No podía creer lo que había visto ese día, Hunter con un taliamigo, estaba furioso en este momento, decidí tomarme un par de pastillas que yo mismo cree para hacerme sentir mejor, una vez que me las tome ya me encontraba mejor... Bueno más o menos, aún estaba molesto con Hunter, decidí ir hasta su habitación para finalmente confrontarlo.
Sebastian: Que pésimo mentiroso eres...
Hunter: Eh ¿En qué fui malo mintiendo?
Sebastian: ¡Te vi, y con tu pajarito, y no me refiero precisamente al de haya abajo, sino a ese rojo!
Hunter: ...
Hunter: Puedo explicarlo.
Sebastian: Me gustaria verte intentarlo.
Hunter: La cosa es que... Alguien me ayudo a evitar que Kikimora me asesinara y como pago quiso que perdonara su vida y la de los taliamigos.
Sebastian: ¡¿Vale sacrificar un par de animalejos de madera que salvar a nuestro querido Emperador?!
Hunter: ¡Oye, tú sabes bien que intentamos encontrar otras formas de ayudarlo!
Sebastian: ¡Claro que lo sé bien, pero mientras tanto tenemos que mantenerlo vivo aún!
Hunter: Lo siento ¿Si? Mira, encontrare una forma de compensar mi falla.
Sebastian: Mas te valga, porque no me gustaria tener que entregarle a tu nuevo amigo al Emperador.
Hunter: ...
Hunter: No lo harías... ¿O si?
Sebastian: Soy capaz de muchas cosas y lo sabes bien... A propósito, si llego a descubrir que ese "alguien" que mencionaste resulta ser la humana... Prepárate para tener otra cicatriz.
Hunter: E-esta bien, lo entiendo.
Salí de su habitación dándole un portazo fuerte a su puerta, saque mi frasco de pastillas para luego consumirlas y así tranquilizarme más, fui a caminar para así despejarme un poco y entonces vi como algo que estaba pasando llamo mi atención, vi como nombraban a Raine como el nuevo líder del aquelarre.
Sebastian: Hmm ¿Así qué le dieron a esa hermanita mayor el puesto? Le doy este día nomas porque se que lo arruinara todo.
Fui a mi habitación para seguir consumiendo de mis pastillas, aunque ustedes no lo crean, estas pastillas alivian mi dolor de todos los sentidos posibles, decidí agarrar mi laúd y tocar de este para distraerme de solo pensar en la idea de que mi querido padre este por morir, entonces recordé algo, hoy era el día de la carrera lo cual significaba una sola cosa; que cierto corredor misterioso se presentara como siempre. Me puse mi disfraz del "Corredor Diabólico", me apodaron así por ser tan diabólico con la competencia, mejore mi bastón y salí del palacio volando encima de este, al llegar fui recibido por ovaciones de parte del publico, mi publico que me he ganado su cariño como siempre en todas las carreras, yo siempre gano y nadie puede ganarme a mi... No conté con que ella también estaría ¡¿Qué hace esa humana aquí?! ¡¿Acaso me quiere arruinarme?! Tranquilo, Sebastian, respira fuerte y hondo... Listo, ya me siento mejor, esta sin duda es la oportunidad perfecta para acabar con ella y de paso llevarme a su perro raro, la carrera había comenzando, yo ignoraba a los otros competidores para acercarme cada vez más a ella y saltarle encima.
Corredor Diabólico: ¡Te tengo!
Luz: ¡Oye! ¡¿Qué haces?!
Corredor Diabólico: Terminando con el trabajo.
Saque una daga de mi bolsillo y cuando estuve a punto de clavársela en su corazón, el perro me mordía mi pierna lo cual hizo que me cayera, afortunadamente caí sobre mi bastón, los estaba siguiendo de nuevo para tratar de hacerlo una vez mas... Pero no conté que aquel perro vomitaría sobre ella, guacala, ya se me fueron las ganas de matarla, así que decidí irme para asesinarla luego cuando este limpia, al finalizar la carrera todos ya se habían ido, bueno casi todos porque aún se encontraba ella y el resto de su querido trío de soperutanos.
Luz: ¡Oye, tú, eso no me gusto, no me gusto que intentaras asesinarme!
King: ¡Si, eso no estuvo para nada bien! Y tu pierna sabia horrible.
Corredor Diabólico: No tengo tiempo para esto, bebita.
Eda: Ah no, no te iras a ningún lado así como así, ahora te la veras conmigo, engendro.
Corredor Diabólico: Estoy hablando con la mula, no con sus garrapatas.
Luz: ¡¿Disculpa?!
King: ¿Me dijo garrapata?
Corredor Diabólico: No creas que esto ha terminado, asquerosa, ya nos volveremos a ver.
Salí lo más rápido que podía de allí volando sobre mi bastón, cuando me di vuelta para ver si me seguían, me alivie al ver que no fue así.
