Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.

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Un teorema sin resolver

II

Sonriendo al sol

Michigan

13 de julio de 2031

4:42 am

En carretera al oeste

No les tomó mucho tiempo para planificar cualquier escenario. Gracias a que Luna cantó sin querer lo que vio, por un momento Lincoln pensó que tuvieran una charla muy incómoda hace apenas unas horas. Misma que, gracias a Lily y la inesperada llegada de Lori -producto de una fuerte discusión con Bobby que escaló a un potencial divorcio-, cobró una dimensión algo exagerada incluso para los estándares Loud.

El resultado era obvio. Rita amenazó con llamar a las autoridades si no "paraban esa locura", los dos Lynn se desmayaron (padre por la impresión, junior por la rabia que le dio oír la excusa de Lisa), una rápida elección de ropa y otras cosas que llevar y una rápida salida antes de una aún más breve despedida antes de creer tener a la policía tras ellos cuando en realidad era una chica que suele salir a trotar con una sirena policiaca como motivación.

Pasaron un par de horas en casa de Darcy. Esta, un tanto reacia a dejar Royal Woods, les prestó su auto antes de poder salir, lo que nos lleva a la autopista Pulaski, un par de minutos antes de llegar al pequeño poblado de Three Oaks para llenar de nuevo el tanque, comer algo y descansar… ya en el siguiente poblado le dirán a la dueña del vehículo que, desde allí, buscarán un autobús para ir a Milwaukee, aprovechando que allí la postura policial sobre incesto es relativamente laxa mientras no haya coerción, amenazas ni descendencia probada. Ya para entonces, su relación iba por buen camino. Se las habían arreglado para no tener que dar muchas explicaciones acerca de sus salidas, pero había sido tras una de estas al motel Buttz que sus padres los esperaban en la puerta.

Hace mucho que Lincoln no veía dormida a ninguna de sus hermanas. Algunas, como Lola y Leni, mantenían la costumbre, para Lisa bastante desagradable, de untarse productos químicos y mascarillas medianamente eficientes para el cuidado del cutis. Otras, como los potentes ronquidos de Lynn y Lucy y la agitación en sueños de Lana y Lily son de verdad algo molesto. Y ni hablar de los chistes de Luan en sueños, los gases de Lori, Lana y Lola y la pestilencia de pies sudados de Lynn y Luna. Quitando esos detalles, el único defecto que podrían tener Lisa era el sonido de sus aspiraciones. Si, era bastante audible, pero si su hermana menor pudo soportar al menos diez años de eso, él podría llevarlo mejor.

Una vez que pudieron llamar un servicio de grúa en Three Oaks y pararon a comer algo, Lincoln revisó su teléfono.

Cuarenta y siete llamadas perdidas, la mayoría de su madre, habiendo otras tantas de un número desconocido, un par más de Darcy -esas espera responderlas en cosa de minutos- y dos más de números marcados como DESCONOCIDO. No tiene ningún interés en devolver el resto pero, si fuera un paranoico como los señores Gurdle, tiraría la tarjeta SIM de ambos y haría lo posible por pasar desapercibido. Ni siquiera X, la antigua jefa y coordinadora de operaciones de Myrtle, sería tan ingenua como para tener que usar una red tan abierta con una identificación tan particular. No cuando aún en su senilidad y retiro desconfía incluso de quienes en su juventud fueran amigos íntimos.

Así mismo, había una docena de mensajes de voz. La mayoría procedía de sus hermanas, acusando hasta asuntos que no tenían relación alguna. Y suponiendo que el teléfono de Lisa esté igual, no duda que los mensajes sean todo menos conciliadores.

En el breve rato que -esperaban- no tuviera muchos sobresaltos, revisaron el poco equipaje que cargaban consigo. Fuera de un par de mudas de ropa no recogieron mucho. Cargadores (por inercia), la cartera de Lisa ("¡Detesto tener que confiar mi vida en un implemento estético que deba llevar a la vista!", declaró hace años cuando recibiera un bolso de Luan) y algunas memorias USB-C de reciente adquisición, la mayoría con los pocos respaldos que pudo rescatar, así como la laptop y su tablet de dibujo.

No necesitó mucho para empezar a bocetar el rostro de Lisa, quien ya dormía a pierna suelta. Lincoln pensó que, al menos para lo que podría ser una suerte de "estándar Loud", su hermana no era tan poco agraciada. Ese dudoso honor, con toda la pena del mundo, le correspondía a Luan desde que Lana le pegó con la pala el año pasado y le produjo una parálisis facial que le dura al día de hoy. Empero, Lisa no era de ninguna manera fea. Tal vez algo rellenita, nada que una

"¿Por qué habré dejado esto?", se preguntó. Y lo curioso fue que todo el asunto de la magia, aunado a que las burlas de Lance Gragnani y Chandler McCann en el quinto grado pese a que presentaron a una vieja amiga de Lori como una fan declarada y acérrima de Ace Savvy, hicieron mella en la relación que tuvieran él y Clyde con el superhéroe. Pero todavía, la boda de los abuelos Reynolds, el incidente de la investidura de Mick Swagger como Caballero y un ofrecimiento de una agencia para que pudiera empezar a recibir entrenamiento formal como espía (mismo que Rita le prohibió tajantemente aceptar por miedo a perderlo) no mejoraron para nada el asunto sino todo lo contrario al contrario en clase, cosa que el pelirrojo declaró una mentira flagrante al no haber pruebas de ello y haciendo que quedara como un embustero de primera clase.

Sumido en la concentración, desconoce que alguien estaba tras ellos. Más bien, les dio alcance.

-Interesante dibujo -murmuró una mujer tras él-. Veo que tu novia quiere un artista.

-Algo así -minimizó Lincoln-. En realidad nos… bueno, discutimos con n… mis papás -corrigió con prisas, al tiempo que hizo un mal trazo que apenas compuso-. Ahora vamos a Wisconsin.

-Pues temo que vendrán con nosotros -dijo la mujer, mostrándose.

Aunque se veía elegante, a Lincoln le daba mala espina. Alta, cabellera rizada rubia de tinte aunque este perdía fuerza y pareciera que es pelirroja de nacimiento, traje negro propio de alguna oficina de gobierno y unos lentes oscuros. El mentón, delicado y breve pero afilado que solo daba un perfil bastante atractivo, sin mencionar que la frente era amplia. Le recordaba vagamente a la hermana de un antiguo compañero de Psicología, aunque esta sonó más chillona que su captora.

-Agente especial Caroline Rawley, Buró Federal de Investigación -dijo la mujer, presentándose mientras sometía a Lincoln contra la mesa-. Será mejor que no opongan resistencia. Hace horas que la CIA los estaba buscando.

-¿Bajo qué cargos? -cuestionó Lincoln, despertando a Lisa en su breve resistencia.

-¿Cargos? -cuestionó Rawley- De hecho era una oferta de trabajo para su hermana, señor Loud. Tenía una cita de trabajo en las oficinas de la CIA en Langley la semana pasada pero, por casualidad -dijo Rawley, enfatizando esas últimas dos palabras con un tono algo burlón que denotaba superioridad y desdén- un contacto de Seguridad Nacional me debía un favor.

-¿Langley? -preguntó Lisa, algo aturdida todavía por el sueño- Oh, rayos. Esa noche en el cobertizo de los Whimple.

-Por favor no me digan que hicieron lo que creo que hicieron -suplicó la agente, algo asqueada.

-¿Fornicar como locos poseídos y pasear desnudos por la calle? Qué estupidez -dijo sarcástica Lisa-. Solo comimos chatarra y discutimos las letras prefabricadas de Megan Thee Stallion…

-Mucho cuidado con sus actitudes, doctora.

-Si, no vayas a presumir mi historial después de mi cumpleaños diecisiete -ironizó Lincoln.

-Y usted no se meta, señor -dijo contundente Caroline-. Le hago saber que usted y Jordan Rosato podrían tener cargos por distribución de pornografía infantil si alguien filtra esas fotos.

Cómo si les cayera encima un balde de blanqueador, ambos hermanos y amantes perdieron todo color de la piel. Lisa por la novedad que eso implicaba, y Lincoln por recordar que entre él y Jordan se enviaron fotos en paños menores luego de que esta le organizó una fiesta sorpresa por la que Lucy le cubrió la espalda para que pudiera faltar a su festejo familiar más que opacado por la despedida de soltera de Lori… costaba creerlo, pero a su hermana mayor le importó un comino que su boda, la siguiente semana, estuviera por encima de cualquier celebración familiar. Y más cuando lo hizo por despecho con un amigo de la universidad solo porque Bobby, dos años atrás, le dijo que su día soñado tendría que esperar un tiempo por obvias razones.

El trayecto fue bastante penoso. Ambos hermanos no podían ni verse a la cara por la vergüenza que el ser detenidos por el FBI implicaba, así fuera que la agente Rawley les dejase ir en una furgoneta aparte. Lisa sabía que la oficina más cercana a su última ubicación era la de Saint Joseph, pero es obvio que no iban en esa dirección. Calculó que volvían sobre Sturgis -el primer lugar donde se detuvieron para descansar y estirar las piernas- y Coldwater antes de virar a la ruta 69. En esa dirección, recordó, la oficina más próxima era la de Lansing Este.

Si la expectativa de Lincoln en una situación normal era que el traslado fuera en un helicóptero cuando menos, pensó Lisa, debería llevarse una honda decepción. Aquello no era para nada una serie policiaca donde el Buró Federal de Investigación tuviera protagonismo, una película de espías, un fanfiction de los que escribió un tiempo sobre personajes menores de David Steele ni nada parecido. Esto era la vida real, y ni siquiera ella tenía poder alguno para poder objetar nada. Admite que faltó a una entrevista de trabajo, ¿y por qué lo hizo? Por tomarse un día libre, el primero plenamente libre sin interferencias laborales ni mercantiles de ninguna clase, para salir con Lincoln y hacer algo que siempre quiso hacer sin hermanas de por medio.

-Fue mi culpa -susurró Lincoln.

-Eso suena a un gesto autocompasivo -dijo Lisa, mostrándose un tanto neutra-. Alguien nos iba a localizar tarde o temprano, de todos modos.

-Si, pero… no tan pronto -dijo Lincoln-. Algo en mi sabía que esto era una mala idea.

-Ya dijeron que el motivo fue un sabotaje a una entrevista a la que no fui -aclaró Lisa-. ¿No puedes siquiera considerar que es algo totalmente ajeno?

-Ya escuchaste a la agente. Tiene sospecha de que… ya sabes -dijo Lincoln, algo incómodo.

-¿Hubo cópula? -cuestionó Lisa- Si quieres llamar cópula a que solo hubo contacto con los genitales externos el viernes que no hubo nadie en casa, entonces podrías calificar todavía como lo que llaman "virgen".

-Tuve mis… "líos de faldas" -minimizó Lincoln, avergonzado.

-Claro que si.

Un amargo consuelo que Lisa lo reconociera. Lincoln si tuvo sus asuntos hormonales, como la suspensión que se ganó cuando la entrenadora Keck lo sorprendió junto con Mollie el último día que estuvieron en la secundaria antes de siquiera empezar, su "novatada" con Rachel en el cobertizo de Jordan durante una noche de Verdad o Reto o la inoportuna llamada a la policía de un vecino en la clase Senior para denunciar que el señor Malach, el bonachón vecino de su entonces novia, estaba grabándolos en la piscina, cosa totalmente falsa que terminó con ellos dando por terminada su relación y la señora Crowley mudándose y dejando sin querer, por lo que se supo, una USB con docenas de fotos y videos de su potencial suegra con un verdadero desfile de amantes de varias edades… algo comprensible, considerando que se divorció el año anterior a su graduación gracias a que su mucama se embarazó y se confirmó la paternidad del "ex de la cornuda".

Por lo menos, puede darle las gracias a Jordan por ayudarle con su virginidad poco después de romper y grabar el momento, aunque se pregunta de vez en cuando qué habrá pasado con ella. Lo último de lo que tuvo noticia de ella es que pensó seriamente pedir su transferencia de Yale a San Diego porque New Haven le parecía demasiado fría aún para alguien de los Grandes Lagos.

-¿Para qué crees que te quiera el FBI? -preguntó Lincoln.

-Siempre buscan psicólogos y a los mejores elementos de la policía -respondió Lisa, encogiéndose de hombros-. Muchos criminales tienen personalidades interesantes desde el punto de vista clínico. Además, la criminología está algo estancada al depender de…

-¡¿Quieren callarse, par de degenerados?! -dijo el conductor- Si por mi fuera, perdería la llave de sus celdas en Florence.

El resto del trayecto fue bastante más que penoso gracias al chófer. Entre los comentarios hirientes sobre su "relación degenerada" y las amenazas de prisión con las que este no paraba de lanzar, Lincoln pensó que todo el asunto saldría muy mal, e incluso se le antojaba mucho mejor el posible castigo que Rita ya debía tenerles en casa.

La oficina local de la agencia era bastante normal. Suficiente como para pasar muy desapercibido como un anexo de un edificio de oficinas, aquella construcción de tres pisos, cincuenta metros por cincuenta y pintura de color crema se veía tan normal como cualquier otro. Y el tener su estacionamiento en la planta baja solo indicaba que al gobierno le interesa bastante justificar ciertos ahorros por mera practicidad más que por necesidad neta.

Sin embargo, había muy poco tiempo en la mente de Lincoln para apreciar el sentido práctico del gobierno en cuanto a su administración y gestión de diseños. Y eso era algo que el conductor notó.

-Será mejor que espere a su hermana en un motel a unas cuadras de aquí -dijo la agente Rawley, algo molesta-. La entrevista a su hermana puede durar unas horas y le dí la dirección de dónde lo puede encontrar.

-Um… ¿gracias, tal vez? -dijo Lincoln, algo confundido.

-Escuche -dijo Rawley-. Tuve que hacer un par de favores por eso, ya sabe… cosas de…

-¿Mandan allí a los de "Protección a testigos"? -preguntó irónico Lincoln.

-Más bien colegas para establecer un alojamiento temporal. Les dije que venían de la oficina de Omaha por algo archivado hace meses.

-¿El caso Crowley? -preguntó Lincoln- Presenté un trabajo de Psicología sobre ella en la escuela, la Asesina de Ace Savvy. Era escritora del cómic en su Edad Oscura tras la muerte de Bill Buck y…

-Si, si, una narcisista organizada que se dedicó a cazar a muchos imitadores por un trauma de la infancia, si -dijo Rawley, sorprendida y tomada por sorpresa con el tema-. Es la razón por la que acabé odiando los rollos de canela.

-De hecho la clasifiqué como una beta, no era lo bastante inteligente para armar una trama de asesinato sin pedir asistencia.

-No quiero hablar de ese tema, ¿si? -dijo Rawley- Por ella es que tengo una cicatriz de bala en el trasero.

-¿Qué?

-Si, así es. Esa mujer tuvo las agallas de dispararme en el culo -explotó Rawley, volteando y bajándose el pantalón-. ¡Justo aquí! -añadió, señalando un punto cercano a la división entre glúteos, por debajo del coxis.

-Buen intento -minimizó Lincoln-, pero tengo mejores cicatrices que eso.

Una vez que la "batalla de cicatrices" terminó sin un evidente ganador gracias a un conserje algo indiscreto, Lincoln fue primero a una tienda por un cuaderno y un par de lápices con sus últimos treinta dólares, se registró en el motel que le indicaron -el encargado estaba ya bastante al corriente de su situación pero decidió hacer la vista gorda- y fue a la pieza asignada. Aunque acogedora, la habitación solo tenía el mobiliario usual de cualquier motel. Un televisor, camas separadas de las que una era matrimonial, un sillón y un pequeño desayunador con horno, además del medio baño y una ventana con vista a la piscina del interior. No era lo mejor, pero agradecía que sobre la barra había una serie de folletos algo gastados de varios restaurantes en toda Lansing. Algo inútil, considerando que después de su compra se quedó sin fondos.

Sin la tablet para dibujar, descartó hacerlo en el teléfono, y lo más parecido que tenía era el cuaderno. No era muy grato volver al medio físico, pero no podía poner muchas quejas. De cualquier forma, al dibujar, pensó en lo que podría estar ocurriendo. Comprensible, pero admitía que estar solo un buen rato podría ser bastante contraproducente. Ni siquiera cuando aquella bravucona en secundaria con la que salía Zach ("¿Cómo se llamaba?", pensó tratando de recordarla pese a los malos ratos y tratos que esta le dispensó) era tan mala compañía, toda vez que el pelirrojo lo convenció de que no era una completa cretina a diferencia de Anderson Wesley.

Terminado el dibujo, Lincoln contempló unos minutos su obra. Se trataba de un retrato de Lisa que, aunque algo soso a su juicio, la dejaba ver cómo alguien sutil y sensual a su manera. Lo que, para ella, significaba mantenerse lo más fresca posible. Top tank y cachetero, ambos en verde debajo de un pijama por completo verde, y nada más, así fuera que estuviera sentada con las piernas cruzadas sobre el diván que hacía las veces de cama en Royal Woods antes de su huida.

Agotado por todo lo ocurrido por la tarde, Lincoln se desvistió y fue directo a la cama, entre los reclamos de su estómago por haberlo abandonado desde la mañana.

.

La entrevista fue más o menos breve. Sin embargo, admitió no ser una hacker tan buena como Luna en su momento. Un examen físico demostró que lo suyo tampoco sería estar como agente de campo, y en cuanto a su puntería con un arma de fuego, distaba de ser siquiera aceptable para él promedio nacional, comprensible debido a que jamás practicó con una real y siempre era la primera en ser abatida en el laberinto láser.

La agente Rawley no fue precisamente amable. Dado que ella fue su examinadora de tiro, la situación era obvia. Una vez más, la CIA tendrá un activo valioso en laboratorios que el FBI no dispone.

No menos agotada de lo que imaginó a su hermano y novio, vio la dirección del motel a donde enviaron a Lincoln. El lugar, lejos de serle feo, al menos se veía muy funcional. Y con un anuncio de una cafetería Tim Horton's que estimó estaba a una milla, teme que el exceso de sacarosa en su cuerpo por la mañana podría ser una regresión súbita a su periodo de hipersensibilidad. Abatida por quedar muy por debajo de las expectativas del FBI, pensó en dos opciones. Debido a que ella se quedó con el dinero que les quedaba y con los teléfonos de ambos, era bastante sencillo comprar algo para llevar.

"Al cuerno con esos locos", pensó antes de pedir la llave del cuarto en la recepción. "Me sabotearon con la CIA y no rindo en sus absurdos exámenes físicos… ¿para qué rayos me convencieron de ir con ellos si soy bastante prescindible en sus estándares?"

Rendida, recordó lo dicho por su entrevistador. "Carente de capacidades tácticas, y aunque su capacidad cerebral es envidiable, no serviría de mucho al no poder discernir 24/7 entre sus prioridades y las de la oficina"…

"Muy bien, que se meta su evaluación por dónde mejor le quepa", maldijo al abrir.

Menos de lo que esperaba. La pieza, a oscuras, apenas y dejaba ver que Lincoln no hizo gran cosa. Si acaso, un retrato de ella, posando un poco como si fuera una chica de aquellas revistas y sitios pornográficos que solía visitar. Sin embargo, el que lo haya hecho sin siquiera una de esas figuras que usaba como modelos a raíz de que Lori le compró un par para evitar que Luna y Luan se agotaran modelando por horas ya era un buen avance, un indicativo de que, por lo menos, Lincoln volvía a una de aquellas cosas que le apasionaba antes de volcarse en aquellos juegos de prestidigitación que el común de la sociedad hace mal en llamar "magia".

Sonriendo, un tanto halagada, Lisa se desvistió hasta quedar en interiores y se acurrucó contra él de espaldas hasta quedar en posición fetal, permitiéndose y permitiéndole a Lincoln estar lo más cómodos posible.

Entre tanto, lejos de allí las cosas estaban algo fuera de su conocimiento, pues la agente Rawley recibió por asignación revisar la actividad en los cuartos de los inquilinos.

Sabe que al medio día aquella pareja de hermanos debía de entregar la habitación. De todos modos, no es como si se tratara de aquella forense de los libros de Kathy Reichs y su acompañante, pensó, pues eran bastante paralelos entre sí. La racional y temperamental mujer que trataba todo aspecto de su vida con ojo clínico y el rudo ludópata agente que buscaba un atisbo de humanidad en ella ante la aplastante realidad… nunca le gustó cómo bastardearon esas novelas en una serie y mucho menos en un relanzamiento donde hicieron que la doctora Brennan fuera una mujer transgénero negra hace apenas un año y que se quedó en una sola temporada gracias tanto a la piratería en muchos lugares como a una iniciativa del presidente Trump que quedó como "inamovible e inapelable a petición de la Suprema Corte por la seguridad e integridad de los niños de América".

Y sin embargo, sabe que eso podría ser el menor de sus problemas. Una relación incestuosa como la de sus padres, primos entre ellos, no podría acabar bien, y con razón. Acabaron en un pleito que arrastró a los padres de ambos y ahora, con suerte, se ven solo en los funerales. De verdad Lincoln le agrada, pero con ese peculiar arreglo con su hermana todo se reduce a lo que podría pasar. No sé sintió mal de sabotear la entrevista de Lisa con la CIA, pero su siguiente acción le produce náusea. Tomó su teléfono y, marcando un número, procedió.

-¿Diga? -preguntó una voz femenina, algo avejentada.

-¿Ericsson? ¿Recuerdas el incidente del Norwegian Alba?

-Trato de olvidarlo -respondió la voz.

-Bueno, necesito que me hagas un pequeño favor…

Con una sonrisa algo maquiavélica, Caroline puso una pequeña operación independiente por su cuenta donde los Loud estaban más que implicados.

~o~

26 de diciembre de 2024

Lisacoln Week

Día 2

Pasión

*Inserte al autor en una pista de hielo patinando mientras en su teléfono suena Christmas Truce de Sabaton*

Nada como relajarse un poco tras la primera oleada seria de las fiestas de fin de año. Por fin entiendo lo pesado que es hacer sin prácticamente ayuda la cena de Navidad. Entre corajes, salidas imprevistas y la agitación porque todo salga bien uno apenas y se toma el tiempo de descansar.

De lejos, esta ship week ha sido bastante desafiante. Los próximos días no los tendré tan fácil, y para ser franco apenas y terminé el día 3. Esperaba terminar en tiempo y forma, pero todo apunta a que no.

Dato curioso, el nombre de la agente Rawley es una referencia de Halo Combat Evolved. Es el nombre de la piloto de la nave de descenso Foehammer 419, caída en la misión del juego.

Ya que no hay reviews, solo diré que mañana será uno de esos días extraños que quisiera evitar. Hasta entonces...

Sigan sintonizados

Sam the Stormbringer