A la mañana siguiente, Gajeel se despertó con varios pensamientos en mente.

Había analizado toda la información que, junto a Juvia, obtuvo el día anterior. Para ese momento la idea de la universidad ya no sonaba tan disparatada como en un principio. Podría intentarlo y ver qué salía de aquello, después de todo primero debía superar el temido examen de ingreso.

Luego de asearse y vestirse con el uniforme del instituto, el pelinegro salió de su habitación aun cavilando sobre sus nuevas decisiones.

Se dirigió hasta la cocina, encontrando a su padre sentado en la mesa leyendo un libro y desayunando. Sin ninguna prisa se sirvió un poco de agua y se sentó junto a su progenitor, después de todo su plato de comida ya estaba servido.

- Buenos días – saludó el hombre de ojos azul eléctrico, sin apartar la vista del libro que se encontraba leyendo.

- Hola – el escueto saludo por parte de Gajeel no extrañó al rubio, acostumbrado a la particular forma de ser de su hijo.

Después del accidente aéreo su relación se había fortalecido. Gajeel era menos esquivo con su padre y lo consideraba más, pero aquello no quería decir que se hubiera vuelto un hijo que demostrara afecto continuamente.

- Anoche algo llamó mi atención – mencionó Metalicana atrayendo la mirada de su primogénito – No me habías dicho que te reencontraste con Levy – los ojos azul eléctrico de Metalicana chocaron contra los rojizos de su hijo cuando por fin decidió desviar su atención del libro que tenía entre sus manos – Juvia la mencionó en distintas ocasiones – aclaró el mayor, mientras analizaba las expresiones del menor.

Gajeel no pensó que su padre prestaría atención a aquel detalle, pero se sintió un tonto inmediatamente luego de su anterior pensamiento. Metalicana era detallista en sobremanera y muy muy bien lo sabía.

- ¿La recuerdas? – el pelinegro intentó no darle importancia a la mención de la Mcgarden, por lo que concentró su atención en el desayuno que tenía al frente. Aun así, sentía la pesada mirada azulina sobre sí.

- Como no recordarla. Es una chica encantadora – expresó el hombre.

Cuando conoció a Levy sintió que sería una excelente compañera para su hijo, por lo que se entristeció al enterarse por el mismo Gajeel que la chica se había ido sin dar explicaciones.

Cuando Metalicana volvió a su hogar, después del accidente, notó a su hijo había cambiado en distintos aspectos.

Una noche que Gajeel se abrió con él, después de tanto insistirle con el tema, le había confesado que había estropeado las cosas con la pequeña peliazul y por ello se había ido de su lado. En aquel momento lo notó afectado, pero tiempo después apareció con Juvia y el rubio no pudo evitar sentir que estaba intentando reemplazar a la adorable Mcgarden.

– Entonces, ¿la buscaste? – preguntó el mayor después de una larga pausa, curioso por saber si su hijo aún estaba interesado en la simpática chica que conoció tiempo atrás.

- No la busqué – Gajeel se apresuró en aclarar las suposiciones de su padre – No sabía que ella estudiaba en Fairy Tail – explicó con simpleza, arrepintiéndose de haberle contado al mayor que las cosas con Levy no habían terminado bien. Aunque nunca entró en detalles.

- ¿Cómo está ella? – la mirada rojiza volvió a chocar con un par de ojos vibrantes e indagadores.

- Está bien – el menor enfrentó la mirada de su padre solo unos segundos, luego la desvió de vuelta a su plato de comida. Metalicana procuraba darle espacio, pero llegaba a ser bastante insistente con algunos temas.

- ¿La situación entre ustedes no ha mejorado? – continuó interrogando el rubio, dispuesto a obtener una respuesta decente por parte de Gajeel.

- Dependiendo de cómo lo veas – Metalicana levantó una ceja ante aquella particular respuesta, pero no dijo nada al respecto, esperando que su hijo continuara hablando – Ella está concentrada en sus asuntos y yo en los míos – manifestó Gajeel y, en un intento de desviar el tema, continuó hablando – Dejando eso de lado, quería hablarte sobre algo – el joven intentó continuar con su actitud despreocupada para que no fueran evidentes sus ganas de dejar de hablar de la Mcgarden.

- No me digas que ya embarazaste a alguien – bromeó Metalicana ante la extrañeza que le causaba que Gajeel quisiera hablar de algo aparentemente serio con él.

- Y si es así, ¿qué? – el pelinegro continuó la broma, riendo al notar la cara de sorpresa del mayor.

- Quiero ser abuelo, pero no ahora – mencionó el rubio totalmente serio, dando por terminada la broma. Y se sintió relajado cuando su hijo se carcajeó en su cara.

- Aunque quieras, no te pienso hacer abuelo. Odio a los niños – aclaró Gajeel con una sonrisa burlona antes de continuar con su punto inicial – Estuve pensando un poco y estoy considerando ingresar a Mavis – declaró por fin. Metalicana lo observó perplejo ante el anuncio.

- ¿Mavis? – el hombre creía no haber escuchado bien lo que le acababan de decir – Digo, me parece una idea fenomenal – cuando por fin cayó en cuenta de lo que su hijo estaba diciendo, la alegría se apoderó de él – Estoy orgulloso de que tomaras esa decisión – el mayor palmeó el hombro de Gajeel con emoción.

- No es un hecho. Aún tengo que prepararme para el examen de admisión… - el joven se vio interrumpido momentáneamente por las palabras de su padre.

- Lo aprobarás. No te preocupes – animó con entusiasmo el rubio, mostrando una amplia sonrisa. Gajeel sonrió de vuelta, percatándose de que al parecer acababa de darle la mejor noticia a su padre.

- La cuestión es que las cuotas de la universidad son algo costosas – mencionó serio el pelinegro de un momento a otro – Yo me podría hacer cargo, pero necesito tiempo… - de nueva cuenta el menor fue interrumpido.

- Nada de eso. No tienes que preocuparte por lo que respecta a dinero – sentenció el rubio con total seriedad – El viaje es casi un hecho, por lo que me iré en un par de días, pero al volver pondré todo en orden – Gajeel no pudo evitar sentir algo de alivio ante aquellas palabras. Su padre confiaba en él y, además, le daba todo su apoyo.

Se sentía agradecido, pero aquello también ejercía más presión sobre él.

No podía decepcionarlo.

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Juvia llegó a Fairy Tail bastante animada. La noche anterior se había decidido por una profesión que se le hacía interesante y no podía evitar sentirse alegre por ello.

La peliazul entró al aula correspondiente y saludó a todos sus amigos.

Se sentía completa en ese momento, pero fue aún más feliz cuando Gray arribó al salón y comenzaron a hablar trivialidades.

La chica no podía pedir más de su vida escolar en ese instante.

A pesar de las dificultades que estaba viviendo y los retos que a diario les imponían en el instituto, se sentía afortunada de estar en el lugar en el que estaba.

Todo parecía estar bajo control para ambos exalumnos de Phantom Lord. Tanto Gajeel como Juvia habían pautado una nueva meta y pretendían superarla.

Los dos jóvenes se encontraban en el salón de clase, disfrutando de uno de los descansos que les permitían durante el ajetreado día de clases. Juvia estaba sentada en su lugar, frente a Gajeel, como ya era costumbre.

De pronto, la peliazul le dio espalda a su compañero y se dispuso a buscar algo entre su carpeta.

- Estos son los requisitos para inscribirse en el curso – Juvia le entregó a Gajeel una hoja en donde se describían con detalles los papeles y pasos a seguir para ingresar al curso que estaba próximo a iniciar.

Gajeel leyó con detenimiento la información mientras caía en cuenta de las fechas. Ya casi empezaban las vacaciones de verano y estarían libres en Fairy Tail, solo para encerrarse en un edificio diferente y continuar estudiando temas bastante variados.

Sabía que si lo pensaba demasiado se arrepentiría, por lo que dejó a un lado el papel que le acababa de ser entregado y dirigió su rojiza mirada hacía la Lockser, pero antes de poder pronunciar palabra una rubia cabellera apareció repentinamente.

- Evergreen está de cumpleaños – anunció sonriente la Heartfilia, consiguiendo llamar la atención de ambos – Pretendemos ir al gremio después de la sesión de estudios, ¿quieren ir? – invitó amablemente al tiempo que estudiaba los rostros de los que consideraba sus dos nuevos amigos.

- Por fin algo de entretenimiento – mencionó Gajeel mientras se cruzaba de brazos – Cuenta con ello – luego de aquellas palabras la mirada rojiza y castaña recayeron sobre la Lockser, ambos esperando una respuesta de su parte.

- Suena bien – Juvia sonrió dando su aprobación.

- Está decidido entonces – Lucy aplaudió un par de veces con alegría. También estaba animada, después de todo era la primera vez que le daban un poco de atención a algo relacionado con el gremio y sus demás amigos.

La Heartfilia estaba por volver a su lugar cuando algo llamó su atención. Una hoja con el emblema del instituto encargado del curso de admisión reposaba sobre la mesa de Gajeel. De forma suspicaz se acercó un poco más y sin perder el tiempo tomó entre sus manos el papel en cuestión.

Gajeel y Juvia la observaron extrañados sin mencionar palabra.

- ¿Vas a inscribirte? – las sospechas de Lucy habían sido ciertas al reconocer los requisitos de inscripción entre sus manos, por lo que observó con una sonrisa peculiar al pelinegro, esperando su respuesta.

Gajeel solo asintió, presintiendo que la rubia se regocijaría en lo que había sido su logro, después de todo la que le facilitó la lista con las carreras había sido ella

– Eso es genial. Estaremos todos juntos – la sonrisa triunfante de Lucy lo decía todo. Sin más, la chica devolvió el papel a su lugar y se dirigió a su asiento.

En poco tiempo las clases dieron inicio nuevamente y la concentración de todos se enfocó en una misma cosa.

Una vez sonó la campana que significaba el final de la jornada, el grupo de costumbre se encaminó a la biblioteca. Dispuestos a terminar rápido para poder partir al gremio, dieron inicio a la sesión de estudios.

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El cumpleaños de Evergreen significó un gran desahogo para todos. Compartieron sus molestias e inseguridades con sus amigos y, además, se divirtieron y distrajeron sus mentes.

Mentirían si dijeran que no se excedieron. Comieron y bebieron como si fuera el último día y, para todos, los tragos resultaron en un dolor de cabeza al día siguiente.

- Recuérdenme no volver a beber a mitad de semana – mencionó Lucy con voz débil mientras cedía ante el molesto dolor y recostaba su cabeza sobre la larga mesa de la biblioteca, en donde se encontraba junto a su grupo de estudios.

- Recuérdenme no volver a asistir a un cumpleaños en Fairy Tail a mitad de semana – esta vez fue Levy la que habló, al tiempo que sujetaba su cabeza. Las clases habían culminado ya, pero estaban haciendo el intento de continuar con la sesión de estudio diaria.

Un intento totalmente en vano.

La Mcgarden, a diferencia de sus amigos, no había bebido en demasía, pero mantenerse despierta después de su acostumbrada hora de descanso le estaba pasando factura y no lograba concentrarse.

Levy se reía para sus adentros al notar la poca resistencia que tenía actualmente, ya que la celebración había terminado poco antes de las 23 horas y aun así ella se sentía como si hubiera permanecido despierta hasta el amanecer.

- Y la verdadera celebración será el sábado. Lo saben – recalcó Gray quien, a pesar de parecer bastante animado, estaba sufriendo de un terrible dolor de cabeza producto de mezclar vino con vodka la noche anterior.

- Quiero la revancha – mencionó el pelirrosa a todo pulmón, siendo callado por los otros estudiantes a su alrededor que sí estaban concentrados en sus deberes – Las cosas no quedarán así – esta vez el chico susurró para evitarse otro regaño.

- Los tragos que preparó Elfman eran asquerosos – opinó Gajeel frunciendo el ceño solo de recordar el sabor – No sé cómo Kana los pasaba de forma tan fácil – todos rememoraron la competencia de bebidas que había sucedido la noche anterior, donde Kana había resultado ganadora después de tomar la mayor cantidad de tragos como si de agua se tratase.

- Seguramente por eso faltó el día de hoy – manifestó Juvia sin mucho ánimo, después de todo ella también había bebido más de la cuenta y no quería ni recordar lo que había sucedido entrada la noche.

- Eso tendría sentido. La llamaré más tarde para saber cómo está – dijo Lucy entrando en razón gracias a las palabras de la peliazul – Pero tú tampoco suenas muy bien. ¿También te duele la cabeza? – preguntó con interés al notar a Juvia con los ánimos bajos.

- Algo así – declaró Juvia al tiempo que sonreía avergonzada. No estaba dispuesta a contar que la noche anterior, cuando Gajeel la estaba acompañando a su hogar, la atacaron unas fuertes ganas de vomitar. Sin poder contenerse, devolvió el contenido de su estómago un par de veces entre unos arbustos. La chica dio gracias que su amigo la ayudó en aquel momento de debilidad, a pesar de que él también estaba un poco pasado de tragos. Aun así, Gajeel fue atento con ella y no la dejó ir a casa en ese estado.

El pelinegro le ofreció asilo en su casa por dos razones. Primero, el hogar Redfox quedaba más cerca que el de la Lockser y, segundo, sabía por la peliazul que su tía era bastante estricta con respecto a la hora de llegada, además de tener un fuerte rechazo hacía las bebidas alcohólicas. Si aquella mujer veía a Juvia en ese estado, quien sabe cuáles serían las consecuencias.

Aunque no haber ido a casa también podría significar un gran problema.

- Ustedes tres deben crear resistencia – las palabras de Gray sacaron de sus pensamientos a Juvia. El Fullbuster había señalado a cada una de las chicas mientras hablaba, incluida Juvia – Debemos crear un equipo para vencer a Kana – Levy levantó una ceja ante semejante idea y cuando quiso tomar la palabra, Natsu se adelantó.

- Este sábado será una buena práctica – el pelirrosa observó atentó las expresiones de su novia y cuando supo que ella iba a decir algo al respecto, continuó – Vamos. El viernes es el último día de clases e inician las vacaciones de verano. Es el respiro perfecto antes de iniciar el tortuoso curso – Lucy se tragó sus palabras, después de todo Natsu estaba en lo correcto. El sábado irían a inscribirse al curso y el lunes iniciarían, teniendo escaso tiempo para descansar. Por lo que no podía decir que no. Aunque en su mente había planificado tiempo en pareja.

- Está bien – suspiró resignada la rubia, después de todo podía reubicar sus planes para otro día – Pero nosotras elegiremos los tragos esta vez – sentenció con una sonrisa maliciosa adornando su rostro.

Levy conocía bien esa expresión. Nada bueno le esperaba.

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Decir que ansiaban la llegada del fin de semana quedaba corto.

Absolutamente todos los estudiantes de Fairy Tail anhelaban el inicio de las vacaciones de verano y la felicidad no fue poca cuando sonó la campana que significaba la finalización del último periodo.

El ánimo entre los estudiantes era latente y, a pesar de que gran parte de los de tercer año no disfrutarían de sus vacaciones de verano con total libertad, de igual forma estaban bastante felices de olvidarse por un par de días del estudio.

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El sábado a primera hora Lucy y Levy se encontraron con los demás en la sede donde dictarían el curso de admisión. Ambas se sorprendieron por la cantidad de estudiantes que se encontraban dentro del recinto, llegando a formar una larga fila de espera para formalizar la inscripción.

Sin perder el tiempo se ubicaron en donde correspondía y comenzó la larga espera, la cual se aligeraba al encontrarse todos compartiendo. O casi todos.

- ¿Dónde está Juvia? – preguntó la Mcgarden al notar que ya había transcurrido un poco más de media hora desde la hora pautada para encontrarse y aun la chica de alargadas pestañas no aparecía.

- No lo sé. Tiene el móvil apagado – respondió Gray al tiempo que verificaba de nueva cuenta la pantalla de su celular en busca de alguna respuesta de Juvia a sus mensajes.

Automáticamente después de aquella respuesta, Levy volvió su mirada hacia Gajeel, haciendo la misma interrogante sin decir palabra, solo elevando las cejas y la palma de su mano.

- A mí no me mires. Tampoco sé nada - respondió un poco a la defensiva el pelinegro, sintiendo que lo estaban acusando de algo. La noche anterior fue la última vez que supo de la chica, la cual no había hecho mención de ausentarse al día siguiente.

- No te vi mal. Solo pregunto – aclaró la pequeña, entendiendo a lo que se refería el chico.

- Tienes una mirada pesada, ¿lo sabes? – mencionó el Redfox, mientras observaba divertido cómo el rostro de su compañera cambiaba. La peliazul se continuaba enojando fácilmente, justo como años atrás.

- ¿Disculpa? – Levy no pudo evitar sentirse indignada ante aquellas palabras - ¿Exactamente qué quieres decir con eso? – todos notaron la sonrisa forzada de la pequeña y el brillo en sus ojos con destellos amenazantes.

Lucy reconoció para sus adentros que su amiga estaba a punto de explotar debido a un comentario bastante simplón.

- Tranquilízate, Lev – intervino la Heartfilia al notar que Gajeel tenía intenciones de darle cuerda a la peliazul, después de todo su sonrisa maliciosa lo decía todo – Mira, ahí viene Juvia – anunció con premura al notar a la Lockser acercarse a paso apresurado, como caída del cielo para evitar una discusión sin sentido.

- Siento llegar tarde – dijo de forma entrecortada la joven al alcanzar a su grupo de amigos – Tuve algunos inconvenientes antes de salir – sonrió mientras presionaba contra su pecho el sobre con los papeles para la inscripción.

- No te preocupes. Tenemos tiempo de sobra – mencionó Natsu a la vez que levantaba el pulgar y señalaba con el mismo la fila de estudiantes que tenían al frente.

- Nos llevará un buen tiempo – recalcó Gray sin apartar la mirada de la Lockser, la cual aún se encontraba un tanto agitada.

- Lo bueno es que después de aquí nos iremos a Fairy Tail y podremos despejarnos – dijo Lucy, intentado introducir un poco de ánimo al ambiente, apoyándose en el hecho de que al salir estarían libres y le había prometido a Natsu que se olvidaría de estudios y demás deberes durante el fin de semana.

- ¿La celebración no era más tarde? – preguntó Gajeel un tanto confundido.

- Así es, pero Elfman quiere decorar un poco para sorprender a Evergreen – un poco de emoción se coló en las palabras de Lucy – Así que nos pidió ayuda – terminó de decir al tiempo que juntaba las manos a la altura del mentón.

- ¿Para qué va a decorar? Que aburrido – comentó Gray con desgano.

- Es un lindo detalle – manifestó Levy – No juzguen a Elfman por tener un gesto tan lindo para con su novia – aquello era más un regaño que unas simples palabras.

- Te apuesto lo que quieras a que Ever le dará totalmente igual – la seguridad de Gray hizo sonreír a la Mcgarden.

- Muy bien – Levy se cruzó de brazos y aun con una sonrisa en los labios continuó hablando – Te apuesto lo mismo a que se va a sorprender y le gustará – ambos se observaron intensamente por breves momentos, sellando el trato con sus miradas.

- Yo apuesto a que se enojará – se integró Natsu a aquella extraña apuesta – Ella se enoja por todo - comentó abiertamente, pero en realidad se dirigía a Gajeel y Juvia, quienes eran los que menos conocían a la peliverde.

- Yo apoyo a Lev-chan – respaldó Lucy a su amiga – Seguro le gustará – todos sabían que la chica era algo difícil de tratar, pero la mayoría de los detalles que Elfman tenía con ella los agradecía y eran de su agrado.

Por su parte, tanto Gajeel con Juvia decidieron no opinar al respecto, ya que no habían tratado demasiado a Evergreen como para establecer una idea de sus posibles reacciones o comportamientos.

Rápidamente el tema se desvió a otro asunto, mientras la fila avanzaba poco a poco.

A pesar de estar esperando, el rato estaba resultando agradable para todos.

Levy se sentía emocionada, ansiosa y un tanto nerviosa a medida que se acercaban a la taquilla que les correspondía.

Cuando por fin llegó su turno, sintió que el proceso fue bastante rápido. La mujer que la atendió verificó sus papeles, los selló y le entregó de vuelta un par de planillas que tuvo que rellenar rápidamente. Después todo estuvo listo y "Siguiente" fue lo único que salió de los labios de la encargada.

Poco a poco cada uno fue pasando a ser atendido y el proceso fue exactamente el mismo. Hasta los momentos ninguno había tenido fallos en los requerimientos que entregaron.

Levy y Lucy fueron las primeras en terminar, por lo que se apartaron para no crear abultamientos mientras esperaban a los demás.

Pronto Natsu estuvo con ellas y Gajeel los acompañó momentos después. Solo faltaban Gray y Juvia, pero mientras esperaban una suave voz llamó la atención de los cuatro estudiantes de Fairy Tail.

- Levy, Gajeel. Hola – la peliazul al escuchar su nombre dirigió la mirada rápidamente a quien le hablaba. Sorpresa fue la que se llevó al tener a Rogue Cheney frente a ella.

- Cheney, tiempo sin verte – Gajeel también se sorprendió ante aquel extraño encuentro, pero no tardó en extender su puño a modo de saludo y el otro pelinegro correspondió rápidamente.

- Lo mismo digo – respondió el Cheney. Este lucía diferente a cuando lo había conocido la peliazul. Ahora llevaba el cabello corto por los hombros y completamente negro, lo cual le otorgaba una apariencia más dócil y menos siniestra, en comparación a como era antes.

- Hey, Natsu – un excéntrico rubio llamó la atención de todos, dándole tiempo a la peliazul de salir de su ensimismamiento provocado por el reencuentro con Rogue - ¿Qué hay? – el escandaloso rubio levantó la mano como saludo mientras se acercaba al Dragneel, quien no tardó en reconocerlo.

- ¿Cómo está todo, Sting? – Natsu chocó los cincos cuando el Eucliffe estuvo al alcance.

- Me sorprende verte aquí – mencionó el ojiazul bastante animado por haberse encontrado con un antiguo amigo.

- A mí me sorprende aún más que tú estés aquí – respondió de vuelta Natsu con una sonrisa - Por lo visto al fin decidiste hacer algo con tu vida – se burló el pelirrosa y el otro golpeó suavemente su hombro como reacción ante tales palabras – Te presento a mi novia Lucy – se apresuró a decir Natsu cuando notó que su amada observaba al otro chico con desconcierto.

- Un placer, hermosa – Sting extendió la mano y cuando Lucy extendió la suya a modo de respuesta este la tomó y besó el dorso de la misma, delicadamente. Todos los presentes se quedaron en silencio ante tal demostración, hasta que Rogue volvió a tomar la palabra.

- Sting, ellos son Gajeel Redfox y Levy Mcgarden. Estudiamos juntos en Phantom Lord – el pelinegro presentó educadamente a sus conocidos. Sting no dudó en acercarse a saludar.

- Un placer – Gajeel estrechó la mano extendida del rubio. Momentos después el rubio se dirigió hacia la pequeña peliazul con una sonrisa. Levy dudó, pero terminó extendiendo su mano cuando el chico ofreció la suya, recibiendo en un agarre audaz un delicado y prolongado beso en el dorso de su pequeña mano, al igual que su amiga.

- ¿Cómo han estado? ¿Cómo está todo en Phantom Lord? – Rogue habló inmediatamente después que el Eucliffe se apartara de la Mcgarden.

Por su parte, Levy no entendió la pregunta del Cheney y Gajeel pudo percibirlo, detallando la confusión en el hermoso rostro femenino.

- Rogue, al igual que tú, se fue de Phantom antes de iniciar el segundo año – le explicó Gajeel a Levy rápidamente.

- No sabía que te habías transferido – mencionó el chico con voz suave – Yo me transferí a Sabertooth. ¿Y tú, Levy? –

- Yo a Fairy Tail – respondió Levy por educación, pero estaba de más decir que se sentía sumamente incómoda ante tal encuentro.

Las manos de la peliazul estaban empezando a sudar y solo quería alejarse de aquel chico que le traía a la cabeza otra serie de malos recuerdos y culpabilidad. Después de todo se había apartado bruscamente del Cheney al haber aceptado el enfermizo trato del Redfox en el pasado.

- ¿Y tú si continuas en Phantom? – habló Rogue de nueva cuenta, esta vez dirigiéndose a Gajeel.

- No. También estudio en Fairy Tail – contestó sin mucho interés el Redfox.

- Ya veo. Por eso ambos están aquí. Me sorprendí de verlos juntos – después de aquellas palabras Levy se sintió aún más nerviosa, ya que no estaba segura de si Rogue sabía o había escuchado algo sobre el pasado de Gajeel y ella.

Por nada del mundo la chica quería que sus amigos se enteraran sobre su pasado, mucho menos quería que fuera de aquella manera.

- Si hablamos de sorpresas, tu aspecto es bastante sorprendente – Gajeel desvió el tema rápidamente al tener el mismo presentimiento que Levy – Eres otro – terminó de decir.

- Parecía un demente, ¿no es así? – Sting intervino en la conversación sin pensarlo demasiado – Nadie quería acercársele cuando llegó. Después de conocerlo y darme cuenta de que no era un asesino serial, lo obligué a cambiar ese tétrico estilo – el chico rio ante su propio relato frente la mirada extrañada de todos.

- Aquí estamos – la voz de Gray llamó la atención de los presentes. Juvia se encontraba al lado de este y observaba a los dos nuevos integrantes sin darles demasiada importancia.

- Se nos hace tarde – mencionó Levy, aprovechando la llegada de sus amigos. Los demás estudiantes de Fairy Tail la observaron con suspicacia, ya que no estaban apresurados por partir, pero nadie dijo nada.

- Nosotros también nos vamos – dijo Rogue con parsimonia – Supongo que nos veremos la siguiente semana – el pelinegro levantó la mano en forma de despedida y comenzó a caminar. Al poco tiempo Sting lo imitó.

Los integrantes de Fairy Tail hicieron lo mismo, se despidieron con un gesto y emprendieron camino lejos de la sede del curso.

Cuando estuvieron un par de cuadras lejos, Lucy se animó a hablar.

- Con que Rogue, ¿eh? – mencionó con una sonrisa pícara mientras se volvía para mirar de frente a su mejor amiga – Me lo imaginaba más tenebroso – declaró sin apartar la vista de aquellos grandes y castaños ojos.

- Ni lo menciones – Levy intentó ignorar el comentario de Lucy al tiempo que desviaba su mirada. Gajeel le dio un rápido vistazo a la rubia, sorprendido de que supiera sobre la existencia de Rogue. Luego observó de reojo a la pequeña peliazul – Eso fue incómodo – soltó Levy sin que nadie se esperara aquellas palabras.

- Incómodo fue verte intentando huir – se burló Gajeel, atrayendo la atención de todos.

- ¿Quién rayos es ese Rogue? – preguntó Gray, quien no entendía nada de lo que ocurría.

Hubo breves segundos de silencio, en los cuales ninguno detuvo sus pasos.

Gajeel al notar que Levy no hablaría se animó a aclarar la duda del pelinegro.

- Un rarito de Phantom Lord que estaba interesado en Mcgarden – dijo con simpleza, recibiendo una mirada de sorpresa de parte de Natsu, Gray y Juvia. Levy solo se limitó a reprobar en silencio las palabras de Gajeel con un balanceo de cabeza y una mirada punzante.

- Vaya – habló Gray, creyendo entender la situación – Eres un imán para gente rara, Levy – el chico sonrió con burla.

- Cállate, Gray – reaccionó por fin la pequeña sin dejar de caminar – Eso no es cierto – se defendió sabiendo bien que el chico pensaba continuar.

- Ahora que lo pienso, creo que Gray tiene razón – Natsu tomó la palabra sorprendiendo a Levy - ¿Recuerdan al último pretendiente de Levy? – esta vez el pelirrosa se dirigió a los demás, ignorando completamente a la mencionada.

- ¿Pretendiente? – la pregunta salió de los labios de Gajeel de forma inconsciente, recibiendo la oscura mirada del Dragneel sobre sí.

- Fue un chico que conoció en la calle y resultó ser un psicópata – la exigua información del pelirrosa dejó con aún más dudas la mente de Gajeel.

- No lo conocí en la calle. Fue en una convención de novelistas locales y estaba con Lu-chan – Levy interrumpió el relato, defendiéndose antes de que continuaran burlándose de ella, como era costumbre cada vez que tocaban el tema.

- Eso – esta vez continuó Gray – Después de conocerse, intercambiaron números y el tipo le escribía todos los días, en todo momento -.

- En defensa de Lev-chan, el chico se veía bastante agradable – dijo Lucy con una sonrisa en los labios al notar el desagrado en el rostro de su amiga.

Gajeel y Juvia permanecían en silencio, siguiendo el paso de los demás y atentos a la nueva historia que les estaban relatando.

- Era un intenso – manifestó Natsu con rechazo evidente hacía el mencionado.

- ¿Intenso en qué sentido? – preguntó inocentemente Juvia, sin poder comprender el porqué del desagrado hacia un muchacho que estuvo interesado en su nueva amiga.

- Si Levy no le respondía algún mensaje, le escribía con más insistencia. A veces hasta la llamaba – explicó Gray, recordando aquellos días – La cuestión fue que el sujeto un día la invitó a cenar y ella inocentemente aceptó – el relato cada vez se hacía más curioso para Juvia y particularmente molesto para Gajeel.

- Durante la comida el sujeto enloqueció – Natsu continuó después de que Gray terminara de hablar. Parecían estar bien coordinados para contar la historia – Como Levy estaba siendo amable con el mesero, el chico empezó a perder la cabeza y tuvo un ataque de celos – Juvia se sorprendió con lo que acababa de escuchar, por lo que no pudo contener la duda que se formó en su mente.

- ¿Amable cómo? – para la peliazul el comportamiento que le estaba siendo descrito no era normal, por lo que tenía que ser resultado de algo que tal vez no hubieran notado.

- El mesero se equivocó de orden y yo simplemente le sonreí y le dije que no se preocupara – para sorpresa de todos, Levy intervino en la narrativa, proporcionado breves detalles sobre sus acciones en aquel entonces.

- Cuando la situación se tornó extraña, Levy nos escribió pidiendo que fuéramos por ella – Lucy continuó, sabiendo que la intervención de su amiga había finalizado. Después de todo, Levy no estaba orgullosa de lo sucedido y se reprochaba por no haber previsto la situación – Laxus, Natsu, Gray, Mira y yo fuimos hasta el lugar. Cuando Levy puso dinero en la mesa y se levantó, el chico simplemente explotó. Nosotros estábamos afuera y pudimos escuchar los gritos reclamándole y diciéndole cualquier cantidad de vulgaridades – Juvia se llevó las manos a los labios entreabiertos por el impacto que causó en ella aquella confesión.

Gajeel solo chasqueó la lengua, reprobando para sus adentros lo ingenua que podía llegar a ser la Mcgarden.

- Eso no fue lo peor – terció el pelirrosa, sintiendo su sangre hervir solo de recordar los hechos – El tipo siguió a Levy hasta afuera, insultándola a los cuatro vientos. Fue entonces cuando quiso agredirla – Levy suspiró y observó fijamente el piso mientras continuaba caminando. No le gustaba recordar aquel momento – Laxus intervino a tiempo y lo detuvo. Después le dimos su merecido – la sonrisa macabra que se dibujó en los labios de Natsu hizo que unos escalofríos recorrieran la nívea espalda de Juvia.

- Ese día fuimos la atracción de los comensales de aquel lugar – mencionó Lucy también sonriendo. No podía negar que al momento temió por la seguridad de su amiga, pero luego pasó a ser un recuerdo gracioso.

- Que mal gusto en hombres, Mcgarden – manifestó el Redfox mientras introducía las manos en sus bolsillos. Estaba tratando de ignorar la molestia que se apoderó de él al saber que Levy había tenido otras experiencias con hombres, aunque no hubiera llegado a nada importante. También le molestó saber que la pudieron haber lastimado solo por volver a confiar ciegamente en otros.

- Pésimo. Lo sé – Levy levantó la mirada y observó directamente aquellos rojizos orbes, notando la sorpresa de estos ante sus palabras. Gajeel mostró sus colmillos en una sonrisa, así disimulando la sorpresa por la respuesta de su compañera. Después de todo la chica lo había golpeado con aquellas simples palabras – Pero ya no quiero recordar eso. ¿Pueden olvidarlo de una vez por todas? – la voz cansina de la pequeña fue señal para todos de que estaba apenada.

- ¿Así como olvidamos al tipo que te siguió por todo el centro comercial y luego te regaló unas tabletas para la gripe? – mencionó Gray con una sonrisa, intentado contener las carcajadas.

- Oye, pero eso no fue mi culpa – se defendió Levy rápidamente, con un poco de más de ánimo.

- Pero que carajos… - Gajeel no sabía si creer o no aquello - ¿Qué clase de perfume utilizas? – el pelinegro optó por bromear.

- Soy irresistible – todos rieron ante las palabras de la pequeña chica.

- Solo para un grupo determinado de hombres – se burló Natsu mientras se carcajeaba de su propio chiste – Porque no podemos olvidar que Jet y Droy también son seres especiales y han hecho cosas raras para atraerte – Gray rio aún más fuerte ante las palabras de su amigo.

Gajeel estuvo a punto de preguntar qué cosas habían hecho aquellos dos, pero Levy se adelantó a hablar.

- Miren, llegamos – en efecto, el gremio se levantaba a medida que continuaban avanzando. La peliazul decidió acelerar el paso para apartarse del grupo y evitar las burlas. En poco tiempo logró alcanzar la puerta del recinto y la atravesó sin dudar y sin esperar por los demás, quienes la seguían entre risas aún.

El ambiente dentro del gremio era animado, como de costumbre. Todo el lugar se encontraba lleno de globos, abarcando el piso casi por completo, y los responsables de ello parecían estar más concentrados en hablar que en juntarlos y organizar todo.

En cuanto todos estuvieron en el interior les fue asignada una tarea a cada uno, con la cual avanzaron entre bromas y risas. Poco a poco las decoraciones fueron tomando forma y el lugar empezó a cambiar de aspecto.

El ambiente empezaba a tornarse más festivo y lleno de vitalidad a medida que las horas transcurrían.

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Pasadas unas tres horas se fueron desocupando y el grupo se dividió. Algunos tomaron asiento en la barra, que usualmente era atendida por Mira, mientras que otros continuaron con las decoraciones que llevaban menos esfuerzo. Y otros se dispusieron a salir a comprar las bebidas que protagonizarían la noche.

Levy se encontraba bastante animada. Era lo bueno de estar en Fairy Tail, lograba despejarse de sus problemas y la pasaba bien la mayor parte del tiempo. Sin embargo, en eso momento una duda molesta la invadía y hacía ruido constantemente en su cabeza. Necesitaba aclararla y cuando vio a Gajeel sentado solo en la barra aprovechó la oportunidad sin dudar.

- Necesito hablar contigo – la peliazul tomó asiento al lado del corpulento chico, notando que este estaba comiendo con poco animo lo que parecía ser una rebanada de pastel.

- ¿Qué ocurre? – Gajeel apartó su atención del postre y observó un tanto extrañado a la chica ante tan repentina intromisión.

Levy observó a su alrededor rápidamente para cerciorarse de que no hubiera nadie cerca y luego tomó la palabra.

- ¿Tú crees que Rogue sepa sobre nosotros? – aunque no hubiera nadie cerca, la chica decidió susurrar aquello que le inquietaba.

- ¿Nosotros? ¿Qué tenemos? – Gajeel sabía bien a lo que ella se refería, pero quiso bromear un poco ya que no quería aceptar que él también se había sentido intranquilo por la misma razón.

- Sabes a lo que me refiero. No te hagas el tonto – la peliazul continuaba susurrando cada palabra, intentando no perder la paciencia y darle el gusto al chico.

- Gihee – el pelinegro sonrió por breves segundos. Luego la observó con seriedad – La verdad no creo que sepa nada – Gajeel imitó a la chica y respondió en voz baja – Aparte de un par de ocasiones, nunca estuvimos juntos frente a todos. Te negabas rotundamente, por si no lo recuerdas - se explicó rápidamente - Por lo que no hay razones para que sospeche algo – había repasado en su mente las veces que recordaba haber estado junto a la chica en los pasillos de Phantom Lord y nunca habían dado indicios, en público, de algo más allá que simple compañerismo. Aunque de su mente no se borraban los recuerdos de las veces que la poseyó dentro del laboratorio y de aquel salón de clases abandonado.

- Pero recuerda que dos personas saben… – un sabor amargo invadió la boca de Levy al tan solo hacer mención de aquellas dos personas. La chica no quería siquiera recordar los rostros de los culpables de las pesadillas que sufrió por largo tiempo.

- Yo me encargué de ellos. No te preocupes. – Gajeel notó inmediatamente el cambio en el rostro de la pequeña chica y de su mirada ensombrecida, por lo que intentó aliviarla con sus palabras, dejando las bromas de lado.

- ¿Te encargaste de ellos? ¿Qué les hiciste? – por más que fueran personas indeseadas, Levy se preocupó por los hechos que podían estar detrás de aquellas palabras.

- No los maté, por si es lo que estás pensando – Gajeel no entendió por qué Levy se alteró ante sus palabras, por lo que aclaró la primera suposición que se le vino a la mente. Y al parecer había acertado, pues la chica relajó sus facciones – Digamos que yo conozco cosas peores de ambos, así que si se atrevían a abrir la boca yo también lo haría y las consecuencias para ellos serían bastante perjudiciales – al escuchar aquellas palabras, una vez más, Levy agradeció internamente ya no encontrarse en aquel fatídico lugar, lleno de personas dañinas y peligrosas.

- No quiero saber más – la chica no quería conocer el pasado de aquellos sujetos, ni siquiera imaginárselo.

- Dejando eso de lado – Gajeel de todas maneras no pensaba involucrarla en nada, por lo que continuó hablando sobre el tema inicial – Si Rogue supiera algo, creo que lo habría mencionado en el momento – expuso la teoría que más le hacía peso en el momento - Ya fuera de Phantom no sería tan llamativo que estuviéramos juntos – Levy tuvo que desviar su mirada ante lo dicho, por lo que no se percató de que Gajeel también desvió sus ojos carmesíes, devolviéndole la atención al pastel que tenía al frente – En fin, no creo que sepa nada – al terminar de hablar, en un intento de aligerar el ambiente, alejó el plato de sí y lo colocó cerca de la chica - ¿Quieres probar? – Levy observó la rebanada de pastel que le estaban ofreciendo y levantó la mirada en dirección al chico.

- ¿Estás seguro? – la verdad era que la chica tenía bastante hambre y los encargados de comprar la comida y las bebidas se estaban tardando más de lo normal.

- No hay problema – aseguró Gajeel mientras apoyaba el codo sobre la barra para que su mejilla reposara sobre su puño – Muero de hambre y Mira me dio esa cosa. Según me dijo, Erza lo preparó – contó mientras observaba a detalle a la chica frente a sí llevarse un pequeño trozo de pastel a la boca.

- No está mal – comentó la peliazul una vez tragó el pastel y se preparó para arrasar con otro poco.

- De verdad tienes un gusto curioso para los alimentos – el Redfox sonrió cuando esta lo reprochó con la mirada mientras masticaba – Esa cosa tiene crema en exceso, podría darte un coma diabético solo con una rebanada –

- Eres un dramático – aseguró la joven. Ya sabía de antemano que a Erza le encantaban las cosas dulces y era consciente de que a veces se excedía. Algunos de los postres que la pelirroja hacía nada más se los podía terminar ella misma. Pero aquella rebanada de pastel estaba completamente comestible.

- Si tú lo dices – el chico no tenía ánimos de bromear en ese momento, su estómago reclamaba algo de comida y, lastimosamente, no había nada más aparte del empalagoso pastel – Voy por agua, ¿quieres? – Gajeel sonrió de nueva cuenta cuando la chica solo asintió, debido a que tenía la boca llena. Entonces se levantó y se adentró en la pequeña cocina del gremio. Buscó vasos y se bebió más de media jarra de agua para sentir que algo llenaba su hambriento estómago. Ya luego llenó un vaso de aquel líquido para su compañera y volvió a su encuentro.

- Aquí tienes – anunció su llegada dejando el vaso sobre la barra y volvió a tomar asiento a un lado de la joven. Cuando sus ojos buscaron los de ella no pudo evitar explotar de la risa.

- ¿Qué te ocurre? – Levy lo observó como si hubiera perdido la cabeza ante tal reacción de la nada. El azabache continuó riendo por prolongados segundos, sin percatarse que la chica comenzaba a irritarse.

- ¿Tú te comiste el pastel? ¿O el pastel te comió a ti? – preguntó a duras penas, intentando tomar un poco de aire después de una risa sin pausas.

Levy tardó en caer en cuenta sobre a lo que se refería el Redfox, hasta que se llevó los dedos a la comisura de sus labios y sintió su piel pegajosa. Un fuerte sonrojo se apoderó de sus mejillas. Rápidamente bajó la mirada y comenzó a limpiarse, mientras Gajeel continuaba riendo

– Aquí también – Levy tuvo que mirarlo para saber a lo que se refería. El chico estaba señalando su barbilla, sin querer hacer contacto. Inmediatamente la peliazul pasó sus dedos varias veces, limpiándose por completo – Y en la nariz – volvió a indicar un sonriente Gajeel. Levy se estrujó la nariz aún más avergonzada, sin tener idea de en qué momento la crema tocó casi todo su rostro – Tienes hasta en el cabello – esta vez Gajeel aproximó su mano hacía uno de los mechones azulinos que bordeaba el rostro de la joven y comenzó a limpiar la crema con sus dedos de manera delicada.

- Gracias – Levy agradeció mientras intentaba no moverse. Sentía su rostro caliente, sabiendo que estaba sonrojada, y esta vez no era solo por tener crema encima. El contacto suave del chico le sorprendió, pero no hizo ademán de alejarse en ningún momento.

- Listo – Gajeel dejó limpio y en su lugar el mechón azulino. Luego observó divertido el rostro colorado de la Mcgarden, sin percatarse de que su acción había sido la causante de la intensidad de aquel sonrojo – Ya no te llevarán las hormigas, pero ahora pareces un camarón – no pudo contenerse de bromear con aquello, provocando que la peliazul se sonrojará aún más – Te queda bien – mencionó en voz baja, solo para que la chica escuchara. Esperó la reacción de esta, pero nunca llegó. Levy simplemente se mantuvo cabizbaja observando con gran interés la superficie de madera que comprendía la gran barra, negada rotundamente a dirigirle la mirada al Redfox. Gajeel, un poco insatisfecho al no recibir respuesta de la chica, volvió a hablar – Iré a llamar a los chicos para saber cuándo piensan venir con la comida – anunció para luego levantarse y alejarse.

Levy suspiró aliviada al no sentirse observada. Se sentía frustrada al verse burlada una y otra vez, por lo que empezaba a pensar que no estaba siendo un buen día, pero lejos de entristecerse se levantó de su asiento y se dispuso a disfrutar con sus amigos sin presiones. Los fines de semana sin preocupaciones de estudio serian escasos ese año. Por ello debía aprovecharlos al máximo.

Se acercó a una mesa donde se encontraban Juvia y Mira decorando lo que parecían ser unas hieleras y unos centros de mesas. Tomó asiento y empezó a ayudarlas, siguiendo los pasos que le indicaron.

Al rato Gajeel llegó a la misma mesa y se sentó frustrado, pues se había comunicado con Natsu y al parecer se habían distraído del objetivo inicial, así que no estaban prontos a llegar.

Absolutamente todos los que estaban en el gremio estaban siendo atacados por un hambre voraz, por lo que después de aquel anunció decidieron ordenar comida de un lugar cercano.

El Redfox se obligó a ayudar en la decoración de los centros de mesa para distraer su mente, aunque ya se encontraba de mal humor, al igual que muchos.

Cuando la comida llegó el rostro de todos se iluminó. Cada uno se dispuso a comer en completo silencio y al terminar reiniciaron el decorado.

Tardaron más de lo estimado, pero al final todo estaba listo para cuando la celebrada llegara, unas cuantas horas más tarde.

- Estoy cansada – exclamó Levy al tiempo que se recostaba de la silla, luego de haber terminado de pegar una última cinta en el bol que haría de centro de mesa – Quiero recostarme – la chica se reclinó sobre la mesa y reposó su mejilla directamente sobre la tabla.

- ¿Y ahora cómo me quito esta mierda? – preguntó Gajeel mientras observaba fijamente sus manos llenas de purpurina, con la cual había estado adornando distintas cosas.

- ¿Para qué? Te luce – bromeó Levy, la cual había levantado la cabeza a medias para observar a su compañero.

- La ropa de Gajeel también está llena de purpurina – Juvia rio al notar que el chico parecía haberse decorado a sí mismo.

- No se quita – se quejó el joven después de haber sacudido su ropa repetidas veces y no ver resultados. Ambas chicas rieron ante la escena – Me voy a casa. Tengo que cambiarme – anunció el pelinegro, frustrado con los brillos que no lo abandonaban.

- Creo que yo también iré a casa. Lucy me acaba de avisar que apenas van en camino a comprar la bebida y yo necesito descansar un poco, sino no voy a rendir en la noche – Levy se enderezó por completo al terminar de hablar - ¿Tú que harás, Juvia? – preguntó la pequeña peliazul al notar a su amiga un poco inquieta.

- Juvia se quedará aquí – la chica sonrió de forma forzada. Sonrisa que desapareció lentamente – A decir verdad, Juvia no puede volver a casa hoy – Gajeel, quien estaba por ponerse de pie para emprender camino, se detuvo al escuchar a su amiga.

- ¿De qué hablas? – preguntó el Redfox directamente. Juvia dudó un par de segundos, pero luego decidió abrirse con sus dos amigos.

- Youko se enojó al saber que hoy habría otra celebración – mencionó la chica con pocos ánimos. Levy a primera instancia no tenía certeza sobre quién era Youko, pero supuso que se trataba de la tía de Juvia – Ha estado molesta desde que pasé la otra noche fuera de casa – aclaró la chica, dejando una pequeña duda en el interior de Levy - Por ello Juvia llegó tarde hoy a la inscripción – terminó de decir para luego soltar un largo suspiro. Juvia no era buena lidiando con sus problemas familiares. Siempre terminaba entristecida y cediendo ante los demás.

- ¿Cómo hiciste para que te dejara salir? – preguntó Levy curiosa.

- No lo hizo. Juvia salió sin permiso – declaró la peliazul sorprendiendo a sus dos oyentes.

- Esa faceta rebelde no la conocía, Lockser – se burló Gajeel, bastante impresionado por el comportamiento de su pasiva amiga. Sin embargo, su sonrisa se borró lentamente cuando ella no respondió de vuelta. Al detallarla la notó bastante afectada – Anímate. Ya luego se le pasará – intentó animarla, aunque fuera bastante malo en ello – Acompáñame a casa y volvamos cuando todos estén aquí – propuso el chico, suponiendo que no quería quedarse sola, ya que Gray y los demás estaban fuera haciendo las compras.

- Tengo una idea mejor – intervino Levy, notando que Gajeel se estaba esforzando por intentar animar a la chica – Ven conmigo. Descansemos un poco, te refrescas en casa y seguramente Lucy estará feliz de darte un poco de ropa para esta noche – mencionó emocionada de solo pensarlo, sería como una noche de chicas antes de la fiesta – Esta noche no es una reunión más, es una fiesta y todos piensan venir arreglados. Nosotras no podemos quedarnos atrás – las palabras de Levy parecían surtir efecto, pues un pequeño destello apareció en los azulinos ojos de la Lockser.

Gajeel se cruzó de brazos y no dijo nada al respecto.

- Gracias a los dos – los ojos de Juvia se humedecieron por un instante al sentir el apoyo de sus amigos.

Ya no estaba sola como antes. Ahora tenía amigos que la ayudarían sin segundas intenciones de por medio.

- Está decido. Vámonos – Gajeel se levantó rápidamente antes de que la peliazul se pusiera aún más sentimental. No estaba de humor para lidiar con sentimentalismos.

El pelinegro avanzó una vez sus dos compañeras se levantaron de sus lugares. Levy rápidamente le avisó a Mira que volverían en la noche y partió junto a los exalumnos de Phantom Lord.

Juvia, por su parte, se sentía un poco más aliviada, por lo que pudo entablar una animada conversación con los otros dos, creando un ambiente bastante ameno para los tres durante todo el trayecto.

Gajeel acompañó a las chicas hasta el hogar de la Mcgarden y luego partió al suyo, dispuesto a darse un buen baño para luego recostarse un rato.

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Las dos peliazules desde que entraron a la casa de la más pequeña habían comenzado a hablar de cosas triviales. Tomaron asiento en la sala y la hora se les fue en un pestañeo.

Se percataron de que el tiempo había volado cuando Lucy cruzó la puerta y rompió la burbuja en la que habían permanecido.

Rápidamente le explicaron la situación de Juvia a la rubia, quien bastante animada aceptó a ayudarla y sin perder el tiempo comenzaron a prepararse para la noche.

Cada una tomó un baño y al estar todas listas en bata de baño, se dispusieron a empezar a arreglarse, iniciando con Juvia.

Levy estaba emocionada por hacerle un peinado diferente al usual, mientras que Lucy preparaba el maquillaje.

En poco tiempo la Lockser lucía un aspecto totalmente diferente al acostumbrado. Su rostro tenía un poco más de color y las ondas en su cabello le daban dimensión a su fisionomía. La peliazul de largas pestañas no se sintió incómoda. Se notaba diferente, pero le agradaba.

Luego fue Levy la que tomó asiento y se dejó atender por sus dos amigas. Juvia le recogió la mitad del cabello y le hizo una especie de chonguito despeinado, mientras que la otra parte caía libremente sobre los níveos hombros de la Mcgarden. Al mismo tiempo, Lucy le realizó un maquillaje sencillo, como sabía que le gustaba a su mejor amiga.

Una vez Levy estuvo lista, Lucy se dejó consentir. Juvia se encargó de su dorado cabello mientras Levy tomó la delantera y le hizo un maquillaje adaptado al estilo de la Heartfilia.

Las tres se divirtieron relajadamente hasta que el timbre sonó. Natsu había llegado para partir juntos al gremio y ellas aun no estaban listas, por lo que aceleraron el paso.

Les tomó más tiempo del estimado escoger el atuendo que cada una llevaría, pero al final las tres lucían resplandecientes.

El paciente pelirrosa las halagó a cada una cuando por fin salieron de la habitación y sin más demora partieron emocionados al gremio.

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A pesar de haberse demorado, llegaron con tiempo de sobra. Poco a poco el gremio se llenaba de personas, entre miembros y acompañantes, y aun la celebrada no hacía acto de presencia.

Gajeel llegó poco después, seguido de Kana y Gray.

El Redfox se reunió con el grupo de costumbre sin decir palabra, guardándose para sus adentros lo bien que se veían las chicas con los atuendos que portaban, los cuales les daban un aire totalmente distinto al uniforme que solían portar.

Todos estaban hablando de forma animada, la música era cada vez más movida y, desde la llegada de Kana, las bebidas comenzaron a fluir.

Por otra parte, Mira se encargaba de servir los aperitivos en una mesa, mientras su novio, junto a Freed y Bickslow, comenzaban una reñida partida de póker.

Erza llegó al gremio junto a Jellal, llamando la atención de varios que poco después decidieron convertirlo en motivo de bromas. Momentos después Jet y Droy atravesaron la puerta, dando aviso de que Evergreen se estaba acercando. Rápidamente todos se prepararon para recibir a la cumpleañera y una vez atravesó la puerta la sorprendieron con un alarido al unísono.

La sensual ojiverde sonrió sin mucho entusiasmo ante la bienvenida y continuó su camino hacia su novio.

Elfman la esperaba unos pasos más allá de la entrada. La chica al alcanzarlo le dio un rápido beso para después aproximarse hacia su grupo de costumbre, junto a Laxus.

Gray rio en voz alta ante la carencia de emoción de la castaña. Había acertado con ella. Observó a Levy, quien aún no apartaba la mirada sobre su compañera de gremio, esperando algo más de Evergreen aparte de indiferencia, pues ni siquiera se había tomado el tiempo de detallar la decoración en el lugar.

- Te lo dije, Lev – Gray susurró en el oído de la peliazul, haciéndola sobresaltarse por lo inesperado. Levy se volvió rápidamente para observarlo con el mentón en alto.

- Tuviste suerte – le contestó al chico, reconociendo su derrota ante la apuesta que habían realizado ese mismo día. Juvia observaba de cerca a sus dos amigos.

- Parecía feliz – mencionó la Lockser, también sorprendida por la peculiar reacción de la ojiverde ante la sorpresa que le prepararon. Juvia pensó para sí que, si aquello lo hubieran preparado para ella, hubiera llorado de alegría.

- Pero le dio completamente igual – recalcó Gajeel, divertido ante el rostro de derrota de la Mcgarden.

- Eso no descarta que le haya gustado – Lucy intentó salvar la apuesta de su amiga.

- Ni siquiera volteó a ver la mesa llena de adornos, Luce – Natsu habló sonriente, sabiendo que se divertirían todos con aquella apuesta – Por lo menos no le arrojó la decoración a Elfman. Aunque eso hubiera sido divertido – el pelirrosa rio en voz baja ante la escena que se estaba imaginando.

Lucy lo observó por breves segundos para luego chocar con la castaña mirada de su amiga, quien sabía que había perdido. Ambas se miraron con resignación.

- Bien, ¿qué quieres? – la pequeña peliazul le preguntó a Gray, dispuesta a pagar la apuesta lo antes posible.

- No lo sé. Dijiste que podía ser lo que yo quiera – el chico pensó un poco, sin que nada interesante se le viniera a la mente – Lo decidiré en el transcurso de la noche – comentó con simpleza.

Levy estuvo a punto de reclamar, pero Kana apareció de la nada con una botella de algo que parecía ser un vino.

- Llegó la hora del brindis – dijo animada la castaña. Todos se acercaron poco a poco y comenzaron a servirse de aquel dulce licor.

Después de aquello las cosas se fueron descontrolando poco a poco.

Kana invitó a todos a participar en una competencia de tragos, para la cual varias personas se animaron.

Una parte del gremio se dispuso a hablar, bailar o simplemente jugar uno que otro juego, mientras los demás participaban en el alocado duelo de tragos.

Levy no se animó a participar, pero cedió ante la insistencia de sus amigas, ya que se había decidido iniciar una rivalidad entre hombres y mujeres.

Al estar Kana de su lado, Levy se sintió más confiada, por lo que la competencia inició sin más demora. Comenzaron con algunos juegos de agilidad, en los que las chicas tomaron la delantera y sus compañeros bebían trago tras trago sin pausas, hasta que la jugada cambió.

Llegado el turno de los juegos de azar, la suerte no parecía estar del lado de las féminas.

Las chicas parecían tolerar bien el sabor de las bebidas, al tratarse de un licor dulce. Sin embargo, poco a poco cada una comenzaba a sentir el efecto del alcohol invadir su cuerpo.

Por otro lado, la historia no era tan diferente para los chicos, quienes se sentían más animados de lo normal como resultado del alcohol en su sangre.

Cuando inició la etapa de beber por un tiempo determinado fue que comenzaron a abdicar los participantes de ambos bandos. Kana decidió que sería mejor cambiar a la cerveza para dicho juego y Juvia fue la primera en renunciar cuando en su turno tuvo que beber durante 10 segundos continuos de una jarra que contenía aquel amargo liquido amarillento.

La segunda en renunciar fue la Mcgarden, quien se sintió asqueada luego de la tercera ronda de cerveza, después de todo nunca había sido amante de aquella bebida.

Jellal fue el tercero en retirarse. El chico había sido arrastrado junto a Erza a participar y decidió detenerse al sentir que la lengua se le comenzaba a trabar. Tenía confianza con los miembros de Fairy Tail, pero quería evitar actos vergonzosos que pudieran desencadenarse a causa de demasiado alcohol.

Freed y Lucy fueron los siguientes.

Kana se sintió decepcionada por la falta de resistencia de sus compañeras. Sin embargo, comenzaba a jugar con más ánimos por cada una que renunciaba.

Lucy se sentó junto a sus amigas mientras prestaban atención a la competencia desde la mesa. Levy buscó un poco de agua para todas e intentó calmarse, después de todo se sentía más alegre de lo que debería y al parecer lo mismo pasaba con sus amigas, ya que todas comenzaron a hablar animadamente y se reían de cualquier cosa, aunque careciera de gracia.

Erza dejó la competición y decidió acompañar a Jellal, el cual había comenzado a comer algunos aperitivos.

De esa forma el equipo de las chicas solo contaba con Mira y Kana, contra Gajeel, Gray, Natsu y Elfman.

Kana se deshizo de Gray después de que el juego los obligara a beberse dos jarras seguidas. El pelinegro no terminó ni la mitad de la segunda cuando Kana había acabado con las dos. Al tratarse de un juego de velocidad para beber, Kana resultó campeona sin duda alguna.

Elfman se dio de baja poco después, cuando la cerveza se acabó y el vodka invadió la mesa.

Gajeel siguió al peliblanco minutos después, siendo consciente de que la mezcla de tres bebidas alcohólicas distintas sería un detonante para él.

Lucy tuvo que intervenir cuando se percató de que Natsu se estaba extralimitando, intentando ganarles a las dos jóvenes que parecían tener una resistencia de acero.

El pelirrosa se detuvo de mala gana, sabiendo en su interior que no podría continuar por mucho tiempo.

- Los hicimos añicos – la Alberona celebró chocando los cinco con su compañera peliblanca.

- Después tendremos la revancha – declaró frustrado el Dragneel mientras se sentaba en la otra mesa junto a sus compañeros. Todos estaban excedidos de alcohol, pero se encontraban de muy buen humor.

- No cuenten con nosotras la próxima vez – mencionó Levy, sintiéndose descontenta con aquel tipo de juego – Una cosa es beber poco a poco y otra es ahogarse en alcohol – dijo de forma desaprobatoria.

- Kana se decepcionará al saber que sus perdedoras amigas no la quieren acompañar – habló el pelirrosa en voz alta, más de la necesaria. Todos eran conscientes de que estaba pasado de tragos, por lo que no le dieron demasiada importancia a su comentario.

- Concuerdo con Lev-chan. Estamos aquí para celebrar, no para terminar vomitando o desmayados – secundó la rubia mientras acallaba a su novio.

- Juvia está de acuerdo. No quiero volver a vomitar – mencionó la peliazul de repente mientras reía ante el recuerdo que la había hecho sentir tan avergonzada algunas noches atrás.

- ¿Cuándo sucedió algo así? – preguntó extrañado el Fullbuster, sin dejar de detallar a la chica a su lado.

- La noche de cumpleaños de Ever – la risa después de cada frase de la peliazul reflejaba su nivel de embriaguez.

- Hey, Lockser. Bebe un poco de agua – habló Gajeel, al tiempo que le pasaba un vaso lleno de agua a la chica, pues sabía que luego se arrepentiría de haber contado lo que días atrás le suplicó ocultar.

- ¿Vomitaste? – la estruendosa risa de Natsu se escuchó por todo el establecimiento – Vaya que necesitas entrenamiento – declaró el pelirrosa mientras se levantaba de su asiento – Kana, trae otra botella. Tenemos trabajo – gritó el chico, quien segundos después fue acallado por un fuerte codazo proveniente de Lucy.

- No sabíamos eso – manifestó la rubia, sorprendida por la confesión de una Juvia evidentemente en estado de embriaguez – No te hubiéramos dejado ir de saber tu estado – tanto Lucy como Levy se sintieron mal por no haberse percatado de aquello.

- No, no. Todo estuvo bien – la lengua de la Lockser se trababa de forma casi imperceptible en cada palabra, mismo efecto que muchos en aquella mesa estaban experimentando – Gajeel estuvo al pendiente de Juvia toda la noche – explicó con inocencia, sin ser consciente de que para el Fullbuster no fue de total agrado lo que estaba escuchando.

- ¿Gajeel? – preguntó Lucy mientras se volvía para observar al Redfox, sobre quien recayó la atención de todos - ¿Toda la noche? – Lucy intentaba comprender lo que acababa de decir la peliazul sin malinterpretar las cosas.

- ¿Eso quiere decir que Gajeel pasó la noche en casa de Juvia? – Mira tomó la palabra por primera vez desde que se había sentado en la misma mesa con sus amigos – Eso quiere decir que ustedes… - las palabras de la peliblanco fueron interrumpidas por la misma Juvia.

- ¿En casa de Juvia? No, eso hubiera sido imposible – comentó la aun sonriente chica – Mi tía no lo hubiera permitido – el aparente buen humor de la Lockser se desvaneció ante la mención de su complicada tía.

Gray se levantó de la mesa sin previo aviso, llamando la atención de todos. El azul profundo chocó contra el escarlata, deseando atravesarlo con la mirada.

Sin decir nada, Gray se retiró de la mesa.

Levy supo de inmediato que el Fullbuster estaba enojado. La pequeña peliazul cruzó miradas con su mejor amiga, comunicándose en silencio y llegando ambas a la misma conclusión. Las cosas no terminarían bien.

Pasados un par de minutos Gray volvió y colocó sobre la mesa una botella con poca delicadeza.

- Tu y yo teníamos una apuesta – el pelinegro se sentó frente a Levy, sorprendiéndola ante su acción – Juguemos – Levy no se esperaba que Gray cobrara la apuesta justo en ese momento, pero no se pensaba negar. Era mejor que el chico se distrajera y no armara un escándalo, como pensó que sucedería – El juego es simple – Gray sacó de su bolsillo un mazo de cartas y comenzó a barajarlas – tendrás que adivinar cada una de las cartas – el chico inició la explicación al tiempo que comenzaba a colocar cada carta bocabajo sobre la mesa – Si atinas, yo bebo. Si pierdes tú bebes – dado al orden en el que Gray estaba repartiendo las cartas sobre la mesa, estas comenzaron a tomar forma de pirámide. Mientras tanto, todos se encontraban escuchando atentamente, incluida la Mcgarden – A partir de la mitad, hasta la cúspide de la pirámide, si pierdes, bebes tú y alguien más. Si atinas yo beberé el doble – Levy frunció el ceño ante tales reglas. Sin embargo, no mencionó palabra.

Sin decir más, Gray abrió la botella y sirvió el contenido en el primer shot, esperando que Levy iniciara.

La chica levantó la primera carta después de decir cual creía que era, sin atinarle. El primer shot pasó por su garganta ardiendo. Fue entonces cuando supo que aquello no terminaría bien.

El juego continuó, la peliazul bebía cada dos de tres hasta que la suerte le empezó a sonreír. El Fullbuster comenzó a beber más seguido, por casi una hilera de cartas completa. En poco tiempo alcanzaron la mitad de la pirámide y Gray empezó a beber doble hasta que la racha de la peliazul finalizó.

- Beben tú y Gajeel – ordenó Gray sin dudar cuando la chica no acertó la siguiente carta.

- ¿Estás bromeando? – mencionó Gajeel al verse implicado en el juego – A mí no me involucres en tus juegos – dijo, negando el shot que le fue servido por el mismo Fullbuster.

- Entonces bebe Juvia – Gray sujetó el trago y lo colocó frente a la Lockser.

- Gray – el nombre del chico salió de los labios de la Mcgarden de forma desaprobatoria. Quiso decir algo más, pero sentía que su trabada lengua no colaboraba y no quería quedar en vergüenza. Estaba comenzando a sentir mayor efecto del alcohol en su cuerpo. Desde hacía bastante había rebasado su límite usual y no podía hacer nada al respecto por culpa de la tonta apuesta en la que se había involucrado.

Juvia, por su parte, no entendía por qué Gray quería que ella bebiera también, pero no deseaba ser una aguafiestas, por lo que estuvo dispuesta a continuar con el reto que le estaban imponiendo sin razón alguna.

Antes de que la peliazul alcanzará el pequeño vaso rebosante de alcohol, Gajeel lo sujetó y lo bebió sin pensarlo demasiado. Gray sonrió ante aquello y después de servir el trago de Levy el juego continuó.

- Maldición, Mcgarden. Gana una – exclamó Gajeel al quinto trago continuo. Levy intentaba llevar la cuenta de cuantas cartas había, las cartas que ya estaban volteadas sobre la mesa y las que faltaban por aparecer, pero la verdad era que su cerebro la estaba traicionando. No era capaz de llevar una simple cuenta en aquel momento, pero por casualidad atinó la siguiente carta.

- Este juego es horrendo – mencionó la pequeña peliazul, arrastrando sus palabras inevitablemente. Gray estaba en igualdad de condiciones, pero este parecía estar disfrutando el momento – Te odio – soltó la joven cuando volvió a perder en adivinar la siguiente carta. Lo único que la animaba era que quedaban unas cinco cartas sobre la mesa.

Gajeel bebió el trago que le correspondía sin dar tregua y se apresuró en sujetar y beber también el que le correspondía a su compañera.

- Yo beberé lo que resta, Fullbuster – manifestó el Redfox, fulminando la mirada azulina de su compañero.

- Bien – Gray lo aceptó como un duelo. Gajeel pasó a intentar adivinar las siguientes cartas y atinó tres de cinco, bebiendo los dobles correspondientes él solo al notar que Levy no daba para más.

Al terminar el juego Natsu estaba sumamente entusiasmado pidiendo que volvieran a jugar, esta vez todos juntos. Ante la insistencia del pelirrosa, todos en la mesa se integraron al juego, a excepción de los tres participantes anteriores, quienes sentían aun el amargo sabor del licor en sus gargantas.

En poco tiempo las risas y gritos de emoción estallaron. Algunos atinaban las cartas y otros se lamentaban por tener que beber, pero de igual forma se divertían.

- Esto va a terminar mal – anunció Gajeel en voz lo suficientemente alta para que solo la pequeña peliazul a su lado lo escuchara.

- ¿Qué te hace pensar eso? – la voz de Levy era opacada por los alaridos de sus amigos, los cuales eran totalmente ajenos a los que no estaban jugando – ¿Que Natsu ya esté ebrio? ¿O que se empiece a notar que Mira está al límite? – Levy intentaba que se entendiera lo que decía, por lo que sus palabras eran pausadas - ¿O tal vez que Gray parece querer asesinarte con la mirada? – esta vez la peliazul se acercó al oído del Redfox y le susurró aquellas palabras para luego reír suavemente.

Gajeel experimentó un rápido escalofrío recorrerlo al sentir el aliento de la chica sobre su perforada oreja, acompañado de lo que le pareció una risa traviesa, posiblemente producto del alcohol.

- Juvia necesitaba ayuda. No es asunto mío que él no estuviera en ese momento – mencionó el Redfox en voz alta, con la intención de que el pelinegro sentado cerca de ellos también escuchara.

- Entonces Gajeel Redfox es un héroe. ¿Desde cuándo? – la ironía en la voz de la peliazul no le hizo gracia al chico, pero la tonta sonrisa que ella no borraba lo desconcentraba.

- No se puede ser el villano toda la vida – respondió él con simpleza – Las personas cambian, Mcgarden – a pesar de que quiso sonreír de forma burlona al hablar, la seriedad se apoderó de sus facciones al tiempo que su rojiza mirada se prendó de aquellos brillantes ojos marrones.

Gray, quien había escuchado parte de la conversación de aquellos dos, permaneció pensativo y distante del juego, hasta que decidió levantarse repentinamente, provocando que sus dos compañeros de clase desviaran su atención hacia él.

El ojiazul se acercó a Juvia con cara de pocos amigos, le susurró algo al oído para luego tomarla de la mano, ayudarla a levantarse y alejarse juntos ante la atónita mirada de todos.

Lucy aprovechó la distracción de Gray para revolver las cartas que se encontraban sobre la mesa, así dando por terminado el juego de manera anticipada.

- Tú y yo nos vamos a comer – la rubia arrastró a su novio antes de que comenzará a quejarse por el boicot. La Heartfilia sentía que debía hacer algo para evitar que los efectos del alcohol empeoraran y, por su parte, Natsu se dejó arrastrar, ya que su cuerpo le pedía a gritos un poco de alimento y agua.

Levy sonrió ante la escena y observó en silencio cómo una alcoholizada Mirajane se dirigía hacía Laxus y lo abrazaba de forma empalagosa. Esa era una de las facetas de la chica cuando se pasaba de copa. La otra faceta prefería no atraerla ni en pensamientos.

- ¿Quieres comer algo? – preguntó Gajeel a la Mcgarden una vez se quedaron solos en aquella mesa.

- Estoy bien – respondió dudosa – La verdad es que siento que ahora mismo la comida me revolvería el estómago – confesó al tiempo que un grácil sonrojo se instalaba en sus mejillas. Gajeel la observó en silencio, pudiendo notar que el alcohol cambiaba su forma de ser – Comienzo a tener sueño – declaró la chica de repente.

- Otro de los efectos del alcohol – mencionó Gajeel despreocupado - ¿Quieres un trago para animarte? – el joven rio de manera particular al tiempo que acercaba la botella, la cual estaba casi vacía.

- Estás loco. Ni me acerques eso – Gajeel rio más alto ante la reacción de la chica, tal cual como imaginado.

- Entonces vayamos a bailar – el Redfox reconocía que el alcohol también alteraba su personalidad hasta cierto punto, por lo que no le costó tanto proponer lo anterior. Levy no disimuló la sorpresa que aquello le ocasionó – Es la mejor opción para aminorar los efectos del alcohol -

- Tú no sabes bailar eso – la Mcgarden se refirió al género musical que estaba sonando en ese momento. La chica asumió que su compañero le estaba tomando el pelo.

La música era fuerte y varias parejas se encontraban en la pista de baile improvisada, disfrutando del ritmo dinámico de la canción. Era normal que en las celebraciones dentro del gremio hubiera música bailable y divertida, después de todo a la mayoría le gustaba pasar el tiempo en la pista de baile.

- ¿Quién dice que no? – el pelinegro se levantó y extendió su mano hacia la pequeña, esperando que ella la sostuviera. Levy dudó por varios instantes, pero terminó sosteniendo la mano del Redfox con decisión.

- Te lo advierto, soy buena en esto – bromeó la peliazul mientras se dirigían hacia el grupo que bailaba.

Al llegar a Fairy Tail, Levy apenas sabía los pasos de baile más básicos, pero con la ayuda de su mejor amiga y los demás chicos del gremio se había vuelto una excelente bailarina. Las canciones movidas eran su fuerte y se divertía de sobremanera con estas.

Cuando comenzaron a bailar, la peliazul se llevó una grata sorpresa, pues Gajeel parecía ser también un buen bailarín. El chico la sujetó con firmeza y comenzó a mover los pies al ritmo de la música.

Levy no se opuso y se dejó guiar por él.

Sus pasos se acompasaban como si adivinaran el movimiento del otro, sin necesidad de bajar la mirada hacia sus pies.

Gajeel también se asombró por los movimientos fluidos de su compañera. No había esperado que la chica se defendiera tan bien en ese ámbito.

Él había aprendido a bailar desde pequeño, acompañado de su padre y su madre. Después de que su madre se fuera y la relación con su padre se distanciara no volvió a hacerlo, hasta hacía un año atrás, cuando Juvia lo había convencido de bailar una canción similar a la que en ese momento estaba sonando, en la única fiesta a la que asistieron en todo su segundo año.

Por su parte, la Lockser también era buena con aquel tipo de ritmo. Y, al igual que con Levy en ese instante, se sorprendió, pero lo llegó a disfrutar más de lo que estaba dispuesto a admitir.

El Redfox evitó los giros en exceso, después de todo no quería que su compañera se sintiera mal.

Mientras tanto Levy se dejaba llevar por el ritmo y los fluidos pasos de su acompañante. De su mente se borró cualquier prejuicio o pensamiento innecesario. Olvidó que estaba ahí con Gajeel, el demonio de su pasado. Olvidó la molesta sensación que se había instalado en su pecho al sujetar la mano del chico. Olvidó los recuerdos que vinieron a su mente y simplemente sintió la música llenar sus oídos y su cuerpo. Se estaba divirtiendo con cada paso, con el ambiente ameno que se estaba formando y con cada giro que completaban sin trabarse.

El pelinegro ralentizó sus pasos cuando la canción terminó y otra con el mismo ritmo comenzó a sonar inmediatamente. Levy no perdió el hilo de sus pasos, a pesar de haber disminuido la velocidad mientras se adaptaban a la nueva canción.

La Mcgarden sintió la fina capa de sudor que comenzaba a formarse en su frente, producto del baile. Lejos de desagradarle, sonrió. Ignorándola por completo.

Gajeel poco a poco volvió a aumentar la velocidad de sus pasos, siguiendo el ritmo de la nueva canción y su compañera no se quedó atrás.

Lucy observaba a la distancia a su amiga bailando animadamente con el pelinegro mientras Natsu terminaba de engullir la montaña de comida que se había servido.

- Quiero ir a bailar – dijo en voz alta la rubia para que su chico la escuchara. A Natsu no le gustaba bailar como a ella, pero la acompañaba cada vez que se lo pedía.

- Está bien – aceptó el pelirrosa mientras comenzaba a comer más rápido – Gajeel no podrá opacarme – Lucy suspiró ante aquellas palabras. Una vez más Natsu transformaba lo más mínimo en una competencia totalmente infantil.

De todas formas, la chica sonrió divertida cuando su amado se levantó, la sujetó de la mano y la guio hasta la pista.

Levy se percató de cuando su amiga ingresó a la pista de baile, pues era imposible ignorarla. Siempre le gustó el ritmo de la Heartfilia, el cual se adaptaba perfecto a cada género musical. La chica tenía una gracia que era envidiada por muchas.

Gajeel ejecutó un giro rápido al darse cuenta de que Levy había desviado su atención. La peliazul sonrió ante un nuevo tipo de giro que no conocía, pero el chico había sabido guiarla para ejecutarlo con éxito.

La Mcgarden estuvo a punto de preguntarle al chico sobre dónde había aprendido a bailar. Sin embargo, cierta intromisión los sorprendió a ambos.

Mirajane había roto el agarre entre el pelinegro y la pequeña, logrando separarlos con gran habilidad. Con una sonrisa en los labios sujetó las manos de Gajeel y dirigió una de estas a su cintura. El Redfox tomó el mando sin perder el tiempo y la sujetó con firmeza mientras recuperaba el ritmo junto a su nueva pareja.

Levy sonrió resignada, pues era común que intercambiaran parejas durante el baile. Cuando Laxus se acercó a ella, no perdió el tiempo de aceptarlo como nuevo acompañante.

El rubio también bailaba bien, aquello lo sabía, después de todo él había sido una de sus parejas de baile cuando estaba aprendiendo.

Por su parte, Mira también tenía un toque grácil al momento de bailar, al igual que Lucy. Era como si llevaran el ritmo en la sangre y al escuchar la música lo dejaban fluir de forma natural.

La peliblanco había estado observando en silencio a la peculiar pareja de exalumnos de Phantom Lord y no pudo evitar que el estilo de Gajeel le llamara la atención de sobremanera, por lo que no dudó en entrar a la pista, acompañada de su novio, y esperó el momento preciso para hacer un rápido intercambio de parejas.

Tal y como había esperado la Strauss, bailar con el Redfox resultaba ser fácil y divertido, pues el chico leyó sus deseos y comenzó a ejecutar las vueltas que tanto ansiaba la ojiazul.

Una nueva canción comenzó y cada vez más miembros del gremio se animaban a ingresar a la pista de baile. Cada vez había menos espacio, pero continuaban teniendo el suficiente para moverse con soltura.

Gajeel no perdía de vista a la peliazul con la que había iniciado, con el objetivo de volver de nueva cuenta con ella. A pesar de que Mira era una excelente bailarina y hacía que su ritmo cambiara constantemente de forma fácil, con Levy se sentía mucho más cómodo.

Sin embargo, volver con la Mcgarden se vio más lejano cuando Lucy irrumpió el baile con la Strauss, esta vez siendo la rubia quien ocupara su lugar.

Gajeel se sorprendió al notar que cada chica de Fairy Tail tenía un ritmo propio y especial. Tenía que aceptar que se estaba divirtiendo en aquel momento.

Mientras tanto, sin perder el tiempo, Natsu sujetó a Mira con seguridad y dominó los pasos a pesar de que la chica resultara ser más alta que él gracias a los tacones que esta llevaba puestos.

A la distancia Levy notó el segundo intercambio del Redfox y sonrió. A esas alturas la peliazul sentía que su ropa comenzaba a humedecerse debido al sudor, pero le estaba resultando bastante entretenido bailar con sus amigos.

Transcurrieron un par de canciones y los intercambios continuaron, hasta que Gajeel encontró la oportunidad de volver con la Mcgarden y la aprovechó. Para ese momento el efecto del alcohol había disminuido y ya eran más conscientes de sus actos, pero no había desaparecido por completo la sensación de euforia de sus cuerpos, por lo que continuaron disfrutando de los pasos del otro.

Sin embargo, todo cambió cuando la canción terminó y el género actual fue sustituido por otro repentinamente. La canción que continuó tenía un ritmo lento y bastante sensual.

Los pasos de ambos se detuvieron por completo y observaron cómo las luces habían bajado su intensidad y las parejas a su alrededor eliminaban la distancia entre ellos.

Gajeel no se movió, esperando que su compañera diera el primer paso.

Levy conocía bien aquel género musical y no le desagradaba del todo, siempre y cuando no prestara real atención a la letra.

En la letra de la canción predominaba el sexo, las drogas y el desenfreno, por esa razón prefería ignorarla y solo disfrutar del ritmo. Aquel en especial no era un ritmo tan lento, como de costumbre, por lo que despacio se acercó al pelinegro, después de todo no tenía ganas de dejar de bailar.

Gajeel sintió que le costó tragar en cuanto Levy se acercó a él, dejando apenas unos mínimos centímetros de distancia.

La Mcgarden evitó los ojos carmesíes de su acompañante cuando posó sus brazos sobre los varoniles hombros de este, mientras comenzaba a mover sus caderas al ritmo de la música.

El ambiente de repente se tornó más caliente para el Redfox y un fugaz nerviosismo lo atacó al observar a Levy bailando lentamente frente a él. El chico mordió su lengua como único método viable para drenar aquella inquietud y no echar a perder el momento comportándose como un tonto que nunca estuvo en una situación similar.

Dispuesto a no demostrar su lucha interna, comenzó a moverse lentamente, acoplándose perfectamente al movimiento de la joven. Dudó por varios segundos, pero al final se decidió por colocar sus manos alrededor la pequeña cintura de ella, preparado para alejarlas si la chica así lo quería, pero Levy no se opuso.

La Mcgarden no se atrevía a levantar la mirada. Sentía que su rostro ardía y estaba segura de que, además de sudada, estaba sonrojada, por lo que le avergonzaba aún más que él la notara de aquella manera.

A pesar de sus inquietudes, la chica continuó moviéndose, pues el ritmo de la canción le resultaba hipnótico y no tenía deseos detenerse. Además, el pelinegro mantenía cierta distancia que la hacía sentir cómoda.

Gajeel había bailado el género musical en cuestión numerosas veces, desde que había comenzado a asistir a fiestas durante su adolescencia, por lo que no se reconocía en ese momento. Era como si fuera la primera vez que bailaba con una chica. Los nervios no lo abandonaban del todo y sentía que su corazón latía a mil por hora.

La canción continuó y todos bailan ajustándose al ritmo sensual. Levy sentía las vibraciones del bajo en su pecho y el vaivén sugestivo resultaba casi de forma inconsciente. Sabía que el alcohol la hacía disfrutar más fácil de ese tipo de género y en ese momento no le importaba demasiado dejarse llevar un poco. No quería pensar en su pasado con el chico, simplemente quería disfrutar con él aquel ritmo hipnótico que los envolvía.

Poco a poco, la peliazul cerró sus ojos, soltó al chico y se separó un poco, llevando las manos a su cabeza, enredando sus dedos entre su cabello azulino al compás de la música.

El Redfox la observó en detalle sin perder el ritmo en ningún instante.

En ese preciso momento la pequeña peliazul se le hizo sumamente hermosa. Estaba apreciando embelesado a la misma chica que por largo tiempo sintió que odiaba y a la que le había huido gran parte del año. Sus espesas pestañas parecían brillar, el sonrojo que adornaban sus mejillas y nariz no era imaginación suya y sus labios coloreados con un delicado color cereza eran atrayentes y tentadores.

Sin embargo, no pudo continuar apreciándola pues, lentamente, la peliazul se dio media vuelta, sin dejar de moverse al ritmo de la canción, la cual variaba entre un ritmo intermedio y lento.

Levy continuó bailando, dándole la espalda a Gajeel, pero teniendo la certeza de que él estaba ahí.

Atreviéndose un poco más, el Redfox la sujetó con firmeza de la cintura nuevamente y se acercó de a poco, sintiendo el cuerpo femenino, su calor y su presencia embriagadora. Fue entonces cuando los recuerdos de lo vivido entre ellos invadieron la mente del chico y sintió que un nudo se instaló en su garganta.

Hacía más de un año de la última vez que tuvo a la chica tan cerca, teniendo aquella vez la libertad de tocarla a su gusto, sin restricciones. Deseó volver a hacerlo. Volver a tenerla entre sus brazos y recorrerla con sus manos libremente. Se estaba llenando nuevamente de un deseo que tenía totalmente prohibido y no podía dejar que se apoderara de él.

Poco a poco llegaron a su mente los recuerdos de Levy sufriendo, llorando por su culpa, enojada, odiándolo.

La canción se detuvo y otra inició inmediatamente, pero él no continuó y la peliazul lo notó, por lo que se volvió para observarlo.

Fue la primera vez, durante aquellos intensos minutos, que se miraron fijamente. Levy no pudo descifrar el confuso brillo que poseían aquellos ojos escarlatas, quedándose prendada de ellos hasta que escuchó su voz áspera.

- Hace calor. ¿Descansamos un poco? – sugirió Gajeel y Levy solo optó por asentir ante la petición. Se notaba que el verano comenzaba a hacerse presente, ya que en realidad el calor en la pista de baile se estaba volviendo intenso.

Levy se sentó en la mesa donde anteriormente habían estado ambos. En cambio, Gajeel continuó caminando, siendo seguido por los castaños orbes de su compañera.

En un par de minutos, en los que logró calmar sus ánimos, el Redfox volvió con agua para ambos. La chica agradeció sonriente y bebió el contenido. Fue hasta entonces que se percató de lo sedienta que estaba.

Después de ambos hidratarse, no pudieron evitar quedarse en lo que se estaba volviendo un silencio incómodo.

Levy se sentía avergonzada por haber bailado de forma sensual con el chico y, al mismo tiempo, se preguntaba si de verdad él se había detenido por el molesto calor o si fue porque algo no le gustó.

Por su parte, Gajeel estaba molesto consigo mismo. No quería revivir sentimientos que había logrado enterrar, pero se dejó llevar tan fácilmente que se sentía como un idiota en ese momento. Intentó respirar para no decir algo fuera de lugar y comenzar a echar a perder todo.

Fue entonces cuando apareció quien siempre lo ayudaba en sus momentos de confusión.

Juvia y Gray llegaron hasta la mesa. Ambos habían estado en la pista de baile, aunque tanto Levy como Gajeel apenas se acababan de percatar de ello.

- Iré por agua – anunció Gray y se retiró rápidamente. Ante los ojos de Levy el Fullbuster parecía estar de mejor humor. En cambio, Gajeel lo ignoró completamente.

- ¡Vaya! Cuanto calor – exclamó Juvia al tiempo que se sentaba al lado de su amiga peliazul. La pequeña le sonrió y notó el sudor invadiendo el cuerpo de Juvia, percatándose de que la Lockser estaba en la misma situación que ella.

- ¿Dónde estuviste? – la pregunta de Gajeel llamó la atención de ambas chicas. Levy pudo notar que el tono del Redfox no fue nada amigable.

- Con Gray – una sonrisa tonta invadió el rostro de Juvia.

Gajeel gruñó irritado ante la actitud tonta de su amiga.

- Pareces celoso, Redfox – bromeó Levy sin imaginar el porqué del repentino cambio de humor del pelinegro. Gajeel estuvo a punto de responderle a la chica, pero Gray volvió a la mesa con más agua.

Juvia no le dio importancia a la actitud de su amigo, después de todo aún se sentía fuera de sí producto de todo el alcohol que había ingerido.

Lucy y Natsu también se acercaron a la mesa y se sentaron de forma cansada.

- Estoy fuera de forma – mencionó Lucy al tiempo que intentaba controlar su agitada respiración.

- Eres una bestia. No querías parar – se quejó Natsu completamente sin aire. Se notaba que Lucy había dejado de bailar más por el estado de Natsu que por el suyo propio.

La rubia acarició al Dragneel mientras sonreía.

- Lev, ¿quieres bailar? – la intromisión repentina de Jet llamó la atención de todos.

- A-Ahora no, Jet. Estoy descansando – respondió amablemente la peliazul, sin ganas de volver a la pista de baile.

Decepcionado, el pelinaranja se sentó en la mesa sin perder esperanzas de que la chica cambiara de opinión de un momento a otro.

- Bien, no soporto este maldito calor – declaró el Fullbuster al tiempo que comenzaba a desabotonar su camisa – Necesito refrescarme. ¿Me acompañan? – el pelinegro comenzó a caminar sin esperar respuesta.

Los demás se miraron entre sí por un par de segundos y siguieron a Gray sin cuestionarlo. Cuando el chico atravesó la puerta trasera del gremio supieron a lo que se refería.

El chico entró en el área de la piscina y, sin perder el tiempo, lanzó lejos su camisa y se despojó de sus zapatos y pantalones para luego arrojarse al agua sin pensarlo dos veces.

Todos se quedaron en su lugar, pero también les pareció tentadora la idea.

- ¿Ahora les da vergüenza? – cuestionó Gray desde el agua mientras nadaba a sus anchas – Juvia, ven – suplicó el chico mientras sonreía. El pelinegro no era bueno tolerando el calor, por lo que la piscina resultaba ser su mejor amiga en cuanto el invierno partía.

Juvia se sintió indecisa. Quería acompañar al chico y tenía calor, pero le avergonzaba desvestirse. Natsu pasó corriendo de detrás de ella. El pelirrosa ya se había despojado de todo, a excepción de los calzoncillos, y se aventó dentro de la piscina.

- Anímate – mencionó Lucy a su lado, mientras comenzaba a desvestirse. La peliazul se sorprendió al ver a la rubia deshacerse de su blusa, dejando mostrar un hermoso brasier, para luego terminar de quitarse los tacones y el short que llevaba sin pudor alguno de revelar su ropa interior ante el grupo.

- Puedes entrar con algo de ropa. No te preocupes – animó Levy cuando Lucy corrió hacía la piscina al igual que los otros dos.

Gajeel y Jet no perdieron el tiempo y, sin esperar por las dos chicas restantes, hicieron lo mismo que los demás y se adentraron en el agua.

Levy y Juvia notaban cómo todos reían y se divertían mientras ellas aún estaban dudosas.

La Mcgarden, por su parte, nunca se sentía cómoda mostrando su ropa interior ante todos. Cuando era momento de entrar a la piscina siempre lo hacía con su respectivo bañador completo, nada más allá de eso, por lo que ni pensar en adentrarse solo en ropa interior.

Juvia, aunque estaba dudosa, sentía que debía arriesgarse por primera vez.

De forma lenta, pero decidida, la chica comenzó a desabotonar su camisa y bajó el cierre de la falda que le llegaba hasta la cintura. Dejó mostrar un conjunto nuevo de ropa interior azul oscuro que Lucy tenía y le había regalado al no tener cambio de ropa en el momento que estuvieron en su casa. La Lockser entregó a Levy la ropa que le prestó la rubia y con el rostro completamente rojo se aproximó a la piscina, entrando sin dudar y volviéndose una con el agua en segundos.

Gray voceó el nombre de la Lockser repetidas veces hasta que entró en la piscina. Disimuló bien lo embelesado que había quedado con el hermoso cuerpo de la chica y no hizo mención alguna sobre eso, solo se acercó a ella y la felicitó con un abrazó por haberse atrevido a acompañarlo en sus ocurrencias.

Gajeel se había sorprendido de que Juvia siguiera adelante con aquello. Era así como se daba cuenta de que el comportamiento de su amiga se volvía cada vez más osado y eso le alegraba, a pesar del mal humor que llevaba en ese momento.

Su mirada rojiza buscó a la Mcgarden, quien se encontraba a lo lejos recogiendo la ropa de todos y apartando los móviles o dinero que se encontraban en los bolsillos. Era mejor que no continuara pensando en ella. Sabía que si cumplía sus deseos solo la lastimaría aún más y no quería eso. No quería continuar siendo el causante de más sufrimiento para la chica. Ya tenía suficiente con el peso que significaba su pasado.

- Ven aquí, Lev – el grito de Gray sacó al Redfox de su pensamiento. Levy se negó ante la petición anterior y, tras aproximarse a una de las sillas tumbonas cercanas, colocó la ropa encima y luego se sentó, observándolos a todos con una sonrisa.

El escándalo del pequeño grupo llamó la atención de algunos que estaban adentro aun disfrutando de la celebración. Mirajane se asomó por la puerta y salió inmediatamente cuando notó lo que estaban haciendo.

- Ya saben que no se permiten borrachos en la piscina – regañó Mira desde el borde de la piscina, con los puños cerrados sobre sus caderas – No voy a limpiar vomito de nadie – advirtió la chica, sabiendo bien que todos se habían pasado de tragos.

Los chicos abuchearon a Mira, haciendo reír a Levy, y luego la invitaron a unirse. Mira se negó, alegando que no llevaba nada debajo del vestido que portaba. Todos quedaron estupefactos, pero al la mayoría estar acostumbrados a ese tipo de comentarios, volvieron a abuchear y comenzaron a arrojar agua en dirección a la peliblanco, logrando mojarla lo suficiente antes de que huyera. Luego Gray se volvió hacía Levy y los demás lo siguieron, comenzando a arrojar agua hacia su peliazul amiga, tomándola completamente por sorpresa.

Levy se levantó de su asiento dispuesta a huir, pero ya se encontraba mojada casi por completo. Los observó sin disimular su enojo y para sorpresa de todos, la pequeña sujetó la montaña de ropa que había recogido del piso anteriormente y corrió hacía la piscina, zambulléndose junto a lo que llevaba en brazos, logrando de esa forma empapar la ropa de todos, como habían hecho con la de ella.

- Vaya que eres vengativa – exclamó Gray entre risas.

- Ustedes se lo buscaron – se defendió la peliazul también riendo. Poco a poco las demás personas que se encontraban en la fiesta salieron hacía el área de la piscina y la celebración se estableció en la gran piscina del gremio y sus alrededores.

Cuando ya se estaba haciendo hora de partir, todos comenzaron a salir del agua y a secarse con las escasas toallas disponibles en el gremio en ese momento.

Gajeel se vistió con su ropa humedecida, sin tener otra opción, al igual que todos los que habían sido víctimas de la Mcgarden.

- Cúbrete, Levy-chan – aquellas palabras llamaron la atención del pelinegro y sin poder evitarlo dirigió su mirada hacía Levy y compañía. El obeso miembro de Fairy Tail estaba cubriendo a Levy con una camisa gigante, la cual parecía pertenecerle al chico.

- Gracias, Droy – la sonrisa de Levy para con su compañero regordete hizo que le hirviera la sangre al Redfox. Hizo su mayor esfuerzo para desviar su mirada de aquella escena, apretando su mandíbula de paso. Le disgustaba de sobremanera la cercanía de Levy con aquellos dos "arrastrados", pero la verdadera pregunta era: ¿Por qué?

No quería aceptar que aquello que estaba sintiendo eran celos. Y mucho menos quería aceptar que sus sentimientos por Levy en el pasado iban más allá del simple deseo físico, y que actualmente parecían haber crecido significativamente, a pesar de intentar enterrarlos constantemente.

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