Disclaimer: Yo solo uso lo conocido para nuestro entretenimiento, o ya estaría gozando con mi riqueza.


y brisa de primavera


Elsa puso punto final a la carta para Anna y se apoyó en el tronco del árbol a la espera de que se secara la tinta.

Su mirada se volcó a un par de metros allá, cuando escuchó la voz de Hans y una hoja del libro se movió suavemente, por obra de Gale. El príncipe leía por su cuenta, con el guardapelo en un dormido Bruni y el material de lectura inclinado sobre una roca de forma especial, cortesía de los Gigantes.

(Los Espíritus habían sido presentados oficialmente al ojiverde, antes de atreverse a pedirles un favor como ese y concluyendo que él ya no empleaba términos peyorativos al representante del fuego, que ahora le había tomado gran cariño al ocupante de la pieza de joyería.)

Hans no leía siempre así, la manera dependía de las circunstancias y variaba con los modos hechos hasta el momento. Al iniciar ese recreo ella había leído en voz alta, con la cadena colgando en el perchero; semanas después se había acostado con el guardapelo cerca de su clavícula, para que ambos pudieran leer, calladamente o no. Y cuando le daba tiempo para sí mismo, o ella necesitaba el suyo, le llevaba al exterior, copiando el acomodo actual.

Eso hacía los días más amenos. Los ojos de Hans se veían menos apagados o alertas, lo que había predominado en ellos en el primer año. E inclusive ella admitía para sí que le gustaba cuando él leía, porque creaba un estilo de voz agradable… y que comenzaba a preferir tener cerca otro sonido humano la mayor parte de su jornada.

En cuanto a sus partidas de ajedrez, estas sucedían la mayoría de las tardes, tras las frugales cenas de ella, y estimulaban su mente como no había conseguido hacerlo desde el fallecimiento de su padre. En aquellos días eran el previo a las lecciones sobre reinar, del tiempo que él le dedicaba a esa enseñanza, distrayéndole de su martirio continuo.

Su padre los usaba como un ejemplo para su proceder futuro, pero resultaba paradójico que no se acordara de eso y Anna sí, con quien también jugaba. Era una señal de la persona que merecía dirigir a su pueblo; su hermana estaba haciendo un buen trabajo, a pesar de que la habían preparado para otras acciones.

Sonrió y finalmente dobló la carta, acercándose a Gale y compañía para solicitar el envío de la misiva.

—¿Tú no deseas otorgar unas palabras a alguien? —averiguó tentativamente al alejarse el Espíritu, con un viento más suave que el otoñal, estación de recién entrada.

Él rio entre dientes.

—Aun si lo necesitara, no lo creerían con una letra femenina y sin mi sello.

Ese era un buen punto y aplaudió que lo tomara con humor.

—Con un poco de creatividad, puedes excusarte en un brazo herido. —Junto a su comentario hizo una floritura con su mano no dominante.

—Y que por casualidad la lleve el viento —dijo él casi en tono de broma.

Elsa reprimió una sonrisa divertida.

—Lamentablemente para ti, ese es un recurso reservado para Arendelle. Si te esfuerzas y le agradas, Gale podría hacerte una excepción.

—Es injusto que equiparen toda la buena magia.

Se encogió de hombros. Extendió el brazo al libro y regresó las páginas que él había avanzado para ponerse a la par, aunque ya sabía de qué versaban esas líneas de Ivanhoe. Se acostó boca abajo y cuando llegó a donde él se había quedado, le pidió que leyera, mientras ella cerraba los ojos para imaginarse las situaciones de la obra.


NA: Ya Hans está más suelto y es un preliminar para la siguiente parte, que me gustó escribir :3.

Ahora bien, Elsa se coloca a Hansy en el cuello, pero no dice nada del calor que debe sentir ahí ja,ja.

Besos, Karo.