Los días habían pasado, esos días se volvieron semanas, y esas semanas se volvieron meses, mientras el Coleccionista se divertía con esos tontos, él sin que se diera cuenta de mi presencia lo estaba vigilando o estudiando, estaba investigando su escala de poder y sus debilidades para así usarlas en su contra; hasta ahora nomas descubrí que su escala de poder es ilimitada ¡Eso no me ayuda de nada! Necesito saber más sobre él, por desgracia no puedo arriesgarme hasta ir a su nueva casa para investigar que cosa es él y de dónde viene, necesito urgentemente rápido saber cómo vencerlo en caso de que lleguen más como él para así estar preparado.
Luz: ¿Te preocupa en serio que haya más iguales al Coleccionista?
Sebastian: Pues si, si no logro encontrar una manera de vencerlo, entonces no podremos vencer a los otros en caso de que lleguen aquí.
Luz: Me puse a pensar en algo.
Sebastian: Pues dilo rápido, que no tengo todo el día.
Luz: Si llegaras a salvar a todos aquí, te verán como su héroe, su salvador ¿Acaso aceptaras eso?
Sebastian: Pues claro que no, aún deben morir ellos, luego de tener con ese mocoso, seguirán ellos después.
Luz: Si que eres muy sádico.
Sebastian: ¿Y qué esperabas? ¿Qué en el fondo tengo tan solo una pequeña mísera de compasión? Pues no, soy igual que él, que no se te olvide.
Sebastian: Además esto es como en esos comics humanos que leí, yo no soy un héroe, soy por así decirlo un antivillano.
Luz: Pero matar a muchas personas no es una meta muy noble que digamos.
Sebastian: Me da igual.
Luz: Creo que tú y yo tenemos conceptos muy diferentes de lo que es ser un antivillano.
Sebastian: Pues me sigue dando igual.
Luz: Mas bien yo diría que sigues siendo un villano, ni siquiera antihéroe eres.
Sebastian: Como quieras, ilusión.
Luz: Empiezo a creer que tú no podrás derrotar al Coleccionista, tampoco a estar destinado hacerlo.
Sebastian: Tienes razón, por eso idee este plan.
Luz: ¿Qué plan?
Sebastian: Pues tú.
Luz: ¿Yo qué? Soy solo una ilusión tuya de tu mente toda rota.
Sebastian: No estas entendiendo bien, me refiero a que voy hacer un clon, ya que tengo una pequeña muestra, con solo eso bastara.
Luz: ¿Estas bromeando? ¿Tu plan es hacer un clon? Debes estar bromeando.
Sebastian: No, hare eso, y luego de que el clon haya acabado con el Coleccionista, acabare luego con ella.
Luz: Que cruel eres, ya te pareces a...
Sebastian: Lo sé, a él, la diferencia es que solo hare un clon, ahora cállate y déjame trabajar.
Luz: Oye, antes de que hagas esta loca idea tuya ¿No seria mejor qué esperaras más tiempo a que regresen?
Sebastian: ¡¿Y cómo crees que van a volver, tonta?! El Coleccionista no dejara por ningún momento que la mascota de ese grupo de vándalos rebeldes se le acerque al portal, no voy a esperar más tiempo a que ese grupo de asquerosos adolescentes encuentren todavía la manera de volver.
Luz: Bueno, pero no se enoje.
Sebastian: Calla ya y déjame trabajar ahora si.
Puse en marcha mi plan, con tan solo ese mechón de cabello de la humana, el clon estaba comenzando a dar forma, estaba lista, era perfecta, era... Hermosa ¿En verdad dije eso?
Sebastian: Listo, esta lista, ya me siento como el doctor Victor Frankenstein cuando creo a su monstruos, pero en este caso no cree un monstruo ¡Yo he creado vida!
Luz: Aún no esta viva que yo sepa ¿Y yo qué sería por cierto? ¿Tu Igor imaginario?
Sebastian: Gracias, arruinaste mi momento de triunfo, y eres solo una molestia.
Luz: De nada y auch.
Sebastian: ¡No era un cumplido!
Luz: Ay que berrinches.
Luz: Oye, ahora que lo pienso, aunque la despiertes ella no sabrá nada, no tendrá recuerdos de quién es, cómo se llama y ni siquiera el poder hablar todavía.
Sebastian: Bueno, así son los bebés al nacer.
Luz: Un bebé de 14 años, se asustara de ti cuando te vea por primera vez.
Sebastian: Calma, yo le enseñare todo lo que se, tenemos todo el tiempo posible que nos queda.
Luz: Hasta que nos encuentre el Coleccionista.
Sebastian: Pues que se divierta mientras tanto con el resto de tontos que queden, mientras yo educare a mi creación para que así este lista para acabar con ese engendro.
Luz: ¿Y bien? ¿Qué esperas para despertarla?
Sebastian: Ya voy, ya voy.
No me gustaba que esa ilusión me dijera lo que tenia que hacer, pero bueno, a fin de cuentas, es una parte de mí que ya quería que la despertara, eso iba hacer, pero por alguna razón que desconozca me detuve y no lo hice.
Luz: ¿Qué pasa? ¿Por qué no la despiertas?
Sebastian: Creo que es mejor... Pensar en otras ideas, no hay que precipitarnos a usar esta idea todavía.
Luz: ¿La vas a dejar ahí entonces así como si nada? Si que eres raro.
