Disclaimer 1: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom International Media y Jam Filled Entertainment.
Disclaimer 2: Los materiales referidos y/o parodiados son propiedad intelectual y material de sus respectivos creadores.
Un teorema sin resolver
III
Descifrando el multiverso
Ubicación clasificada
30 de octubre de 2032
4:42 am
Sala de monitoreo
La relación entre los virtuales parias y el resto de la familia fue un asunto muy tenso. De tal forma, Lincoln y Lisa no hablaron por un año entero con la familia fuera del funeral de Myrtle y la graduación de Lily. Y solo hasta que pudo desarrollar un neuralizador en pleno funcionamiento (un aparato capaz de borrar recuerdos y alterar la memoria de una gente en un rango de hasta dos años, aunque busca potenciarlo a décadas) fue que ambos lograron (luego de reunir a todos los miembros restantes, incluyendo al tío Lance y su familia) alterar el recuerdo de su "unión enfermiza", aunque cabía la posibilidad de que Shelby y Leni, con lo desorientada de la primera y lo despistada de la segunda, lograsen hilvanar una idea que rompa el recuerdo alterado y los haga llamar a las autoridades.
Por tal motivo, ahí entró Lincoln. Entre lo selectivo que tuvo que ser para recordar los hechos del divorcio de Lori, usar una excusa convincente y alegar que Lisa tenía que ir acompañada por un familiar, todo ya corrió de mejor manera. Incluso hubo que recurrir de nuevo a Darcy como coartada para dar fe de lo que pudiera o no resultar.
Claro, Lisa por fin tuvo una entrevista algo satisfactoria en los cuarteles de la CIA en Langley, pero lo más que pudieron facilitarle dado el grado de asistente de laboratorio, dónde pronto destacó. Y en cuanto a Lincoln, la paga que su hermana recibía no era lo bastante buena como para dejar de trabajar, por lo que optó por pujar para ser columnista en un diario local mientras esperaban algo mejor.
En paralelo, Lisa llevaba un pequeño desarrollo de lo que llamaba una "simulación". Y de hecho eso ponía una necesidad más que evidente de sujetos de prueba. En su presente condición, aún desconfiaba un poco de la CIA, pues entre el desastre que significó la clausura del búnker y la requisición de su investigación fue pagada e incautada por la agencia para la cual ha estado trabajando en el último año, aunque no fuera su culpa. Pagada en cuanto a ciertos desarrollos, requisada en cuanto a los que otros particulares como la Corona Noruega o un fondo de inversión de Singapur, aún guarda cierto resentimiento, sobre todo al haber encontrado una cura para el papiloma que, supo, ya se desarrollaba en esta etapa como un tratamiento vitalicio en su última fase experimental.
Al caer la noche, durante la cena (consistente en una crema de calabacín, una suerte de "carne vegetariana" hecha con soya texturizada y un sazonador sabor a "tacos" por falta de tiempo y unos tajos de melón con yogurt griego) y luego de dos horas manejando, veía a Lincoln, quien al parecer tenía una duda que lo mantuvo algo inquieto.
-Te ves inapetente -observó Lisa.
-Estaba pensando.
-Se nota.
-Es en serio -repuso Lincoln, dejando caer un poco la tortilla de harina con la soya-. Creo que recuerdo que una vez… no, creo que es absurdo.
-Créeme, Lincoln. Considerando que esta relación es ya bastante rara aunque sus motivos ya importan un pimiento, nada me parece raro.
-Bueno… no sé si fue verdad o no, pero creo que hace tiempo tuve una pesadilla. Algo de… bueno, de todas ustedes siendo chicos.
-Sé más explícito, por favor -pidió Lisa.
-Soñé que todas nuestras hermanas y tú eran chicos, y por un día creí que era tan genial como para quedarme un poco más, pero luego Lynn me despertó y pasaron cosas. Como las gemelas poniéndose mi ropa o Lucy golpeándome por abollar su ataúd -explicó Lincoln-. Incluso se burlaron diciendo que tenía algo con una chica… no me acuerdo de cómo se llamaba.
-Que raro -sopesó Lisa, acordándose que la chica era la potencial cuñada de Lori hasta el día que esta sorprendió a Bobby en brazos de otra bajo el alegato de "solo era mi prima".
-Es en serio, Lisa -atajó Lincoln-. Al día siguiente en ese sueño todos me torturaron incluso antes de despertar… aunque ese chico Lynn no era más molesto de lo que era Lynn.
-Todo eso era un sueño sin fundamentos -minimizó Lisa, tomando la mano de su hermano-. Solo eran eventos aleatorios basados en una condicionante que se instaló en tu subconsciente y se expresó allí.
-Pero todo eso parecía real, era tan… tan…
-Creo que fue mucha soya texturizada por hoy -cortó Lisa, levantándose y tomando a Lincoln por el brazo antes de ponerse bajo su hombro-. Debes de estar muy cansado.
-Si, supongo que es eso -aceptó Lincoln.
-Nos vamos a la cama y comemos allí el postre aunque no sea lo más recomendable -ofreció Lisa.
Durante la madrugada, una vez que Lisa limpió la cama, tuvo un fuerte acceso de energía. Ni siquiera estaba vestida, pero una vez que terminó con el dicho proyecto e hizo una pequeña prueba para comprobar que no había margen de errores, tomó apenas un pantalón corto y una camiseta de tirantes que Lincoln dejó en el sótano que ahora es su estudio.
Lincoln, por su lado, dormía profundamente mientras soñaba con el rumbo que su vida podría haber tomado. Tenía una muy vaga noción, en cuanto Lisa lo despertó, de tener una hija rubia bastante desaliñada con alguien que apenas y podría reconocer. Por ello, fue una sorpresa verla sobre él con la ropa que dejó para la lavandería de la semana.
-Eh… ¿Lisa? -preguntó Lincoln, un tanto aturdido por el sueño.
-Estuve ponderando el producto de una charla que tuviste con Clyde años atrás y tu alucinación de la víspera y pensé que…
-Oh, no, Lisa -declaró Lincoln, algo paranoico-. No vas a convencerme de ir a un universo de solo chicos.
-¿Y quién dijo que iríamos a una dimensión así? -cuestionó Lisa, sonriendo sospechosa.
-Siempre que dices algo así -objetó Lincoln, sentándose sobre la cama- tienes algo entre manos, te conozco.
-Ya que insistes…
Sin dudarlo ni tardar, Lisa sacó un reloj de pulsera muy parecido al que Lincoln creyó haber soñado hace mucho tiempo, mismo que se convenció por décadas de su inexistencia y ahora intentó arrebatar, más la menor fue más rápida y retrajo la mano antes de activarlo. El aparato, por un momento, se veía normal hasta que la pantalla se amplió hasta alcanzar la mitad del brazo izquierdo como si se tratara de una especie de pieza de armadura
-Oh, no, ¡esa cosa no! -exclamó molesto Lincoln.
-Vamos, lo he mejorado en estos meses -reprochó Lisa-. Tal vez no sea el original y construí uno con el reloj inteligente que me regalaste el mes pasado por mi cumpleaños, pero tuve que ampliar el panel de control para contrarrestar lo regordetes de los dedos de algunas personas -agregó, queriendo disimular que todavía tiene los dedos en esa condición.
-No vamos a…
-No vamos a ir a ninguna dimensión donde la familia sea de género invertido al nuestro -aclaró Lisa, un tanto cortante-, sobre todo con quienes creen que eso o buscar contenidos sugerentes de nosotros o demás conocidos nuestros podría ser "divertido" o sexualmente satisfactorio.
En cuanto terminó su oración, Lisa miró fijamente al vacío a donde, por lo general, está el lector, con una mirada penetrante e inquisitiva. Lincoln imitó, aunque por la naturaleza de sus ojos estos parecían ser más bien un fúrico reproche… como si supieran algo que solo el lector y el narrador conocen.
Apretando un lugar en el panel, un haz de luz se abrió ante ellos y, a un par de metros de la cama que comparten, se configuró una especie de cabina.
-Ni se te ocu…
Sin titubeos, Lisa tiró de la camiseta de Lincoln, cortando de tajo cualquier palabra y acción, y ambos entraron a aquella extraña cabina.
Tras el portal que se cerró tras ellos, Lincoln veía extrañado muchos tubos fluidos que se veían extraños por decir lo menos.
-Te recomiendo que no toques nada -sugirió Lisa-. Hay muchísimas líneas inestables de donde hay millones de vidas en riesgo. Sabes lo importante que podría desarrollar un desastre que podría generar el aleteo de una mariposa en Nueva York según algunos teóricos de la probabilidad.
-¿Qué podría salir mal? -preguntó sarcástico Lincoln, sosteniendo una de las líneas donde se veía a sí mismo con una bolsa de celofán gritándole (así le parecía) a una reciente madre de tez morena antes de derrumbarse sobre madre e hija.
-¿Qué acabo de decirte? -reprochó Lisa con su habitual tono- Por si tenías la curiosidad, veo que es una línea que denominé StS-1110. Embarazaste a una bravucona de la preparatoria y tu vida es miserable al grado de haber destruido casi cualquier relación familiar en mayor o menor grado, viven de su sueldo y el tuyo (nada envidiable, por cierto), acaba en los bolsillos de tu suegra, una mujer muy controladora con complejos de Mamá de azúcar.
-¿Y por qué no me lo dijiste antes? -reprochó Lincoln, dejando la línea.
-Fue lo primero que dije. No quiero que ocurra lo que pasó cuando subiste cierto vídeo, y no. No quiero recordar ese incidente.
Con cuidado, Lisa había tomado un par de guantes de un material de aspecto algo quitinoso, como si fuera la repulsiva coraza de una cucaracha, y tomó algunas de las líneas de su lado.
-Solo mira en cada una lo que podría pasar… -advirtió Lisa con cierta precaución, mostrando la crudeza de un hallazgo hecho por Lori y Lincoln a escasos metros de la tienda de Flip-… línea CdA-525, la humanidad en este punto colapsó y está teniendo una regresión parcial según la Teoría de Olduvai a una etapa casi pre-industrial. Línea PA-421, una de tus muchas hijas convalece en un hospital mientras y… alguien busca un donante en situación desesperada. Línea JS-518 -agregó al descartar las dos previas-, tu primogénita con una exnovia de Luna huyó indignada de casa al saber cómo fue concebida. Línea StS-1213…
-¡Deja ver! -cortó Lincoln, descubriendo para su sorpresa que estaba teniendo relaciones sexuales con Lori, los dos en completo estado de ebriedad- Ay…
-Créeme -dijo Lisa, viendo la cara que puso Lincoln-, es mejor no saber algunas cosas que pudiste o no haber alterado al tocar algo aquí. En esa línea vas a necesitar mucho de una buena terapia, aunque la psicóloga que conocerían es algo incompetente en mi opinión. La psicología penalista no es precisamente la mejor forma de estudiar a alguien que cedió ante la borrachera y copuló en un trío hombre-mujer-hombre con su hermana y su concuño.
-Ahora no podré sacarme la idea de la cabeza -lamentó Lincoln.
-Es algo natural -afirmó Lisa-. Pese al tabú que entraña nuestra rela…
-El trasero de Lori es más firme que el tuyo -señaló Lincoln, un tanto perturbado sin dejar de ver.
-No estamos aquí para hacer una comparación anatómica -alegó Lisa, algo ofendida, tirando de su oreja izquierda-. Hay reglas muy específicas que, por desgracia, tendremos que ver sobre la marcha.
Con poca delicadeza, Lisa rompió el agarre y, acto seguido, buscó rápido una "hebra espacio-temporal" y abrió en ella un portal.
-Un consejo, Lincoln -añadió Lisa-. Una de las reglas sobre la que tengo una duda bastante fundada es el problema que implicaría la existencia de la misma cantidad de materia en un espacio definido. Ignoro si podría crear algo parecido a la Paradoja de la Abuela o algo bastante más serio que podría destruir cualquier línea de espacio-tiempo.
-¿Esa es nuestra? -preguntó Lincoln, algo asustado por la advertencia.
-Línea DkX-320A -señaló Lisa-. Por lo que veo, ni tú ni yo somos pareja, creo que ya estás casado y… oh, vaya…
-¿Cómo que "vaya"? -preguntó Lincoln.
Sintiéndose atraído hacia el ducto abierto, sintió el tirón que dio Lisa y ambos cayeron en esa entrada dentro de la cabina, sin poder recordar mucho de lo que ocurrió inmediatamente después.
.
Aturdido como estaba, Lincoln buscaba a tientas en la oscuridad. Se sentía desnudo, pero al palpar su cuerpo descubrió que todo estaba en su lugar. Incluso llegó a palpar a Lisa, o lo que creyó que era Lisa, para darse cuenta de algo que no encajaba del todo.
-Ugh… mi cabeza me está dando vueltas… -oyó bostezar a Lori por alguna razón-… Bobby…
-Ah, eh… -farfulló Lincoln, buscando imitar el timbre del latino.
-Como sea… ve a sacar la basura.
Temiendo represalias, Lincoln obedeció, buscando sacarse de la nariz el olor a resaca.
Exploró la casa en lo que se ajustaba a la luz y el lugar. No era nada muy distinto a como era su hogar hace unos meses, pues entre algunas cosas de las gemelas y Lily dispersas en la sala y un par de sus propias camisetas en los reposabrazos del sofá daba un aire más o menos Loud. , solo cabria pensar que, sea cual sea esa línea, era evidente que esa línea podría ser bastante peligrosa para ellos.
Por su lado, Lisa tenía sus problemas. Aunque vestida con una pijama naranja de dudosa procedencia, hacía lo posible por evitar ser vista por el inquilino de esa habitación, teniendo sin embargo un panorama que le era natural.
Desnudo, el Lincoln de ese universo tenía la camisa del pijama sobre la cabeza, un calcetín puesto como funda y el pantalón ya estando en el suelo, cosa natural pues su dueño ya se estaba masturbando.
-Mmm… vamos -susurraba excitado Lincoln, el perteneciente a ese lugar, sosteniendo una foto de alguien que apenas y pudo reconocer-, así, Nie-nie…
Tentada, sintió la envidia de la Lisa de esa dimensión. Si ella estaba atraída por su Lincoln, lo desconocía, pero las cosas no podían parecer mejorar o empeorar. En especial cuando la foto que sostenía entre manos, cosa que alcanzó a ver, era de una chica latina con un cuerpo bastante generoso en curvas pero que no supo reconocer por falta de tiempo. La prisa por irse pudo más que las ganas de abalanzarse sobre él. Haciendo el menor ruido posible y viendo que la puerta estaba abierta, se escabulló tan silenciosa como Lucy le había intentado enseñar.
Recapituló lo mejor que pudo. Dejó en su habitación (inusualmente más amplia, según recordó), se acostó cansada y vio a Lincoln ir al que, en su lugar de origen, sería su cuarto. Después de eso, supuso, ambos cayeron dormidos.
Trató de ser racional, pero en cuanto escuchó un ruido saltó por una ventana en la cocina. Esperó un poco hasta ver a su Lincoln ir con bolsas de basura y con ruido de garras arañando el suelo de azulejos de la cocina. Extrañado, el perro hizo un intento por arañar la puerta de la cocina, pero un ligero alboroto le hizo asomar, descubriendo que el perro se fue sobre Lincoln.
-¡Psssst! ¡Lincoln! -chistó Lisa, apenas vestida- ¡Nos vamos de aquí!
Lincoln tardó menos en botar la basura de Lori que en evitar a un perro de aspecto agresivo. El bullmastiff lo veía más con una actitud algo cansina que parecía decirle "mira, no tengo problema con que vengas, pero si mi ama quiere puedo ser bastante persuasivo", razón por la que tuvo una fuerte reserva de si saltar o buscar darle de comer al perro lo primero que encuentre.
Una vez que saltó, se dio cuenta de que no llevaba nada de ropa. Si, era él mismo, pero no llevaba ni los calzoncillos encima.
-¿Qué te hizo olvidar la ropa? -cuestionó Lisa.
¡Desperté con Lori al lado! -protestó Lincoln, molesto- ¡No tengo idea de qué rayos pasó!
-Explícate…
-Creyó que era Bobby y me dijo que sacara la basura -respondió Lincoln, atribulado.
-¿Y había alguien más? -cuestionó Lisa.
-Solo un perro -observó Lincoln-. Nosotros jamás tuvimos un bulldog tan… grande y feo -añadió con reservas.
-¿Grande y feo?
-Tiene la cara marrón y el pelo claro.
-¡¿Ya sacaste la basura?! -oyeron la voz atronadora de Lori.
-¡Ya oí! Ya oí… -maldijo el Lincoln de esa dimensión-… Ah, como molesta.
Ignorando la charla, Lori salió con un par de bolsas de basura en las manos, más dormida que despierta. Sin prestar atención, apenas y se daba cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor sin dejar de hablar medio dormida un galimatías. Lo curioso de ella era que, contrario al pantalón corto blanco y blusa azul pastel de tirantes que acostumbraba, usaba una del mismo tono, así como unas pantuflas negras que, en su opinión, se le veían horribles y desentonaba el cuadro.
-¿Algo decías del trasero de Lori hace rato? -cuestionó Lisa con ironía.
-Creo que no -respondió Lincoln, algo atribulado.
-Será mejor que nos vayamos pitando de este lugar. Esta Lori podría volverse loca de vernos aquí.
-Explícate… -pidió Lincoln.
-Lo haría si tuviéramos más tiempo y un espacio tranquilo, y no tenemos ambos -aclaró Lisa-. De momento, solo diré que es la primera vez que hago una prueba con pasajeros y la…
-¿Cómo que prueba con pasajeros? -preguntó sorprendido Lincoln.
-¿Quién anda ahí? -preguntó Lori a la defensiva.
Mirando a todos lados y tomando un rastrillo del porche como arma, giró blandiendo la herramienta como si fuera una porra por más de treinta segundos sin acercarse a la zona donde estaban los dos.
Temblando por recordar cómo era que Lori se veía de aterradora por alguna nimiedad que la hiciera enfurecer, vieron a esta ir en dirección a los rosales que Rita había sembrado -algo común, al parecer, en muchas líneas temporales- alrededor de la casa. En uno de estos, a menos de tres metros de donde estaban ocultos, había un bulto que no supieron reconocer hasta que la luz reveló su identidad.
-Ugh… es la última vez que Lana deja botada su ropa con los juguetes de Charlie -maldijo Lori, tomando la ropa sucia de Lana y llevándola al interior.
-Recuérdame agradecer a Lana por su dudosa higiene -dijo aliviada Lisa en cuanto Lori entró.
-¡Explícame cómo es que estamos aquí! -exigió Lincoln, molesto.
-Es la línea DkX-320A -explicó Lisa-. No creí que algo como este sitio existiera.
-¿Cómo que "no creí"? -preguntó Lincoln.
-Me explico. Toda la información disponible fue lo que había dicho antes de entrar. Tú ya estás casado o por casarte, no somos pareja y había algo más… preocupante.
-¿Qué tan preocupante? -exclamó Lincoln- Hasta donde sé, no tenemos ropa encima, apenas salimos y…
-¡Lincoln! -oyeron a Lori llamar a su Lincoln- Baja ya a desayunar, ¡tus waffles se enfrían!
-Si, ese detalle -añadió Lisa, molestándose un poco.
-¿Cuál detalle?
-Parece que el Lincoln de esta línea de tiempo cometió bastantes errores como para quedarse solo con su Lori, aunque creo que las posibilidades de que se sienta atraído por ella son prácticamente de cero -expuso Lisa-. Temo que estamos en una situación de castigo para ti.
-Ah, claro, castigo -minimizó Lincoln-. Buena esa…
-Son solo teorías, hermano mayor. Sin embargo, pudieron suceder cosas que en nuestra línea originaria no salieron como debían o de plano salieron mal. Solo ve las redes de viejos amigos tuyos o en las de Darcy…
La breve exposición de Lisa se remató con un análisis bastante desabrido y resumido de las referidas redes. De entrada, Lincoln descubrió que en ese lugar jamás salido con Jordan chica, la familia de Mollie nunca se fue de Royal Woods y no hay nada ni de la boda del abuelo Albert ni, mucho menos, un viaje a Escocia que casi le cuesta la vida, así como hubo un marcado distanciamiento. No obstante, el incidente de la investidura de Mick Swagger, el lío de la pizza perfecta en Nápoles y el enamoramiento de Lynn por ese odioso "reloj suizo" (forma en que se refería a Henrik, quien, recordaba, no le tenía ninguna simpatía), todo ello había transcurrido con normalidad. Así mismo, le sorprendió que podría tener algo con Ronnie Anne, de quien ya se había distanciado mucho debido a fricciones entre ambos hermanos, Santiago y Loud, a causa de Lori.
-Solo es una suposición -añadió Lisa al terminar la exposición a su hermano.
-¡Una suposición demente! -reprochó Lincoln.
-Temía que se presentara una de tres posibilidades por demás entre lo lógico y lo absurdo. La primera… -empezó a exponer Lisa-…, provocar un "Efecto Mariposa" que provoque accidentalmente el fin del mundo. Dos…
-Esto no me gusta -resolló Lincoln.
-…, que en el eventual caso de encontrarnos con nuestras versiones de este universo y entrar en contacto, la materia que nos conforma desaparecerá por completo. Fin de la historia.
-¿Y la tercera? -preguntó Lincoln.
-Tal vez -terció la voz de Lori tras ellos- explicarme qué haces tú aquí -señaló a Lisa- y qué demonios haces aquí si te encontré masturbándote con una foto de Ronnie Anne en tu cuarto hace cinco minutos -añadió, tirando de la oreja a Lincoln.
Para sus adentros, ambos estaban bastante aterrados. Y, por puro impulso, Lisa sacó solo ella sabrá donde el mismo "bolígrafo" que Lincoln la vio usar en su familia, activándolo y quedando tanto su mente como la de Lori en blanco.
-Tú acabas de ver a tu hermano masturbarse con una fotografía de tu eventual concuña -dijo Lisa, sembrando así un no tan falso recuerdo en Lori-. Buscaste a Lincoln para desayunar y lo encontraste así. Si en algún momento llegaste a sentir un impulso erótico por él, dale su tiempo para ello, pero sería preferible que no pases muchos límites con él. Ignoro en qué andan tus padres, pero si era algo con las demás es perfectamente comprensible. Nosotros solo somos turistas perdidos de Manitoba que pasamos la noche en su jardín porque nos echaron del motel donde estábamos hospedados. Vámonos ya, Li… Lynn.
-Ah… si, claro -dijo Lincoln apenas, preguntándose por qué Lisa lo llamó Lynn.
Al día siguiente, y previo un nuevo borrado de memoria de Lincoln (a quien si tuvo que serle honesta), estaban desayunando donas con una malteada ("nada apropiado para mantener un colon y páncreas saludables pero son mejor que nada para reponer fuerzas", dijo Lisa al pagar con dinero que sacó del búnker tras falsificar una nota de Lana) en el parque Troncos Altos. De más estaría decir que el chico estaba algo molesto, pero la comida y la compañía de Lisa eran un pequeño consuelo.
Para evitar ser reconocidos, Lincoln aceptó de mala gana usar una peluca negra, puesto que un rápido análisis determinó que el tinte podría tener reacciones adversas a nivel del cuero cabelludo. Lisa, por su parte, arregló su peinado para que pareciera un corte Pixie, compró unos aretes de presión dado su estrecho umbral de dolor y se aplicó un tatuaje temporal con el eslogan Relativo mis bolas, mismo que le parecía bastante insultante. Así mismo, botaron la ropa que tomaron y el día anterior, una vez que lograron escapar de la Lori de ese universo, compraron una muda de ropa más adecuada que los pijamas que botaron una vez que salieron de Reininger's.
-Me sorprende que la nana Gayle siga viva -expresó Lisa, todavía indecisa sobre la receta usada por la anciana en el ya vetusto camión de postres que los McBride le ayudan a llevar mientras Clyde está fuera.
-Habría jurado que falleció en 2021 -dijo Lincoln, algo desconcertado-. Supongo que muchas dimensiones no pasan por lo mismo que la nuestra.
-¿Me recuerdas la causa de muerte? -preguntó Lisa, desconociendo en realidad el asunto.
-Diabetes complicada por COVID-19.
-Supongo que tienes razón. Podría haber lo mismo, no lo sé, alguna línea dimensional en donde podrías tener algo serio con una vieja maestra, seas primogénito con cien hijos por toda la ciudad o, ¿por qué negar la posibilidad? Luan esté casada con una mujer de enorme busto y sea una ninfómana bisexual un tanto desquiciada, la señora Zhau quiera proteger a su hija teniendo una aventura contigo o una antigua compañera de estudios te secuestre por un enfermizo amor obsesivo -expuso Lisa con un leve mal sabor de boca por una pequeña sensación-. Pedacito de canela… debe calentar la leche con una rama antes de atemperar y añadir a la mezcla.
-Suele pasar -dijo Lincoln.
-¿Sabes? Creo que estar aquí un tiempo podría gustarme -suspiró Lisa luego de dar un largo trago a su bebida.
-No estarás pensando en quedarte una temporada, ¿o si? -preguntó Lincoln- El tiempo podría correr distinto en casa.
-Nunca consideré eso -dijo pensativa Lisa.
-¿Qué es lo peor que podría pasar? -dijo Lincoln.
-No juegues con eso -reprochó Lisa, acercándose a él hasta tenerlo contra su espalda-. Ideas como esa suelen ser un motivo de cosas que no deberían suceder, por muy estereotípico que suene en cualquier relato. ¿Quieres echar un ojo para ver si encontramos algo de tu interés?
-Hum… ya que lo dices, me pregunto si estará el volumen 392 de Ace Savvy del arco Guerra Karddeis -pensó Lincoln, algo cohibido-. Me lo ganó una amiga de Zach y cayó sobre él en un charco porque Rusty le quiso mostrar sus "pasos geniales" que no son nada geniales.
-Tal vez lo tengan en tiendas, pero por si acaso vamos primero.
En el camino, la charla entre ambos se animó lo bastante incluso como para tocar temas privados. Por un lado, Lisa expresó su nerviosismo por lo que escuchó de varias de sus hermanas mayores, sobre todo Leni, de lo doloroso que podría ser su primera relación sexual. Hizo bastante énfasis en su descripción gráfica de lo que pasó Luan, cosa que a Lincoln le asqueó un poco por involucrar jarabe de chocolate, crema batida y cerezas en almíbar cuando esta confesó a Luna (ignorando que Lisa había puesto micrófonos en sitios muy discretos que ni Lola sabría identificar) que una noche mintió a sus padres de ir a estudiar con Amy cuando en realidad se fue a la casa de Benny aprovechando que los padres de este iban como padrinos a una boda.
Lincoln, a su vez, fue más tranquilizante. Por la vergüenza que sentía de escuchar lo hecho por Luan, quien, admitió, hizo toda una salvajada, se esforzaba en lo posible por explicar algunas de las cosas que hizo con Rachel la primera vez que lo hizo. Aún con toda la teoría aprendida de memoria, Lisa se sorprendió de saber que fue algo doloroso para él por haberlo hecho sin condón y en casa de una amiga mutua, con todo lo que significó para ambos.
-Eso fue algo estúpido -reprochó Lisa, una vez que dejaron atrás a una mujer pelirroja con una niña de lentes que recriminó a Lincoln su ausencia y sin entender bien el por qué-. ¿Tienes idea de cómo pudo ser que tuvieras un hijo a esa edad?
-¿Y eso qué? -minimizó Lincoln- Rachel tomó la de emergencia.
-Píldora que emocionalmente nos tiene prendiendo de un hilo, zopenco -agregó Lisa al reproche-. Un gran desarrollo en materia de anticoncepción con graves efectos secundarios como un fuerte desorden hormonal y cambios emocionales drásticos.
-O sea…
-Es como si añadieras a una hoguera tierra enriquecida con magnesio.
-Eso podría explicar el ojo morado con el que llegué ese día.
-Al menos fue un ojo morado y no una prueba de embarazo adornando el ojo.
Una risa un tanto nasal por Lisa terminó con la conversación, al tiempo que ya estaban justo frente a la puerta de la casa. Sin perder el tiempo, Lincoln buscó las llaves de repuesto entre los rosales de Rita, aunque la castaña se encontró con una situación bastante peculiar, como si su relación con su hermano no pudiera ser más rara.
-Soy tu puta, hermanito -jadeó Lori, montada a horcajadas sobre el Lincoln local-, ¡dime quién es tu puta!
-L… Lori… -respondió el Lincoln local, sudoroso y arremetiendo en su posición directo sobre su hermana mayor mientras la sostiene por la cadera.
Aunque el morbo era evidente en la menor, no lo era tanto como la tímida reacción involuntaria que tuvo justo cuando su hermano iba a meter la llave en la cerradura.
-¡Al cuerno con eso! -tronó Lisa, tomando la llave y devolviéndola a su sitio antes de agarrar el cuello de la remera de su Lincoln y señalando al patio trasero por encima del barandal del porche.
-¿El búnker? -preguntó Lincoln, nervioso por la audacia de su hermana y (cosa que apenas empezó a notar) potencial novia.
-¿Tienes una mejor idea?
Sin obtener una mejor respuesta y desechando la lista de prejuicios que ambos tuvieran acerca de su situación y la opinión de vecinos y transeúntes, ambos hermanos fueron al búnker, confiando Lincoln en que la Lisa de esa dimensión cometiera muchos de los errores de la suya sin haberlos corregido y sacándose la ropa.
.
Una vez saciado el apetito que ambos explotaron, yacían desnudos en el suelo, estando Lincoln recargado contra lo que debía de ser la carcasa del torso de Todd. Sin importar demasiado si había cámaras o no, el peliblanco estaba bastante seguro de haber hecho un buen trabajo mientras acariciaba la cabeza de Lisa, apoyada en su regazo. Esta, por el contrario, se sentía algo acomplejada por la cantidad de sensaciones que había pasado en la última hora y solo podría resumir como "respuesta sensitiva placentera con dolor inicial… nombre común, lujuria".
-Ahora si entiendo a madre cuando se refería a padre como una "máquina" -dijo Lisa, sonriendo inusualmente boba-. Lo hiciste como todo un depravado.
-Y esto no fue nada -respondió Lincoln con falda modestia-. Imagina a Jordan y a Rachel luego de sus cumpleaños.
-¿Tanto te afectó estar dos meses en abstinencia? -preguntó inquisitiva Lisa.
-Me duelen los muslos, pero lo vale -sonrió Lincoln.
-Admito que esto es inusual, pero espero que esto no se vuelva tan cotidiano -reflexionó Lisa.
-¿Ir y tener cópula en diferentes lugares de todo el multiverso?
-Lo del multiverso -dijo Lincoln-. Lo de… el sexo… ya sabes, no importa mucho donde sea, mientras no sea ilegal o nos corran.
-Ah, eso…
-Si, eso. Aunque -añadió Lincoln- preferiría que no lo volvamos a hacer nunca. ¿Te imaginas si hacemos algo que altere su continuidad?
-Suenas a un personaje de ciencia ficción genérico -reprochó Lisa con cierta picardía.
Ay, mira quién lo dice -devolvió Lincoln-. La doctora que, siendo niña, pudo viajar en el tiempo y armó una caja teletransportadora.
-¿Cómo supiste eso?
-Hace rato que arrojé un calcetín -respondió Lincoln-. Mira…
Tomando un calcetín suelto de Lisa, lo hizo una pelota y lo lanzó a una caja aparentemente al azar. Acertando de lleno, en segundos se abrió un portal exactamente sobre Lisa y cayó encima de su cabeza… al igual que una chica de once años que, salvo por el armazón gris de sus lentes, era idéntica a la original a sus once o doce años.
-Ugh, mi cabeza… -gimió la Lisa local-… ¿quiénes son ust…?
-Ponte éstos, Lincoln -dijo Lisa, tendiendo a Lincoln unos lentes oscuros y su neuralizador.
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De vuelta en su dimensión de origen, y tal cual, Lincoln cumplió con su advertencia, aunque fuera de modo parcial. Si, destruyó el reloj de Lisa, aunque quedaba lo suficiente para poder armar aunque sea un portal sin restricciones de tiempo. De más está decir que el peliblanco intentó desentenderse, pero el caso fue que lo despidieron del diario donde trabajaba y, curiosa coincidencia, recibió una curiosa oferta en la CIA… cosa de Lisa, si, pero como aplica el dicho, a caballo regalado no se le ve colmillo.
Veía la fecha. Ya había pasado Halloween, al parecer, pero seguían en el mismo año. Hace dos horas que volvieron, el cansancio era más que evidente y no había ánimo de cocinar, motivo por el que hicieron el intento de comer fideos khi mao.
-Se sienten algo pesados -dijo Lincoln con algo de mohín.
-Si mamá se aficionó un poco a la comida tailandesa, seguro que podremos hacerlo -animó Lisa, viendo con cierta repulsión el plato con fideos de arroz con camarones, pollo, verduras y salsa de soya-. No prometo que sea como el linguini de papá, así que…
-Ni remotamente. No es lo mismo un fideo tailandés que una pasta ita…
Como si se tratara de un niño de brazos, Lisa le metió el tenedor con todo y los fideos y un camarón a la boca. Era curioso, pues cuando de niño quería ser el primero en darle de comer a Lisa o a Lily siempre se quedaba rezagado y Lynn o Leni tomaban la iniciativa. La primera por simple ego, y Leni… siempre por ser Leni, y la única vez que logró hacerlo le remarcaron que ya era algo inútil por haber desarrollado, de forma algo prematura, una buena capacidad de coordinación mano-ojos. Prueba de ello, Lisa le arrojó el plato con todo y puré de plátano a la cara. Ahora, la posición era inversa a la esperada.
-Un poco salado… -objetó Lincoln, una vez que tragó.
-Ya te acostumbras según mamá -minimizó Lisa-. Hablando de ella… ¿crees que podría…?
-No, de verdad no -negó Lincoln-. No quiero arriesgarme a que sepan de nuevo sobre nuestra relación sin estar preparados.
-Y seguro que tienes un plan para respaldarnos.
-¿Tienes alguna idea? -preguntó retórica Lincoln- Por favor, no respondas.
-Pensé que tal vez podríamos pagarle a dos vecinos o a algunos conocidos para que hicieran de nuestras parejas o algo por el estilo -expuso Lincoln.
-Eso tiene sentido -sopesó Lisa.
-O sea que…
-Tenía pensados un par de nombres -afirmó Lisa, revisando en su teléfono.
-Mientras no sea algo raro...
-Dime… ¿ qué tal te ha ido con las pelirrojas?
~o~
28 de diciembre de 2024
Lisacoln Week
Día 3
Universo Alternativo
Ah, la humanidad... cuando es creativa, aún con lo ya creado, ya se siente la huella de lo que puede pasar por la cabeza de quien lo hace.
Oficialmente ya se me acabaron los guardados (la regla es por el cuarto o quinto día), y ahora sí dudo acabar en regla y forma. Y al cierre debo confesar que iba a actualizar pero, por causas fuera de mi control, no pude hacerlo. Algo de mala recepción del host o algo así, lo que me orilló a la presente situación.
Ahora. Los universos referidos aquí serían...
StS-1110, de su servidor. Los one-shot pertenecientes a La desventaja de ser Jamie Loud.
CdA-525, el Shadowverso, perteneciente a El Caballero de las Antochas y en el que estoy trabajando en el spin-off "no oficial", Fiat tenebris.
PA-421, de Penguin Arrow. Concerniente a sus fanfics Te necesito e Historias de mis hijas.
StS-1213, también de su servidor. La Saga de Loan, conformada por El vídeo de Loan y Cambio de chicas, así como de otros pendientes de subir.
JS-518, de JaviSuzumiya y otros, todo lo desprendido del cómic Is (not) your fault.
DkX-320a, donde se desarrolla el eje de este día, de DarkerX. Los personajes de ahí desprendidos conforman a La Tropa Idiota. Para pronto, una suerte de Jackass, pero sin toros y un Lincoln padre de tres en situaciones más o menos comprometidas. Para más información, consulte con él.
Los universos no nombrados pero si mencionados...
815-H, la serie de cómics Dark Magic Secrets, de PpMay93, la variante porno de Lois, familia y compañía.
Tu mayor admiradora, de PenguinArrow... la galletosa más tétrica que haya leído, debo decir.
Viaje para dos y Lo que nace del frío, de su servidor... ok, si, está mal la autopromoción, pero es lo que uno hace por llamar lectores.
Fun fact: el título es referenca directa al canción homónima de la banda Turilli-Lione Rhapsody.
Respondiendo...
EpicGunHat... que cosas, el que organiza todo el asunto está en la casa, es un honor, ¡un verdadero placer! ya bájale, Alastor Xd Ok, no te culpes de algo que podría malir sal XD. Los temas de por si son algo desafiante, y sin querer pasarme de Obi-wan... los retos son mi especialidad... *el cuarto día lo noquea xp*
Mañana, si llego a completar, espero que no tome mucho, pero los dúos que hacen mancuerna son una dinámica propia de un loco... por suerte para mi, ando algo loco. Hasta entonces...
Sigan sintonizados
Sam the Stormbringer
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Dos semanas después…
No podía creerlo. El trabajo que le tomó meses a partir de lo que recordó de hace años fue más pesado de lo que esperaba. No obstante, fue algo que, esperaba, valdría la pena. Pasó entre tanto las últimas dos semanas pidiendo fondos para una investigación sobre lo que llamó "cuerdas dimensionales", cosa que sus superiores desestimaron por considerar la sola idea una quimera ridícula propia más incluso de la fantasía que de la ciencia ficción incluso. Y, sin embargo, mientras abría el panel de su reconstruido reloj, este prometía dar un contexto claro de las zonas que podría visitar.
Mal. Algo salió mal. Descubrió eso en cuanto la pantalla adjunta del panel daba imagen al último sitio que visitaron, pero el lugar parecía muy cambiado. Le recordaba un poco a la Royal Woods de hace unos años, pero lucía un poco más abandonada ("Es la zona conurbada de Detroit, no esperes más", razonó), y veía a un grupo de cinco chicos escapar de…
-¡Perdón, papá! -chilló un chico, mestizo como adivinó, de cabello negro, corto y pantalón aguamarina con una sudadera de manga corta parda y blanca- ¡Creí que mamá no lo sabría!
-¡Debimos ponerle frenos! -dijo una de las rubias, de cabello rubio parecido al de Lori y vestida en pantalón guinda y camisa blanca sin tener al parecer relación con los Loud fuera de eso.
-¡Esto no hubiera pasado si no tomaras sus patines favoritos! -secundó una segunda chica, más alta y pelirroja de blusa azul rey y pantalón blanco.
-Ya verás cuando te ponga las manos encima, Joe! -amenazó una mujer latina de mal semblante y cabellos chamuscados por una rubia de remera blanca y pantalón morado que Lisa reconoció como Ronnie Anne, la excuñada de Lori.
-¡Sé bien dónde se reúnen, Wright! -imitó Lincoln, señalando en especial a una chica de cabello verde, suéter rojo y gorra blanca que solo le sacaba la lengua.
-¡Alguien que me diga donde están los frenos! -dijo la chica de los patines en cuanto dejó a Lincoln calvo por la quemadura, extrañamente siguiendo la lógica de los dibujos animados.
-¡Fue un error, tío Lincoln! -añadió otra chica rubia, de camiseta azul pastel con una calavera y una muleta blancas estampadas sobre la tela y chaqueta púrpura y pantalón negro que, Lisa pensó, sería el producto de aquel día que pasaron en ese lugar.
Por unos segundos, Lisa razonó. Si alteró el curso de los eventos de una línea dimensional de forma drástica. Motivó a la Lori local a cometer incesto con Lincoln y el producto fue una hija a todas luces miope, hiperactiva y con impulsos suicidas a lo Johnny Knoxville. Eso siempre puede ser tenido como lo que un fanático tendría como un "acto de Dios" aunque no creyera ni un ápice en divinidades y sus opuestos.
Sin más, Lisa apagó el reloj multiversal que recuperó, tomó un mazo e hizo lo que, en su sapiencia, sería lo más adecuado… ponerlo en una caja de herramientas y al aparato en una caja fuerte con el sello de Alto Riesgo con una leyenda.
No abrir bajo ninguna condición.
Decidiendo que trabajó demasiado, Lisa abandonó el estudio que hace las veces de laboratorio, se sacó la ropa y buscó a Lincoln con toda la naturalidad que le era posible.
