CAPITULO 15: "¿El Perdón de una Changeling?"

Habían transcurrido ya dos semanas desde la Ceremonia de Coronación de la Princesa Selene y en el Reino Unido de Equestria el ambiente político y social parecía encontrarse en relativa calma, pues, hasta el momento, no se habían registrado levantamientos armados o protestas en contra de la nueva integrante de la Familia Real, tal y como lo habían predicho algunos periodistas de renombre, muchos de los cuales seguían estando a sueldo del General Flash Sentry, quien, desde su Hacienda de Palomas, solo esperaba el momento oportuno para poder rebelarse y terminar de una vez por todas con la vida de aquella joven unicornio que él consideraba una Enemiga Pública de la Rebelión y, por consiguiente, de Twilight Sparkle, la Heroína Nacional a la cual él había servido con fervor hace varios años atrás.

Desafortunadamente, al menos para él, tanto las Élites Económicas y Políticas como los Ciudadanos de a Pie ignoraron nuevamente sus llamados a la Rebelión y a la "Defensa" del Reino, a tal grado de que ya era común ver y escuchar a varios ponis, unicornios y pegasos reírse o hacer mofa en las calles del General Sentry y sus amigos, quienes, estupefactos, no podían creer que sus Proclamas y Discursos no estuvieran dando los resultados esperados.

- ¿Princesa Traidora? ¡Bah! Ese Señor Sentry debería enfocarse en hacer otras cosas en lugar de querer dañar la imagen pública de la Princesa Selene -comentó un unicornio en las calles de Canterlot al tiempo que arrugaba un periódico que era financiado por la Acción Revolucionaria Equestrianista, uno de los grupos de apoyo del viejo pegaso.

- ¿Selene?, ¿La Enemiga del Legado Sparkle? ¡Jajajaja! Este anciano ya debería aprovechar lo que le queda de vida para descansar o ponerse a trabajar en la Hacienda que le dio la Rebelión -dijo entre risas una pegaso que atendía una de las tiendas de Cloudsdale mientras tiraba a la basura varios volantes que habían sido impresos en los talleres de la Unión Nacional Equinista, otro de los grupos de apoyo del General Sentry - ¿Qué gana haciendo esto? Nada, solo está quedando en ridículo y arruinando aún más su ya de por si maltrecha reputación.

-Estos Mercenarios de la Pluma deberían ser despedidos y encarcelados por mentirosos, golpistas y por ser lamecascos al servicio del General Flash Sentry -decía a través de un megáfono una pony terrestre a la vez que varios ponis a su alrededor arrojaban los periódicos, volantes, caricaturas y carteles financiados por el viejo pegaso a una hoguera que había sido instalada en la Plaza Principal de Ponyville -Es una vergüenza que estos fascistas sigan empecinados en manchar la imagen de nuestra nueva princesa, más en estos tiempos en los que nuestro país navega entre turbulencias políticas a nivel internacional. ¡No se dejen engañar, habitantes de Ponyville! ¡Los amigos del asesino Adolf Bicker se llaman Flash Sentry, Jet Set y Sassaflash! ¡No duden en repudiarlos y en negarles toda ayuda! -exclamó con furia la pony terrestre al tiempo que un unicornio lanzaba un cerillo a la hoguera quemando así toda la propaganda - ¡Viva Equestria Unida! ¡Viva la Princesa Selene! ¡Muera el Odio y el Fascismo!

Y así como en Ponyville, en todas las ciudades del país sucedía lo mismo: Mítines en contra de los Aliados del General Sentry, Marchas en Apoyo a la Princesa Selene y a la Primera Ministra Fleur De Verre, Quema de Propaganda, entre muchas otras muestras más de apoyo popular que los habitantes de Equestria hacían para refrendar su apoyo a la Hija de Black Heart, cuyos primeros días como Princesa de Equestria estuvieron marcados por los resultados positivos para el país, pues la inversión extranjera crecía como la espuma al igual que la economía de la mayoría de las familias, las cuales muy pronto pudieron ascender en la pirámide social convirtiéndose tanto en miembros de la Clase Media como de la Clase Alta, todo ello producto de la popularidad y la imagen que la Princesa transmitía al mundo y a sus súbditos.

Sin embargo, no todo era color de rosa dentro del Palacio Real de Canterlot, pues, más allá de los problemas que el General Sentry y sus aliados ocasionaban en el Norte de Equestria, todavía estaba pendiente el Caso de la Princesa Alena de Chrysalia, quien seguía negándose a convivir con la joven miembro de la Familia Real, la cual ya había intentado de todo para hacerla salir de aquella burbuja llena de rencor y odio, rencor y odio que había aumentado peligrosamente gracias a una llamada que su madre le había hecho el día que se suponía sería el último de su estancia en Canterlot.

-Tienes que convivir o reconciliarte con ella si quieres regresar a casa -le dijo la Reina Agnes a través del teléfono y empleando un tono de voz que denotaba enojo y cansancio - ¿Es que acaso es mucho pedirte que olvides todo ese rencor injustificado?

-No puedes obligarme a convivir con una pony que se comporta como una vil ramera con sus súbditos, incluso ayer yo la vi dándole un beso a un potro de la calle que se lo pidió solo porque "la amaba" -respondió la Princesa de los Changelings a través del auricular -Eso sin dejar de lado que se la pasa en los jardines rodeada de animales silvestres y apestosos, es indigno que represente a la Corona Equestriana una yegua como esa.

- ¡No vuelvas a insultarla así! Ella no te ha hecho nada como para que le digas esas cosas tan desagradables y que hieren el corazón de cualquiera que las escucha -regañó la Reina Agnes molesta y sintiéndose bastante disgustada por las palabras que empleaba su hija -Y como sigues sin entender, he decidido que no volverás a casa hasta que me demuestres que has cambiado, Alena. Nuestro pueblo ya ha pasado por mucho dolor y sufrimiento, es momento de reconciliarnos con el pasado para poder seguir adelante. ¡Entiéndelo de una vez! Selene no es tu enemiga, es tu oportunidad para redimirte, para salvarte a ti misma y para sanar tu corazón que ha quedado podrido por tanto odio que llevas dentro.

-No me puedes obligar a ser amiga de alguien a quien detesto, madre -reclamó la Princesa Alena sintiéndose aún más ofendida por las palabras que la Gobernante de Chrysalia le había dicho -Soy tu hija, ¿o es que acaso prefieres más a esa… esa… zorra antes que a mí que soy de tu propia sangre?

- ¡No quiero que vuelvas a usar esas palabras tan denigrantes e indignas que no son propias del lenguaje de una Princesa, Alena! -contestó la Reina de los Changelings para después tomar un respiro y decir con voz entrecortada -Eres mi hija… Eres lo más importante para mí y también para tú padre… S-Solo te pedimos que le des una oportunidad a la Princesa Selene, solo una para que te convenzas de que ella no busca hacerte daño… Y-Yo… no podría soportar tener a mi lado a un ser que prefiere odiar antes que amar… me moriría de pena…

Tras decir aquellas últimas palabras, la Reina Agnes colgó el teléfono dejando nuevamente sola a su hija, la cual comenzó a sentir que algo se había roto dentro de ella, en gran parte debido a que era la primera vez que su madre empleaba frases y palabras que nunca antes había usado, ni con sus súbditos ni con sus hijos, ni siquiera en su más tierna infancia cuando ella hacía alguna travesura en los pasillos del Palacio Real de Chrysalia.

- ¿Perdonar? N-No… ¡No la puedo perdonar! Ella es la Hija de Black Heart, el Unicornio Asesino que torturó a la Abuela Chrysalis y destruyó a nuestro pueblo… ¡No se puede perdonar a alguien así! -pensaba la Princesa Alena colgando el teléfono para luego caminar hacia el balcón de su habitación, recargarse en el barandal y soltar algunas lágrimas diciendo en voz baja -S-Solo… quiero irme a casa…

En ese momento, la Princesa de Chrysalia empezó a llorar de forma desconsolada hasta que repentinamente el ruido de una puerta abriéndose detrás de ella la hizo voltearse. Fue entonces que pudo ver como una bella alicornio de cuero color rosa se acercaba lentamente al balcón llevando consigo una charola que contenía una taza de té y algunos postres, y la cual flotaba gracias a un hechizo de levitación que conjuraba la pony.

- ¿Todo en orden, Alena? -preguntó la Princesa Cadance dejando la charola sobre una mesita para después acercarse a la changeling y abrazarla con su ala.

-S-Si… Majestad -respondió la Princesa de los Changelings limpiándose los ojos mientras intentaba disimular una sonrisa -Es solo que… mi padre está enfermo y yo tengo que ir a Chrysalia para…

-No intentes engañar a una Princesa Alicornio, Alena -interrumpió la Princesa del Amor viendo con severidad a la joven changeling -Escuché todo lo que le dijiste a tu madre y debo decirte que ella tiene razón. Tienes que aprender a perdonar, dejar el pasado atrás y darte cuenta que tienes un futuro por delante, uno que no necesita de odios ni rencores.

-Es que yo… ¡No entiendo nada! -exclamó la Princesa Alena viendo cara a cara a la alicornio rosa - ¿Cómo es posible que ustedes y su pueblo la acepten?, ¿Es que acaso ya olvidaron todas las cosas horribles que hicieron sus padres?, ¿Qué tiene ella que los hace quererla tanto?

- ¿En serio tú crees que Selene es como su padre?, ¿O su madre? Por si no lo sabías, ella ha sufrido mucho desde que llegó a Equestria -respondió la Princesa Cadance -Mi tía la Princesa Luna la humilló y casi la mata a golpes, el Senador White tampoco tuvo reparos en maltratarla física y psicológicamente, incluso aún hoy tiene que soportar los ataques por parte de la prensa que no deja de etiquetarla como "la Hija de Black Heart" o "la Hija de los Usurpadores" a pesar de que hace todo lo posible por ayudar a sus súbditos.

-Esas buenas acciones no cambian nada, Cadance -dijo la Princesa Alena separándose de la Princesa del Amor para luego caminar hacia la cama de la habitación diciendo -Ella… es la Hija de Black Heart, en sus venas corre la sangre de un asesino despiadado que no dudó en perpetrar un genocidio en contra de mi pueblo… ¡No voy a perdonarla! ¡Ni ustedes deberían hacerlo! Ella… Ella… ¡Merece estar muerta! ¡Muerta!

En cuanto la Princesa de Chrysalia terminó de decir aquellas últimas palabras, la Princesa del Amor se acercó lentamente hacia ella para después iluminar su cuerno y atraer de la charola que había traído un afilado cuchillo, el cual le entregó a la joven changeling diciendo:

-Adelante… ¡Mátame! Si crees que matar a una pony inocente va a devolverte a tus súbditos fallecidos, entonces… ¡Aquí me tienes, Alena! ¡Véngate conmigo!

En ese momento, la joven changeling se quedó paralizada durante algunos segundos, pues para ella era inconcebible que una víctima de Black Heart fuera capaz de sacrificar su vida a cambio de salvar la de la pony que, en teoría, era la descendiente de este.

Pasaron algunos segundos hasta que finalmente la Princesa de Chrysalia tiró el cuchillo en el suelo, luego caminó hacia la puerta y viendo a la Princesa Cadance le dijo:

-Selene es una criminal y una ramera que merece estar muerta, pero no voy a desquitar mi ira con una pony tan tonta como usted.

-Honestamente no me importan tus insultos, Alena -respondió la alicornio rosa caminando hacia la puerta para salir de la habitación mientras su invitada solo la miraba en silencio -Al menos me has demostrado que eres una cobarde, no tienes el valor de quitarle la vida a Selene porque muy dentro de ti sabes que ella es inocente.

-Váyase de mi habitación… ¡Ahora!

-Como tú quieras, pero te lo advierto, Alena: No te atrevas a ponerle un casco encima a Selene, porque si lo haces… voy a aplicar todo el peso de la justicia sobre ti -dijo la Princesa Cadance al tiempo que salía de aquel lugar dejando sola a la joven changeling, quien cerró la puerta con llave para evitar que alguien más entrase.

Desde aquel día, la Princesa de Chrysalia no volvió a salir de su habitación y cuando lo hacía era solo para ir a comer algo o para simplemente caminar por los jardines del castillo y pisotear las flores que Selene y el jardinero Lucas sembraban todos los días, siendo esta última actividad su favorita debido a que le encantaba hacerle esta maldad a la joven regente.

La mayoría de los sirvientes y miembros de la Familia Real solían ignorar estos comportamientos de la joven changeling, pues consideraban que este tipo de "travesuras" no pasarían a mayores, especialmente porque la joven unicornio solía tomarse con cierto humor estos actos malvados, casi como si estos mismos fueran una especie de señal de que muy pronto ambas podrían empezar a llevarse bien.

Una idea que no compartía para nada la Princesa Luna, quien diariamente espiaba los sueños de Alena para ver qué era lo que pensaba la Princesa de Chrysalia sobre su hija, su familia y su estadía en Canterlot.

Sobra decir que la mayoría de los sueños eran inquietantes, cargados de un odio tan grande que la mismísima Princesa de la Noche tenía que abandonar la mente de la joven changeling para no contaminar su magia pura con aquellas energías negativas que se manifestaban y que sin duda alguna hacían ver a la fallecida Reina Chrysalis como un ángel al lado de su nieta.

Desafortunadamente para la Hermana de la Princesa Celestia, aquellos sueños no eran más que un engaño por parte de la misma Princesa Changeling, quien, consciente de los poderes mágicos de la alicornio azul, solía conjurar todas las noches un hechizo para proteger sus verdaderos sueños, muchos de los cuales estaban relacionados con un oscuro plan que ella había estado elaborando desde el inicio de su estancia en Canterlot y que contaba con el apoyo de Flash Sentry y sus aliados, un plan que habría de ponerse en marcha el día lunes de la tercera semana de estancia de Alena, justo el día en que la Ciudad de Canterlot celebraba con bombo y platillo la fiesta más popular del año: El Festival de las Rosas.

-Prepárate, Princesita Perfecta -murmuró la Princesa Alena en voz baja mientras se preparaba para irse a la cama y descansar -Muy pronto todos tus súbditos verán quién eres realmente.

La joven changeling esbozó una sonrisa perversa en cuanto terminó de decir aquella última frase, pues faltaban pocas horas para que dieran inicio las festividades y con ellas el momento de la venganza que tanto había esperado y que sin lugar a dudas dejaría a la Hija de Black Heart humillada y siendo masacrada por los mismos súbditos que tanto la querían y veneraban, o al menos así lo imaginaba la Princesa de Chrysalia en sus sueños más profundos.

El reloj marcaba las 6:00 de la mañana y el sol comenzó a salir en el horizonte trayendo consigo un viento cálido tan agradable que los habitantes de la Ciudad de Canterlot abrieron las ventanas para dejar entrar aquel aire encantador, el cual les anunciaba que el Festival de las Rosas, la Fiesta del Pueblo y en la cual los nobles y plebeyos convivían juntos compartiendo el pan y la sal en la mesa, había dado inicio.

Por ende, los unicornios, ponis terrestres y pegasos empezaron a colocar en los barandales de sus balcones varios tapices de color rojo que tenían bordados con hilo de oro el escudo de la ciudad, eso sin dejar de lado también que, desde mucho antes del amanecer, varias cuadrillas de trabajadores del gobierno de la ciudad habían estado adornando las calles y avenidas principales de la ciudad con banderas de Equestria y adornos florales que se distinguían por estar hechos completamente de rosas blancas y rojas.

Poco a poco las plazuelas de Canterlot se llenaron de ponis que con gracia danzaban al ritmo de las trompetas y los tambores, todos ellos ataviados con vestimentas multicolor y siempre arrojando dulces y flores que eran recogidos por los potrillos y las parejas que no dudaban en demostrar su amor públicamente a través de un apasionado beso, lo cual hacía bastante feliz a la Princesa Cadance, quien, desde el balcón principal del castillo, sonreía al ver que sus súbditos estaban más que dispuestos a hacer de esta edición de la fiesta la más memorable de la historia,

Al mismo tiempo en los pasillos del Palacio Real de Canterlot se vivía un ambiente similar, pues la mayoría de los sirvientes ya estaban vestidos para la ocasión, siendo Strawberry Cream la que más destacaba de todo el grupo debido a que la Princesa Selene le había regalado un hermoso vestido color rojo carmesí que resaltaba su figura y que le hacía ver como toda una pony de alta sociedad.

- ¡Wow! Estas… hermosa, Strawberry -le dijo un Guardia Real a la unicornio en cuanto vio a esta caminar por el pasillo que comunicaba con las habitaciones de las Princesas Equestrianas

-Gracias por el cumplido -contestó la sirvienta haciendo una leve reverencia para después iluminar su cuerno y atraer de una mesita cercana una diadema de oro con detalles florales, la cual colocó en su cabeza diciendo -Aunque… no creo superar a las Princesas y menos a Selene, ya sabes cómo le encanta arreglarse para los días de fiesta.

-Hablando de ella, ¿Sabes si irá al Festival?

-Por supuesto que irá, pero será después de que cumpla con su compromiso del día de hoy.

- ¿Compromiso? -preguntó el Guardia Real arqueando la ceja y sintiéndose un poco confundido con las palabras de la unicornio - ¿Acaso tiene una nueva cita con el Príncipe Shine?

-No tontito, ¿Es que acaso ya lo olvidaste?

- ¿Olvidar qué?

-La Visita al Hospital Infantil de Canterlot, por supuesto.

- ¡Oh cierto! ¡La Invitación de la Señorita Pie! -exclamó el Guardia Real llevándose su casco a la frente para luego tomar un respiro y decir con voz melancólica -Pobres potrillos y potrancas, debe ser horrible sufrir todas esas enfermedades y más a una edad tan temprana.

-Lo sé, por eso la Princesa debe ir hacia allá para animarlos y… darles un poco de consuelo -dijo Strawberry Cream acercandose al Guardia Real para acariciar su mejilla.

-Solo espero que la Princesa Selene vaya con protección adicional, esos sucios periódicos y sus comentarios radicales no dejan de incitar el odio hacia ella a pesar de todo lo bueno que hace por sus súbditos -dijo el Guardia Real con un tono de voz que denotaba cierta preocupación -Honestamente tengo miedo de que algo malo le pase, no me gustaría enterrar a otra princesa y menos a una que… se preocupa tanto por los ponis como yo.

-Tranquilo, Selene está protegida por su pueblo y eso basta para ella -dijo la sirvienta esbozando una tierna sonrisa que hizo al Guardia Real igualmente sonreír.

- ¿En serio su Princesa confía mucho en un montón de plebeyos? -preguntó una voz femenina proveniente de uno de los extremos del pasillo y la cual llamó la atención de ambos ponis, quienes voltearon rápidamente hacia dicho sitio solo para ver como de entre las sombras aparecía cierta invitada especial.

- ¿P-Princesa Alena?, ¿Q-Qué hace a-aquí? -preguntó Strawberry Cream asustada y sintiéndose un poco incomoda con la presencia de aquella joven changeling.

- ¿Acaso no es obvio? Hoy es el Festival de las Rosas y quiero compartir el pan con sus Princesas para dejar de lado los rencores y los odios que se han generado en estos días -respondió la Princesa de Chrysalia quien portaba un hermoso y elegante vestido color rosa pastel con detalles florales que destacaba por encima de cualquier otro gracias a la fina corona de plata con zafiros incrustados que portaba en su cabeza -Por cierto, ¿Qué opinan de mi vestido?, ¿Les gusta?

-Sí… es muy… lindo y… y… coqueto -dijo el Guardia Real con voz entrecortada y viendo como la changeling continuaba acercandose lentamente hasta llegar hacia el lugar donde se encontraban él y su compañera de trabajo -Ehm… ¿Podemos ayudarla en algo?

- ¿Acaso desea… desayunar, Alteza? -preguntó la sirvienta sintiéndose aún más asustada debido a la mirada penetrante que le dirigía la Princesa de Chrysalia.

-Por supuesto, Señorita Cream -respondió la Princesa Alena esbozando una sonrisa burlona para después caminar hacia la puerta que llevaba a las habitaciones de la Familia Real diciendo -Aunque… me gustaría ir primero a ayudar a la Princesa Selene a arreglarse para la ocasión, es una tradición en Chrysalia servir al anfitrión de la colmena.

-E… ¡Espere! -gritó Strawberry Cream nerviosa al tiempo que trotaba hacia la changeling para intentar detenerla -No está permitido entrar a los aposentos de las Princesas sin autorización y…

-No exagere, Señorita Cream -interrumpió la Princesa Changeling sin detener su andar -Soy una Princesa, no una extraña. Además, creo que a las Princesas de Equestria les agradará saber que su invitada a cambiado mucho desde la última vez.

-Ehm… C-Claro que les agradará bastante la noticia, pero hay otras formas de…

- ¡Tonterías! Somos miembros de la Realeza, compartimos títulos nobiliarios, tradiciones y costumbres. Es claro que podemos entendernos entre nosotras -dijo la Princesa de Chrysalia interrumpiendo e ignorando nuevamente las suplicas de la sirvienta para luego iluminar su cuerno y abrir la puerta con su magia -Por cierto, quiero que nos prepares el mejor desayuno de tu vida y que sea digno para el paladar de una princesa.

-Y-Yo… Yo…

-También quiero que a la Princesa Selene le prepares, como prueba de mi afecto, un delicioso coctel de frutas con yogurt griego y granola. Un platillo digno para una Princesa Perfecta como ella.

-P-Pero… Pero…

-No tenga miedo, Señorita Cream -dijo la Princesa Alena volteando hacia atrás para ver a la unicornio -Le aseguro que no pienso lastimar a su regente y menos después de… saber por todo lo que pasó.

-Yo… entiendo, iré a preparar el desayuno que usted me… pidió.

La Princesa de Chrysalia asintió con la cabeza al escuchar aquella respuesta mientras que Strawberry Cream se dio la vuelta para dirigirse a una puerta contigua que comunicaba con unas escaleras, las cuales llevaban a los pisos inferiores hasta llegar al vestíbulo del castillo.

En cuanto los trotes de la unicornio se hicieron cada vez más lejanos, la joven changeling cerró la puerta para continuar su camino por un hermoso pasillo decorado con pinturas al óleo, candelabros de oro y cuyos enormes ventanales poseían suntuosos y coloridos vitrales que retrataban varios momentos de la Historia de Equestria, siendo quizás el más llamativo para ella uno donde aparecía la Princesa Celestia y su ex alumna Twilight Sparkle, ambas ataviadas con un vestido blanco y una corona de olivo dorada.

La Princesa Alena se quedó mirando fijamente el vitral hasta que, de repente, la imagen de la Princesa Celestia comenzó a cambiar su semblante calmado y de victoria por uno de melancolía y tristeza, lo cual casi asusta a la Princesa Changeling debido a que no sabía si aquello era una jugarreta de su mente o un fenómeno mágico autentico.

-No lo hagas, Alena -le dijo con ternura la Princesa del Sol -Ella no es culpable de nada y lo sabes. Selene es una víctima al igual que tu madre y tú.

Al escuchar aquellas palabras, la joven changeling retrocedió un poco debido a que no esperaba que aquella imagen le hablara.

-La Princesa Celestia tiene razón, la unicornio que tú injustamente odias no ha cometido nada que le haga merecer algún daño -dijo Twilight Sparkle viendo a la changeling con algunas lágrimas en su rostro -Su padre pudo ser un monstruo y un criminal, pero no puedes achacarle esos actos malvados a ella.

-E-Esto es… solo mi imaginación, los vitrales no hablan -murmuró en voz baja la Princesa Alena sobándose la cabeza y cerrando los ojos esperando que aquellas imágenes dejaran de moverse.

- ¿Qué te ha hecho esa pony para que quieras lastimarla? -preguntó la Princesa Celestia viendo con severidad a la joven regente - ¿Es que acaso piensas que con hacerle daño podrás tener paz en tu corazón? Ella no te odia, al contrario, quiere ayudarte a que seas feliz.

-M-Mentira…. E-Ella es… la hija del pony que destruyó a mi pueblo… del pony que… arruinó sus vidas -se dijo a sí misma la changeling tapándose los oídos e intentando no voltear hacia los vitrales para verlos - ¿Por qué se esmeran tanto en intentar hacerme cambiar de parecer?

- ¿Por qué? Porque ella no es igual a su padre ni tampoco merece tu desprecio -dijo Twilight Sparkle al tiempo que volvía a adoptar nuevamente su posición dentro del vitral -Tú y el General Sentry están tan cegados por el odio que no pueden ver claramente el dulce y amoroso corazón de Selene, pero no te preocupes, hoy su plan no solo fracasará, sino que también revelara quienes son los verdaderos traidores, los verdaderos monstruos egoístas que realmente odian a Equestria y a su pueblo.

-No dejes que el rencor te domine, Princesa de los Changelings -dijo la Princesa Celestia haciendo la misma acción que la imagen de su ex alumna para después rematar sus palabras con un último mensaje -Solo tú misma puedes salvarte de las garras del odio y la oscuridad, la decisión es… tuya.

En cuanto ambas imágenes del vitral volvieron a adoptar su posición normal, la joven changeling volteó a verlas nuevamente, luego sacudiéndose la cabeza tomó un hondo respiro y dijo:

-Ah… Que imaginación la mía, quizás debí… dormir más.

- ¿Alena? -preguntó una voz femenina que rápidamente llamó la atención de la Princesa de Chrysalia, quien volteó hacia atrás solo para ver como de una de las habitaciones salía cierta yegua conocida.

-P-Princesa Cadance, no esperaba verla aquí -respondió la Princesa Changeling sintiéndose un poco nerviosa ante la presencia de la Princesa del Amor.

-Ummm… Si que te arreglaste muy bien, incluso no te reconocí en cuanto abrí la puerta -dijo la Princesa Cadance acercandose a la changeling y luciendo un hermoso vestido blanco con figuras de rosas bordadas con hilo de oro, las cuales destacaban aún más gracias a la corona que portaba en su cabeza -En fin, ¿Qué es… lo que te trae aquí hoy? Claro, si es que… puedo saberlo.

-B-Bueno… p-pensé un poco sobre lo que me dijiste acerca de Selene y… y… creo que ha llegado el m-momento… de… de… darle una oportunidad ¡Jejeje! ¿Puedo… verla?

En ese momento, la Princesa del Amor se quedó callada, pues si bien solía permitirle a cualquier ciudadano o extranjero visitar a la novia de su hijo, tampoco se fiaba mucho de la Hija de la Reina Agnes, especialmente porque su tía la Princesa Luna ya le había contado acerca de los macabros sueños que su invitada tenía todas las noches.

-Entonces… ¿Puedo pasar a verla? -preguntó nuevamente la Princesa Alena esperando alguna respuesta por parte de su anfitriona.

-Bueno… yo…

- ¡Claro que no puedes, Alena! -gritó una potente voz proveniente del techo y la cual llamó la atención de ambas yeguas, quienes, al mirar hacia arriba, pudieron notar como la Princesa Luna se encontraba arriba de ellas aleteando con furia sus enormes alas - ¡Selene es mi hija y no voy a dejar que te le acerques tan fácilmente, malvada changeling!

-P-Princesa Luna, le aseguro que mis intenciones son…

- ¡No quieras engañarme, Alena! -gritó la Princesa Luna descendiendo para luego acercarse a la Hija de la Reina Agnes y soltarle una cachetada que dejó sin habla a la alicornio rosa -He visto tus sueños, he visto como en ellos solo deseas torturar, humillar y matar a mi pequeña estrella… ¡No voy a dejar que lo hagas!

-Yo… Yo… Yo… -balbuceó la joven changeling asustada y sintiéndose acorralada por la presencia de la alicornio azul.

- ¡¿Yo qué?! ¡Habla ahora si no quieres que te mande a encerrar en la Penitenciaría Perseus!

-Yo… Yo… Yo…

- ¡Ya déjala en paz, Madre! -gritó enojada una voz femenina que hizo a las tres yeguas voltear hacia otra habitación del pasillo y de la cual salió una hermosa unicornio de cuero color azul y crines color café, quien llevaba puesta un camisón hecho de seda -No tienes por qué tratarla así y menos cuando aún no me ha hecho nada malo.

-Selene, hija, ¿Qué haces despierta a estas horas? -preguntó preocupada la Princesa Luna al tiempo que corría a abrazar a la pony para protegerla de la changeling -No pasa nada, es solo que ella…

-No es ella, se llama Alena y es nuestra invitada por si ya lo habías olvidado -dijo la Princesa Selene viendo molesta a la Princesa de la Noche para después separarse de esta y acercarse a la Princesa de Chrysalia diciendo -Aquí me tienes, ¿Qué es lo que quieres de mí? Si es sobre lo relacionado con mi padre, yo… -en ese momento, la unicornio se arrodilló ante la joven changeling, tomó su casco delantero, lo besó y comenzó a llorar diciendo -Lo lamento… ¡En serio lo lamento! Sé que un perdón no es suficiente para resarcir todo el daño que mi padre y sus aliados le hicieron a tu pueblo, pero quiero que sepas… que si tú buscas hacer justicia tomando mi vida… ¡Estoy dispuesta a entregarla!

Al escuchar aquellos sollozos, la Princesa Changeling permaneció en silencio y con una mirada que denotaba consternación, pues ella no esperaba que aquella pony se entregara fácil y voluntariamente para ser lastimada o asesinada, lo cual le sorprendía debido a que esperaba que la joven se comportara de manera hostil ante su presencia, tal y como lo decían las Crónicas del Reino de Chrysalia sobre la actitud del Senador Black Heart hacia los Changelings.

- ¡Vamos, Alena! ¿Qué estás esperando? -le dijo una sombría voz dentro de su cabeza a la Princesa Alena - ¡Golpéala! Es la Hija del Genocida Black Heart y merece ser castigada por los pecados de su padre.

-Yo… Yo… Yo…

- ¡Es una asesina y lo sabes! Ella misma está dispuesta a aceptar su castigo… ¡Mátala! ¡Venga a tu pueblo! ¡Solo su sangre derramada podrá resarcir el daño que ha causado!

-Yo… Yo… Yo soy la que tiene que disculparse… contigo, Selene -dijo la Princesa Alena retirando su casco para después ayudar a la Hija de Black Heart a ponerse de pie -Yo… Yo…

- ¡¿Qué diablos haces, Alena?! -le reprochó la voz a la joven regente de Chrysalia mientras esta acercaba su casco para acariciar las suaves mejillas de Selene - ¡Mátala! ¡Venga a tu pueblo! ¡Ahórcala! ¡Absorbe su amor hasta acabar con su miserable vida!

-Yo… solo quiero reconciliarme contigo y decirte que… no eres culpable de ninguno de los delitos de los que se te acusan, solo… acepta mis disculpas y… me sentiré reconfortada -dijo la Princesa de Chrysalia intentando esbozar una amable sonrisa, aunque por dentro se esforzaba en suprimir sus sentimientos para no cambiar la percepción negativa que tenía sobre aquella pony -Ehm… ¿Qué dice usted, Majestad?

-Me… parece bien, pero no basta con solo aceptar unas simples disculpas -respondió la Princesa Selene dirigiéndole una tierna y radiante sonrisa a la changeling.

- ¿A… qué se refiere? -preguntó la Hija de la Reina Agnes sintiéndose bastante confundida por la extraordinaria cordialidad y amabilidad con que la trataba su "Gran Enemiga".

-Desde que llegaste, yo intenté acercarme a ti para que dejaras atrás toda esa amargura y dolor que le causo mi padre a tu pueblo. Y ahora que lo he logrado, creo que podemos dar el siguiente paso.

- ¿El siguiente paso? ¿Y cuál es ese?

-Quiero que me acompañes hoy a mis actividades como mi… invitada especial.

- ¿Q-Qué? P-Pero… yo…

-Tranquila, no tienen nada que ver con papeleo ni asuntos políticos o económicos -dijo la Princesa Selene soltando algunas ligeras risas -Solo vamos a visitar el Hospital Infantil de Canterlot, caminaremos por las calles y veremos el Espectáculo Especial del Festival de las Rosas en la Plaza del Sol.

-Uhm… Yo… acepto -respondió la joven changeling asintiendo con la cabeza al tiempo que veía como la Hija de Black Heart tomaba su casco para conducirla hacia el interior de su habitación -Ehm… ¿Q-Qué hace?

-He leído mucho sobre tu pueblo y, según entendí, existe una antigua tradición que consiste en ayudar a los anfitriones a arreglarse para las fiestas. ¿No es así?

-Eh… S-Sí…

-Bueno, entonces… ayúdame a arreglarme.

-C-Claro, será un honor.

Tras decir aquellas palabras, la changeling siguió a la joven regente hasta el interior de su habitación para después cerrar la puerta detrás de sí dejando a las Princesas Luna y Cadance afuera, quienes tenían sentimientos encontrados debido a que no esperaban que la Nueva Princesa le diera toda su confianza a aquella changeling, cuyos mayores deseos y anhelos eran hacerla sufrir para cobrar una venganza que era injustificable a todas luces.

De repente, la Princesa de la Noche tomó un hondo respiro y caminó hacia la puerta de la habitación de Selene para abrirla, pero la Princesa del Amor la detuvo con su magia causando que la Hermana de la Princesa Celestia se molestase y volteara hacia atrás diciendo:

-No creas que haciendo esto me vas a detener, Cadance.

-Lo sé, pero tampoco estoy de acuerdo en que sobreprotejas tanto a Selene y menos que intentes violar su privacidad.

-No me fio de esa changeling, sus gestos y "disculpas" se veían y escuchaban tan falsos que es claro que no está planeando nada bueno -dijo la Princesa Luna viendo con seriedad a su sobrina para luego caminar hacia la puerta del pasillo y abrirla diciendo -Lo mejor será capturarla y encerrarla en su habitación hasta que pueda ponerme en contacto con su madre. Que se vaya a Chrysalia con los suyos.

-Sabes muy bien que no podemos hacer eso, Tía Luna -respondió la Princesa Cadance siguiendo a la alicornio azul, la cual empezó a caminar en dirección hacia la puerta que comunicaba con las escaleras que llevaban al vestíbulo del castillo -Agnes nos pidió que ayudáramos a su hija a dejar atrás el pasado y creo que… lo estamos… logrando.

- ¡Je! ¿Logrando? No seas tonta, Cadance -dijo la Princesa de la Noche abriendo la puerta para después comenzar a bajar las escaleras lentamente -Alena es un ser peligroso que puede poner en peligro la vida de mi hija, de la prometida de tu hijo.

- ¿En peligro? -preguntó la Princesa del Amor deteniéndose para luego iluminar su cuerno y conjurar un hechizo de teletransportación que le hizo aparecer frente a la Princesa de la Noche impidiéndole así el paso - ¿Es que acaso no has aprendido nada? No puedes vivir eternamente desconfiando de otros ponis y prejuzgándolos sin antes conocerlos, estas cometiendo el mismo error que con Selene cuando llegó a Canterlot.

-Cadance, déjame pasar.

-No, no hasta que reconozcas que estás haciendo mal y desistas de esa locura de encerrar a Alena para deportarla.

- ¡Alena es peligrosa y lo sabes! ¡Yo te mostré tus sueños!

- ¡Sí, lo sé! Pero el hecho de que siquiera hoy saliera de su habitación para ayudar a Selene me hace creer que realmente ha cambiado y que su corazón se ha ablandado.

- ¿Ablandado?, ¿En serio crees que una changeling que sueña con hacerle daño a otro ser vivo puede cambiar de parecer de la noche a la mañana?

-Sí, si lo creo -respondió la alicornio rosa viendo a su tía cara a cara mientras algunas lágrimas salían de sus ojos, luego agachó la cabeza diciendo -Yo… realmente estimo mucho a los Changelings, el solo hecho de recordar todo lo que Agnes me dijo sobre su tormento a cascos de Black Heart me duele aún en el alma. Tanto que me es imposible no llorar al ver como algunos ponis siguen menospreciándolos como si no hubiera sido suficiente castigo todas aquellas persecuciones y torturas que sufrieron. Solo por eso… me siento muy comprometida con esta promesa que le hice a Agnes, porque quiero que la discordia entre ponis y Changelings se acabe para que finalmente podamos vivir en paz y en armonía… Tal y como mi Tía Celestia o Twilight lo hubieran querido. Y si Selene, tu hija, es el puente para lograrlo… estoy dispuesta a ayudarla.

Después de escuchar aquella respuesta por parte de su sobrina, la Princesa de la Noche permaneció en silencio durante algunos segundos, pues para ella era increíble que incluso la Princesa del Amor confiara en la Changeling que amenazaba la vida de su hija.

Aunque por el otro lado también se sentía un tanto avergonzada debido a que en su interior sabía que ella no tenía la calidad moral para cuestionar las decisiones tanto de Selene como de su sobrina, pues actos como su Trato con Punizione, su sucia alianza con el fallecido Senador White y el intento de asesinato de la nueva princesa la dejaban muy mal parada ante cualquier dignatario o súbdito, el cual no dudaría en reprocharle todas estas acciones que la hacían ver como un monstruo mucho peor que la changeling, a la cual ella juzgaba y temía.

-Está bien, Cadance -dijo la Princesa Luna soltando un suspiro -Tú ganas, pero si algo le llega a pasar a mi pequeña estrella, yo actuare y descargare toda mi furia sobre esa changeling.

-Ah… Sabía que lo entenderías -respondió la Princesa Cadance esbozando una tierna sonrisa y sintiéndose más tranquila por la respuesta de su Tía -En fin, ¿Qué tal si vamos a desayunar?

-Me parece bien, solo espero que el chef nos haga hoy algo muy especial para celebrar esta amistad tan… "particular" -contestó la Princesa de la Noche con cierto sarcasmo causando las risas de la Princesa del Amor, quien la acompañó el resto del camino hasta perderse entre los inmensos pasillos del Palacio Real de Canterlot.


Al mismo tiempo en el interior de una lujosa habitación, ubicada dentro de una casona que se localizaba muy cerca de la plaza principal del pueblo rural de Angelópolis, el General Flash Sentry se encontraba parado frente a un espejo viendo su reflejo, el cual, con la luz del sol, lo hacía ver bastante sombrío y temible, algo que era raro para él debido a que en otras ocasiones su reflejo se veía más brillante y portentoso, tanto que muchos de sus seguidores aseguraban que era la viva imagen de la Capitana y Heroína Twilight Sparkle.

Un comentario que era ciertamente halagador y que le agradaba bastante al viejo pegaso debido a que lo hacía sentirse amado y respetado por todos sus partidarios, los cuales, en su mayoría, solo estaban con él por mero interés personal y no tanto porque realmente creyeran o tuvieran fe en los ideales que representaba; ideales que se alejaban bastante de la visión que tenía la Heroína Rebelde de Equestria sobre el Mundo y el Reino de Equestria.

El Viejo Militar lo sabía bastante bien y era consciente de ello, pues, aunque se proclamaba como el Mejor "Amigo" y Confidente de la Unicornio Invicta, él muchas veces nunca dudo en negarle su ayuda a esta última, especialmente cuando sus intereses personales chocaban con la filosofía que la ex alumna de la Princesa Celestia promovía entre los ciudadanos.

-No soy… el malo, soy el héroe cuerdo de este Reino Decadente -se decía a sí mismo el pegaso mientras observaba detenidamente, y a través del espejo, el fino traje negro que portaba en su cuerpo -Um… Solo hace falta un detalle más y estaré listo para acudir a la humillación de esa ramera asquerosa -murmuró en voz baja el General Flash Sentry al tiempo que se colocaba una corbata roja y un fistol de oro en forma de rosa -El plan tiene que salir bien, Twilight y Celestia me están dando su apoyo desde allá arriba para acabar con esa mesiánica de mierda y no puedo fallarles.

-Deja de engañarte a ti mismo, sabes muy bien que ellas jamás te apoyarían en algo como esto -dijo el reflejo del Viejo Militar esbozando una sonrisa burlona - ¿Acaso ya olvidaste cómo a Celestia le encantaba presumir a los alcaldes las buenas atenciones que había recibido por parte de Trixie Lulamoon?, ¿Acaso no recuerdas aquella carta que le descubriste a Twilight el mismo día en que la asesinaron?

-Esa carta… era un… engaño, un libelo para manchar su legado -respondió el General Sentry sobándose las sienes con sus alas -Fue algo que los Changelings inventaron para justificar el asesinato que hizo Pharynx, yo lo sé porque ella misma aceptó casarse conmigo días antes.

-No intentes justificar lo injustificado, sabes muy bien que esa propuesta de matrimonio y ese amor que te prometió eran tan falsos como un billete de cero reales -dijo el reflejo soltando algunas risas -Solo te quería usar como una pantalla para ocultar su verdadera cara y a su verdadero amor, un amor que sabes muy bien de quien se trataba. ¿Quieres que te lo recuerde?

-No… te… atrevas a…

-La carta decía: Trixie, mi pobre y hermosa reina de crines color plata, tengo tantos deseos de volver a verte. Quiero tenerte entre mis cascos para entregarte todo mi amor y darte la felicidad que Black Heart jamás te brindó. Haré todo lo posible para que puedas regresar tranquila y sin miedo a Equestria. Por la pequeña Selene no te preocupes, yo la protegeré y la educaré para que se convierta en la Mejor Princesa de Equestria. Y… Fin.

-Eso… no… ¡Pasó! -gritó el General Flash Sentry enfurecido y golpeando el espejo haciendo que este cayera al piso y se rompiera en miles de pedazos -Twilight… me amaba a mí… ¡Solo a mí!

De repente, el sonido de unos golpes provenientes de la puerta de la habitación hizo reaccionar al pegaso, quien rápidamente volteó hacia atrás solo para ver como al lugar entraba su esclava Ocellus, la cual lucía un hermoso vestido de gala color blanco decorado con listones rosas, además de que en su cabeza llevaba puesta una tiara de plata adornada con diamantes.

- ¿Sucede algo, Ocellus? -preguntó el Viejo Militar con un tono de voz que denotaba una extraña amabilidad y aprecio.

-Ehm… N-No, es solo que…

-Es solo que… ¿Qué?

-Es solo que usted nunca se ha portado bien conmigo desde que me tomó bajo su protección -respondió Ocellus acercandose al pegaso lentamente hasta estar frente a él y verlo cara a cara - ¿Por qué decidió regalarme esto?, ¿Por qué me trata con tantas atenciones?

-Ah… Ocellus, mi pequeña y tonta esclava, no entiendo por qué me haces esas preguntas tan ridículas -respondió Flash Sentry dándose la vuelta para ignorar a la changeling -Es simple: Tu Princesa está de visita y no creo que le agrade ver a una de sus súbditas vistiendo como una sucia esclava. Además, creo que ha llegado el momento de que seas algo más que solo una simple mascota para mí.

-Y… no sería mejor para ella que usted me… me… ¿liberase?

- ¡Tonterías! Si no fuera por mí habrías acabado igual que tu familia -respondió Flash Sentry volteando nuevamente hacia atrás para ver a la changeling -Al final del día, sigues siendo mía porque yo te adopte y te di un techo para vivir -dijo el Viejo Militar para después acariciar la cabeza de Ocellus con su casco derecho diciendo -Créeme, tu vida habría sido mucho peor si yo no te hubiera tomado bajo mi protección.

-Yo… lo siento, Amo Sentry.

-Tranquila, no te golpeare ni te humillare por cuestionar mis decisiones -dijo el General Flash Sentry esbozando una tierna sonrisa paternal -Al contrario, creo que te recompensare aún más si este día llega a ser… perfecto.

Tras escuchar aquellas palabras, Ocellus se quedó callada, aunque por dentro se sentía bastante incomoda debido a que no sabía a qué se refería su amo con "Día Perfecto", dos palabras que juntas parecían un enigma difícil de resolver y más cuando se trataba de asuntos relacionados con aquel pegaso desconfiado que era capaz de hacer cosas que ningún otro pony haría en su vida.

Al final, la changeling decidió no cuestionar las ordenes de su amo y simplemente decidió seguirle el juego, ya que muy posiblemente el pegaso estaba intentando cambiar su manera de ser. Aunque la dolorosa realidad era que este tenía planeado llevar a cabo una acción tan malvada que dejaría a Ocellus en una situación humillante y en la cual su única salvación sería una changeling y una unicornio de buen corazón.

Continuara….

Bueno mis queridos lectores, pues después de un largo, muy largo tiempo, hemos vuelto a retomar esta historia para darle ya un cierre, más porque el próximo 5 de enero de 2025, esta Trilogía (conformada por El Juicio de Twilight Sparkle, la Rebelión de Twilight Sparkle y Selene) cumple 10 años desde que se inició.

Por lo que espero con ansias sus comentarios tanto aquí como en mis otras redes.

También les aviso que ya tenemos Servidor de Discord, desde donde estaremos posteando (en la mayor medida de lo posible) curiosidades, datos y algunas cosas relacionadas con este fic y otros para celebrar estos 10 años de carrera en .

Sin más, me despido y no olviden agregar esta historia a su lista de Favoritos.

Nos leemos muy pronto ;)