Disclaimer: Yo solo uso lo conocido para nuestro entretenimiento, o ya estaría gozando con mi riqueza.


sano


Cuando Elsa dio un respingo, al abrir los ojos a su alrededor había oscuridad y los párpados le hormigueaban como al acabarse de despertar, e igual su cuerpo se sentía descansado.

—¿Qué?

—En definitiva, tu sueño es pacífico.

Bruni soltó un sonido de acuerdo y Elsa pestañeó incorporándose, descubriendo que ambos acompañantes le observaban. El pequeño se había colocado de manera que ambos le vieran, presumía que por instrucción de Hans.

Frunció el ceño, moviendo las manos para relajar el cosquilleo de sus músculos.

—¿A qué te refieres? ¿Por qué no me despertaron?

—Por las noches no haces ruidos de quejas al dormir, solo pequeños suspiros. Ha sido lo mismo ahora, ni te mueves. Ventajas de tener la conciencia limpia, ¿no?

Arrugó la nariz.

—Debiste mirar a otro lado. El atardecer, por ejemplo… o despertarme.

—Eres una visión interesante —declaró él con una sonrisa ladina. —Un artista te habría pintado.

La punta de su nariz, sus pómulos y orejas se calentaron.

—¿Y es razón suficiente para dejarme tomar una siesta?

Sin ponerse de acuerdo, humano y Espíritu afirmaron, haciéndole desviar la vista, apenada. Oportunamente cogió el libro que habían estado leyendo y lo cerró, antes de tomar a los otros dos con su mano restante.

—Bueno, tengo hambre —anunció para cambiar de tema, sin despedirse de Gale, porque no se notaba por allí. Debía haberse desviado tras entregar su carta a Anna.

Entró a su tienda y por instinto fue hacia la pequeña mesa entre su escaso mobiliario, donde encendió una lámpara, como dejó lo que tenía en sus manos. De su cesta, sacó leche, pan y queso, para hacerse con una cena ligera.

—No seas tan modesta con tu atractivo, si quieres casarte, algunos hombres preferirían que te enorgullecieses de tus encantos. Aunque, bueno, ya haces bien con tu vestimenta, mostrando tus medias y tobillos —importunó Hans como hacían algunos puritanos.

—¿Cuándo he hablado de casarme? Y si lo hiciera, el hombre que se convirtiera en mi esposo sabría apreciar mi forma de ser. —Gruñó. —Tampoco me visto para coquetear, es cómodo.

—He ahí tu falta de aspiración, casi ningún caballero te frecuenta. —Esa vez él dejó el tono remilgado.

—Antes de que inadecuadamente menciones mi edad de "solterona", déjame decirte que me casaría si me encontrara enamorada de verdad, con alguien que me ame del mismo modo. Sin importar que sea caballero o no.

Como Anna.

—¿Te deleitarías con un hombre sin modales en la mesa, o que quiera acariciarte con las manos llenas de suciedad o al besarte tuviera un…?

—Ya, entiendo —intervino antes de que mencionara cualidades que quizá no aprobaría del todo. —¿Y por qué estamos hablando de un hipotético asunto?

—Te aconsejaba, como hombre, que pescarías a alguno resaltando tus atributos. Les animaría el reto de conquistar a una joven inalcanzable y enseñar a los demás su triunfo. Si no aceptas tu buen ver, te encantarán con palabras bonitas.

Lanzó un bufido.

—No he pedido tu consejo, solo porque me sonroje al escuchar un halago no significa que no reconozca mi apariencia o pueda confundirme con la atención masculina. Pude identificar la tuya con Anna, ¿no? —Hans supo reírse socarronamente a su sátira. —Y ni siquiera estoy buscando activamente un esposo, si tiene que ser, el destino lo conseguirá. Sin embargo, es interesante y gracias por darme la versión de tus pares, es muy impresionante saber que son tan… simples.

Le resultó triunfante usar el sarcasmo, hasta analizar rápidamente con su discurso que era la primera vez que estaban teniendo una conversación así de larga. Mordió su pan y masticó con lentitud.

—Así que… —Él continuó hablando al cabo de unos minutos—, ¿cuáles son las artimañas que utilizarías , o las bellas damas?

Oh, no, Hans —expresó exageradamente—, sería muy difícil para ti comprender el camino de la sutileza y argucia femeninas, pero, en lo que a mí respecta, no tendría que hacer nada fuera de lo ordinario. Si no te ganas el aprecio de una persona como eres naturalmente, poco éxito sería "conseguir a alguien". Más bien, el desencanto se prestaría doloroso para ambos.

Veladamente, hablaba de un pasado que los dos conocían.

—Somos despreciables todos, si conocieras nuestras mentes y las reales motivaciones de nuestras vidas. —Ella hizo una mueca, no queriendo ver a su padre o a Kristoff bajo otra luz, mas sí imaginando que las diferencias en las crianzas de sus sexos, acompañada de sus entornos, dotaban de visiones diversas. A ella le habían repetido cuidar su doncellez y nunca le habían animado a aspirar a la universidad. Con todo, pensaba positivamente que algunos tenían personalidades buenas, alejándose de y aminorando mucho el valor con que los formaban. Y estaría con uno así, de encontrarlo. —No obstante, ignorando eso, ¿qué clase de hombre se ganaría tu aprecio?

Resuelta a evitar sus reflexiones, manifestó:

—Si tuviera una idea previa del hombre que se ganaría mi aprecio, ¿no me crearía un prejuicio que me cegaría del indicado para mí?

—¿Y no haría eso más difícil para ti identificarlo? ¿Que pierdas la oportunidad por no seleccionar tus gustos?

—¿Y si le dejo ir tan fácilmente, era la persona adecuada? Puedo ser ingenua, pero quiero creer que si la encuentro, algo en mí me dirá que es el hombre que me corresponde… como ocurrió con el lugar en donde estoy ahora.

Un suspiro provino de Hans y ella quiso saber la profundidad de sus pensamientos, animada por su plática.

—Espero lo consigas.

Podría no haber sido a fondo como aspirara, mas su deseo sincero tuvo un impacto superior a sus expectativas.


NA: Por algún motivo Hansy se interesa en cierto tema, pero Elsa ni se detendrá a preguntarse eso y ustedes tampoco lo sabrán ja,ja.

Besos, Karo.


Guest: This time it the fault wasn't in Elsa's shoes, she tried, but Hans, you know ha,ha. But now it'll go well. The reading part was another take on the little things that can be done in their century and circumstances XD.