- Ve – fue lo único que vociferó el pelinegro restándole importancia al asunto, después de todo había escuchado la breve conversación de ambas jóvenes.
- ¿Estás seguro? – los ojos de Juvia brillaron ante el asentimiento de cabeza de su amigo – Juvia le debe una a Gajeel – dijo sonriente mientras sujetaba su maletín y se ponía de pie.
- Me debes más de una, Lockser – ante tal respuesta la chica solo sonrió y, después de despedirse de Gajeel, salió tras Lucy y compañía, alcanzando al grupo en poco tiempo.
Todos le dieron la bienvenida a la peliazul y continuaron la caminata hacia su destino, el gremio.
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Una vez llegaron al gremio, el ambiente estaba bastante animado, como de costumbre. En el lugar se encontraban varios de los miembros universitarios despejando sus mentes de la ajetreada rutina. Todos se saludaron y en poco tiempo ya se encontraban hablando de la vida y poniéndose al tanto con las nuevas noticias.
Juvia siempre se sorprendía por la facilidad que tenían todos para integrarla y hacerla sentir como si se conocieran desde hacía mucho. Y, a pesar de que se había aislado los últimos días ya que se sentía decaída, volver a hablar con Gray le levantaba los ánimos de forma impresionante.
- ¿Quieren algo de comer? - al poco rato de haber llegado, Gray y Natsu se levantaron de donde estaban con el objetivo de buscar algo que saciara su hambre, siendo el ultimo el que se ofreciera a las chicas, las cuales aceptaron gustosas.
Levy sabía que Lucy se traía algo entre manos, por lo que prefirió esperar callada a que la rubia iniciara la conversación ahora que los chicos se habían encaminado en dirección a Mira para pedirle un poco de comida, mientras ellas se habían apartado por completo del grupo.
- ¿Por qué Gajeel no vino? – Lucy no se hizo esperar, dirigiéndose a Juvia y provocando una sonrisa en su pequeña amiga, quien se encontraba sentada a su lado.
- Ha estado ocupado con una situación familiar – Levy se sorprendió un poco con la respuesta, pero aparentó indiferencia dejando que su amiga interviniera en la conversación. Lucy solo sonrió, sin deseos de ahondar en la vida privada del Redfox.
- Ustedes hacen una linda pareja – mencionó Lucy mientras Levy sentía que ya había escuchado esa oración demasiadas veces en los últimos días.
- ¿G-Gajeel y yo? – Juvia tartamudeó apenada por la afirmación de la rubia – Nosotros somos amigos – declaró mientras reía de forma nerviosa.
- ¿Qué? – Lucy fingió sorpresa al tiempo que cruzaba miradas con Levy, quien a veces se sorprendía de lo buena actriz que podía llegar a ser su mejor amiga – No puede ser. Si justamente Lev-chan, Gray, Natsu y yo estábamos comentando que se veían bien juntos – la sorpresa en el rostro de Juvia no se hizo esperar, pasando a la preocupación en poco tiempo – Pensábamos que ya eran novios – terminó de decir la Heartfilia, observando cómo las facciones de la Lockser cambiaban conforme ella hablaba.
- ¿Gray también lo piensa? – Juvia se llevó ambas manos al rostro ante la respuesta afirmativa de la chica en frente suyo – No puede ser – se lamentó en voz alta al tiempo que deseaba desaparecer de la faz de la tierra.
- ¿Por qué te importa lo que piense Gray? – preguntó inocentemente la rubia sin dejar de ver a Juvia, sintiéndose un poco mal ya que parecía estar realmente avergonzada – ¿Te gusta Gray? – la ex alumna de Phantom Lord vio con sorpresa a Lucy y después a Levy para luego tomar la palabra.
- No pueden decir nada, por favor – suplicó sin poder ocultar el fuerte sonrojo que estaba reflejando sus mejillas en ese momento – Él no se puede enterar – Levy sonrió casi con ternura y procedió a hablar por primera vez.
- Si es así, no debes preocuparte. Te ayudaremos – Lucy apoyó las palabras de su mejor amiga con un enérgico asentimiento de cabeza, al tiempo que observaban cómo los ojos de la Lockser se cristalizaban.
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Con el pasar de los días la ciudad florecía y la afluencia de turistas aumentaba, por lo que se sentía un aire animado bastante ameno, el cual llamaba a disfrutar de las calles y del clima cada vez más cálido. Sin embargo, por otra parte, las clases aumentaban su intensidad y muchos lo estaban resintiendo, sobre todo los alumnos de tercero, en los cuales la presión era mayor debido al examen de ingreso para el que muchos se preparaban.
Levy logró disfrutar las primeras semanas de clase con sus amigos, las reuniones en el gremio y los momentos de ocio.
Últimamente encontraba bastante entretenida la misión que se habían autoimpuesto Lucy y ella, donde intentaban ayudar a Juvia con Gray haciendo que pasaran más tiempo juntos y, hasta los momentos, se notaba un leve avance.
Sin embargo, a pesar de que la Mcgarden se encontraba dando su mayor esfuerzo, intentando equilibrar sus estudios y su vida social, sentía que se había topado con una pared que le impedía continuar.
Desde el momento en el que, junto a Lucy, realizaron un simulacro de la prueba de admisión, los ánimos de ambas rozaron el piso cuando los resultados le fueron entregados y ninguna de las dos había aprobado.
Los conocimientos que tenían en la actualidad no eran suficientes para ingresar a la universidad que ambas deseaban, por lo que la presión sobre sí aumentó considerablemente.
Erza intervino en su momento, admitiendo que en el primer intento casi nadie lograba pasar la prueba, pero para Levy aquel resultado había sido un golpe bajo.
Por esa razón decidió enfocarse más en sus estudios y dejar a un lado las trivialidades de su día a día.
Por otro lado, para Lucy la historia no era diferente. También se adentró en un mar de libros y guías, siendo Natsu su único salvavidas. El chico la obligaba a salir y distraerse de vez en cuando, siempre teniendo en cuenta cuán importante era para ella el examen de ingreso a "Mavis".
Por su parte, el pelirrosa también aspiraba ingresar a la misma universidad, pero esperaría iniciar el curso de admisión para comenzar a estudiar como loco. Después de todo no buscaba una nota perfecta ni títulos especiales, como era el caso de las dos chicas.
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Algunas materias habían iniciado las evaluaciones, lo cual entretenía a cierta peliazul, ya que se sentía completamente satisfecha al lograr resolver con éxito las difíciles preguntas que sus profesores imponían.
Un claro ejemplo de ello era el examen de matemáticas que acababa de terminar. Antes de entregarlo al docente, Levy se tomó el tiempo de admirarlo una vez más, pues ahora todos los ejercicios se encontraban resueltos de forma ordenada y aquella hoja llena de números y formulas le transmitía una sensación de alegría y plenitud total.
- Es hora de entregar - la voz del profesor la sacó de su ensimismamiento. Levy se levantó de forma lenta y se acercó al escritorio para dejar sobre este su hoja con los ejercicios resueltos. Le sonrió contenta al mayor y, posteriormente, volvió a su mesa para empezar a guardar sus pertenencias.
Al igual que ella, muchos comenzaron a levantarse de sus asientos para entregar la prueba, mientras que otros aceleraron la velocidad de sus lápices para intentar terminar antes de que el profesor abandonara el aula.
Después de varias advertencias por parte del educador, todos entregaron sus exámenes y este se dispuso a organizar la carpeta que contenía todas las pruebas, las cuales luego se dedicaría a revisar.
Momentos después sonó la campana, dando por finalizado dicho periodo. Sin embargo, el profesor no abandonó el salón como de costumbre. Solo se levantó de su lugar y observó a todos sus alumnos por un breve momento.
-Ahora, de forma ordenada, vamos a dirigirnos hacia el gimnasio - habló el catedrático en voz alta y con la suficiente claridad para que todos los presentes entendieran – Nuestro director tiene un mensaje para todos los alumnos de tercero – finalizado el anuncio, todos se pusieron de pie bastante extrañados y se dirigieron al exterior del edificio.
Levy se juntó con su mejor amiga durante la caminata y entre susurros todos se preguntaban qué estaba sucediendo.
En poco tiempo llegaron al gimnasio, encontrándose con las otras clases de tercero. Los murmullos de todos formaban un alboroto que pretendía ser silencioso. Sin embargo, todo ruido fue acallado cuando el director de Fairy Tail, Makarov, subió a una plataforma improvisada y tomó el micrófono.
- Muy buenos días, mis queridos estudiantes de tercer año - los altavoces transmitieron el mensaje del pequeño anciano fuerte y claro. Segundos después, todos los alumnos respondieron el saludo de su director al unísono, acompañado con una sutil reverencia – Seguramente se estarán preguntando por qué están aquí ahora mismo. Y es porque vengo a anunciarles algunos cambios en la planificación de Fairy Tail – algunos cuchicheos se empezaron a escuchar, pero antes de que el bullicio aumentara, Makarov continuó con el anuncio – Bien se sabe que al iniciar las vacaciones de verano muchos ingresarán al curso de admisión que los ayudará a aprobar el temido examen universitario que presentarán para finales de año - esta vez todos los alumnos estaban completamente atentos a lo que se les estaba diciendo – Por ello, la comitiva encargada del memorable viaje escolar de tercero ha decidido cambiar la fecha del mismo – terminada la oración no se hizo esperar el escándalo que los comentarios de los estudiantes ocasionaba. Makarov hizo una pausa prolongada para después continuar, volviendo a silenciar la estancia – Sabemos que este viaje es el más esperado por ustedes, por ello queremos que lo disfruten sin preocupaciones y sin que sea una distracción durante aquellos eventos tan importantes que acabo de mencionar. Por esta razón, les anuncio que el viaje será adelantado para el mes entrante, con el objetivo de que lo disfruten con premura y luego se ocupen de realizar sus deberes de forma responsable y diligente – ya a estas alturas el director de Fairy Tail había perdido gran parte de la atención de los alumnos y sabía que no era para menos, por lo que decidió finalizar el comunicado – Los tutores de cada clase se encargarán de proporcionar la información de forma más detallada y aclarar sus dudas. Sin más, espero que sepan disfrutar de esta maravillosa etapa y aprovechen cada instante al máximo y de la mejor manera -.
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Luego de despedir con respeto al director, cada clase se dispuso a volver a su respectivo salón, cuchicheando durante todo el trayecto sobre la noticia que recién les habían comunicado.
Levy se sentía bastante entusiasmada de pensar en el viaje escolar de ese año. A pesar de que el viaje de segundo fue inolvidable para ella, el viaje de tercero, en teoría, sería el mejor de todos.
La institución, además de conocimientos, se preocupaba de aportarles buenos recuerdos en su etapa estudiantil.
Aunque la peliazul no pudo asistir al viaje de primer año, debido a que se encontraba estudiando en Phantom Lord, muy bien sabía que había sido memorable para sus compañeros. El primer viaje al que asistió, cursando el segundo año, había estado lleno de risas y buenos momentos junto a sus compañeros, por lo que ahora para el último viaje esperaba algo similar lleno de emoción.
- Tenemos que preparar todo para el viaje - la voz emocionada de Lucy sacó a Levy de sus pensamientos. La peliazul observó sonriente a su mejor amiga, la cual estaba notablemente entusiasmada – No tengo nada para llevar - mencionó Lucy al tiempo que llevaba ambas manos hacia sus mejillas.
- Tranquila. Falta casi un mes - señaló Levy mientras atravesaba la puerta para ingresar al aula de clases correspondiente, buscando inmediatamente su asiento.
- No es suficiente tiempo. Tenía pensado armar un guardarropa completo para el viaje - Lucy imitó a su amiga y tomó asiento, ya que notó al tutor de la clase Gildarts entrar al salón junto a sus demás compañeros – Es nuestro último viaje de preparatoria. Tiene que ser inolvidable – mencionó la rubia en voz baja para no llamar la atención. Poco a poco todos los estudiantes tomaron asiento en sus respectivos lugares.
Por su parte, Juvia estaba asombrada por la desbordante emoción de todos. No conocía las costumbres de Fairy Tail y no esperaba que la noticia de un simple viaje escolar entusiasmara a todos.
- Pareciera que nunca hubieran salido - mencionó inocentemente la Lockser, dirigiéndose a Gajeel, el cual estaba sentado justo detrás de ella – ¿Un paseo por el acuario o por el museo es tan emocionante? - preguntó sin poder entender el alboroto que había a su alrededor.
- Es una tontería - Gajeel se cruzó de brazos ante la mirada de su amiga peliazul – No perdíamos el tiempo con este tipo de cosas en Phantom - manifestó el Redfox sin sentir la más mínima emoción por la situación.
- ¿En teoría este será el primer viaje de preparatoria de Gajeel? - preguntó curiosa Juvia al comprender que el chico había cursado los dos primeros años en aquel peculiar instituto.
- Si es que voy - dijo sin más el chico. No tenía interés en perder su día en una salida tonta a cualquier lugar. Juvia hizo un ademán, haciéndole saber al pelinegro su desaprobación ante aquellas palabras.
- El primer viaje de Juvia fue al acuario local - contó sin que el otro le hubiera preguntado – Y fue un desastre total - la chica sonrió amargamente ante el recuerdo. Sabía que ahora con sus nuevos compañeros de Fairy Tail sería diferente, pero la verdad era que tampoco le entusiasmaba demasiado. Gajeel la observó curioso por un instante, pero enseguida Gildarts se levantó de su asiento llamando la atención de todos y haciendo que Juvia volviera su mirada hacia el frente.
- Muy bien - mencionó Gildarts una vez todos sus estudiantes lo observaron atentamente – Ya que se ha adelantado la fecha del viaje para su comodidad y mayor disfrute, necesitamos agilizar los permisos – dijo al tiempo que levantaba algunos papeles en su mano – Estas son unas planillas que necesito que llenen con sus datos personales e información indispensable, como alguna condición de salud o alergias que posean – el pelinaranja comenzó a repartir las planillas una por una mientras continuaba hablando – Al final de la hoja se encuentra un espacio destinado para la firma de sus padres o tutores. Sin esta no podrán asistir al viaje – el docente continuó entregando las planillas sin premura – Si poseen alguna duda o inquietud pueden consultarlo conmigo. Deben entregar la planilla con la información correspondiente la semana que viene. Esto es fundamental. No pueden olvidarlo si quieren asistir - cuando el catedrático ya había entregado la mayoría de las planillas, un pelinegro levantó la mano llamando la atención de Gildarts, quien le otorgó el derecho de palabra sin demora.
- ¿Ya está establecido el destino? – aquella sin duda era la interrogante que todos tenían en mente, pero solo Gray se había animado a preguntar.
- En efecto - afirmó el tutor mientras entregaba la última planilla. Haciendo una pausa bastante extensa se aproximó hacia el escritorio, colocándose a la vista de todos – Viajaremos a un pequeño pueblo tradicional que se encuentra ubicado en la isla Caelum. El viaje constará de tres días y dos noches, por lo que tienen que tomar sus previsiones – todos los alumnos estaban en silencio total debido a la sorpresa que había ocasionado aquella información. El profesor, aprovechando la calma, continuó proporcionando información – Nos trasladaremos en barco. Serán unas tres horas aproximadamente hasta Caelum. Nos alojaremos en una posada tradicional que ya ha recibido alumnos de Fairy Tail anteriormente, por lo que ya hay reglas establecidas que deberán acatar – Gildarts observaba con diversión la cara de asombro de varios estudiantes mientras hablaba – El itinerario se les facilitará el día de partida, el cual será un viernes en la mañana. En la planilla que les entregué podrán encontrar la fecha exacta – la mayoría llevó su vista al papel que tenían en manos, buscando la dichosa fecha – El regreso será el día domingo. Viajaran todas las clases de tercero, incluyendo el tutor de cada una y dos profesores ayudantes. Se les estará supervisando todo el tiempo, por lo que es importante que recuerden que, ante cualquier falta, su historial académico se verá afectado directamente – esto último llamó la atención de varios, pero sin poder desaparecer la emoción que se acumulaba dentro de cada uno.
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Lo que restó de aquel día de clases se vio eclipsado por el anuncio del viaje. Era el tema de conversación del momento.
Una vez culminaron las actividades académicas por ese día, Levy y sus amigos se dirigieron al gremio con el objetivo de compartir la noticia con los demás y celebrar con emoción por la nueva aventura que se aproximaba.
Como era de esperarse, en el gremio sus amigos universitarios y ex-alumnos de Fairy Tail se alegraron por la noticia y se dispusieron a realizar una pequeña e improvisada celebración, acompañada de pizzas y botanas.
- No puedo creer que adelantaran el viaje - comentó Erza al tiempo que se llevaba un trozo de pizza a la boca – Siempre lo hacen antes de iniciar las vacaciones de verano - mencionó con la boca llena sin preocuparse de nada.
- Todo se debe a que estaremos ocupados para entonces - mencionó Lucy mientras bebía un poco de gaseosa para luego continuar comiendo felizmente al lado de Natsu.
- Mientras que nosotros apenas nos desocuparemos para entonces - expresó Mira suspirando –Nuestras jornadas no concuerdan después de todo - terminó de decir la chica al tiempo que servía un nuevo pedazo de pizza a ella y a su novio Laxus, el cual se encontraba sentado a su lado.
- Cuando ingresemos a la universidad será cuando tengamos una rutina similar - dijo Lucy de forma pensativa, deseando para sus adentros que ese momento llegara pronto. Levy, por su parte, escuchaba de forma atenta la conversación de sus amigos mientras comía en silencio.
- No nos adelantemos a los hechos. Ustedes deben disfrutar de esta etapa como nosotros lo hicimos en su momento - Erza volvió a tomar la palabra animando nuevamente la conversación – Aun recuerdo que para nuestro viaje fuimos a las montañas donde siempre nieva - mencionó la pelirroja con nostalgia.
- En ese lugar había un santuario hermoso - agregó Mira con añoranza al recordar su último año de preparatoria – Lo sorprendente fue que hiciera tanto frío a pesar de estar en verano. Eso fue genial - continuó diciendo la chica mientras los demás le prestaban atención, imaginándose aquel escenario.
- ¿Fairy Tail siempre realiza viajes largos para último año? – la pregunta surgió de los labios de Juvia, quien se encontraba sentada en la misma mesa, bastante cerca de Gray y no por mera casualidad, pues casi siempre le guardaban un lugar especialmente cerca de su amado Gray-sama.
- Sí. Ya es como una tradición - respondió Erza amablemente – Es como si se tratase de una despedida – agregó volviendo a sus recuerdos y sonriendo.
- Es más bien como un regalo de graduación – mencionó Mira dirigiéndose a la Lockser, quien sonrió de vuelta, agradeciendo las respuestas de ambas chicas.
- En la anterior preparatoria de Juvia hacían viajes simples. Más bien salidas - explicó la peliazul, también rememorando su pasado.
- Tenía entendido que en Phantom Lord estaban prohibidos los viajes escolares, ¿no es así, Levy? – esta vez intervino Gray, recordando las pocas anécdotas a las que había hecho referencia la pequeña peliazul sobre su estadía en Phantom Lord, quien asintió a su interrogante y sin decir nada dirigió su vista a Juvia, ignorando a Gajeel, el cual estaba cerca de la Lockser y no parecía estar interesado en intervenir en aquella conversación.
- No me refiero a Phantom, sino a donde Juvia cursó su primer año - mencionó la chica con un tono más amable del usual, ya que se estaba dirigiendo directamente a Gray – En primer año fuimos al acuario local de Magarett, la ciudad donde Juvia vivía – todos escuchaban atentos la pequeña historia de la joven y observaban la extraña sonrisa que se formaba en sus labios, algo forzada – Todos los viajes escolares eran similares, sin importar el año – terminó de decir la chica bajando la mirada. Levy notó aquella acción como algo bastante inusual en la comúnmente animada peliazul.
- No suena tan mal – dijo Lucy tratando de animar la corta historia de la chica Phantom.
- El acuario no está mal – secundó Levy, entendiendo la intención de Lucy y sonriéndole a Juvia.
- Fue divertido… hasta que Juvia paró en una piscina llena de peces – Juvia soltó una risa forzada y se sonrojó ante la confesión. Gajeel por primera vez desvió la atención de la pizza que comía y dirigió su mirada hacia Juvia, extrañado por las palabras de ella.
Por su parte, Levy sonrió incómoda ante la revelación de Juvia. Intentó decir algo, pero Gray se adelantó.
- ¿Y cómo fue que paraste ahí? – el pelinegro se carcajeó siendo acompañado por Natsu, sin ambos percatarse de que aquel parecía ser un tema serio para la peliazul.
- Empujaron a Juvia… por accidente – la sonrisa forzada de la Lockser se acrecentó mientras Natsu y Gray continuaban riendo ante lo divertido de la escena que se estaban imaginando, logrando borrar la incomodidad de Juvia y sacándole una sonrisa divertida.
Gajeel no fue capaz de sonreír, recordando los relatos de Juvia sobre su experiencia en aquella preparatoria, siendo la primera vez que escuchaba sobre aquel incidente. Sin embargo, no le sorprendía el desenlace, pues la chica le confesó durante sus charlas en Phantom Lord que había sufrido de acoso durante su primer año.
Al final los demás en la mesa terminaron riendo y Juvia agradeció para sus adentros que el ambiente tenso a causa de su confesión se disipara. Siempre había sido una persona cerrada y tímida, por lo que muchos la catalogaron de rara y hasta lúgubre por no socializar con su alrededor. Por esa simple razón fue blanco de burlas y bromas pesadas durante todo el año escolar, siendo este el motivo de que decidiera mudarse con su tía y así cambiar su estilo de vida.
Al ingresar a Phantom Lord se sintió cómoda, pues nadie le dio importancia a su actitud y fue casi invisible para muchos.
Poco después conoció a Gajeel, con quien se llevó bastante bien y congeniaron a tal punto que, de un momento a otro, comenzaron a hablar sobres temas más personales y llegaron a desahogarse el uno con el otro.
Conocer a Gajeel le dio un poco más de confianza a Juvia. Sin embargo, su aura oscura y su actitud retraída con los demás no cambió, hasta que conoció a Gray. Fue entonces cuando decidió hacer un cambio en su estilo de vida y arrastró a Gajeel con ella, convenciéndolo de que también necesitaba un cambio.
- Aquí no tendrás que preocuparte por eso. Nadie te empujará a la piscina – el sonrojo en las mejillas de Juvia no se hizo esperar ante las palabras de Gray y aumentó más cuando este pasó el brazo sobre sus hombros y la atrajo hacia sí – Disfrutaremos de nuestro viaje escolar como si fuera el último – exclamó el Fullbuster con ánimos y con una sonrojada Juvia a su lado, mientras notaba cómo todos reían ante su comentario. Después de todo legalmente sí sería el último viaje escolar de todos.
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La felicidad y relajación de la que Levy disfrutó días antes junto a su grupo se esfumó rápidamente debido a la presión del instituto.
A pesar de que la alta dirección fue considerada en cuanto a los numerosos deberes de los alumnos de tercero, las exigencias no disminuyeron. Las clases continuaron de forma intensa y las evaluaciones eran cada vez más frecuentes y extensas, por lo que quedaba poco tiempo para otras actividades.
A pesar de que Levy sabia administrar muy bien su tiempo, sus preocupaciones aumentaban al sentirse atascada con los temas del examen de ingreso.
La joven peliazul junto a su mejor amiga habían continuado estudiando de forma independiente para el examen de ingreso, además de estudiar para las evaluaciones del curso y realizar los repasos correspondientes antes de cada clase.
Las chicas no eran las únicas con una dinámica similar. Todos y cada uno de los integrantes del gremio estaban sintiendo la presión sobre sus hombros. Sin embargo, muchos lo estaban tomando de manera más relajada.
Gajeel se había visto en la necesidad de estudiar seriamente después de clases. Dicha decisión la tomó tras haber obtenido la peor calificación del curso y aguantar las burlas de Natsu durante toda una semana.
Si bien no había reprobado, le fue bastante mal en esa y en otras evaluaciones, mientras que sus demás compañeros, incluida Juvia, habían logrado alcanzar una nota decente, pues las notas perfectas eran prácticamente de Lucy y Levy.
Juvia también decidió mejorar sus calificaciones, tras sentir el espíritu competitivo de sus demás compañeros. Deseaba alcanzar a Levy y a Lucy, imaginando que Gray caería rendido a sus pies embelesado por su inteligencia. Fue entonces cuando las reuniones para estudiar, junto a Gajeel, se empezaron a volver costumbre.
En ocasiones, después de clases, se reunían en el gremio y con ayuda de sus compañeros mayores salían de dudas y se dedicaban a estudiar y a reír al mismo tiempo. Sin embargo, no solo estudiaban acompañados, pues era común que durante la noche también dedicaran tiempo al estudio en vez de al entretenimiento.
Por su parte, Lucy además de estudiar para mantener su promedio, también deseaba ayudar a su novio a mejorar sus notas, por lo que frecuentemente lo molestaba para dar repasos y lo obligaba a estudiar temas necesarios para cada evaluación.
Natsu estaba comenzando a enfocarse en sus estudios, pero también quería disfrutar el tiempo de preparatoria y aprovechar la energía que tenía. El pelirrosa deseaba que Lucy también hiciera lo mismo, por lo que en ocasiones la convencía de salir, tener citas improvisadas y aprovechar el romance en otros ámbitos más eróticos.
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Comenzaba una nueva semana, en la cual tendrían más de una evaluación por día, por lo que la tensión era palpable en el tercer piso del edificio de Fairy Tail.
Levy había pasado todo el fin de semana estudiando día y noche, sin darse la oportunidad de distraerse yendo al gremio para reunirse con los demás. Decidió estudiar fuertemente para las evaluaciones de la semana y, además, dedicar algunas horas de la noche a temas referentes al examen de admisión.
La presión que la peliazul a veces sentía era tal que le provocaba llorar y hasta había llegado a pensar en no asistir al aclamado viaje escolar, pues podría aprovechar aquellos días para estudiar más. Sin embargo, a primeras horas de la mañana de ese lunes había entregado la planilla con la firma de su abogado, el cual le concedía su permiso como tutor legal para viajar sin inconvenientes dentro de un par de semanas.
Los demás también habían entregado las planillas con las respectivas firmas de sus padres o tutores, por lo que la emoción emergió por algunos momentos. Aun así, la presión de los exámenes achacó los ánimos rápidamente.
Por otra parte, Gajeel también estuvo tentado a no ir al tan mencionado viaje, pero no pudo contra la insistencia de Juvia y su tonta inseguridad de ir sola.
El chico estaba seguro de que Juvia desaparecería por completo una vez consiguiera la atención de Gray. Pero, a pesar de ser consciente de ello, terminó cediendo y entregando la hoja que le había pedido a Metalicana que firmara.
Juvia también había llenado con su información personal la planilla y la entregó al inicio de la semana ya firmada por su tía. Se había imaginado una y otra vez un viaje lleno de romance junto a Gray, pero muy bien sabía que por más que quisiera a veces las cosas no salían como planeaba, por lo que al final se mentalizó en solo ir y disfrutar de dicho viaje rodeada de sus amigos y personas de confianza. Además, las complejas evaluaciones de la semana no le permitieron continuar pensando en el dichoso viaje y terminó enfocándose en su otro plan, el aumentar su promedio.
A pesar de estarse esforzando, algunos temas se le estaban complicando a la Lockser y no conseguía avanzar como quería. Las sesiones de repaso junto a Gajeel le iban de maravilla, por lo que desde que inició la semana decidieron quedarse después de clases estudiando por su parte, sobre todo para prepararse para un examen en particular, el de literatura.
La peliazul se esforzaba y veía los frutos en todas las materias, menos en esa. Por ello, en busca de otro apoyo para reforzar sus conocimientos, se animó a pedirle algunos apuntes a la Mcgarden.
Gracias a que Levy realizaba varias anotaciones y resúmenes extras, pudo facilitarle material a Juvia para que complementara sus estudios.
Ambas chicas se llevaban bastante bien, por lo que empezaba a existir cierta confianza entre las dos, así que durante clases Levy le cedió sus apuntes de literatura a Juvia y le recalcó que podía devolvérselos cuando quisiera, sin ninguna prisa.
Por su parte, Juvia los tomó agradecida, pero era consciente de que no podía abusar, por lo que al llegar a su casa ese mismo día se dispuso a transcribir las partes importantes para regresar el material lo más pronto posible.
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Al día siguiente aún faltaban dos días para presentar el temido examen de literatura y con ello acabaría aquella semana infernal que apenas iba por la mitad.
No hubo respiro durante las primeras horas de la mañana, donde los docentes se dispusieron a evaluarlos materia tras materia.
A la hora del almuerzo Levy aprovechó el tiempo libre y se dedicó a dar algunos repasos.
Mientras tanto, Lucy y Natsu planificaban la tarde de estudios en Fairy Tail.
El día continuó sin inconvenientes hasta la última clase. Al finalizar las actividades del día, el docente dejó encargada a Levy de llevarle los deberes pendientes de todos a la sala de profesores. Para la chica no fue ninguna sorpresa, ya que era común que le encargaran dicha tarea a Lucy o a ella.
Poco a poco todos se levantaron sin ánimos de sus asientos, pues el cansancio, tanto físico como mental, comenzaba a afectar.
Antes de salir del aula, cada estudiante se dispuso a dejar los deberes sobre el escritorio y retirarse. Natsu y Gray se adelantaron a salir con la excusa de que comprarían algún aperitivo, tarea a la que se unieron Jet y Droy sin pensarlo y juntos esperarían a Lucy y a Levy en la entrada para irse al gremio.
Los chicos sabían que Juvia y Gajeel se quedarían un poco más en el aula y luego se encontrarían en el gremio, por lo que los dejaron solos sin más.
- Juvia no pensó que sería tan difícil - manifestó la chica de pronto luego de largos minutos de silencio, donde cada uno estuvo concentrado en sus propias anotaciones.
- ¿Estudiar o atrapar a Gray? – preguntó burlón el Redfox mientras dirigía su rojiza mirada a la chica frente suyo. Juvia lo retó con la mirada al tiempo que se cruzaba de brazos.
- Estudiar – contestó Juvia fingiendo enojo, al tiempo que observaba cómo Gajeel ladeaba su sonrisa.
- Entonces eso quiere decir que la ayuda está dando sus frutos - el pelinegro quiso molestar a Juvia, después de todo él también estaba resintiendo el peso de los estudios y quería distraerse un poco.
- No sé de qué habla Gajeel - la chica volvió su mirada hacia su libreta de anotaciones haciendo una corta pausa para luego volver a tomar la palabra – Juvia quiere que finalicen los exámenes para poder descansar - agregó para luego finalizar con un largo suspiro.
- Ninguno de los dos nos imaginamos que sería este infierno - Gajeel le dio la razón a la joven mientras estiraba sus brazos hacia arriba y volvía su vista al techo – En Fairy Tail están obsesionados con el estudio - después de desperezarse la voz del chico sonó más animada – Pero no dejaré que me superen - Juvia rio ante aquella afirmación al tiempo que devolvía su mirada hacia él.
- Juvia siente que Gajeel tenga que estar aquí, después de todo lo que ha pasado - aquella afirmación tomó desprevenido al chico, quien solo la miró fijamente – Pero, a pesar de todo, Juvia lo agradece… Gracias, Gajeel - la peliazul sonrió tímidamente sin rehuirle a la penetrante y rojiza mirada del Redfox.
- Te volviste loca, ¿verdad? - soltó el chico tratando de aligerar el ambiente – No digas tonterías - Gajeel muy bien sabía a lo que Juvia se refería y no la culpaba de nada. Él estaba ahí por decisión propia y nunca fue con la intención de reencontrarse con Levy, por ello lo que pasó después solo era responsabilidad de él y de nadie más – Vámonos a otro lugar y tomemos algo. Ya no aguanto estar aquí - dijo el pelinegro al tiempo que cerraba su cuaderno y empezaba a guardar sus cosas en la mochila.
Juvia lo imitó inmediatamente, compartiendo la misma sensación que él.
Una vez tuvieron todo en su lugar se dispusieron a salir del aula. Sin embargo, antes de cruzar la puerta, Juvia divisó algo que llamó su atención, por lo que detuvo su andar inmediatamente.
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Levy había dejado todos los deberes en la sala de profesores mientras Lucy la esperaba afuera. Luego juntas se encaminaron hacia la entrada del instituto, encontrándose con los demás en pocos minutos y emprendiendo camino hacia Fairy Tail. Sin embargo, al poco tiempo de empezar la caminata, en Levy se instaló una sensación de haber olvidado algo.
En breves instantes la pequeña recordó haber dejado sus apuntes, con los que pretendía estudiar, descansando sobre su mesa.
Maldiciendo para sus adentros detuvo sus pasos y verificó el interior de su maletín, confirmando sus sospechas.
- ¿Sucede algo? - preguntó Lucy al notar que su amiga se había quedado atrás.
- Olvidé mis apuntes sobre la mesa – declaró Levy con resignación – Vuelvo en un momento - sin darles tiempo de responder, dio media vuelta y corrió en dirección al edificio que habían abandonado unos minutos antes, después de todo no habían avanzado demasiado.
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- Es la libreta de Levy - mencionó Juvia al tiempo que se acercaba al puesto donde siempre se sentaba la Mcgarden y tomaba en mano la impecable libreta color esmeralda – Deberíamos llevársela hasta Fairy Tail. Seguramente la necesitará – la peliazul se volvió hacia Gajeel, quien permaneció cerca de la puerta observando a la distancia.
- Si quieres llevarla es tu responsabilidad – sentenció indiferente el chico al no querer involucrarse de ninguna manera en cosas que lo acercasen a la pequeña con la cual compartió un turbio pasado.
- Está bien – Juvia sujetó con seguridad la libreta mientras le dedicaba una sonrisa al Redfox, comprendiendo el porqué de su distanciamiento respecto al tema. Sin decir nada más, ambos salieron del aula de clases y se encaminaron hacia las escaleras.
Al apenas descender al segundo piso notaron a una pequeña chica subiendo a toda velocidad por las escaleras.
Levy había corrido todo el trayecto, intentando ahorrar tiempo y no demorar demasiado en volver con sus amigos. Subiendo los escalones de dos en dos llegó al segundo piso, topándose con caras conocidas y deteniendo su recorrido abruptamente.
La joven sonrió ante la presencia de Juvia e ignoró totalmente a Gajeel, quien al notar la repentina aparición de la pequeña chica se apartó de la Lockser, sabiendo de antemano que ambas iban a cruzar palabras, por lo que no quería permanecer cerca de la Mcgarden.
- Levy-chan - Juvia se sorprendió de verla ahí, pues pensaba que ya se encontraba en Fairy Tail – En estos momentos Juvia y Gajeel iban a buscarte. Se te olvidó esto sobre la mesa – Gajeel rodó los ojos ante su mención, al mismo tiempo que Juvia extendía la libreta hacia la chica frente suyo. Levy sujetó la libreta y tratando de recuperar el aliento solo pudo alcanzar a esbozar una sonrisa. La Lockser le sonrió de vuelta, notando en ese momento la agitada respiración de su compañera – En cuanto a los apuntes que me prestaste, ya casi termino con ellos – Juvia volvió a tomar la palabra, obteniendo toda la atención por parte de la otra chica.
Por otro lado, Gajeel se recostó de una pared cercana, a la espera de que la improvisada conversación terminara y pudieran partir de ese lugar.
- No tengo prisa - mencionó a duras penas la peliazul, aún bastante agitada por el recorrido que había hecho.
Levy sabía muy bien que no se encontraba en forma. Es más, nunca había sido buena para hacer ejercicios, pero aun así le sorprendía el cansancio y la pesadez que estaba sintiendo en ese momento, además de la dificultad que estaba teniendo para recuperar el aliento. Aun así, sonrió de vuelta y se esforzó en continuar hablando – Puedes tenerlos el tiempo que necesites - a pesar de que la chica habló un poco entrecortado, Juvia entendió a la perfección.
- Muchas gracias, Levy – la Lockser se sentía realmente agradecida. Después de todo los apuntes de su compañera la estaban ayudando a avanzar y era justo lo que necesitaba, pero aun así sentía un poco de vergüenza al tenerlos tanto tiempo – Juvia hará su mayor esfuerzo para devolvértelos rápido. Por si tú también los necesitas – Levy sonrió resignada ante la insistencia de la chica, pero solo se limitó a asentir debido a una especie de nudo que se instaló en su garganta - ¿Estás bien? – Juvia se percató de la mueca incómoda que se reflejó en el rostro de la pequeña peliazul. La Lockser podía ver que su compañera aun respiraba de forma acelerada, pero su rostro sonriente la estaba confundiendo.
- Sí… todo bien – mencionó Levy al tiempo que intentaba respirar profundo para recuperar el aliento. La pequeña chica sabía que algo no estaba bien, pero no quiso demostrarlo. Sentía su corazón latir con una rapidez inusual dentro de su pecho y por más que ensanchaba sus pulmones para respirar profundo sentía que el aire no era suficiente.
No muy convencida de las palabras de la Mcgarden, Juvia la observó con atención, percatándose que más allá de la amable sonrisa que esbozaba, tenía la mirada perdida en algún punto de la estancia.
- Te acompañaremos hasta el gremio - esta vez la voz de Juvia se escuchó más seria. Separó su mirada de la pequeña para notar que Gajeel estaba perdido en sus pensamientos a una distancia prudente. Cuando la Lockser se dispuso a llamar la atención de su amigo para partir, sintió la mano de la chica de castaños ojos sobre su brazo.
Levy dejó de sonreír cuando sintió su estómago revolverse y en cuestión de segundos experimentó una sensación de estar flotando que no fue nada agradable. Estiró su mano y sujetó el brazo de Juvia buscando un punto de apoyo, pero la desesperación la invadió cuando un fuerte mareo la estremeció y su vista se fue nublando poco a poco.
- ¿Levy? - Juvia volvió toda su atención hacia su compañera, quien la sujetaba con firmeza. La Lockser pudo notar inmediatamente cómo el rostro de Levy perdía todo tipo de color y su agarre se volvía tembloroso, por lo que con ambas manos rodeó el cuerpo de la pequeña y la dirigió hacia las escaleras cercanas, instándola a tomar asiento en uno de los escalones que llevaban al tercer piso - ¿Te encuentras bien? – el tono exaltado y nervioso de la voz de Juvia llamó la atención del pelinegro, el cual aún se encontraba distanciado.
El Redfox dirigió su rojiza mirada hacia ambas chicas, encontrándose con una escena un tanto extraña, por lo que sin pensarlo demasiado se encaminó hacia ambas.
- ¿Qué sucede? – el pelinegro notó el rostro pálido y cabizbajo de la Mcgarden y no pudo evitar sentir una sensación extraña ante aquella imagen. Sin embargo, su expresión calmada no cambió en ningún momento - ¿Qué tienes? – esta vez se dirigió directamente a la pequeña peliazul y en vista de que la chica no le proporcionó respuesta alguna, ni siquiera se dignó a alzar la mirada, se agachó hasta quedar a la altura de la joven sentada sobre las escaleras y la observó con escrutinio.
- No me estoy sintiendo bien – pronunció de forma lenta y poco audible la Mcgarden – Ya va a pasar – intentó no demostrar mayor debilidad, pero tuvo que cerrar los ojos cuando sintió que todo a su alrededor comenzaba a girar abruptamente. Gajeel la observó con detenimiento por varios segundos sin decir palabra para luego volver a dirigirse hacia ella.
- Vamos a la enfermería – habló con determinación el chico. Se sentía extraño volver a dirigirle el habla a la joven de castaños ojos, pero no tenía tiempo para analizar sus sentires estando en aquella situación.
- No es necesario – se negó inmediatamente la pequeña peliazul, después de todo no quería armar un escándalo innecesario por un simple mareo momentáneo, el cual sentía que ya estaba pasando.
- ¿Estás segura? – preguntó Juvia ante la negativa de su compañera. La Lockser aún se encontraba bastante nerviosa por lo que acababa de sucederle a su nueva amiga – Deberíamos ir y cerciorarnos de que todo está bien – insistió una vez más, tratando de convencer a la joven de rebeldes cabellos azulinos.
- Estoy segura – Levy intentó sonreír de forma convincente, al tiempo que intentaba ignorar la pesadez que se estaba apoderando de su cuerpo. No sabía lo que pasaba, pero estaba segura de no querer alarmar a nadie más.
- Deberías verte en un espejo. Te ves fatal – declaró el Redfox aún frente a la chica a su mismo nivel, enfrentándola con su rojiza mirada. Levy lo traspasó con la mirada, pero se mantuvo en silencio, tratando de regular su respiración – Te podrías sentir mejor luego de que te den algo para el… -
- ¡Dije que no, Redfox! – Levy lo silenció luego de alzar un poco la voz. La chica hubiera querido sonar más cortante, pero su voz la traicionó emergiendo un poco ronca. Juvia observó cómo el pelinegro se levantaba y observaba desde su altura a la pequeña peliazul. La situación se tornó tensa y no sabía muy bien cómo calmar los ánimos entre sus dos amigos.
- Deberías tomar un poco de agua – mencionó la Lockser al tiempo que le acercaba a la peliazul una botella de agua que siempre llevaba consigo, quien la aceptó dirigiéndole una sonrisa y un "Gracias" tan suave que casi no logró escuchar.
Levy sintió el agua pasar por sus labios y luego por su garganta, notando cómo la refrescaba en tan solo segundos, pero se detuvo abruptamente cuando la sensación de vértigo la invadió nuevamente, acompañado de un fuerte pitido que estalló dentro de su cabeza. Cerró los ojos con fuerza y buscó estabilidad con sus manos, soltando la botella de agua en el acto ya que, a pesar de no encontrarse de pie, sintió que iba a caer.
- ¿Levy? – Juvia tomó lugar a un lado de la peliazul y sujetó una de sus pequeñas manos, la cual automáticamente se cerró con fuerza, presionándola, dándole a entender que necesitaba un punto de apoyo.
Gajeel y Juvia cruzaron miradas, sabiendo que la situación no pintaba bien y no parecía mejorar. El pelinegro observó a sus alrededores, los pasillos estaban completamente vacíos, pues las clases habían culminado hacia un buen rato y los estudiantes que quedaban seguramente se encontraban haciendo vida en las canchas del instituto o en algún club.
- Nos vamos a la enfermería – manifestó en voz alta el Redfox y sin esperar respuesta se acercó a Levy, la sujetó con firmeza y la elevó en brazos sin mayor inconveniente. Inmediatamente sintió como la joven lo sujetó con fuerza sin emitir reclamo alguno, por lo que se sintió en completa libertad para llevarla a la enfermería.
El único problema en ese momento era que no sabía dónde estaba la enfermería de Fairy Tail.
- En el piso de abajo – Juvia se percató del instante de duda que tuvo su amigo y supuso correctamente la razón – Vamos – sin perder el tiempo la Lockser se levantó y recogió su botella, y demás pertenencias de su compañera de clases, para luego tomar la iniciativa y guiarlos por el camino correcto.
Juvia nunca había entrado a la enfermería, pero en varias ocasiones transitó por el frente sin darle mayor importancia.
Bajaron las escaleras rápidamente y en pocos minutos estuvieron frente a la puerta indicada. Juvia la deslizó, dejando que Gajeel ingresara con Levy entre sus brazos.
- ¿Qué sucedió? – una anciana vestida completamente de blanco se puso de pie al verlos entrar. Inmediatamente guio al chico hacia una de las camas, indicándole que dejara sobre esta a la pequeña peliazul, quien permanecía con los ojos fuertemente cerrados, pero aun consciente.
- Está bastante mareada – habló Juvia, acercándose a la cama y viendo cómo la anciana de cabello rosa tomaba una especie de linterna e iluminaba las pupilas de la chica.
- ¿Cómo se llama? – preguntó la pelirrosa con cara de pocos amigos sin apartar su vista de lo que estaba haciendo.
- Levy Mcgarden – respondió Juvia sin perder el tiempo. Ya había salido de su estado de estupefacción y solo quería colaborar en lo que pudiera. Gajeel retrocedió para darle espacio a la enfermera y se mantuvo en completo silencio.
- ¿Sufrió de algún golpe en la cabeza? - cuestionó nuevamente la anciana sin levantar su mirada hacia otra dirección.
- No – volvió a responder Juvia – Estaba agitada. Creo que subió las escaleras corriendo – la peliazul decidió agregar más detalles que consideró podrían ser de importancia – Luego perdió el color del rostro… - la chica observó a la mayor inspeccionar una y otra vez los ojos miel de su compañera y al no solicitarle más detalles prefirió callar para no distraerla de su labor.
Al terminar de evaluar los reflejos a través de las pupilas, la anciana buscó inmediatamente un pequeño aparato con el que posteriormente mediría la presión arterial. Rodeó uno de los brazos de la pequeña chica con una especie de brazalete y se colocó el estetoscopio al tiempo que lo posicionaba en un lugar específico para luego comenzar a bombear aire.
Gajeel y Juvia observaban atentamente cómo el brazalete se hinchaba, casi estrangulando el brazo de la chica, mientras la aguja del pequeño medidor ascendía, para luego descender poco a poco cuando la mujer dejó de bombear aire.
- Es baja - susurró la pelirrosa para luego retirar el brazalete del brazo – Ven acá, ayúdame - la mujer tomó a Gajeel del brazo para llamar su atención – Tráeme las almohadas de aquellas dos camas - dijo señalando la dirección opuesta de donde estaban. El pelinegro hizo caso y se aproximó rápidamente a ambas camas y retiró las almohadas para luego entregárselas a la anciana – Ahora levanta sus piernas - ordenó la mujer una vez recibió lo que había pedido.
Gajeel no hizo preguntas y obedeció, elevando un poco las pálidas piernas de la joven. Al mismo tiempo, la anciana deslizó ambas almohadas, una sobre otra, debajo de los talones de la chica, para luego indicarle al pelinegro con una simple seña que dejara sobre las almohadas los pies de esta –Necesitamos las piernas elevadas para que la sangre circule a la cabeza - explicó la anciana sin necesidad de que ninguno vociferara la pregunta que tenían en mente.
Luego de escuchar aquellas palabras, Juvia se apartó un momento de la cama y se aceró a la puerta de la enfermería con su celular en mano. Tecleó rápidamente y se llevó el aparato hacia el oído. Gajeel la observó por varios segundos y luego volvió su rojiza mirada hacia la pequeña y pálida chica que estaba recostada.
Levy sentía todos los movimientos a lo lejos. Al principio una luz cegó la poca visión que tenía, posteriormente percibió algunas voces y luego sintió una presión en su brazo izquierdo. Las voces se escuchaban lejanas, casi como un murmullo y su visión nublada no le permitía observar con detalle su alrededor.
Con el pasar de los minutos, la peliazul notó cómo de a poco su vista cobrara mayor nitidez y pudo apreciar el techo y las blancas paredes de la estancia. Aun se sentía aturdida, pero logró divisar a Gajeel, Juvia y a una anciana que se aproximó hacia ella y la observaba fijamente.
- Levy, ¿cómo te sientes? – preguntó la mujer mayor. Levy la contempló unos segundos sin decir palabra, debido a que escuchó la voz de esta como si estuviera a metros de distancia. La pelirrosa le dio un par de minutos más antes de volver a preguntar - ¿Qué síntomas tienes? – esta vez Levy entendió las palabras y se percató de que el fuerte zumbido en sus oídos había disminuido considerablemente.
- Estoy mareada – aquellas palabras salieron de sus labios como un susurro débil, a pesar de que intentó hablar con normalidad. Notó que la anciana la observaba fijamente, detallándola y haciéndola sentir un tanto incómoda.
- ¿Qué desayunaste hoy? – la Mcgarden se tomó su tiempo para responder, debido a que no recordaba su primera comida del día.
- Una manzana – hasta esos momentos Levy no había notado que entre las manos de la mujer vestida de blanco tenía sujeta una carpeta, en la que parecía estar anotando sus respuestas.
- ¿Almuerzo? – volvió a interrogar la enfermera. Levy tardó unos segundos en contestar.
- Iba a comer algo de camino a casa – cada vez su voz sonaba más clara, pero aun existía cierta debilidad tras sus palabras. Mientras tanto la pelirrosa continuaba escribiendo cosas desconocidas para todos en la habitación.
- Uno de ustedes dos – la anciana levantó su mirada carmesí hacia los dos presentes, quienes la veían expectantes – Vayan a comprarle una bebida dulce – dichas aquellas palabras devolvió su mirada hacia la pequeña chica sobre la cama.
Gajeel chasqueó la lengua e introdujo sus manos en los bolsillos del pantalón.
- Voy yo - anunció el pelinegro y se dirigió hacia la puerta del lugar. Cuando estuvo cerca, la puerta se abrió abruptamente dejando ver a una agitada rubia del otro lado. El pelinegro se puso a un lado en respuesta a la silenciosa pregunta que Lucy le transmitió con la mirada.
Una vez la chica ingresó a la enfermería, siendo seguida por Natsu, Gray, Droy y Jet, el Redfox continuó su camino en busca de lo que le había sido encomendado.
- ¿Qué ocurrió? - preguntó preocupada Lucy al tiempo que se acercaba rápidamente a la cama y se colocaba junto a su mejor amiga - ¿Estás bien? – la Heartfilia, siendo llevada por la angustia de ver a la chica completamente pálida y débil, sujetó la mano de esta en espera de alguna respuesta.
Jet y Droy, quienes se encontraban bastante agitados, hicieron ademán de acercarse a la cama, pero fueron detenidos por Gray, quien decidió que era mejor mantenerse a distancia, quedándose junto a Natsu y Juvia a un lado.
- Lu-chan - aquel simple contacto causó en Levy un cúmulo de emociones, sintiéndose frágil en ese instante – Estoy bien - a pesar de que quiso transmitir seguridad con aquellas palabras, su voz se quebró y sus ojos se nublaron, esta vez debido a lágrimas acumuladas que se negó a liberar.
- Por los momentos parece que sufrió una baja de azúcar – habló con voz seria la enfermera. La Mcgarden notó que el pitido dentro de su cabeza había cesado, por lo que escuchó claramente a la mujer. Sin embargo, aún se sentía débil y con una molesta sensación de estar flotando – De todas maneras, te mandaré algunas pruebas de sangre para descartar cualquier otra afección o posible embarazo – Levy ni siquiera reaccionó ante la última posibilidad, mientras que todos escucharon atentos a la pelirrosa sin querer interrumpirla.
Poco después vieron a la mayor desaparecer detrás de una blanca cortina y al cabo de un par de minutos volvió con una pequeña hoja en mano y la extendió, siendo recibida casi al instante por Lucy
– Asegúrate de que se haga los exámenes esta misma semana. A más tardar la semana entrante – la rubia asintió ante las indicaciones – Estaré esperando los resultados para colocarlos dentro de su expediente - la mujer hizo una pausa cuando la puerta de la enfermería se abrió, por la que ingresó Gajeel con la bebida en mano – Por ahora que beba algo, despacio. Una vez tenga los resultados le puedo recetar tratamiento, de ser necesario - el pelinegro se acercó hacia la cama, abrió la botella, deshaciéndose de la cinta protectora, y se la acercó a la Mcgarden, quien con ayuda de Lucy se incorporó y tomó entre sus manos la bebida, dejando salir un débil "Gracias" de sus labios – Por lo visto has estado comiendo de forma deficiente. Es importante que te alimentes bien – volvió a tomar la palabra la mayor mientras observaba cómo la chica le daba el primer sorbo a la bebida – No debes saltarte ninguna comida y es necesario que consumas las calorías necesarias para tu contextura. Si tienes dudas puedes venir conmigo – la anciana se alejó un poco de la cama y volvió a hablar – Por los momentos descansa. Te podrás ir cuando te sientas un poco mejor. Mientras tanto, no quiero escandalo – advirtió con cara de pocos amigos al grupo de jóvenes que tenía al frente, para luego volver a desaparecer detrás de la cortina blanca al fondo de la habitación.
Una vez salió del campo de visión del grupo de jóvenes, todos desviaron su atención hacia Levy, quien poco a poco comenzaba a sentirse más estable.
La Mcgarden notó cómo su cuerpo recuperaba energías tras cada sorbo de aquella bebida, dándose cuenta de que era algo que necesitaba y ella solo había ignorado las llamadas de advertencia que su mismo cuerpo le estaba dando.
Se sintió tonta por llegar hasta ese punto solo por no darle la debida importancia a su alimentación, pues era consciente de que más de una vez se había saltado las comidas para ahorrar tiempo y seguir estudiando.
- Fue un buen susto - habló Gray, sentándose en la esquina de la cama con una actitud más relajada – Ahora solo resta esperar que no estés embarazada – mencionó sonriéndole a la Mcgarden. Lucy reaccionó automáticamente y lo golpeó en la cabeza mientras Natsu contenía las carcajadas.
Juvia se sonrojó ante las palabras de Gray, sin saber si había posibilidad de aquello, y Gajeel bufó por lo bajo.
- Compórtate. No es gracioso – Lucy le dedicó una mirada asesina tanto a Gray como a su novio para acallar sus risas, pero antes de decir algo más Jet y Droy se acercaron a la peliazul con ojos llorosos apartando a Lucy abruptamente.
- Nos preocupamos mucho – habló Droy con los ojos cristalizados al tiempo que rodeaba con sus brazos a la pequeña, sin ningún tipo de delicadeza.
- Nos alegramos de que te encuentres bien – secundó Jet, hablando tanto por él como por su amigo. Y, al igual que el robusto chico, se acercó a la Mcgarden para darle un fuerte abrazo. Levy solo se limitó a sonreírles y un sonrojo se instaló en sus mejillas, dejando al descubierto lo avergonzada que se sentía.
- Muévanse. La van a asfixiar – Lucy regañó y apartó a los dos chicos de forma violenta, sobre todo porque ellos la habían hecho a un lado sin ningún cuidado y se sintió indignada.
Ambos se alejaron a regañadientes, dándole espacio suficiente a la rubia para estar al lado de su mejor amiga.
Luego de un suspiro de alivio, Lucy dirigió su mirada de forma amable hacia Juvia – Gracias por avisarnos – Juvia asintió y le dedicó una tímida sonrisa – Y gracias por ayudarla – aquellas palabras iban dirigidas tanto a Juvia como al chico de mirada rojiza.
Luego de agradecer, toda la atención se fue a Levy. Sin poder evitarlo, las bromas iniciaron nuevamente por parte de Natsu y Gray, aligerando el ambiente.
Levy dio gracias por ello, ya que estaba completamente avergonzada y solo quería salir huyendo de ahí, pero aún no se sentía del todo preparada para ponerse de pie.
Transcurridas un par de horas recuperó fuerzas y, con el apoyo que Lucy insistió en proporcionarle, logró salir exitosamente de aquella habitación, con la promesa de volver con Porlyusica, la mujer que la atendió, para entregarle los resultados de los exámenes de sangre.
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A las afueras de Fairy Tail los esperaban en una robusta camioneta Laxus y Mira, quienes fueron avisados para que los pasaran buscando y así evitar que Levy caminara hasta su hogar.
Jet y Droy se encargaron de ayudar a subir a la peliazul, quien agradeció por la atención y entre bromas y risas se sintió feliz de que nadie la juzgara en voz alta, aun sabiendo que había hecho mal.
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Y hasta aquí este nuevo capítulo.
¡Hola a todos una vez más! Como siempre espero que este capítulo haya sido de su agrado. Me enfoqué en actualizar lo antes posible y siento que lo logré.
Estoy muy feliz de leer sus comentarios y saber que, a pesar de todo, les continúa gustando e intrigando la historia. Como ya varios notaron, las cosas van lento entre Gajeel y Levy. Entenderán que se debe crear una base estable entre ambos para que surjan sentimientos nuevamente después de todo lo que han pasado, por lo que deben tener paciencia, pero sin preocuparse porque ya dentro de poco vendrán avances significativos.
Por otro lado, alguien por ahí que no mencionaré, adivinó un suceso que está planificado para capítulos futuros. Si quieren ese spoiler lo van a tener que buscar y suponer jajaja. Una vez más les digo que no se deben preocupar, los acercamientos vendrán dentro de poco, mientras tanto quiero ir dando un avistamiento sobre la vida y pasado de algunos personajes.
También quiero aprovechar de disculparme si algún fan de Juvia está leyendo mi historia. Sé que Juvia tiene una forma particular de hablar, la cual nunca me ha gustado y, por ende, no sé manejar muy bien. De igual forma sé que muchos fanfic no manejan la relación de Juvia con Gajeel tan cercana, pero así es como la imagino yo y quiero que permanezca de esa forma. Ambos son un punto de apoyo para el otro, ya lo verán.
Por último, agradezco cada comentario que me dejan, los cuales me animan a continuar y a complacerlos, como es el caso de actualizar más rápido. Como ya saben, si tienen alguna opinión o sugerencia, es bien recibida y, nuevamente, doy gracias a aquellos que me leen desde Pesadilla en Phantom Lord y están siempre apoyando.
Sin más que decir, nos leemos en el próximo. Saludos y cuídense mucho.
Gracias especiales a:
Aileen73
Cxncer
Drako Lightning
Jailys-sama
Trienniagala
MacJardin
