Para Levy ese estaba lejos de ser un buen comienzo de año escolar, como lo había decretado horas antes. Su rostro empalidecido lo demostraba.

Luego de la breve presentación de los chicos nuevos, la peliazul solo bajó la mirada intentando controlar su respiración y deseando desaparecer de su sitio al mismo tiempo. No podía creer que Gajeel estuviera ahí, en Fairy Tail, su lugar seguro. Después de haberse esforzado por superar aquel turbio pasado, lleno de pecados, perversidades y maldad; con la ayuda pasajera de uno que otro profesional y el apoyo inconsciente que sus amigos le ofrecían. Había transcurrido un año y, cuando por fin sentía que su estabilidad emocional estaba recuperada, sucedía esto.

Sin poder evitarlo empezó a sentirse mal. Su estómago se estaba revolviendo al tiempo que sus manos se volvían frías y el temblor se apoderaba de estas. Escuchaba a lo lejos a su tutor, a pesar de estar a pocos metros. Sus oídos solo captaban el fuerte pitido que se había desatado en su cabeza, o así lo sentía.

-Lev-chan- la mano de su amiga la sacó de su estado de estupefacción –Bajemos ahora- Levy no entendió las palabras de la rubia hasta que percibió a varios de sus compañeros levantarse de sus asientos. La hora del discurso de apertura se acercaba y todos debían reunirse en el patio - ¿Estás bien? - preguntó desconcertada Lucy cuando se percató de la cara libre de color de la Mcgarden.

-S-Sí. Solo necesito ir al baño- Levy se levantó de su asiento y antes de salir casi corriendo se volvió hacia su rubia amiga –Espérame aquí, por favor. Vuelvo enseguida- y sin darle oportunidad de siquiera responder, salió como alma que lleva el diablo. Apenas llegó al baño las arcadas se hicieron presentes. Desesperada se inclinó sobre uno de los inodoros, pero solo lágrimas emergieron de sus ojos. Intentó controlar su respiración al tiempo que sus piernas perdían fuerzas, terminando contra una de las paredes del aseo. Lloró sin entender bien el remolino de sentimientos que la golpeaban.

Pasados unos minutos se obligó a tranquilizarse, pues bien sabía que Lucy la buscaría pronto por demorar tanto. Salió del cubículo donde se encontraba y se dirigió al lavabo para mojar su rostro. Respiró profundo repetidas veces hasta que el color rojo de su rostro, causado por el llanto, desapareció levemente. Gajeel se encontraba en Fairy Tail, era algo que no podía cambiar. Él ahora pertenecía a un pasado que ella misma decidió enterrar y de ahí no saldría.

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Al poco tiempo Lucy fue hasta el baño, como había predicho, y juntas se fueron hasta el patio para la ceremonia de apertura. Escucharon a Makarov hablando y la emoción volvió al cuerpo de la ojimiel cuando este le recordó a todos los de tercer año que ese sería no solo su último año en el instituto, sino que sería un año completamente memorable. Todos aplaudieron emocionados.

Poco despues el discurso acabó y era hora de volver a las aulas correspondientes. Levy escuchaba cómo sus compañeros susurraban sobre los nuevos integrantes del salón, pero quiso ignorar el hecho.

Por otro lado, Gajeel se encontraba molesto por todas las miradas que recaían sobre su persona. Todos lo veían como si fuera un animal exótico y eso hacía que su sangre hirviera. Juvia también parecía incómoda, pero una extraña sonrisa no abandonaba su rostro, por lo que cada vez que el pelinegro volteaba a verla su nivel de estrés aumentaba. Una vez volvieron al aula, se sentaron donde el maestro les había indicado, al final del salón. Gajeel se cruzó de brazos hastiado, deseando que ese día terminara.

-Maldición- la palabrota salió de sus labios haciendo que Juvia volviera su mirada hacia él. La chica, curiosa, guió su vista hacia la misma dirección que la de Gajeel, encontrándose con una pequeña de cabellos azulados, color muy similar al propio, entrando al aula.

- ¿Qué sucede? - cuestionó la chica sin entender a qué se debía la sorpresa de su amigo.

-Es Levy- la voz de Gajeel sonó por lo bajo, al tiempo que su vista buscó la tabla de su mesa de estudio.

-Ohhh…- la sorpresa no tardó en manifestarse en Juvia, quien dirigió su vista de nueva cuenta hacia la otra chica, la cual tomó asiento en uno de los primeros puestos, un tanto lejos de ellos. Juvia conocía la historia entre Gajeel y Levy, de los labios del Redfox, por lo que entendía la conmoción del pelinegro.

Gajeel continuaba con la mirada perdida, sin saber cómo reaccionar. Un remolino de emociones se empezaba a acumular en su interior mientras se preguntaba qué hacía Levy en ese lugar. Él estuvo buscándola por un tiempo, no lo negaría. Pero por fin había aceptado que ella decidió irse de su lado y, con el pasar de los días, logró entenderla hasta cierto punto y respetar su decisión. ¿Cómo era posible que después de aceptarlo ella reapareciera en su vida? No sabía qué debía hacer o cómo reaccionar. Tampoco entendía ese sentimiento extraño que estaba comenzando a crecer en su pecho, algo muy parecido al resentimiento.

Una efímera caricia sobre su hombro llamó su atención, notando que luego de tocarlo, en forma de aliento, Juvia se puso de pie y se dirigió hacia la pequeña peliazul. Sin poder reaccionar a tiempo, Gajeel se quedó en silencio viendo como la Lockser se alejaba. Se reprochó internamente por no saber cómo sentirse al respecto o, mejor dicho, por estarse comportando como un tarado chico de doce años.

Juvia en pocos segundos estuvo frente a Levy y Lucy con una pequeña sonrisa en los labios.

-Hola, soy Juvia- las dos chicas miraron fijamente a la recién llegada y devolvieron la sonrisa.

-Hola- saludaron al unísono –Lucy Heartfilia- se adelantó Lucy en presentarse. Levy dudó varios segundos, intentando evitar que su mirada rodara hasta el final del salón inconscientemente.

-Yo soy Levy Mcgarden- no tardó en presentarse y estrechar la mano de Juvia, al igual que Lucy, cuando la chica se la ofreció.

Para mala suerte de la Lockser, cuando estaba a punto de iniciar la conversación el profesor entró a la estancia comenzando a dar nuevas instrucciones, por lo que no tuvo más remedio que volver a su sitio en silencio. La clase empezó sin demora y sin piedad, a pesar de ser el primero día. Aquello demostraba el por qué Fairy Tail era reconocido como un instituto de elite, más allá de su imponente infraestructura.

En cuanto tuvieron el primer descanso Juvia volvió a hacer su acercamiento, esta vez presentándose ante un grupo más numeroso, al estos estar reunidos a punto de sacar su comida. Esta vez fue invitada a comer con ellos, invitación la cual aceptó sin pensarlo demasiado. A Levy le comenzaba a caer bien la chica nueva. No la había conocido durante su primer año en Phantom Lord, pero esta no parecía tener la misma aura que transmitían todos los de aquel lugar. Era simpática, jovial y se podría decir que hasta un poco inocente por la forma en la que hablaba. Y sus compañeros parecían pensar lo mismo, pues la trataron amablemente.

Sin embargo, para la Mcgarden no pasó desapercibido que Gajeel estuvo solo todo el tiempo. Durante los descansos salía del aula sin tener pinta de querer socializar. También se sintió mal cuando se percató de que algunas personas susurraban cosas sobre su tenebrosa apariencia y hasta algunas risas salían de los labios de los alumnos, incluidos sus amigos Jet y Droy, los cuales comentaron cada cuanto durante el transcurso del día sobre los numerosos piercings del pelinegro y su apariencia hostil. Levy quería darle menor importancia al suceso, pero se sentía mal al pensar que así empezó su pesadilla en Phantom Lord y nadie tuvo la valentía de apoyarla o defenderla. Por lo que cuando sonó la campana, al final del día, se levantó decidida a enfrentar lo inevitable. Respiró profundo y tratando de ser valiente, y lo suficientemente madura, se dirigió hacia el hombre de sus pesadillas sin titubear demasiado.

-Hola- Gajeel se encontraba recostado sobre sus brazos, encima de la mesa, con los audífonos puestos, por lo que no escuchó el saludo de la peliazul. Esta al notar que el chico no se movió lo tocó suavemente sobre el brazo –Hola- repitió.

Cuando Gajeel levantó su mirada esperaba ver a quien fuese menos a la pequeña peliazul que tenía al frente. Consternado, pero manteniendo una postura indiferente, apartó los audífonos de sus oídos y continuó mirando a la chica de forma penetrante.

-Sabes que aquí sí debes prestar atención a las clases, ¿cierto? - Levy tomó asiento en la silla vacía frente al Redfox, al tiempo que sentía la mirada de sus amigos sobre ella, seguramente impresionados por su acción.

-Digamos que ya me conozco ese tema- Gajeel trató de sonar seguro y de dejar la impresión de lado. Tenerla al frente lo afectaba, más de lo que estaba dispuesto a aceptar –No sabía que estudiabas en este nido de…locos- intentó no sonar pedante ante la primera impresión que había tenido de sus nuevos compañeros de clase.

-Yo no sabía que aspirabas entrar aquí- refutó la pequeña sin deseos de entrar en detalles sobre su estadía en Fairy Tail.

-Si te soy sincero, no estaba en mis planes- el chico alzó los brazos mientras se estiraba para desperezarse, al mismo tiempo que continuaba la oración anterior –No sé en qué momento me dejé arrastrar por Juvia-

- ¿Por Juvia? - Levy buscó con la mirada a la chica de cabellos similares al suyo, la cual se encontraba reunida con Lucy, Gray, Natsu y Elfman –Ya veo- dijo sin más, tratando se hacerse una idea de lo a que se refería Gajeel.

-No es lo que piensas- no tardó en aclarar el Redfox –Está loca- Levy lo miró confundida, sin entender a qué se refería, por lo que el chico volvió a tomar la palabra – Juvia conoció a un tal Gray en segundo año. El chico la ayudó cuando estaba perdida, ya que era nueva en la ciudad – Gajeel se cruzó de brazos mientras bufaba de vez en cuando al recordar el pasado – Poco tiempo después se enteró que estudiaba en Fairy Tail, por lo que se obsesionó por cambiarse de instituto. Todos los días me molestaba para estudiar y aplicar a este lugar. La verdad es que no pensé que nos aceptarían- Levy escuchaba atenta cada palabra, entre divertida y sorprendida. Gajeel parecía tener una relación estrecha con la chica, pero no quiso pensar en cuanto. Negó imperceptiblemente con su cabeza al imaginarse a Gajeel llevándose a la cama a la Lockser.

Por su parte, Gajeel estaba siendo mediamente sincero con la chica frente a sí. Pues, esa había sido una de las razones del porque había decidido cambiar de instituto. Sin embargo, nunca aceptaría en voz alta que se había cambiado principalmente para intentar olvidar a la Mcgarden. En Phantom Lord todo le recordaba a Levy y a sus momentos juntos, tanto buenos como malos, malos en su mayoría. Se sentía miserable constantemente por todo lo que había obligado a hacer a la chica, se sentía un cretino por haberlo disfrutado por tanto tiempo y se arrepentía. Se dio cuenta de todo cuando Levy desapareció de su vida. Se percató que en los últimos meses su vida había cambiado más que en todos los años que tenía. Había comenzado a disfrutar la compañía de la Mcgarden, más allá de lo físico, la había empezado a ver con otros ojos y su comportamiento hacia ella había cambiado, aunque no se dio cuenta hasta que ya no estuvo más.

Fue aún más imbécil al pensar que todo ese malestar que estaba viviendo los primeros días pasaría con el tiempo, pero fue todo lo contrario. Cada día dentro de Phantom Lord se volvió un suplicio. Una cachetada constante por lo patán que había sido en su pasado. Y pensaba que lo merecía, en realidad lo merecía. Hasta que Juvia le ofreció una salida, un cambio; y, a pesar de que se negó, ella lo convenció de intentarlo. Ahora estaba ahí, sentado frente a Levy Mcgarden mientras le hablaba de forma casual, como si entre ellos no existiera un pasado oscuro.

-Entonces ella vino por Gray- Levy dirigió su mirada nuevamente hacia su grupo de amigos, notando que Juvia se encontraba al lado de Gray viéndolo fijamente mientras él relataba algún tipo de historia.

- Está loca- reafirmó Gajeel al tiempo que se percataba de dos pares de ojos mirándolo de forma aguda, los cuales decidió ignorar. Levy por su parte sonrió ante la afirmación del pelinegro sobre Juvia. Si las razones de la Lockser para estar en Fairy Tail eran aquellas que le acababan de ser contadas, le enternecían.

Segundos después Levy notó la mirada rojiza de Gajeel sobre ella, intensa y penetrante, haciendo que el nerviosismo se apoderada de ella. Para zafarse de aquella incomodidad decidió desviar la atención del chico, pero cuando sus labios se abrieron para decir algo este la interrumpió en el acto.

-Tal vez no lo sepas…- mientras Gajeel hablaba se llevó una mano al cuello para intentar parecer relajado –Pero hace poco menos de un año encontré a Metalicana- la noticia salió de su boca de forma neutral, sin embargo, en Levy se fue convirtiendo en la mejor oración que había escuchado en meses. A pesar de lo sucedido con Gajeel, debía admitir que el cariño y la admiración que llegó a sentir por el padre de este fue bastante grande.

- ¿Cómo? - fue lo único que logró vociferar debido a la emoción que iba creciendo en su pecho. Gajeel notó que los ojos miel de la chica se habían iluminado de un momento a otro y algo dentro suyo se revolvió. Hacía meses, cuando dio con el paradero de su padre, hubiera querido compartir la noticia con la chica que hoy tenía al frente, pero no pudo. En ese entonces celebró en su interior y al mismo tiempo experimentó cómo la desdicha y la culpa lo carcomían, pues después de todo, la culpa de que Levy no estuviera a su lado era solo de él.

- Tuve que realizar la búsqueda solo, nadie quería apoyar una causa que consideraban perdida- comenzó a narrar mientras en su cabeza rememoraba lo sucedido nuevamente – Empecé en el mar, donde se había perdido contacto con el avión, luego…- la historia del pelinegro fue interrumpida por una voz masculina cercana a ambos.

- Levy, es hora de irnos - un chico de cabello naranja y una respingada coleta se dirigió a la mencionada, pero sin acercarse demasiado. Levy se volvió para observarlo rápidamente.

- En un momento, Jet - le sonrió a su amigo mientras terminó de hablar – Yo los alcanzo - sin más se volvió hacia Gajeel y lo miró expectante, a la espera de la continuación del suceso - ¿Qué sucedió luego? - lo incitó a proseguir al notar que la mirada de Gajeel estaba clavada en su amigo Jet.

- Claramente en el mar no tendría resultados sin un equipo de buceo – la mirada de Gajeel volvió hacia la pequeña chica en cuanto comenzó a hablar – Cabe destacar que mi corto presupuesto no me permitía nada de eso, por lo que decidí continuar la búsqueda en tierra. Había diferentes islas cercanas al lugar de desaparición, pero en ninguna hubo resultados – el chico hizo una pausa al notar que los amigos de Levy aún seguían ahí, a una distancia prudente, pero sin despegar sus ojos de ambos – Ya casi finalizando el segundo mes tenía que volver a casa, pero antes de partir rumores llegaron a mí. Rumores sobre el avistamiento de un avión en unas islas lejanas. Sin pensármelo dos veces partí a aquellos lugares que estaban bastante lejos de la ruta del avión, pero ese era el lugar indicado – el pelinegro hizo una breve pausa, pero al notar el brillo de curiosidad y emoción en los ojos de la chica continuó sin pensarlo demasiado - El avión perdió contacto con la torre de control, pero continúo volando con fallas técnicas unos veinte minutos más – el rostro de Levy cambiaba según los giros de la historia, sin poder creer lo que escuchaba – La isla estaba casi desolada, solo un par de tribus nativas en ese lugar. Te imaginarás mi impresión cuando llegué a ese lugar – Levy asentía con la cabeza ante la afirmación del chico, sin ánimos de interrumpirlo y detener el relato – Entonces di con mi viejo y los demás pasajeros – dijo sin más preámbulos - Era inaceptable es que los encontrara yo y no un equipo de búsqueda que estaba preparado para esas situaciones, pero al poco tiempo me enteré que entre los pasajeros había alguien envuelto en temas turbios de política, por lo que al parecer les convenía que desapareciera. Por ello la insistencia de suspender la búsqueda a pesar del poco tiempo – los puños de Gajeel se apretaron de forma inconsciente de tan solo recordarlo, pero continuó narrando con voz neutra – Por eso tampoco hubo noticias sobre la aparición del avión y los pasajeros. Aunque Metalicana dice que…-

-Levy, ¿vienes? - Gajeel fue interrumpido nuevamente, está vez por un chico obeso que se encontraba cercano a la puerta.

- Será mejor que vayas antes de que empiecen a llorar – mencionó el Redfox con cierto desdén. A Levy, por su parte, le pareció de mal gusto las interrupciones de parte de Jet y Droy, por lo que estaba dispuesta a decirles que se fueran sin ella, pero sus palabras quedaron en su garganta cuando visualizó a Natsu acercarse con una mirada sospechosa.

Cuando el pelirrosa se acercó un poco más, se colocó a la misma altura de la mirada de Gajeel, observándolo fijamente.

-Natsu, ¿Qué haces? – preguntó nerviosa la peliazul al notar la cercanía que estaba teniendo con Gajeel y la reacción que este podría tener ante la invasión de su espacio personal.

- Sabía que te hacías familiar – dijo Natsu aumentando su tono de voz, al tiempo que enderezaba su cuerpo y una sonrisa se apoderaba de sus labios – ¡Eres tú, Kurogane! – el Dragneel prácticamente gritó la afirmación, al tiempo que la mirada de los que aún se encontraban en el aula giró hacia ellos.

- ¿Eh? - Levy no entendía lo que estaba sucediendo. Solo notaba que Gajeel tenía la mirada fijamente en Natsu hasta que algo reaccionó en él y se levantó de su asiento como un resorte, haciéndola respingar repentinamente.

- ¿Salamander? - ambos chicos sonreían viéndose fijamente - ¿Pero qué carajos? No has crecido nada - bromeó el pelinegro al tiempo que chocaba la mano de Natsu en forma de saludo.

- Y tú te sigues viendo igual de espantoso - Natsu continuó sujetando la mano del Redfox y de un rápido movimiento convirtió el saludo en una llave. Levy se levantó de la silla en la que estaba, sin separar la mirada de la escena que se desarrollaba frente a ella. Los dos chicos comenzaron a forcejear entre ellos, por lo que los nervios se apoderaron de ella. Sin embargo, cuando estos comenzaron a reír, la tensión que sentía en sus hombros la abandonó. Los chicos se conocían y solo estaban jugando entre ellos.

Fue en ese momento que algo brillante llamó su atención. Mientras Gajeel reía maliciosamente al poder deshacerse de la llave que le aplicaba el Dragneel, la peliazul notó que sobre su lengua sobresalía una pequeña esfera de acero brillante, lo que reconoció como un nuevo piercing.

- ¿Se conocen? - decidió intervenir la peliazul cuando se percató que el forcejeo entre ellos estaba terminando.

- Estudiamos la secundaria juntos - respondió rápidamente el pelirrosa al tiempo que golpeaba al Redfox con el puño cerrado en el hombro – Por un momento no lo reconocí con tantas baratijas en la cara - comentó entre risas.

- ¿Cómo que baratijas? Ven aquí - Natsu fue atrapado nuevamente en una llave y el forcejeo dio inicio nuevamente. Levy los observó jugar como niños hasta que sintió a su amiga llegar a su lado y dirigirse a su novio.

- Natsu, compórtate - Lucy habló con tono elevado para que el pelirrosa la escuchara fuerte y claro. Y su voz había surtido efecto, pues en breves segundos los dos chicos se volvieron a separar - ¿Y tú, Levy? ¿Lo conoces? – esta vez la pregunta surgió de los labios de la rubia hacia su amiga.

- Algo así - Levy no sabía cómo responder a esa pregunta. Conocerlo quedaba corto, pero no quería que los relacionaran de ninguna manera ahora en Fairy Tail – Estábamos en la misma clase en Phantom Lord - la Mcgarden pudo sentir cómo sus manos comenzaron a sudar, pero intentó disimular su incomodidad e ignorar la rojiza mirada encima suyo.

- Kurogane y yo perdimos contacto cuando entró a aquel instituto de locos - bromeó Natsu, relajando a la peliazul sin saberlo.

- Gajeel, Salamander. Mi nombre es Gajeel-

- ¿Por qué Kurogane? - preguntó interesada Lucy, ante lo llamativo del apodo.

- Gajeel todo el tiempo ha sido un demente sombrío. Y sus piercings llamaban la atención, por eso en la pandilla decidimos llamarlo así – respondió Natsu sin tapujos ante la interrogación de su novia – Ahora lo quiso llevar a otro nivel agregando más bisutería a su rostro – rio por lo alto ante su propio chiste.

- ¿Pandilla? – continuó preguntando la curiosa rubia, mientras Levy se encontraba en silencio, pero al pendiente de las respuestas – ¿Quién utiliza ese término hoy en día? – agregó antes de reírse suavemente.

- Calla, Salamander - intervino el pelinegro al tiempo que recogía sus cosas dispuesto a marcharse antes de seguir escuchando más sobre su propio pasado.

- Fue hace años, Luce – el pelirosa se acercó a su novia para abrazarla melosamente. Por su parte, Gajeel aprovechó el momento para salir de ahí. Al pasar al lado de Levy se despidió con un levantamiento de mano y se marchó sin mirar atrás.

Levy observó la amplia espalda del pelinegro mientras se alejaba en silencio. Aun no asimilaba correctamente el hecho de que después de poco más de un año se volvieran a encontrar de forma tan extraña y actuar como si nada hubiera pasado. Y es que no solo era eso, sino también el hecho de que tendrían que compartir clase durante un año escolar entero, su último y memorable año escolar.

El año escolar en Fairy Tail que pensó que sería inolvidable podría convertirse no solo en eso, sino también en un año que podría terminar deseando enterrar, como lo fue durante su estadía en Phantom Lord.

Eso sucedería solo si no establecía la distancia correcta, y no estaba dispuesta a correr riesgos. Antes de poner un pie fuera del instituto ese día para partir a casa, se juró apartar a Gajeel lo más posible de su vida. Luego de eso, con determinación, partió a su hogar.

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Las primeras semanas de clase siempre eran fáciles. Los profesores comenzaban con una intensidad moderada y las clases eran ligeras, los deberes siempre estaban presentes, pero no eran particularmente complicados, por lo menos para la peliazul. Sin embargo, a medida que transcurrían los días, podía sentir cómo los profesores profundizaban cada vez más en las materias, exigiendo mucho más de su parte.

Era esa clase de reto por lo que le encantaba Fairy Tail. Sentirse desafiada por los docentes hacía que se exigiera más y más, se la pasaba metida entre libros y, junto a Lucy, hacían un equipo de temer para sus demás compañeros. Ambas eran muy dedicadas a los estudios y, por ende, a veces se peleaban el primer lugar de la clase.

Para Levy era fácil perderse entre materias y dejar su vida personal de lado, por lo que Gajeel no fue gran problema para ella, pues casi no notaba su presencia.

A pesar de ello, en sus ratos libres sí que le era pesado, debido a que Natsu había invitado al pelinegro en repetidas ocasiones al gremio.

"Fairy Tail", así llamaron al gremio que fue fundado con la mismísima ayuda de Natsu un par de años atrás. En sus inicios había comenzado solo como un club dentro del instituto, pero a medida que los fundadores del club se fueron graduando tenían menos oportunidad de verse y pasar el rato. Hasta que Natsu entró al instituto, cursando su primer año. Realizó todas las maniobras necesarias para conseguir un local fuera del instituto y, junto a miembros mayores del antiguo club, inauguraron el gremio.

Mientras Levy cursaba su primer año de preparatoria en Phantom Lord visitó una vez el gremio. Desde ese entonces era asidua en aquel lugar, hasta que entró a estudiar en el instituto. Fue entonces cuando decidió unirse, siendo miembro oficial del gremio. Por ello era normal que asistiera continuamente al lugar, pues siempre procuraba dejar un espacio libre en su agenda estudiantil para asistir al establecimiento, pero encontrarse a veces con Gajeel en dicho sitio no era demasiado grato para ella. Trataba de ignorar ese hecho, a veces lo lograba, otras veces no.

Así era su día a día. Ocupada, concentrada y descolocada de vez en cuando. Y ese día no era la excepción para el último término.

La clase de sociología había comenzado puntualmente y el profesor Macao Conbolt había comenzado a escribir en la pizarra preguntas para una evaluación que nadie se esperaba. Cuando este terminó y se dio vuelta para observar a sus alumnos anunció que la evaluación sería en grupo, específicamente en parejas escogidas al azar. Para hacer la dinámica más divertida para él, sacó entre sus cosas una bolsa oscura llena de papeles. Dicha bolsa estaba llena de números, los cuales se repetían una vez. Les ordenó levantarse uno por uno y sacar de la bolsa un papel.

A la peliazul no le sorprendió demasiado la dinámica, pues Erza les había advertido repetidas veces que Macao usualmente acudía a aquellos métodos para conformar grupos con los nadie quedaba conforme. Cuando fue su turno se levantó y extrajo un solo papel en el que se mostraba un número, seguidamente se sentó sin saber quién sería su pareja. Para su desagradable sorpresa, cuando todos tuvieron un papel en mano las parejas empezaron a develarse y, nada más y nada menos, Gajeel Redfox compartía su mismo número.

Incrédula, no podía asimilar que el destino jugara de esa forma con ella. No quería creer que su pesadilla continuaría, pero en otro escenario.

Poco después el profesor los apresuró a empezar, por lo que cada alumno se movió y acomodó al lado de su compañero.

Por su parte, para Gajeel no fue sorpresa alguna ser compañero de la Mcgarden, debido a que originalmente no lo era. Cuando tocó su turno de sacar el papel de la bolsa el pequeño papel tenía escrito el mismo número de Gray Fullbuster. Al volver a su asiento Juvia había robado en un pestañeo el pequeño papel al darse cuenta del número que mostraba, en cambio le dio de vuelta el papel que le pertenecía a ella, el cual hacía pareja con el número de Levy.

Y ahora estaban ahí, uno al lado del otro, tratándose con neutralidad y hasta con un poco de indiferencia. Durante toda la prueba no daba tiempo de hablar mucho, solo intercambiaron uno que otro comentario y cada uno se dispuso a hacer su parte sin molestar al otro. Sorprendente fue cuando la campana sonó sin que nadie se lo esperara. La hora de clase había pasado volando y apenas habían completado la mitad de la asignación. Macao estaba consciente de ello, por lo que les dio la facilidad de entregar el trabajo completo al final de la semana.

Levy respiró aliviada luego de las últimas palabras del docente. Antes de volver a su lugar, lejos de Gajeel, acordó con este terminar el trabajo ese mismo día al final de clases, en la biblioteca. No quería alargar demasiado la compañía del chico de ojos carmesí, por lo que decidió tomar la decisión que creyó más inteligente.

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Las clases continuaron sin premura, siendo una divertida jornada para la pequeña chica de cabellos azules, hasta el momento que la campana anunció el final de la última clase del día. Automáticamente sus manos comenzaron a sudar y sintió que el día estaba reflejando su cambio de ánimo cuando se percató que grises nubes comenzaban a cubrir el sol.

-Lev-chan ¿Nos vamos? - Lucy ya había recogido sus cosas y se acercó a su amiga.

- No puedo, Lu-chan. Terminaré hoy la asignación de sociología con Gajeel – Levy se vio obligada a sonreír ante su amiga. No quería que luego estuviera haciendo preguntas extrañas, conociendo lo perceptiva que era Lucy.

- Está bien - a Lucy no le parecía extraño que la Mcgarden se apresurará en hacer un trabajo, por lo que no insistió – Te espero en el gremio entonces – Levy asintió y observó cómo Natsu se acercaba para despedirse de ella y se marchaba junto a Lucy agarrados de la mano.

Sin distraerse demasiado en trivialidades, se dispuso a guardar sus cosas debidamente y esperó a Gajeel fuera del salón.

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- Gray-sama y Juvia estarán terminando la tarea en el gremio – anunció Juvia a Gajeel, mientras este organizaba su mesa.

- Me la debes, lo sabes – murmuró Gajeel hacia la chica. Él también había estado tratando de evitar a Levy y no darle demasiada importancia cuando estaba cerca, pero definitivamente Juvia le estaba haciendo las cosas más difíciles.

- Gajeel debe aprovechar el momento para quedar en buenos términos – Juvia también bajó el volumen de su voz al estar rodeados de algunos compañeros – Tal vez puedan ser amigos y dejaría de ser incómodo para los dos – Gajeel gruñó ante las palabras de la peliazul, sabiendo que ella tenía razón, pero no quería admitirlo. Era incómodo para él cuando Levy era tan indiferente ante su presencia, no sabía por qué, pero algo en su interior aún se removía al ver a la chica, aunque tratara de ignorarlo cada vez que ocurría.

- Me la debes, Lockser – recalcó el chico antes de colocar su mochila sobre uno de sus hombros, mientras veía de forma intimidante a la chica.

- Gajeel se lo debe a Juvia – enfatizó la joven mientras se alejaba rápidamente del pelinegro mientras reía. Se acercó a Gray y rápidamente olvidó el asunto entre Gajeel y Levy, dándole paso a su enamoramiento. Por su parte, el Redfox gruñó una vez más y se dispuso a salir del aula al no ver a su pequeña compañera dentro, pensando que lo había dejado atrás y tendría que averiguárselas para llegar a la biblioteca, lugar el cual no había pisado desde que empezó a estudiar en Fairy Tail. Pero sus pensamientos fueron borrados al ver a la chica recostada de la pared, fuera del salón.

- Tardaste – sin verlo directamente Levy emprendió camino hacia la biblioteca, dejando claro que no esperaba ninguna respuesta de parte del pelinegro y este la siguió sin intención de responderle. Al poco tiempo de caminata llegaron a la biblioteca, bastante más amplia que la de Phatom Lord, y mejor iluminada. Se acercaron a una larga mesa que estaba desocupada cerca de los ventanales y ahí empezaron a colocar sus apuntes y libros. Sin decir mucho comenzaron el trabajo. Al igual que en el salón de clases, cada quien se concentró en sus actividades sin ánimos de interrumpir al otro. El silencio del lugar los envolvió durante extensos minutos. Solo los acompañaba el sonido de la lluvia que había comenzado a caer precipitadamente de un momento a otro.

Transcurrido un rato, cuando Gajeel comenzaba a aburrirse, este recordó algo que había ocurrido hacia un tiempo, en un lugar similar a ese. Su primer acercamiento intimo hacia la Mcgarden.

Entre las polvorientas estanterías de Phantom Lord, los libros viejos que nadie usaba terminaron siendo silenciosos espectadores del primer beso entre ambos. Maldijo para sus adentros ante el recuerdo y dirigió su mirada hacia la chica que estaba a su lado, sintiendo que esta descubriría lo que estaba pensando y le recriminaría aquello, pero no fue así.

Levy no levantó la mirada de la hoja en la que se encontraba escribiendo y, sin embargo, el Redfox continuó observándola fijamente, percatándose de que la chica contaba con un aura diferente. A pesar de que no parecía haber cambiado mucho, podía notar que su compañera se veía más alegre.

Empezó a observar el azulado cabello de la chica a su lado, el cual aún mantenía corto, pero ahora llegaba un poco más allá de sus hombros. Continuó detallando su rostro, las mejillas femeninas poseían cierta tonalidad rosa, a pesar de no estar avergonzada. Parecía ser un brillo saludable, según él.

Rápidamente su mirada rodó hacia los castaños ojos, los cuales casi no podía observar con detalle, pero los notaba con cierta luz que antes no había percibido. Por último, paró en sus labios, rosados y llamativos, como siempre.

Inmediatamente otra maldición rodó por su mente ante tales pensamientos. Se maldijo a sí mismo por mirarla fijamente y no poder despegar sus ojos de ella. También se maldijo por despertar con sus tontas acciones el deseo de volver a sentir esos labios entre los suyos. Deseo el cual pensaba que había enterrado definitivamente junto a su oscuro pasado.

- ¿Qué haces perdiendo el tiempo? – Levy no levantó su mirada de la hoja que estaba sobre la mesa, pero sus palabras fueron suficiente para que Gajeel desviara la mirada inmediatamente, maldiciendo nuevamente para sus adentros por actuar de forma tan ridícula.

Por otro lado, Levy había notado la mirada del chico encima de sí y, a pesar de intentar ignorarlo, la estaba comenzando a poner nerviosa. Por ello decidió hacerle saber que lo había notado.

- Estaba viendo lo sucio que tienes el cabello - se defendió el chico, también tratando de aligerar la tensión que se había creado. Se estaba dando cuenta, de mala gana, que tal vez era hora de hacerle caso a Juvia con respecto a eliminar la incomodidad entre ellos.

- ¿Disculpa? - Levy lo miró fijamente, sintiéndose indignada ante tal afirmación – Mi cabello está completamente limpio… - la peliazul bajó la voz al percatarse que casi había gritado aquello y las pocas personas cercanas a ellos voltearon hacia ella – No puedo decir lo mismo del tuyo - atacó en voz baja, pero con mirada desafiante hacia el chico a su lado.

- Gihi - rio el pelinegro de forma particular mientras se cruzaba de brazos – Eres una inmadura – continuó, con ganas de sacarla de sus casillas y verla enojada, después de tanto tiempo.

- Aquí el único inmaduro eres tú, Gajeel Redfox – afirmó la peliazul mientras su cara enrojecía ligeramente al notar que su compañero continuaba riendo.

- Ya me aburrí de este trabajo. Dejémoslo hasta aquí – dijo mientras comenzaba a guardar sus pertenencias, sin esperar respuesta alguna. Levy no argumentó nada, pues ella también se sentía un poco cansada y prefería continuar más tarde en la comodidad de su habitación. Así que sin quedarse atrás guardó sus cosas en su mochila y juntos salieron de la biblioteca sin más.

Levy ya no se sentía tan incómoda. Sin embargo, algo le molestaba.

Sentía que debía volver a establecer distancia entre ambos.

Conociendo a Gajeel sabía que rompería el hielo fácilmente, como lo acababa de hacer minutos atrás y no podía permitirlo. Durante su tiempo sola se juró a si misma cambiar. La persona que había sido mientras estaba en Phantom Lord quedaría muerta y sepultada, siendo alguien que nunca debió ser. No permitiría que aquella retorcida versión de sí volviera a aflorar solo porque el chico que la obligó a ser de esa manera regresó a su vida.

Fue así como el resentimiento comenzó a emerger de su interior en cuestión de segundos, luego de que unos cuantos recuerdos desagradables de su versión anterior invadieran su mente. Sin pensarlo demasiado, aquello fue incentivo suficiente para tomar la palabra.

- Redfox, te quiero pedir un favor – el caminar de ambos se detuvo justo ante la salida del edificio. Levy observó la lluvia que continuaba cayendo a las afueras y luego enfrentó al pelinegro, encontrando una mirada rojo carmesí atenta a ella – Quiero que tomes distancia – a Gajeel aquellas palabras lo tomaron desprevenido – No quiero que pienses que podemos ser amigos – otro golpe bajo para el chico, el cual solo la miró fijamente.

Gajeel aguardó unos segundos y empezó a asimilar lo que la chica le acababa de decir, viéndose reflejado en ella por un momento. Él había sido igual de rudo con ella en el pasado, pero no quería aceptarlo callado. Cerró sus puños con fuerza y dejó que el rencor también hablara por él.

- Por supuesto que no quieres eso, después de todo eres una maldita cobarde – la ira lo poseyó al recordar que ella se había marchado sin darle explicaciones. Lo dejó sin más, mientras sus sentimientos se volvían un caos de un momento a otro, sintiéndose desdichado por tanto tiempo. Y ahora lo volvía a apartar como si nada hubiera sucedido entre ellos.

El pelinegro comenzó a alimentarse de su propio rencor, deseando herirla como ella había hecho con él. Pero antes, haciendo uso de su última pizca de raciocinio, avanzó hacia la salida sin importarle la lluvia, dejando paralizada momentáneamente a la chica con sus palabras.

Levy no tardó en salir de la estupefacción y, antes de seguirlo, dejó su mochila en el piso para luego comenzar a caminar a paso rápido hacia él. La chica sintió las gotas heladas hacer contacto con su ropa y su piel, pero esto no la detuvo. Aceleró el paso y le bloqueó el camino al Redfox colocándose frente a este.

- ¡No te permito que me hables así! – con furia gritó la peliazul y, dejándose llevar por el conglomerado de sentimientos que chocaron contra su pecho en ese instante, se acercó al chico y lo sujetó del cuello de la camisa, atrayéndolo hacia sí con fuerza, hasta estar a su misma altura.

Gajeel le permitió aquel movimiento a chica, obedeciendo su direccionamiento.

- ¿Te duele que te diga las cosas como son? – el pelinegro la miraba fijamente y Levy podía notar el resentimiento en sus iris escarlatas.

- ¡No soy una cobarde! ¡Tú me obligaste a ser alguien que no soy! ¡Me acorralaste! – hizo una pausa cuando su voz se quebró. Respiró profundo y, aprovechando que tenía al chico a tan solo unos centímetros, bajó la voz antes de continuar – No iba a continuar con tu sucio juego por siempre – las palabras se oyeron como un susurro ante la insistente lluvia que les congelaba el cuerpo.

Gajeel sonrió dolido, al darse cuenta de que claramente ella no se arrepentía de haberlo apartado de su vida.

- Claro que no. Pero si mi pedias que continuase cuando estaba dentro de ti – ya estaba, la había cagado con ella de todas las formas y maneras posibles. La bofetada la vio venir desde un inicio, pero no esperó que doliera de esa forma. Levy lo golpeó con toda su fuerza, de tal manera que su mano quedó adolorida.

- No te vuelvas a dirigir a mí nunca más – la peliazul lo penetró con la mirada por varios segundos, dejándole claro que no volvería a caer en su juego, y se alejó rápidamente para volver dentro del edificio.

En ese momento Gajeel quiso seguirla y disculparse, pero su orgullo logró que no se moviera ni un centímetro. Ahí moría el intento de quedar bien con la chica por la que alguna vez tuvo algún tipo de sentimiento.

El Redfox se quedó de pie bajo la fría lluvia con una débil sonrisa en los labios, mientras se arrepentía y se repetía una y otra vez, para sus adentros, que el verdadero cobarde era él.

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Bienvenidos de nuevo a la continuación de esta humilde historia.

Muchas gracias a todos los que dejaron sus comentarios haciéndome saber cuánto les había gustado el final de Pesadilla en Phantom Lord y que esperaban la continuación ansiosos. Por ustedes es que la continuación está aquí, tarde pero seguro.

Por otro lado, me encanta saber que muchas personas llegaron al prologo y les pareció tan interesante la historia que se fueron a leer Pesadilla en Phantom Lord. Espero que haya sido de su agrado y disfruten de los nuevos rumbos de la historia.

Déjenme saber que les pareció este nuevo capítulo y si prefieren capítulos más cortos o así de largos. Les debo confesar que tengo adelantada la historia y hay un capítulo gigantesco. Aun no estoy muy segura de sí dividirlo en dos partes o dejarlo así y que ustedes disfruten. Estaré al tanto de sus opiniones.

Sin nada más que decir, un abrazo grandote y espero que este nuevo capítulo haya sido una buena distracción durante su cuarentena. Nos estamos leyendo, se cuidan.

Gracias espaciales a los que dejaron sus hermosos comentarios:

Curuxa

Arual17

Drako lightning

Jailys-sama

Vic del Eien

Asia12