Mara no perdió tiempo. Con un gesto de la mano y una mirada que prometía más tormentas que calma, "arrastró" a Harry, Han y Chewbacca de regreso a la superficie. La caminata a través de los niveles de Coruscant fue silenciosa y tensa; los Saints miraban a su joven líder con mezcla de respeto y temor al ver quién lo escoltaba.
Harry caminaba al frente, su mentón alzado con un orgullo que sus hermanos adoptivos y familia nunca le habían visto antes. A su lado, Han Solo y Chewbacca intentaban mantener una actitud tranquila, aunque el ceño fruncido de Mara cada vez que los miraba les recordaba que no escapaban a su enojo.
—"No hay necesidad de tirar tan fuerte, Mara. Vamos, ¿no podemos hablar de esto como adultos civilizados?" protestó Han con su típico tono de desparpajo.
—"Cállate, Han," respondió Mara sin girarse. "Por si lo olvidaste,tú fuiste cómplice de esto."
Chewbacca gruñó en defensa, pero un gruñido más bajo fue suficiente para que incluso el wookiee decidiera mantenerse en silencio.
Finalmente, llegaron a la residencia Solo-Skywalker. Las luces cálidas contrastaban con el frío ambiente que emanaba de los adultos que los esperaban. Leia Organa Solo y Luke Skywalker ya estaban de pie en el salón principal, claramente informados por Mara de lo sucedido.
—"¿Qué ocurrió esta vez?" preguntó Leia con voz firme, cruzando los brazos mientras miraba directamente a Han y Chewie, que bajaron la cabeza como niños regañados.
Luke, más calmado pero igualmente serio, dirigió la mirada a su hijo adoptivo. —"Harry, ¿quieres decirnos por qué estabas liderando otra operación peligrosa en los niveles inferiores?"
Harry, sin dudarlo, dio un paso al frente, su voz llena de orgullo y determinación.
—"Porque es lo correcto," respondió con firmeza. "Nosotros —los Saints— estamos ayudando a personas que todos ustedes olvidaron. No solo estamos luchando contra una banda rival; estamos rescatando gente que los Morningstar y otras bandas han estado utilizando o esclavizando."
El salón quedó en silencio ante su declaración. Harry respiró profundo y continuó, su mirada paseándose entre su familia.
—"Hemos ayudado a muchos: refugiados, familias sin hogar y personas como Oleg Kirrlov, que estaban siendo explotadas como experimentos o soldados por los Morningstar. No podíamos quedarnos cruzados de brazos mientras eso seguía ocurriendo. Así que hicimos algo al respecto."
—"¿Nosotros?" intervino Luke, levantando una ceja.
—"Sí, papá. No solo soy yo. Jonny, Shaundi, Pierce, Angel y ahora Oleg... todos los Saints estamos construyendo algo. Y no solo luchamos: protegemos, organizamos y damos esperanza. Todo eso en un lugar donde la República, dondeustedesno pueden o no quieren hacer nada."
Leia y Luke se quedaron en silencio, sorprendidos por el tono firme y la convicción de Harry. Nunca lo habían visto tan seguro de sí mismo, tan... líder.
Han decidió intervenir, aprovechando el momento para salvar su pellejo. —"Y tiene razón, Leia. No es que lo estemos alentando exactamente, pero lo que están haciendo visto con mis propios ojos cómo esos chicos mantienen las calles seguras en su territorio. Y ahora, con Oleg, tienen aún más posibilidades de desestabilizar a los Morningstar."
—"¿Ah, sí? ¿Y qué más no me están diciendo, Han?" replicó Leia con un tono frío.
—"Bueno..." comenzó Han, rascándose la nuca y mirando de reojo a Mara, quien soltó un suspiro audible antes de finalmente intervenir.
—"Lo que Han no quiere decirles," interrumpió Mara con su voz firme y gélida, "es que esta no es solo una causa noble de rescate. Esto se ha convertido en unaguerra de bandas."
Luke giró la cabeza bruscamente hacia Harry, alarmado. —"¿Guerra de bandas? ¿Es eso cierto, Harry?"
Harry, a pesar del evidente peso de las palabras, no titubeó.
—"Sí," respondió con franqueza. "Los Morningstar no son una banda cualquiera. Son brutales, controlan tráfico de personas y esclavizan a quienes no pueden defenderse. No son mejores que el Imperio. Si nadie los detiene, no solo destruirán a los Saints, sino que continuarán extendiéndose y oprimiendo a más personas. Lo que hacemos no es solo justicia: esnecesario."
El rostro de Luke se ensombreció. —"Harry... entiendo que quieras ayudar, pero la violencia no es el camino."
—"No lo buscamos," replicó Harry con calma. "Solo respondemos. Y créanme, preferiría que las cosas fueran diferentes. Pero esto es lo que hayallá abajo, y alguien tiene que hacer lo correcto."
Mara intervino nuevamente, su voz con un matiz más suave esta vez. —"No todo es blanco y negro, Luke. He visto cómo Harry ha manejado esta situación. No ha perdido el control ni su sentido de justicia. Pero la verdad es que esto se está saliendo de control, y necesita nuestro apoyo antes de que todo termine explotando."
Leia miró a Harry, su preocupación maternal evidente. —"¿Por qué no nos lo dijiste antes?"
Harry bajó ligeramente la cabeza, aunque mantuvo su voz firme. —"Porque sabía que intentarían detenerme. Sabía que no lo entenderían. Pero esto no es solo mi pelea. Es la de mucha gente. No puedo abandonarlos."
Un silencio denso invadió la habitación. Leia intercambió una mirada con Luke, ambos comprendiendo que Harry no podía simplemente retroceder en su misión. Finalmente, fue Luke quien habló.
—"Esto no puede seguir así, Harry. Si vas a continuar en esto, necesitas guía. Y no solo la de tus amigos en los Saints. Me aseguraré de que sigas entrenando para que nunca pierdas el equilibrio."
Mara asintió con seriedad. —"Y yo estaré vigilando cada paso que des. No creas que puedes ocultarnos nada más."
—"¿Y nosotros qué, princesa?" preguntó Han con una sonrisa débil, mirando a Leia.
Leia respiró profundamente, acercándose a Harry y colocando una mano sobre su hombro. —"Nos aseguraremos de que no lo hagas solo. No estoy feliz con lo que has hecho, pero estoy orgullosa de ti."
Harry la miró con los ojos muy abiertos, sorprendido por sus palabras. Leia sonrió débilmente.
—"Eres parte de nuestra familia, Harry. Y cuando la familia lucha por algo justo, luchamos juntos."
Han y Chewie asintieron, y Mara añadió con firmeza: —"Pero no te acostumbres a meterte en problemas sin decirnos nada."
Al día siguiente, el sol artificial apenas comenzaba a filtrarse a través de las capas más altas de Coruscant cuando Harry se escabulló nuevamente hacia los niveles inferiores. Moviéndose con la confianza de alguien que conocía el lugar como la palma de su mano, avanzó hacia la base de los Saints, listo para discutir los nuevos planes.
Lo que no sabía era que, esta vez, no estaba solo.
Desde una distancia segura, Jaina Solo lideraba a sus hermanos, Jacen y Anakin, con un aire de determinación y travesura a partes iguales. Siguiendo las rutas ocultas que habían aprendido de Harry, el grupo se movía sigilosamente entre callejones y túneles oscuros.
—"¿Seguro que esto es una buena idea?" susurró Jacen, ajustando la mochila que llevaba al hombro.
—"Por supuesto que lo es," respondió Jaina, sin detenerse. "Harry ha estado ocultándonos lo que hace aquí abajo. Es hora de que sepamosla verdad."
—"¿Y si nos descubre?" preguntó Anakin en voz baja, mirando nervioso las sombras a su alrededor.
Jaina giró ligeramente la cabeza con una sonrisa confiada. —"No nos descubrirá si nos movemos rápido y callados. Vamos."
Los tres continuaron avanzando, decididos a seguir a su hermano adoptivo hasta el corazón de los Saints.
Mientras tanto, Harry entraba a la base acompañado por Jonny Gat, quien caminaba con una expresión preocupada. Al llegar al centro de mando improvisado, donde Shaundi, Pierce y Oleg ya estaban reunidos alrededor de la mesa de planificación, quedó claro que algo no andaba bien.
—"¿Qué pasa?" preguntó Harry con el ceño fruncido al ver los rostros serios de sus lugartenientes.
Pierce fue el primero en hablar, ajustando las gafas y señalando una holopantalla. —"Tenemos un problema. Mejor dicho, varios problemas."
La holopantalla proyectó gráficos y listas que mostraban escasez en varios puntos críticos de la operación.
1. Desabasto de armas:
—"Con el aumento de reclutas, nuestras armas ya no son suficientes," explicó Pierce. "Hemos estado reutilizando y reparando lo que tenemos, pero no podemos armar a todos con palos y buenas intenciones. Necesitamos un proveedor."
2. Refacciones para droides y reparaciones críticas:
—"Nuestros droides de patrulla están cayendo como moscas," añadió Shaundi, golpeando la mesa con frustración. "No tenemos suficientes piezas de repuesto para mantenerlos funcionando. Y no es solo eso: las naves y vehículos que tenemos están en ruinas."
—"Los drones y las patrullas son lo único que mantienen a los Morningstar a raya," añadió Jonny con gravedad. "Si seguimos así, se nos vendrán encima."
3. El laboratorio:
Oleg tomó la palabra, su voz retumbando en la sala. —"El laboratorio que capturamos sigue siendo un enigma. Mientras lo revisaba, descubrimos una sección sellada. Los registros indican que los Morningstar trabajaban en algo grande allí, pero dejaron todo inconcluso."
Jonny se cruzó de brazos y bufó. —"¿Y qué piensas hacer con eso, Oleg? ¿Abrirlo y cruzar los dedos para que no explote en nuestra cara?"
Oleg lo miró con seriedad. —"Si contiene tecnología útil, podríamos usarla a nuestro favor. Pero necesitamos recursos para explorarlo con seguridad."
Harry exhaló profundamente, pasando una mano por su cabello desordenado. —"Entonces, nuestras prioridades son claras: armas, refacciones y resolver lo del laboratorio."
—"¿Y cuál atacamos primero?" preguntó Pierce.
Antes de que Harry pudiera responder, un ruido proveniente de la plataforma superior llamó la atención de todos.
—"¿Qué fue eso?" gruñó Jonny, sacando su arma instintivamente.
Los Saints se pusieron en alerta mientras Harry miraba hacia arriba con sospecha. Y entonces, de entre las sombras, aparecieron tres figuras familiares: Jaina, Jacen y Anakin.
—"¡Ustedes!" exclamó Harry, cruzando los brazos con una mezcla de frustración y sorpresa. "¿Qué están haciendo aquí?"
Jaina, sin inmutarse, bajó con confianza por las escaleras, seguida por sus hermanos.
—"Vinimos a ver qué estás haciendo, Harry," dijo Jaina con firmeza. "Nos ocultas cosas importantes. No podemos quedarnos al margen."
Jonny, que ya los reconocía del cumpleaños de Harry, bajó su arma con una sonrisa divertida. —"Pero si son los 'Potter'. No esperaba volver a verlos tan pronto."
Pierce, que también recordaba a los niños, arqueó una ceja. —"¿Siguiendo a su hermano, eh? Debí suponerlo. Se les nota la familia."
Shaundi sonrió con su habitual tono burlón. —"¿Y qué? ¿Vinieron a unirse al club otra vez?"
—"¡No vinimos a jugar!" replicó Jaina, mirando a Shaundi con determinación. "Queremos ayudar."
Harry negó con la cabeza, su voz firme. —"Esto no es un juego, Jaina. Ya les dije que los niveles inferiores son peligrosos. No pueden involucrarse más de lo necesario."
—"Pero queremos hacerlo," insistió Jacen, dando un paso al frente. "Tú no estás solo en esto, Harry. Somos familia."
—"¡Sí!" añadió Anakin. "Y si los Saints son importantes para ti, entonces también lo son para nosotros."
Harry miró a sus hermanos menores, viendo en sus ojos la misma firmeza que lo caracterizaba a él. Sabía que no los convencería de irse.
—"Está bien," murmuró finalmente, exhalando resignado. "Pueden ayudar, pero solo bajo mis reglas. No harán nada sin que yo lo autorice, ¿entendido?"
—"Entendido," respondió Jaina con una sonrisa triunfante.
Jonny se echó a reír, dando una palmada en la espalda de Harry. —"Debí suponer que esta familia no sabe cuándo rendirse. Bienvenidos otra vez, chicos."
Shaundi miró a Jaina con una sonrisa sarcástica. —"Solo asegúrate de no meter la pata, ¿de acuerdo, princesa?"
Jaina frunció el ceño, pero no respondió, aceptando la situación con dignidad.
La sala principal de los Saints zumbaba de actividad mientras los líderes se reunían alrededor del mapa central holográfico. Harry, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, escuchaba a Pierce enumerar los problemas que enfrentaban.
—"Lo primero y más urgente: necesitamos armas. Estamos recibiendo más reclutas de los que podemos equipar, y eso nos pone en desventaja. Si los Morningstar atacan con todo, no tendremos cómo defendernos."
Harry asintió, pensativo, y giró hacia Pierce. —"Tenemos contactos fuera de la banda que podrían ayudarnos. Tú y yo podemos manejarlos; buscaremos lo que necesitamos sin levantar sospechas."
Pierce sonrió con confianza. —"De acuerdo, conozco a un par de comerciantes que podrían estar dispuestos a vendernos lo que necesitamos... si el precio es el adecuado, claro."
—"Hazlo. No importa el costo, pero muévete rápido," ordenó Harry, antes de girarse hacia Angel, quien esperaba pacientemente, con los brazos cruzados.
Angel intervino con un plan propio, activando una sección nueva del mapa holográfico. La imagen mostraba una vasta estructura industrial rodeada de caminos en ruinas.
—"Este lugar es El Pozo de las Sombras," explicó Angel con voz grave. "Era una antigua fábrica de droides durante las Guerras Clon, ahora convertida en un desguazadero controlado por una banda local. Están en una mala situación porque los Morningstar los tienen asediados."
Harry arqueó una ceja, curioso. —"¿Y cuál es tu idea?"
—"Negociar con ellos. Les ofrecemos protección a cambio de acceso a las piezas y refacciones que necesitamos. Si se niegan..." Angel dejó que la frase flotara en el aire antes de sonreír ligeramente, "...buscaremos otra manera de tomar el control."
Harry asintió tras un breve silencio, comprendiendo la lógica del plan. —"Negociar primero, pelear solo si es necesario. Me gusta. Angel, encárgate tú. Haz lo que consideres mejor, pero deja claro que los Saints no buscan problemas si no los provocan."
—"Considera que ya está hecho," respondió Angel, con una determinación que arrancó asentimientos de aprobación de los demás.
Harry, luego, dirigió su atención a Jaina, Jacen y Anakin, quienes escuchaban atentamente.
—"Jaina, tú eres excelente con las máquinas. Necesito que ayudes en los talleres. Tenemos droides y sistemas críticos que necesitan reparaciones. Optimiza lo que puedas."
Jaina sonrió con determinación. —"Déjamelo a mí. Veré qué puedo hacer con esos droides."
—"Jacen," continuó Harry, "tú te encargarás de la infraestructura: generadores, sistemas de agua potable y refugios. Organiza equipos y asigna tareas. Usa lo que aprendiste del jardín hidropónico."
Jacen asintió con seriedad. —"Entendido, Harry. Me encargaré."
—"Anakin, tú serás el enlace entre los equipos. Ayudarás a Jaina y Jacen en lo que necesiten, y te asegurarás de que todo marche sin problemas."
—"¡Lo haré!" respondió Anakin, emocionado por su misión.
Satisfecho, Harry se giró hacia Oleg y Shaundi, que estaban examinando los planos del laboratorio tomado.
—"¿Qué hay del laboratorio?" preguntó Harry.
Oleg ajustó sus gafas, con voz calmada pero firme. —"Aún hay secciones selladas y registros sin descifrar. Los Morningstar estaban trabajando en tecnología avanzada. Si logramos acceder a sus archivos y sistemas, podríamos encontrar algo útil."
—"Yo estaré allí para supervisar todo," añadió Shaundi, con su tono habitual. "Si algo raro pasa, lo manejaré."
—"Bien, pero con cuidado," advirtió Harry. "Lo último que necesitamos es que una trampa nos estalle en la cara. Si encuentran algo, me avisan de inmediato."
Oleg asintió. —"Comprendido. Esto podría darnos una ventaja considerable si lo manejamos bien."
Finalmente, Harry giró hacia Jonny, quien observaba la reunión con su típica sonrisa relajada.
—"Jonny, necesito que mantengas a los Morningstar ocupados. Si están demasiado ocupados defendiendo su territorio, no tendrán tiempo de preocuparse por lo que estamos haciendo."
Jonny sonrió, ajustándose la chaqueta. —"Lo haré con gusto, jefe. Me encargaré de darles problemas suficientes para que ni piensen en nosotros."
—"Solo no exageres," añadió Harry con una leve sonrisa.
—"¿Yo? ¿Exagerar? Nunca," respondió Jonny con sarcasmo, provocando una risa general.
La atmósfera del mercado clandestino era espesa. Olores a aceite, sudor y metal quemado impregnaban cada resquicio del lugar, mientras que murmullos apagados acompañaban el sonido de maquinaria vieja. Pierce y Harry caminaban entre puestos improvisados donde traficantes de armas, reparadores y chatarreros ofrecían sus productos bajo mantas deshilachadas o luces débiles.
—"Esto apesta. Literalmente" murmuró Pierce, ajustándose el cuello de su chaqueta mientras esquivaba a un droide tambaleante. —"¿Estás seguro de que no podemos enviar a alguien más? Me gustan mis pulmones intactos."
Harry sonrió ligeramente, sin dejar de observar todo a su alrededor. —"Conozco a estos tipos, Pierce. Siempre intentan embaucar a los nuevos, y no podemos permitirlo. Además, no voy a dejar que nos estafen."
—"¿Nos estafen? Chico, no eres Han Solo ni Chewbacca. Aquí los vendedores juegan sucio."
—"Por eso estoy aquí," respondió Harry con calma. "Tengo... otras formas de saber cuándo mienten."
Pierce asintió, sabiendo exactamente a qué se refería. Harry y su conexión con la Fuerza eran algo que lo seguía sorprendiendo a pesar de todo lo que ya había visto.
Llegaron a un pequeño taller donde los esperaba el contacto: un Twi'lek azul de mirada astuta y sonrisa demasiado amplia para ser honesta. Dos guardias Nikto armados con blásters viejos flanqueaban su posición.
—"¡Ah, si no es mi amigo Potter!" exclamó el Twi'lek, extendiendo los brazos teatralmente. —"Y veo que traes compañía."
—"Corta las formalidades," respondió Pierce, frunciendo el ceño. —"Nos dijeron que tienes lo que necesitamos: armas en buen estado, nada de basura."
El Twi'lek sonrió, inclinándose sobre la mesa metálica para levantar una lona. Debajo había cajas repletas de rifles bláster, pistolas de pulso y detonadores térmicos.
—"Las mejores armas de esta parte de Coruscant," aseguró el Twi'lek con voz melosa. —"Pero, como saben, la calidad tiene su precio."
Pierce gruñó. —"Eso es lo que siempre dicen."
Harry avanzó lentamente hacia las cajas y tocó una de ellas, dejando que la Fuerza le hablara. Una sensación vaga pero clara se instaló en su mente: mentira.
—"¿Te estás burlando de nosotros?" preguntó Harry de repente, su voz calmada pero con un filo que hizo que el Twi'lek pestañeara.
—"¿Qué? ¡No, no! Mis mercancías son legítimas."
Harry levantó un rifle, comprobando su peso y balance, y luego lo inspeccionó de cerca. —"Este rifle está reparado con piezas de cuarta calidad. Ni siquiera tiene la calibración correcta."
El Twi'lek abrió la boca para responder, pero Harry continuó, mirando directamente a sus ojos. —"Y la mitad de esas cajas están vacías."
El ambiente se tensó de golpe. Pierce observó a Harry con asombro, mientras los guardias Nikto intercambiaban miradas inquietas.
—"Potter, amigo, ¿de qué estás hablando?" intentó reír el Twi'lek, pero Harry no apartó la mirada. La Fuerza amplificaba su presencia, proyectando un peso invisible que el comerciante no pudo ignorar.
—"No juegues conmigo," dijo Harry, su tono firme. —"Nos vendes armas funcionales a un precio justo, o nos vamos y les diremos a todos que no eres de fiar. Decide ahora."
El Twi'lek tragó saliva, la sonrisa borrándose de su rostro.
—"Muy bien..." murmuró finalmente, con el rostro frustrado. —"Tal vez tengo algo mejor en la parte de atrás. Pero va a costar un poco menos."
—"Mucho menos," corrigió Pierce, cruzándose de brazos con una sonrisa.
Finalmente, tras una tensa negociación, Harry y Pierce salieron del taller con armas de buena calidad y un descuento considerable.
—"No puedo creerlo, Potter," comentó Pierce mientras cargaban las cajas. —"¿Cómo lo haces?"
Harry sonrió, aunque su expresión seguía serena. —"Solo escucho lo que no dicen."
Pierce lo miró con respeto renovado. —"Ya sabes, chico... cuando te vayas a esa Academia Jedi, los Saints te van a extrañar."
—"Yo también los extrañaré," respondió Harry en voz baja.
La fría luz artificial del laboratorio titilaba mientras Oleg trabajaba pacientemente en una terminal, ajustando códigos con precisión quirúrgica. A su lado, Shaundi hacía lo opuesto: pateaba el panel de acceso sellado con frustración.
—"¿Por qué demonios no se abre esto?" murmuró Shaundi, golpeando el metal por cuarta vez.
—"Porque no responde a la violencia," replicó Oleg sin levantar la vista. Su voz era tan tranquila que rozaba la provocación.
—"¿La violencia no responde?" Shaundi arqueó una ceja, incrédula. —"¿Quién lo dice? ¿Tú o los chicos que estás intentando evitar que maten el laboratorio a patadas?"
Oleg sonrió levemente, continuando con sus ajustes. —"La violencia puede resolver muchos problemas, pero este no es uno de ellos."
—"Eso me suena a algo que diría Harry."
—"Porque el muchacho tiene razón más a menudo de lo que debería," replicó Oleg.
Un zumbido agudo resonó en la sala y las luces del panel sellado cambiaron de rojo a amarillo. Una pequeña vibración sacudió el laboratorio y la compuerta empezó a abrirse lentamente con un rechinar metálico.
Shaundi dio un paso atrás, mirando a Oleg con una mezcla de sorpresa y escepticismo.
—"¿Lo lograste?"
—"Por supuesto," respondió Oleg con orgullo, inclinándose para desconectar una serie de cables expuestos. —"La clave estaba en restablecer manualmente los protocolos sin activar la defensa de emergencia. Aunque..."
En ese momento, la compuerta se abrió completamente, revelando una sala repleta de droides de seguridad B2 inactivos, servidores antiguos y, al fondo, un generador de energía parcialmente intacto. Shaundi silbó con asombro.
—"Oh, mierda. Esto... esto es oro puro."
Oleg avanzó lentamente, su mirada escaneando la sala con precisión. Se agachó frente a uno de los droides B2, tocando suavemente su armadura desgastada.
—"Estos droides están inactivos, pero en excelente estado. Si logramos reprogramarlos y ajustar su núcleo de energía, podemos usarlos para proteger el territorio de los Saints."
Shaundi cruzó los brazos, mirándolo con una sonrisa divertida. —"¿Tú estás sugiriendo que usemos estos grandulones como guardias personales? Porque si es así, me apunto."
—"Más que guardias personales," corrigió Oleg, levantando la vista. —"Son una línea defensiva contra cualquier incursión. No podemos permitirnos perder el laboratorio otra vez."
Shaundi se inclinó para examinar otro droide, tocando sus placas blindadas. —"¿Y cómo los reprogramamos sin que se despierten y nos vuelen la cabeza?"
Oleg sonrió levemente, con un brillo calculador en los ojos. —"Confía en mí. Haré que sigan nuestras órdenes... o los haré dormir para siempre."
—"Hilarante," replicó Shaundi, aunque no pudo ocultar su respeto por el intelecto de Oleg. —"Pero más te vale que no nos exploten en la cara, grandulón."
Mientras Oleg comenzaba a conectar los servidores al sistema principal, Shaundi se sentó en una terminal secundaria, revisando los archivos internos. Sus dedos volaban sobre el teclado, y poco a poco comenzaron a aparecer datos.
—"Hey, Oleg. ¿Sabías que este laboratorio tenía un programa experimental en drones de combate? Algunos de estos archivos mencionan 'droides de sigilo'."
—"¿Sigilo?" Oleg levantó la cabeza, sorprendido. —"Eso podría cambiarlo todo. Descárgalo. Necesitamos saber más."
Shaundi sonrió, satisfecha. —"Lo ves, Oleg. Trabajamos bien juntos."
—"Una combinación de caos y lógica," respondió él con una sonrisa leve.
Shaundi se rió, devolviéndole la sonrisa.
El Pozo de las Sombras era más que un simple desguazadero; era una ciudad oculta de metal y sombras, un laberinto de maquinaria olvidada y restos de droides que parecían susurrar antiguas guerras. Los pasillos resonaban con ecos metálicos y chisporroteos de energía residual. Las luces parpadeaban de forma intermitente, proyectando figuras distorsionadas sobre las paredes oxidadas.
Angel avanzaba con paso firme, su imponente figura destacando incluso entre el caos. Sus botas resonaban en el metal bajo sus pies, cada paso un recordatorio de su presencia. A su alrededor, los Engranajes Rotos, la banda que controlaba el lugar, se movían como sombras desconfiadas, sus miradas clavadas en él mientras cuchicheaban entre sí.
En el centro del desguazadero, donde un viejo generador aún zumbaba débilmente, Cero, el líder de los Engranajes Rotos, observaba desde una plataforma elevada. Su silueta delgada contrastaba con la armadura reciclada que llevaba puesta, un amasijo de piezas metálicas unidas con habilidad. Los reflejos de sus gafas tácticas destellaban fríamente, ocultando sus ojos inquisitivos.
—"¿Y tú quién demonios eres?" —demandó Cero, su voz resonando por encima del zumbido constante del generador.
Angel no respondió de inmediato. Su mirada evaluó el entorno, memorizando las posiciones de los miembros de la banda y los puntos estratégicos del desguazadero. Finalmente, alzó la voz, su tono firme y profundo como un trueno.
—"Vengo en nombre de los Saints. Harry Potter quiere hablar con ustedes."
El nombre resonó entre los Engranajes Rotos como un relámpago. Murmullos y susurros se elevaron en el aire, acompañados por miradas cautelosas y desconfiadas.
Cero inclinó la cabeza con escepticismo, su voz cargada de desdén. —"¿Los Saints? ¿Qué quieren de nosotros? ¿No tienen suficiente con lo que ya controlan?"
Angel avanzó un paso más, el metal crujió bajo su peso, y su presencia pareció llenar el espacio como una sombra imponente.
—"No venimos a quitarles nada. Los Morningstar los están acosando, ¿no es así? Quieren este lugar porque saben lo valioso que es. Nosotros podemos ayudarlos a defenderlo."
—"¿A cambio de qué?" —replicó Cero, descendiendo lentamente de la plataforma, cada paso acompañado por un eco metálico. —"Nadie ofrece ayuda gratis."
—"A cambio de una alianza," respondió Angel sin rodeos. —"Nosotros necesitamos las piezas de este lugar. Droides, refacciones, maquinaria... Sabemos que ustedes tienen más de lo que pueden usar. Los Saints no son saqueadores. Ofrecemos algo a cambio: protección y fuerza."
Cero se detuvo frente a Angel, su figura delgada contrastando con la musculatura de su visitante. Sus ojos ocultos tras las gafas parecían escrutarlo en busca de mentiras.
—"¿Protección? ¿Fuerza? Todo lo que he visto de los Saints es ruido en los niveles inferiores. No me convence."
La banda estalló en risas bajas y murmullos. Angel no se inmutó. Sin una palabra, avanzó hacia una pila de escombros cercana donde descansaban restos de un droide de combate B1 completamente destrozado. De un solo movimiento, levantó el torso metálico y lo lanzó contra una pared cercana. El sonido del impacto retumbó por toda la sala, y el droide se desintegró en piezas que cayeron como cascada.
Los murmullos cesaron al instante. La banda lo observó con respeto contenido, y Cero frunció el ceño, impresionado a pesar de sí mismo.
—"La fuerza no siempre necesita palabras," dijo Angel con voz grave. —"Harry Potter no es un simple líder de banda. Es alguien que está cambiando los niveles inferiores. Si confían en nosotros, podremos resistir a los Morningstar juntos."
Cero cruzó los brazos, aún evaluando. —"¿Y si decidimos rechazar su oferta? ¿Qué harán entonces?"
Angel se inclinó ligeramente hacia él, su voz ahora baja pero cargada de amenaza controlada. —"Si rechazan nuestra oferta, los Morningstar los destruirán. No es una amenaza; es un hecho. Los Saints son su única oportunidad."
Cero permaneció en silencio, sopesando las palabras de Angel. Finalmente, se giró hacia su gente y asintió. —"Llévenlo a mi oficina. Hablaremos de esto en privado."
La "oficina" de Cero era una sala improvisada en lo alto de la fábrica, con paredes formadas por contenedores apilados y un escritorio construido a partir de piezas viejas. Angel se sentó en una silla que crujió bajo su peso, mientras Cero se acomodaba al otro lado del escritorio, encendiendo un cigarro improvisado.
—"Dices que los Saints nos ayudarán a resistir a los Morningstar," comenzó Cero, expulsando una bocanada de humo. —"¿Qué les hace pensar que pueden enfrentarse a ellos? No son una banda cualquiera."
Angel apoyó sus antebrazos sobre el escritorio, inclinándose ligeramente hacia adelante. —"Porque no actuamos como una banda cualquiera. Harry tiene un propósito mayor, y nosotros lo seguimos porque creemos en él. No solo sobrevivimos; prosperamos."
—"¿Y qué te hace seguir a ese muchacho? ¿Qué tiene Harry Potter que otros líderes no tienen?"
La pregunta hizo que Angel hiciera una pausa. Su mirada se endureció y, por primera vez en mucho tiempo, sonrió levemente.
—"Tiene algo que otros líderes nunca tendrán: un corazón puro. No busca poder por poder. Quiere proteger a su gente, a su familia. Es por eso que los Saints lo siguen, y es por eso que yo lo sigo también."
Cero lo observó en silencio, el humo del cigarro girando en el aire entre ellos. Finalmente, apagó el cigarro contra el metal del escritorio y extendió la mano hacia Angel.
—"De acuerdo. Los Engranajes Rotos se aliarán con los Saints. Si nos ayudan a resistir a los Morningstar, les daremos acceso a todo lo que necesiten del Pozo."
Angel estrechó su mano con firmeza. —"Harry Potter cumplirá su palabra. Y nosotros también."
Cuando Angel regresó a la base de los Saints, traía consigo la noticia de su éxito. Jonny fue el primero en recibirlo, apoyado casualmente contra una pared.
—"¿Lo lograste, grandullón?" preguntó Jonny con una sonrisa burlona.
—"Sí," respondió Angel con calma. —"Los Engranajes Rotos aceptaron nuestra oferta. Ahora tenemos acceso al Pozo de las Sombras."
Harry apareció en ese momento, con Pierce y Shaundi siguiéndolo. —"¿Funcionó?"
Angel asintió, mirando directamente a Harry. —"Funcionó porque creen en lo que representamos. Los Saints no son una simple banda, Harry. Somos algo más."
Harry sonrió, sintiendo una oleada de orgullo por lo que habían logrado. Extendió su mano hacia Angel, quien la estrechó con respeto.
—"Buen trabajo, Angel. Con esto, hemos dado otro paso hacia lo que queremos construir."
Shaundi silbó con aprobación. —"Demonios, Potter. Lo estás logrando."
Jonny soltó una carcajada. —"¡Por supuesto que lo está logrando! Somos los Saints, ¿o no?"
Las risas y vítores llenaron la sala mientras Harry subía a una mesa y alzaba la voz.
—"¡Escuchen todos! ¡Tenemos acceso al Pozo de las Sombras! Con esto, podremos reparar nuestros droides, nuestras naves y fortalecer nuestro territorio. Los Morningstar no nos detendrán. ¡Porque los Saints no retroceden!"
La base rugió con aplausos y vítores. Angel, apoyado en la pared, observó a Harry con una mirada respetuosa. En ese momento, supo que no había cometido un error al unirse a los Saints. Harry Potter no solo era un líder...
Con el pasar de los días, la base de los Saints en los niveles inferiores comenzó a transformarse de manera notable. Las nuevas refacciones provenientes del Pozo de las Sombras habían permitido reparar drones de vigilancia y sistemas defensivos. Las calles, que antes eran caóticas y peligrosas, ahora tenían puestos de vigilancia con patrullas armadas y droides reprogramados. La gente caminaba con más confianza, los comerciantes regresaban poco a poco a las rutas protegidas, y las familias encontraban refugio seguro bajo la protección de los Saints.
Las noticias de los avances no tardaron en expandirse. Los territorios de los Saints prosperaban y, con cada calle recuperada, su influencia crecía más y más. Aunque los Morningstar aún representaban una amenaza, las recientes victorias y la alianza con los Engranajes Rotos les habían dado un respiro.
En la base, Harry observaba todo esto desde una de las plataformas superiores, sus brazos apoyados sobre el barandal de metal. Desde ahí, podía ver cómo los nuevos drones patrullaban por el aire y cómo los mecánicos trabajaban para activar las unidades B1 reparadas. En un rincón, Angel entrenaba a los nuevos reclutas en combate cuerpo a cuerpo, mientras Pierce organizaba suministros y tareas.
—"¿En qué piensas?"
La voz de Jaina lo sacó de sus pensamientos. Harry giró la cabeza y vio a su "hermana" acercarse, limpiándose las manos con un trapo lleno de grasa. Tenía manchas de aceite en la cara y una sonrisa de satisfacción que irradiaba pura energía.
Harry sonrió levemente. —"¿Yo? Estaba pensando en cómo todo esto parece... funcionar. No lo creí posible cuando empezamos."
Jaina se apoyó junto a él, mirando la misma escena. —"Sí, funciona. Es increíble lo que se puede hacer cuando la gente realmente trabaja junta."
Harry le lanzó una mirada de soslayo, con un toque de diversión. —"¿Tú trabajas o estás en una especie de frenesí religioso con esos droides? Porque desde que Oleg y Shaundi trajeron los del laboratorio, pareces... ¿cómo decirlo? Una 'tecnosacerdote' exaltada."
Jaina lo miró con indignación fingida, sus ojos brillando con picardía. —"¡No estoy exaltada! Solo... ¡mira esto, Harry!"
Sin esperar respuesta, sacó un pequeño controlador improvisado del bolsillo y presionó un botón. Abajo, en el suelo de la base, dos droides B1 se activaron simultáneamente y realizaron una sincronizada coreografía torpe pero funcional.
—"¡Obedecen comandos simples y tienen sistemas de autodiagnóstico activados!" —exclamó Jaina con orgullo. —"Oleg y yo logramos crear un protocolo básico de defensa y asistencia. ¡Y Shaundi encontró cómo conectarlos a las rutas de patrullaje que Angel diseñó! ¿No es increíble?"
Harry no pudo evitar soltar una carcajada. —"Sí, sí, increíble. La Tecnosacerdote Jaina Potter ha hablado."
—"¡Basta con lo de tecnosacerdote!" —protestó Jaina, dándole un codazo juguetón. —"Solo estoy feliz de que esto funcione. ¿Sabes lo que significa? Que podemos proteger más gente. Que podemos expandir aún más lo que hemos logrado."
Harry dejó de reír y miró a Jaina con una expresión más seria y cálida. —"Lo sé, Jaina. Es por eso que me siento... orgulloso de todos. Pero especialmente de ti. Sin ti y Jacen, muchas de estas cosas no funcionarían."
El rostro de Jaina se sonrojó ligeramente, pero se encogió de hombros con falsa indiferencia. —"Bueno, alguien tiene que evitar que esos dos mecánicos locos —Oleg y Shaundi— vuelen el laboratorio por accidente."
—"Tienes razón," dijo Harry con una sonrisa suave, observándola un momento más. Luego, su expresión se tornó reflexiva. —"Solo espero que podamos mantener esto. La gente confía en nosotros, Jaina. Y eso... eso es algo que no podemos perder."
—"No lo haremos," respondió Jaina con firmeza, apoyando una mano en su hombro. —"Mientras estemos juntos, los Saints no caerán. Tú mismo nos lo has enseñado."
Harry asintió, sintiendo el peso de su responsabilidad, pero también el alivio de saber que no estaba solo. Con Jaina, Jacen, Anakin y todos los Saints a su lado, tenían una oportunidad real de cambiar las cosas.
—"Gracias, Jaina," dijo finalmente.
—"De nada, "jefe" respondió ella con una sonrisa burlona, antes de darle otro codazo juguetón y regresar corriendo hacia el taller, donde seguramente la esperaba un nuevo proyecto de reparación.
Harry la observó alejarse, riendo para sí mismo. En momentos como ese, podía permitirse olvidar, aunque solo fuera un poco, todo el peso que llevaba sobre los hombros.
Poco después, Harry reunió a sus lugartenientes en el salón de reuniones improvisado de la base: una habitación amplia con mapas holográficos, mesas de metal desgastado y sillas viejas, pero funcionales. Allí estaban Jonny, Shaundi, Pierce, Angel, Oleg y Jaina, todos listos para escuchar el progreso de las últimas semanas.
Pierce fue el primero en hablar, activando el mapa central.
—"Las rutas comerciales ahora son más seguras que nunca. Los comerciantes están volviendo, y eso nos está dando acceso a suministros básicos y créditos. Todavía no es suficiente, pero es un buen comienzo."
Shaundi tomó la palabra a continuación. —"Oleg y yo hemos descifrado más del laboratorio. La sección central ahora es completamente funcional, y hemos activado un generador secundario. Los droides reprogramados están patrullando los alrededores y mejorando la seguridad."
—"Y se mueven como si tuvieran coreografía," añadió Jonny con burla, lanzando una mirada a Jaina. —"¿Quién lo diría? La tecnosacerdote tiene talento."
—"¡No me llamen así!" replicó Jaina, frustrada, provocando risas en la sala.
Angel intervino entonces, su voz calmada pero firme. —"Los Engranajes Rotos cumplen su parte del trato. Nos están enviando refacciones regularmente y, a cambio, hemos mantenido a los Morningstar alejados de su territorio."
—"¿Y qué hay de Jonny?" —preguntó Harry, girándose hacia su amigo.
Jonny sonrió ampliamente, su actitud confiada. —"He estado acosando a los Morningstar tanto que no saben si soy una plaga o una sombra. Les he destruido un par de depósitos de suministros. Están debilitándose, pero aún no los subestimaría."
Harry asintió con satisfacción. Se giró hacia Oleg, quien llevaba varios informes en una mano.
—"¿Algo más que debamos saber, Oleg?"
Oleg asintió gravemente. —"Hay rumores... de algo más grande. Los Morningstar podrían estar preparándose para lanzar un ataque masivo. No sabemos dónde o cuándo, pero sugiero que sigamos reforzando nuestra defensa y asegurando los territorios clave."
La sala quedó en silencio unos momentos mientras Harry procesaba todo. Finalmente, se puso de pie y habló con firmeza.
—"Hemos avanzado mucho, pero no podemos bajar la guardia. La gente depende de nosotros, y no los decepcionaremos. Oleg, Shaundi, sigan trabajando en el laboratorio. Jaina y Jacen, asegúrense de que los droides y las defensas estén listas. Pierce, mantén las rutas seguras. Angel y Jonny, sigan presionando a los Morningstar."
—"¡Entendido, jefe!" —respondieron todos casi al unísono.
Mientras la reunión terminaba y todos volvían a sus tareas, Harry miró el mapa holográfico con una mezcla de orgullo y determinación. Los Saints estaban prosperando, pero sabía que lo peor aún no había llegado.
—"Estaremos listos," murmuró para sí mismo, con la voz firme y la mirada decidida.
Detrás de él, Jonny se acercó con una sonrisa divertida y le dio un golpe amistoso en el hombro.
—"No te preocupes, Potter. Pase lo que pase, los Saints somos como cucarachas: duros de matar."
Harry sonrió, sintiendo cómo, poco a poco, todo lo que habían construido se acercaba a algo grande. Y él, con su familia y sus amigos, estaba listo para enfrentarlo.
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Los días transcurrían en calma tensa. Harry podía notar que algo oscuro se avecinaba. Aunque las cosas con los Saints avanzaban de manera constante, con territorios ganados y droides funcionales trabajando para proteger y ayudar a las personas, había una inquietud latente en el aire.
Oleg, siempre observador y analítico, había advertido semanas atrás que los Morningstar estaban tramando algo. Nadie había imaginado la magnitud de lo que estaba por venir.
La tranquilidad de la tarde se rompió con una violenta explosión en el borde de los territorios de los Saints. La onda expansiva sacudió edificios y calles, y el sonido de disparos y gritos comenzó a invadir el lugar. Desde las alturas de un edificio destruido, una figura imponente y reconocible por todos se alzaba, observando con desprecio: Killbane, uno de los líderes más despiadados y brutales de los Morningstar, había llegado en persona.
Llevaba una armadura ligera de combate adornada con detalles carmesíes, símbolo de su posición y crueldad. Su máscara intimidante y su musculatura descomunal lo hacían parecer un monstruo salido de las profundidades de una pesadilla. A su alrededor, sus hombres avanzaban en oleadas, disparando y gritando mientras incendiaban cualquier estructura a su paso.
—"¡Escúchenme bien, escorias de los Saints!" —rugió Killbane desde lo alto, su voz amplificada por un altavoz portátil que llevaba uno de sus hombres—."¿Creen que pueden desafiar a los Morningstar? ¿A MÍ?"
El silencio momentáneo fue sofocado por las carcajadas burlonas de Killbane, que se inclinó hacia adelante, como si se divirtiera con lo que venía.
—"No son más que un grupo de ratas aferrándose a las sobras de la galaxia. Los Saints... ¡bah! ¡Una broma de mal gusto! Hoy borraré su nombre y lo convertiré en polvo."
La multitud de Morningstar aplaudió y vitoreó, creyendo que la batalla sería un paseo. Pero en la base de los Saints, Angel, Oleg y Jonny Gat ya estaban listos.
Harry estaba en la base cuando las alarmas comenzaron a sonar, y las comunicaciones estallaron con gritos de alerta.
—"¡Estamos bajo ataque! ¡Es Killbane!" —informó Pierce a través de la radio, su voz tensa pero controlada.
Harry, con el ceño fruncido, apretó los puños mientras intentaba procesar la situació estaba a su lado, con una sonrisa salvaje en el rostro.
—"Sabía que ese gorila tarde o temprano vendría a jugar" —murmuró Jonny, cargando su pistola y ajustando su chaqueta—. "Dejémosle claro que los Saints no se doblan tan fácil."
—"¿Dónde están Angel y Oleg?" —preguntó Harry con seriedad.
—"Angel está en el frente, preparándose para hacer lo que mejor sabe: romper huesos" —respondió Jonny con una carcajada—. "Y Oleg está dirigiendo a los droides y a las fuerzas defensivas. Vamos, niño, tenemos un idiota con máscara al que enseñarle modales."
La escena fuera de la base de los Saints era un caos absoluto. Los Morningstar, armados con blásteres pesados, vehículos improvisados y mercenarios curtidos, avanzaban con fuerza destructiva. Los edificios ardían, y el sonido de los disparos resonaba como truenos en los niveles inferiores.
Angel era la primera línea de defensa. A pecho descubierto y con una furia controlada, el luchador enfrentaba a los hombres de Killbane sin temor alguno. Cada movimiento era devastador: un puñetazo mandaba volando a un enemigo, una llave de lucha libre destrozaba a otro contra el pavimento. Sus gritos de batalla y el crujir de huesos formaban un espectáculo aterrador.
—"¡¿Eso es todo lo que tienen?!" —bramó Angel mientras derribaba a tres hombres con un solo giro—. "¡Vuelvan a su madriguera, cobardes!"
Desde la retaguardia, Oleg coordinaba a los droides recuperados del laboratorio, quienes se movían en formaciones perfectas, disparando con precisión quirúrgica. Los droides B1 y las unidades personalizadas por Jaina hacían retroceder a los atacantes con una combinación de blásteres y lanzadores de granadas de baja potencia.
—"Mantened la línea" —ordenaba Oleg, su voz grave resonando a través de los comunicadores—. "¡Que no rompan el perímetro! Jonny, lleva a tus hombres al flanco derecho."
Jonny, por su parte, lideraba una fuerza de Saints más pequeña pero ágil, que emboscaba a los Morningstar desde las sombras y callejones. Con dos pistolas en mano y su risa desenfrenada, Jonny cazaba a los enemigos con precisión mortal.
—"¡Vamos, Killbane! ¿Es esto todo tu ejército? ¡Creí que eras un tipo serio!" —se burló Jonny mientras disparaba a un grupo de hombres escondidos detrás de un vehículo—. "¡Ustedes ni siquiera son un calentamiento!"
Al ver que sus fuerzas no lograban avanzar,Killbanedescendió de su posición y entró en combate. Aplastaba droides con sus propias manos y lanzaba a los soldados Saints como muñecos de trapo.
—"¡Angel!" —gritó Harry al verlo desde una posición elevada—. "¡Es tu turno!"
Angel sonrió, lanzando a un último enemigo contra un muro antes de dirigirse al centro del caos. Killbane lo vio acercarse y soltó una carcajada burlesca.
—"¿Tú? ¿Un luchador caído y olvidado? ¿Crees que puedes detenerme?" —Killbane extendió los brazos, mostrando su fuerza descomunal—. "¡Soy Killbane! ¡El fin de los débiles!"
Angel no respondió con palabras. En lugar de eso, cerró los puños y se lanzó hacia adelante. El choque entre ambos fue como un terremoto. Puño contra puño, fuerza bruta contra fuerza bruta.
Killbane lanzó un golpe que Angel esquivó con un movimiento ágil, contraatacando con una llave que lo hizo tambalear. La pelea entre ambos se convirtió en el foco del campo de batalla, con los Saints y Morningstar observando en silencio expectante.
—"¡Esto es por todo lo que has hecho, Killbane!" —gruñó Angel, lanzándolo contra un poste de metal.
—"¡No eres nada!" —respondió Killbane, escupiendo sangre mientras se reincorporaba—. "¡Solo un recuerdo roto!"
Mientras Angel mantenía ocupado a Killbane, Harry, Jonny y Oleg lanzaron una ofensiva final. Las fuerzas de los Morningstar, debilitadas y desmoralizadas, comenzaron a retirarse.
—"¡Retrocedan! ¡Es una orden!" —gritaban los comandantes de Killbane, mientras sus hombres huían.
Finalmente, Angel logró derribar a Killbane, sujetándolo contra el suelo con una llave brutal.
—"La próxima vez que quieras invadir nuestro territorio" —dijo Angel con voz fría—, "recuerda que los Saints no se arrodillan ante nadie."
Killbane, maltrecho pero aún desafiante, gruñó. —"Esto no ha terminado."
Angel lo soltó, y Killbane se retiró con lo que quedaba de sus fuerzas.
Cuando todo terminó, Harry recorrió las calles destruidas junto a Jonny y Oleg. La base había resistido, pero la batalla había dejado su huella.
—"Esto fue solo el comienzo" —murmuró Harry, observando el horizonte—. "Volverán, y tenemos que estar listos."
Jonny se acercó y le dio una palmada en el hombro. —"¿Listos? Siempre estamos listos, Potter."
Angel se cruzó de brazos, mirando hacia donde Killbane había desaparecido. —"No lo subestimes. Ese hombre no conoce la derrota."
Harry asintió, su mirada firme. —"No importa. Si vuelve, los Saints estaremos aquí para recibirlo."
