Después de la conmovedora reunión en la playa, ordenaron y limpiaron todo para luego subirse al bus que los llevaría de regreso a la posada. Todos sentían el cansancio, pero no dejarían de disfrutar la última noche del viaje.

El camino de regreso no fue tan rápido como esperaban, después de todo la playa en la que estaban quedaba a un extremo de la isla. Sin embargo, entre chistes y risas, el trayecto no fue nada tedioso.

Gildarts por fin los acompañaba en el bus y el cambio de ánimo se sentía en el ambiente. Poco a poco la mayoría se quejó con el pelinaranja sobre el otro tutor designado, quien ya no se encontraba con ellos, y recibieron una especie de disculpa por parte del Clive. Como compensación el hombre les dijo que podrían permanecer despiertos más allá de la hora pautada y que tendrían permiso libre para comer y compartir siempre y cuando fuera dentro de la posada.

Aquellas palabras les elevó los ánimos a todos y, sin perder el tiempo, las ideas para los planes nocturnos comenzaron a surgir. Fue así como en un abrir y cerrar de ojos llegaron a la posada y con la alegría desbordando por sus cuerpos la clase comenzó a descender con energía del autobús.

Juvia se quedó en su lugar cuando notó que Gajeel no se movió de su asiento. La verdad era que la chica había pasado unas horas maravillosas junto a Gray, sintiendo que ese día había logrado cierto avance en la relación entre ambos. Aun así, no dejaba de sentirse culpable por haber olvidado a su amigo, quien parecía haber estado sufriendo en cada trasbordo.

- ¿No vienes? – Gray se acercó a la peliazul antes de dirigirse hacia la salida del vehículo.

- Juvia va a esperar a Gajeel – mencionó suavemente la chica con un ligero sonrojo que adornaba sus mejillas. Gray asintió y sin darle demasiada importancia se dio media vuelta.

- Los esperaremos abajo – anunció en voz alta el Fullbuster mientras se acercaba a Levy, no solo para llamar la atención de Juvia, sino también para que Natsu y Lucy lo escucharan. Momentos después ambos jóvenes descendieron del vehículo, dejando a los enfermos con sus respectivas cuidadoras.

- ¿Cómo se siente Gajeel? – Juvia no sabía cuántas veces había formulado la misma pregunta en aquel viaje, pero era algo que consideraba siempre necesario.

Gajeel la observó por un par de segundos sin ánimos de responder, y no era necesario que lo hiciera, después de todo la palidez en el rostro de su compañero lo decía todo.

- Lo que faltaba era que nos metieran en una casa rodante y nos pasearan el resto de la noche – mencionó el Redfox con tono de burla al tiempo que relajaba su postura. Se estaba sintiendo mejor poco a poco, pero aún no se encontraba preparado para levantarse.

- Natsu tampoco parece estarlo disfrutando – comentó la Lockser mientras echaba otro vistazo al pelirrosa, quien se encontraba unos cuantos puestos más allá y parecía estar en peor estado que el pelinegro – ¿Gajeel se sintió mal durante todo el día? – cuestionó la chica sin ganas de presionar a su amigo para partir.

- Estuve bien cuando se trataba de un trayecto corto – confesó el chico sin hacer hincapié en lo mal que se llegó a sentir en lo que iba de viaje. Una mueca de tristeza se apoderó del rostro de la peliazul sin ella ser consciente de aquello, mientras que Gajeel intentó ignorarla para no sentirse como un enclenque.

- El viaje no fue como Gajeel esperaba, ¿no es así? – indagó Juvia, sin poder evitar el sentimiento de culpabilidad que la estaba invadiendo.

- No tienes idea – respondió el Redfox con sinceridad. No se esperó tanta movilización en bus, tampoco pensó que pasaría tanto tiempo junto a la Mcgarden y, mucho menos, que llegaría a tocar el tema de su pasado con ella. Pensar en lo ultimó le recordó la conversación que tuvieron Levy y él camino a la playa donde sucedió el reencuentro – Por cierto, Lockser ¿Le dijiste a Levy que yo me arrepentía sobre qué? – la mirada carmesí del chico fulminó a la ojiazul, haciéndola sentir nerviosa rápidamente.

Juvia balbuceó un par de cosas inentendibles, sabiendo perfectamente a lo que Gajeel se refería, pero las palabras para explicarse no surgían de sus labios.

- No fue intencional – terminó de decir la chica en un arranque mientras bajaba la mirada para rehuir de la mirada de su amigo – Estuvimos hablando y fue algo que surgió – el nerviosismo de la chica iba en aumento y era evidente por su ligero tartamudeo.

- ¿Hablando sobre qué? – indagó el chico sin suavizar su tono.

- N-No recuerdo – la forma particular de hablar de la peliazul quedó en el olvido debido a los nervios que la estaban atacando. Quiso decir algo para defenderse, pero las palabras del pelinegro la acallaron inmediatamente.

- Maldición, Juvia – la reprimió el Redfox, sabiendo bien que la chica no le iba a decir nada de utilidad al notar que se estaba mordiendo el labio mientras continuaba rehuyendo de su mirada – Me dijo que nadie sabía sobre lo que sucedió en Phantom. No estés hablando de lo que te he contado a la ligera – susurró Gajeel, mientras continuaba con la reprimenda. No quería que Natsu, ni mucho menos Lucy, escucharan lo que estaban hablando.

- Entonces, ¿ustedes dos hablaron? – preguntó curiosa la ojiazul al tiempo que levantaba la mirada y enfrentaba el par de ojos escarlata que la estaban traspasando.

- Te lo diré una vez más. No menciones nada sobre aquel tema frente a nadie. Mucho menos frente a Levy o Lucy – mencionó Gajeel, ignorando completamente la pregunta anterior.

- ¿En qué quedaron? – insistió la Lockser en voz baja, emocionada de pensar que su amigo tendría otra oportunidad con la mujer que sacudió su mundo hacía más de un año atrás. Gajeel notó aquella emoción en los ojos de la chica y esta vez fue él quien rehuyó a su mirada, sintiéndose irritado.

- No preguntes estupideces – el chico se levantó de su asiento ignorando el ligero mareo que lo atacó, pero sintiéndose mejor de lo que esperaba – Haber hablado no cambiará nada – mencionadas aquellas palabras se encaminó hacia la salida del autobús.

Juvia sintió que la emoción la abandonaba y, en cambio, una sensación de vacío la invadió. Se sintió tonta por esperar un final feliz.

Ambos bajaron del bus y se encontraron con parte del grupo reunido esperando por ellos y por la otra pareja que aún continuaba dentro del vehículo. Los ojos de Gajeel se encontraron brevemente con la castaña mirada de la Mcgarden, pero en cuestión de segundos ambos rehuyeron del otro.

Gray no perdió tiempo e inició una conversación con la Lockser mientras esperaban que Natsu reviviera. Pasaron unos cuantos minutos cuando por fin una cabellera rubia se asomó por la puerta del autobús. Lucy estaba sirviendo de apoyo para que su novio pudiera bajar los escalones de forma segura.

- ¡Hey, Natsu! No puedes morir aun – gritó el Fullbuster, sabiendo que si lo molestaba saldría de aquel estado aletargado más rápido – Tenemos planes y no los vas a arruinar – agregó el chico aun sin moverse del lado de Juvia – Lucy, llévalo a dormir y nos vemos en el comedor – aquellas simples palabras tuvieron efecto en el Dragneel, quien se separó de su novia despacio.

- Cállate, Gray. Yo estoy bien – dijo el pelirrosa en su defensa. No dejaría que sus malestares arruinaran la última noche, mucho menos cuando les habían dado pase libre – Vayamos a divertirnos – trató de decir con ánimos, pero un ligero mareo lo atacó haciendo que todos se rieran. Él también rio.

- No te agites todavía – regañó Lucy sabiendo que su novio aún no se sentía del todo bien. Aquel malestar duraría por al menos unos diez o quince minutos más, ya después tendría a su energético novio de vuelta, por lo que solo debía ser paciente y apoyarlo.

- Vayamos a comer algo – mencionó Droy, quien ya se había acabado su última bolsa de frituras.

- Antes que nada, me quiero dar un buen baño – discrepó Lucy, sintiendo cómo el sudor y el azúcar de la soda que le cayó encima a inicios de la mañana habían hecho una combinación incómoda sobre su piel.

- Yo también prefiero un baño antes de todo – apoyó Levy a su amiga. Necesitaba relajarse antes de continuar la noche.

- Muy bien – tomó la palabra Gray ante las opiniones expuestas – Las chicas se van a dar un baño mientras nosotros preparamos todo lo necesario para la gran noche – mencionó animado el Fullbuster, comenzando a caminar hacia la posada.

- Yo también me voy a bañar – anunció con indiferencia el Redfox, recibiendo una mirada extrañada por parte de Gray, acompañada de una ceja levantada.

- ¿Eres una chica ahora? – la pregunta del ojiazul hizo que unos cuantos explotaran de risa, mientras que otros los observaban con detenimiento.

- Me cagó un pájaro, ¿quieres que te preste mi ropa? – ahora fue Gray quien se carcajeó en voz alta al escuchar aquellas palabras. Gajeel solo ladeó su sonrisa y comenzó a caminar hacia la posada, siendo seguido por el grupo.

- Me imagino que eso fue lo más emocionante de tu viaje, Redfox – Jet no perdió la oportunidad para burlarse de su compañero de clase.

- ¿No vomitaste en el camino? Eso tal vez pudo ser más emocionante – apoyó Droy a su amigo y se rio en voz alta ante su propio comentario. Gajeel sonrió y deseó golpear a aquellos dos, pero en cambio los observó de reojo unos cuantos segundos antes de hablar.

- ¿Por qué no le preguntan a Mcgarden? Después de todo pasamos el día juntos – el comentario del Redfox acalló la risa de ambos chicos, los cuales estaban claramente dolidos por no haber podido pasar tiempo junto a su adorada peliazul, el amor platónico de ambos.

Levy desaprobó la actitud de sus tres compañeros de clase, pero no pudo evitar sonreír cuando Jet y Droy quisieron defenderse, pero nada especifico salió de sus labios. Mientras tanto los demás se rieron de ellos.

- Ustedes – Levy llamó la atención de sus dos amigos para acallarlos antes de que quedaran más en pena – Dejen de buscar problemas – ambos chicos apretaron los dientes y permanecieron en silencio, pero fulminaron con la mirada al fornido pelinegro lleno de piercings, el cual ni se percató, ya que se encontraba dándoles la espalda.

Desde que Lucy presentó a Levy con los demás, estando la pequeña aun en Phantom Lord, esta se convirtió en la obsesión de Jet y Droy. Ambos se interesaron profundamente por la peliazul y se lo hicieron saber a la Heartfilia en busca de ayuda. Con el paso del tiempo convirtieron aquel capricho en una tonta competencia sobre quien la conquistaría primero, fracasando ambos en el intento, después de todo Levy no estaba interesada en ningún tipo de relación y se lo había dejado saber a Jet, quien fue el primero en declarársele.

- Yo si quiero saber qué fue lo más emocionante de su viaje – dijo Lucy una vez dejó de reír por lo que acababa de suceder – No nos han contado bien – mencionó la rubia nuevamente, lo suficientemente alto para que sus palabras llegaran a oídos de Gajeel.

Estando en la playa, Levy le contó al grupo de forma resumida cómo los lograron alcanzar, pero Lucy tenía razón, no había entrado en detalles aún.

- Ver a alguien despotricando a cada minuto es entretenido, pero no emocionante – mencionó Gajeel al tiempo que sonreía de forma maliciosa. Lucy creyendo entender la indirecta del chico se volvió para observar a su amiga.

- Estaba enojada – confesó Levy al sentirse descubierta. Decidió defenderse cuando su amiga rio por lo bajo, al igual que Juvia, pero cuando estuvo dispuesta a hablar fue interrumpida.

- Tal vez les parezca emocionante cómo Mcgarden casi encuentra novio – el astuto comentario del chico tuvo el efecto que esperaba - ¿No vas a contarles? – Gajeel abrió la puerta de la posada e ingresó mientras escuchaba a sus compañeros de clase reaccionar tras sus palabras.

- ¿¡Novio!? – exclamaron alarmados Jet y Droy al mismo tiempo.

- ¿Es eso cierto? – Juvia se dirigió a Gajeel, quien optó por no responder a su pregunta y continuó sonriendo.

- Eso no me lo esperaba – mencionó Gray al tiempo que traspasaba el umbral, ingresando a la posada. Una vez todos estuvieron dentro se detuvieron en el lobby antes de separar sus caminos.

- Está mintiendo, ¿verdad? – el pelinaranja y su amigo regordete parecían estar sufriendo ante aquella repentina revelación. Lucy volvió a reír ante la reacción de aquellos dos.

- Ya era hora de un novio, Levy-chan – dijo animado el Dragneel, sabiendo que estaba echando más leña, avivando el fuego interno de aquel particular dúo de amigos.

- No encontré ningún novio – por fin habló Levy sin asimilar que sus dos amigos se creyeran aquella tontería – Solo fue un chico que me invitó a salir – la peliazul se percató de que sus palabras sonaron peor después de haberlas soltado, pero ya no había marcha atrás.

Jet y Droy casi se le abalanzaron para rogarle que no aceptara aquella invitación, mientras los demás no pudieron evitar reír descontroladamente.

La Mcgarden sintió vergüenza cuando un par de huéspedes que estaban en el área observaron la escena con curiosidad, por lo que trató de tranquilizar los ánimos.

- Levy – se escuchó casi como un susurro, pero la peliazul alcanzó a divisar una cabellera morada a la distancia – Levy – Kinana, una amable chica perteneciente a otra de las clases de tercero, volvió a llamar la atención de la Mcgarden, sin ánimos de querer acercarse y verse involucrada en el escándalo del grupo.

- Hagan silencio, por favor – la voz de Levy sonó autoritaria ante la presencia de la otra chica. Lucy observó curiosa cómo la pequeña joven de hebras violetas se acercó a ellos una vez guardaron silencio.

- Levy, Gildarts te llama. A ti y a Gajeel Redfox – habló tímida la joven al sentirse el centro de atención de los presentes – Está en el comedor – anunció y dio por finalizada la información que le fue suministrada.

- Gracias, Kinana – Levy agradeció con una sonrisa, pero sus manos se helaron producto de los nervios que la estaban atacando en ese preciso instante. Su tutor la estaba necesitando a ella y al Redfox, nada bueno podía esperar de aquello.

- ¿Sabes qué quiere? – preguntó Lucy a la chica ojiverde, también sintiendo una inquietud molesta en su pecho.

- No. Solamente me dijo que les avisara – mencionó la pequeña joven de la clase vecina y, con un leve sonrojo, se despidió – Nos vemos – todos se despidieron educadamente y quedaron en silencio por un par de segundos.

- Vamos – Gajeel llamó la atención de Levy dando un paso al frente en dirección al comedor. La peliazul, sintiendo un nudo en la garganta, se dispuso a simplemente asentir y se acercó al Redfox.

- Los acompaño – anunció Lucy decidida a no dejar sola a su mejor amiga.

- No, Lu-chan – la detuvo Levy sin dudar – Será mejor que estemos nosotros nada más – la peliazul trató de mostrar una sonrisa convincente – Las veo en los baños – dichas aquellas palabras el grupo los observó alejarse poco a poco hasta desaparecer en uno de los pasillos.

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- Si se percataron de que nos separamos del grupo – la mirada consternada y la voz temblorosa de Levy le indicó a Gajeel el nivel de preocupación de la chica.

- Niega todo. Siempre estuvimos ahí – indicó Gajeel sin demostrar ninguna emoción – Y quita esa cara – Levy se preocupó más ante aquellas recomendaciones. No era buena para mentir, era un libro abierto y no podía cambiar eso de un segundo a otro.

- No soy buena mintiendo – confesó al tiempo que sujetaba sus manos contra su pecho, en un intento de controlar el temblor que experimentaban sus extremidades.

- Entonces deja que yo hable – manifestó el chico sin ralentizar el paso – Si algo va mal la culpa será mía, no tengo nada que perder – la indiferencia del pelinegro llamó la atención de la pequeña, quien quiso tomar palabra, pero simplemente no surgió nada.

En pocos segundos estuvieron en el comedor y los nervios de la Mcgarden se convirtieron en terror cuando divisó a Gildarts junto a los demás tutores. Entonces quiso huir. Sus piernas se paralizaron y estudió las posibilidades de dar media vuelta sin ser notada por los docentes

- ¿Qué estás haciendo? – la voz de Gajeel la sacó de sus pensamientos abruptamente, exaltándola. El chico se percató que su acompañante ya no estaba a su lado, por lo que se volvió para observarla y la encontró paralizada debajo del umbral – Camina – presionó el Redfox, notando claramente la indecisión en los castaños ojos de la joven.

- Gajeel. Levy – la voz de Gildarts hizo que ambos dirigieran su mirada hacia el mayor, quien se había separado del grupo de docentes y se acercó hacia sus alumnos en cuanto los vio - ¿Está todo bien? – preguntó el pelinaranja dirigiéndose específicamente a la joven.

- Sí – respondió Gajeel al notar que Levy movió los labios, pero nada salió de estos - ¿Para qué nos llamaste? – preguntó el joven intentando sonar casual, después de todo sentía cierta confianza con su tutor que lo llevaba a tratarlo sin formalismos. Gajeel no tenía ganas de retrasar lo inevitable, después de todo él también comenzaba a sentirse nervioso.

- Por un par de razones – comenzó a decir el catedrático – Primero, Levy. Necesito que te encargues de las chicas – las palabras del hombre descolocaron a la peliazul.

- ¿Ah? – fue lo único que alcanzó a expresar la pequeña, sin entender a lo que se refería el hombre.

- Como tienen permiso hasta tarde necesito que alguien las supervise y mantenga todo bajo control. No siempre voy a estar encima de ustedes – explicó el Clive de forma despreocupada – A ti Gajeel te necesito para algo importante. Necesitamos a alguien alto – Gajeel levantó una ceja llena de piercings ante aquella breve explicación.

Unos segundos después el Redfox sonrió, sintiéndose tonto por haber estado nervioso. Gildarts los había llamado por ayuda, por nada más. Levy también cayó en cuenta de la situación y sintió su rostro arder por la vergüenza.

- Espera, ¿estás queriendo decir que a mí no me vas a dejar encargado de los chicos? – Gajeel preguntó con tono de burla al tiempo que se cruzaba de brazos.

- Vaya, pensé que te negarías, pero ya que te ofreces estoy de acuerdo – Gildarts también sonrió, ya que todo le estaba saliendo mejor de lo esperado – Tú te encargarás de los chicos – sentenció el docente con una gran sonrisa. El Redfox chasqueó la lengua al percatarse de que él mismo se había puesto la soga al cuello. Levy aun no salía del todo de la impresión, pero también sonrió – Ahora bien, estamos reparando algo que por accidente se cayó. Acompáñame – el pelinaranja le habló al chico para después dar media vuelta y guiarlo hasta el lugar de los hechos.

Levy sintió que no tenía nada más que hacer en aquel lugar, debido a que los demás docentes se acercaron al pelinegro y lo comenzaron a asesorar mientras que ella se sentía totalmente invisible, por lo que prefirió partir al encuentro de sus amigas y actualizarlas en cuanto a lo acontecido.

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Rápidamente se dirigió a la habitación de chicas, encontrándola prácticamente vacía. Solo algunas chicas estaban hablando entre sí, recostadas en los futones.

Sin perder el tiempo buscó sus artículos de aseo personal y también aprovechó de conectar su celular al tomacorriente para que la batería se terminara de cargar de una vez por todas. Seguidamente salió de prisa y se encaminó hacia las aguas termales, donde efectivamente sus amigas la estaban esperando.

Apenas se adentró en el agua sintió sus músculos relajarse, pero la paz no duró ni un segundo, pues las chicas se le encimaron.

- ¿Qué ocurrió? – preguntó Lucy inmediatamente.

- ¿Está todo bien? – Juvia no se quedó atrás, después de todo también estaba preocupada por sus dos amigos.

- Son unas escandalosas – mencionó Kana, quien sí deseaba disfrutar de su baño, por lo que se alejó lo suficiente para poder tener espacio, pero no tan distanciada para así lograr escuchar lo que Levy tenía que decir.

- Está todo bien – habló con alivio la chica de castaña mirada – Nos llamó para pedirnos ayuda. Soy la nueva encargada de vigilar a las chicas – anunció Levy levantando su mano. Kana rio a lo lejos y tanto Juvia como Lucy aplacaron su preocupación con un suspiro.

- Me llevé un buen susto – Lucy rio con nerviosismo, recordando todos los escenarios fatalistas que imaginó, incluyéndose ella en estos, debido a que no dejaría que su amiga cargara sola con las consecuencias.

- Entiendan ya que nadie se dio cuenta que Levy se escapó con Gajeel – susurró la castaña acercándose de nuevo al grupo de chicas – Todo fue un éxito – la voz baja de Kana era audible para todas, pero casi inexistente para sus alrededores.

- ¿Qué estás diciendo? – preguntó Levy incrédula ante la insinuación anterior.

- No lo digas así. Fue un accidente – defendió Lucy a su mejor amiga.

- Un accidente bastante conveniente, ¿no te parece? – Kana continuó insinuando que todo fue planificado y aquello molestó a la pequeña peliazul – No lo tomes a mal, Levy. No te estoy juzgando – trató arreglar las cosas la castaña al notar la mirada punzante de la Mcgarden – Está bien que te rebeles de vez en cuando. Además, Gajeel no está nada mal – Juvia y Lucy juraron que después de aquella oración el ambiente se volvió tan tenso que se podría cortar con un cuchillo.

- Fue accidental – recalcó Levy con voz lenta y suave, intentando controlarse – Nunca tuve la intención de separarme del grupo ni fue algo satisfactorio para mí – la mirada seria de la pequeña de ojos castaños le dejó claro a la Alberona que la chica no se encontraba feliz por lo que había dicho.

- Está bien. Relájate – cedió Kana con el objetivo de tranquilizar a su compañera – Yo sí hubiera querido escapar de haber sabido a dónde nos llevaría aquel loco – mencionó la chica de forma más despreocupada, nivelando el volumen de su voz – No me hubiera molestado para nada vararme con Gajeel – la castaña rio tontamente luego de sus palabras, al imaginarse tal escenario. Levy bajó la guardia y se extrañó por las palabras de la chica, observándola con desconfianza.

- ¿Te gusta Gajeel? – preguntó Lucy, también sorprendida por las palabras de su compañera de clase y de gremio.

- Me da igual – contestó con sinceridad Kana – Pero no pueden negar que es sexy – comentó la chica mientras volvía a sonreír y esperaba la respuesta de sus compañeras. Cuando ninguna habló, Kana borró su sonrisa y se levantó sin importar su desnudez – Son unas aburridas – dijo para luego empezar a salir del agua. Antes de que pudiera cubrir su cuerpo con la toalla, Juvia notó la marca de Fairy Tail en el abdomen de la sensual chica. Los azules ojos de la Lockser se apartaron de su compañera una vez esta atravesó la puerta de salida.

- ¿Eso fue extraño solo para mí? – preguntó Lucy al no haber sabido cómo reaccionar.

- No – respondió Levy con sinceridad, pero no quiso darle mayor importancia al asunto. Que Kana desconfiara de su palabra ya le había chocado lo suficiente.

- ¿Creen que a Kana de verdad le guste Gajeel? – preguntó con curiosidad Juvia, sin haber entendido muy bien la aparente indiferencia de la castaña.

- No lo sé – Lucy se adelantó a hablar – No me molestaría que se juntaran, pero me cuesta imaginarlos como pareja – mencionó la rubia al tiempo que se sujetaba el mentón con una mano.

- Primera vez que no dices algo como que hacen linda pareja – mencionó Levy mientras reía, devolviéndole la ligereza inicial al ambiente.

- Tú sabes que Kana prefiere a los chicos mayores. Por eso no me la imagino con Gajeel – Juvia se sorprendió ante aquella confesión – No sé si el pobre pueda lograr satisfacer sus necesidades – ambas peliazules se sonrojaron ante aquel comentario, mientras que Lucy empezó a reír a causa de la reacción de ambas – Todavía son muy inocentes – mencionó la Heartfilia entre carcajadas que amenazaban con hacer brotar un par de lágrimas.

Levy y Juvia se observaron entre sí y se sonrieron de forma tímida. Luego la Mcgarden salpicó un poco de agua hacia su mejor amiga para acallarla, haciéndola toser por haber tragado parte del agua. Esa vez fue turno de las peliazules de reír y poco después comenzó una guerra de arrojarse agua entre sí.

Después de divertirse lo suficiente decidieron que era momento de salir y reunirse con sus demás compañeros. Se refrescaron en las duchas y decidieron colocarse los kimonos que ofrecía la posada para estar más cómodas y, además, para permanecer vestidas iguales, lo cual les hacía gracia.

Sin perder el tiempo se dirigieron a la habitación de chicas para dejar sus pertenencias. Dicha habitación se encontraba llena a esas alturas, pero las tres chicas entraron y salieron sin dar detalles sobre el permiso que les fue concedido por su tutor.

Inmediatamente se dirigieron al área del comedor, donde efectivamente se encontraba gran parte de sus compañeros.

Las chicas se sentaron en una mesa y se integraron en la amena conversación que se estaba desarrollando. En poco tiempo ordenaron comida y comenzaron a degustar los aperitivos que les sirvieron mientras esperaban.

- Entonces, ¿nos van a contar qué hicieron durante el viaje? – preguntó Lucy, ansiosa por saber más detalles sobre el paseo por separado de Levy y el Redfox, pues solo conocía lo poco que le había comentado la peliazul por teléfono, ya que durante su baño hablaron sobre los detalles del viaje de la clase y de cómo Natsu tuvo que esforzarse para que Lucy volviera a dirigirle la palabra.

- Bueno…ya sabes la odisea que fue tratar de seguir al bus de la clase – comentó Levy sin saber muy bien por donde iniciar – Mientras tomábamos malas decisiones conocimos un par de lugares – Gajeel sonrió ante las palabras de la chica, después de todo aquello era verdad. Los dos habían tomado malas decisiones en el transcurso del día – La Casa Antigua es genial – el entusiasmo en la voz de la pequeña fue evidente para todos. Levy se sintió emocionada de solo recordarlo – Había tantas cosas interesantes. Tomé algunas fotografías para ti – mencionó al tiempo que hacía contacto visual con Gajeel, quien entendió inmediatamente y le pasó su móvil para que pudiera mostrarle las fotografías a la rubia.

Levy recibió el dispositivo en sus manos e inmediatamente buscó la galería. En pocos segundos comenzó a mostrar por orden las imágenes que había capturado de las afueras de la casa que visitó junto a su compañero e incluyó unas que había tomado el chico. Continuó narrando la historia según deslizaba las fotos, mientras tenía la entera atención de sus amigos.

En un momento determinado pausó sus palabras, pues al pasar las imágenes se topó con las fotografías que el anciano se había empeñado en capturar. La peliazul evitó mostrar aquellas fotos a los demás, pero les dio un vistazo rápido, no pudiendo evitar reírse de la última foto en donde Gajeel había colocado el brazo sobre su cabeza, haciéndola ver más pequeña. En aquel momento se sintió bastante enojada por esa acción, pero no podía negar que la imagen era bastante graciosa.

Aquella había sido la última foto de la galería, por lo que cerró la aplicación y dio por culminada la historia de su recorrido turístico, pero no devolvió el celular a su dueño.

La Mcgarden también contó sobre el momento en el que un pájaro decidió defecar encima del Redfox y todos rompieron en carcajadas. Minutos después la comida llegó a su mesa y todos se silenciaron brevemente para comenzar a comer.

La cena fue amena y, una vez todos terminaron su platillo, decidieron moverse de lugar. Se disponían a dirigirse al salón principal de la posada cuando Levy se apartó de sus dos sobreprotectores amigos y se acercó Gajeel.

- Me envié las fotos – comunicó la peliazul al tiempo que le devolvía el móvil al chico. Este levantó una ceja cuando recibió el aparato, percatándose de que la chica tenía la aplicación de chat abierta y había registrado su número telefónico para poder enviarse las fotos a sí misma. Sin decir nada, Gajeel guardó su móvil y empezó a caminar hacia la misma dirección que sus compañeros de clase.

Todos se encontraban emocionados por la gran e inolvidable noche que les esperaba. La última noche en aquella hermosa y tradicional posada que no dejarían pasar y disfrutarían todos juntos, pasaría a ser la noche que quedaría grabada en sus recuerdos durante años como la noche en la cual a todos los ganó el cansancio y durmieron en brazos de Morfeo hasta el amanecer.

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El viaje había terminado en un abrir y cerrar de ojos para todos. Después de caer rendidos debido al agotamiento luego de un día movido, inició el retorno a la ciudad.

Pasadas unas cuantas horas de viaje estuvieron de vuelta en el punto de encuentro inicial, el prestigioso instituto Fairy Tail.

Todos esperaron pacientemente que su equipaje fuera descargado del autobús correspondiente para luego partir en grupo hacia el gremio, sabiendo que sus demás amigos estarían ansiosos por su regreso.

Los ánimos de muchos revivieron al poner un pie en el gremio y recibir una cálida bienvenida por parte de los miembros presentes en ese momento. Como era de esperarse, cada uno fue atacado con un torrente de preguntas sobre la experiencia escolar que vivieron.

Levy se sintió feliz de estar de regreso y, junto a sus compañeros de clase, se sentó en una mesa dispuesta a comenzar a contar la alocada, y un poco decepcionante, historia de su viaje escolar.

- Al final de todo aquel lio, Levy y Gajeel fueron los más afortunados – comentó Elfman cuando ya todos habían dado por terminada la narrativa que les correspondía.

- Siempre sucede algo similar – mencionó sonriente Mira – Recuerdo que durante nuestro viaje a la montaña nevada a uno de los tutores le sentó mal la altura, por lo que la clase vecina nunca tuvo supervisión y podían ir a donde quisieran, mientras que nosotros tuvimos que seguir todo el itinerario al pie de la letra – relató la chica, sonriendo ampliamente ante aquellos recuerdos.

- Recuerdo que fueron a un restaurante y postearon fotos de unos postres deliciosos – esta vez Erza tomó la palabra – Yo quise ir y me lo prohibieron – su tono de voz denotaba rencor mientras continuaba hablando – Nunca pude probar aquella deliciosa tarta – la decepción se hizo presente en las palabras de la Scarlet.

- ¿Cómo sabes que era deliciosa si nunca la probaste? – preguntó Gray mientras ahogaba las carcajadas. Todos sabían sobre la adoración de la chica por los postres, por lo que no les extrañaban los sentimientos escondidos tras aquel simple relato.

- Se veía deliciosa en las fotos – explicó un poco exaltada la pelirroja. Gray no se contuvo más y soltó la risa, sin importarle la amenazante mirada de su amiga.

- Ahora yo tengo ganas de viajar – mencionó Evergreen, quien había permanecido al lado de su novio durante todo el relato – Tenemos tanto tiempo sin salir – el cansancio en su voz después de aquellas palabras se debía al poco tiempo que la universidad les dejaba para tomar descansos de más de dos días.

- Tienes razón – apoyó Laxus, recibiendo una mirada de admiración de parte de la peliesmeralda – Para estas vacaciones deberíamos planificar nuestro propio viaje – propuso el rubio animado.

- Es una gran idea. Podremos elegir el destino que queramos – secundó Mira a su novio.

- Nosotros no podremos – Lucy cortó la atmosfera llena de emoción que se estaba formando - Pronto comenzarán las vacaciones de verano y será el inicio del curso intensivo para el examen de admisión – recordó la Heartfilia, recibiendo varios asentamientos de cabeza. Los universitarios suspiraron y aceptaron una vez más que los horarios de todos chocaran de manera natural.

De un momento a otro la conversación tomó una dirección diferente y todos dejaron a un lado el tema de un posible nuevo viaje en grupo.

Era el momento de concentrarse en su nueva meta e ingresar a Mavis con éxito.

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El nuevo inicio de semana los recibió con dureza.

Los temas durante clase fueron bastante complicados y un examen sorpresa cerró con broche de oro la culminación del día. Tanto Levy como Lucy se esforzaron en mantener el ritmo en lo que continuó de semana, pero de sus compañeros de clase no podían decir lo mismo.

Los primeros en soltar la toalla fueron Jet y Droy, los cuales se resignaron a que su calificación bajaría al no poder continuar con las exigentes y extensas sesiones de estudios que el grupo había conformado. Kana y Elfman también se relajaron, dejando de lado los repasos antes y después de clases.

Por otro lado, Juvia sentía que iba a enloquecer. Había llevado un buen ritmo de estudio junto a Gajeel, pero en cuanto las clases se intensificaron tuvieron que optar por unirse al grupo de estudio encabezado por Levy y su rubia mejor amiga.

La Lockser no esperaba que los profesores fueran tan absorbentes luego del viaje escolar. Sin embargo, lo que desconocía era que los docentes intentaban impartir la mayor cantidad de material posible antes de que ingresaran al curso de admisión durante las vacaciones de verano.

El Redfox, por su parte, había estado a punto de claudicar, sin importarle que el promedio que se había estado esforzando en mantener rodara por el piso, pero lograr humillar al Dragneel, quien prácticamente estaba siendo arrastrado a estudiar por su novia, alimentaba su ego de forma sinigual.

Gajeel logró superar al pelirrosa después de que este se diera por vencido repetidas veces y se negara a estudiar. Aunque siempre volvía a retomar el camino después de un buen regaño por parte de la Heartfilia y su mejor amiga.

Lucy estaba reacia a aceptar que su pareja se diera por vencido y ni pensar rendirse ella también. Cada vez se sentía más cerca de alcanzar su meta y no cedería ante nadie hasta estar en Mavis. Por ello, la rubia había conformado un horario de estudio estricto e inflexible, donde incluía a todos sus compañeros de clase. También se preocupó por tener momentos libres necesarios para tener un buen descanso y una alimentación adecuada, pensando en su mejor amiga, pero de lo contrario todo era básicamente estudiar.

En el gremio comprendían la situación, después de todo ellos también habían pasado por lo mismo, así que no les extrañaba para nada la ausencia continua de gran parte de sus amigos por el gremio. Aunque debían aceptar que los comenzaban a echar de menos, pero sin ánimos de distraerlos prefirieron apoyar a todos a la distancia.

Mientras tanto, Levy se sentía extraña.

Por un lado, debía aceptar que se estaba divirtiendo, pues encontraba entretenido el desafío que imponían sus profesores. Pero, por otro lado, no podía negar que la constante presión y la tensión que le estaba generando hacia estragos en su interior. La peliazul ya no veía el momento de recibir la tan esperada aceptación en Mavis y poder disfrutar un poco de lo que era su último año en Fairy Tail.

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- ¿Este día fue más pesado o es cosa mía? – preguntó Lucy mientras dejaba caer sus cosas sobre la larga mesa de la biblioteca.

- Quieren acabar con nosotros – comentó Gray mientras tomaba asiento en la misma mesa que la rubia. El pelinegro no se quejaba de las horas de estudio que tuvo que aumentar para mantener un promedio lo suficientemente respetable, pero si despotricaba de vez en cuando en contra del sistema y su forma de enloquecerlos.

- Dentro de un par de semanas seremos libres de esta tortura – habló Natsu, quien parecía tener una cuenta regresiva para el inicio de las vacaciones de verano, ya que últimamente se la pasaba comentando cuántos días restaban para terminar.

- Recuerda que la semana que viene nos inscribimos en el curso de admisión – mencionó Lucy, recordándole a su novio por enésima vez que no tendrían vacaciones.

- Lo sé. Pero Laxus dice que el curso no es ni la cuarta parte de intenso en comparación a Fairy Tail – se defendió el pelirrosa, después de todo había tenido una charla motivadora con su amigo de gremio hacia algunos días atrás.

- Espero que eso sea verdad, para que dejes de lloriquear de una vez por todas – se burló Gajeel al tiempo que colocaba sus libros y anotaciones sobre la alargada mesa después de tomar asiento. La biblioteca de Fairy Tail se había convertido en la guarida perfecta para estudiar todos juntos sin demasiadas distracciones.

- Cállate, Kurogane. Que me hayas ganado en unos cuantos exámenes no quiere decir nada – replicó el Dragneel inmediatamente – Seré el mejor del maldito curso y terminarás rogando por mi ayuda – Natsu señaló de forma infantil al Redfox mientras este sonreía de forma burlona.

- No la necesito, idiota – objetó Gajeel, estando dispuesto a molestar al pelirrosa, pero sus palabras fueron interrumpidas abruptamente.

- No empiecen ustedes dos – Lucy silenció a ambos chicos con su voz y mirada amenazante antes de que la situación se extendiera. Aquello de buscar pelea ya era costumbre, pero ese día la rubia no se sentía de humor para escucharlos por más tiempo.

Levy y Juvia, quienes se habían separado del grupo para ir al baño, entraron a la estancia y se dirigieron a la mesa que estaban ocupando sus amigos. Ambas chicas tomaron asiento y sin perder tiempo abrieron sus libros, siendo imitadas por los demás, así dando inicio a la sesión de estudios después de clases.

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Se mantuvieron concentrados por un par de horas.

A las afueras del edificio el sol comenzaba a descender en el horizonte, pintando de hermosas tonalidades naranja el amplio cielo, siendo aquel agraciado paisaje ignorado totalmente por el grupo de estudiantes.

- ¿Podemos dejarlo hasta aquí? – ya era la cuarta vez que Natsu hacia la misma pregunta. Al chico le costaba concentrarse mucho tiempo en lo mismo, por lo que se distraía con facilidad y se aburría rápidamente.

- Podemos tomar un descanso y luego continuar por un poco más – sugirió Levy, antes de que su mejor amiga explotara contra su novio. La peliazul había notado la vena marcada en la frente de Heartfilia las primeras veces que Natsu interrumpió la sesión de estudios, por lo que prefirió salvar la situación sugiriendo un breve descanso.

- Está bien – aceptó con voz neutra la rubia al tiempo que cerraba su libreta. Conocía a su novio y estaba acostumbrada, después de todo lo amaba, pero a veces lograba sacarla de quicio al punto de desear querer noquearlo de un solo golpe.

- Al fin – celebró el pelirrosa, sintiendo un poco de alivio – Acompáñame, Gray. Busquemos algo de beber – el chico se levantó de su asiento, siendo imitado por el Fullbuster, quien aceptó silenciosamente. Lucy suspiró aliviada cuando ambos chicos se retiraron.

- No sé qué voy a hacer con él – se quejó la rubia mientras se recostaba un poco más en su silla.

- Por lo menos está haciendo el intento – animó Levy a su amiga, sabiendo bien que esta se esforzaba por mantener a Natsu encaminado.

- Espero que de verdad lo esté haciendo – el rostro preocupado de Lucy fue visible para todos los presentes en la mesa – Tengo esperanza de que se tome el curso más en serio - por unos segundos nadie dijo nada, hasta que una voz varonil se dejó escuchar.

- No entiendo cuál es el afán de ustedes por hacer ese mencionado curso – el comentario surgió de los labios de Gajeel con total sinceridad.

- Ese curso nos facilitará a todos ingresar a la universidad – explicó Lucy sin darle demasiada importancia al comentario del chico – Son muy pocas las personas que logran aprobar el examen de admisión sin haber pasado antes por el propedéutico – mencionó la chica para dar a entender la importancia de aquel curso - ¿Cómo es que aún no lo sabes? – Gajeel se cruzó de brazos al escuchar a la rubia.

- No me llama la atención – respondió en tono desinteresado, logrando captar la atención de las tres chicas presentes.

- ¿A qué te refieres? – se adelantó a preguntar Lucy mientras elevaba una ceja.

- Me refiero a que no voy a inscribirme en el dichoso curso. Es una pérdida de tiempo – contestó indiferente el Redfox.

- Entonces, ¿para qué estudia Gajeel? – esta vez la pregunta surgió de los labios de Juvia, la cual se sentía confundida. Había estudiado junto a Gajeel muchas veces y muy bien sabía que el chico se esforzaba en lo que hacía. Sin embargo, se acababa de percatar de que nunca habían tocado el tema de su futuro después de Fairy Tail. Por su parte, había escuchado hablar tanto de Mavis y su maravillo sistema educativo, que se le hizo agradable la idea de formarse en aquel lugar, por lo que realizar aquel curso pasaba a ser algo esencial. Pero ciertamente no había llegado a hablar de aquello con el pelinegro. Una vez más se sintió como una mala amiga. Esta vez por no saber sobre el desinterés del chico en cuanto a aquel tema.

- Me parece divertido superarlos a todos – las palabras del chico hicieron sonreír a la pequeña peliazul, recibiendo inmediatamente la penetrante mirada carmesí del pelinegro, la cual enfrentó en todo momento.

- Eres un tonto si no aprovechas esta oportunidad – tomó la palabra Levy, enfrentando al chico - Con los conocimientos de ese curso tienes altas probabilidades de ingresar en cualquier universidad que desees. No solo en Mavis – explicó la chica.

- La universidad no es algo que me interese – la palabra "tonto" resonó en la cabeza del Redfox por varios segundos, pero prefirió ignorar ese hecho y decirle lo que pensaba de forma seria a la Mcgarden.

- A Metalicana le gustaría que Gajeel entrara a la universidad – mencionó Juvia rápidamente ante las preocupantes palabras del pelinegro. Le parecía triste que su amigo no considerara la opción de continuar con los estudios un poco más.

- De eso no hay duda. Metalicana considera que tienes habilidades – apoyó Levy con seriedad, sin saber por qué le molestaba que su compañero no le diera la misma importancia que ellas le daban a la universidad. Lucy, mientras tanto, se mantuvo atenta a la conversación. Sus dos amigas habían mencionado a la misma persona y ella ni siquiera sabía a quién se referían.

- Tengo habilidades – recalcó Gajeel, dejando en claro que sus capacidades no solo eran una idea de su padre, pero cuando el chico se dispuso a continuar con sus palabras, fue acallado por las de la pequeña.

- Las cuales desaprovechas, conformándote con poco – dijo tajante la peliazul, sorprendiendo a sus dos amigas con la seriedad en su tono de voz - La universidad no es una pérdida de tiempo. Si ingresas en una carrera de tu interés tendrás más oportunidades en un futuro y podrás sacarle provecho – aquel era un tema sensible para la Mcgarden y Gajeel se estaba percatando de ello. El chico la dejó hablar sin interrumpirla mientras la observaba detenidamente, sin perder detalles de cada uno de sus gestos y de la forma en la que fruncía el ceño - Si ya haces grandes cosas con lo que tienes, imagínate con un poco más de conocimiento – recalcó la joven, pero calló cuando se percató de la indagadora mirada escarlata sobre ella. Entonces sintió que se había precipitado con sus palabras sin razón alguna.

- Levy-chan tiene razón – continuó Juvia en un intento de animar también a su amigo – Gajeel está desaprovechando el talento que tiene – las palabras de la ojiazul hicieron que Gajeel levantara una ceja incrédulo, sorprendido por los repentinos halagos disfrazados de un sermón poco estructurado – Juvia está segura de que la madre y el padre de Gajeel estarían tristes si deja pasar esa oportunidad – Levy se sintió incómoda ante la mención de la madre del pelinegro, recordando que esta se había ido durante la adolescencia del chico para no volver, por lo que sabía con anterioridad que aquel era un tema sensible para el Redfox, pero no podía juzgar a Juvia por no saberlo.

Mientras tanto, Gajeel bufó por lo bajo y se reclinó en la silla, observando fijamente la mesa para no posar la mirada en ninguna de las chicas presentes. Comenzaba a sentirse irritado.

- No conozco tus habilidades ni tus aspiraciones, pero te voy a decir una cosa – esta vez fue Lucy la que tomó la palabra. Con una mirada y voz seria se dirigió al chico – Un porcentaje considerable de las personas que no desean asistir a la universidad es porque ya tienen un futuro arreglado, ya sea porque son adinerados o continúan un negocio familiar – Lucy hizo una breve pausa para luego continuar – El otro porcentaje no asiste a la universidad porque no cuentan con los recursos suficientes o simplemente tienen miedo de dar el paso porque no tienen confianza en sí mismos y creen que van a fracasar, así que ni siquiera lo intentan – la rubia esperó a que el chico levantara la mirada de la mesa hacia ella, pero este no lo hizo – No sé nada de tu familia, pero no pareces pertenecer al primer grupo – presionó la Heartfilia, esta vez consiguiendo la atención que deseaba. Aquellos orbes carmesíes buscaron traspasarla al escuchar aquellas palabras.

- Tú que perteneces a una familia adinerada, entonces, ¿por qué insistes en asistir a la universidad? – contratacó el pelinegro con una simple pregunta. La sorpresa no se hizo esperar en el rostro de las tres chicas. Juvia no sabía a qué se refería el pelinegro, después de todo nunca escuchó algo similar proveniente del grupo. Por su parte, Levy abrió sus ojos con sorpresa tan solo de escuchar las palabras del Redfox y estuvo dispuesta a defender a su amiga ante aquel tema que no le gustaba mencionar, pero esta se adelantó a hablar.

- ¿Natsu te contó? – el cambio de actitud en la rubia era evidente.

Lucy no tenía una buena relación con su padre y evitaba a toda costa hablar de cualquier cosa relacionada con su progenitor.

La joven Heartfilia huyó cuando la situación en su hogar se hizo insostenible. En ese entonces estaba por graduarse de la secundaria y no conocía a nadie quien la ayudara, por lo que los guardaespaldas de su padre la hallaron rápidamente y la obligaron a volver.

Se rebeló ante los mandatos de su padre incontables veces, hasta que este se cansó de su actitud. Jude Heartfilia la dejó ir de casa haciéndole saber que era una deshonra para la familia, pero aun así el hombre se negaba en caer más en la vergüenza social al tener una hija en la calle cual mendigo, por lo que decidió pasarle dinero mensualmente para que ella estuviera estable. Aunque en realidad aquel acto de generosidad era resultado de la preocupación que no podía evitar sentir por su primogénita, Lucy ignoraba aquel hecho, sin creer que su indiferente padre fuera capaz de sentir algo por alguien que no fuera él o que no tuviera que ver con sus negocios.

Fue así como la rubia aprendió a vivir sola. Tuvo el apoyo incondicional de su mejor amiga, pero Levy en ese entonces aún se encontraba bajo el mando del centro de menores, por lo que sus momentos juntas eras bastante restringidos.

- Sí. Así como también me habló sobre la presión que siente por estar a tu nivel y al de tu familia para que lo puedan aceptar – respondió sincero el Redfox, sin conocer bien lo delicado del tema. Solamente juzgó, como ella lo había hecho con él. Sin conocerla.

- Lu-chan – soltó Levy cuando su amiga se levantó de la mesa. La impresión se apoderaba de los ojos miel de la rubia, al apenas ser consciente del peso que su novio llevaba a cuestas, sin ella siquiera imaginarlo.

Lucy sintió que su vida cambió cuando conoció a Natsu. Desde ese momento la alegría era dueña de sus días y el amor surgió de forma espontánea entre ellos, convirtiendo al pelirrosa en su primer hombre y primer amor. Ella admiraba la dedicación y pasión del chico para algunas cosas y su indiferencia ante problemas insignificantes, en los cuales ella a veces se ahogaba. Es por ello que nunca pensó que a él le llegaría a importar el estatus de su familia, pero tampoco era un tema que sacaran a colación continuamente.

Sintiendo una opresión en el pecho, la rubia se dio media vuelta y salió de la biblioteca sin rumbo definido. Quería hablar con Natsu, pero al mismo tiempo no quería hablar sobre su padre, era algo que la ponía de muy mal humor.

Antes de empezar a recorrer los pasillos del instituto, la Heartfilia aceptó para sus adentros que definitivamente ese no era un buen día para ella.

- ¿Qué acaba de suceder? – preguntó Juvia atónita ante lo que acababa de acontecer. Ella no tenía ni idea sobre aquella información, pero tampoco esperaba una reacción tan extraña por parte de su rubia amiga, quien, desde su punto de vista, huyó en cuanto tuvo oportunidad.

- Excelente, Redfox – habló Levy a modo de regaño – Eres experto en decir cosas inapropiadas – Gajeel debía aceptar que no había esperado aquella reacción tan esquiva. En su mente se imaginó que la rubia lo golpearía o lo insultaría, pero nunca pensó que le dirigiría aquella mirada conmocionada para luego marcharse. Estaba claro en que no había hecho lo correcto y que, además, había dejado a su amigo al descubierto.

- No pensé que reaccionaria de esa forma – se defendió el chico mientras aceptaba la mirada acusadora que le dirigía la Mcgarden.

- ¿Y es que tú piensas? – el tono irónico prevaleció en la pregunta de la pequeña peliazul – Lo que acabas de decir no es algo que te compete – regañó nuevamente la joven, recibiendo inmediatamente una reacción por parte del pelinegro.

- Maldición, Mcgarden. Ya me di cuenta. No tienes que repetirlo – exclamó con hastío el chico, al tiempo que se levantaba de su asiento. Observó las pertenencias de la rubia aun sobre la mesa y se dirigió hacia la salida de la biblioteca, sintiendo dos pares de ojos clavados a sus espaldas.

Cuando el Redfox cruzó el umbral pudo notar a Natsu y a Gray dirigirse hacia él mientras charlaban animadamente, por lo era obvio que no se habían cruzado con la rubia, así que decidió tomar el camino contrario a sus compañeros y aceleró el paso dejando a los otros dos atrás.

Encontró rápidamente a la Heartfilia, pues esta había parado en el salón de clases, el primer lugar donde se le ocurrió buscarla.

Lucy al sentir unas pisadas se volvió hacia la puerta, encontrando un par de ojos escarlata que no deseaba ver, por lo que devolvió su vista hacia el gran patio, continuando con sus brazos apoyados sobre el marco del ventanal mientras disfrutaba de la suave brisa que se coleaba por el espacio abierto.

- No quiero seguir, Gajeel – habló con pocos ánimos la chica.

- No debí decir nada de lo que dije – expresó Gajeel mientras se acercaba a la rubia. Una sonrisa amarga se formó en sus labios de solo pensar que Juvia estaría orgullosa, pues era la primera vez que se arrepentía en voz alta ante otra persona tan rápido - Entiendo que no conozco la situación y no comprendo el contexto – continuó hasta llegar al lado de su voluptuosa compañera de clases mientras dirigía su mirada hacia afuera, al igual que ella – He de decir que Natsu es un asco contando cosas personales – Lucy sonrió al escuchar aquellas palabras, encontrando la verdad en ellas. Su novio era bastante complicado de entender cuando se trataban de asuntos personales – No volveré a mencionar nada de aquello, le debo lealtad al tonto de Salamander – Lucy se volvió un poco para observar de lado al Redfox, sin intenciones de interrumpir su monologo – Pero el cabeza hueca pide consejos y no los sigue. Y ya que metí la pata me voy a tomar la libertad de seguir mi propio consejo – explicó el pelinegro para luego enfrentar la mirada de la atractiva ojimiel – Tu padre visitó a Natsu hace poco. Esa es la razón de su inquietud – confesó sin titubeos el chico, observando la expresión de espanto de su compañera.

- ¿Qué? – cuestionó estupefacta la joven. Si lo que decía Gajeel era cierto, explicaba muchos de los comportamientos extraños que había notado en su novio últimamente.

- No diré más – el chico se dio media vuelta y se acercó a la salida – Siento haberme inmiscuido en asuntos privados – después de aquellas palabras, Gajeel se retiró sin perder el tiempo. Se disculpó porque notó bastante afectada a la rubia, pero no era algo a lo que estuviera acostumbrado o le saliera con naturalidad. Esa disculpa le costó más de lo que podía aceptar, pero lo había logrado.

El pelinegro caminó lentamente de vuelta a la biblioteca, sintiéndose más aliviado, pero como un idiota a la vez.

Cuando llegó hasta el lugar donde habían estado estudiando, ya todos tenían sus pertenencias guardadas y estaban hablando tranquilamente.

- ¡Hey! ¿A dónde fuiste? – preguntó Natsu al notar que su amigo se acercaba – Terminamos de estudiar sin ti – el pelirrosa mostró sus dientes en una sonrisa burlona después de aquellas palabras.

- Sí, claro – respondió inmediatamente Gajeel – Fui a tomar aire – desvió el tema, después de todo parecía que ninguna de las dos chicas había hablado de lo que ocurrió minutos antes. Se sentó en la silla que había estado ocupando y comenzó a guardar sus pertenencias también. Poco después, Lucy atravesó la puerta y se acercó fingiendo normalidad.

- Luce, ¿dónde estabas? – preguntó de forma cariñosa el Dragneel – Tengo hambre – mencionó, sacándole una sonrisa cansina a la rubia.

Lucy observó a su novio y no dijo nada. Detalló su rostro, sus facciones, su hermosa sonrisa y pensó en cuanto lo amaba. No podía dejar que su padre se interpusiera en su relación, ni que hiciera pensar a Natsu que debía cargar con un peso que no le correspondía. Jude había estado lejos de su vida por varios años y no iba a permitir que se entrometiera de un momento a otro solo porque sí.

En silencio se prometió a sí misma enfrentar a su padre, aunque no quisiera. Debía hacerlo por ella y por Natsu.

Levy decidió que no tocaría el tema con su amiga por los momentos. No sabía muy bien qué había pasado entre Gajeel y Lucy, pero pudo notar a la rubia más relajada, por lo que intuía que hablaron y quedaron en buenos términos. Pero, aun así, se sentía inquieta.

Después de que Lucy se uniera al grupo decidieron partir de la biblioteca de Fairy Tail e ir a comer antes de marcharse cada uno a su hogar.

Aquel tiempo juntos había sido un respiro para Natsu, debido a que habían pasado días desde la última vez que hablaron de otra cosa que no fuera sobre estudios. El pelirrosa se sentía agobiado con toda la situación y, a pesar de que intentaba ser indiferente como de costumbre, aquello lo superaba.

Después de distraerse durante un par de horas con su grupo, cada uno tomó camino. Natsu se sorprendió cuando Lucy le dijo que se iría con él a casa, pero lo tomó como una excelente oportunidad para distraerse un poco más y adentrarse en ámbitos más seductores.

A Levy no le parecía extraño que Lucy se fuera con Natsu, mucho menos después de lo que ocurrió en la biblioteca. Seguramente la rubia estaba preparándose para hablar seriamente con su novio, por lo que la Mcgarden solo les deseó suerte y se fue a la casa que compartía con su mejor amiga.

Una vez estuvo sola en casa, decidió no desperdiciar la energía que tenía en esos momentos y se sentó en su escritorio para comenzar a estudiar un poco más.

Transcurrieron un par de horas y empezó a notar el cansancio, sobre todo por el insistente dolor de espalda que la estaba atacando. Después de dos largos bostezos decidió tomar un baño y vestir ropa cómoda.

Cuando estuvo lista se recostó en su cama, sintiendo las molestas punzadas en la espalda hasta que se cuerpo se relajó completamente. Tomó su celular y observó la hora, nueve y cuarto.

Dándose cuenta de que aún era temprano decidió permanecer un poco más en el móvil.

La verdad era que quería escribirle a Lucy y preguntarle si todo estaba bien, pero sabía que podía ser inoportuna, así que desistió de aquella idea. De todas formas, revisó algunos chats que tenía y uno en especial llamó su atención.

"Gajeel Redfox", leyó y luego de tocar el nombre ingresó a la conversación. En realidad, no había conversación, eran solo las fotos que ella misma se había enviado cuando estuvieron de viaje.

Levy revisó las fotos lentamente, deteniéndose en una que no había detallado antes. Era Gajeel de perfil, con la vista fija en algún punto del horizonte, totalmente relajado. Pudo detallar cada uno de sus brillantes piercings, sus facciones relajadas y su mirada rojiza en calma.

Levy recordó inmediatamente el momento preciso en el cual tomó aquella foto, siendo cuando estuvieron en el mirador de aquella localidad lejana durante el viaje escolar.

La chica admiró la foto una vez más, dándose cuenta de que había hecho un trabajo excelente capturando aquel momento.

No pudo evitar sentirse un poco extraña en ese instante y sus recuerdos viajaron a otro momento en aquella misma localidad. Gajeel le había hablado con sinceridad bajo aquella caseta de la isla, tomándola con la guardia totalmente baja.

Al inicio no había tomado del todo bien las palabras del Redfox. Sin embargo, esa misma noche sus disculpas dieron vueltas en su cabeza antes de que el sueño la venciera. Luego de eso se había sentido ligera. Como si hubiera estada cargando un gran peso, el cual desapareció repentinamente.

Se sorprendía por el efecto que tuvieron en ella las palabras del pelinegro. A tal punto que si recordaba las expresiones del chico y sus palabras una débil sonrisa se colaba en su rostro.

Saber que Gajeel estaba arrepentido por todo había hecho un cambio, a pesar de haberse negado aquello a sí misma. No quería que la situación cambiara. No quería bajar la guardia ante el Redfox, pero la verdad era que ya no sentía cierta incomodidad al estar al lado del chico.

Aquello la hacia sentir más relajada ante su presencia. La paz que estaba experimentando en ese momento al dejar de lado su rencor la hacia sentir mejor consigo misma. Sentía que volvía a tener todo bajo control.

La chica volvió su atención hacia la foto una vez más y fue entonces cuando recordó un pequeño detalle que había dejado pasar totalmente.

Sintió su rostro caliente por la repentina vergüenza e inmediatamente quitó la foto de la pantalla de su móvil, volviendo al chat del pelinegro. Desglosó el teclado en pantalla y escribió un saludo informal sin pensarlo demasiado.

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Gajeel estaba secando su cabello con una toalla después de un baño revitalizante cuando escuchó su móvil sonar. Sin darle demasiada importancia se acercó a ver quién le había escrito y vaya sorpresa que se llevó al leer el nombre de quien menos esperaba mostrándose entre sus notificaciones.

De manera casi automática presionó el mensaje para abrirlo. Levy había escrito un simple "Hola", lo cual lo descolocó aún más, pero sin darle demasiadas vueltas al asunto le respondió lo mismo en cuestión de segundos.

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La peliazul se sorprendió por la rápida respuesta, pero se alegró de que así fuera. No quería tocar el tema con el Redfox de frente, debido a que se sentía apenada por la situación que se instaló en su cabeza. Después de ver la respuesta del chico, sus pequeños pulgares danzaron sobre el teclado de forma rápida y precisa.

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El Redfox se sentó sobre su cama sin poder despegar la vista de su móvil. La aplicación le indicaba que Levy estaba escribiendo y él, mientras tanto, no podía creer que aquello estuviera sucediendo.

Después de que él se disculpara con la Mcgarden en Caelum, la situación se tornó extraña entre ellos. Ya no se evitaban, pero tampoco era que se buscaran para hablar. Cruzaban una que otra palabra estando en grupo, después de todo era bastante difícil ignorarse completamente si estudiaban juntos a diario, pero no quería decir que fuesen amigos.

Levy le dirigía la palabra solo para lo justo y necesario y, a veces, tenían uno que otro encuentro debido a la diferencia de pensamientos, como había sido el caso de ese mismo día. Pero nunca se habían escrito por el móvil.

Por ello no podía apartar su vista de la pantalla en ese preciso momento.

- "Olvidé por completo pagarte lo que gastaste durante el viaje"- el mensaje apareció en la pantalla de un momento a otro. Gajeel lo leyó con detenimiento, aceptando que su mente había maquinado varias razones por las que Levy le podría estar escribiendo y no había estado ni cerca de atinarle.

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- Debo parecer una tonta – habló en voz alta para sí misma la Mcgarden mientras volvía a releer el mensaje que envió. Con la presión de los exámenes nunca llegó a finiquitar cuentas con el Redfox y si algo la caracterizaba a ella era que nunca dejaba nada a medias, menos si se trataba de dinero.

- "No hay problema" – la respuesta del pelinegro no se hizo esperar, haciendo sentir incómoda a la pequeña chica.

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- "Si hay problema. Te dije que te iba a pagar" – el mensaje de la peliazul hizo gruñir al Redfox. Levy era experta en hacerlo perder la paciencia – "Envíame tu información bancaria" – otro mensaje de la chica llamó su atención, provocándole la misma reacción que el anterior.

- Es una necia – habló para sí mientras escribía una respuesta. Luego de presionar el botón de enviar lanzó su móvil en la cama de mala gana y se dispuso a colocar la toalla mojada con la que se secó el cabello en su lugar.

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- "No quiero" – la simple respuesta de Gajeel la hizo sentir enojada. Nunca podía llegar a un acuerdo con él de manera sencilla y aquello la exasperaba. Inmediatamente buscó un emoticón que representara enojo y envió varios, en un intento silencioso de que el pelinegro se percatara que no estaba contenta con aquella respuesta.

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Gajeel sonrió de forma inconsciente al ver unas cuantas caritas rojas invadiendo su pantalla y no pudo evitar imaginarse la verdadera cara de Levy.

Al darse cuenta de que estaba sonriendo dejó de hacerlo inmediatamente, sintiéndose estúpido al instante.

Reprochándose internamente tecleó de forma rápida.

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- "A ver, Mcgarden. Pensé que lo había dejado claro la última vez. No estoy pidiendo caridad" - Levy arrugó su entrecejo al leer el primer mensaje. Estaba por redactar una respuesta cuando otro mensaje apareció en el chat – "¿O es que tu amiga y tú se pusieron de acuerdo hoy para decirme que no aparento tener dinero suficiente?" – ese último mensaje la tomó con la guardia baja. Claramente ni ella ni Lucy habían tenido esa intención, aunque era consciente de que las palabras de su mejor amiga aquella tarde se podían malinterpretar fácilmente, por ello se apresuró en responder.

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- "No es eso" – Gajeel muy bien sabía que la chica en ningún momento había dicho algo similar. Aun así, lo sacaba de quicio que la peliazul fuera tan obstinada.

- "Entonces olvídalo" – escribió y envió el mensaje rápidamente para continuar redactando otra oración – "Yo invité esa vez, gihee" -

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Levy se extrañó con aquel último mensaje y entendió que esta vez no se saldría con la suya, por lo que buscó dentro de la gran variedad de emoticones uno que expresara disconformidad y lo envió, recibiendo respuesta a los pocos segundos.

- "Si quieres pagarme invítame una soda en otro momento" – la pelizul no dejó de mirar aquel mensaje y se sintió un poco preocupada. De nueva cuenta Gajeel rompía el hielo entre ellos con facilidad. Era verdad que después de hablar no sentía la necesidad de alejarlo como antes, pero tampoco quería que las cosas entre ellos se volvieran a enredar.

Suspiró de forma pesada y pasó de ver el mensaje en la pantalla de su móvil a ver el techo y viceversa, mientras pensaba en una respuesta.

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- "Está bien" – Gajeel se había arriesgado con su último mensaje y lo sabía. Pensó que la chica ni siquiera contestaría, pero se notaba que aún no conocía a Levy.

Volvió a sonreír de forma inconsciente ante la respuesta de ella y en pocos segundos envió un simple emoticón sonriente. No quería excederse con Levy, tampoco tenía una meta establecida. Se había prometido a sí mismo dejar a la chica tranquila, pero entre tanto pensarlo, llegó a la conclusión de que tal vez podían llevar una relación de amigos lejanos. Sin tener que sentirse incómodos entre ellos.

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Los exámenes continuaron y los docentes no disminuyeron la intensidad de las clases, pero tampoco la aumentaron, por lo que todos estaban más tranquilos. La mayor parte del grupo sentía que ya estaban adaptándose al ritmo de sus profesores y estaban llevando las cosas de forma más tranquila. O eso creían.

Ese día en especial había sido bastante relajado. Estaban teniendo solo clases y ninguna evaluación pendiente.

Para Levy hubiera sido un día perfecto si la clase de deporte no se hubiera llevado a cabo. Nunca había sido buena en aquella clase, su condición física era espantosa y todos lo sabían, sobre todo ese día. Había quedado sin aliento tan pronto que la enviaron a la banca, casi estableciendo un tiempo record.

Aunque sonara egoísta, Levy agradecía que su amiga Lucy fuera casi tan mala como ella en deportes, pues aquello mantenía sus promedios igualados y siempre competían de forma "justa".

La Heartfilia tenía un poco más de resistencia que su pequeña amiga, pero también se cansaba con facilidad. Además, tenía un par de impedimentos bastante grandes que no le permitían ser tan rápida como deseaba.

Ambas chicas agradecieron cuando la clase de deportes terminó y pudieron volver a los libros, en donde de verdad resaltaban sus habilidades.

A pesar de que el día había sido más tranquilo, en comparación a otros, no podían dejar pasar por alto la sesión de estudios en la biblioteca, por lo que al finalizar la jornada de clases se dirigieron una vez más al lugar en el que acostumbraban estudiar.

La sesión de estudios también fue amena, no hubo quejas por parte de ninguno y las dudas que iban surgiendo las estaban aclarando entre todos en poco tiempo.

Lucy sentía que las cosas estaban mejorando. Ya habían transcurrido varios días desde que habló con Natsu y dejó todo en claro. Solamente le faltaba hablar con su padre y pensaba hacerlo cuando las vacaciones de verano iniciaran. Aunque desde ya se encontraba más aliviada, pues Natsu había vuelto a ser el de antes.

El chico se veía más relajado, bromeaba con naturalidad y parecía concentrarse mejor. Todo aquello aliviaba de sobremanera a Lucy y en cierta parte se sentía agradecida con Gajeel por haberle contado sobre aquello que molestaba a su pareja.

En ese preciso momento, la Heartfilia recordó algo importante. Rebuscó entre sus cosas y encontró un papel que había guardado con anterioridad.

- Aquí tienes – mencionó la rubia al tiempo que acercó la hoja en dirección a Gajeel. El chico apartó su vista de los libros y observó con curiosidad el papel que le estaban entregando, aceptándolo en cuestión de segundos – Son las opciones de carreras en Mavis. Tal vez te interese alguna – explicó Lucy mientras llevaba un mechón de cabello detrás de su oreja – Hay un par de universidades cercanas que tienen unas cuantas carreras distintas, pero la verdad es que en Mavis hay más variedad – Levy observó atenta y en silencio la escena, extrañándose por completo.

- ¿Estuviste buscando? – indagó Gajeel, sin saber si debía agradecerle o mejor decirle que se metiera en sus asuntos, pero decidió callar.

- Algo así – declaró la rubia con una hermosa sonrisa. La verdad era que había hecho una investigación rápida de las opciones en otras universidades, ya que el folleto de Mavis lo tenía desde hacía un tiempo atrás.

- Juvia también quiere verlo – exclamó emocionada la peliazul al tiempo que extendía su mano en busca de la información que le acababa de ser entregada a Gajeel. El pelinegro le entregó la hoja sin darle mucha importancia, pero se sorprendió debido al interés que su amiga estaba demostrando.

- Eres la mejor, Luce – manifestó de pronto Natsu, sintiéndose orgulloso de que su novia se preocupara por sus amigos.

- Lo sé – respondió la chica con fingida superioridad al tiempo que sonreía ampliamente – Ahora terminemos con esto – dicho aquello, todos volvieron su atención a las anotaciones que estaban analizando, intentando retomar por donde lo habían dejado.

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Transcurridas un par de horas, todos decidieron que era suficiente por ese día, por lo que recogieron sus pertenencias y se marcharon del instituto sin más.

A Gajeel le extrañó cuando Juvia le preguntó si podía ir a casa con él, pero tampoco era la primera vez que lo hacía, por lo que aceptó sin ningún problema.

En determinado punto del camino el grupo se separó y la Lockser se despidió animadamente de los demás antes de continuar el recorrido junto al pelinegro.

No hablaron de nada en especial en todo el trayecto, pero tampoco existía un silencio incómodo entre ellos. Cada uno respetaba y disfrutaba del silencio del otro.

Llegaron a casa del Redfox en poco tiempo y se llevaron la grata sorpresa de encontrar a Metalicana en el interior.

- Buenas tardes, Metalicana-san – saludó Juvia con timidez. Por su parte Gajeel se acercó a su padre sin decir palabra y simplemente chocaron los puños a modo de saludo.

- Hola, Juvia – respondió con ánimos el mayor – ¿Cómo les fue hoy? – preguntó mientras observaba a Gajeel ingresar en la cocina y a Juvia detenerse en el marco de entrada de la estancia.

- Bien. Gajeel y Juvia se están esforzando – contestó la chica con alegría, después de todo lo que decía era cierto y el rubio podía notarlo.

- Me alegro – mencionó con sinceridad el Redfox mayor, experimentando una vez más la tranquilidad que le causaba saber que Gajeel había cambiado su estilo de vida.

- Esteremos en mi habitación – anunció el pelinegro mientras sostenía dos vasos de agua en sus manos. Normalmente se hubieran quedado en la sala, pero dado que Metalicana se encontraba ahí, y suponiendo que Juvia había ido para hablar, el chico prefirió estar en un lugar más privado.

- Está bien – el ojiazul aún no estaba del todo seguro de si su hijo tenía una relación de simple amistad con Juvia o había algo más allá entre ellos, pero prefería no profundizar y darles su espacio hasta que su primogénito decidiera contarle – En un rato prepararé la cena. Espero te quedes a cenar – el hombre se dirigió directamente a Juvia, quien sonrió al instante.

- Con gusto – aceptó gustosa, sintiéndose cómoda y bienvenida, como siempre que se encontraba con el padre de su amigo. Tenía más de un año yendo a aquella casa y, a pesar de que Metalicana viajaba asiduamente, en muchas de sus visitas él había estado presente.

Gajeel, acostumbrado a la amabilidad de su padre, no le dio importancia y caminó directo a su habitación, siendo seguido en poco tiempo por la peliazul. Una vez estuvieron dentro, Juvia colocó sus pertenencias sobre el escritorio y tomó asiento en la silla que se encontraba disponible frente al mismo.

Por su parte, el pelinegro dejó los dos vasos de agua también sobre el escritorio para luego sentarse en su cama, observando a Juvia y esperando que dijera la primera palabra.

- ¿Cómo le va a Gajeel? – la pregunta genérica de la chica hizo que el pelinegro arqueara una ceja y la observara con desconfianza.

- ¿Qué quieres saber, Lockser? – Gajeel incitó a la chica a ir directo al grano. Conocía a Juvia y sabía que tenía sus razones para estar ahí con él en ese momento, en vez de estar aprovechando su tiempo con Gray o en algo más.

- Juvia quiere saber por qué Gajeel no está interesado en la universidad – habló la peliazul sin titubeos. Desde hacía días estuvo dispuesta a tocar el tema con su amigo, pero con lo ocupados que habían estado no tuvo la oportunidad.

- Ya lo había dicho – recalcó el chico con tedio – Simplemente no me llama la atención – mencionó de nueva cuenta las mismas palabras que una vez le dijo a Lucy estando en la biblioteca.

- ¿Ninguna de las carreras del folleto llama la atención de Gajeel? – continuó indagando la chica mientras alcanzaba el vaso con agua que tenía cerca y bebía un poco.

- No las he revisado bien – respondió con sinceridad el Redfox, bajando la guardia con su amiga. No sentía la necesidad de omitirle información a ella.

- Juvia se ha dado cuenta de que la universidad puede ser una gran oportunidad para el futuro – comenzó a hablar la Lockser con voz suave – Aún no sé qué quiero hacer, pero creo que en Mavis encontraré la respuesta – Gajeel clavó su rojiza mirada en la joven, sin tener nada que responder ante aquello - ¿Gajeel sabe lo que quiere hacer después de Fairy Tail? – lanzó una nueva pregunta al tiempo que le sostenía la penetrante mirada al pelinegro.

- ¿Quieres que sea sincero? – el chico respondió con otra pregunta, a la cual la Lockser asintió con vehemencia – Nunca pensé en la universidad porque no me lograba visualizar en un futuro – el chico estaba dispuesto a abrirse una vez más con Juvia y ella lo presentía, por lo que solo lo observó dándole a entender que tenía toda su atención – Desde la secundaria he sido rebelde. Me divertía jodiendo a los demás y no siguiendo el sistema – habló al tiempo que rememoraba aquellos tiempos en su mente – Cuando estuve en Phantom no cambié. No me importaba nada y al estar rodeado de gente con el mismo pensamiento, simplemente lo vi como algo normal – de pronto el semblante del chico cambió a uno más serio – Cuando estuve con Levy llegué a cambiar de parecer por un tiempo. Estudiaba un poco más y puede que haya pensado que había un futuro para mí a pesar de todo. Pero luego ella se fue y todo volvió a tener el mismo sentido de antes – Juvia se sintió triste al escuchar aquella confesión. Sabía lo mucho que había afectado a Gajeel que Levy se fuera luego de que él empezara a sentir algo más por la pequeña, pero no sabía que lo había afectado hasta en ese aspecto – Luego llegaste tú con tu insistencia por cambiar de instituto, nos esforzamos y lo logramos – la peliazul sonrió ante aquellas palabras, pero no dijo nada, dejando que él continuara hablando – De todas maneras sentía que nada iba cambiar – después de mencionar aquello, el chico hizo una pausa un tanto extensa para luego continuar – Pero en Fairy Tail las cosas tomaron un rumbo que no preví. Todos tienen un objetivo. Todos se esfuerzan y siguen adelante. Yo no me podía quedar atrás y sentí la necesidad de esforzarme – por primera vez en todo lo que iba de monologo, Gajeel volvió a posar la mirada en la joven que tenía cerca – Me di cuenta de que soy bueno estudiando. No necesito tanto tiempo para entender algo, como el tonto de Salamander, pero me aburro casi igual de rápido que él – Juvia volvió a sonreír ante aquel hecho, pues ella sabía que así era – Pero la cuestión es, ¿de verdad eso cambia algo? De todas formas, siento que no soy alguien brillante. Ni soy el típico chico que va a una universidad, se gradúa con honores y obtiene reconocimientos en su vida laboral. Entonces, ¿para qué esforzarme? – aquellas conclusiones descolocaron a Juvia por varios segundos. La peliazul esperó que su amigo continuara hablando, pero este no lo hizo.

- Juvia cree que en el interior todos tenemos esa inquietud – las palabras de la chica ahora llamaron la atención del pelinegro, quien solo se limitó a escucharla – Tampoco logro visualizarme en un futuro – confesó completamente seria – A Gajeel por lo menos le apasiona la mecánica. Juvia no siente que nada le apasione, pero aun así no quiero dejar de intentarlo – mencionó un poco más animada – Podríamos intentarlo juntos. Al fin y al cabo, tenemos esa oportunidad y no perdemos nada – Gajeel sintió un déjà vu y se transportó tiempo atrás, cuando Juvia le hizo una propuesta similar, tratándose aquella vez sobre ingresar a Fairy Tail. La ojiazul siempre lo arrastraba a hacer cosas que no quería o que ni siquiera se imaginaba. Pero si lo pensaba detenidamente, ninguna de aquellas cosas había sido perjudiciales para él, sino todo lo contrario.

- ¿Quieres entrar a Mavis para encontrar tu camino o para seguir a Gray? – preguntó sin miramientos el Redfox.

- Ambas – respondió sin dudas la chica al tiempo que le dirigía una sonrisa tímida a su amigo – Gajeel tiene cualidades que lo hacen una gran persona. Debería aspirar a más, sin temores – las palabras de Juvia llegaron a él como una especie de bofetada. Él no le temía a nada y menos a una universidad. Antes no le encontraba sentido a continuar estudiando, pero estaba seguro de que si lo hacía saldría triunfante, después de todo había descubierto que era un buen empollón.

- ¿Y tú? ¿Qué quieres estudiar? – el chico decidió desviar el tema un poco. A veces Juvia lo hacía entrar en razón de formas tan peculiares que se sentía extraño.

- Aún no lo sé – la mirada seria de la joven contrastaba con su sonrisa – Juvia vino con Gajeel para decidirlo juntos – esta vez la Lockser se levantó de la silla donde había estado reposando y se sentó a un lado del pelinegro, en la cama.

Después de insistirle un par de veces, Gajeel buscó el folleto que le había entregado Lucy y juntos comenzaron a examinar las distintas opciones que ofrecía aquella prestigiosa universidad.

Para sorpresa del chico, encontró un par de carreras que llamaron su atención y lo mismo sucedió con Juvia.

Ante la insistencia de la peliazul, el Redfox encendió su laptop y siendo guiado por su amiga procedió a investigar más a fondo sobre las carreras que habían visto en el folleto.

Transcurrieron un par de horas sin que ninguno se percatara, hasta que Metalicana llamó su atención para que salieran a cenar.

Cuando se dirigieron a la mesa ya todo estaba dispuesto para comenzar a comer, por lo que se sentaron e iniciaron la cena después de agradecer, por lo menos Juvia así lo hizo.

La chica encontraba acogedores los momentos que pasaba junto a Gajeel y su padre, disfrutando sobre todo del buen ánimo del mayor, y Gajeel podía notarlo. El pelinegro se había percatado que Juvia se volvía más habladora cuando estaba con su padre, además sonreía más y eran contadas las veces que se ponía nerviosa, como cuando Metalicana hacía alusión a una supuesta relación amorosa entre ambos.

La cena transcurrió con normalidad. Hablaron del instituto y por primera vez Gajeel mencionó el gremio frente a su padre, quien pareció bastante interesado en el tema. Todo el rato resultó agradable para la Lockser y con pesar se despidió cuando llegó la hora de partir.

Gajeel acompañó a su amiga, la cual no vivía demasiado lejos, y fue entonces cuando ella le confesó que las cosas en su hogar no estaban bien. Su tía era una mujer estricta y problemática, el pelinegro lo sabía, pero cada vez reprendía a Juvia con mayor frecuencia y por cualquier razón.

El Redfox escuchó atento a su amiga desahogarse durante todo el camino, sin saber muy bien qué decir al respecto. Él tampoco tenía una vida familiar perfecta, por lo que no consideraba apropiado opinar al respecto. Aun así, como usualmente hacía, le dejó saber a la chica que contaba con él para cualquier cosa.

Después de ello se despidió rápidamente cuando llegaron al hogar de la peliazul, evitando que la insoportable pariente de esta lo viera, así previniendo alguna queja o reproche a futuro.

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