Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.

Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.


¿Baños de ensueño?

Tachie

—Realmente es un lugar enorme... —expresé, mientras observaba el gigantesco balneario, pues, prácticamente, eran piscinas en miniatura llenas de agua caliente.

—A pesar de ser una pequeña isla, St Freya debe tener una economía muy sólida —comentó Hakuno.

—Probablemente sea por culpa de tía Teri... —expresó Kiana.

—¿A qué te refieres? —preguntó Mei.

—Bueno, tía Teri es la nieta favorita del arzobispo del Schicksal, Otto Apocalypse —nos contestó—. Quién, como arzobispo, es, básicamente, la cabeza de la organización.

—Es rica, básicamente... —aclaró Hakuno.

—Bueno, compró la isla, así que sí, básicamente —contestó ella, con simpleza.

—Apocalypse... —susurré, mientras seguía a las chicas, y todas entrabamos en la enorme bañera.

—¿Ocurre algo? —me preguntó Mei.

Negué con mi cabeza—. No, es solo que... ¿Quién demonios se apellidaría Apocalypse? —pregunté—, sería como apellidarte Armagedón, o llamarte Judas, ¿no lo crees?

Mei esbozó una pequeña sonrisa—. La verdad es que debe de haber una interesante historia detrás del apellido. —Y luego miró a Kiana.

En cuanto a la Kaslana—. Lo siento Mei-senpai, pero la historia no es mi fuerte.

A lo cual, yo también decidí preguntar—. ¿¡Y tú, Shirou!? —exclamé, el pelirrojo no se encontraba en la misma habitación, obviamente, pues este no era un baño mixto—. ¿¡Conoces algo!? —Aun así, los baños estaban uno al lado del otro, así que, si levantabas la voz, los del otro lado podían escucharte.

—¿¡Es en serio!? —me contestó el chico—. ¿¡No puedes esperar a que salgamos del baño!? —me preguntó.

Sonreí—. ¿¡Por qué!? ¡Los baños están vacíos, ¿a qué le tienes vergüenza?!

Los escuché suspirar, derrotado—. ¡No sé exactamente de donde salió el apellido, de hecho, la mayor parte de la historia de la familia Apocalypse me es desconocida!

—¿¡En serio!? —pregunté, consternada. Y no solo yo, generalmente, Shirou era nuestra fuente de respuestas para la mayoría de las cosas de este estilo.

—¡No, la mayor parte de la historia de la familia se encuentra envuelta en misterio! —contestó—. ¡Solo hay algo seguro, la familia Apocalypse ha reinado siempre sobre el Schicksal, por lo que, son la familia que desciende del fundador de la organización, con ellos, eso es lo único seguro! —nos explicó—. ¡También tengo entendido que el actual arzobispo es el Supervisor número 226!

—¡Gracias! —contesté.

—Tachie, si tú y Shirou siguen gritando, es muy probable que alguien entre para sacarnos —argumentó Hakuno.

—Tal vez si esto estuviese lleno —contesté—, pero como está completamente vacío, es poco probable que quieran deshacerse de sus únicos clientes.

Luego de esto, comenzó un debate sobre porque estaba vacío el establecimiento, el cual rápidamente se convirtió en un debate sobre que esperábamos del examen, y, de un momento a otro, las cuatro nos encontrábamos disfrutando del agua caliente en la bañera.

Y así, cuando las cuatro nos relajamos, decidimos tomar acción. Desde que me había enterado de la condición de Mei y de sus posibles disparadores, había decidido ayudarla, esto, por desgracia, implicaba acercarme aún más a Kiana, lo cual era un dolor de culo, pues, por cómo era la chica, cualquier movimiento que hacía, o lo malinterpretaba, o lo usaba para molestarme.

Afortunadamente, cuando Shirou me preguntó porque estaba actuando tan raro con respecto a Kiana, le expliqué que simplemente quería intentar llevarme bien con la nueva líder de nuestro equipo, por el bien de nuestro trabajo en equipo; cosa bastante creíble, considerando lo "bien" que nos llevábamos, y como eso podría influir negativamente en nuestro trabajo en equipo.

En cuanto a cómo había reaccionado Mei a mis intentos de amistarnos, era... confuso. Al principio, ella admitió sentir ese pinchazo, por cosas tan simples como tomarla de la mano, bromear con ella, o invitarla a pasar el rato. Sin embargo, ese simple pinchazo era controlable, o al menos, controlable para Mei. No obstante, lo confuso empezó a ocurrir a medida que transcurría el tiempo, pues, aquellas cosas que hacían surgir ese pinchazo, dejaron de producir dicha sensación; como al principio solo era mi caso, pudimos hacer una suposición: ya no provocaban el pinchazo porque lo estábamos haciendo adrede, y Mei lo sabía, ¿Cuál fue el problema? Que a medida que pasaba el tiempo, dicho pinchazo también desapareció para Shirou, cosa que no tenía sentido, pues Shirou no hacía esas cosas para investigar, sino por el simple hecho de que Kiana era su amiga, así que hacer esas cosas era natural.

Por lo que, nos habíamos quedado en nada y, de un momento a otro, muchas de nuestras hipótesis quedaron invalidadas, así que decidimos arriesgarnos aún más, decidimos subir el nivel, para ver si lográbamos que, una vez más, Mei sintiese el pinchazo, de ser ese el caso, entonces podríamos realizar una nueva hipótesis. Esta era la verdadera razón por la que Mei había sugerido venir a este balneario. Íbamos a subir el nivel de las cosas, si Mei volvía a sentir el pinchazo, entonces concluiríamos que, simplemente, Mei se había vuelto más resiliente ante estos eventos, si no, entonces... bueno, tendríamos que intentar otras cosas.

Mei me miró durante unos instantes, y luego asintió levemente. Entendiendo lo que eso significaba, yo también asentí, y procedí a zambullirme dentro de la bañera. En medio de esto, agradecí que nuestra transformación en Demis hubiese mejorado nuestras capacidades físicas, entre ellas, nuestra resistencia, pues el agua estaba muy, muy caliente, o al menos, eso podía intuir por la gran cantidad de vapor que surgía de la bañera, pero afortunadamente para mí, apenas y se podía considerar tibia. Antes de haberme zambullido, había localizado la posición de Kiana, quien se encontraba cerca de Mei, así que procedí a nadar hasta donde se encontraba, haciendo la menor cantidad de ruido posible, luego, me coloqué detrás de ella, y, cuando estuve preparada, salté sobre ella, y mis manos se dirigieron hacia una zona en específico.

—¡Kyaaaaa! —De un momento para otro, observé como Kiana saltaba desde la bañera, alejándose rápidamente de mi posición—. ¿¡Qué demonios estás haciendo!? —me gritó, luego de girarse y darse cuenta de que había sido yo.

—Tocándote... los pechos... —Debía de admitir que no era la mejor repuesta que había dado en mi vida, pero es que la situación era tan irreal, que todavía estaba procesando lo que acababa de ocurrir.

—¿¡Y por qué demonios lo has hecho!? —me gritó, claramente enojada.

En ese momento, mi cerebro hizo clic—. ¿¡Disculpa!? —le pregunté, irritada—. ¿¡Con qué derecho lo dices tú!? ¿¡Cuantas veces te has escabullido para tocarme los pechos, para tocárselos a Mei, o para tocárselos a Hakuno!?

—¡Eso es diferente! —exclamó—. ¡Yo nunca las he asaltado después de...!

—¿¡Después de qué!? —le pregunté, y, para mi sorpresa, no sabía si era por el calor o por la vergüenza, pero Kiana se sonrojó.

—¡Por nada, s-solo... avisa! —exclamó ella.

Asentí, confundida. Luego de eso me acerqué a Mei—. De todas las reacciones que creía que podía llegar a tener, no me esperaba esta.

—La verdad es que yo también me he sorprendido, pensé que intentaría devolvértela, o algo así —me contestó ella—, que haya hecho eso... fue extraño.

Asentí—. De todas formas, ¿sentiste algo?

—No, nada —me contestó.

—¿Fue por qué no lo hice durante el suficiente tiempo? —pregunté.

Mei frunció el ceño—. Hmm... no lo creo, tal vez si no te hubiese visto hacerlo... pero lo vi, así que no creo que sea eso.

—Entonces el nivel no es el problema... —suspiré—. Supongo que estamos en la nada nuevamente.

Mei iba a contestarme, pero antes de que pudiese, Hakuno nos interrumpió—: ¿Qué están haciendo?

—¿C-Cuando llegaste allí? —pregunté, al verla salir del vapor. No has descubierto alguna habilidad de camuflaje, ¿o sí?

—No llegué aquí —me corrigió—, yo ya estaba aquí. Parece que estaban tan concentradas en sus planes que no lo notaron.

—Oh... lo siento por eso —respondí, sonriendo incómodamente

—No me importa —contestó ella, encogiéndose de hombros—. Entonces, ¿qué están haciendo? Creía que te gustaba Shirou, ¿te diste por vencida?

—¡Por supuesto que no! —gruñí—. Además... no recuerdo haberte dicho que me gustaba.

—Eso es innecesario —contestó ella, restándole importancia—. Es obvio para cualquiera que tenga ojos.

El que lo dijese de esa forma me provocó un poco de vergüenza—. ¿T-Tan obvio? —Hakuno me contestó con un asentimiento. Suspiré—. Nosotras estábamos... realizando un experimento.

—¿Un experimento qué requiere que manosees los pechos de Kiana? —me preguntó, ladeando la cabeza.

—Eh... —Sinceramente, no sabía que responderle. Y cuando mi cerebro parecía que iba explotar, Mei colocó una mano tranquilizadora sobre mi hombro—. ¿Mei...?

—Yo le explicaré —expresó, con una pequeña sonrisa.

—¿S-Segura?

Mei asintió—. En ese entonces no se lo dije a nadie porque... bueno, solo confiaba en Kiana, y era mi problema. Así que sentí que debía de tratarlo por mí misma —me explicó—. Pero tú me descubriste y me has estado ayudando, al igual que Shirou. Y también he podido conocer a Hakuno más profundamente, por lo que, como ahora somos un equipo...

Asentí—. Comprendo. En ese caso, te lo dejo a ti.

Luego, escuché como Mei le explicaba brevemente la situación a Hakuno, quien asentía a medida que la chica hablaba—. Y fue por eso que Tachie hizo eso...

—Hmm... ¿Se han preguntado si algo ha cambiado? —nos preguntó.

—¿Si algo ha cambiado? —repetí.

Hakuno asintió—. Dijiste que, al principio, lo sentías con cualquiera, luego lo dejaste de sentir cuando Tachie lo hacía, y luego lo dejaste de sentir cuando Shirou lo hacía —expresó—, eso significa que algo cambió para Shirou y para Tachie desde tu punto de vista, ¿qué fue?

—¿Qué cambió? —susurró Mei—. Bueno... al principio, solo confiaba plenamente en Kiana, pero a medida que vivimos juntos, pude conocerlos, y nos convertimos en un equipo... creo que es lo único que ha cambiado.

Hakuno asintió—. Se convirtieron en personas de confianza... tal vez sea eso lo que gatilla tu disparador.

—Ahora que lo dices... —intervine—. Sucedió conmigo y con Shirou, pero, cuando Kiana entra en su modo calenturienta con otras chicas, vuelves a sentir el pinchazo, ¿verdad?

Mei asintió lentamente—. Sí, es menos... fuerte; sin embargo, está allí —contestó mientras bajaba la mirada, y sus ojos se movían de derecha a izquierda; yo ya había visto esto antes.

—Mei... —llamé su atención—. Hay algo que no nos estás contando, ¿verdad? —La vi fruncir el ceño y evitar mi mirada—. ¿No acabas de decir que ahora nos consideras personas de confianza? Si tienes algún problema, puedes decírnoslo, lo sabes, ¿verdad?

Mei se mordió ligeramente los labios, pero, finalmente, suspiró y asintió—. Sí... lo sé. —Después, ella levantó su mirada y la dirigió hacia mí directamente—. Tachie... hubo algo que no te conté.

—¿Y...?

—Es sobre Shirou... después de que dejé de sentir los pinchazos... —Por un momento, ella se detuvo, pero finalmente lo dijo—. Empecé a sentirlos cuando las chicas de la academia se le acercaban con ganas de coquetear, y ese tipo de cosas...

Okey... esto no me lo esperaba. Sabía que lo que Mei sentía no era algo tan simple como los celos, así que eso no me preocupaba, pero esto abría una nueva ala de posibilidades—. ¿Lo has sentido también conmigo, o con Hakuno?

Mei negó con su cabeza—. No, pero no creo que no pueda sentirlo si viniese un chico a coquetearles o algo así, es solo que ustedes no son como Kiana, y como no hay tantos chicos en comparación en St Freya, tampoco se ha dado la ocasión de que alguno haga eso.

—Entonces, ¿el gatillo son las personas que consideras de confianza? —preguntó Hakuno, nuevamente.

—No creo que sea tan sencillo —respondió Mei—, pero, si creo que es el camino adecuado para averiguarlo. He estado hablado con Minamoto-sama, y bueno... creo que he podido identificar lo que dispara su estado berserker.

—¿El qué? —pregunté, con curiosidad.

—Sus hijos —me contestó.

—¿Sus hijos? —pregunté—. Ahora que lo dices, ¿cómo fue todo eso? Pues, ya que ella es mujer, bueno...

Mei sonrió incómodamente—. Cuando lo mencioné, ella entró en un estado de contemplación, me quedé esperando durante minutos, los cuales se transformaron en horas, y al final, nunca me contestó, así que he evitado volver a preguntarle sobre el asunto. —Hakuno y yo asentimos silenciosamente—. Pero, sé que no se refiere a sus hijos biológicos, o al menos, no únicamente a ellos, ya que, en numerosas ocasiones, nombra a como su hijo.

—Hmm... Según la historia, él su sirviente, ¿no es así? —le pregunté.

A lo que Mei asintió—. Lo fue, pero parece que fue mucho más que eso. Minamoto-sama lo trató como a un hijo, y no solo a él, incluso a mí parece tratarme como una. Incluso si es comprensiva, y actúa amablemente, cuando hago algo que le molesta, tiende a querer disciplinarme como una madre, y, por lo que me ha contado, hacía lo mismo con Sakata-san; además, cuando habla sobre Shuten Douji, y su relación con Kintoki, bueno, sus expresiones... cambian mucho, se vuelve... bastante aterradora.

—¿Estás diciendo que nosotros seríamos para ti, el equivalente a lo que sería para Raikou sus hijos? —preguntó Hakuno.

Mei asintió, aunque no sin falta de dudas—. Creo que es una posibilidad muy probable.

—En ese caso, tal vez deberías preguntarle más sobre su relación con Kintoki, porque es muy probable que las cosas que hicieron que ella sacase su estado berserker, sean las mismas, o similares, a las que te harían a ti entrar en dicho estado —expresé—, por lo menos, tendríamos un nuevo hilo de investigación que seguir.

—Bueno, parecía encantada de contarme historias sobre Sataka-san, así que no creo que eso sea un problema —nos respondió con una sonrisa.

—Por cierto, Hakuno. —Ya que habíamos terminado esa línea de investigación, había algo más que quería investigar.

—¿Sí?

—¿No has notado a Kiana un poco extraña? —le pregunté.

—¿Un poco extraña?

Asentí—. Es decir, viste su reacción, ¿verdad? —Hakuno contestó con un asentimiento—. Bueno, ni yo, ni Mei, pensábamos que iba a reaccionar así, ¿tú sí?

Ella negó con su cabeza—. La verdad es que no —me contestó—. Y sí, he notado que ha estado extraña, y...

—¿Y...? —pregunté.

Hakuno frunció el ceño—. Bueno, no se comportaba así cuando la enviamos a buscar a Shirou, pero cuando tuve que ir a buscarla porque se tardaba demasiado, sí que me pareció extraña —me explicó—. Ambos estaban transpirando, supongo que se debió a la forja, pero también se mostraban nerviosos. Me pregunto si habrá ocurrido algo... —Fruncí el ceño, y no solo yo, también Mei. ¿Qué pudo haber ocurrido? Sinceramente, no lo sabía, pero mi imaginación no me estaba ayudando, pues el saber que esos dos habían estado juntos, hizo que esta comenzase a despegar—. Además...

—¿Además? —preguntó la voz de la de cabellos níveos, pero antes de que pudiese reaccionar a su pregunta, un par de manos se cernieron sobre mi busto, y comenzaron a moverse entusiastamente—. ¿Oh? ¿Han crecido desde la última vez? Realmente eres una anormalidad genética, ¿sabes?

Tardé unos segundos en razonar lo que estaba ocurriendo, antes de saltar hacia Hakuno, alejándome de la pervertida que me había devuelto el ataque—. ¿¡Q-Qué demonios!? ¿¡No fuiste tú la que se quejó antes!?

—¿Eh? —Kiana sonrió—. Pero yo te avisé, solo que mi advertencia vino poco después del ataque, tú ni eso hiciste. —Gruñí en respuesta—. Y bien, ¿de qué estaban hablando?

—De nuestro examen, estábamos rogando que pudieses pasar —mentí tranquilamente.

—¡Hey! ¡He estado estudiando bastante! —exclamó la chica.

La verdad sea dicha, si había estudiado bastante durante las últimas semanas, quedándose hasta altas horas de la noche, e incluso aplicándose a las materias en las que no era buena, o a las que simplemente no le atraían. Kiana podía llegar a ser una genio en algunas áreas, y una idiota en otras, pero cuando tenía un objetivo, no se detenía hasta alcanzarlo, aunque tuviese que darse de golpes contra un muro.

—Esa es nuestra esperanza —comentó Hakuno—. Basta con que pases, así que no te presiones de más.

Kiana hizo un puchero—. ¡No solo quiero pasar, quiero sacar una buena nota! Eso ayudará a que nuestro promedio sea mejor, ¿no es así?

Mei asintió—. Lo hará, y nos permitirá ingresar a la parte práctica del mismo. —Luego, ella sonrió—. Una vez allí, podrás brillar tanto como quieras. —A lo que Kiana sonrió.

—¿Realmente deberíamos perder el tiempo aquí? —Súbitamente, una voz nos interrumpió, giré mi mirada y observé como, desde detrás de la bruna nacida del calor, varias siluetas se hicieron presentes.

Se trataba de seis chicas, tres de ellas eran muy parecidas, y otras dos también. Esas dos tenían el cabello oscuro, aunque una de ellas lo tenía más oscuro que la otra, mientras que la otra tenía ciertos tonos de castaño oscuro; ambas tenían ojos azules, y parecían prácticamente gemelas, salvo por... bueno, por el busto, una de ellas tenía un busto bastante agraciado, una bomba, considerando que parecía tener nuestra edad, mientras que su hermana, si bien no estaba en el extremo corto de la varilla, era bastante obvio quien había sacado el premio en esa área entre las dos.

Luego estaban otras dos, quienes también eran muy parecidas, de hecho, eran prácticamente idénticas, al menos, físicamente, pero parecían variar en cuanto a personalidad, mientras que una poseía una amplia y confiada sonrisa, la otra parecía más apagada, más... introvertida.Y si de rubias estábamos hablando, porque sí, las dos anteriormente mencionadas, probablemente gemelas, eran ambas rubias de ojos ocre, también debía de mencionar a una tercera, pero ella era un poco diferente, pues no era completamente idéntica a las dos gemelas, pero si muy parecida: ella tenía el cabello rubio, pero a diferencia de las anteriores, su tono de cabello era mucho más claro y, además, tenía el cabello corto, por otro lado, sus ojos también eran de color ocre, pero a diferencia de las gemelas, de ojos oscuros, la tercera chica tenía ojos más claros, más brillantes, de un color similar al ámbar, además, parecía ser más joven que las gemelas, siendo ligeramente más baja y su busto también menos... llamativo, en comparación.

Finalmente, estaba la última chica, ella era, probablemente, la mayor de las tres, y; sin embargo, por su apariencia, por su amplia sonrisa, casi parecía ser la más joven, supongo que era ese tipo de persona que, sin importar su edad, siempre lucía más joven de lo que era; además, sus ojos brillantes de color rosado, así como su cabello corto, del mismo color, apoyaban su vivacidad y su belleza.

—Solo puedes considerar esto como una partida de tiempo si lo ves de esa forma —contestó la chica de cabellos rozados—. Yo prefiero verlo como una recompensa después de tanto estudiar.

—Perdona las inseguridades de mi prima —contestó una de las gemelas rubias—. Es normal que no hayan hecho más que aumentar desde que entramos al balneario.

—¡Una cosa no tiene que ver con la otra! —respondió una de las chicas de cabellos oscuros—. El orgullo de mi familia está en juego, es normal que quiera dedicarle tanto tiempo como me sea posible a la preparación, es necesaria si quieres ser la numero uno —se explicó, para luego sonreír de forma altanera—. Comprendo que no seas capaz de entenderlo, Señorita Gorila, a fin de cuentas, lo máximo que has experimentado es ser mi segunda.

—H-Hermana, eso no era necesario —intentó intervenir la otra chica de cabello oscuro, aunque parecía temerosa de hacerlo.

Esto enojó a la chica de rizos, quien no tardó en contestar; no obstante, intentó mantener su porte—. No te preocupes, Sakura. Es obvio que, de las dos, no solo heredaste más de nuestros genes, sino también la nobleza y dignidad que estos conllevan —Luego de esto, ella le devolvió la sonrisa altanera—. En eso también te quedaste corta, Rin.

Y eso inició el fuego, pues ambas chicas comenzaron a despotricar libremente la una sobre la otra. Y, mientras todo eso sucedía, pude ver como la chica de cabellos rozados suspiraba—. Volví a perder...

—Realmente eres optimista, Marzo —comentó la otra chica de cabellos rubios y ondulados—. Apostar que mi hermana y que mi prima no peleen durante más de diez minutos, es como apostar que no hará sol en verano.

La chica frunció el ceño, claramente deprimida—. Creía que, en un ambiente adecuado, el milagro podría darse.

—Ahora ese milagro no dado te ha costado dos helados —habló, por primera vez, la chica de cabello rubio y corto—. Al menos tienes suerte de que solo seamos nosotras dos.

La chica se lució aún más deprimida ante este recordatorio—. Si yo ganaba, tendrían que pagarme un almuerzo con postre incluido, era poco que perder, y mucho que ganar...

—Pero apostar sobre el tiempo que podrían dejar de pelear esas dos es como apostar a perder —le recordó la chica de ojos de color ámbar claro.

La otra rubia suspiró—. Puede que ambas sean mi familia, pero no puedo defenderlas en ese aspecto...

—¿Marzo...? —me giré, y observé como Hakuno había sido quien había pronunciado esa palabra.

Antes de poder preguntarle porque lo había hecho, ya que no nos encontrábamos en ese mes, la chica de cabellos rozados giró su mirada hacia nosotras, notándonos, y después sonrió ampliamente—. ¡Hakunon! —gritó, mientras se abalanzaba sobre la castaña, quien se notaba ligeramente incomoda, pero, aun así, devolvió el abrazo.

—Ha pasado un tiempo, Marzo... —respondió mi compañera.

—¿¡Estas bien!? ¿¡Ya tienes equipo!? Si no tienes equipo, puedes entrar al mío, las convenceré de aceptarte —expresó la de cabellos cerezos y ojos brillantes—. ¿¡Por qué no me diste tu número!? ¡Te he estado buscando!

—Hey... —Iba a intentar decirle algo a la chica, pues prácticamente estaba atosigando a Hakuno, pero, para mi sorpresa, alguien intervino primero, era Mei—. Discúlpame, pero estás incordiando a mi compañera. —Mierda, tenía esa mirada, la mirada de: sino la sueltas, prepárate para las consecuencias. Bueno, al menos confirmamos una de nuestras teorías, los pinchazos ya no los sentía únicamente por Kiana y por Shirou, ahora también por Hakuno, porque sí, sin duda estaba sintiendo un pinchazo en este momento.

—¿Eh? —exclamó la chica, girando su mirada para ver a Mei, y luego, nuevamente, giró su mirada hacia Hakuno, y vio como la estaba apachurrando en su abrazo de oso—. D-Disculpa, Hakunon, me entusiasmé demasiado —expresó la chica, sonriendo ampliamente, pero, al mismo tiempo, incómodamente.

Al ser liberada del abrazo de oso de la chica de cabellos de color cerezo, Hakuno sonrió levemente—. Me alegro de que no hayas cambiado mucho, Marzo.

—¿Se conocen? —pregunté, interviniendo.

Hakuno se giró hacia nosotras, y asintió—. Ella es Siete de Marzo, es una amiga, pero nos separamos hace unos meses, cuando me uní al equipo.

—¡Pueden llamarme Marzo! —exclamó la chica, efusivamente. Para luego preguntarle a la castaña—. ¿Ellas son los miembros de tu equipo?

A lo cual, Hakuno asintió—. Sí, te las presento, ella es Mei —dijo, presentando a la cabellos largos y negros, luego, me presentó a mí, y, finalmente, a Kiana.

—¡Encantada de conocerlas! —expresó alegremente, Marzo—. Soy amiga de Hakunon desde que nos conocimos en el hospital.

—¿Hospital? —pregunté—. ¿Estuviste en el hospital antes de unírtenos, Hakuno?

Ella frunció el ceño, pero asintió lentamente—. Sí, yo... sufrí una enfermedad que me mantuvo en coma durante un tiempo, luego, St Freya se enteró de mi condición, me trajeron aquí y me salvaron. Conocí a Marzo durante mi estadía en el hospital.

Marzo asintió felizmente—. ¡Puede que incluso seamos hermanas, a fin de cuentas, ambas venimos del hielo!

—¿Del hielo? —preguntó Kiana, confundida.

—Eso es una larga historia —contestó la castaña, con la mirada baja.

—¿No les has contado? —le preguntó la de cabellos de color cerezo, a lo que Hakuno negó con la cabeza—. Oh... discúlpame.

Hakuno volvió a negar con su cabeza—. No, no importa.

—¿Qué no nos has contado? —pregunté, con el ceño fruncido.

—Es sobre mi pasado —me contestó—. Es una larga historia, se las contaré en otro momento.

—¿Kaslana-san? —súbitamente, una voz interrumpió la conversación, pertenecía a una de las chicas de cabello oscuro, la que se encontraba discutiendo con la chica de rubia de risos—. ¿Eres tú?

Kiana se giró al escuchar su apellido, y, al observar a la chica, afortunadamente, no saltó sobre esta, en cambio, le hizo una pregunta—: Oh, tú eres... te conocí antes, ¿verdad? —preguntó, mientras fruncía el ceño—. ¿Toscana...?

—¿Ese no es un pueblo italiano? —susurró una de las chicas de rizos, aquella que se encontraba cerca de Marzo antes de que viniese hacia nosotras.

—Pff... —No solo ella había venido, su gemela también, aquella con la que la chica de cabello oscuro había discutido, y esta ahogó una carcajada al escuchar como Kiana la llamaba.

Dicha chica frunció el ceño, al ver como la rubia con la que había discutido anteriormente, ahogaba una carcajada—. Es Tohsaka. Mi nombre es Rin, Rin Tohsaka, y ella —dijo, para luego señalar a la otra chica—, es mi hermana, Sakura, y ella—después señaló a una de las tres rubias—, es mi prima, Eurazuli. Veo que ya conocen a Marzo, y... ella es Lumine —dijo, señalando a la rubia de cabello corto.

—Encantada —respondió Sakura.

—Es un placer, pueden llamarme simplemente Eura —respondió esta.

—Un gusto... —expresó Lumine.

Luego de esto, Marzo procedió a presentarles a Hakuno a sus amigas y, a su vez, Hakuno nos presentó a nosotras.

Súbitamente, la rubia de rizos que estaba conteniendo su risa, dejo de aguantarse y, en cambio, miró a Rin con el ceño fruncido—.Cof, Cof...

—¿Oh? ¿Te encuentras bien? —preguntó Rin, con preocupación fingida ante el intentó de llamar la atención de la chica—. Tal vez deberías salirte del balneario, no queremos que te enfermes antes del examen.

—Estoy bien, gracias —expresó la chica, también con falso agradecimiento—. ¿No se te olvida algo?

—Hmm... no, creo que no —replicó.

—¿En serio?—preguntó nuevamente.

—Por supuesto —respondió ella, sonriendo—. No creo que tú necesites presentación, a fin de cuentas, tu apellido te precede, ¿no es así?

Ante esta pregunta, la chica sonrió ampliamente—. ¡Por supuesto!, ¿No es así, Señorita Kaslana? —preguntó, girándose hacia nuestra amiga, y, al ver el rostro de Kiana, casi sentí pena ajena, era obvio que ella no sabía quién demonios era esta chica.

—Eh... sí... señorita... —contestó Kiana, intentando hacer memoria, y fracasando en el intento. Lo cual hizo que la chica de cabello negro fuese quien, ahora, ahogase una carcajada, y produjo el ceño fruncido de la chica rubia.

—¿Edelfelt? —Para mi sorpresa, y la del resto, fue Mei quien intervino.

Al escuchar esa palabra, la chica se giró con una sonrisa—. ¡Encantada, miss...! —Al girarse hacia Mei, la chica frunció el ceño—. Tú... ¿te conozco de algo?

—N-No, para nada... —Mi compañera negó con sus manos. Mei ya me había contado de donde provenía su apellido, sabía que venía de una familia importante que había caído en desgracia, a pesar de que estaban en medio de un juicio, y que no eran culpables hasta que se demostraste, pero, aun así, habían sido juzgados como si sí lo fuesen por la opinión pública—. Es solo que el apellido Edelfelt es bastante sonado en algunos círculos. Tengo entendido que tienen una de las mejores empresas de seguridad privada, y que, últimamente, han incursionado en el ámbito de los centros comerciales.

La chica asintió con una sonrisa—. Me alegra conocer a una entendedora, señorita...

—Mei —contestó ella, y noté que no dijo su apellido.

—Encantada, como ya has dicho, soy una de las herederas de la familia Edelfelt, Luviagelita Edelfelt; podéis llamarme solamente Luvia —Afortunadamente, la chica no pareció darle mayor importancia a que Mei no dijese su apellido, y, en cambio, empezó a hablar amigablemente con ella sobre otros temas.

Mientras esto ocurría, yo me acerqué a Kiana—. Hey... ¿De dónde las conoces? —pregunté.

—Hmm... —Parecía que a Kiana le costaba acordarse—. Me las presentaron hace unos años, tengo entendido que son importantes dentro del Schicksal.

Antes de que pudiese decir algo, la chica se dirigió hacia mi persona—. Oh, a ti también te conozco. —Esto me extrañó, e incluso me señalé a mí misma para confirmarlo, a lo que, la chica asintió—. Eres una de los sujetos de prueba originales para el sistema Demi-sirviente, ¿no es así? —A lo cual, yo asentí lentamente. Realmente no recordaba mucho de aquellos días, solo sé que mis padres estaban trabajando en algo, y que yo los estaba ayudando, y gracias a eso, me reunía con niñas de todas partes del mundo, aunque, actualmente, no recordaba a ninguno—. Lo sabía, tengo buena memoria —contestó Rin, con una amplia sonrisa—. Eres una de los pocos éxitos de aquel entonces.

—¿Pocos éxitos? —pregunté.

A lo cual, ella asintió—. El sistema no estaba tan desarrollado como hasta ahora, así que la mayoría de los niños que participaron, fracasaron —me explicó—. Tengo entendido que solo tres fueron considerados éxitos, y solo dos... solo dos concluyeron el programa —terminó de comentar, con un tono de voz más bajo y con el ceño fruncido—. Entre ellos te encuentras tú, aunque no fuiste considerada un éxito hasta que ingresaste a St Freya.

—¿Qué les ocurrió a los otros? —intervino Kiana, con el ceño fruncido—. ¿Qué le ocurrió al resto de niños que participaron como sujetos de prueba?

Rin suspiró, parecía que llevaba haciéndose esa pregunta durante bastante tiempo—. Es complicado de explicar —le contestó—. Porque no hubo un destino común. Algunos... no sobrevivieron durante las pruebas, al menos, según los reportes, mientras que otros, no pudieron avanzar a las etapas más elevadas del proceso, por lo que, fueron descartados como sujetos de prueba. Sobre estos últimos, no se especifica que ocurrió con ellos, si fueron devueltos a sus familias, reasignados, o algo más —nos explicó—. Pero considerando que tú fuiste devuelta con tu familia cuando ya no se te consideró acta como sujeto de prueba, probablemente haya sido lo primero.

Kiana asintió lentamente, pero su ceño fruncido no desapareció en ningún momento.

—¿Cómo sabes todo esto? —le pregunté.

—¿En serio no sabes quién es mi familia? —me preguntó, sorprendida—. Tengo entendido que eres amiga del heredero de los Muramasa y que tus padres participaron en el proyecto Demi, así que imaginé que lo sabrías.

—Perdón, pero mis recuerdos de aquellos tiempos están... un poco difusos... —contesté, y luego analicé sus palabras, dándome cuenta de lo que significaban—. Espera, ¿Conoces a Shirou? —pregunté.

Y, de un momento a otro, varias miradas se dirigieron directamente a la pelinegra, todas con interés, aunque diferentes tipos de interés, dependiendo de la chica—. ¿Al heredero de los Muramasa? No personalmente, pero nuestras familias se conocen —me contestó—. Fue su familia quien propuso el sistema Demi-sirviente; ellos nos convencieron a nosotros, antes que, a ningún otro, y luego nosotros les ayudamos a convencer a la Iglesia, a los Einzbern y a los Matou, de unirse al proyecto. ¿No lo sabías? —Negué con mi cabeza—. Bueno... siempre han sido muy reservados, nunca le ha gustado tomar el crédito. Según los registros, terminaron involucrados en la última guerra, creando un contrato con un Contra-guardián, quien les ayudaría a establecer los principios de la transformación en Demi, luego, vinieron a nosotros con una oferta bastante tentadora.

—Ese espíritu, ¿quién fue? —preguntó Kiana, pero la chica de cabellos oscuros negó con su cabeza.

—No aparece en los registros —le contestó—. Y los Muramasa siempre se han guardado la identidad para sí mismos —nos explicó—. Lo único que podemos dar por verdadero, es que debió de ser un verdadero genio, pues sus revelaciones nos permitieron lograr algo que se creía imposible, aunque se tardaron muchos años para que pudiese llevarse a cabo.

—Sobre los sujetos de pruebas que fueron exitosos —intervine—. ¿Sabes quiénes son?

La chica asintió—. Sí, una de ellas se llama Fujimaru Ritsuka, ¿te suena?

Cuando ese nombre salió de sus labios, la imagen de una niña de cabello rojizo y ojos cobrizos vino a mi mente—¿La gemela de Shirou? —susurré.

—¿¡Gemela de Shirou!? —exclamó Kiana—. ¿¡Pero no es hijo único!?

—Eh... sí —respondí, sorprendida por la exaltación de mi compañera—. No es su gemela, o al menos, espero que no. La conocí durante aquel tiempo, era una niña pelirroja de ojos cobrizos, al igual que Shirou, y, como se parecía tanto a él, mentalmente comencé apodarla "gemela de Shirou" en mi cabeza.

—¿En serio? Eso es un poco extraño —susurró Kiana.

—¿Tú crees? —pregunté—. A fin de cuentas, Himeko también se parece mucho a él.

—Puede que sean parientes —susurró Lumine.

—Bueno, los estigmas suelen transmitirse dentro de una misma familia, así que puede que sean parientes lejanos —comentó Sakura.

En ese momento me di cuenta de que todas las chicas se habían detenido para escuchar nuestra conversación.

—No imaginé que fuese Gudako... —expresé.

—¿Gudako? —preguntó Kiana—. ¿Su nombre no era Ritsuka?

—S-Sí, es solo que, su apellido es Fujimaru, para mí era difícil pronunciarlo en aquel entonces, así que le inventé un apodo —expliqué.

—¿Por qué ese apodo? —me preguntó Mei con el ceño fruncido, imaginándose lo que este significaba.

—Eh... la verdad, es que no lo recuerdo —respondí, mientras me rascaba el cabello—. ¿Y quién fue la otra chica que resultó en un éxito?

Observé como la chica frunció el ceño—. Probablemente no la conozcas, su situación fue un poco extraña —me respondió—. Se unió tarde al proyecto, creo que tiempo después de que fuiste descalificada, su nombre es Mash Kyrielight.

—Mash ... —susurré—. Sí, tienes razón, no me suena de nada su nombre.

—Me lo imaginé. —Luego, la chica sonrió—. Gracias por la conversación, no obtuve mucho, pero hablar contigo alimentó un par de mis teorías.

—¿Hmm?

Rin sonrió—. He estado investigando sobre la creación del proyecto Demi-sirviente; sin embargo, hay varias cosas cubiertas por tinta negra, por ejemplo: la ubicación actual de Mash Kyrielight y Ritsuka Fujimaru —me informó—. Por lo tanto, de los tres éxitos originales del proceso, fuiste la única con la que he podido hablar.

—Sí es así, ¿por qué no has venido a hablar conmigo antes? —le pregunté.

—Sería una pérdida de tiempo —me contestó—. A fin de cuentas, pensaba que me iba a encontrar contigo mañana. Vais a presentar los examen finales como todos nosotros, ¿o no?

—¿Por qué no lo haríamos? —preguntó Kiana.

—Bueno, sois el Equipo Remanente —declaró la Luvia.

—¿Equipo Remanente? —preguntó Hakuno, quien miró a Marzo, la cual, para nuestra sorpresa, dejó de sonreír felizmente, y, en cambio, su sonrisa se volvió incomoda, sin decir nada.

—¿Era necesario decir eso, Luvia? —preguntó Lumine, con el ceño fruncido.

Por un momento, la chica no dijo nada, pero luego se cruzó de brazos—. B-Bueno, si no lo sabían ya, lo iban a descubrir más temprano que tarde —se excusó la chica.

—¿Pueden decirnos por qué nos llaman así? —preguntó Mei, con el ceño fruncido.

—No somos nosotras, o bueno, no solo nosotras —comentó Eura—. Fue el sobrenombre que les pusieron.

—¿Quiénes? —preguntó Kiana, con las manos en las caderas y, al igual que Mei, el ceño fruncido.

—Los de primer año —le respondió—. Verán, el día que iniciamos, luego de que nos convertimos en Demis, hubo una presentación por parte de la directora, en dicha bienvenida, se formaron los equipos, y se nombró a una representante de los de primero, entre otras cosas.

—Como formar un grupo donde todos podemos hablar... —comentó Marzo—. Fue allí donde se les colocó el sobrenombre de Equipo Remanente, porque, bueno, llegaron tarde y vuestro equipo no fue planificado, en cambio, se formó con los... bueno, remanentes.

—Puede que eso sea verdad, pero es un nombre de muy mal gusto —expresó Mei—. Y nadie nos informó sobre ese grupo...

—De hecho, el resto de equipos no suelen acercársenos —susurró Hakuno.

—Algunos les tienen envidia —comentó Lumine—. Se filtró parte de la información de vuestro escuadrón, la persona que lo escribió por el grupo, la escucho por casualidad durante un revisión médica, así, todos se enteraron de que, a pesar de que fueron formados sin planificación, eran un grupo que poseía a miembros con una calidad de estigmas sin precedentes, y dos de sus miembros formaban parte de dos familias enormemente importantes para el Schicksal—nos explicó.

—Esto molestó a algunos alumnos con egos bastante frágiles —expresó Rin, de forma burlona.

—¿Hablas de Matou-kun? —preguntó Sakura.

—Entre ellos —respondió Rin, sonriendo.

—¡Bueno, tienen razón en tenernos envidia! —exclamó Kiana, sonriendo—. ¡Porque vamos a arrasar en esos exámenes!

—¡Esa es la actitud! —apoyó Marzo, ganándose un asentimiento por parte de varias de las chicas.

—¡Será un placer derrotarlos! —exclamó Luvia.

—¡Ya veremos! —respondió Kiana.

Esto hizo que me surgiese una duda—. ¿Todas ustedes forman un escuadrón? —pregunté.

Y, como respuesta, obtuve varias negaciones—. Vuestro caso es especial, no hay muchos escuadrones de cinco miembros. Lo estándar suelen ser tres —contestó Lumine.

—Tu caso tampoco es muy común, Lumine —expresó Marzo—. Porque en tu equipo está tu gemelo, ¿verdad?

Lumine asintió—. Sí, debido a como se utiliza el sistema Demi con los gemelos, prefieren no separarnos.

—¿Qué ocurre con los gemelos? —preguntó Hakuno.

—¿Ya les han explicado que son los aspectos de un espíritu heroico? —nos preguntó, a lo que nosotras asentimos—. Bueno, los gemelos pueden obtener dos aspectos diferentes de un mismo espíritu heroico, así que, cuando se trata de gemelos, el proceso es especial, porque ambos gemelos realizan el proceso al mismo tiempo.

—Entonces, ¿formas un equipo con tu hermano y un tercer miembro? —preguntó Mei, a lo que Lumine asintió.

—Eura, Marzo y mi persona formamos otro equipo —nos informó Luvia.

—Mi hermana y yo formamos un equipo juntas, también tenemos un tercer miembro, pero no pudo venir porque tenía clases recuperatorias —aclaró Sakura.

—En mi caso, mi hermano se encuentra en el baño de los hombres, vino junto con unos amigos, y el tercer miembro de nuestro equipo tuvo turno hoy, por lo que, no pudo asistir —nos explicó Lumine.

El resto del baño transcurrió tranquilamente, y todas disfrutamos de algunas charlas amenas con las cuales, a partir de mañana, se convertirían en nuestras rivales.


Shirou

—¡Shi...! ¡...rou! ¡Shirou, despierta!

—¿Qué... qué ocurre? ¿Un nuevo ataque? —balbuceé, entrando en la vigilia.

Abrí mis ojos, y, si bien esto se podía considerar un ataque, no era un ataque con el que me encontrase familiarizado en los últimos meses. Para empezar, porque no era un monstruo extraterrestre de otro planeta que había venido con el único objetivo de asesinarnos. Aquello que me saludó, fue una mata de cabello blanquecino, como la nieve, y dos ojos rojos como el rubí, se trataba de mi hermana adoptiva, Illyasviel von Einzbern. Fui adoptado por su familia después de la gran tragedia, cuando tenía once años, y ella era un año mayor que yo, estando en sus veintiuno.

—¡ILLYA! —Súbitamente, escuché un portazo, y giré mi mirada hacia la puerta de mi habitación, la cual había sido abierta con fuerza, en el marco de la misma, se encontraba otra chica.

Su nombre era Chloe, y era la antítesis de Illya. Illya tenía los cabellos níveos, como su madre, mientras que Chloe tenía el cabello rosado, como un cerezo, Illya era albina, mientras que Chloe era morena, los ojos de Illya eran como el rubí, y los de Chloe eran como una gema que mezclaba diferentes tonos de blanco y rosado.

—¿¡Qué estás haciendo!? —exclamó Chloe.

—¿Hmm? ¿Despertando a Shirou? —respondió ella, y siendo sincero, no sabía si la confusión en su voz era real, o solo estaba fingiendo.

—¿¡Y por qué estas encima de él!? —le preguntó—. ¡Además, hoy es mi turno!

—¡Mi turno era ayer y cuando vine a despertarlo, tu estabas debajo de sus sábanas! —exclamó Illya—. ¡Así que estoy recuperando mi turno!

—Shirou... —Súbitamente, otro par de ojos rubí se asomaron por el marco de la puerta—. Puede que Illya ya sea mayor de edad, pero a Chloe todavía le faltan unos meses para ser mayor, así que todavía no puedes hacerle nada.

Quien dijo esto fue Iri, la madre de Illya y de Chloe, y ella era... bueno, era básicamente una versión más adulta de Illya.

—Recuerden que mañana es mi turno. —Un último par de ojos se alzó desde el marco de la puerta, de colores entre dorados y marrones. La última chica era mi hermana menor, siendo un año menor que Chloe, su nombre era Miyu, y había sido adoptada al mismo tiempo que yo. Su piel no era tan clara como la de Illya, pero tampoco era morena como Chloe, además su cabello tenía un color más... normal, de color negro.

—Illya, ¿puedes...? —le pregunté, y, para mi fortuna, ella entendió lo que pedía y no intentó burlarse de mí, como lo había hecho Chloe el día de ayer, aunque probablemente esto se debía a que su madre nos estaba observando—. Tengo que prepararme para el trabajo.

—¿Eh? ¿Tan pronto? —me preguntó—. Solo llevas un día en casa...

Ella parecía bastante disgustada, y no parecía ser la única, ya que fue secundada por los asentimientos del resto de las presentes.

—Recuerda que estoy en el ejército, y tuve bastante suerte con que me diesen un día libre —expliqué.

Ninguna parecía convencida por esta explicación, pero al final terminaron aceptando, y me dejaron solo, o al menos, eso creí...

—Iri... eso también te incluye a ti —expresé, con el ceño fruncido, al ver que mi madre no solo no me había dejado solo, sino que incluso había sacado una cámara de fotos.

—Pero... —intentó responder, deprimida. Me crucé de brazos con el ceño fruncido, lo cual terminó por abatir a Iri, quien, resignada, finalmente me dejó solo—. Está bien...

Suspiré, Iri siempre había sido así, pero no era exactamente el caso de las otras tres. Noté el cambio de mis tres hermanas en mi primer regreso a casa después de mi huida para enlistarme en el ejército, cosa que ocurrió cuando tenía quince años, y mi primer regresó había ocurrido el año pasado, poco antes de cumplir los veinte.

En un inicio, creía que eran simplemente las hormonas, las cuales habían afectado fuertemente a mis hermanas, quienes aprovechaban cualquier oportunidad para... bueno, para colarse entre mis pantalones. Y si bien todavía creía que lo eran, era preocupante que, después de varios meses, siguiesen igual, aunque más preocupante era el hecho de que Iri no las detuviese activamente, solo me recordaba que no podía hacerles nada hasta que cumpliesen la mayoría de edad, sumado al hecho de que aprovechaba cualquier oportunidad para tomarme fotos semidesnudo, las cuales luego contrabandeaba con mis hermanas.

Bajé al comedor y me encontré con mi padre adoptivo, Kiritsugu, quien se encontraba tomando café. Mi padre era un trabajador independiente, se encargaba de diversos asuntos, desde el ámbito de protección privada hasta la exploración más allá de las ciudades. Él me saludó con un asentimiento y yo lo respondí de la misma forma.

Sella, sobrina de Iri, y Lyz, su hermana, se encontraban sirviendo el desayuno. Las saludé, me senté a comer, y finalmente, me preparé para salir.

—¡Cuídate!

—¡Regresa a casa temprano!

—¡Saluda a Godo de nuestra parte!

Asentí y salí de la casa. Aunque disfrutaba pasar tiempo con mi familia, debía de reconocer que ansiaba recorrer la ciudad. Era tan... extraña, me recordaba vagamente a mi antiguo hogar, destruido hacía casi una década. La ciudad no tenía una estructura definida, lo cual se notaba a leguas, por lo que, internarse en ella, no era diferente a internarse dentro de un laberinto con subidas y bajadas.

En cuanto a mí, mi objetivo se encontraba en lo más alto, cerca de los árboles de la ciudad. Allí se encontraba el emplazamiento que el ejército había montado, un laboratorio destinado a analizar el cadáver del alienígena sobre el cual ahora residíamos.

Cuando finalmente me las arreglé para llegar frente a este, pude ver a Godo fumando tranquilamente frente al laboratorio, junto a un par de guardias.

Me le acerqué y le pregunté—. ¿Por qué no has entrado todavía?

Godo soltó una bocanada de humo y procedió a responderme—. Si lo que encontraré dentro de ese laboratorio es a más personas como esa mujer, entonces prefiero pasar el menor tiempo posible allí —me explicó—. ¿Listo?

Asentí, esbozando una sonrisa cínica—. Mi familia te manda saludos.

—Oh... agradéceles de mi parte —contestó—. ¿Tus hermanas siguen tan animadas como la última vez?

Suspiré—. Peor...

—Bueno, la adolescencia les pega más a algunos que a otros —comentó.

Cosa que, si bien era correcta, no consideraba que Godo o yo fuésemos los más indicados para hablar de ello, considerando que ninguno de los dos superaba la veintena.

Ambos caminamos hacia la entrada, y los guardias no se interpusieron cuando pasamos, luego de saludarlos con un asentimiento. Esta era la segunda vez que caminábamos por los pasillos del establecimiento, pues habíamos sido forzados a reportarnos el primer día de nuestra llegada, así que ya conocíamos el camino.

Después de transitar por varios pasillos, finalmente llegamos al principal laboratorio del establecimiento. Frente a este, se encontraban dos guardias, uno de estos, era Kevin.

—¿Trabajando horas extra? —pregunté, mientras lo saludaba.

Él esbozó una media sonrisa—. Llegué a tiempo, que es diferente.

—Según mi horario, el día no comienza hasta que haya acabado mi primer cigarro —comentó Godo, con una colilla entre sus labios—. Así que todavía es temprano.

Él chico suspiró, y nos hizo un gesto con la cabeza—. Pasen, los están esperando.

Ambos asentimos, prácticamente resignados. Luego de entrar, un cuarto frío nos dio la bienvenida, algunas partes se encontraban iluminadas por numerosas lámparas, al punto de ser difícil de observar, pero la mayoría era oscura e iluminada por las numerosas pantallas que se encontraban distribuidas por toda la habitación, mostrando todo tipo de datos ininteligibles para mí.

—Oh... ¿Así que finalmente decidieron hacer acto de presencia? —preguntó Mei, siendo la única que había notado nuestra presencia, o tal vez, fue la única a la que le importó nuestra presencia.

—Disculpa, me perdí en la ciudad —me excusé.

—Yo también me perdí —comentó Godo.

Mei asintió ante mis palabras, pero frunció el ceño ante las de Godo—. Puedo entender que Shirou se pierda, pues vive en una casa en la ciudad, pero, ¿tú no vives en el mismo dormitorio que el resto de los soldados? —preguntó—. El mismo que se encuentra a un par de cuadras de aquí —puntualizó, a lo cual, Godo asintió—. Entonces, ¿cómo pudiste perderte en la ciudad?

—Nunca dije que fue en la ciudad —respondió.

Mei frunció el ceño, y yo suspiré internamente, ya sabía por dónde iba esto—. ¿Entonces, en donde te perdiste?

Godo exhaló una bocanada de humo, y respondió—. En el... camino de la vida.

Mei rodó los ojos y suspiró, para luego negar con su cabeza. Esta no era la primera vez que Godo iba en contra de las ordenes de Mei por el simple hecho de querer desobedecerla, y Mei era lo suficientemente inteligente como para saber que, seguir cuestionando a mi compañero, no sería más que una pérdida de tiempo.

—¿¡Quien está fumando dentro del laboratorio!? —preguntó una voz, la cual se oía bastante molesta. Ambos elevamos la mirada y percibimos a una mujer adulta, seguramente mayor que los presentes, de ojos azulados, cabello extrañamente verde, y un gran... no pude evitar sonrojarme, afortunadamente, Godo me dio un codazo y me regresó a la realidad. Luego de hacer esa pregunta, ella nos observó los dos, pero se fijó específicamente en la colilla de cigarro que Godo todavía mantenía entre sus labios—. ¡Klein!

—Sí...

Súbitamente, desde detrás de una pila de papeles, una chica sorprendentemente pequeña, a pesar de no parecer realmente joven, la cual tenía el cabello verde y ondulado, pero a diferencia de la mujer anterior, lo tenía corto, y quien, sobre su cabeza, llevaba un ¿tocado? en forma de ¿cuerno? Y utilizaba un parche, por lo que, solo tenía un ojo visible de un color verde y rosado, apareció.

Esa chica miró brevemente a la mujer, específicamente, a su ceño fruncido, luego su mirada se dirigió hacia Godo. Ella se acercó hacia mi compañero, y alzó su mano hacia él. Godo suspiró, pero entendió lo que pedía la chica, así que tomó la colilla, y se la dio.

La chica la tomó y se alejó, probablemente para deshacerse de esta.

—¿Quiénes son estos dos? ¿Y por qué están perturbando mi laboratorio? —preguntó ella, con la mirada hacia nosotros, pero la pregunta, obviamente, estaba dirigida a Mei.

Mei, por su lado, sonrió al ver el ceño fruncido en el rostro de Godo—. Ellos son los portadores de las armas de Atlas, sus nombres son Shirou y Godo —nos presentó, para luego girarse hacia la mujer—. Ella es Mobius, creo que ya les hablé sobre ella, ¿recuerdan?

Ambos asentimos, pero ninguno de los dos desvió su mirada de la mujer, ella tenía un aire... espeluznante. Y sus siguiente palabras nos lo confirmó—. Oh, ¿entonces tengo dos nuevas ratas de laboratorio?

—No, no es el caso —le respondió Mei—. Mientras sean los únicos que puedan utilizar las armas de Atlas, son demasiado importantes como para arriesgarlos, y nada garantiza que puedan ser utilizadas por otros si ellos mueren.

Mientras ambas mujeres tenían esta conversación, Godo se me acercó y me susurró—. Mi rifle es complicado de manejar en áreas cerradas, así que, si intenta algo, dispara primero y preguntaremos después.

No sabía si estaba hablando enserio, o si estaba bromeando, pero el escalofrío que recorrió mi espalda cuando nos llamó, ratas de laboratorio, me hizo considerar mínimamente su sugerencia. Y así, las mujeres comenzaron un acalorado debate sobre si merecía la pena correr el riesgo de usarnos como ratas de laboratorio o no.

—Cof, cof. —Tosió falsamente mi compañero, en un intento por llamar la atención de ambas mujeres, quienes estaban tan inmersas en su conversación que no le prestaron atención, así que él también las ignoró—. ¿Van a mantenernos aquí todo el día, o van a decirnos que tenemos que hacer? —preguntó, haciendo que las dos mujeres finalmente abandonasen su conversación.

Ellas se volvieron hacia nosotros y, como si no nos hubiesen tenido diez minutos escuchando argumentos a favor y en contra de utilizarnos como sujetos de experimento, olvidaron lo que estaban hablando, y procedieron a contestar la pregunta.

Mei se ajustó sus gafas, y respondió la pregunta de Godo—. Se los expliqué cuando veníamos de camino, su principal misión es eliminar al Aristóteles de Venus, en caso de que resulté no ser un cadáver, sin importar las consecuencias, su segunda misión, solo comenzará llegado el caso de que no seamos capaces de detener a Saturno, o en el caso de que descubramos alguna debilidad que sirva para eliminarlo, ¿entienden?

—¿Así que solo nos quedaremos aquí trabajando como guardaespaldas? —preguntó Godo.

Mei negó con su cabeza—. Uno de ustedes lo hará, el otro... recuerdo que también les hablé sobre los ángeles y el peligro que representan, en el caso de que Venus no se encuentre muerto —Ambos asentimos—. Bueno, uno de ustedes dirigirá un pequeño escuadrón que se encargará de eliminar a tantos ángeles como sea posible, y de traernos sus restos para investigarlos. Actualmente, los trabajadores autónomos se encargan de este trabajo; sin embargo, no es sostenible para nosotros estarles pagando para que se encarguen por completo del mismo.

—Además, la mayoría de los mercenarios no se preocupan de traer a los ejemplares en buen estado —se quejó Mobius.

—¿Entonces, quien hará qué? —les pregunté.

Mei sonrió—. Godo se encargará de cazar a los ángeles, y tú de ser nuestro guardaespaldas.

—¿No podemos sortearlo? —pregunté.

Mei negó con su cabeza—. Eso no es lógico. El Black Barrel de Godo es menos manejable en ambientes cerrados, y es mejor para luchar contra oponentes a larga distancia, por lo cual, es mejor que sea él quien cace a los ángeles. De esta forma, no nos arriesgaremos a que mueras por culpa de uno.

—¿Y la verdadera razón es...? —pregunté, con el ceño fruncido.

—Que, si Godo fuese nuestro guardaespaldas, estaría todo el día molestando e intentando fumar, mientras que, si tú lo eres, tendremos un par de manos más para ayudar —puntualizó ella.

—No puedo negar que, de vez en cuando, tengo que darle la razón —expresó Godo, de mala gana.

Suspiré—. Bien...

—¿Puede sernos de ayuda? —preguntó Mobius, mostrando interés.

—No tiene los conocimientos necesarios para trabajar a nuestro lado propiamente hablando —contestó Mei—. Pero tiene talento para la mecánica y aprende rápido. Entrégale los manuales y planos de los aparatos que tienes en el laboratorio, y él se encargará de mantenerlo todo a punto, y, en el caso de que algo se dañe, también puede ayudar a repararlo, lo cual reducirá los costes y nos permitirá utilizar esa parte del presupuesto en cosas más... interesantes.

Mobius sonrió y asintió—. En ese caso, ¡Fuxi!

Al escuchar su nombre, otra persona se acercó. Ella era una mujer joven, de tez clara y ojos azules penetrantes, y poseía una expresión bastante severa.

—¿Sí? —preguntó.

—Tráele—dijo, señalándome—. todos los planos y manuales de todos los aparatos que utilizamos en el laboratorio.

—Voy por ellos —Y dicho esto, fue a buscarlos.

—Bien, entonces procederé a formar el escuadrón de caza —dijo Godo, al mismo tiempo que me daba una palmada en el hombro y se retiraba.

—Continuaré con mi investigación —dijo Mei, dejándonos solos a Mobius y a mí.

—Yo también tengo que seguir trabajando —dijo Mobius, pero, antes de irse, me dio una última mirada, y sonrió, provocando, nuevamente, escalofríos en mi espalda—. Será un placer trabajar contigo, mi pequeña rata de laboratorio.

«Maldita sea, ya no sé quién de los dos tiene peor suerte», maldije, a la vez que rogaba porque, luego que mi trabajo terminase, siguiese siendo yo mismo, y no algún experimento fallido.

...

...

Y así, diez meses transcurrieron.

Mi vida volvió a ser... rutinaria. Sí, rutinaria, era una palabra que, creía, nunca volvería a utilizar, pero así fue.

—¿Estás viva, Klein? —le pregunté.

—Todavía... —me contestó, en un susurró.

Trabajar con Mobius y con Mei, era peor que un entrenamiento espartano. Noches sin dormir, días sin volver a casa, ese tipo de cosas se volvieron horriblemente comunes. Mei como tal no tenía ayudantes específicos, era algo que había notado, pues constantemente nos estábamos moviendo de un lado a otro, al contrario que Mobius, quien tenía a dos ayudantes de laboratorio. Una era Fuxi, la chica que me había entregado todos los planos y manuales, ella, como delataba su expresión, era una mujer seria y poco expresiva, al menos cuando estaba trabajando, ya que, durante sus descansos, era mucho más relajada. Otra era su hermana, Nuwa, quien era bastante diferente a esta, pues ella era más alegre y expresiva, del tipo creativo, según Mobius, y finalmente, era una gran fanática del anime, como Illya o Miyu, tanto así, que había venido varias veces a mi casa a ver anime con mis hermanas.

Luego estaba la asistente personal de Mobius, Klein, ella era bastante introvertida, pero absurdamente franca. Además, decir que era el tipo de persona trabajadora, sería una completa subestimación, era el tipo de persona que aceptaba cualquier encargo, sin importar si ya tenía un montón de trabajo que hacer, sin la más mínima queja. Desgraciadamente, cuando hablé sobre ella con Godo, se burló, preguntándome si acaso no estaba hablando sobre mí mismo.

Y, finalmente, estaba ella, Mobius. En palabras de Kevin, era un bicho raro al cual no se le acercaría, lo cual era tanto divertido como irónico, porque a ojos de Godo y de mi persona, Mei también era un bicho raro. Aunque claro, debía de admitir que Mobius... tal vez estaba en un escalón superior en comparación. Era el tipo de mujer que, una vez que se ponía un objetivo, no se detenía hasta alcanzarlo, incluso si eso significaba trabajar veinticuatro horas seguidas, y, al igual que Mei, era el tipo de investigadora que era capaz de realizar experimentos poco éticos, incluso sin el conocimiento de los sujetos de prueba, cosa que había provocado varios enfrentamientos conmigo. Era una mujer extraña, sin duda, por ejemplo, se emocionaba como una niña al investigar lo desconocido, y despreciaba a los humanos como criaturas feas y frágiles, estando obsesionada con la evolución, la cual, según ella, sería el camino mediante el cual la humanidad vencería tanto al honkai como a los Aristóteles y al resto de A-Rays; sin embargo, no parecía querer crear a una nueva humanidad, como nuestros predecesores habían hecho con los Liners, en cambio, quería evolucionar a la antigua humanidad, transformándola en una nueva humanidad, libre de los defectos que ella percibía.

Sí... era el típico discurso de científico loco que provocaría el fin del mundo, antes que cualquier tipo de salvación, pero, desgraciadamente, ya nos encontrábamos en el fin del mundo, así que supongo que no podría empeorar tanto las cosas, o al menos, eso esperaba.

—Ya has terminado con tu trabajo, así que puedes irte, ¿verdad? —Ambos nos encontrábamos tirados en el suelo, más dormidos que despiertos.

Klein se levantó con dificultad, y asintió—. ¿Y tú?

—Yo todavía tengo algo que reparar —contesté, mientras me sentaba.

—¿Entonces, quieres que me vaya, luego de haberme ayudado con mi trabajo, y que no te ayude? —me preguntó, con el ceño fruncido—. Porque eso sería muy hipócrita de tu parte.

Sonreí cansadamente—. Solo te ayudé en las cosas en las que podía ayudarte —respondí—. En lo único que podrías ayudarme, es en sostenerme las herramientas, y no creo que valga la pena que pierdas más horas de sueño solo por eso.

—¿Seguro? —preguntó Klein, a lo cual, yo asentí.

—Tranquila, no debería de tomarme mucho tiempo —expresé, y tomé mis herramientas, para luego proceder a reparar la máquina.

Klein asintió con reticencia, pero finalmente aceptó, y salió del laboratorio. Una vez que me aseguré que hubiese abandonado el edificio, empecé a reparar la maquina dañada.

...

—Bien, creo que con esto ya está bien —suspiré, y cerré el aparato. Me tomó como media hora más, pero finalmente, había terminado.

—¿Todavía sigues por aquí? —Me giré, y observé como Mobius entraba en la habitación—. Realmente, nunca creí encontrar a una rata de laboratorio tan trabajadora como Klein.

Con el paso del tiempo, me había acostumbrado a su extraña forma de llamarme—. Acabo de terminar —contesté.

Vi como la mujer fruncía el ceño—. Entiendes que los días, en su totalidad, empiezan a media noche, ¿verdad? Por lo que, desde la media noche, se supone que tienes el día libre, y no deberías de estar trabajando.

—Sinceramente, me sorprende que nos hayas dado un día libre —comenté.

La mujer suspiró—. Si fuese por mí, no lo hubiese hecho, pero Mei lo exigió, y no pude negar sus argumentos.

—¿Cuáles?

—Que nuestra eficiencia ha disminuido enormemente —Mobius suspiró, cansada—. Ella me recordó lo que ya sabía, que los humanos son frágiles, no son maquinas, por ende, si trabajan más allá de lo que permite su resistencia, su productividad cae en picada. Dicho esto, es mucho más eficiente darles este día libre para que recuperéis energías, que seguir trabajando con poca productividad.

—Y tiene razón... —bostecé—. Aprovecharé el resto de la noche para dormir, ¿qué hora es? ¿Las dos, las tres?

—Las cinco —me contestó, con una sonrisa irónica.

—Bueno... no estuve tan lejos —intenté excusarme—. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí tan temprano? —le pregunté.

Ella frunció el ceño—. Dormí, me levanté, y... no sabía a donde más ir. Así que decidí venir a... revisar el progreso.

—¿Y qué pasa con eso de tomar un día libre?

—Lo mismo digo —me respondió ella—. Además, no vine a trabajar, solo a ver nuestro progreso.

—¿Y bien? —pregunté.

—¿Hmm?

—¿Cómo va la creación de los estigmas?

—¿Sabes lo que son? —me preguntó, sorprendida.

Fruncí el ceño—. He trabajado contigo durante diez meses, tal vez no sea un genio como Mei y tú, pero después de diez meses de escucharlas hablar, algo he entendido.

Ella sonrió—. En ese caso, ilumíname, y yo te corregiré cualquier error que tengas.

—Bien, en ese caso. Primero, la investigación partió basándose en el doceavo sistema.

Y antes de que pudiese contestar, Mobius me interrumpió—. ¿Qué es el doceavo sistema?

—El doceavo sistema (circuitos mágicos), también conocido como el sistema Inmuno-Grain, es un sistema que se encuentra en algunos seres humanos, en la minoría, para ser exactos, y si bien, en un inicio, no parece tener mayor importancia, ha quedado demostrado que es la base para desarrollar la resistencia al Grain —expliqué—. El tratamiento de resistencia al Grain es, en realidad, el fortalecimiento de este sistema hasta el punto en que su eficiencia sea tal, que nos permite sobrevivir a la partícula toxica. Es por esto que no todos pueden recibir el tratamiento, y, el implantar el doceavo sistema en un cuerpo que no lo posea originalmente, ha demostrado ser letal, en la mayoría de los casos, y tiene bajas probabilidades de éxito.

Ella asintió—. Prosigue... —me indicó, al mismo tiempo que comenzaba a preparar té.

—El Proyecto Estigma, es un nuevo proyecto que persigue como objetivo crear un sistema mucho más eficiente y productivo, permitiéndole a los humanos no solo resistir el Grain, sino también aprovecharlo, como lo hacen los Ether Liners, y, además, que este sistema pueda ser implantado a cualquier ser humano —Esperé que Mobius me corrigiera, sin embargo, no lo hizo, así que proseguí—, en cuanto a su estado actual...

Mobius frunció el ceño—. Su estado actual, es un estancamiento.

—¿No has podido progresar?

Ella negó con su cabeza—. Me temo que no, me he encontrado con una muralla.

—¿Cuál?

—¿De qué serviría explicártelo? —me preguntó—. No tienes los conocimientos para brindarme una solución...

Fruncí el ceño—. Tal vez no una solución, pero al menos puedo darte ideas...

—Dudo mucho que sean ideas racionales, considerando que no hay ningún tipo de base sólida detrás.

—Sí, seguramente sean ideas locas... —susurré, aunque después sonreí—. Pero a la mayoría de las grandes mentes les han dicho locos en algún momento, ¿no es así? Eso te incluye a ti y a Mei, entonces, ¿por qué no escuchar un par de ideas locas?

Ella terminó de preparar el té y me ofreció una tasa—. Bien, ¿Por qué no? No tengo nada más que hacer... El principal problema con el proyecto estigma, recae en la cantidad de grain necesaria para aprovechar su poder. Como sabes, los Liners tienen grandes cantidades de Grain en sus cuerpos, pero, aun así, sus habilidades no son diferentes a las nuestras, solo cuando producen una cantidad incluso superior, son capaces de aprovechar su poder, como Ether Liners —me explicó—. Aunque he creado la base para este nuevo sistema, basándome en el doceavo sistema y en el grain, es imposible que el cuerpo humano soporte un nuevo sistema tan... extenso y colosal, como para poder aprovechar al grain. Es simplemente demasiado "pesado" para nosotros... —Mientras me explicaba, pude ver cómo se mordía los labios—. Realmente, somos criaturas frágiles y débiles...

Luego de escucharla, y mientras tomábamos té, me dispuse a pensar en ideas para Mobius. Realmente, no creía que pudiese ayudarla, pero al menos quería intentar que se relajase, tanto Klein como yo habíamos notado como la mujer había sido devorada por la frustración al estancarse, pero, sobre todo, porque la muralla con la cual se había chocado, era la que se había propuesto superar desde un inicio. Mis primeras ideas fueron ridículas, y Mobius las descartó una por una, no sin antes explicarme por qué no funcionarían, y después de media hora, volvimos al silencio.

—¿Se te acabaron? —me preguntó.

Fruncí el ceño—. Bueno...

—¿Bueno?

Suspiré—. Todavía tengo una, pero es una idea inútil, hasta yo puedo verlo, así que no vale la pena ni mencionarla.

—He perdido media hora escuchando ideas inútiles, que importa una más —dijo con una sonrisa resignada.

—Esto no ayudará a convertirnos en Ether Liners, es por eso que creo que es un fracaso desde su planteamiento —intenté excusarme, pero su mirada me indicaba que continuase—. Si el problema es la cantidad, eso no es algo que podamos superar, pero... si pudiésemos aprovechar la resistencia del grain contra la energía honkai, entonces... tal vez podamos utilizar la energía honkai como arma, en vez del grain —me expliqué—. Tal vez no parezca útil en este momento, pero desde la primera aparición de los honkai, su energía ha comenzado a expandirse por el mundo, con el tiempo suficiente, tal vez incluso podría convertirse en un problema para nosotros; sin embargo, si para ese entonces, los estigmas han logrado otorgarnos resistencia contra la energía honkai, y podemos utilizarla como a un arma, entonces, lo que en un inicio sería una sentencia de muerte, podría convertirse en nuestra ventaja... —bostecé luego de explicarme, era una idea que había surgido del cansancio y mis divagaciones, a este punto, podía caer dormido en cualquier momento.

Una vez que terminé de explicarme, espere escuchar, como habían sido todas las veces anteriores, las razones por las que mi idea no funcionaría, pero, para mi sorpresa, no es escuché nada. Había tenido la mirada baja, en una mezcla entre cansancio y el saber que mi idea iba a ser rechazada, pero al no escuchar nada, alcé mi mirada para ver a Mobius.

Para mi sorpresa, la mujer no dijo nada, parecía petrificada, con los labios ligeramente abiertos, como se quisiera decir algo, pero no encontrase las palabras—. ¿Cómo no lo vi antes...? —la escuché susurrar, luego, y, de un momento a otro, ella comenzó a hiperventilarse—. Mi objetivo es la evolución, no una en específico, creía que el camino más seguro era uno que ya habíamos tomado anteriormente, pero desde un punto de vista diferente, por eso me centré en ese, y, al hacerlo, ignoré otras posibilidades —Mientras hablaba consigo misma, comenzó a sonreír y a sonrojarse—. ¡Que idiota he sido!

—¿M-Mobius? ¿Te encuentras bien? —La sonrisa espeluznante, el sonrojo y la hiperventilación, me hicieron preocuparme por la mujer, así que me acerqué a ella, y la detuve momentáneamente, colocando mis manos en su rostro, para poder observarlo bien. ¿Acaso estaba alucinando o algo así? ¿Era por culpa del sobreesfuerzo? Para mi sorpresa, cuando la mujer sintió mis manos, dirigió su mirada hacia mi rostro, y entonces sentí un escalofrió, su sonrisa se hizo más grande, era la sonrisa de un depredador viendo a su presa, y, por un momento, sentí la necesidad de huir tan rápido como me fuese posible; sin embargo, y para mi desgracia, Mobius había reaccionado antes que yo, sujetándome, he impidiéndome escapar—. ¿M-Mobius? —volví a preguntar.

—Mi linda rata de laboratorio —susurró ella, tan cerca que podía sentir el calor de su aliento—. Por esto, te mereces un premio.

—¿Qué-? —pregunté, pero fui silenciado.

Mobius se abalanzó sobre mí, como un depredador sobre su presa, y antes de que pudiese decir o hacer nada, sus labios comenzaron a devorar los míos. No tenía ni idea de que estaba sucediendo, simplemente no lo entendía y, llegados a este, tampoco tenía fuerzas para para resistirme, así que, en cambio, simplemente, utilicé mis ultimas fuerzas para mantenerme consciente, incluso la adrenalina que el salvaje beso de Mobius había provocado, no era suficiente para mantenerme consciente.

Luego de que nos separamos, pude ver como su sonrisa no había disminuido ni un poco, y el hilo de saliva que unía nuestras bocas le daba cierto... encanto seductor, pero no pude decir nada, porque mis ojos comenzaron a cerrarse, y, súbitamente, todo se volvió negro.

Lo último que escuché, fue la voz de Mobius—. Mi linda rata de laboratorio, tu contribución ha sido tan pequeña como fundamental; descansa ahora, cuando hayas recuperado tus fuerzas, volveremos a recorrer juntos el camino de la evolución, tú y yo...

...

Me dolía la cabeza, de un momento a otro, abrí los ojos, y el techo del laboratorio me dio la bienvenida. Me levanté, y pude observar cómo no había nadie en el laboratorio, ¿qué había pasado? ¿Mobius... me había besado? Negué con mi cabeza, imposible, debió de ser un sueño, uno bastante loco.

Busqué la hora, y me di cuenta que eran las once... «¿¡Las once!?», rápidamente, me levanté y salí del laboratorio. Se suponía que hoy visitaría a Godo, quien, después de diez meses de ahorro, había juntado dinero suficiente como para comprarse una residencia propia en la ciudad. Él me había invitado el día anterior, pero no pude ir, por la gran cantidad de trabajo que tenía, así que le prometí que lo visitaría hoy.

Rápidamente, me interné en la ciudad, luego de arreglarme como pude, y me dirigí a la dirección que Godo me había dado.

...

Finalmente, llegué a la residencia, no era nada del otro mundo, pero Godo la prefería así. Rápidamente, toqué la puerta, y esperé a que mi compañero saliese a recibirme, pero... no ocurrió nada.

Volví a tocar, pero, nuevamente, nada ocurrió, y, de un momento para otro, escuché un escándalo dentro de la casa, sonaba como cosas caídas y gritos de más de una persona. Preocupado, decidí abrir la puerta, y entrar en la casa—. ¿¡Godo, qué ocurre, necesitas ayuda!? —pregunté, pero no pude esbozar más palabras, al observar cómo mi compañero tenía sujeta por las muñecas a una chica, reprimiéndola.

Ella era una chica joven, con cabello rubio largo y ondulado, y un vestido de una pieza de color blanco. Era bastante, linda, casi se podía decir que era una belleza antinatural, sobre todo, su cabello; no obstante, lo más... extraordinario en su apariencia, era el par de alas de color blanco brillante y el anillo de luz flotando sobre su cabeza. ¿Era un A-Rays?

Suspiré, en las últimas horas, había tenido que pasar por muchas cosas, así que, cansado, y ante la mirada paralizada de mi compañero, hice la pregunta—. Explícame qué demonios está pasando, y por qué no debo llevarte a prisión.

La boca de Godo se movió y, de un momento para otro...

—¡HEY! —Un grito, de una voz diferente, salió de su boca—. ¿¡Te encuentras bien!? —De repente, el mundo comenzó a temblar.

—Wow, parece tu gemelo, Skipper —habló otra persona.

—¡Te dije que no me llames así! —exclamó molesto, otra voz.

—No te gusta que te llamen por tu nombre, porque es muy serio, te coloco un apodo, y tampoco te gusta, no hay forma de contentarte hombre —expresó la misma voz que lo había llamado Skipper.

—Solo llámame Capitán —expresó—. ¿Cómo se encuentra, Aether?

—Lo llamé, pero apenas y reacciona —respondió una voz, era la misma voz que me había estado gritando. Pero... ¿Por qué se parecía tanto a V/V? ¿O tal vez no lo hacía? Solo sabía que la persona que tenía enfrente tenía un largo cabello rubio, al igual que V/V.

—¿¡Dios, a quién se le ocurre dormirse en el balneario!?

—Desde que nos conocimos, has hecho cosas aún más ridículas, Shinji —comentó el que se quejaba sobre su nombre—. Caelus fue a buscar ayuda, manténtelo despierto.

—¿Y cómo se supone que lo haga? —preguntó la voz más cercana.

—¿Presentándole a tu hermana? —dijo el que habían nombrado como Shinji—. Estoy seguro que eso lo despertará...

—Capitán, ¿puedes sostenerlo un momento? Shinji quiere volver a saborear su propia sangre —De repente, las manos que me sostenían, cambiaron.

—No lo mates —habló la nueva persona que me sostenía—. Recuerda que lo necesitan para mañana.

—No lo haré...

—¡Hey! ¡Espera, Aether! ¡Solo era una broma! ¡AAHHHHH! —los gritos del chico fueron acompañados por el sonido del agua siendo golpeada con algo sólido.

—Hmm... creo que te he visto antes... —susurró la nueva persona—. ¡Hey! ¿¡Este chico no es el mesero que trabaja de vez en cuando en el café maid que Shinji siempre frecuenta!?

—¿Hmm? ¿En serio? —preguntó el que llamaban Aether—. ¡Shinji, levántate! ¡Ve si conoces al chico!

El chico contestó entre jadeos lamentables—. J-Juro que algún día te la devolveré, cabrón... —Luego, noté como se acercaba—. ¡Hey! ¡Es cierto! ¡Capitán, déjalo morir, este bastardo ya ha agotado toda la suerte que se puede utilizar en una vida!

Ahora era yo quien quería golpear al chico—. Hey... —Finalmente, el mareo comenzó a desvanecerse, y pude hablar—. ¿Me pueden dar algo de espacio?

Finalmente, la bruma desapareció, y pude ver como tres chicos se encontraban cerca de mí, un pelirrojo, un chico de cabello azul, cuyo cabello parecían algas, y el chico que había confundido con V/V, debido a su largo cabello rubio.

—¿Quiénes son ustedes?


Notas de autor:

Buenas muchacho, les deseo una feliz navidad atrasada y un feliz 2025 adelantado.

Mugen-Blade: Me alegra que te haya gustado el fic, y ahora que recuerdo, tengo que actualizar la versión en ingles.

Espero que hayaSin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.