Disclaimer: Disney tiene todos los derechos de la película.
Cambio de juego
Tema del reto: Intercambio de regalos
Los últimos tres día habían pasado con bastante trabajo, entrevistando a los familiares de las víctimas, desde los desaparecidos de hace quince años, hasta los hallazgos más recientes, Nick y Judy se habían metido mucho en el caso y estaban avanzando a pasos agigantados, al igual que su renovada amistad, cosa que no pasó desapercibida para el molesto conejo y aun más, para la casi prometida del zorro.
Ese viernes parecía ser un lindo día en la pequeña villa navideña, cuando los tres encargados del caso se encontraban intercambiando notas y reflexiones... y, coqueteando un poco para ser honestos...
- Tú asustaste a esa pobre anciana Zanahorias, ¡te viste muy intensa! - Nick hizo carcajear a su compañera, mientras le picaba la panza con su pluma.
- ¡No seas tonto! Ella te estaba coqueteando a ti señor oficial sexy héroe de Krystal Cave.
- Oh... interesante... ¿Ahora piensas que soy sexy Zanahorias? - La mirada que lanzó hacía ella, le provocó un profundo escalofrío.
- Yo...yo no dije eso... dije que la señora pensaba eso... ¡zorro tonto y pervertido!
- Hay pequeña Zanahorias... nunca aprendiste a mentir y...
- ¡Bueno chicos! He terminado mi propio informe. ¡Quedó bastante completo! - Ron apareció de pronto entre ellos, separando a Judy con un para nada discreto abrazo que molestó a Nick enormemente.
- ¡Oye está excelente! Dividido en secciones, ilustrado, con índice y todo... ¡Muy buen trabajo Ron!
- Bueno, qué puedo decir, tuve a la mejor maestra escritora de informes del mundo...
- ¿A ti también te capacitó Zanahorias? Ella realmente puede ser obsesiva con eso de los informes. - Ahora fue el turno del zorro de separarlos un poco. - ¿Recuerdas mi primera semana en el DPZ?
- ¿Qué si la recuerdo? ¡Fue una pesadilla! Este zorro flojo hacía los peores informes que haya visto alguna vez en la vida. - Ambos rieron fuertemente, frunciendo el ceño del conejo.
- Tú eras la exagerada cariño, un día me dejaste trabajando ahí por horas en el mismo informe sobre el caso de Flash, uno bastante tonto y...
- ¿Cariño? ¡no sabía que se llevaran tan bien amor! - Zara apareció en la puerta con lo que parecía un costal de regalos y una sonrisa perturbada. Nick instintivamente se separó de Judy y se acercó a su novia.
- No es eso, es solo un pequeño apodo ofensivo que nos decimos hace años, no uno cariñoso.
- Que curioso... conmigo tardaste meses en decirme uno... - La voz forzada y falsamente divertida de Zara, hizo que la oficina se llenara de un ambiente tenso. Ron suspiró molesto, la situación lo estaba desesperando. Jamás pensó que su consejo de relajar a Judy tuviera justo el efecto contrario al que buscaba, atraerla a él.
- Judes, creo que estos tortolitos necesitan algo de privacidad, lo mejor será que nos reunamos con los otros oficiales para el intercambio de regalos...
-¡Sí por favor! / No es necesario. - Dijeron Zara y Nick al mismo tiempo, haciendo aun peor el ambiente.
- Iremos para allá en un segundo chicos... gracias por la privacidad... - Zara abrazó con fuerza a su novio, incomodando muchísimo a la coneja, detalle que no pasó desapercibido para Nick, que lo dejó pensando con un atisbo de esperanza.
- No se preocupen, los vemos allá.
Con un falso geste alegre, Judy salió de la oficina junto a Ron, caminado por el pasillo, sumergidos en un silencio incómodo, y un gran elefante en la habitación. No, el oficial Trompez no era.
- Creo que ellos hacen una linda pareja, ¿no lo crees Judy? Se nota que en estos años se han unido.
- Parece que así es...
- En mi poco tiempo en el que conviví con Nick nunca le conocí una novia, supongo que esta Zara sí que llegó a su corazón, ¿eh?
- Sí... eso parece... - Susurró apretando sus puños mientras caminaban hacia la recepción.
- Que lindo que aquí tengan todo un calendario de festividades navideñas, un día anticipado de intercambio para quienes descansan.
- Esta villa lo tiene de todo...
- Judy... yo... vi un pequeño restaurante cerca de la posada... se ve lindo, muy cálido y hogareño...
- Chicos, bienvenidos al intercambio anual de regalos del precinto ocho... ¡Aplausos todos! - La emocionada recepcionista animó a todos los presentes. - La dinámica será sacar un papelito del gorro de santa y describir al mamífero que les tocó como amigo secreto. Comencemos con usted jefe... saque un nombre del sombrero.
Todos los oficiales vitorearon al jefe, y este sonrojado se acercó a la oficial con el sombrero en las patas. En ese momento Judy observó a Nick y Zara reaparecer, no pasó desapercibido para ella como el zorro se limpiaba algo de labial del cuello. Aunque sintió una punzada de dolor, aplicó la técnica que aprendió de ese mismo zorro, se puso una máscara felicidad navideña y desvío su mirada cuando casi coincide con la del vulpino.
- Bueno... me tocó un oficial serio, leal, servicial y bastante comprometido con su trabajo...
- Con esas descripciones podría ser cualquiera... - Un oficial lobo comentó al fondo y todos comenzaron a reír al instante.
- Bueno sí, pero en este caso es el mejor entre todos nosotros.
Judy miraba todo con la mirada perdida, y en un intento de olvidarse del zorro, abrió sus carpetas para seguir analizando al caso, de esa manera se sentiría al menos útil... de pronto, en su cabeza, comenzó a utilizar el método con el que los oficiales entregaba sus regalos, fue armando el perfil de sus víctimas, y de pronto, todo el rompecabezas se completó...
- Hombres, todos mayores de edad, clase media a baja, padres, con viudas lastimadas, huérfanos explotados, alumnos desaparecidos... es un castigo... un castigo a los delincuentes físicos o sexuales... - Susurró emocionada.
- ¿Qué dices Judy? - Preguntó distraídamente el conejo a su lado.
- ¡Que ya lo tengo! Ya tengo una idea de determinar quién podría ser el siguiente y poder evitarlo para rastrear a la siguiente víctima. - Dijo aun más feliz.
- En este caso, el oficial, no quiso un regalo, me dijo que lo apoyará para que fuera él mismo quien diera un regalo a alguien muy especial - El jefe continuó su discurso, mientras Nick veía a la distancia cómo la energética coneja hablaba, comenzó a leer un poco sus labios y se dio cuenta inmediatamente de lo que ella estaba diciendo.
- Por eso, llamo al frente al Oficial Wilde y a su bella novia Zara, quién siempre nos está ayudando en todo lo imposible, y haciendo que sea posible.
Los demás oficiales se animaron y aplaudieron, invitando a su compañero preferido que estaba ausente mentalmente del intercambio. Zara notó rápidamente esto, tomó su pata y lo llevó al frente. En ese instante Nick se despertó de su distracción y en ese preciso momento, recordó el plan que había hecho un mes atrás con su jefe... plan del que ahora estaba totalmente arrepentido.
- Oficial Nicholas Wilde... aquí esta lo que me había pedido cuidar por usted... - Cervus sacó de su bolsillo una pequeña caja de terciopelo. Zara comenzó a llorar de felicidad, Nick se quedó en shock, los demás celebraban con alegría y Judy miraba atónita todo, sin poder decir nada. Ron miró todo con dolor, empatizando con cada cosa que la coneja sentía. Tomó su pata y la envolvió en un abrazo.
- Entonces... oficial Wilde... ¿podría decirnos lo que esperamos todos? - El jefe entregó la caja a Nick y él lo miró pensativo.
CONTINUARÁ...
