Draco intentaba zafarse de las garras de Joseph sin obtener resultados. Joseph presionaba su boca con la suya, inclusive mordió su labio para tener más acceso a su boca, Draco estaba a punto de vomitar, lo odiaba.
—Draco, ¿qué significa esto? —preguntó una voz quebrada a espaldas suyas.
Joseph al fin se apartó de Draco y observó a Harry con burla.
—¡Suéltame imbécil! —bramó el rubio y le propinó una patada en sus genitales.
Joseph se dobló a causa del dolor y cayó al suelo.
—Amor, te juro qué no es lo qué piensas, él llegó de la nada y me tomó por la fuerza, es mucho más fuerte de lo que aparenta, no podía zafarme —explicó Draco—, hasta qué tú llegaste
Los ojos de Harry comenzaron a soltar lágrimas, que resbalaron por su mejilla hasta la barbilla.
—¿Pretendes que te crea? —musitó Harry.
—¡Te estoy diciendo la verdad! —chilló Draco.
—¿Entonces por qué Hermione se puso tan nerviosa cuándo nos encontró a mi y a Ron? ¡Seguro que los dejó solos para qué pudieras revolcarte con este! —bramó Harry, lleno de rabia.
—¡No me faltes al respeto Potter! ¡No soy un cualquiera! —se defendió Draco, había elevado la voz sin darse cuenta.
—Y todavía no quieres abrir los ojos Draco —dijo Joseph y soltó un quejido, mientras se levantaba con lentitud del césped.
—Tú no te metas —sentenció Draco—, si él no me cree es muy su problema, pero tengo claro que no volveré a dejar que nadie me trate así
—Cariño, perdóname yo… —comenzó Harry pero Draco lo interrumpió.
—Hasta nunca Potter, ya puedes revolcarte con quien se te de la puta gana —bramó Draco, tomó su mochila y dando grandes zancadas se alejó de ambos chicos.
Su corazón estaba roto.
—No te dejaré el camino libre Potter, Draco será mío de nuevo, él siempre me ha amado, estuvimos más de un año juntos, es obvio lo que siente —soltó Joseph sin que Harry pidiera su opinión.
—Eso ya lo veremos Walker —respondió Harry, con un nudo en la garganta y los ojos aguados.
Harry dio media vuelta, tomó su celular y le envió un mensaje a Ron, necesitaba a su mejor amigo.
...
—Draco, ¿qué pasó? —preguntó Hermione visiblemente preocupada, abrazando a su amigo que sollozaba sobre su hombro.
Draco no respondió de inmediato y se limitó a abrazar a su amiga con fuerza.
—Vuelvo enseguida —dijo Ron después de observar su celular y salir disparado hacía un lugar en la universidad, Hermione sólo asintió.
—Harry y yo terminamos —sollozó Draco.
Hermione apenas y lo podía creer y no pudo evitar sentir culpa por ello, si no hubiera dejado sólo a Draco…
—Perdóname, yo… No quería que pasara esto —chilló Hermione.
—No es tú culpa, él no confió en mí
Hermione intentó decir algo más pero no tenía clara la respuesta, lo único que logró hacer fue brindarle apoyo a su mejor amigo, deseaba con el alma que su situación tuviera solución.
...
Ahora vivía en modo automático, se alimentaba para sobrevivir, y porque su madre le dejaba el desayuno listo antes de partir a sus labores con su hermana, Nymphadora y Pansy comenzaron a ayudar en el negocio que lentamente se convirtió en familiar y pasaban bastante tiempo buscando mejoras sobre los servicios que ofrecían en los eventos. Todo era felicidad para ellas.
A excepción de Draco, si todavía respiraba era porque su cuerpo cumplía la función, él no tenía intenciones de hacerlo por su cuenta, sentía un dolor indescriptible en el pecho que lo ahogaba minuto a minuto, su vida ya no tenía rumbo, lo extrañaba, y lo necesitaba con todas sus fuerzas pero no podía olvidar tan fácilmente que había dudado de él, además era la razón perfecta para separarse de Harry y protegerlo de su padre, por qué si bien podrían haber hablado y aclarado las cosas, a esas alturas estar juntos era algo imposible.
Draco todavía recordaba aquella amenaza el día del juicio que devolvió sus pesadillas y revivió los peores miedos.
Un escalofrío recorrió su columna vertebral, escuchar los firmes y lentos pasos de su padre a sus espaldas casi le hizo temblar, su cuerpo optó por quedar estático y tenso.
—Ninguno de ustedes tendrá el derecho a la fortuna Malfoy y de eso me encargaré personalmente —musitó Lucius.
Draco observó a su padre con odio y terror, él le transmitía miles de sentimientos pero ninguno era positivo.
—Eso no lo vas a decidir tú padre, además ni mi hermano ni yo teníamos idea de la cláusula del abuelo —objetó Pansy, tan llena de furia como su hermano.
Por un instante Lucius creyó que la mayor de sus hijos era Pansy y no Draco.
—Pero ahora qué lo saben espero su renuncia voluntaria a la herencia o se arrepentirán de las consecuencias —amenazó su padre—, ambos saben de lo que soy capaz
—Eres un monstruo —sollozó Draco.
—Me alegra saber que eres consciente de tú posición hijo —objetó con sarcasmo el mayor, en sus labios se dibujó una sonrisa burlona.
—No puedes llamar hijos a dos niños que les has hecho tanto daño —-habló una voz a espaldas de los hermanos Malfoy.
Lucius observó a la persona detrás de sus hijos sin borrar su expresión.
—Y alguien como tú va a venir a reclamarme eso verdad —Lucius soltó una risa sarcástica—, si a mi ex esposa no se lo permití, lo qué tu digas me tiene sin cuidado
Andrómeda lo retaba con la mirada a que siguiera hablando.
—Se te olvida qué mi marido es militar y si yo quiero puedo darte tú merecido pero si no lo he hecho es porque no vales la pena —replicó la mujer.
—Te estás tardando —aludió Lucius.
—No me tientes —replicó Andrómeda.
—Hermana, él no vale la pena, por fin el divorcio está firmado y sólo espero qué nos dejé en paz, ni mis hijos ni yo reclamaremos algo que tenga que ver con él —aseveró Narcisa, que iba saliendo de la oficina dónde firmó los documentos de divorcio.
—Eso espero —musitó el hombre.
Lucius caminó a un costado de la familia Black en dirección a la oficina dónde los abogados lo esperaban para hacer oficial el divorcio, el cuál días después le sería entregado a su madre por correo, al fin eran libres de su padre, o al menos eso creía Draco.
Draco no iba a exponer a Harry a las amenazas de su padre, y aunque le doliera en el alma, lo iba a dejar ir.
...
Nadie tenía derecho a decirle lo que era correcto o no, eran sus sentimientos los que estaban desechos no los de él, Sirius estaba cortejando a Remus y comenzaba a sentirse con la autoridad de decirle que era mejor para él y que no, poniendo de ejemplo su relación, pero él no lo entendía, no sentía su dolor, el dolor de perder a la persona que amaba, ni él ni su padre o inclusive Regulus, podían hablar, porque era su corazón el que estaba roto no el de ellos.
—Harry, lo siento, no quise decir eso —habló Sirius, del lado contrario de la puerta, la cuál Harry había cerrado de un portazo después de qué Sirius le dijera qué la decisión de terminar con Draco fue lo mejor.
Harry derramó lágrimas en silencio y no se molestó en contestar. Si a su padrino le parecía perfecto su ruptura bien por él, no tendría que preocuparse por nada y mucho menos por un hombre a quién él no conocía y mucho menos tenía miedo; Lucius Malfoy.
—Hijo, comprendemos qué estás pasando por un momento difícil, yo mismo lo estoy viviendo con tú madre y aunque intento ser fuerte hay días en los que sólo quiero derrumbarme, llorar y no salir adelante —esta vez habló el padre de Harry—, pero ¿sabes qué es lo qué me motiva? tú hijo, el darte la vida que mereces, qué termines la universidad y aunque nuestra familia ha reducido, el cariño qué existe no ha cambiado
El azabache escuchó las palabras de su padre qué lo terminaron de romper y comenzó a llorar estruendosamente, abrazando una almohada y ahogando sus lamentos, él tenía el padre más maravilloso del mundo, una familia que a pesar de todo lo amaba y él tenía un inmenso dolor, qué sólo el amor de su familia podía curar.
James abrió la puerta del dormitorio de su hijo, encontrando una desgarradora imagen: Harry estaba sentado en la orilla de su cama, de espaldas hacía la puerta, encorvado y abrazando una almohada y enterrando su rostro en ella, ahogando sus sollozos. El hombre caminó a paso lento hasta llegar a la altura de su hijo.
—No estás sólo cariño —dijo su padre y se sentó junto a él cuidadosamente.
Harry se incorporó para mirar a su padre, tenía los ojos inyectados en sangre y las mejillas húmedas.
—No sé cómo es posible que alguien sienta tanto dolor —sollozó Harry.
James abrazó a su hijo y lo dejó desahogarse, necesitaba sacar su dolor y poco a poco volver a ser él.
—Sólo queremos que te sientas mejor y qué sepas qué tienes una familia que te quiere —sollozó James.
Sirius observaba aquella imagen con ternura y ganas de llorar junto a los Potter.
—¿Crees que exagero? —preguntó Harry—, tú has estado muchos años con mi madre y has demostrado ser un hombre fuerte
James soltó una ligera risa.
—No lo creas hijo, mi proceso ha sido diferente, pero no hay porqué minimizar tú dolor, tú madre y yo aparentamos ser una pareja feliz, pero ustedes no, se nota que se quieren, ¿porque no intentas solucionar las cosas? —preguntó James.
—¿Crees que sea conveniente? —preguntó Harry, con una ligera esperanza en su corazón.
—Podría ser, uno no sabe cuándo una persona más nos necesita hasta que lo vemos por nosotros mismos —aconsejó el mayor.
Harry analizó las palabras de su padre, sin embargo lo dicho anteriormente por Sirius de que Lucius Malfoy era un hombre peligroso y que si llegaba a enterarse de su relación ninguno la pasaría bien y lo mejor era estar separados, al menos por un tiempo, no había sido muy claro con ese tema y le molestaba, además él no le tenía miedo, pero su padre y Sirius mostraron una ligera preocupación ante la mención el patriarca Malfoy. Tal vez tuvieran un poco de razón, no obstante quería acercarse a Draco, pero no tenía idea de cómo.
De pronto, su rostro se iluminó, era cómo si en un día nublado, se asomara un destello de sol.
—Creo que tengo una idea, al menos para obtener una respuesta —dijo Harry.
Sirius y James compartieron una mirada dubitativa, sin embargo esperarían a que Harry estuviera listo para hablar.
...
Había creído, tontamente, qué su cumpleaños lo disfrutaría al máximo, ya no tenía la presión de su padre, era libre, e independiente, no obstante su reciente ruptura con Harry logró que su felicidad decayera al punto de no tener intenciones de levantarse de la cama. A sus 22 años, no podía estar viviendo tan abrupta realidad.
—Feliz cumpleaños mi niño —murmuró su madre, tomando asiento junto a él en la cama.
Draco intentó sonreír, pero sólo consiguió derramar lágrimas.
—Gracias mamá —respondió Draco.
—¿No tienes ganas de salir? ¿o desayunar con tú familia? —preguntó Narcisa—, ordené tú comida favorita
—No tengo hambre —respondió Draco sin ánimo alguno—, ¿Porque mi padre nos ha fastidiado la vida?
Narcisa suspiró, tomó la mano de su hijo y le dio un ligero apretón en señal de apoyo.
—No estoy segura, siempre quiso tener el control de todo y de todos —terció su madre, compungida y añadió—: nosotros no íbamos a ser la excepción y con el testamento de tú abuelo, supongo que no descansará hasta comprobar que ninguno de ustedes hará lo que pide…
—Todavía no comprendo a qué se refería con eso —dijo Draco.
—Yo tampoco lo tengo claro, y supongo que no tienes deseos de investigar, ¿o sí? —preguntó Narcisa.
—Me da curiosidad —admitió Draco—, sobre todo porque parece ser una regla bastante clara para cumplir el testamento
—Lo es, algo me comentó el abogado, pero no tuve intenciones de saber a fondo a qué se refería —concluyó su madre, y acarició el dorso de la mano de su hijo con su pulgar.
—Tal vez sea algo importante, algo que le quite poder —murmuró Draco, casi para él mismo.
—Hijo, no me digas que investigarás sobre eso, entrarías en un terreno peligroso —opinó la mujer.
—No estoy seguro de querer llevarlo a cabo, pero al menos tengo derecho a saber qué dice la cláusula
—Draco…
—Madre, he pensado mucho sobre nosotros como familia, y le agradezco enormemente a mi tía que nos haya permitido vivir aquí, pero ellos necesitan privacidad como familia, sobre todo cuándo está aquí el esposo de mi tía —comentó el rubio.
—¿Qué quieres decir? —preguntó su madre.
—Nada, es una idea al aire, sólo quiero saber lo que estípula el testamento —dijo el rubio.
—Cariño, si intentas pasar un día agradable yo misma haré una cita para leer el testamento con el abogado que nos brindó Ted —prometió la mujer.
—Está bien mamá —accedió el rubio.
Tal vez era más su curiosidad o saber que les deparaba el destino si obtenía la fortuna Malfoy por derecho.
...
Draco pasó el día mostrando una máscara de aparente felicidad, por dentro estaba deshecho pero sonreía ante las felicitaciones de su familia y los reglados que le daban. Su prima le había regalado un libro para componer sus propias canciones, su tía le obsequió dos camisas, y dos pantalones de vestir. Su hermana le compró un kit de cuidados del cabello y su madre una computadora nueva, pues la que tenía estaba un poco lenta y pasada de moda.
—Este día me han consentido demasiado —dijo Draco.
—Es lo menos que mereces —respondió Narcisa con una sonrisa deslumbrante en el rostro.
—Por cierto, hace un rato Sirius envió esto para ti —dijo Andrómeda y le entregó una caja color azul con un moño plateado.
—El empaque es muy bonito —comentó Draco, sosteniendo la caja.
—¡Ábrela, queremos ver que es! —dijo Pansy.
Draco suspiró y separó la parte superior de la caja, dentro venía una chamarra de cuero negra, bastante clásica y elegante.
—Esto es muy Sirius —comentó Draco observando la chamarra.
—Lo es, pero está muy cool, mi tío tiene buen gusto —añadió Pansy.
—Es bastante mona —dijo Tonks.
Draco asintió y cuándo tuvo la intención de guardar la chamarra se percató qué al fondo de la caja había un obsequio más, parecía una tarjeta forrada de un papel brillante en verde esmeralda y un moño plateado con destellos azules, el muchacho tuvo un presentimiento y su corazón comenzó a martillear.
Tomó el regalo y rasgó el papel cuidando de no romperlo mucho, cuando vio el contenido se quedó sin aliento. Se trataba de la pintura más bonita qué había visto, después de la qué le había obsequiado en navidad; era un lienzo blanco qué tenía impregnadas diferentes manchas de colores en tonos fríos, por un instante tuvo un deja vu del momento en qué le regaló una pintura para su libreta de artes, cuándo no se soportaban o mejor dicho, ocultaban sus sentimientos. En ese instante recordó qué Harry le había confesado estar enamorado de él desde qué lo vio y después no tuvo la oportunidad de preguntarle más sobre eso. Tuvo la sensación de querer llorar e ir a buscarlo, no obstante optó por la primera opción y en ese instante se soltó a llorar, tanto como tenía ganas, ese regalo le había encantado y destrozado a partes iguales.
Su madre lo abrazó y su hermana se unió al abrazo, sabía que no estaba sólo, pero no era lo mismo, él necesitaba a Harry, lo quería a su lado.
*̥*̥
¡Hola! sé que es extraño verme en jueves pero es un día especial, es mi cumpleaños y quería regalarles este capítulo, qué, no es precisamente el más feliz, si es un puente que nos servirá para lo que vendrá, además de aclarar un poco más algunas dudas del capítulo anterior qué, seguiremos descifrando.
También porque en el orden cronológico de la historia es cumpleaños de Draco y aunque no somos del mismo día, coincidió con el mío así qué es una razón más para festejar y no dejarlos tanto tiempo con intrigas porque si todo sale bien, mañana habrá un segundo capítulo 3
Muchas gracias por leer 3 Nos vemos en la próxima 3
Ale 3
