Capitulo 31: Maykol y Rainie bajo las Llamas

-*-*-*Sub-Suelos*-*-*-*

Corrió adentrándose en el ancho túnel de aquella mansión, que él mismo definía como enorme. Giró a la derecha al haberse topado con un muro culpable de su desvío. No tenía un rumbo fijo, ese lugar parecía una completa trampa, en donde todo era igual de rústico y cerrado, con alargadas grietas y ese característico olor a humo proveniente de las llamas que se abrían paso a sus espaldas. Sin embargo debía seguir corriendo, mientras llevaba a una inconsciente Rainie en su espalda.

Maykol maldijo por lo bajo al ver que nuevamente debía desviarse a causa de un pequeño derrumbe y el fuego que le obligaba a retroceder. Si tan solo tuviese sus poderes consigo, ya hubiesen escapado. También podría haber derribado las paredes buscando una salida, ya que con su fuerza promedio era más que capaz de hacerlo si lo intentaba en serio. Pero con toda la estructura tan débil por el incendio, no tenía ninguna garantía que ésta no se le caería encima al hacerlo. Y quizás él sobreviviría, pero no así Rainie sin sus poderes... no, no podía tomar ese riesgo.

En eso oyó a la joven volver a toser en seco, no pudo evitar preocuparse. La movió suavemente y siguió corriendo a pesar de que sus pies le ardían a causa del calor y de su vista se nublaba. Esto nunca le había pasado antes.

—(¡Mierda...!)— pensó totalmente molesto, tropezando de repente y cayendo de rodillas al suelo caliente —(¡Mierda, mierda...!)— volvió pensar aun mas molesto, mientras comenzaba a levantarse y seguir con su rumbo entre el humo ya menos denso.

Ésta tendría que haber sido una misión fácil. Se suponía que no traería complicaciones, que sólo habrían de ir por Pepper, Alexander y Juliet...

Pero todo había sido una maldita trampa.

Rechinó los dientes, molesto de ver tanto humo y fuego a su alrededor. Ya empezaba a sentirse demasiado acalorado, pero sería mucho peor si se quitaba algo de ropa. Ya que eso solo le provocaría aún más quemaduras en su cuerpo, que estando su poderes como estaban ahora, solo harían que fuera más lento.

En eso Rainie volvió a quejarse y removerse en su espalda, Maykol gruño. La herida que se había hecho en la espalda por tratar de protegerla de la caída de los escombro aún no había sanado bien, debido a lo que sea que estuviera bloqueando sus poderes.

—(Esto no tiene sentido, mis poderes no son de origen mutante y mi regeneración no debería afectarse aunque los perdiera, ¿como es que están haciendo esto?)- pensó intrigado y molesto, recordando los eventos recientes de su encuentro en Ezequiel y Jason.

En eso Maykol, cansado de estar dando vueltas sin ningún rumbo, se detuvo de repente al chocar con otro callejón sin salida, bajando su mirada, sin saber a donde mas ir.

—Bájame...— escuchó que le ordenaba la pequeña chica en su espalda, bajando de repente de él de un pequeño salto. Sin embargo ésta también estaba muy cansada, tropezando al aterrizar y cayendo débilmente contra el pecho de Maykol —Eres un... ... ... ¡Creí que sabias a donde ibas!— le acusó molesta, haciendo que Maykol solo pudiera parpadear confundido.

—¡¿Estuviste consciente todo este tiempo?!— le pregunto ahora siendo él el que se sentía ofendido, pues pudo haberlo ayudado. La joven negó suavemente, haciendo que Maykol aflojara un poco su cuerpo.

—No, pero podía ver y sentir que solo dabas... vueltas— le respondía tapándose la boca de repente al sentir un leve temblor que los hizo retroceder a ambos, al ver como más humo se les avecinaba.

En eso una explosión los hizo caer de nuevo, obligando a Maykol a tomar a Rainie y levantarla de un movimiento brusco, para luego ambos ponerse a correr en dirección opuesta de donde venía aquel terrible calor.

Rainie ante esto hacía todo lo posible por no girar y ver que era lo que tenían a sus espaldas. Mientras Maykol gruñía por lo bajo, al saber que por allí ya habían pasado y solo estaban dando vueltas en círculos. Se sintió perdido por un momento. Apretó ambas manos y se detuvo, era en vano seguir corriendo si lo único que encontraban era fuego, humo y una pared derrumbada.

Ambos giraron entre el humo y llegaron al final del camino, sintiéndose frustrados al ver que no había nada allí... Nunca había nada, sin importar a donde fueran.

Maykol ante esto maldijo entre dientes y golpeó la pared caliente de frustración, lastimándose levemente los nudillos. El peliverde miro hacia atrás, sabía que no había salida del otro lado, ya que las llamas lo habían cubierto todo. Pero ahora, su única opción era retroceder, sintiéndose patético.

En eso le regresó la sensación de rabia de encontrarse ahí.

*¡Mierda!*—exclamó entre dientes sintiéndose ridículo, mientras bajaba la mirada. Se contuvo las ganas de gritar, de demostrar su desesperación —(¡Maldición...!)— pensó apretando los puños. Iban a morir allí si no se iban rápido. Sólo faltaba poco para que todo estuviera cubierto de fuego y no dudaba de la opción de que tal vez la Mansión Stryker se viniera abajo.

Rainie se sintió mal al verlo así, como si fuera un pequeño cachorro al que habían enjaulado, lejos de su manada y su hogar. Ella apoyó suavemente su mano en su hombro, él no rechazó su contacto.

—Maykol... —susurro la joven, pero Rainie calló cuando otra explosión volvió a escucharse. Solo que esta vez, más cerca. Mucho más cerca.

El estruendo de dicha violencia creó una estela de polvo y fuego, lanzando a si a ambos héroes varios metros, hasta estrellarlos contra una dura pared hirviendo. Maykol sintió de pronto mucho calor y humo en su rostro, afectando su visión, la cual poco a poco fue aclarándose una vez que la nube desapareció. Dejándole ver que su querida compañera había caída debajo de un manto de fuego, que se alzaba por encima de ella.

En eso Maykol, como pudo llegó hasta Rainie y con su brazo bueno empezó a arrastrarla lejos de ahí, hasta que ella misma logró ponerse de pie.

Rainie no pudo evitar gemir, una fea quemadura le había quedado en su pierna izquierda. La cual le cubría desde el muslo hasta más abajo de la pantorrilla. Al querer bajar su vista y mirar mejor su herida, noto rápidamente el brazo caído de Maykol. Abrió grande sus ojos asustada, a la vez que comenzaba a acercarsele para tocarlo suavemente.

—Tu brazo... — le dijo por lo bajo mientras seguían corriendo por el pasillo de la izquierda, alejándose del fuego que poco a poco los iba alcanzando.

—Tu pierna... —le devolvió Maykol con una sonrisa forzada, lo cual obviamente a Rainie no le vino en gracia.

En eso entonces, cuando se dio por vencido de intentar hacer que Rainie no se preocupara más por su brazo. Se dispuso rápido a mover su pie derecho para emprender nuevamente la huida de la mansión. Sin embargo, sintió cómo la chica hacía fuerzas al caminar, teniendo que aminorar su marcha para no dejarla atrás. En eso éste notó que los rosados labios de Rainie estaban por abrirse para decirle algo, pero a los segundos de haberlos abiertos, los cerró rápidamente por alguna razón.

Ella lo miró seria.

—¿Oíste eso?— le pregunto mientras miraba hacia su lado derecho, donde había una grieta —¡Allí...!— le aviso apuntándole con el dedo al lugar al que se refería. Haciendo que Maykol mirara al sitio y se concentrará solo en oír.

Un leve sonido del viento podía escucharse. El peliverde sonrió de medio lado, había oído tantas veces ese sonido que para él era imposible confundirlo. Aunque... no quería hacerse falsas ilusiones, tal vez detrás de esas paredes no se encontraba una verdadera salida.

El joven pensó detenidamente sobre si decirle esto a la pequeña, pero cuando volteo su mirada hacia ella para darle su opinión, una enorme explosión tuvo lugar sobre ellos, dándoles una buena sacudida. Haciéndole entender al chico que no había tiempo de pensar en esas cosas, que sin importar que tan poco probable fuera que encontraran una salida al otro lado de aquella pared, era una opción mucho mejor que simplemente quedarse ahí o volver por el mismo callejón sin salida por el que habían venido.

En eso la grieta en la pared comenzó a agrandarse hasta un tamaño considerable, justo a tiempo cuando otra potente explosión surgió, haciendo que ambos miraran a su izquierda y vieran como una gran luz se abría paso entre el manto de humo negro. Lo siguiente a eso que vieron fue como unas pequeñas chispas se asomaron entre todo aquel humo, dando paso a una gran bola de fuego que consumía todo a su paso.

Rainie y Maykol vieron esto abriendo sus ojos de par en par, siendo ella la primera en no dudar y saltar al hueco que se había formado en la pared. En cuanto al peliverde, este tardó unos segundos en reaccionar, pero apenas la vio marcharse, la siguió sin importarle a dónde es que ese camino los llevaría.

En eso al alcanzarlos, el fuego escapó junto con ellos por la grieta. Sin embargo y por fortuna, éste se evaporó al entrar en contacto con el frió aire de la habitación en la que acababan de entrar. (N/A: Una con la forma de un laboratorio abandonado).

Maykol y Rainie en eso, cayendo bruscamente al suelo por las prisas de entrar rápido en ese nuevo cuarto. Se dieron cuenta de que para su mala suerte, aquella zona estaba a nada de ser alcanzada por el fuego también. Cosa que los hizo renegar a ambos interiormente.

Sin embargo, no había tiempo para quejarse y ambos lo sabían.

Aunque fue Maykol el primero en levantarse, algo tambaleante, y revisar su propio cuerpo para cerciorarse que no estuviera más lastimado de lo que ya de por si estaba. Lo último que quería era romperse algún hueso y quedar inhabilitado para escapar.

—*Affffhhh*...— suspiro de alivio al comprobar que no se había hecho aún más daño con aquella caída.

En eso miró una vez más a su compañera, viendo que seguía igual que hace diez segundos. Totalmente herida y con una pierna quemada... hizo una ligera mueca. Rainie era orgullosa, ella no iba a decirle que la pierna le dolía, aunque eso la estuviese matando.

—Maykol... — gimió suavemente y por lo bajo, apoyando su mano en su pierna herida. El calor le era insoportable, sintiendo como si brazas ardiendo le fueran asentadas sobre la piel.

El muchacho la miro y noto lo que quería pedirle. Y hubiera esperado a que ésta terminara de hablar, pero conociéndola y viendo que le costaba pedirselo, soltó un otro suspiro de cansancio y fue junto a ella, ayudándola a pararse antes de que le dijera algo más. Ante esto no pudo evitar sonreír con ironía. Se suponía que ellos dos eran jóvenes Vengadores en preparación, los próximos héroes más poderosos del planeta... y ahora se encontraban atrapados bajo los escombros de alguna parte de la mansión Striker, que no paraba de derrumbarse y ardía en llamas. Uno con un brazo inútil y la otra con una pierna casi calcinada.

En eso otra explosión surgió. Las paredes crujieron y casi se les vinieron abajo, el piso ardió aún más y el humo nuevamente se hizo presente. Ante esto ambos tomaron un rumbo desconocido, solo queriendo alejarse de ese intoxicante humo, que en cualquier momento les haría perder el conocimiento nuevamente.

Maykol sujeto a Rainie y la ayudó a caminar.

—(¡Demonios...!)— pensó ella furiosa, odiando sentirse tan inútil y necesitar este tipo de ayuda.

Aunque eso no era lo único que la molestaba. Sino que a todos sus problemas, se le sumaba que por mas que caminaban, no eran capaces de encontrar la salida. Haciéndola preguntarse cosas como : "¿Es que acaso el lugar se desplomaría sobre ellos?" o "¿De dónde demonios nacían los estruendos?".

Los pasillos de dicho lugar los confundían tanto como para ponerlos nerviosos, siendo frustrante no encontrar ningún tipo de salida. Segundos después se detuvieron, a mitad de un alargadó pasadizo con bastante iluminación a causa del fuego.

Habían llegado a la otra punta de la habitación a la que entraron, pero la pared en ésta estaba cubierta en llamas. Ambos retrocedieron y corrieron lejos (O eso intentaron, porque lo único que podían hacer era caminar a un paso apresurado). Ninguno sabía si la pared se desplomaría en cualquier momento o si simplemente volvería a explotar, pero ahora no estaban para arriesgarse con ninguna de las dos.

En eso una tercera explosión sucedió, haciendo que ambos cayeron al suelo por la honda expansiva de ésta. Aunque lo que más los incómodo a los dos, no fue justamente el dolor de haber terminado contra el suelo caliente una vez más, sino que para vergüenza de ambos, Rainie había terminado por caer encima de Maykol cuando este intentó protegerla de la caída.

Situación por la cual Maykol no pudo evitar sentirse un poco apenado (aunque disimulándolo bastante bien), ruborizándose un poco por la cercanía de la muchacha. Sin embargo, al ver cómo de repente el techo sobre ellos comenzaba a derrumbarse, todo vergüenza que pudo tener desapareció. Actuando rápido y tomando con su único brazo bueno a la chica desde su hombro, apoyando su entrepierna en la rodilla, para así tomar impulso de esta manera y arrojarla lejos del lugar del derrumbe.

La joven ante esto rodó y se detuvo unos metros lejos del muchacho, sintiendo fuertemente el dolor en toda su pierna. Sin embargo, al levantar la vista y ver como los escombros del techo caían encima de su compañero, toda señal de dolor se bloqueo de su sistema nervioso, siendo opacada por una sensación de espanto.

—¡No, Maykol!... ¡MAYKOOOL!— gritó aterrada, levantándose como pudo para luego ir a saltitos hasta donde estaba la pila de escombros y hierros retorcidos —¡Maykol!— siguió gritando, sin recibir ninguna respuesta por parte el muchacho —¡Maykol!— volvió a llamarle mientras que como podía iba quitando los trozos de techo.

Estos al estar tan caliente, inevitablemente le quemaron las manos, pero ella apenas y le prestó atención, su mente estaba demasiado alterada por lo que acaba ver para prestarle atención a nada más. Ni siquiera le importo (aunque se daba cuenta) que quedándose ahí corría el riesgo de quedarse atrapada también, si nuevamente volvía haber otra de aquellas explosiones. Y es que algo dentro de ella se movió, cuando vio como el chico era aplastado por aquellos escombros, tras arriesgarse arrojándola lejos del lugar, en vez de escapar de éste lo más rápido posible. Simplemente después de eso no podía dejarlo ahí, tenía que sacarlo de ese lugar.

En eso entonces, tras quitar un hierro caliente y un pedazo de escombro, logro ver a Maykol inmóvil bajo un trozo de techo, que lo atrapaba desde la cintura hacía abajo.

—Maykol...— le llamó nuevamente, él volteo a verla. Parecía algo confundido, Rainie rápidamente supo que se había golpeado la cabeza —Tranquilo, te sacaré de ahí...— le aviso mientras de apoco lograba llegar a él.

Cuando estuvo a la altura de su cabeza, Rainie (inconscientemente) le acarició el cabello, haciendo que muchacho se le quedara viendo aun mas confundido mientras parpadeaba débilmente. La joven tragó saliva, de nada le servía un Maykol en ese estado, torpe a causa de un fuerte golpe en la cabeza y sin ningún tipo de super poder.

—Maykol... ¿Me puedes escuchar?— le preguntó, Shinogua tardo en responder, pero al final termino asintiendo —Imbécil... No te vayas a morir ahora— le pidió conteniendo una lágrima rebelde, para luego como pudo comenzar a sacar los escombros que aún quedaban a un lado de la cabeza de Maykol —No podemos morir en este maldito lugar, escuchaste?...— continuo, tomando un trozo de hierro, arrastrándolo fuera de la pila de escombros —No por nada soportamos los duros entrenamientos del profesor Rogers... no por nada estábamos siendo entrenados con rudeza por Natasha...— le decía sobándose la nariz y volviendo a tomar grandes pedazos de piedras calientes —No por nada tuvimos que soportar las clases locas de Tony, aun sabiendo que al final de estas algo terminaría explotando en nuestras narices...— continuaba, no pudiendo evitar sonreír al pensar en eso —No por nada nos enseñaron a manejar jets, armas de tecnología avanzadas. No nos prepararon para que al final muramos como unos idiotas bajo las llamas... — le seguía diciendo tomando un escombro y rodándolo lejos. El piso se estaba volviendo caliente nuevamente, la joven frunció su ceño —¡No te rindas!— le animo —¡No podemos rendirnos, no ahora!. ¡Si lo hacemos, todos lo que pasamos habrá sido para nada!. Maykol... somos...¡SOMOS VENGADORES! ¡NO NOS PODEMOS RENDIR!— le grito ahora para animarse asi misma tanto como para él, mientras quitaba más escombros.

El peliverde tosió y la miro serio.

—... Rainie... Vete... —le dijo muy por lo bajo, haciendo que ella volteara a verlo —Ti-tienes que ir.. te... Esto vol-volverá a derrum-bar-se y-y ... — le decía costándole respirar, el humo volvió hacer acto de presencia. El fuego empezaba a formarse sobre ellos —Tienes que... ir a ayu-dar a los... demás...—le animo él, sabiendo que lo mejor era que ella saliera de ese lugar rápido.

Rainie negó fuertemente y volvió a tratar de liberarlo.

—¡No pienso dejarte morir aquí solo!— le grito duramente —¡Tu mismo escuchabas a Thor, somos camaradas!... No puedo abandonarte— le recordó mientras tras aflojar los escombros, lo tomo desde sus ante brazos, comenzando a tira de él. El joven gimió por el dolor y la incomodidad, ella trata de no prestarle atención —Falta poco, aguanta... — le animaba.

Maykol no hace nada ni dice nada, por primera vez se deja ayudar. Por lo regular era capaz de hacer la mayoría de las cosas él solo, pero ante ésta situación y sin sus poderes, no había nada que pudiera hacer. Por más que nunca hubiera sido un chico normal y corriente, aun antes de desarrollar sus poderes, y que pudiera dar una buena pelea a cualquiera aún sin la necesidad de estos. Con la enorme cantidad de heridas que se había provocado y sin su factor de curación para ayudarlo a sobre-llevar esas lesiones, estaba por demás indefenso. No teniendo de otra que confiar en su pequeña compañera.

En eso Rainie lo sostuvo entre sus brazos y lo arrastró lejos de las pilas de escombros calientes. Para luego arrodillarse y apoyar la cabeza del chico en su regazo...

Ninguno dijo nada. ¿Y Para que?, no tenían ninguna salida, ni poderes y ni mucho menos a sus compañeros para ayudarlos. Estaban heridos e iban a morir calcinados. El fuego sobre ellos se extendía cada vez más y más, cubriendo todo lo que había sido la planta superior. Esa en la que horas antes ellos mismos habían estado corriendo, tratando de huir de las llamas.

—Rainie, Debes irte— le ordenó de repente Maykol, mientras se sentaba siendo ayudado por Rainie y su brazo bueno. Sorprendiendo a la muchacha, que lo miro enojada y negó, sintiéndose defraudada por la negativa del pelivider en querer salir de allí con vida —no te preocupes por mí, yo podré...— le trato de convencer, hasta que de pronto ésta le soltó una bofetada con todas sus fuerzas.

—¡No digas esas idioteces...!— le grito molesta, poniéndose luego de pie con dificultad. Maykol puso los ojos en blanco y tocó suavemente su mejilla herida —No llegue tan lejos para dejarte morir aquí abajo... — le dijo mirando hacia arriba. El fuego poco a poco iba calentando las vigas —Ni tampoco pienso morir de esta manera ridícula y ni mucho menos contigo...— le aclaró mirando a su alrededor —Debe haber una salida, por algo el fuego no baja del todo...— dedució mirando nuevamente hacia arriba —De seguro debe haber una grieta por aquí, una que dé al exterior haciendo que se produzca una corriente de aire frío que impide que el fuego se extienda hasta abajo...— le explico.

Maykol miro hacia donde ella lo hacía, él también lo había notado. Pero no se iba a parar a ver por dónde era que entraba la corriente de aire frío, él solo se preocupo de que no salieran más quemados de lo que ya estaban.

Rainie camino lentamente y cojeando hasta la pared negra y semi carbonizada. Al llegar al lugar en donde ahora sólo quedaban cenizas tocó la pared... ésta estaba fría, no caliente. Lo más probable era que del otro lado estuviese la salida al mundo exterior. Se dio media vuelta, Maykol la miraba expectante, Rainie sabía que él (por ahora) no podía moverse, o solo se perjudicaría más de lo que ya estaba. No podía sobre exigirle mucho a su cuerpo en esa condición, sabiendo que seguramente no lo soportaría.

Ella miró el pilar, tal vez si utilizaba un escombro grande y grueso como proyectil... Tal vez se abriría una grieta en la pared lo suficientemente grande como para que ambos pudieran escapar.

Pero también estaba la posibilidad de que si su proyectil funcionaba, éste destruyera el poco soporte de las vigas y todo se les viniera abajo.

Rainie suspiro y negó para sí misma. Lo intentaría, después de todo si se quedaban allí... estaban muertos de todos modos.

Volteo y nuevamente se dirigió a Maykol a paso lento y vacilante. Abrió la boca, pero él se le adelantó.

—Cualquier idea que tengas, te apoyo... — le dijo él, ahorrándose así la explicación que ella le diría.

Rainie asintió, esto era un todo o nada.

La joven caminó hasta los escombros y utilizó todo su genio y su fuerza para intentar recrear lo que sería la base de una catapulta, siendo estas fijadas por los hierros retorcidos y calientes. También utilizó las maderas quemadas como balanza y un hierro blando como catapulta.

A la joven le tomó por lo menos una media hora armarlo, siempre estando bajo la vigilancia de Maykol. Todo por sí nuevas explosiones se producían a causa del calor constante, por las vigas encendidas de la planta alta.

Todo estaba listo, solo quedaba producir una leve explosión para que los hierros retorcidos de la improvisada catapulta se ablandaran más y produjeran que el escombro sobre la tabla fuera impulsado con fuerza contra la pared del otro extremo.

—¿Lista?— le pregunto Maykol estando más o menos recuperado de la lesión que sufrió a causa del derrumbe.

—¡Si...!— le contesto para luego ponerse detrás de el.

El joven peliverde tomo las piedras recolectadas y envueltas en su playera y empezó arrojarlas con fuerza contra las vigas inferiores a la habitación. Para que cuando estas chocasen entre sí se produjera una corriente de chispas que sin duda encenderían las telas envueltas, provocando una ola expansiva de grandes llamaradas a causa del calor superior.

(N/A: En palabras más fáciles, las rocas semi envueltas lograran encender más el fuego de la planta superior creando así que lo que esté provocando las explosiones sea avivado. Logrando derretir el hierro que sostenía la madera quemada de la catapulta improvisada de Rainie).

(2N/A: Recuerden que el fuego avivado proviene de la grieta por la que Rainie y Maykol llegaron).

Maykol lo intentó varias veces, logrando nada más que las pequeñas chispas sean solo un fuego más. Pero el joven no se rindió y a la última oportunidad que tuvo, fue que logró avivar el tenaz fuego, produciendo una nueva explosión. Dicha onda explosiva logró lo que tanto anhelaban los dos jóvenes héroes.

La libertad.

La catapulta improvisada de Rainie funcionó tal y como ella quería.

El escombro pesado que anteriormente había estado en la catapulta fue arrojado hacia la pared opuesta, logrando así un hueco más grande en ella. El aire invernal y la nieve proveniente de afuera entró como un gran intruso, helando todo a su paso y apaciguando el fuego que quería devorar todo en su camino hasta llegar a donde Maykol y Rainie estaban.

Ambos jóvenes no pudieron hacer más que agradecerle a Dios por el viento helado, que acariciaba tiernamente sus cuerpos calientes, a causa de estar expuestos a altos grados de temperatura. Pero si bien los dos apreciaron que el aire frió entibiara su piel al estar en el sitio correcto, ambos se movieron rápido del lugar sin perder tiempo. No querían tentar a su suerte, porque si bien la antigua mansión Stryker no se había venido abajo. Nada les confirmaba que no lo haría.

—Vamos... — le dijo Rainie a su compañero, que a paso lento y ayudándose entre sí, salieron por el hueco de la pared hacia el frió patio trasero.

Ambos respiraron hondo, llenando sus pulmones del aire fresco del pequeño bosque que rodeaba la mansión.

Maykol se sintió mejor al poder inhalar algo más que humo toxico y Rainie no pudo evitar suspirar y cerrar sus ojos levemente. Pasaron del infierno caliente de la mansión Stryker a un fresco invierno canadiense.

La joven abrió sus ojos e intentó hablar, pero su voz quedó atorada en su garganta al ver una imagen que no creyó encontrarse fuera de aquel infierno.

—May... Maykol...— le llamó ella mientras se aferraba fuertemente contra su brazo sano.

El peliverde estaba desentendido con la actitud de la muchacha, y no fue hasta que miro en su misma dirección que entendió lo que le pasaba. Notando como la alegría de salir vivos del infierno que fue la mansión Striker, les había durado demasiado poco.

Ya que donde ambos estaban mirando, justo en ese lugar, alguien que ellos conocían muy bien estaba tumbado sobre la nieve manchada en un leve charco de sangre.

—(¿Hawkeye...?)— pensaron ambos absortos en la imagen.