Una vez en casa, Levy comió algo ligero y se recostó a descansar. Con lo que no contó es que el agotamiento le pasaría factura y continuó durmiendo hasta el siguiente día.
Lucy estuvo al pendiente todo el tiempo y prefirió dejarla dormir, pues sabía que si despertaba a la peliazul esta estudiaría toda la noche para el examen que tenían al día siguiente y sería contraproducente para su salud.
Ambas ya habían estudiado para las pruebas de la semana, solo restaba repasar un poco antes. Era consciente de que Levy estaba dando el todo por el todo durante ese tiempo, pero se estaba extralimitando.
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Cuando los primeros rayos del sol pintaron el oscuro cielo, Lucy despertó con la ayuda de la alarma que había colocado con anterioridad. Se levantó sintiendo aun un poco de sueño, pero dispuesta a empezar el día según lo planificado.
Luego de lavarse los dientes y el rostro, la rubia se dirigió a la habitación de su mejor amiga para despertarla.
Al escuchar la voz de Lucy, Levy despertó lentamente, sobresaltándose al percatarse que era un nuevo día y ella había perdido su noche de estudios.
La Heartfilia la instó a calmarse y a que empezara a arreglarse. Ese día tenían pensado acudir al hospital para que le realizasen las pruebas de sangre a la Mcgarden y, si todo iba según lo planeado, les daría tiempo de ir al hospital y luego a Fairy Tail antes de que las clases empezaran.
Sin embargo, no siempre todo va como se espera.
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Todo estaba saliendo mal esa mañana.
Que le tomaran la muestra de sangre a la peliazul tardó más de lo pensado.
Había una gran cantidad de personas esperando antes que ellas, a pesar de haber salido de casa antes de lo estipulado en sus itinerarios.
Lucy tranquilizaba las ansias de su amiga, pero la verdad era que ambas ya estaban retrasadas y el examen del instituto era a primera hora.
Cuando por fin llegó el turno de Levy y poco le importó que la enfermera que la atendió tuviera cara de pocos amigos y que prácticamente acribillara su brazo en busca de una vena para extraerle la sangre necesaria para la muestra. Lo importante para la chica era que luego de aquello podrían salir corriendo de aquel lugar y dirigirse al instituto.
A pesar de todo el esfuerzo, llegaron tarde.
El examen había iniciado. Sin embargo, con ayuda del justificativo que les habían facilitado en el hospital y haciendo mención de su impecable récord de notas y asistencia, el profesor cedió y las dejó presentar la evaluación.
Levy se sentó en su lugar y extrajo de su bolso todo lo necesario para realizar el examen. El docente se acercó hasta ella y le extendió una hoja donde estaban plasmadas las preguntas.
Sin perder más tiempo, empezó a analizar la prueba, la cual era extensa y tras haber perdido casi media hora, era consciente de que probablemente no lograría terminar. Además, el tiempo no era su único obstáculo.
Debido a que tenía que realizarse los exámenes de sangre, no pudo desayunar. Y ya que salieron apresuradas del hospital, no tuvo tiempo de siquiera tomar algo de agua, por lo que en esos momentos estaba sintiendo cierta debilidad que decidió ignorar.
Temía que el episodio del día anterior se repitiera, por lo que una especie de ansiedad se empezó a adueñar de su cuerpo. Le estaba costando concentrarse en el examen, pero decidió respirar profundo y continuar esforzándose para terminar, aunque fuese la mitad.
Levy muy bien sabía que pudo haberle solicitado al profesor que le aplicara el examen otro día, pero también era consciente de que este iba a aumentar la dificultad de la prueba y, además, no le convenía acumular exámenes, después de todo ya tenía un cronograma trazado para que nada se interpusiera en sus planes. Aunque la visita al hospital fue la primera interrupción en dicho cronograma.
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Finalizó la hora de clase y era momento de entregar los exámenes al docente.
Levy, lejos de estar satisfecha, se acercó al escritorio y soltó su hoja junto a las demás de sus compañeros. Suspirando y tratando de dejar a un lado la frustración por no haber podido completar el examen, se dirigió a su asiento y de entre sus cosas sacó una pequeña caja llena de comida.
Sin tener ánimos de abandonar el salón, empezó a comer una vez el docente abandonó el aula, esperando que le diera tiempo de terminar el desayuno antes de que el próximo catedrático entrara por la puerta para impartir la segunda clase del día.
- ¿Lograste terminar? - preguntó Lucy, refiriéndose al examen, luego de un largo suspiro de resignación, dejándole saber a su amiga que no había logrado completar la prueba.
- No. Llegué a poco más de la mitad – respondió Levy luego de tragar la comida que había estado masticando. Lucy lloriqueó en voz alta un rato más y la peliazul se sintió un poco culpable por haber arrastrado a su amiga hasta el hospital – Lo siento – dijo en voz baja tras otro bocado. Lucy levantó la cabeza de sobre la mesa y miró fijamente a su pequeña amiga.
- No importa. Nos recuperaremos – la rubia sonrió tratando de transmitirle tranquilidad a la Mcgarden – Tú preocúpate por mejorar, sino seré la única que obtenga reconocimientos en la graduación – Lucy hizo alusión a una pequeña broma que tenían entre ellas, pues a pesar de ser amigas, igualmente competían por el primer lugar, queriendo cada una obtener su merecido reconocimiento.
- Eso jamás, Lu-chan. Es juntas o nada – habló desafiante la peliazul, sintiendo que se llenaba de ánimos para continuar estudiando y lograr sobresalir junto a su mejor amiga.
Ambas chicas rieron un poco y comentaron con sus demás compañeros sobre el examen que acababan de presentar.
Ya luego ingresó por la puerta el profesor encargado de la segunda clase y, sin darles tiempo para distracciones, comenzó su labor.
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- ¿Cómo te sientes? – fue la primera pregunta que le hicieron cuando Levy decidió que era hora de dejar los cuadernos de lado y se integró a su grupo de amigos, donde por primera vez en un tiempo estaban todos completos y listos para empezar a almorzar.
Droy, quien había formulado la pregunta, esperaba con ansias la respuesta de la chica mientras no perdía detalle de sus movimientos.
- Sentimos no haber estado cuando lo necesitabas - esta vez fue Jet el que tomó la palabra, hablando por su amigo regordete y por él mismo. Aún se reclamaban así mismos por no haber buscado por Levy las anotaciones y así poder evitar aquel incidente que sufrió su adorada amiga.
- No es necesario que se disculpen. No había forma de saber que aquello iba a suceder - mencionó Levy con un tierno sonrojo en las mejillas, debido a la vergüenza que le generaba recordar cómo estuvo a punto de desmayarse de la forma más tonta. Al mismo tiempo, aquel sonrojo también se debía a la incomodidad que le causaba la penetrante mirada de Gajeel, quien estaba sentado junto al grupo observándola sin disimulo, cosa que también le extrañó, pues el chico, al igual que ella con él, la había estado evitando enérgicamente hasta hace poco – Ya estoy mejor – recalcó para disminuir la preocupación de sus dos amigos mientras trataba de no darle importancia a la aguda y rojiza mirada del Redfox y así ignorar la molestia que sentía en su interior. Sabía muy bien que el chico la había ayudado, a pesar que le pidió lo contrario, y por ello sentía la responsabilidad de agradecerle, pero a la vez no quería destruir la barrera que se autoimpuso para con él. En cambio, con Juvia había sido tan sencillo. Le había agradecido repetidas veces y la vez también se disculpó por hacerla pasar un mal rato.
Por esa razón estaba frustrada. No se sentía capaz de hacer lo mismo con Gajeel y aquello le enojaba y, al mismo tiempo, la hacía sentir una mala persona.
- Debes cuidarte más. La próxima vez podría ser peor – exclamó Droy en tono preocupado, sacando a la chica de sus contrariados pensamientos – Además, te ves bastante delgada. Deberías comer más… Toma – el robusto chico que no acostumbraba a compartir sus alimentos le extendió a la peliazul un par de panes dentro de una bolsa.
- Yo no estoy delgada. Sigo igual que siempre – chilló la pequeña haciéndose la ofendida, pero sabiendo muy bien que su amigo no decía aquello con mala intención.
Inmediatamente escuchó la risa de Lucy a su lado y se volvió a verla buscando apoyo.
Por su parte, Lucy no pudo evitar reír ante la situación. Le entretenía de sobremanera ver cómo tanto Jet como Droy siempre metían la pata en los continuos intentos de simpatizar con Levy.
No era secreto para nadie que ambos chicos gustaban de la joven peliazul y se peleaban por su atención. Sin embargo, para Levy no eran más que buenos amigos y, a pesar de intentar hacerles entender su posición, los chicos solo intensificaron la demostración de interés por ella.
- ¿Tú no sabes que es de mala educación hablar del peso de una chica? - manifestó Lucy dirigiéndose directamente hacia Droy, pero siempre con una sonrisa burlona en sus labios. El chico se avergonzó notoriamente ante la llamada de atención de la Heartfilia y solo optó por colocar cerca los panes que le había ofrecido a Levy con anterioridad, dejando notar que aun así continuaba defendiendo su punto de vista de forma silenciosa.
- Así es. Es como hablar de su estatura. No seas zoquete - esta vez Gray tomó la palabra, quien se levantó de su silla y se apoyó de la mesa para alcanzar a darle un manotazo en la cabeza al regordete pelinegro. Inmediatamente todos rieron ante su acción y por su comentario, todos excepto Levy, a la cual le molestaba en demasía que bromearan con su estatura.
Lucy rio fuertemente, pero al notar la cara de pocos amigos de su amiga se obligó a detener su risa y se volvió hacia Gray para propinarle un manotazo.
- No seas imprudente - exclamó la rubia luego de asestar el golpe. Gray se quejó por lo repentino del manotazo más que por la fuerza del impacto, después de todo Lucy no lo había golpeado con rudeza. Y, a pesar de la llamada de atención de Lucy, todos continuaron riendo por el comentario.
Levy se limitó a continuar comiendo sin decir palabra, notando que Gajeel era uno de los que más se carcajeaba, al igual que Natsu, por lo que ambos se ganaron una mirada amenazante de su parte.
Aunque fue por solo unos segundos, era la primera vez en un tiempo, pasando por alto lo del día anterior, que la castaña mirada se cruzaba directamente con aquella de intenso escarlata.
Gajeel sonrió divertido sin rehuirle a la iracunda y poco amenazante mirada de Levy, hasta que ella volvió su mirada hacia otra dirección. Concretamente hacia Natsu.
- Es broma. Es broma - el pelirrosa reaccionó rápido ante la mirada de advertencia de su pequeña amiga – Yo creo que lo que intentaba decir el tonto de Droy era que debes alimentarme mejor. No más – Natsu intentó aligerar la tensión de Levy, por lo que soltó lo primero que se le vino a la mente.
- Juvia está de acuerdo. Levy no está delgada - Juvia también quiso intentar acomodar las palabras del pelinegro de curiosas entradas para que ni él ni Levy se sintieran mal.
- Juvia, ¿estás queriendo decir que Levy está gorda? – exclamó Gray llevando sus manos a sus labios de forma exagerada. Todos explotaron en risa, excepto ambas peliazules.
- J-Juvia no quiso decir eso - Juvia se encontraba bastante incómoda al pensar que Levy se podía tomar a mal sus palabras, por lo que trató de negar rotundamente aquella afirmación, siendo ignorada totalmente por todos los que estaban riendo.
Levy negó en silencio y sonrió un poco, después de todo sus amigos se estaban divirtiendo a costa de ella y de la inocente Juvia.
- Es broma, Juvia – formuló el Fullbuster a duras penas, luego de terminar de reírse. Automáticamente elevó su brazo y lo dejó reposar encima de los hombros de la Lockser, como acostumbraba últimamente. La chica se sonrojó fuertemente ante aquella acción, pero no hizo ningún gesto de querer alejarlo, simplemente disfrutó de los fuegos artificiales que emergieron en su pecho y estómago.
- Si continúan metiéndose conmigo no los ayudaré con ninguna clase – amenazó Levy antes de que alguno hiciera cualquier otro comentario sobre ella.
Inmediatamente los chicos se retractaron, sabiendo que además de eso Levy también los castigaría con dura indiferencia.
Luego de aquello el almuerzo transcurrió con normalidad, pues tocaron el tema del viaje escolar y no pararon de hablar sobre ello hasta que sonó la campana que indicaba la continuación de las clases.
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Durante el último descanso de clases, Levy se encontraba dando un breve repaso a sus anotaciones cuando Bisca, la joven secretaria del director Makarov, ingresó al aula y la llamó por su nombre. Todos dentro del salón quedaron en silencio mientras Levy se acercaba a la chica de lacio cabello esmeralda. Esta en voz baja le manifestó que el director la estaría esperando en su oficina después de clases, a lo que Levy asintió sin hacer preguntas.
La secretaria se despidió educadamente y se retiró sin más.
Por otra parte, dentro de la Mcgarden explotó un fuerte nerviosismo ante el recado que le acababan de comunicar.
Lentamente se dirigió hacía su puesto y tomó asiento, comenzando a sentir sus manos más frías de lo normal, señal obvia de nerviosismo.
- ¿Qué quería? - preguntó inmediatamente Lucy sin poder contener la curiosidad.
- Que me dirija a la oficina del director después de clases – respondió Levy, volviéndose hacia Lucy con rostro preocupado.
- ¿Por qué? – cuestionó la rubia sorprendida, sin entender la razón de aquella citación.
- No tengo idea, pero no debe ser nada bueno – Levy suspiró apesadumbrada mientras intentaba imaginarse diferentes escenarios.
- Tranquila. De seguro es algún tema relacionado con tu abogado – la Heartfilia intentó tranquilizar a la peliazul, quien ante aquella respuesta la observó con terror.
- Eso me asusta más - Lucy rio nerviosamente luego de aquella confesión – ¿Eres consciente de que la última vez que me llamaron para hablar sobre algo relacionado con mi abogado terminé en Phantom Lord? – Levy casi se lleva las manos a la cabeza de solo recordarlo. Pensar que probablemente su futuro universitario estaría en riesgo por su abogado nuevamente le hacía sentir escalofríos.
- Está bien, vamos a calmarnos. No le des más vueltas al asunto – Lucy obligó a su amiga que la observara a los ojos, tomando entre sus manos ambas mejillas de la pequeña peliazul – Seguro es algo sin importancia – Levy quiso creer fervientemente en las palabras de la rubia, por lo que respiró profundo e intentó desviar su atención de todo pensamiento negativo.
Sin mucha demora comenzó la que sería la última clase del día.
A pesar de que la peliazul hacia su mejor intento por prestar atención a las palabras de la profesora, sus manos continuaban heladas y la ansiedad se estaba apoderando de ella.
Cuando la clase por fin terminó, la Mcgarden no quiso retrasar lo inevitable. Salió del salón, luego de que Lucy le dijera que la esperaría para partir, y se encaminó hacia la oficina del director a paso medianamente tranquilo.
Una vez entró a la estancia, fue recibida por Bisca, quien se encontraba sentada detrás de un escritorio. La chica de cabellos esmeralda la saludó amablemente y le dijo que esperara mientras anunciaba su presencia.
Levy la vio desaparecer por una puerta doble que estaban a un lado del escritorio y optó por sentarse en una de las sillas que estaban cerca del ventanal.
No pasó ni un minuto cuando Bisca volvió a salir y le indicó que podía entrar.
Levy le agradeció con una sonrisa, intentando disimular su nerviosismo. Atravesó la puerta a paso calmado y la misma fue cerrada poco después por Bisca, quien se quedó afuera.
- Adelante, Levy. Siéntate - Levy identificó la cordial voz del director de Fairy Tail, Makarov, el cual se encontraba sentado detrás de un imponente escritorio. La Mcgarden, bastante nerviosa, se sentó en una de las dos sillas que se encontraban frente al escritorio del hombre y esperó paciente a que el mayor levantara la mirada de un par de documentos que reposaban sobre el escritorio – Se me ha notificado que estuviste ayer en la enfermería. ¿Qué ocurrió? – el anciano fue directo al punto, sorprendiendo a la chica, la cual esperaba todo menos que le cuestionaran sobre lo sucedido el día anterior.
- Así es. Me sentí débil antes de partir a casa - las mejillas de la chica se incendiaron al manifestar en voz alta las consecuencias de su negligencia – Porlyusica-san dijo que pudo ser a causa de una baja de azúcar, debido a que no he comido como se debe – explicó con más detalle mientras veía cómo el anciano asentía – Hoy me realicé las pruebas de sangre que ella me recomendó. A causa de ello llegué un poco tarde a clases. Si es por eso aquí tengo el justificativo del hospital… - Makarov levantó una mano pidiendo que se detuviera al notarla acelerada y nerviosa.
Levy calló inmediatamente y se mordió el labio inferior, en busca de drenar un poco la inquietud que la estaba asaltando.
- Está bien, Levy - habló pausadamente el hombre al tiempo que entrelazaba sus dedos a la altura del mentón – Eres una alumna modelo, por lo que no me siento en la necesidad de dudar de tus palabras – Levy sonrió tímidamente ante aquella afirmación y sus mejillas reflejaron un tono rosáceo poco intenso – Sin embargo, como alumna de este instituto entenderás que mientras estés aquí eres nuestra responsabilidad, ¿no es así? – la peliazul asintió a pesar de no entender el significado de aquellas palabras, por lo que esperó pacientemente a que Makarov continuara hablando – ¿Llevarás el control de los exámenes de sangre con un médico particular? – preguntó el anciano de canas pronunciadas con la misma voz suave y agradable, transmitiéndole un poco de confianza a la chica.
- No. Porlyusica-san dijo que podía llevarle los resultados y ella se encargará de darme instrucciones – Levy estrujó la falda de su uniforme repetidas veces mientras hablaba, signo de continuar nerviosa a pesar de que la situación no parecía ser grave.
- Muy bien - el anciano rompió el enlace de sus dedos y colocó ambas palmas sobre el escritorio –Levy, debido a que eres nuestra responsabilidad, no podemos poner en riesgo tu salud durante actividades extra académicas, de las cuales se puede prescindir. Por ello debo notificarte que no podrás asistir al viaje escolar, a no ser que Porlyusica lo considere seguro – Levy sintió aquellas palabras como un balde de agua fría y Makarov lo pudo notar - ¿Cuándo te entregarán los resultados de la prueba de sangre? – el anciano continuó, en un intento de explicarle la situación para que no se desanimase.
- Mañana – la chica respondió con pocos ánimos mientras analizaba aquella situación, la cual daba por perdida - Puedo buscarlos en la mañana y traerlos – la mirada castaña decayó notablemente, por lo que el hombre decidió continuar hablando.
- Excelente. Ya que decidiste que Porlyusica los revisara, ella será la encargada de evaluar tu situación. Si no es nada grave podrá otorgarte el permiso de viajar – el anciano hizo una pausa rápida, estudiando la mejor manera de decir sus siguientes palabras - Sin embargo, si los resultados reflejan una anomalía que requiera de supervisión tendrás que abstenerte de asistir al viaje escolar – la peliazul se quedó helada con aquel ultimátum, pero no tenía ningún argumento con el cual refutar, por lo que solo atinó a asentir y aceptar las condiciones que le estaban imponiendo.
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- ¡No puede ser, Lev-chan! – el grito de Lucy se escuchó fuerte por toda la estancia. Ambas chicas se encontraban a solas en la comodidad de su hogar, por lo que no se preocuparon porque alguien escuchara.
- Por esto no te quise contar en Fairy Tail. No quiero que nadie se entere - mencionó ya resignada la peliazul mientras se hundía en el mueble.
- Están exagerando – la rubia lucía exaltada con la noticia y lo demostraba caminando de un lugar a otro dentro de la misma estancia – Fue un simple mareo… ¿verdad? – a esas alturas la Heartfilia ya comenzaba a indagar otras posibilidades, llegando a preocuparse de más.
- Eso espero, Lu-chan – la voz de Levy iba perdiendo fuerza cada vez más – No quisiera perderme el viaje por nada, pero a estas alturas ya no sé qué esperar – Lucy tomó asiento al lado de su amiga mientras la escuchaba atentamente – Pero si debo faltar, no quiero que nadie sepa hasta llegado el momento – la Mcgarden miró a su rubia amiga fijamente con una notoria desilusión en sus ojos.
- Todo saldrá bien. Ya verás – Lucy le dio ánimos mientras buscaba su pequeña mano para apretarla de forma reconfortante.
Permanecieron un par de minutos en completo silencio hasta que Lucy decidió hablar de temas más animados y poco después la tensión en el ambiente se disipó.
Ambas se distrajeron y rieron juntas. Después de cenar repasaron algunos temas que seguro aparecerían en el examen del día siguiente y luego cada una partió a su habitación, ansiosas y nerviosas.
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Al día siguiente fue mucho más fácil retirar los resultados de la prueba de sangre, por lo que en esa ocasión la visita al hospital fue rápida y sin demoras.
Lucy y Levy ojearon los resultados en busca de una buena señal, pero no lograron entender los términos ni los valores mostrados, por lo que lo dejaron a un lado y se encaminaron inmediatamente a Fairy Tail, logrando llegar poco antes de que sonara la campana anunciando el inicio de la primera clase.
Después de lo sucedido aquella tarde en las escaleras y las terribles sensaciones que Levy experimentó, le quedaban pocas ganas de saltarse las comidas y menos luego del ultimátum del director. Para sus adentros rogaba que todo saliera bien en aquellos resultados y que ninguna sorpresa apareciese.
Una vez sonó la campana del primer descanso, Levy junto a Lucy se retiraron del aula, tratando de no llamar la atención de sus demás compañeros. Se dirigieron rápidamente hacía la enfermería y tocaron la puerta para anunciarse, luego ingresaron a la estancia una después de otra.
Levy saludó amablemente a la enfermera pelirrosa, la cual le devolvió el saludo de forma seca.
- ¿Cómo te sientes? - indagó Porlyusica, detallando las facciones de la pequeña chica.
- Mejor. No he vuelto a sentir nada extraño – a pesar de la seriedad de la mujer, Levy le sonrió mientras hablaba – Ayer me realicé las pruebas que ordenó. Aquí tiene los resultados – la peliazul extendió el sobre que contenía varios papeles en su interior y continuó sonriendo, queriendo ocultar su nerviosismo. Porlyusica tomó con una mano el sobre y procedió a extraer su contenido.
- Siéntate en aquella cama – señaló la mujer de forma seria antes de empezar a analizar los resultados. Levy acató el mandato sin protestar y se sentó sobre la cama que le habían indicado, bajo la ansiosa mirada de su amiga.
Mientras tanto, la anciana se enfocó en los papeles que tenía entre sus manos.
Transcurrió lo que para las chicas fueron eternos minutos hasta que la pelirrosa levantó la mirada hacía la Mcgarden. Sin decir palabra alguna se acercó hasta la cama con el aparato para tomar la presión arterial y envolvió el brazo de la joven con el brazalete para empezar el proceso de medición.
Levy la observó sin perder ningún detalle, sintiendo cómo el brazalete comprimía su brazo cada vez más, al tiempo que le bombeaban aire, a tal punto que ella misma lograba sentir las palpitaciones en un área específica del brazo – Parece estar todo bien – las palabras de Porlyusica no transmitían ninguna emoción. Sin embargo, para Levy y para Lucy fueron las mejores palabras que habían escuchado ese día – Los exámenes muestran algunos valores bajos, pero no es grave. Es normal cuando llevas una alimentación deficiente – la mujer liberó a Levy del tensiómetro y se alejó para colocarlo sobre el escritorio – Quítate la ropa. Te pesaré y mediré para elaborar una dieta adecuada a ti – explicó la anciana.
Levy asintió a todo y con una sonrisa comenzó a despojarse de su ropa sin vergüenza alguna al sentirse en confianza con su amiga y con la enfermera.
Lucy se atrevió a preguntar por el permiso para viajar a lo que la mujer respondió que no parecía haber problema, siempre y cuando siguiera sus indicaciones.
Posteriormente, Porlyusica anotó las medidas que le proporcionó la báscula una vez Levy se subió y luego de realizarle un par de preguntas más a la chica la dejó ir, con la condición de que volviera la semana entrante a buscar el programa alimenticio que le tendría preparado.
Ambas jóvenes salieron felices de aquella habitación, dando por hecho que la peliazul podría viajar sin problema alguno y disfrutarían juntas del viaje que estaba a la vuelta de la esquina.
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Levy no podía evitar sentirse afortunada ya que, a pesar de la mala experiencia que vivió, su cuerpo parecía empezar a agradecer los cuidados que estaba teniendo. Se sentía con más energías y ánimos. Logró culminar todos los exámenes de esa semana de forma exitosa y se sentía insuperable.
El fin de semana se preocupó solo por reajustar su cronograma y se dedicó al estudio, faltando a algunas reuniones en Fairy Tail. Se dispuso a adelantar todo para luego disfrutar tranquilamente del viaje y de la compañía de sus amigos sin que nada se interpusiera.
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Al iniciar la nueva semana acudió a la enfermería, según lo acordado.
Porlyusica volvió a examinar su presión arterial y luego le entregó el programa que le había prometido, dándole las instrucciones necesarias y recordándole que lo tenía que seguir al pie de la letra si no quería volver a pasar por la misma experiencia.
La Mcgarden le agradeció de corazón a la mayor y sin mayor dilación partió a clases con alegría.
El buen humor de Levy se mantuvo durante toda aquella semana. Puso en marcha el programa alimenticio que le habían facilitado y no se podía sentirse mejor. Quería demostrarle a su director que todo estaba bien y no volver a preocupar a sus amigos.
La semana culminó en un abrir y cerrar de ojos, puesto que todos estaban atareados con los deberes, evaluaciones y los preparativos para el viaje, el cual iniciaría a finales de la semana entrante.
El fin de semana Lucy logró convencer a Levy de salir y, junto a Natsu, fueron arrastrados a un centro comercial con el objetivo de comprar artículos necesarios y ropa para el viaje, ya que tenían la libertad de dejar a un lado el uniforme escolar durante aquellos días, siempre y cuando la vestimenta acatara las normas del instituto.
La rubia desbordaba emoción y Natsu compartía su felicidad mientras que, poco a poco, ambos comenzaban a contagiar a Levy con su entusiasmo. Compraron, comieron y se divirtieron hasta parar un rato en el gremio y compartir con los demás.
A comienzos de la nueva semana, Levy se sentía con energías renovadas y estaba preparada para dar lo mejor de sí durante las evaluaciones que estaban pendientes.
Lo mejor no solo era que al final de la semana partirían de viaje, sino que al culminar la semana también cesarían las evaluaciones seguidas, debido a que las vacaciones de verano se aproximaban y tendrían un corto respiro.
Sin embargo, sería entonces cuando iniciaría el curso para el examen de admisión.
De solo pensarlo los nervios se apoderaban de la Mgarden, por lo que prefería distraerse con otros pensares y no dejar que la situación la abrumara como hacía unas semanas atrás.
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El buen humor de Levy mejoró cuando Porlyusica firmó el permiso de viaje y se lo pudo entregar a Makarov sin problema alguno.
Las cosas parecían ir a la perfección. Hasta que publicaron las notas de un par de evaluaciones que realizaron las semanas anteriores.
La Mcgarden se sorprendió al divisar su nombre en la parte inferior de la lista, acompañado de una nota escasamente arriba del promedio aprobatorio.
De igual manera, los ánimos de Lucy disminuyeron notablemente al toparse con una nota bastante similar a la de su amiga, un poco más alta, pero de igual forma haciéndole compañía en la parte inferior de la lista.
Aquellas calificaciones pertenecían al examen que no habían logrado completar debido a que tuvieron que asistir al hospital.
Esta vez Levy se sintió completamente culpable al notar la decepción en el rostro de Lucy.
- Lu-chan - fue lo único que alcanzó a decir la peliazul antes de que un escándalo a su alrededor la acallara.
- ¡Te gané, Salamander! - la voz de Gajeel sonó fuerte y clara por toda la estancia, haciendo que los presentes se volvieran en su dirección.
- Solo por un poco, Kurogane – el pelirrosa enfrentó la mirada jocosa de su rival – Debería contar como empate. Son solo décimas – intentó mediar el Dragneel con ansias de no sentirse inferior.
- Ni lo sueñes – Gajeel se carcajeó prolongadamente con la intención de molestar a su contrincante. Natsu estuvo a punto de aplicarle una llave si no hubiera sido porque su novia intervino con el claro propósito de evitar un escándalo mayor.
Mientras todo acontecía, Levy volvió su mirada hacia la lista de notas, encontrando en primer lugar a Juvia, seguida de Cana y, sorprendentemente, de Gajeel. Natsu estaba inmediatamente después de Gajeel y luego se posicionaban Jet y Gray. No quiso seguir mirando, intentando no volver a toparse con su decepcionante calificación.
- Felicitaciones – Levy se sorprendió por el claro susurro de Gajeel, pero cuando lo buscó con la mirada se percató que aquellas palabras iban dirigidas a Juvia, quien estaba a un lado de ella observando embelesada la lista de calificaciones. Levy quiso decirle algo también, pero no quería sentirse intrusa entre aquellos dos, así que optó por alejarse.
Poco después Gray se acercó a la Lockser y pasó su brazo por encima de los hombros femeninos.
- Eres una geniecillo – alabó el Fullbuster mientras observaba la nota de la chica y luego buscaba la propia – ¿Viniste a ser el remplazo de Levy o de Lucy? – la Mcgarden llegó a escuchar aquella tonta pregunta y de esa forma supo que Gray buscaba llamar su atención a modo de broma, aun así no pudo evitar sentirse herida ante tal comentario. Ya era suficiente con aquella nota que disminuiría considerablemente su promedio casi perfecto.
Por su parte, Lucy golpeó al chico en una costilla sin pensarlo dos veces, dejando salir un poco de su rabia interna.
- Juvia logró alcanzar el primer lugar en esta ocasión solo porque Levy y Lucy llegaron tarde – la peliazul reafirmó lo que todos sabían, con el deseo de que las mencionadas no se sintieran desplazadas por ella.
- La próxima vez yo seré el primero – la voz enérgica de Natsu ensordeció a los presentes – No dejaré que me ganes – Lucy rio cuando su novio se lanzó sobre Gajeel y empezaron a forcejear, batalla a la que se sumó Gray solo porque sí.
La Heartfilia reconocía que todos se estaban esforzando por mejorar en los estudios y aquello la alegró de manera inusual.
Esta vez su amiga y ella habían fallado, pero le otorgaron la dicha a sus compañeros, lo cual no sucedía seguido.
En ese momento se prometió a sí misma estudiar en serio y mejorar aquella fatídica nota con otras notas perfectas.
Fue entonces como la mirada de determinación se reflejó tanto en Lucy como en Levy Mcgarden.
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La semana continuó su curso normal, pasando los días entre evaluaciones, clases normales, sesiones de estudio y pequeñas reuniones entre amigos.
Gajeel se sentía satisfecho con los resultados que estaba logrando. Había superado al Dragneel en distintos exámenes y aquello lo ponía de muy buen humor. Y, aunque fuera solo en una oportunidad, también había logrado superar a la novia de su amigo y a la pequeña peliazul, a la cual volvía a evitar fervientemente.
Reconocía que su logro se debía a que ambas chicas no llegaron a tiempo ese día, pero de igual forma se regocijaba por el resultado.
El pelinegro debía aceptar que nunca esperó que su estancia en Fairy Tail fuera tan divertida y menos cuando se dio cuenta que tendría que estudiar como desquiciado para lograr el ritmo adecuado dentro de clases.
Sin embargo, no le estaba yendo tan mal como había imaginado. Después de todo solo necesitó un poco de dedicación para llegar al nivel de los demás y aquello lo complacía.
Aun así, cuando el Redfox miraba hacia atrás no reconocía el momento en el que había cambiado el rumbo de su vida.
Durante su estadía en Phantom Lord predominaron las fiestas, los vicios tempranos y las relaciones casuales. Absolutamente todos los estudiantes de Phantom se alineaban a aquello y no aspiraban a más, él incluido. Nunca se vio preocupándose por sus notas, promedio o por hacer lo moralmente correcto, pues simplemente hacía lo que quería y todo estaba a su alcance, y si no lo estaba lo conseguía. Por ello, se sorprendía de sus acciones y de cómo las cosas habían cambiado en tan poco tiempo de estar en Fairy Tail.
El Gajeel empollón nunca estuvo dentro de sus planes y aun así ahí estaba, disfrutando de aquello y divirtiéndose.
Juvia, por otro lado, también estaba orgullosa de haber logrado aumentar sus notas y promedio. Aquel logro estaba contribuyendo a sentirse más segura y gracias a ello se desenvolvía mejor en su alrededor.
Las cosas con Gray también iban bien. No era que su relación hubiera avanzado a grandes rasgos, pero sentía que eran más cercanos. Cada vez hablaban más y el chico se sentía en mayor confianza mientras transcurrían los días.
Y lo demostró cuando decidió intercambiar números con la peliazul.
La Lockser no se podía sentir más feliz cuando recibió el primer mensaje del chico y desde entonces hablaban ocasionalmente por chat cuando no estaban en el instituto o en el gremio.
Y de esa forma, entre risas, sorpresas y anhelos, el viaje escolar estaba a un solo día de iniciar.
Muchos se sentían ansiosos por el paseo y otros se alegraban más porque la semana estuviera cerca de terminar.
- ¿Pueden creer que ya mañana nos iremos de viaje? – la emoción de Lucy desbordaba en sus palabras. La chica estaba junto al resto del grupo mientras almorzaban durante el descanso entre clases – Por fin podré despejar mi mente - la ilusión se reflejó en sus ojos tras lo dicho.
Levy sonreía ante el buen humor de su amiga, el cual no solo se debía al viaje, sino que también era producto de la entrega de notas de otras evaluaciones, en las cuales había logrado destacar con una calificación perfecta, dejando atrás a Levy por un par de décimas. Aquello no solo ponía de excelente humor a Lucy, pues la Mcgarden también resplandecía por haber recuperado su posicionamiento entre los primeros puestos de la lista.
- Lo has mencionado unas cuatro veces ya – Gray respondió sin importarle tener la boca llena de comida – Espero que mañana no te quedes dormida - el chico hacía alusión al viaje de primer año, donde Lucy casi se lo pierde por haberse quedado dormida y desde entonces bromeaban con ello.
- ¡Cállate! - respondió tosca la rubia deseando lanzarle cualquier objeto a su alcance, pero se contuvo – Lev-chan me despertará, ¿verdad? – Lucy buscó apoyo en su amiga.
- Por supuesto, Lu-chan – la peliazul, quien ya había terminado de comer, secundó a su amiga – No nos perderemos este viaje por nada del mundo – en los ojos de Levy también se veía reflejada la ilusión que significaba aquel evento.
- Es más, no puedo esperar por estrenar los conjuntos que me compré – los ánimos de la Heartfilia iban en aumento.
- Mejor es no llevar nada – las palabras de Gray llamaron la atención de un par de ojos azul profundo.
- Eso déjalo para las aguas termales – Levy desvió rápidamente el tema antes de que Lucy y Gray se enfrascaran en una de sus típicas discusiones.
- ¿Aguas termales? – Juvia tomó la palabra ante las palabras de la otra peliazul – ¿Iremos a las aguas termales? – un brillo peculiar nació en los ojos azulados de la chica.
- Así es. ¿No has leído la reseña de la posada donde nos quedaremos? – cuestionó Lucy, sorprendida por la pregunta de la tímida Lockser – Cuenta con las aguas termales con mejor calificación de la zona – explicó la rubia con tono emocionado.
- Yo tampoco sabía eso – mencionó Gray observando con desconfianza a la Heartfilia - ¿De dónde sacas tanta información? – preguntó curioso el chico mientras terminaba de comer.
- Simplemente realicé una pequeña investigación de a dónde vamos para prepararme con lo necesario – argumentó la rubia, sintiéndose orgullosa de su insaciable curiosidad – Eso me recuerda que hoy debo comprar unas cuantas cosas que nos hicieron falta – esta vez la rubia miró a Levy, dirigiendo a ella sus palabras.
La Mcgarden solo asintió ante aquello.
- ¿P-Puedo acompañarlas? – preguntó tímida Juvia, sintiéndose inquieta ante las palabras de Lucy, al hacerla dudar sobre tener todo lo necesario para el viaje que emprenderían al día siguiente.
- ¡Claro! – Lucy saltó de la emoción ante la pregunta de Juvia – Si necesitas algo yo te puedo ayudar a buscar – la Lockser sonrió aliviada al sentirse incluida.
- Las hemos perdido – anunció Gray con una sonrisa divertida - ¿Hoy no íbamos al gremio? – consultó el Fullbuster dirigiéndose al pelirrosa que había estado distraído engullendo su almuerzo.
Natsu al notar que la pregunta iba dirigida hacia él tragó lo que estaba masticando y procedió a contestarle a su amigo.
- Claro. Puede ser cuando ellas terminen – el pelirrosa habló en tono despreocupado mientras volvía a llevarse un nuevo bocado de comida.
- No quiero perder mi tarde en el centro comercial – se quejó el Fullbuster mientras era observado por el grupo.
- No es necesario que nos acompañen. Podemos tener una tarde de chicas – sugirió Levy haciendo sonreír ampliamente a su mejor amiga.
- Así es. Nos encontraríamos en el gremio luego – la rubia se dirigió a su novio, el cual tenía la boca llena de comida, por lo que solo recibió un simple asentimiento de cabeza.
- Continuando con el tema de las aguas termales… ¿son mixtas? – la pregunta de Jet salió de la nada, haciendo reír a parte del grupo.
- Claro que no. Pervertido – respondió con indignación la rubia, conociendo las intenciones de los chicos. Sus amigos volvieron a reír y procedieron a terminar sus comidas correspondientes antes de que la hora de descanso acabara.
Una vez sonó la campana indicando el regreso a las clases, todos volvieron a sus asientos y se enfocaron en las palabras de la profesora de turno.
Los deberes terminaron en un abrir y cerrar de ojos y las chicas no podían estar más alegres por ello.
- Nos vemos en Fairy Tail – se despidió Juvia del Redfox antes de abandonar su lugar y acercarse con una sonrisa hacia sus nuevas amigas.
Gajeel la observó alejarse sin decir nada. Segundos después fue llamado por Natsu para partir todos juntos.
Los chicos fueron directo al gremio, con planes de competir entre ellos ante cualquier reto que apareciera.
En cambio, las chicas tomaron un camino diferente a ellos y se dirigieron al centro comercial más grande y popular de Magnolia, encontrando cualquier cantidad de tiendas en las que terminarían distrayéndose sin tener alguna necesidad especifica.
Juvia se sentía a gusto con las otras dos chicas y se estaba divirtiendo como nunca, incluso en el momento en el que abarcaron el tema de Gray y lo bien que parecía ir su reciente relación de amigos.
Luego de visitar algunas tiendas de cosméticos y zapatos, ingresaron a una tienda de ropa en la que Lucy insistió probarse un par de camisetas que le llamaron la atención, no necesariamente para usar durante el viaje.
Levy y Juvia accedieron a acompañarla a las afueras de los vestidores, dispuestas a dar su opinión sincera sobre las prendas.
La primera opción de Lucy fue una camiseta blanca, manga larga, pero con los hombros descubiertos y un par de tiras adornándolos. Esta la acompañó con un pantalón de mezclilla rasgado a diferentes alturas de las piernas. Ante aquel atuendo tanto Levy como Juvia dieron el visto bueno, convenciendo a la rubia de adquirirlo.
Con la emoción a flor de piel por estarse probando ropa hermosa, la Heartfilia se animó a probarse una blusa más sensual, llena de brillos y un escote pronunciado, ideal para alguna salida nocturna. La blusa la acompañó con el mismo pantalón de mezclilla, agregándole un toque más casual.
Al salir del probador la rubia se encontró con dos opiniones diferentes.
- Está hermosa – Levy quedó cautivada con la hermosa blusa que había elegido su amiga, la cual le quedaba a la perfección, amoldándose de forma adecuada a cada curva de la chica.
- E-Es…demasiado – articuló Juvia con un sonrojo en el rostro mientras señalaba el escote de la prenda.
- ¿Tú crees? Puede que si sea demasiado atrevido – mencionó Lucy al mismo tiempo que se miraba reflejada en un gran espejo cercano.
- A mi parece perfecta. Muestra lo necesario para que te veas sexy sin ser indecente – se expresó con sinceridad la chica de ojos avellana – A Natsu le gustaría – añadió Levy con un toque pícaro que logró ruborizar a las otras dos chicas presentes.
- E-Es bastante linda la verdad, pero a Juvia no le gustaría mostrar tanto – mencionó Juvia por lo bajo. Lucy, quien se estaba observando en el espejo, se volvió a verla con sorpresa.
- ¿Te da vergüenza? – cuestionó la Heartfilia curiosa.
- A Juvia no le gusta que sobresalgan – la peliazul hizo una seña refiriéndose a sus prominentes senos, mientras el sonrojo en sus mejillas se intensificaba – No se ve bien -
- ¿De qué hablas? Esa blusa te quedaría genial a ti también – Levy no pudo evitar elevar un poco su voz ante las palabras de la chica que tenía a un lado, quien se sonrojaba cada vez más – Tienes un cuerpo hermoso – halagó con sinceridad la Mcgarden, no pudiendo creer lo que acababa de escuchar.
- A Juvia no le gusta que se noten – explicó Juvia recordando cómo algunas chicas se burlaban de su prominente delantera – Juvia desearía que fueran pequeñas – la cara de sorpresa de Levy no se hizo esperar.
- ¿Estás loca? Tienes un cuerpo ideal que volvería loco a cualquiera. Debes lucirlo – la Mcgarden sujetó de los hombros a Juvia observándola fijamente. Lucy rio ante la escena, pues conocía bien el complejo de Levy por sus pechos pequeños.
- Si te avergüenza un escote pronunciado, podrías intentar con uno más recatado que te haga sentir segura – Lucy se acercó a la Lockser posando también una mano en su hombro – Recuerda que con un poco de sensualidad y seguridad tendrás a Gray comiendo de tu mano – el sonrojo de Juvia no abandonaba su rostro y sintió temor ante la mirada de sus dos amigas, pero al mismo tiempo un sentimiento agrandable se apoderó de su pecho, pues nunca nadie la había hablado de aquella forma – Tengo un cambio más de ropa. Luego saldré y buscaré una blusa que vi cuando entramos y que creo que te quedará perfecta – Levy asintió ante la idea de su mejor amiga y la animó a cambiarse rápido para que Juvia lo hiciera luego.
- Mi tía dice que los pechos pequeños son símbolo de elegancia – susurró Juvia cuando Lucy ingresó al probador nuevamente, en un tono serio que Levy nunca le había escuchado - Mientras que los pechos grandes representan vulgaridad. Por eso es mejor ocultarlos – Levy se quedó sin palabras. Tras algunos recuerdos, Juvia perdió el brillo de su mirada y le dejó saber a la Mcgarden que estaba llena de complejos impuestos por una sociedad cerrada.
- No soy nadie para decir que está equivocada, pero desde hace años he sido testigo de cómo Lucy es halagada por su cuerpo, tanto por hombres como por mujeres – mencionó en voz suave Levy, mientras tenía la mirada puesta en la cortina por la que había desaparecido su amiga – Puede ser sensual y elegante al mismo tiempo y con diferentes atuendos demostrar la misma seguridad ante todo, logrando transmitir su verdadera esencia – esta vez Levy observó directamente a Juvia, para notar que ella ya la estaba mirando fijamente desde un principio, prestándole total atención a sus palabras – Siempre dependerá de cómo te sientas y lo que quieras transmitir a los demás. Tú tienes el control – Juvia sentía que aquellas palabras calaban en su interior y mientras las procesaba notó como Levy desvió su mirada de ella y volvía a tomar la palabra – En cambio yo puedo ser elegante, pero sensual jamás. Siempre terminan comparándome con una niña – a la Lockser le sorprendió la risa repentina de Levy tras sus palabras y cuando estuvo a punto de decirle algo al respecto Lucy salió del probador luciendo una camisa negra con transparencia en los hombros y una falda ajustada a la cintura con adornos de acero.
Levy observó a su amiga con una sonrisa sin saber cómo describir aquel atuendo que le aportaba un estilo oscuro no muy típico de la rubia.
- Lo sé. Luzco como si fuera la novia de Gajeel - ante este comentario las tres rieron durante varios segundos – Tal vez si me compro unas botas pueda completar el look – Juvia no pudo evitar reírse, pues el estilo al que se estaba refiriendo la rubia era muy parecido al de su amigo.
- Y perforar por lo menos tus orejas – el comentario de Juvia tomó desprevenida a las otras dos chicas, quienes rieron con más fuerza.
- Pobre Gajeel – exclamó Lucy cercana a derramar una lágrima debido a la insistente risa que la había atacado – Si nos escuchara tendría deseos de matarnos –
- No creo – defendió Juvia deteniendo su risa, pero permaneciendo con una sonrisa divertida dibujada en sus labios – Estaría bromeando también. Gajeel no es tan malo como parece – Levy también dejó de reír, pero no se animó a decir nada al respecto, evitando involucrarse de cualquier manera con el pelinegro en mención.
- Si tú lo dices… lo conoces mejor que nosotras – comentó de forma despreocupada Lucy aun con una sonrisa adornando sus labios – Vuelvo enseguida para buscarte algo – la rubia le guiñó un ojo a la peliazul de largas pestañas e ingresó rápidamente al probador por última vez.
- Gajeel en realidad no es malo – volvió a mencionar Juvia a lo que Levy dirigió su mirada al suelo, evitando hacer contacto visual con la chica – Solamente no sabe expresar sus sentimientos de forma correcta – Levy no pudo evitar sonreír ante aquellas palabras, las cuales fueron bastante similares a una frase que le había dicho el padre de Gajeel hacia un tiempo atrás – El lado bondadoso de Gajeel siempre aparece cuando menos se espera, pero cuando más se necesita – Juvia pronunciaba cada palabra con seguridad y sin dudar – Gajeel… de verdad se arrepiente de lo que le dijo a Levy al llegar a Fairy Tail – esa oración hizo que un escalofrió recorriera el cuerpo de Levy, no pudiendo evitar levantar su mirada como reacción a esas palabras.
Lucy salió del vestidor luciendo el colorido uniforme de Fairy Tail y con la ropa que se acababa de probar en manos. Les sonrió a ambas chicas y se encaminó en busca de la prenda que había mencionado con anterioridad.
Juvia no habló más y Levy se sintió incómoda, sin saber cómo responder ante aquella revelación, pues no solo le sorprendía saber que el chico se arrepentía de sus toscas palabras, sino que también la desconcertaba el hecho de que le hubiera contado a Juvia sobre aquel acontecimiento.
Ante el silencio de la Mcgarden, Juvia se arrepintió de sus palabras por el temor de haber hecho enojar a la chica.
Sin saber cómo remediar aquel incómodo silencio estuvo tentada a disculparse y salir de la tienda. Sin embargo, Lucy regresó rápidamente mostrando no solo una, sino tres diferentes prendas en sus manos. Inmediatamente Levy sonrió y animó a la Lockser a que ingresara al probador, la cual lo hizo gustosa, agradeciendo que la actitud de la pequeña no cambiara para con ella.
Una vez se probó el primer atuendo que Lucy le ofreció, no se sintió cómoda para salir del vestidor. Debido a la demora la rubia ingresó al cubículo y la sacó casi a rastras para que Levy también pudiera verla y dar su opinión.
Juvia lucía una blusa blanca con tirantes de encaje y un escote en v bastante discreto, además de un jean a la cintura, el cual terminaba un poco más arriba de sus tobillos.
- ¡Te queda fenomenal! – exclamó Levy mientras enlazaba sus manos y detallaba el curvilíneo cuerpo de la chica.
- Te queda realmente bien. Esa es tu talla, sin duda – Lucy estudiaba cada forma del cuerpo de Juvia y se enorgullecía por haber acertado con las medidas de la chica, bastante similares a las de ella – Con un sujetador adecuado esta blusa se ajusta bastante a tu estilo. ¿No te gusta? – cuestionó la Heartfilia al notar la incomodidad en el rostro de Juvia.
- No es fea, pero está muy descubierta – expresó con duda la peliazul mientras se sentía extraña frente al espejo luciendo ropa de ese estilo.
- Está bien. Es solo que no estás acostumbrada – mencionó Lucy más animada, ya que Juvia no había rechazado por completo su selección de prendas.
- A mí me gusta bastante – volvió a insistir Levy con una sonrisa – Si la compras puede que me lleve una también – manifestó con ansias de animar a Juvia de adquirir la prenda.
- Si lo hacen, yo también – se unió Lucy a la idea, pues también le gustaba el estilo de la prenda – Podríamos bordarle algo y así diferenciarlas. Nos quedaría genial – el concepto de Lucy hizo sonreír a Juvia, quien parecía cada vez más convencida – No tienes que decidirlo ahora mismo. Ve a probarte la siguiente – Lucy instó a la chica a entrar de nuevo al probador y cambiarse con la siguiente blusa que había elegido para ella. Se trataba de una blusa negra con escote corazón, que en las partes descubiertas contaba con un delicado crochet que cubría hasta las muñecas.
A pesar de que aquel escote dejaba ver un poco más de piel, el fino crochet le restaba atención a dicha área, haciendo sentir a la Lockser un poco más cómoda.
Al salir del probador tuvo gran recepción por parte de sus amigas, quienes al final la convencieron de comprar las tres prendas que Lucy había elegido para ella. Y tal como habían prometido, tanto Levy como Lucy adquirieron la misma blusa en sus tallas correspondientes.
La rubia también compró las dos primeras blusas que se probó y juntas salieron sonrientes de aquella tienda, percatándose en ese momento que habían tardado ahí más tiempo del planificado.
Se apresuraron a comprar las cosas por las que en realidad habían ido al centro comercial y con la promesa de volver por más prendas que desafiaran el estilo de cada una, partieron al gremio al encuentro de sus amigos.
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Al llegar al gremio, las tres chicas se encontraron con una trifulca armada.
Varios de sus amigos, incluido el novio de la rubia, se encontraban en una competición absurda para saber quién comía más alitas de pollo, mientras que los demás estaban animándolos de cerca.
En el rostro de las chicas recién llegadas se formó una sonrisa particular y un leve tic en la ceja.
- ¿Cuánto llevan así? – preguntó Lucy a Mirajane al tiempo que tomaba asiento en la misma mesa de la chica peliplata, ubicándose bastante cerca de la competencia en desarrollo.
Levy y Juvia imitaron la acción de la Heartfilia y miraron fijamente a Mira, esperando su respuesta.
- Como unos quince minutos – respondió Mirajane con una sonrisa divertida en los labios – Les tomó bastante cocinar las alitas. Y también hicieron un desastre en el transcurso – Lucy sonrió tras aquellas palabras que tuvieron un tinte asesino. Sin querer avivar la ira de su amiga, las tres chicas se volvieron para observar a los participantes de la competencia.
En una mesa cercana se encontraban Gray, Natsu, Gajeel, Laxus, Elfman, Droy y, sorprendentemente, Erza. Todos tenían una montaña de alitas a un lado y un plato para colocar las sobras al otro lado.
Hasta entonces todos iban bastante iguales. Sin embargo, Droy estaba tomando la delantera.
Al mismo tiempo, los demás integrantes del gremio se encontraban cerca de la mesa y otros pocos concentrados en asuntos más personales en mesas distantes.
- Ya hay un ganador. Solo que no lo quieren aceptar – mencionó Levy en voz baja para que solo sus amigas la escucharan. Las chicas cercanas a ella asintieron dándole la razón.
- Y a ustedes, ¿cómo les fue? – preguntó Mira con interés, observando las bolsas que cada una colocó a un lado - ¿Ya tienen todo listo para mañana? – indagó mientras recordaba la emoción que ella sintió antes de su viaje de tercer año.
- Sí. Compramos algunas cosas necesarias… y otras que no tanto – Lucy sonrió nerviosa al recordar la ropa que había comprado junto a Levy y Juvia – Fue divertido. Le elegimos algunas prendas a Juvia. La próxima vez podrías ir con nosotras y ayudarnos a seleccionar atuendos – la rubia se emocionó solo de imaginar una salida todas juntas, incluida Erza.
- Me encantaría – la Strauss aceptó gustosa la invitación, mientras juntaba sus manos y las llevaba cerca del rostro con ilusión. Levy sonrió sin decir nada, pero nerviosa al conocer que Mira tenía un lado salvaje que en ocasiones demostraba con ciertos atuendos atrevidos, pero bastante hermosos, a decir verdad – Me avisan la próxima vez y las acompaño con gusto – la ilusión de la chica desbordaba por sus ojos. Juvia también sonrió ante aquella reacción.
- También compramos unas lociones perfumadas que prometen alejar a los insectos. ¿Las quieres ver? – Levy no esperó la respuesta por parte de Mira, empezando a rebuscar entre su bolsa de compras, sacando un envase de color turquesa bastante llamativo.
Mirajane recibió con ansias el producto entre sus manos para luego leer la etiqueta y proceder a oler el contenido, quedando encantada.
Acción seguida Juvia sacó el mismo producto, pero este en una presentación verde esmeralda y se lo acercó a la peliplata, la cual gustosa lo sujetó y procedió a hacer lo mismo que con el anterior. Lucy no se quedó atrás y le mostró el suyo, en una presentación tornasol igual de hermosa que los anteriores.
Cada una se concentró tanto en los productos y la conversación que estaban teniendo sobre su travesía que no se percataron que poco a poco los participantes de la competencia de comida iban dimitiendo.
La primera en rendirse fue Erza, por más que su orgullo le doliera no podía pasar un poco más de comida por su garganta sin sentir que expulsaría todo el cualquier momento.
El siguiente es renunciar fue Gray, siendo seguido por Natsu, quien rugía de cólera, pero sentía que su estómago explotaría en cualquier momento si continuaba comiendo.
Un par de minutos después se retiró Gajeel, sintiéndose incapaz de superar a los tres restantes.
Por su parte, Elfman, Droy y Laxus estaban dando batalla. Sin embargo, en poco tiempo el más hombre no pudo evitar las arcadas, viéndose obligado a abdicar. Entonces solo quedaron dos, quienes no parecían estar dispuestos a rendirse.
Droy terminó la gran ración que habían dispuesto para él y pensó en detenerse, pues sentía que había completado el reto, pero al notar que Laxus no tenía planes de parar empezó a comerse las raciones restantes de los demás participantes caídos.
Gran parte de los presentes que se encontraban animando la competencia apoyaban a Droy, mientras que un pequeño grupo confiaba en que Laxus ganaría, sorprendiéndose y decepcionándose cuando tras un estrepitoso golpe en la mesa el rubio hizo a un lado el plato, en clara señal de que no podía continuar comiendo.
Fue así como Droy salió victorioso de aquella competencia sin sentido, en la cual no había premio definido más que la satisfacción de resultar vencedor.
- Eres una bestia – articuló con cara de pocos amigos Laxus dirigiéndose al obeso ganador. Segundos después se levantó de la mesa donde estaban y se dirigía hacia su novia – Mira, ¿me buscas algo de agua? – el chico se dirigió de forma áspera hacia la chica, quien lo observó sorprendida al no darse cuenta de que habían terminado por estar entretenida hablando con sus amigas.
- Claro. Enseguida vuelvo – se disculpó Mira antes de levantarse de su asiento. Cuando estuvo de pie miró a su novio y le plantó un rápido beso en la mejilla para luego partir en dirección a la cocina. Laxus, acostumbrado a aquellas espontaneas muestras de amor, solo se sentó en silencio donde había estado anteriormente la que autodenominaba como su mujer.
Tanto Levy como Lucy y Juvia observaron enternecidas la demostración de amor de aquellos dos sin atreverse a decirles nada. Poco después Natsu, Gray, Gajeel y Erza también tomaron asiento en aquella mesa, sin poder ocultar la cara de malestar.
- Me muero, Luce – se quejó Natsu al mismo tiempo que se recostaba sobre la mesa, acercándose a su novia en busca de un poco de apoyo.
- No debieron extralimitarse de esa forma – regañó la rubia al tiempo que comenzaba a acariciar el cabello de su novio como consuelo ante su malestar.
- No podíamos dejar de dar la batalla – habló Erza, quien lucía bastante mal, pero se encontraba llena de ánimos.
- Me sorprende que tú te unieras a esa locura en vez de detenerlos – esta vez Levy intervino dirigiéndose a su amiga de cabello escarlata, quien parecía estar atorada con un eructo a medio salir.
- Estos bobos me retaron. Y nadie reta a Erza Scarlet sin sufrir las consecuencias – mencionó la pelirroja al tiempo que elevaba su puño.
- ¿De qué hablas, Titania? Si fuiste la primera en renunciar – exclamó Gajeel haciendo uso del apodo que le habían impuesto a la chica debido a su rudeza.
- Cierra la boca. Te pude haber ganado, pero no quería perder mi figura – todos sonrieron tras aquella excusa mal formulada por parte de la chica.
Gajeel estaba por refutar cuando Mirajane llegó a la mesa con una bandeja llena de vasos con agua.
Todos agradecieron y bebieron de a poco aquel líquido que parecía colarse perfectamente hasta su estómago sin demasiado bulto.
- ¿Gray se siente mejor? – preguntó Juvia al notar que el chico se terminaba el vaso de agua por completo.
- Así es. No soy tan débil como estos llorones – expresó con una sensación de superioridad que se reflejó en sus ojos – Pero me siento algo incómodo… - tras detener sus palabras, en un abrir y cerrar de ojos, el chico se despojó de la camisa de su uniforme y desajustó sus pantalones.
Juvia se sonrojó fuertemente al ver el torso desnudo del Fullbuster y bajó la mirada de forma automática, para luego volver a subirla un poco y observarlo con disimulo.
Nadie dijo nada tras aquel acto, acostumbrados a aquella reacción típica del pelinegro.
Sin embargo, era la primera vez que Gray se quitaba la camisa por completo frente a Juvia, quien a pesar de que ya le habían advertido sobre la malacostumbre del Fullbuster, no pudo evitar sentirse avergonzada.
Aun así, la curiosidad de detallar el cuerpo del joven le ganó a su timidez, por lo que recorrió rápidamente con su mirada el abdomen masculino bien formado, su ombligo y su torso definido, en donde le llamó la atención una particular marca que se encontraba ubicada exactamente en su pectoral derecho.
- Esa marca… - articuló la Lockser con sus mejillas sonrojadas, pero dejándose llevar por la curiosidad – Lucy también la tiene – la chica señaló su propia mano derecha, haciendo referencia al lugar donde Lucy llevaba la misma marca, pero un poco más pequeña.
Gray observó su marca sonriendo y volvió a mirar a la peliazul, esta vez mostrando sus dientes detrás de su sonrisa y con el pulgar en alto.
- Es el símbolo del gremio – explicó el pelinegro con orgullo – Todos los miembros lo tenemos – los labios de Juvia formaron una "o" perfecta tras aquella revelación. Inmediatamente buscó con la mirada el dorso de la mano derecha de su rubia amiga. Lucy, quien estaba al pendiente de la conversación, levantó su mano derecha también con orgullo.
- ¿Todos? – preguntó Juvia incrédula por no haberse percatado de aquel detalle antes.
- Exactamente – afirmó Erza mientras se despojaba de la chaqueta negra de cuero que estaba vistiendo encima de su blusa roja de tirantes, dejando al descubierto su brazo izquierdo en donde se podía ver claramente una marca igual a la de los otros dos.
- Yo también – habló Natsu, quien parecía haber recuperado fuerzas y se levantó de su asiento para luego quitarse la camisa del uniforme y rápidamente subir un pie en la silla, dejando reposar sobre su rodilla su brazo derecho, mostrando su marca en una pose guay.
- ¡Hombre! – a lo lejos se escuchó un grito que llamó la atención de todos en la mesa, volteando a ver en dirección a Elfman, quién desde su mesa, desconociendo el tema de conversación, se percató que tanto Gray como Natsu se habían quitado la camisa, por lo que con ansias de no perder contra aquellos dos también se despojó de su uniforme dejando ver su torso musculoso y definido.
Todos rieron ante aquella acción e inmediatamente Evergreen, una sensual chica de anteojos y novia del peliplata, lo sujetó con fuerza del brazo obligándolo a sentarse nuevamente.
Un par de risas explotaron al notar cómo dominaban al grandulón.
- ¿Quieres ver la mía? – la voz de Laxus dirigiéndose hacia Juvia llamó la atención de todos de vuelta a la mesa.
La peliazul asintió tímidamente sin poder negarse, a lo que el rubio, satisfecho de tener la atención sobre él, se levantó de su asiento y, a diferencia de Natsu y Gray, se retiró la camiseta lentamente de una forma un tanto sensual.
Debajo de esta se ocultaba un torso claramente ejercitado, en el cual se definía de forma perfecta cada musculo. En su pectoral izquierdo tenía un gran tatuaje oscuro que llegaba a cubrir una parte de su hombro y abdomen. Debajo de dicho tatuaje se encontraba la marca del gremio, cubriendo parte de sus costillas.
Juvia se sonrojó aún más ante aquella visión y tanto Gray como Gajeel lo notaron, bufando ambos por lo bajo, pero por diferentes motivos.
En las mejillas de Levy y de Lucy también se dibujó un sutil sonrojo, pues nunca se dejaban de sorprender con el cuerpo bien trabajado de su amigo.
- ¿Y-Y Mira? – preguntó Juvia en un intento de desviar su atención del Dreyar, el cual acababa de tomar asiento nuevamente.
Luego de apreciar en completo mutismo el ardiente cuerpo de su novio, Mirajane dirigió su mirada hacia Juvia y comprendiendo la petición de la chica se puso de pie y sonriendo colocó de forma grácil su pie izquierdo sobre la silla. Poco a poco levantó su largo vestido negro, dejando al descubierto una sensual y muy bien torneada pierna, en la cual se podía notar a la altura del muslo el símbolo del gremio.
Gajeel observó sin pudor la pierna de la chica, aceptando para sus adentros que aquella imagen era cautivante. Sin embargo, apartó su rojiza mirada cuando un par de ojos se posaron sobre él haciéndolo sentir observado.
Cuando buscó al culpable, encontró una mirada verdosa casi queriéndolo atravesar. Laxus observaba al Redfox de forma suspicaz desde su asiento, un tanto alejado de él. Cruzaron miradas un par de segundos hasta que ya aburrido, Gajeel desvió la mirada del chico.
Durante esa imperceptible batalla de miradas la Strauss se volvió a sentar en su lugar aun con una sonrisa en los labios, divirtiéndose con el rostro de sorpresa que no podía ocultar Juvia.
Al poco tiempo a Gajeel le surgió una duda y, sin ser capaz de expresarla, solo se cruzó de brazos. Poco después que hiciera aquello, la Lockser habló de nuevo, exteriorizando la misma duda que el pelinegro tenía en mente.
- ¿Y Levy-chan? – ante aquella pregunta Levy volvió su mirada hacia Juvia y luego observó a todos en la mesa rápidamente.
- Mi marca está en la espalda, pero no me uniré al grupo que se quita la camisa – declaró la pequeña peliazul acompañada de una sonrisa nerviosa. La Mcgarden no se sentía capaz de poder desprenderse de su camisa de forma segura, como los chicos, y quedarse solo en sujetador delante de tantas personas presentes – En las aguas termales te la enseño – Levy se imaginó rápidamente un lugar donde tuvieran mayor intimidad y dejó salir su idea, a lo que Juvia sonrió y asintió.
- Oye eso no es justo. Todos queremos ver – mencionó Gray en tono de broma, a lo que todos rieron. Levy le hizo un guiño al chico mientras reía debido a sus palabras.
- En un inicio la idea era crear un símbolo que representara al gremio – comentó Erza cuando la risa de todos fue disminuyendo – Luego que le dimos forma nos pareció bastante representativo, pues haber estudiado en Fairy Tail y luego fundar el gremio ha sido parte importante de nuestras vidas – los ojos de la Scarlet se llenaban de luz ante cada palabra – Así que poco después decidimos que, como miembros oficiales, era buena idea llevar siempre con nosotros la marca del gremio. Reedus nos ayudó a tatuarla en nuestra piel – detalló Erza haciendo referencia al miembro del gremio con dotes artísticos, un tímido chico de mullido cabello castaño y una mandíbula prominente.
- Cada uno eligió el lugar donde plasmarían la marca – esta vez fue Levy la que continuó la explicación cuando Erza calló sin dar indicios de volver a retomar la palabra – La mayoría eligió un lugar discreto para no tener problemas de sociedad – la pequeña sonrió ante aquello y continuó sin perder tiempo – Pero algunos más osados no les importó aquello. Como Lucy, que la lleva en la mano o Elfman que la tiene en el cuello – explicó señalando cada área que iba mencionando.
- O como Evergreen, quien decidió que se la dibujasen en la naciente de uno de sus pechos – añadió Lucy con una gran sonrisa – Y la verdad es que cuando utiliza un escote se le ve divina – aquel comentario hizo sonrojar a la Lockser y sonreír a los otros miembros.
- A todos se les ve bastante bien – Juvia elogió la marca de los integrantes del gremio.
- Si quieres formar parte del gremio oficialmente también puedes tenerla – mencionó Gray dirigiéndose hacia la chica, quien parecía estar interesada en el tema.
- Pero hay ciertas reglas para conseguirla – recordó Lucy mientras Natsu asentía efusivamente.
- Natsu propuso algunas reglas, ya que muchas personas asisten al gremio por recomendación de alguno, pero no aportan nada y al poco tiempo desaparecen – explicó Mira, siendo observada por todos los que se encontraban en la mesa.
- Personas así no merecen llamarse miembros de Fairy Tail – recalcó con energía el pelirrosa, levantándose de su asiento. Inmediatamente Lucy lo sujetó del brazo y lo obligó a sentarse de nuevo, intentando evitar el escándalo que seguramente quería armar su novio.
- La primera regla es asistir al gremio asiduamente por un mínimo de seis meses – dijo Lucy mientras levantaba su dedo índice – La segunda consiste en que dentro de ese tiempo se debe aportar algo al gremio – enumeró esta vez manteniendo en alto tanto su índice como su dedo medio.
- No tiene que ser necesariamente algo material. Se puede contribuir en ideas, planificación, limpieza, etc. – agregó Mira rápidamente para luego dejar que la rubia continuase explicando.
- Así es – Lucy apoyó la idea de Mirajane mientras retomaba la palabra – La tercera regla indica que, una vez cumplidas las dos reglas anteriores, los actuales miembros de Fairy Tail deberán votar. Se le otorgará el derecho de plasmar la marca y catalogarse como nuevo miembro del gremio a aquella persona que no reciba ni un voto en contra. Es decir, todos los miembros de Fairy Tail deben estar de acuerdo con el nuevo ingreso – el dedo anular de la Heartfilia se puso en alto junto a los otros dos.
- Todo esto con el objetivo de que ingresen personas realmente interesadas y que no signifiquen un problema para los demás – añadió Levy, recibiendo un asentimiento de cabeza por parte de Juvia, quien parecía estar guardando aquella información en su cabeza.
Gajeel también estaba escuchando atentamente, sorprendiéndose internamente por la formalidad y seriedad que demostraban sus compañeros cuando se trataba del gremio.
Poco después llegaron hasta la mesa Jet y Droy y el tema que habían mantenido hasta ese momento se perdió.
Hablaron y rieron todos juntos por largos minutos hasta que Lucy anunció que era tarde y debían prepararse para la mañana siguiente.
Nadie se opuso, pues se sentían un poco cansados y era mejor partir en ese momento. Llegar a casa y descansar. Después de todo el viaje iniciaría en breves horas y lo mejor era estar llenos de energía para disfrutar de la experiencia.
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¡FELIZ AÑO!
