vivir mi vida, no estoy tan metido en mi cabeza. Yo lo vi en ellas: vi el cómo vivieron, aprendieron y mejoraron conmigo. Este viaje no fue solitario, sino entre los tres. Nos costó mucho arrancar y aún más conciliar nuestras visiones distintas de lo que queríamos entre nosotros, pero... pero aunque Yuigahama quería algo distinto, Yukino y yo... Nosotros dos...

Yo... Yo sentí que ella quería lo mismo.

Puede que me estuviera proyectando y puede que solo me forzara a creer en eso cegado por el amor, pero... pero de verdad creí que queríamos lo mismo. Al comienzo no, claro, pero al final creí que habíamos encontrado lo mismo: más bien, creí que siempre quisimos lo mismo, solo que no supimos comunicarnos. Que ambos queríamos caminar por esta vida juntos, como un equipo.

Yo... yo creí que había encontrado a mi compañera, alguien que creía lo mismo que yo, pero...

Lo siento, Hikigaya-kun. Yo... yo no puedo... No quiero.

... Ella estuvo en todo su derecho. Faltaría a todo ese desastre que creyera tener potestad sobre sus sentimientos. Si Yukinoshita Yukino no aceptó mis sentimientos, si mi visión de nosotros dos fue solo una proyección, de un malentendido, eso está bien. Lo permito. No, ni siquiera eso: ella no necesita mi permiso. No lo necesitó antes ni tampoco ahora. Ella es una mujer libre.

Pero... pero incluso así...

—... Incluso así, sigo luchando.

Soy un tipo que aún necesita esforzarse más. Por mucho que dijera que mejoré, por mucho que crea de verdad que mejoré, apenas me enfrenté a mi primera derrota, a mi primer rechazo, todo se vino abajo. Es increíble, de un modo jodidamente patético, el cómo todo lo que fui construyendo todo ese año lo perdí con simples palabras. Si no fuera yo el que sufrió eso, consideraría reírme.

A veces me río.

No me considero tan extremista como algunos de mis iguales suelen ser, pero no hay duda de que tengo problemas con las mujeres. Más concretamente, tengo problemas con el rechazo y toda mi vida han sido las mujeres quienes me dieron los peores rechazos. Si bien nunca tuve amigos, llegué a ser ese conocido con el que hablabas de vez en cuando con varios chicos, pero chicas... si, esas historias me dan terror.

Ser rechazado es un sentimiento horroroso, si, pero que creí manejar mejor con el tiempo. Creo que haberme ilusionado en primer lugar fue lo que dio paso a mi rotura o algo del estilo: cuando más alto subes más duele la caída y eso. Es un error mío que una parte de mí le haya tenido odio a Yukinoshita. Por más que eso ahora sea del pasado, no cambia que siento asco hacia mí.

Necesitamos crecer, Hikigaya-kun. Lo nuesto es... es... me gusta, p-pero no es sano. No puedo seguir dependiendo de ti ni tú tampoco de mí. No puedo seguir dándote validación.

Y-Yo...

Tienes que ser mejor, y yo también. Tenemos que crecer antes de poder empezar algo. Yo... puede que esté siendo egoísta, p-pero es lo que creo. Lo pensé y lo pensé, y...

...

Así que... H-Hikigaya-kun, p-por favor hazlo, ¿s-si?... O sino yo...

A veces me pregunto qué iba a decirme Yukinoshita si la instaba a hablar. La parte cínica en mí dice que solo era una manera de hablar, pero incluso alguien tan denso como yo entiende que las lágrimas que se derramaban de sus ojos eran sinceras. Era dolorosas. Eran amorosas.

Tal vez, si me mantenía firme en mi deseo de estar con ella...

... D-De acuerdo.

... Habría aceptado ser mi pareja. Porque sino, ¿cómo explico la decepción en sus ojos cuando acepté su petición?

Que mujer tan difícil resultó ser ella. Somos tal para cual, pero aun así...

—Ese fue el problema, ¿verdad?

Dicen que los opuestos se atraen y yo digo que es una mierda. Dicen que ser demasiado similares es la verdadera manera de tener una relación feliz, a lo que yo también me niego. Claro, se tienen que tener cosas en común, pero demasiado de una cosa puede hacerte mal, más aun si esas semejanzas no son las mejores.

Con Yukinoshita compartí varias cosas, pero no muchas fueron buenas. La mayoría fueron malas, de hecho. Si, queríamos tener una conexión significativa y quizás tuvimos la fortuna de encontrar una soledad que, aunque nacida de circunstancias opuestas, siguió afectándonos como si fuera lo mismo. Eso está bien, pero no fue todo lo que compartí con ella.

Mi tendencia a no encarar los problemas de frente, de siempre buscar una salida, fue solo una manera indirecta de las escapadas de Yukinoshita. Nuestras ansias de encontrar alguien que nos entienda nos llevó a desarrollar una relación que a la larga nos habría afectado de mala manera: una felicidad tóxica, como le dicen. Nuestras dificultades para confiar en las personas debido a nuestras experiencias nos hicieron un par de inadaptados que, definitivamente, nos habría hecho una pareja solitaria.

Por eso ella tuvo un punto. Sé que lo tuvo y... y aunque a veces me duele demasiado, creo que es lo mejor. Pude haber retrocedido, pude haber guardado un odio inmerecido a ella y pude haber terminado que no son las que ambos queríamos hace unos años, pero... pero si ella puede estar avanzando, entonces yo también debo, ¿no?

De repente noté que mi celular dejó de temblar, aunque ahora los nervios fueron reemplazados por un vacío extraño en mi pecho. Puede que sea algo a lo que tenga que acostumbrarme un tiempo, pero seguro que llegará el día en que no, ¿verdad? Si sigo caminando, llegaré a algún lugar.

—... Jeje, parece que soy capaz de ser monologando para darme ánimos. Me trae recuerdos.

Recuerdos dolorosos y recuerdos hermosos: ambos convergen en mi dedo que presionó hacia atrás, volviendo a la pantalla de inicio. Suspiré lentamente, aliviado de lleg-

De repente la puerta del baño empezó a ser tocada muy intensamente.

—¡HIIIIKIIIIII! ¡Sé que estás ahí! ¡No escaparás!

Y luego la puerta siguió siendo tocada, con cada vez más intensidad y... ritmo, supongo.

—... Bueno, mierda

Ai me está haciendo mal. Todo es por esa conversación que tuvimos. De verdad espero haberla espantado al meno-

—¡HIIIIKKKIIIII!—

—Ugh, ¡ya voy!—

Yuigahama me quiere como su novio, pero a veces siento que no soy distinto de Sable.


—Buen trabajo a todas. Seguro el espectáculo saldrá muy bien. Descansen— Tras las palabras del director, todas nos fuimos por nuestros propios caminos, sin mirarnos siquiera. No porque nos llevaramos mal o algo así, sino porque habíamos acordado hace un tiempo que cada una haría sus cosas. Por supuesto que me gustaría ser más cercanas y eso, pero tampoco es el fin del mundo.

Es una buena relación, solo que un poco apagada.

—Uff— El ensayo fue más duro que las veces anteriores, pero es natural. Este es el concierto más importante que hemos tenido desde mi regreso y todos queremos dar lo mejor. Mis fanáticos me esperan y todos cuentan conmigo para ser la estrella. Siempre hay que brillar en el escenario, pero esta vez tiene que ser mucho más.

Tengo que esforzarme más.

—Buen trabajo, Ai. Lo estás haciendo bien— Le sonreí a Saiitouoi mientras aceptaba la bebida. Solo de ver la marca sé que no es lo mejor para mi cuerpo, pero el día está lejos de terminar. Necesito el azucar.

—Gracias— Caminando hacia el camerino con él siguiéndome a una respetable distancia, no pude evitar querer ponerme al día con lo que pasó. —¿Ruby está bien? Me preocupé mucho cuando Miyako me llamó diciendo que no paraba de llorar. ¿Se solucionó?—

—Bueno... Podríamos decir que sí...— No respondí y solo me quedé mirándolo. Viendo como comenzó a verse nervioso, empezó a reírse de una forma muy intranquila. —R-Ruby dejó de llorar si eso es lo que te preocupa, pero...—

—¿Pero?

Viéndose aún más confundido que yo, él suspiró mientras se agarraba los pelos de una forma no muy cuidadosa y que no ayuda a la calvicie. —Si bien esos dos están actuando raro desde hace unos días, ni siquiera yo puedo entender qué están tramando o cómo Miyako se metió en todo esto. A veces siento que esos niños piensan más de lo que deben—

—Por supuesto. Es porque son mis hijos— Mi gesto adorable fue respondido por otro suspiro y una cara que parecía estar sufriendo. Supongo que él tiene sus propias batallas, ¿eh? La verdad solo puedo pensar en lo increíbles que son. Seguro que serán unos genios en unos años. Lo puedo ver.

Me gusta pensar que eso lo sacaron de mí. Ellos se quedaron con la apariencia de él y con mi talento: ¡es justo!... O algo así. No recuerdo haber sido tan lista a esa edad... Bueno, no recuerdo nada en general. Tal vez sí fui inteligente y solo no me acuerdo. Mientras trataba de recordar mi más tierna infancia, de repente Sato-san me miró con enojo.

—Como sea, quiero que sepas que desapruebo totalmente tus acciones, Ai— Diciéndole con un tono tan grave, casi sentí que estaba siendo regañada por mi papá. O algo así. No es que tuviera los mejores referentes de crianza y eso.

—¿No hemos tenido esta conversación unas cuantas veces ya?— Lo que dije pareció activar algo en él, ya que de repente pude ver como la vena en su frente se hizo mucho más marcada. Da un poco de miedo... de una manera un poco divertida.

—¡Y serán muchas más hasta que entren en tu linda cabecita!— A pesar de gritar, se aseguró de medir la voz suficiente para que nadie nos escuche a menos que esté a pocos metros. No es que haga falta cuando estamos solo nosotros, pero debe ser cosas de adultos. Hikigaya-san también es un poco así a veces.

—¿De verdad crees que tengo una linda cabeza? Grac-— Antes de que pudiera terminar las palabras, de repente Saitou-sansan se me acercó a una distancia un poco rara mirándome desde abajo, con una cara que me recordaba a esos matones en las películas estadounidenses que veía esa señora. Parpadeé, un poco sorprendida.

—No me cambies el tema. Ya dejé que lo hicieras demasiadas veces y me estoy cansando de que estés mirándome como si siempre estuvieras pensando una broma. Ahora vas a escucharme y te va a gustar, ¿entendido?—

—... ¿Tienes que escupir tanto?— Su respuesta fue escupirme un poco más.

—¡Ai!—

—... Está bien.

Así no da gusto buscarte apodos.

Retrocediendo a una distancia más normal, se acomodó los lentes mientras trataba de aparentar ser un adulto serio y respetable cuando no es serio a la vez que no respeta el espacio personal. —Mira, yo entiendo... o más bien trato de entender que esto es muy importante para ti. Yo en lo personal preferiría que siguieras aplicando lo que te enseñé a tus hijos, pero como adulto, incluso sin ser padre, sé que no debo pedirlo—

—...

—Pero— Sonando muchísimo más firme de un segundo a otro, sentí que ya no era mi representante hablando, sino un adulto. Un auténtico adulto. —Aunque respetaré tus decisiones siempre y cuando no excedas el límite, lo que estás haciendo es peligroso y muy imprudente. Si lo permito es porque eres demasiado insistente con él: estoy siendo demasiado permisivo contigo. Lo entiendes, ¿verdad?—

—... Si—

Incluso si no cambie mi expresión para seguir viéndome bien, Saitou-san notó algo. O creyó ver algo. De cualquier forma, su rostro se suavizó y sus palabras siguientes fueron mucho más amables. —Quiero confiar en ti, Ai y... y voy a hacerlo. De cierta forma que pienses así es mi culpa y quiero lo mejor para ti. Lo sabes, ¿no?—

Aunque mi rostro fue el mismo, incluso yo lo sentí...

—Si—

... que esto me gusta más.

Satisfecho consigo mismo, Saitou-san asintió. —Todavía no confío en Hikigaya Hachiman, pero incluso así, dudo que quiera arruinar su vida haciendo una tontería. Pensaré en positivo y dejaré que hagas eso, ¡pero más vale que no haya otra sorpresita en unos meses!

Queriendo hacerle una broma, sonreí de forma un poco más arrogante. —Prometo intentarlo~

—¿P-P-Prometes intentarlo? T-Tú... Aaah, un día me va a dar un ataque de algo y va a ser tu culpa—

Me reí un poco por cortesía, pero no pareció que estuviera bromeando.

Como sea, más importante que eso, necesito prepararme bien. La noche es joven y va a ser muy larga. Espero que Hikigaya-san no ponga muchas excusas.


De acuerdo. Otro capítulo completado. Lo he terminado el 7 de Noviembre, pero he decidido esperar un poco a publicarlo no tanto por otras obligaciones, sino para pensar/informar un poco de mis planes, así como de todo lo que ha estado pasando al margen de esta historia que me ha hecho ser más cuidadoso a la hora de publicar.

Si bien siempre he aclarado que solo he visto el anime de Oshi no Ko y lo sigo manteniendo, los memes, las opiniones en internet y el hecho de que no sea alguien que se molesta por los spoilers me hicieron ser consciente de un montón de detalles del futuro. Los memes, las teorías y, por supuesto, todo lo que está aconteciendo en el manga. Más concretamente, su final y lo que ha salido de eso.

No les voy a mentir: parte de lo que me he spoileado afectaron un poco mis ideas futuras y luego las cambiaron otra vez. Es difícil, la verdad, hacer una historia que se basa en una que cada capítulo revela más información. Por supuesto que ahora eso no importará ya que terminará en un capítulo, pero aun así corro el riesgo de contradecir el canon con lo que tenía planeado.

Por supuesto que no será pronto y varios elementos directamente no pasarán de la misma forma debido a todo el contexto de agregar al universo de Oregairu, pero... bueno, no dudo que esta historia no sea una unión de los universos tan buena como me habría gustado. Es lo que tiene ser un Anime Only, supongo.

En lo que encuentro tiempo para ponerme al día con el manga mientras hago malabares con otras cosas con las que ponerme al día, hablemos un poco del capítulo.

Un capítulo claramente mucho más centrado en el universo Oregairu, casi al completo diría. Aparte de querer dar una idea de cómo es el círculo de 'amigos' de Hachiman, también quise ahondar más en la idea de Yukino: plantar más profundamente la idea de qué pasó, qué consecuencias hubo y cómo lo está sintiendo hoy Hachiman. Como saben, Yukino es un personaje destacado, pero aparecerá más tarde. De momento, sin embargo, su presencia será tenue, tras las sombras.

No por motivos necesariamente dramáticos... Bueno, en realidad, pero no el drama que se pueden estar esperando. Solo diré que antes de que aparezca, Ai necesita volverse por lo menos una amiga valiosa, casi como Yui: eso nos llevará un tiempo.

Y sobre Ai, vimos un poco más de ella y también cosas que planeo explorar en el próximo capítulo. Finalmente exploraré a profundidad la tan famosa charla que tuvieron en el capítulo 4. No quiero decir nada, pero si tuviera que usar un término para describirlo, sería 'Un Comienzo'.

Nada más que agregar. Al comentario.

uzuhyusena:

Yeah, sé que la mayoría son así. De hecho suelo centrarme más en los fav y follows que en los comentarios para ver si traigo gente/se sigue leyendo esto. Es una pena, porque seguro hace unos años habría tenido más comentarios, pero bueno: es lo que toca, ¿no? Además, creo que eso me hace valorar aún más los que me llegan, en lugar de verlos solo como un número.

En fin, perdón por la espera. El siguiente capítulo debería tardar menos.

...

En fin, gracias por leerme. En el próximo ya volvemos a Ai, pero es que también tengo que hacer valer a Yuigahama y Yukinoshita como protagonistas, ¿no?

Próximo capítulo: 4 de Diciembre