- Lu-chan, ¿segura me veo bien con esta falda? – Levy se encontraba por tercera vez frente al espejo de cuerpo completo donde se reflejaba su pequeño cuerpo vistiendo una falda gris a la cintura con tirantes y una camiseta blanca casual. Su cabello azulino se encontraba sujeto en una cola alta poco común en ella mientras un par de accesorios colgaban de su cuello y orejas. Mientras tanto, unos tenis casuales, también blancos, combinaban a la perfección con su atuendo.

- Te ves hermosa, Lev-chan – repitió por enésima vez la rubia desde su habitación mientras se colocaba unos aretes sencillos.

- ¿No es demasiado corta? – preguntó dudosa la peliazul mientras acomodaba los tirantes de la falda sobre sus hombros.

- Es igual de larga que la del uniforme. No habrá problemas – insistió Lucy mientras salía de su habitación para llegar al lado de su amiga – ¿Y yo me veo bien? – Lucy abrió sus brazos, dando una rápida vuelta sobre su eje. Esta tenía puesto un vestido casual azul celeste, ajustado a la cintura y suelto hasta casi llegar a la rodilla. Lucia su cabello suelto con un cintillo de perlas y unos aretes que hacían juego.

- Despampanante – la aprobación de Levy sacó una sonrisa a Lucy. Ambas chicas se habían despertado desde temprano para alistarse sin apuros. Las dos ya tenían su equipaje listo y solo les restaba tomar el desayuno.

- Como aún tenemos tiempo, tomemos algunas fotos – propuso Lucy. Sin esperar la aprobación de su amiga, la cual ya daba por sentado, buscó su celular e inmediatamente activó la cámara.

Las dos se encontraban de excelente humor, por lo que hicieron una pequeña sesión de fotos luciendo sonrisas naturales para luego darse a la tarea de desayunar.

Con el tiempo corriendo sin parar acabaron lo que se dispusieron a engullir y emocionadas por la travesía que las esperaba salieron de su hogar con maleta en mano.

Afuera se encontraba Natsu, Laxus y Mira esperándolas en el auto. El pelirrosa se bajó de este para ayudarlas a guardar el equipaje, colocándolas a un lado del bolso de viaje que dispuso para él.

Cuando todo estuvo en orden, se subieron al vehículo y partieron con destino al instituto.

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Una vez llegaron a Fairy Tail, todo ocurrió muy rápido.

Su tutor pasó lista, comprobando que todos estuvieran presentes, mientras que algunos ayudantes guardaban el equipaje en un autobús. Luego de recibir una breve charla sobre un adecuado comportamiento y las indicaciones del viaje, todos los alumnos de tercero empezaron a subir a los autobuses indicados para cada clase.

En el estacionamiento del instituto se encontraban cuatro autobuses perfectamente alineados, los cuales salieron uno detrás de otro, dando comienzo oficialmente al viaje escolar.

El recorrido en bus los llevaría hasta el embarcadero, lugar al cual llegaron en un abrir y cerrar de ojos entre bromas, risas y conversaciones entretenidas.

Una vez en dicho lugar los esperaba la embarcación designada para llevarlos a la isla.

Con el asesoramiento de los profesores llevaron a cabo rápidamente el trámite legal obligatorio y poco después comenzaron a embarcar.

Largos minutos pasaron mientras esperaban que la nave emprendiera camino. Todos supieron distraerse dentro de las instalaciones, conversando y logrando retratar momentos que quedarían como hermosos recuerdos.

Cuando nadie se lo esperaba la nave empezó su curso directo hacia la isla Caelum.

Gajeel se encontraba con cara de pocos amigos. Había decidido asistir a dicho viaje a causa de la insistencia de la Lockser, pero en aquellos momentos no estaba seguro de haber tomado la decisión correcta.

Se conocía a sí mismo y sabía perfectamente que sus malestares estando en vehículos en movimiento lo continuaban afectando, en menor medida desde que empezó a conducir su antigua motocicleta, la cual resultó ser el único vehículo en el cual no sentía ninguna molestia. Sin embargo, en cualquier otro tipo de vehículo los malestares surgían en cuanto este se ponían en marcha.

Aun recordaba cuando emprendió la búsqueda de Metalicana. Maldijo ante los recuerdos de aquellos momentos, donde tuvo que tomar varias embarcaciones y un avión. Los síntomas de aquel entonces se estaban reflejando en la actualidad.

Juvia lo veía preocupada, lo cual le dejaba claro que sus intentos por disimular lo mal que se sentía estaban siendo en vano. No quería quedar como el debilucho de la clase y mucho menos llamar la atención de los demás.

- Maldición – susurró para sí mientras sentía cómo las náuseas lo atacaban fuertemente y el mareo se hacía presente, empeorando la sensación de vaivén que transmitía el barco ante la corriente.

- ¿Gajeel se encuentra bien? – Juvia, quien se encontraba sentada a su lado, se animó a preguntar luego de notar cómo el color desaparecía del rostro masculino. Gajeel levantó la palma de su mano en dirección a la chica, dándole a entender que no respondería. Le avergonzaba su situación y aquella condición todavía no se la había contado a nadie – No te ves bien – insistió Juvia una vez más sin apartar la mirada azulina del chico. Notó que el pelinegro intentó decir algo, pero pasados unos segundos calló completamente mientras se inclinaba hacia adelante y dirigía su mirada al suelo.

Gajeel maldijo nuevamente para sus adentros, debido a que el mareo se intensificaba. Intentó volver a tomar la palabra cuando sintió la mano de Juvia acariciar su espalda, pero sentía que si hablaba vomitaría o que si se levantaba podría caer por el persistente mareo que lo estaba atacando.

Mientras tanto, Juvia solo atinó a darle pequeñas palmaditas en la espalda y luego acariciaba de arriba abajo de forma intercalada. No tenía que ser adivina para saber que el chico se estaba sintiendo mal, se le notaba a kilómetros de distancia y la viva prueba de ello fue cuando Kana se le acercó.

- ¿Se está sintiendo mal? – preguntó la chica de marrones ojos, la cual estaba sentada unos puestos más allá de Juvia. La Lockser la observó y asintió en silencio – Debería recostarse, puede que eso lo haga sentir mejor – mencionó la castaña al mismo tiempo que señalaba hacia atrás con una sonrisa socarrona dibujada en el rostro.

Juvia, curiosa, dirigió su mirada en la misma dirección a la que apuntaba el dedo la chica, pudiendo observar a unos cuantos puestos más atrás a Natsu recostado sobre las piernas de Lucy, la cual le acariciaba el cabello lentamente.

El pelirrosa estaba completamente pálido y con cara de sufrimiento.

– Le sucede todo el tiempo. Es insoportable cuando viajamos – añadió Kana, logrando atraer la mirada de Juvia hacia ella nuevamente. La castaña solo sonrió y encendiendo su celular se acomodó en su asiento y se colocó los audífonos.

Juvia, un poco dudosa, volvió su atención hacía Gajeel, quien se encontraba con la espalda arqueada apoyando los codos sobre sus rodillas y con la cabeza totalmente gacha.

La peliazul se sintió mal por su amigo, por lo que en un momento de determinación lo sujetó con fuerza y lo obligó a recostarse sobre sus piernas.

Gajeel estaba tan débil que no opuso resistencia en ningún momento. Es más, sintió que el movimiento fue tan brusco que todo le empezó a dar vueltas.

- Te sentirás mejor así – le comunicó la Lockser al chico, aunque ella no estuviera tan segura de sus palabras.

Gajeel se quedó sobre las piernas femeninas sin rechistar, ya que no sentía que tuviera fuerzas para levantarse. Poco después sintió cómo la chica acariciaba su cabello y deseó que se detuviera. Sin embargo, no dijo ni hizo nada. Solo la dejó ser.

Permanecieron un largo tiempo en la misma posición. Juvia se dispuso a revisar su celular, resignada a no poder moverse durante lo que quedaba de trayecto. Se entretuvo a tal grado que no se percató cuando Elfman se acercó a Kana.

- Hombre, están de foto – mencionó el chico estando sentado al lado de Kana mientras los observaba.

- ¿Te parece? – Kana dirigió su mirada hacia sus compañeros de clase y sonrió de forma traviesa – Hagámosla entonces – Elfman también sonrió en complicidad mientras apresuraba a la chica a activar la cámara de su celular.

Juvia, por su parte, levantó la mirada de la pantalla de su móvil cuando un resplandor llamó su atención. Dirigiendo rápidamente sus ojos hacia donde creyó ver la luz, pudo observar a Kana maldiciendo por tener el flash de la cámara activo y a Elfman riendo a carcajadas.

Hicieron falta solo un par de segundos para que la Lockser comprendiera lo que había sucedido. Quiso decirles algo, pero la vergüenza invadió su ser, impidiéndole mencionar palabra.

Kana notó el creciente sonrojo de la chica y rio sin pudor.

- Saliste bien, no te preocupes – bromeó con la peliazul mientras Juvia solo frunció los labios sin saber cómo reaccionar.

El chico de ojos escarlata escuchaba el alboroto de forma lejana. El mareo era tan constante que sentía como si no estuviera dentro de sí, por lo que prefería no moverse ni un centímetro.

- Gajeel se siente mal. Kana no debería bromear con eso – reprendió la chica con voz suave y sin malas intenciones, a lo que la castaña movió su mano un par de veces, restándole importancia al asunto.

- ¿Se siente mal? Pensé que estaba durmiendo – mencionó el peliblanco observando curioso al Redfox, quien a su parecer se encontraba durmiendo – Debería hacerle compañía a Natsu – el chico volvió a reír, acompañado de Kana esta vez – Hey, Natsu. Despierta, tienes un compañero de viaje –

- N-No, por favor… - Juvia intentó detener las palabras del fornido peliblanco. Sin embargo, este se levantó de su asiento y se dirigió hacia donde se encontraba Natsu y compañía. La Lockser se lamentó para sus adentros, pues seguramente Gajeel iba a querer asesinarla si toda la clase se enteraba de su situación.

Luego de escuchar unas cuantas risas, Juvia observó a Gray y a Levy acercándose. Inmediatamente se sonrojó y se sintió nerviosa al pensar que Gray podría malinterpretar la situación.

- Así que es verdad – enunció el pelinegro una vez estuvo cerca de Juvia y su otro compañero de clase – Otro que no será bueno para viajar – declaró el Fullbuster sin darle demasiada importancia a la situación, acostumbrado ya a los malestares de Natsu.

Por su parte, Levy sonrió por algunos segundos ante las palabras de Gray y observó a Gajeel rápidamente, quien no tenía un buen aspecto.

- Lucy envía esto – la pequeña peliazul le extendió a Juvia una pequeña botella llena de jugo – Dentro tiene diluía una píldora para mareos y nauseas. Haz que beba la mayor cantidad posible – la Lockser aceptó la botella, tomándola entre manos – Eso lo hará sentir un poco mejor – Levy sonrió luego de sus palabras, pero se retiró inmediatamente, sin ganas de permanecer más de lo necesario cerca del Redfox.

En cambio, Gray tomó asiento al lado de Juvia y la ayudó a que el chico de ojos carmesí bebiera el contenido de la botella.

Gajeel se tomó de forma obligada parte del contenido, deseando en su interior que aquel viaje terminara.

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Al cabo de media hora el pelinegro sintió que los síntomas disminuyeron su intensidad, pero aun así no desaparecieron del todo.

Por otro lado, a pesar de continuar dándole apoyo al Redfox, Juvia permaneció hablando todo el tiempo con Gray, quien la acompañó durante el resto del trayecto.

Hablaron de temas variados y luego el Fullbuster se dispuso a mostrarle algunos videos graciosos a la peliazul. De esa forma el trayecto en barco terminó en un abrir y cerrar de ojos para ambos. Les fue notificado por el altavoz cuando la nave atracó en el muelle y todos empezaron a recoger sus pertenencias mientras esperaban el anuncio para desembarcar.

Que hubiera finalizado el trayecto en barco se convirtió en la mejor noticia tanto para Natsu como para Gajeel. Sin embargo, los molestares aun predominaban en su sistema.

El pelirrosa a duras penas se pudo levantar con la ayuda de su novia una vez les fue indicado que podían abandonar el lugar. Natsu sentía que el piso se movía sin parar a pesar de la medicina que había tomado.

Una vez todos los alumnos de tercero abandonaron la nave, sus tutores se dispusieron a pasar lista de nuevo, asegurándose de que no faltara nadie para luego indicarles el camino hacia los autobuses que los trasladarían hasta la posada.

Gajeel se sentó violentamente sobre el mullido asiento del autobús. Había usado toda su fuerza de voluntad para salir con la frente en alto de aquel barco, pero la verdad era que aún no se sentía del todo bien. Los minutos pasaron y ya todos los de su clase se encontraban dentro del bus haciendo un bullicio que lo molestaba en demasía.

Mientras todos se encontraban en sus asientos, los profesores se aseguraban que los equipajes fueran guardados de forma adecuada en el maletero del vehículo. Durante todo ese tiempo, Natsu se empezó a sentir un poco mejor y muchos lo notaron, ya que el enérgico chico comenzó a hablar.

Gajeel también sentía cómo los síntomas desagradables abandonaban su cuerpo poco a poco. Sin embargo, bastó con que el autobús se pusiera en marcha para que el poco ánimo que habían empezado a sentir ambos chicos se esfumara rápidamente.

Lucy suspiró resignada cuando su novio cayó sobre sus piernas nuevamente. Ya estaba acostumbrada a lidiar con sus insistentes malestares durante cualquier viaje largo.

Natsu podía resistir cortos trayectos en autos, pero cuando el camino era extenso sus malestares lo derribaban totalmente.

A pesar de todo, la rubia estaba disfrutando el viaje junto a su amiga, quien también estaba acostumbrada a las reacciones del pelirrosa.

Las dos jóvenes habían hablado amenamente durante todo el camino, se tomaron fotos y compartieron con sus otros amigos. Levy se comenzaba a sentir cada vez más emocionada al mirar por la ventana los hermosos paisajes de la isla.

Caelum tenía toques pintorescos y un ambiente de antaño digno de admirar. Apenas tocaron tierra, Levy disfrutó de la apariencia tradicional de las edificaciones y de la cantidad de naturaleza bien cuidada que adornaba la isla.

Durante todo el trayecto en bus pudo contemplar las hermosas fachadas antiguas de las casas que se encontraban a los lados de la carretera, los campos de flores que aparecían cada cuanto y los tradicionales campos de arroz, siendo atendidos por distintas personas.

Caelum era una isla que conservaba intactas tradiciones antiguas y contaba con aquel aire natural completamente llamativo y relajante.

En poco tiempo estuvieron frente a la posada. Una edificación imponente con un estilo antiguo y tradicional les dio la bienvenida.

Siguiendo las indicaciones de sus respectivos tutores todos los alumnos ingresaron de forma ordenada en el edificio y, poco a poco, fueron ubicados en grandes habitaciones separados según el sexo.

Lucy no pudo evitar emocionarse aún más estando dentro de la posada, cuya decoración era tan atractiva que se había dispuesto a tomar infinidad de fotos a cada rincón, sin querer perderse ningún detalle. Levy la acompañó en todo momento, disfrutando junto a su amiga de aquella hermosa vista.

Debido a que era ya pasado el mediodía, les habían indicado que descansaran en la habitación mientras arreglaban el salón donde se serviría el almuerzo.

Las chicas de cada clase se encontraban en una habitación bastante amplia, donde cada una disponía de un futón para poder descansar.

- Tenia años sin estar sobre un futón – mencionó Lucy mientras se recostaba sobre el delgado colchón y disfrutaba del aire tradicional de aquel lugar.

- Yo igual – secundó Levy, imitando a su amiga y recostándose sobre el futón que se encontraba a un lado del de la Heartfilia. Al igual que ellas, muchas de las chicas disfrutaron de cada futón dispuesto para cada una – Todo es aún más bonito que en las fotos de la revista – comentó la peliazul con una gran sonrisa.

- Así es. Hasta ahora me gusta mucho – concordó la rubia con su amiga devolviéndole la sonrisa alegre – No puedo esperar por ver los baños termales – al terminar la oración un chillido de emoción se escapó de sus labios, haciendo reír a Levy.

- Yo igual, pero tengo hambre – comentó la Mcgarden al tiempo que encendía la pantalla de su móvil para ver la hora – Espero no tarden demasiado en servir el almuerzo – Lucy solamente asintió ante aquellas palabras.

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La confusión que se vivía en la cocina era totalmente ajena a los estudiantes de tercero.

El chef encargado los esperaba el día siguiente, por lo que no tenían preparada tal cantidad de alimentos para satisfacer a las numerosas visitas que habían arribado.

Como pudieron se las arreglaron y el almuerzo fue por fin servido pasadas las tres de la tarde.

Ese pequeño cambio en el horario arruinó el itinerario dispuesto para ese día, el cual consistía en conocer el casco histórico de la localidad.

Los profesores se encargaron de reprogramar dicho itinerario y dieron permiso a sus estudiantes de recorrer la posada y sus alrededores mientras organizaban la próxima actividad.

Los alumnos husmearon la posada de arriba abajo y parte de los alrededores, sin irse más allá de lo permitido por los docentes. Las horas transcurrieron rápidamente, el atardecer fue admirado por muchos y la noche cayó entre conversaciones amenas y paisajes admirables.

Antes de la cena les fue dado el permiso de utilizar las aguas termales rápidamente, donde las chicas aprovecharon de limpiar su cuerpo y hablar sobre lo sucedido durante el día. El baño fue rápido. Tuvieron que apresurarse para cenar a tiempo y luego retirarse a sus habitaciones para descansar.

A pesar de que no habían hecho nada de lo que estaba planificado para el primer día de viaje, todos se sentían animados y a la expectativa de nuevas aventuras, las cuales les fueron prometidas sin falta el día siguiente.

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- Me encanta este atuendo – Lucy se miraba frente a un pequeño espejo que estaba en la habitación. En este se reflejaba su figura esbelta siendo cubierta por un pantalón negro corto de corte alto, el cual combinaba a la perfección con una blusa azul celeste y sus zapatos deportivos blancos casuales.

Por otro lado, Levy vestía un enterizo corto casual negro, logrando resaltar su estrecha cintura y sus voluminosas caderas. La pequeña también portaba sandalias del mismo color mientras se terminaba de colocar una hermosa cinta en el cabello, la cual le ayudaría a mantenerlo bajo control.

Ambas chicas se encontraban de muy buen humor desde que los primeros rayos del sol se colaron por la ventana y un par de docentes llamaron a su puerta, indicándoles que era hora de empezar a prepararse para iniciar a tiempo las actividades del día.

- Juvia, te ves bastante bien – luego de despegar los ojos de su propio reflejo, Lucy volvió su mirada hacia sus amigas. La Lockser vestía un jean que llegaba más arriba de sus tobillos, combinado con una blusa blanca simple – Con ese atuendo te quedaría hermosa una trenza. Yo puedo ayudarte con eso – sin esperar respuesta, Lucy se acercó a la ojiazul, quien demostró su aceptación al dejar a disposición de la Heartfilia su azulado cabello.

Con destreza Lucy peinó rápidamente el cabello de la chica, terminando en pocos minutos un trenzado perfecto y hermoso. Con ánimos de convertirlo en un peinado despreocupado, soltó unos cuantos mechones hasta obtener el resultado deseado.

Levy elogió el aspecto de su nueva amiga peliazul y, luego de colocarse algunos accesorios, tomó el pequeño bolso donde llevaría sus pertenencias esenciales para, posteriormente, salir de la habitación junto a sus dos amigas.

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Todo el grupo desayunó alegremente, ansiosos y emocionados por la primera salida de la posada. Durante el desayuno los docentes verificaron que todos los alumnos llevaran consigo un brazalete naranja, el cual los identificaba como huéspedes de la posada y como estudiantes de Fairy Tail.

Sin perder el tiempo, una vez terminaron de comer, todos se organizaron rápidamente y se dirigieron a los autobuses que los trasladaron el día anterior hasta la posada.

Tanto Natsu como Gajeel estaban poco entusiasmados por volver a tener un viaje largo en bus. Sin embargo, esta vez el trayecto prometía ser corto y puntual.

En poco tiempo todos estuvieron en sus asientos correspondientes y el tutor de una de las clases vecinas los acompañó, dejándoles saber que sería el encargado de la clase por ese día debido a que Gildarts tenía otros deberes que atender.

Nadie dijo nada ni se opuso, ya que el docente parecía encontrarse de mal humor, siendo delatado por su cara de pocos amigos.

Poco después del anuncio, el vehículo emprendió camino a su próximo destino.

Durante el recorrido en bus les fue entregado un folleto en donde se reflejaban los destinos que visitarían ese día y las actividades en cada parada. Sin duda alguna prometía ser un día lleno de nuevas experiencias y mucho aprendizaje sobre las tradiciones de la isla.

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La primera parada fue en el casco histórico de la localidad. Era un lugar pintoresco, lleno de casas antiguas y calles estrechas.

El punto central era un pequeño y bien cuidado parque, lleno de flores, árboles y arbustos llamativos, mientras que a sus alrededores se encontraban museos, galerías de arte, distintas tiendas y restaurantes.

Los autobuses aparcaron en un pequeño estacionamiento cercano al parque y al bajar del autobús las fotos no se hicieron esperar.

Lucy mantenía su móvil en mano, al igual que Levy, mientras el grupo era dirigido hacia un hermoso edificio, una gran galería de arte repleta de cuadros y fotografías que retrataban la isla, donde cada uno contaba con una reseña histórica bastante curiosa.

Juvia se encontraba igual de emocionada que todos. Sin embargo, su felicidad fue máxima cuando Gray se acercó a ella para tomarse una rápida fotografía juntos. Desde entonces una sonrisa tonta se mantuvo en sus labios y continuó todo el recorrido cerca del pelinegro.

Gajeel, quien se había mantenido cerca de Juvia, se alejó de esta cuando fue interceptada por el Fullbuster y desde entonces mantuvo cierta distancia del grupo.

Jet y Droy se mantuvieron detrás de Levy en todo momento, hasta que se distrajeron en una ridícula competencia iniciada por Elfman, otorgándole un poco de espacio a la peliazul, lo cual agradeció para sus adentros.

Lucy y Natsu caminaron uno al lado del otro durante todo el recorrido en la galería, mientras les dedicaban unos cuantos segundos a las obras de arte para luego continuar su recorrido.

Por su parte, Levy tomaba fotografías de las obras que más llamaban su atención y se dedicaba a leer la historia que se encontraba debajo de cada retrato, capturando las reseñas que más le gustaron con la cámara de su móvil, dispuesta a releerlas con más calma cuando tuviera tiempo libre.

Una vez recorrieron los amplios pasillos de la galería, su tutor los dirigió hacia el exterior. Cruzaron un par de calles y en poco tiempo estuvieron frente al museo principal de Caelum, al cual no dudaron en ingresar.

Dentro de este se encontraba una amplia colección de objetos valiosos pertenecientes a la historia de la isla. Esta vez un guía los dirigió durante todo el recorrido, el cual fue bastante entretenido para algunos y aburrido para otros.

Como era costumbre, Levy estaba encantada con la cantidad de artefactos antiguos, los cuales para ella eran llamativos y curiosos. La chica fotografiaba todo lo que podía mientras prestaba atención a las indicaciones y observaciones del guía.

Durante el recorrido aprendieron que Caelum se había visto involucrada en una guerra. El hombre que los guiaba explicaba que en el pasado quisieron apoderarse del territorio de la isla y aprovecharse de sus puertos y recursos minerales.

Mientras ingresaban a una amplia sala, en los mostradores se podían apreciar armas de la época y pertenencias de los soldados de aquel entonces. El tema llamó la atención del pelinegro de ojos carmesí, quien por primera vez desde que ingresaron en el museo estaba prestando real atención a su alrededor.

La sala a la que acababan de entrar era la última del recorrido, por lo que una vez el guía la mostró por completo, se dio por finalizada la visita en el museo y toda la clase fue dirigida hacia el área central.

Sin embargo, Gajeel se escabulló para apreciar por última vez un artefacto de la guerra que había robado su atención. También quería aprovechar la oportunidad para tomar un par de fotografías, pensando que a Metalicana le encantaría estar ahí en esos momentos.

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La clase ya se encontraba en el vestíbulo y el hombre que los había asesorado se despidió. El nuevo tutor de la clase, con su cara de pocos amigos, revisó la hora en su reloj de muñeca y leyó el itinerario establecido.

- Todo fue muy interesante – mencionó la Mcgarden cuando su rubia amiga se acercó a su lado.

- Así es. Y tomé muchas fotos – dijo sonriente Lucy mostrando su celular.

- Yo también – Levy imitó a su amiga levantando el móvil en su mano – Pero se está quedando sin batería. Olvidé cargarlo en la noche – se lamentó la peliazul al notar el porcentaje de la batería en color rojo, mostrando menos de 10% en la pantalla.

- No te preocupes, lo cargaremos en el autobús. Mientras tanto te puedo prestar el mío – la rubia alivió el pesar de su amiga rápidamente con aquellas palabras.

- Me estoy durmiendo – Natsu se acercó a las chicas y colocó su barbilla sobre el hombro de su novia mientras se quejaba – No me digas que solo vinimos hasta aquí para clases de historia – el chico se quejó en voz alta sin importarle quien escuchara.

- No es tan malo. Estamos aprendiendo cosas nuevas – mencionó Levy, sonriendo por la actitud de niño malcriado de su amigo pelirrosa.

- Fue entretenido los primeros minutos. Ya han pasado horas. Me quiero ir, Lucee – el descontento de Natsu hizo sonreír a ambas chicas.

- Pronto nos marcharemos – habló Lucy mientras acariciaba el cabello de su novio – Debemos continuar con el itinerario – la rubia extrajo de su bolso el papel que les fue entregado antes de partir de la posada y comprobó las horas – La próxima parada está un poco más lejos, por lo que pronto deberíamos terminar aquí para llegar a tiempo – manifestó sin apartar su mirada del pequeño mapa en el folleto donde se ilustraba el recorrido que los esperaba.

- Si es así creo que iré al baño primero – anunció la Mcgarden sintiendo que la naturaleza llamaba y que sería mejor atender dichos asuntos en ese momento. Cuando Lucy quiso decir algo su novio se adelantó a hablar.

- No me dejes, Luce. Estoy aburrido – el pelirrosa no quería alejarse de su novia, pues el aburrimiento era tal que durante todo el recorrido había ideado la broma perfecta para gastarle a su novia y Gray, su cómplice, se encontraba a una distancia prudente listo para activar la cámara en cualquier momento.

- Te espero aquí – Lucy se dirigió a su amiga inocentemente, sin siquiera sospechar lo que el pelirrosa traía entre manos.

Levy no esperó más y se dirigió hacía su tutor de viaje para indicarle a donde iría, el cual solo mencionó un tosco "Que sea rápido" sin levantar la mirada que tenía clavada en el móvil.

La peliazul tomó mal aquella actitud, sin embargo, no perdió tiempo y con la ayuda de un encargado del museo dio con el baño rápidamente, ingresando y aproximándose rápidamente hacia el primer cubículo disponible.

Una vez adentro se percató de lo poco práctica que era su vestimenta actual. Su enterizo no se podía desabrochar, por lo que tendría que quitárselo casi por completo para poder lograr su cometido. Suspiró con paciencia, colgó su bolso de la puerta y procedió a hacer lo que debía.

Ya finalizado su objetivo, salió del cubículo con prisa, pues sentía que había demorado más de lo planificado y tenía el temor de que se marcharan sin ella.

Su único alivio era que su mejor amiga no la dejaría. Entonces se lavó las manos rápidamente, se observó frente al espejo y dedicó un momento para arreglarse el cabello. Se veía bien, pero algo faltaba, se notaba demasiado pálida. Se resignó a tardar un poco más por una causa justa y extrajo de su bolso un labial discreto y un poco de rubor. Usualmente no se maquillaba, pero sentía que el momento era especial.

Su móvil sonó mientras se colocaba un tenue color rosa en sus mejillas. Se detuvo y extrajo el celular de su bolso para darse cuenta que no había recibido ningún mensaje, simplemente era el sonido que le alertaba que la batería estaba por agotarse.

Dejó a un lado el aparato y continuó con su labor. Se terminó de dar los últimos toques en las mejillas y rápidamente se delineó y rellenó los labios con un tono muy similar al suyo natural. Se vio una vez más frente al espejo y sentía que estaba mejor. Se veía natural, pero con un poco más de color.

Satisfecha guardó el rubor y el labial, para luego emprender camino a paso apresurado hacía el vestíbulo. Cuando visualizó a su clase pudo respirar con tranquilidad, por lo que disminuyó su andar y llegó hasta su amiga de forma calmada, quien estaba acompañada de Juvia.

- ¿Qué ocurrió? - cuestionó Levy extrañada al notar que Lucy tenía una expresión molesta en su rostro.

- Natsu – fue lo único que mencionó Lucy al tiempo que levantaba entre su mano lo que parecía ser una araña de plástico. Levy comprendió al instante lo que había sucedido y buscó con la mirada al pelirrosa que parecía estar huyendo – Y el Señor Simpatía me llamó la atención por gritar – confesó la rubia refiriéndose a su nuevo tutor. La peliazul no supo si el sonrojo en el rostro de la Heartfilia se debía a la furia o la vergüenza que probablemente sintió.

- ¿Lucy le teme a las arañas? – preguntó Juvia, la cual había presenciado el momento en que Gray había comenzado a grabar la reacción de la rubia.

- No me gustan. Y mucho menos si están sobre mí – la molesta chica empezó a caminar hacia la salida cuando por fin les fue indicado que era hora de partir – Natsu lo sabe bien – la sed de venganza se notaba y Levy temió que el resto del viaje se volviera una guerra de bromas descontroladas. Juvia caminó junto a sus amigas indecisa sobre si confesar que su apreciado Gray-sama tenía registrada la reacción de Lucy en la memoria del móvil, o si era mejor permanecer en silencio – Me hizo pasar vergüenza frente a todos – continuó la rubia completamente indignada.

- Seguro se arrepiente. Ya sabes cómo es – Levy intentó tranquilizar a su amiga mientras se dirigían al estacionamiento donde se ubicaban los autobuses. Natsu y Gray se desviaron en el camino sin que nadie se percatara, pero nunca perdieron de vista a todo el grupo.

- Voy a hacer que pague – en definitiva, Lucy pensaba vengarse por aquello. La Mcgarden respiró profundo y aceptó que dentro de poco todo se saldría de control. Pasados un par de minutos estuvieron frente al autobús que les fue asignado para el traslado. Mientras esperaban pacientes que la puerta se abriera, Natsu y Gray llegaron hasta las chicas como si nada.

- Lo siento, bombón – se disculpó el pelirrosa, acercándose a su novia y plantándole un beso en la mejilla – No pensé que te asustarías tanto – el chico parecía estar realmente arrepentido por todo el alboroto que había causado. Sin embargo, Lucy lo alejó rápidamente.

- Déjame tranquila – la chica estaba realmente enojada y no iba a ceder ante una simple disculpa.

- Te dije que no sería tan fácil – mencionó Gray luego de reír abiertamente por el rechazo a su amigo – Tengan, les traje esto para que recarguen energía. Hace bastante calor aquí – el pelinegro le entregó una soda a Lucy y a Levy, mientras que le extendió una botella de agua a Juvia – No sabía qué te podía gustar, así que traje agua – la Lockser recibió la botella de agua mientras agradecía, al tiempo que un pronunciado sonrojo se apoderaba de su rostro.

Mientras tanto, las palabras de Gray le recordaron a la pequeña peliazul que debía recargar la batería de su celular, por lo que lo buscó dentro de su bolso. De pronto la puerta del bus se abrió y poco a poco empezaron a ingresar los estudiantes, pero para Levy el tiempo se detuvo cuando no encontró su móvil.

- No puede ser – mencionó en voz baja mientras revolvía sus pertenencias dentro del bolso. Lucy observó en silencio a su amiga mientras continuaba alejando a Natsu, el cual cada cierto tiempo intentaba abrazarla – Dejé el móvil en el baño – anunció Levy cuando comprobó por enésima vez que el celular no se encontraba consigo – Vuelvo enseguida – la Mcgarden le entregó su bolso y la soda a Lucy y, sin esperar respuesta, corrió de vuelta hacia el museo rogando que el celular se encontrara donde ella lo había dejado.

En pocos minutos logró atravesar la entrada del museo y se dirigió hacia el baño sin perder el tiempo. Una vez se acercó al lavabo pudo divisar su teléfono celular justo donde lo había visto la última vez. En ese momento sintió que el alma le volvía al cuerpo y fue hasta entonces que se percató que había corrido tan rápido que le faltaba el aliento.

Tomó su celular entre manos y se apoyó unos segundos sobre el lavabo, intentando normalizar su respiración.

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Lucy observó cómo su amiga salió corriendo como alma que lleva el diablo y solo se resignó a esperarla mientras se encargaba de mantener a distancia a su pesado novio, pues continuaba bastante molesta.

Cuando parte de la clase estuvo dentro del bus fue su turno de ingresar. La rubia subió y se sentó en el mismo lugar en donde había estado antes. Acomodó las pertenencias de su amiga sobre el asiento a su lado, en un intento para impedir que su novio se sentara junto a ella.

Juvia también subió al bus luego de que la rubia lo hiciera. Todos estaban formando un bullicio, pero ella estaba concentrada en la felicidad que le había producido aquella botella de agua que le fue regalada. Tomó asiento y una sonrisa tonta se dibujó en su rostro, pero su burbuja se rompió cuando escuchó un sonido efervescente seguido de un grito.

- ¡Gray! – chilló Lucy levantándose de su asiento y alejando la soda que tenía en la mano. Segundos antes se había dispuesto a tomar un poco de aquella bebida, pero cuando la abrió salió a presión, como si hubiera sido agitada con fuerza, llegando a mojar su ropa y los alrededores – Te voy a matar – el acusado se encontraba riendo a todo pulmón varios asientos más allá. El chico había esperado el momento preciso en el que la rubia abriera la bebida, logrando grabar lo sucedido.

Lucy se levantó de su asiento dispuesta a verterle encima al pelinegro lo que quedaba de la soda, pero apenas avanzó un par de pasos cuando el tutor encargado la atajó.

- ¿Qué es este escándalo? – el hombre de cabellos canosos observó de arriba abajo a la empapada rubia – Señorita Heartfilia, ¿no se cansa de hacer alboroto a donde quiera que va? – regañó serio el docente mientras que Lucy bajaba la mirada enfurecida y avergonzada – Siéntese en su lugar y limpie el desastre que hizo – sentenció el hombre para luego dirigirse a todos los demás, quienes estaban callados por la impresión – Partiremos ahora mismo. Queda prohibido consumir comidas y bebidas dentro del autobús – el mayor clavó su mirada en Droy, quien se encontraba comiendo tranquilamente una bolsa de frituras, viéndose obligado a guardarlas ante la insistente mirada del profesor.

Nadie dijo nada. Lucy se devolvió a su asiento y se lamentó al ver su blusa manchada por el colorante de la bebida.

En cuanto el amargado tutor se sentó en los asientos delanteros, el autobús se puso en marcha y Juvia tomó asiento a un lado de Lucy, ofreciéndole un par de servilletas para limpiar el líquido que comenzaba a volverse pegajoso.

No pasó mucho tiempo cuando una pregunta se cruzó por la cabeza de la Lockser.

- ¿Dónde está Levy? –

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Cuando sintió que su respiración se normalizó y su pulso volvió a un ritmo pausado, la peliazul emprendió camino a paso lento hacía al estacionamiento. No quería volver a pasar por el mismo episodio de hacía unas semanas atrás solo por precipitarse.

A pesar de que sabía que su condición física no era la mejor, poco a poco fue acelerando el paso para salir lo más rápido posible del museo.

Una vez afuera cruzó las calles con cuidado y llegó hasta el estacionamiento en un par de minutos, encontrándose con la poco grata sorpresa de un lugar totalmente vacío. Tragó grueso y observó sus alrededores con la esperanza de que los grandes vehículos que la habían llevado hasta ahí estuvieran cerca, pero su vista solo se topó con un par de ojos carmesíes que no esperaba encontrar.

- ¿Dónde están todos? – Gajeel acababa de llegar al lugar. Todo el tiempo estuvo atento a su grupo mientras se encontraba en la sala de guerra, pues solo debía asomarse por la puerta y tenía una visión perfecta del vestíbulo y de sus compañeros esperando indicaciones. Pero no supo en qué momento se adentró en sus pensamientos de tal forma que el tiempo voló para él, ya que cuando volvió en sí ya ninguno de los estudiantes de tercero se encontraba dentro del museo. Fue entonces cuando salió a paso apresurado hacía el estacionamiento y terminó encontrándose con la última persona con la que quería estar. Una pequeña peliazul viendo desesperadamente hacía distintas direcciones.

- Excelente – susurró la Mcgarden para sí sin poder creer lo que estaba sucediendo – Estaban aquí – se vio obligada a contestar ante la insistente y penetrante mirada del chico.

Gajeel solo alcanzó a llevarse una mano a la frente dándose cuenta de que se habían ido sin él y lo habían abandonado ni más ni menos que con Levy Mcgarden, la chica que había estado evitando a toda costa.

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- No puede ser. No puede ser- Lucy se sostuvo la cabeza ante la interrogante de su amiga peliazul. Se levantó de su asiento y observó a su alrededor, notando que Levy no estaba en ningún asiento - Me olvidé de Levy – consternada se volvió a sentar y se llevó las manos a la cabeza.

- Será mejor avisar antes de seguir avanzando – comentó Juvia al tiempo que se levantaba del asiento al lado de la rubia, pero esta la detuvo.

- Espera. Podría ser peor - Lucy dudó en aquellos momentos. El tutor designado para la clase estaba de muy mal humor y era posible que se enojara aún más, llegando a afectar el viaje para todos.

Mientras Lucy pensaba la mejor forma de anunciar la ausencia de su mejor amiga, Juvia, aun de pie, recorrió con su mirada azulina todo el autobús. Fue hasta entonces que se percató de que faltaban un par de ojos intimidantes y escarlatas.

Automáticamente una bofetada mental vino hacia ella. No se había dado cuenta de que tenía tiempo sin ver a Gajeel, pues se concentró demasiado en Gray y olvidó por completo a su amigo.

Sintiéndose la peor persona se sentó nuevamente al lado de Lucy y susurró en voz baja

– Gajeel tampoco está – ante aquellas palabras Lucy salió de su ensimismamiento y su rostro se tornó aún más preocupado.

- Eso lo empeora – dijo la rubia mientras pensaba rápidamente en los distintos escenarios posibles – Si decimos aquello, el Señor Simpatía se enojará al darse cuenta de que no solo un estudiante, sino dos se quedaron atrás – la rubia habló en voz baja para no llamar la atención de nadie – O peor, puede pensar que se escaparon juntos – Juvia le dio la razón ante aquellas palabras. El docente no estaba del mejor humor, ni siquiera se veía a gusto desde un inicio, por lo que muy probablemente todos se ganaran un buen regaño y la cancelación de su paseo.

Ambas chicas buscaban la mejor solución sin que nadie se percatara de lo que estaba sucediendo, pero mientras tanto el autobús continuaba avanzando y sentían que el tiempo jugaba en su contra. Pasaron unos cuantos minutos y la vibración del móvil de la Heartfilia llamó la atención de ambas.

La pantalla se iluminó mostrando una llamada entrante de "Lev-chan".

Lucy no dudó y contestó inmediatamente.

- ¿Levy? – susurró la rubia esperando respuesta del otro lado.

- "Lu-chan, ¿Dónde están?" – escuchó las apresuradas palabras de su amiga al otro lado de la línea.

- Lev-chan, discúlpame. Me distraje – Lucy se sentía completamente apenada por lo que había sucedido. Le falló a su amiga dejándola sola – Estamos en camino a la siguiente parada del itinerario – la rubia esperó a que su amiga hablara, pero las palabras nunca llegaron – No sé qué hacer, Lev-chan – confesó Lucy mientras cerraba los ojos.

- "¿El Señor Simpatía aún no se ha dado cuenta?" – Levy llamó al tutor de la misma forma en la que lo había hecho su amiga antes y aquello le hizo un poco de gracia a la rubia.

- No. Además, se alteró antes de partir. Me regañó nuevamente – declaró Lucy ante la atenta mirada de Juvia, quien no lograba escuchar a Levy al otro lado de la línea.

- "¿Tienes el itinerario que nos fue entregado?" – Lucy se percató de que Levy se había alejado del celular antes de realizar aquella pregunta, por lo que sospechó que dicho cuestionamiento no iba dirigido hacia ella.

- ¿Estás con Gajeel? – preguntó rápidamente la Heartfilia. Cuando escuchó la respuesta afirmativa por parte de su amiga se volvió a mirar a Juvia y le asintió, de esa forma dejándole saber que ambos amigos estaban juntos.

- "Escucha, Lu-chan" – la voz seria de la pequeña peliazul hizo que toda la atención de Lucy se centrara en las próximas palabras de su amiga – "Temo que este altercado quede tachado en mi historial. No fue mi intención alejarme del bus. Por eso iremos hasta el próximo destino por nuestros propios medios" – la rubia asintió sin que hubiera posibilidad de que Levy lo notara – "Aquí tengo el itinerario en mis manos, la próxima parada es el zoológico local, ¿correcto?"

- Así es. Te llamaré en cuanto lleguemos ahí – prometió Lucy decidida a no defraudar a su amiga – No te preocupes por el Señor Simpatía. Te cubriremos – la rubia sabía muy bien que Levy estaría preocupada por aquello, por eso intentó calmarla con sus palabras.

- "Está bien. Estaré pendiente "– esas fueron las últimas palabras de Levy antes de cortar la llamada.

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- Maldición – despotricó Levy al recibir una advertencia de poca batería nuevamente luego de haber cortado la llamada. Gajeel la observó fijamente pero no mencionó palabra, simplemente se cruzó de brazos.

Hasta entonces Levy se percató de que la única pertenencia que llevaba consigo era su móvil, el cual dejaría de funcionar pronto. Automáticamente otra maldición se cruzó por su cabeza, pero no la expresó.

La chica respiró profundo y por primera vez levantó la mirada dispuesta a hacer contacto visual con su ahora compañero de viaje, sabiendo perfectamente que se tendría que apoyar en él si quería llevar a cabo su plan de acción.

- ¿Tienes dinero? – preguntó sin rodeos la peliazul. Ambos se vieron a los ojos, chocando miradas por varios segundos hasta que el chico habló.

- ¿Así nada más? Invítame a salir, por lo menos – se burló el pelinegro con una sonrisa en los labios que resultó chocante para Levy.

- No estoy para bromas, Redfox – exclamó la peliazul dejándole saber que hablaba en serio – Dejé mis cosas con Lucy. No tengo absolutamente nada aquí – Gajeel entendió que la chica no estaba de humor y la verdad era que él tampoco estaba contento con la situación.

- Si tengo – el chico respondió la pregunta inicial - ¿Sabes cómo llegar? – interrogó, dudando de los conocimientos de la chica sobre los caminos de la isla.

- Pediremos indicaciones para eso – sin decir nada más, Levy comenzó a caminar en dirección al museo nuevamente. Sin ánimos de contradecirla Gajeel la siguió en silencio.

La peliazul volvió al museo por segunda vez y pidió ayuda al encargado de la entrada. El hombre le explicó cómo llegar al lugar en cuestión y le indicó la parada donde debían abordar el bus correcto que los llevaría hasta el destino indicado. La chica agradeció con entusiasmo al mayor y, al cabo de varios minutos, recordando los detalles anteriormente descritos, logró dar con la parada que les fue indicada.

Ambos tomaron asiento en un banco dispuesto en dicho lugar y esperaron pacientemente a que el autobús llegara.

Levy observaba a ambos lados de la carretera cada cierto tiempo, ignorando completamente al chico a su lado, quien se dedicó a distraer su atención con cualquier cosa curiosa a su alrededor, sin darle la menor importancia a la peliazul.

Al contrario de ella, Gajeel no estaba preocupado por las consecuencias que pudiera acarrear su retraso en el museo, solo quería continuar con el viaje como estaba previsto.

Se notaba que la isla, más que una ciudad, era un pueblo grande, pues el movimiento en las carreteras era muy escaso. Pasaban autos particulares cada cierto tiempo y el transporte público brillaba por su ausencia en ese momento. De vez en cuando pasaba uno que otro bus, pero ninguno se detenía en la caseta donde ellos se encontraban.

Pasados unos quince minutos Levy recibió la llamada de Lucy donde le indicaba que la clase había llegado a su destino, el zoológico de Caelum. La peliazul se sintió ansiosa tras esa llamada y para tranquilizarse se levantó de su asiento y se acercó a un transeúnte bajo una inquisidora mirada carmesí.

La chica les preguntó a dos personas distintas sobre las formas de llegar a donde ya se encontraban sus compañeros de clase y así comprobó que se estaba en la parada correcta, solo debía esperar que llegara el bus correspondiente.

Aun inquieta se volvió a sentar al lado del Redfox y se dispuso a controlar su ansiedad. Gajeel la observaba de reojo cada tanto, percatándose del nerviosismo creciente de la joven.

Transcurrió más de media hora en la parada cuando por fin apareció un autobús, el cual se detuvo justo frente a ellos.

Levy agradeció al cielo y se levantó rápidamente, esperando que la puerta les fuera abierta.

El pelinegro pagó por ambos y se sentó detrás de la chica. Confiando en ella y en su capacidad de seguir indicaciones, se cruzó de brazos y cerró los ojos, dispuesto a soportar los malestares que invadirían su cuerpo una vez el vehículo avanzara.

El recorrido no fue para nada rápido, el bus se detuvo en distintas paradas y el zoológico quedaba más lejos de lo que ambos pensaron. Mientras más duraba el trayecto, peor se iba sintiendo el chico. Sin embargo, no estaba dispuesto a demostrarlo en ningún momento.

Cuando Gajeel pensó que la situación empeoraría llegaron a su destino.

Al darse cuenta de que tenían que bajar en esa parada, Levy se levantó de su lugar. Al notar que Gajeel se encontraba con los ojos cerrados detrás suyo, llamó su atención con un suave golpe en el hombro. El chico volvió en sí y bajó del bus después de la Mcgarden, quien automáticamente sostuvo su celular en mano y llamó a Lucy.

Ambas chicas hablaron por un minuto aproximadamente, conversación en la cual no estaba interesado el pelinegro, ya que se estaba concentrando en estabilizar sus sentidos.

- Maldición – exclamó Levy nuevamente, llamando la atención de su acompañante – Acaban de partir a la siguiente parada del itinerario – explicó la razón de su frustración cuando sintió la mirada del Redfox sobre sí – Demoramos demasiado esperando el bus y durante el recorrido. No podemos continuar así – resaltó las fallas en su plan y, segura de sus próximas acciones, avanzó hasta el primer transeúnte.

Gajeel, quien poco a poco iba sintiéndose mejor, la continuó observando sin decir palabra y sin moverse de donde se encontraba. Luego de hablar con lo que parecía un amable chico, la joven se volvió a acercar a su compañero – Tomaremos un taxi – declaró, a lo que Gajeel solo atinó a levantar una de sus cejas llenas de piercings.

Sin esperar respuesta, Levy dio media vuelta y caminó segura hacia donde el chico anterior le había indicado que podría conseguir un taxi, una de las pocas paradas disponibles para aquel método de transporte.

Una vez divisó un auto con el letrero de "taxi", el cual se veía bastante anticuado, la peliazul no pudo evitar sonreír. Avanzaron en su dirección y cuando estuvieron cerca un hombre se aproximó a ellos y les ofreció sus servicios de transporte, a lo que Levy le indicó el próximo destino al cual querían llegar. Sin embargo, antes de aceptar, el hombre les indicó el monto que cobraría por aquella distancia.

- Está loco. No – por primera vez Gajeel intervino, negándose rotundamente a la cantidad exorbitante que aquel hombre intentaba cobrarles. Levy tampoco estuvo de acuerdo, pues parecía que el sujeto solo intentaba aprovecharse de ellos por ser turistas, pero no dijo nada al respecto, sintiendo que esa era la única alternativa para alcanzar al autobús de su clase.

- ¿Tienes el dinero o no? – preguntó la chica luego de tomar a Gajeel por el brazo y halarlo unos pasos lejos del taxista para poder hablar.

- Si lo tengo, pero lo que está pidiendo es más de la mitad de lo que dispongo en efectivo y que no acepten tarjetas es un verdadero problema – respondió el chico haciendo hincapié en lo costoso que sería tomar aquel taxi.

- No importa. Te lo pagaré – mencionó decidida la peliazul.

- ¿Te volviste loca? En caso de que no alcancemos el autobús no podremos movilizarnos en otro taxi si cobra lo mismo. ¿Entiendes que el efectivo es contado? No creo que podamos conseguir un banco cercano y mucho menos un cajero en este maldito pueblo – el pelinegro no podía creer lo terca que estaba siendo la chica de castaños ojos, por lo que intentó dejar en claro la situación a la que se enfrentarían.

- Lo sé, Redfox. No perdamos más el tiempo – dicho aquello la joven se volvió hacia el taxista y aceptó sus términos. Todos se montaron en el auto y partieron a la siguiente parada.

Por suerte el recorrido fue bastante rápido, por lo que no hubo tiempo para que el malestar del pelinegro se desarrollara con fuerza.

Gajeel pagó de mala gana y se bajaron del vehículo, siguiendo las indicaciones del hombre que los había llevado hasta ahí mientras lo veían partir. Sin perder tiempo la peliazul volvió a llamar a su rubia amiga, rogando haber llegado a tiempo.

- "Lev-chan, ¿Dónde estás?" – Levy pudo oír las palabras de su amiga tras apenas el primer repique – "Te estuve llamando" – reclamó la rubia al otro lado de la línea.

- Apagué el celular para ahorrar batería, pero no sirvió de mucho – confesó la peliazul al haber notado su batería casi en lo último de su capacidad - ¿Dónde están? Acabamos de llegar – mencionó mientras observaba atentamente su alrededor.

- "No lo vas a creer. Llegamos al jardín botánico y estaba cerrado" – anunció Lucy y la peliazul pudo notar la frustración en la voz de su amiga – "Ahora mismo estamos subiendo al autobús"- susurró la rubia de repente.

- ¿En qué parte? No los veo por aquí – Levy se estaba exasperando. Gajeel la siguió cuando la chica empezó a caminar sin rumbo establecido - ¿Lu-chan? – la comunicación se perdió de pronto cuando el móvil de la Mcgarden se apagó. Sin poder creer todo lo que estaba sucediendo, Levy comprimió con fuerza el móvil entre sus manos, en un intento por drenar su frustración.

El chico solo la observó y sacó su móvil del bolsillo. Rápidamente buscó el nombre de su amiga peliazul entre los contactos y comenzó una llamada. Levy se volvió a verlo cuando escuchó su voz.

- Hey, envíame tu ubicación – solicitó el pelinegro sin rodeos. Al otro lado de la línea Juvia accedió ante la petición y en menos de un minuto le estaba enviando a su amigo la locación exacta de ella por medio del GPS de su móvil – Excelente. Estamos donde no es – mencionó Gajeel en voz alta luego de comprobar su ubicación actual en el mapa que le era mostrado en la pantalla del celular.

- No puede ser – incrédula, Levy se acercó al Redfox para visualizar el mapa ella también. El pelinegro, aun con Juvia en la línea, colocó el celular a una altura donde la chica pudiera observarlo sin problemas.

- No está tan lejos. Podemos caminar – propuso Gajeel.

- "No llegarán a tiempo. Ya casi todos estamos dentro del autobús" – se escuchó la voz de Juvia en el altavoz – "Podemos demorar la salida" – la voz de Lucy surgió en el fondo – "Lucy acaba de levantarse para distraer al tutor. Gajeel y Levy tienen una oportunidad" - anunció la peliazul un tanto ansiosa por lo que estaba por suceder.

- Muy bien. Vamos para allá – dicho aquello Gajeel terminó la llamada, pero continuó con el mapa abierto en la pantalla del móvil para así poder guiarse.

Levy confió en la dirección que estaba tomando el pelinegro y lo siguió. El pelinegro apresuró el paso y la Mcgarden se estaba esforzando por seguirle el ritmo sin quejarse.

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Después de terminar de hablar con el Redfox, Juvia notó desde su asiento que Lucy estaba hablando con el hombre encargado de la clase, pero por las facciones de su rostro la situación no parecía ir demasiado bien.

Sin pensarlo demasiado la peliazul se levantó de su lugar y se acercó hacia Lucy dispuesta a apoyarla. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo escuchar la conversación entre ambos.

- Pero no me siento bien – mencionaba la rubia de forma quejumbrosa.

- Ya le dije, señorita Heartfilia. Tómese el medicamento que le administra a su novio y siéntese – contestó el hombre de forma tosca sin darle importancia a las palabras de su alumna - ¿Qué desea, señorita Lockser? – inquirió el docente al notar la cercanía de la peliazul. A Juvia la atacaron los nervios, pero aun así habló.

- J-Juvia necesita ir al baño – de sus labios salió lo primero que se le vino a la mente mientras un sonrojo invadía sus mejillas notoriamente.

- Tuvieron la oportunidad de ir al baño después del zoológico. Ambas tendrán que esperar a la próxima parada. Ahora tomen asiento que ya nos vamos – exclamó con poca paciencia el hombre dándole la espalda a ambas chicas mientras tomaba asiento en los puestos delanteros del autobús.

Sin saber qué más decir, las dos jóvenes se dirigieron a sus asientos derrotadas. Sus compañeros de clases las observaban fijamente y en pocos minutos el autobús empezó a andar.

A esas alturas ya todos se habían percatado de la ausencia de sus dos compañeros, menos el tutor, quien no le estaba prestando real atención al grupo en general.

Tanto Jet como Droy se desesperaron cuando no vieron a Levy al llegar al zoológico. Los dos chicos fueron los más difíciles de callar, pues querían dar aviso para volver por su amiga. Lucy le explicó al grupo de forma silenciosa que Levy no quería ganarse un regaño y tampoco querían correr el riesgo de que cancelaran el viaje por ello, por lo que el plan era que ambos chicos los alcanzaran sin ser notados.

Sin embargo, algo que consideraron que sería sencillo se estaba volviendo una misión imposible.

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Gajeel no desaceleró en ningún momento y Levy lo seguía unos cuantos pasos más atrás.

Restaban un par de cuadras para llegar al punto de encuentro cuando una llamada entrante distrajo la atención del Redfox, quien contestó inmediatamente al darse cuenta de que era Juvia. Llevó su móvil al oído y escuchó atento las palabras de su amiga.

- No me jodas – despotricó el pelinegro al tiempo que se detenía abruptamente tras asimilar las palabras de la Lockser. Levy inmediatamente sospechó lo que había sucedido y sintió pesadez en todo su cuerpo – Está bien – la pequeña peliazul escuchó a Gajeel hablar antes de que la llamada terminara. El chico la observó fijamente y tomó la palabra – Este juego del gato y el ratón no está funcionando, Enana – la Mcgarden sintió que sus oídos retumbaron al escuchar aquel apodo y su humor empeoró inmediatamente por ello.

- No seas ridículo, Redfox – exclamó un tanto molesta la chica – ¿Qué tal si en vez de perder el tiempo diciendo tonterías lo aprovechas moviendo tu trasero? – Levy estaba a punto de explotar, por lo que no medía sus palabras como era costumbre.

Gajeel se sorprendió por el lenguaje poco habitual en la chica, pero no pudo evitar reír ante aquello.

- Que grosera, Mcgarden – mencionó el chico con una sonrisa burlona en los labios – Es por eso que has bajado tus notas – mencionó en voz alta mientras comenzaba a caminar.

- ¿Disculpa? – la peliazul lo siguió sin perder el tiempo – Mis notas son perfectas y el grosero eres tú – reclamó la chica mientras caminaba a paso acelerado, logrando colocarse a un lado de su compañero. Se sintió avergonzada por perder el control de sus palabras momentos antes, pero no estaba dispuesta a retractarse – Es más, ¿a dónde estás yendo? – se detuvo abruptamente al tiempo que sostenía al chico del brazo, obligándolo a detenerse también – Ni siquiera sabes a donde ir - Gajeel sonrió ante las palabras de ella, pues tenía razón. Él simplemente había empezado a caminar sin rumbo alguno.

- ¿Tú sí sabes a dónde ir? – preguntó el pelinegro chocando miradas. Levy no se acobardó y sostuvo la penetrante mirada del chico por varios segundos.

- No, pero lo averiguaré – exclamó con determinación.

- No podemos irnos en taxi, ¿lo sabes? – mencionó el chico sonando un poco chocante, pero era justo lo que quería.

- Estoy consciente - contestó de mal humor la joven al tiempo que observaba los alrededores. Como ya había hecho en varias oportunidades, la peliazul detuvo a un transeúnte y procedió a pedir indicaciones para llegar a la próxima parada del itinerario. La suerte parecía ponerse de su lado, pues le indicaron que su parada estaba justo al frente de donde estaban y el autobús correspondiente se estaba estacionando – Vamos – después de agradecer a la amable persona que le dio la información, Levy alertó al pelinegro y se dirigió a paso apresurado hacia el autobús, logrando subir sin ningún problema. Y, al igual que la vez anterior, Gajeel pagó por los dos.

Extrañamente ese autobús se encontraba lleno.

Un joven le cedió el lugar a Levy, quien a pesar de rechazarlo se vio obligada a aceptar cuando el chico insistió. Gajeel permaneció de pie lo suficientemente cerca como para no perder de vista a su compañera y rogó que el recorrido fuera rápido. Y vaya que lo fue.

Pasados no más de cinco minutos Levy escuchó el nombre de la parada que les correspondía. Se levantó inmediatamente y, notando que era observada por el Redfox, se acercó a la puerta, esperando que esta se abriera para bajar.

- ¿Ahora a dónde? – cuestionó el chico al tiempo que observaba a la peliazul estudiar el folleto con los lugares del recorrido.

- Dice: La Casa Cultural – mencionó la joven mientras buscaba algún otro detalle más específico sobre el destino – Solo eso. Mejor preguntamos – dijo en voz alta, pero la chica parecía más bien estar hablando consigo misma.

Después de levantar su vista de aquel folleto, la peliazul le pidió indicaciones rápidamente a una anciana que también había bajado del mismo autobús. La mujer mayor le indicó que la Casa Cultural estaba aproximadamente a dos cuadras, subiendo una pequeña colina.

Ambos chicos se extrañaron un poco, pero luego de agradecer se dirigieron a la ubicación indicada. Y vaya que la anciana tenía razón.

Apenas caminaron un par de cuadras pudieron visualizar un pequeño e inclinado camino de piedra con imponentes árboles de lado a lado y un cartel donde se podía leer claramente "Casa Cultural", seguido de una flecha que apuntaba hacia el camino de piedra.

Gajeel observó a su alrededor y se percató que ni siquiera había aparcadero cerca, por lo que para visitar el lugar, el grupo tendría que caminar hasta ahí. Sin mencionar palabra tomó su celular y volvió a marcar el número de Juvia, la cual parecía estar esperando la llamada, ya que contestó de inmediato.

- Ya estamos en el lugar – mencionó sin demora el pelinegro.

- "¿Ya?" – la voz de Juvia sonó extrañada al otro lado de la línea. Gajeel escuchó como Juvia repetía su mensaje, seguramente a Lucy, y poco después escuchó la voz de la rubia a través de la línea – "Nosotros seguimos andando" – notificó la Heartfilia mientras verificaba la carretera por la ventana del autobús – "¿Seguros que llegaron a la Casa Cultural?" - cuestionó insegura y preocupada la voluptuosa chica.

- Estamos frente a un maldito cartel que dice la Casa Cultural. Estamos en el lugar – respondió un tanto frustrado el chico. Levy lo observó en silencio con cara de desaprobación ante sus palabras – A no ser que haya otra casa cultural – añadió el pelinegro estudiando otras posibilidades.

- "Espera un momento" – después de aquellas palabras Lucy se dejó de escuchar por la línea. Gajeel aun podía oír el ruido de fondo, pero no parecía haber nadie cercano al otro lado.

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Lucy le pasó el celular a Juvia, quien creyó que ya había terminado la llamada. La peliazul de frondosas pestañas observó cómo la Heartfilia se levantó de su asiento, sin importar que el autobús se encontrara en movimiento, y caminó hacia los asientos delanteros en dirección al profesor.

- ¿Otra vez, señorita Heartfilia? ¿Qué ocurre ahora? – preguntó inmediatamente el hombre cuando la vio acercarse.

- Sensei, necesito ir al baño – la rubia mantuvo un porte serio mientras hablaba - ¿Cuánto falta para llegar a la Casa Cultural? – terminó cuestionando la chica inocentemente. El hombre la observó un par de segundos y respondió sin titubeos.

- Nos dirigimos a la Gran Plaza. Es una de las localidades en donde conmemoran las tradiciones de Caelum – explicó el docente – Lo puede ver en el folleto que les fue entregado. No falta mucho, así que espere pacientemente en su asiento – dijo sin más el hombre, dispuesto a volver su vista hacia el frente. Sin embargo, la voz de la rubia lo obligó a observarla detenidamente.

- ¿Y la Casa Cultural? - los nervios y una fuerte sensación de frustración invadió el cuerpo de la joven. Lucy no podía creer lo que estaba sucediendo. Parecía que los planetas estaban alineados para que sucedieran todos los eventos posibles para que Levy no lograra alcanzar el autobús.

- Consideré que ya han aprendido suficiente historia sobre la isla. Con un poco de suerte en la Gran Plaza podremos ver teatro y algo de danza cultural – ante aquellas palabras Lucy no hizo más que apretar los dientes y darse media vuelta. Era evidente que el nuevo tutor de la clase estaba aburrido y por ello había empezado a saltarse las paradas, poniendo a sus estudiantes como excusa.

Mientras se dirigía a su asiento al lado de Juvia, estudió varios escenarios posibles en donde Levy era reprendida por apartarse de la vista del encargado y por viajar sin supervisión.

No le gustaba la idea para nada, pero llegó rápidamente a la decisión de que también era su responsabilidad, después de todo si ella hubiera estado al pendiente de su amiga cuando se apartó del grupo no hubiera permitido que el autobús partiese. O tal vez si no se hubiera preocupado tanto por evitar un regaño y una falta posiblemente menor, hubiera anunciado la ausencia de la peliazul en el autobús y se habrían devuelto por ella desde un inicio.

En esos momentos estaba claro que, si a Levy la amonestaban, ella también sería responsable por lo sucedido.

- Llama a los chicos – después de tomar asiento, Lucy se dirigió a Juvia sin siquiera verla a los ojos. La Lockser podía saber que nada iba bien con solo observar el rostro de la hermosa rubia, por lo que decidió hacer lo que ella le pidió en vez de cuestionarla. Fue hasta entonces que se percató de que la llamada siempre había estado activa.

- ¿Gajeel? – aun extrañada, la peliazul se llevó el móvil al oído y habló en busca de alguna respuesta.

- "Sigo aquí" – Juvia sonrió nerviosa ante el tono exasperado de su amigo. La chica no mencionó palabra, pues Lucy aun no le decía lo que estaba aconteciendo, así que prefirió pasarle el teléfono a la Heartfilia sin demora.

- El Señor Simpatía decidió saltarse una parada porque está aburrido. Nos dirigimos a la Gran Plaza, la parada que le sigue a la Casa Cultural -.

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Y hasta aquí este nuevo capítulo. Como siempre, espero que haya sido de su agrado y me dejen saber sus opiniones sobre la continuación. Cada vez es más obvio el acercamiento de nuestros protagonistas, ya siendo hora de que se vuelvan a hablar y a congeniar.

La historia va lenta, lo sé, pero espero que entiendan que simplemente no sería realista que se acercaran nuevamente como si nada después de todo lo que han vivido juntos. Poco a poco se irán acercando cada vez más y quien sabe, tal vez lleguen a algo o tal vez no jajaja

Mientras tanto espero que esté siendo de su agrado. Trabajaré duro para subir la continuación lo más pronto posible y seguir relatando la divertida aventura de estos dos.

No olviden dejar sus comentarios, ya que me animan muchísimo a seguir.

Sin más, cuídense mucho y nos leemos en el próximo.

Gracias especiales a:

Cxncer

Aileen73

Jailys-sama

Arual17

EternalBlueRose

Drako lightning

Ignoremeimdeleted

MacJardin