DISTORSIONES TEMPORALES
*Para que no se confundan: James (Louis Foster) Lilly (Jane Foster). Solo aclarando por que me llegan comentarios de algunos que se confunden. Cuando ellos llegan al pasado, tienen que cambiar sus nombres y apellido para hacer el cuento y que no los descubran.
Año 2006
La fiesta de compromiso de Neville y Roxanne estaba en pleno apogeo, con risas, conversaciones animadas y música que llenaba el aire. Los invitados se mezclaban en grupos, disfrutando de la celebración, pero la tensión entre Harry y Hermione era innegable.
Aunque estaban rodeados de amigos y compañeros, Harry y Hermione se habían estado evitando a lo largo de la noche. Sus miradas se cruzaban de vez en cuando, un abismo de incomodidad parecía separarlos. Además, la presencia de Sarah agregaba un peso adicional a la atmósfera, ya que las cosas entre ellos dos también estaban tensas después de su discusión.
Mientras tanto, Ron, Draco, Neville y Roxanne observaban la situación desde lejos, intercambiando miradas significativas entre ellos. Tenían que poner en marcha su plan para reunir a Harry y Hermione, pero con la tensión entre ellos, parecía una tarea desafiante.
En medio del bullicio de la fiesta de compromiso, Seamus Finnigan no podía evitar que su mirada se desviara una y otra vez hacia Jane, la encantadora joven que estaba conversando con Luna. Su belleza lo tenía cautivado.
Sin embargo, su distracción se vio interrumpida cuando Louis Foster, el hermano de Jane, se le acercó, sus ojos reflejaban una clara advertencia.
— Oye, tú — dijo Louis en tono tajante — mira a otro lado y deja de mirar a mi hermana de esa manera. ¿Entendido?
James se sintió extremadamente raro en tener que advertirle a uno de los amigos de sus padres que dejara de ver a Lilly de esa manera. Pero claro, en el futuro los amigos de sus padres, eran bastante mayores que ellos, a diferencia de este tiempo en el pasado, que superaban sus edades por un poco más de cinco años.
Seamus sorprendido ante el tono amenazante de Louis, asintió rápidamente, sintiéndose avergonzado por haber sido atrapado en su comportamiento observador.
Poco después, cuando pensaba que ya había dejado atrás el incidente, pero seguía dirigiendo miradas disimuladas a Jane, Seamus miró a Harry acercándose a él.
Harry emitía una aura de seriedad y su mirada estaba clavada en él, dejando en claro que la conversación no sería casual.
— Seamus — comenzó Harry con un tono firme — quiero que me escuches bien. No te acerques a Jane de esa manera. Tiene dieciséis años.
Seamus se sintió inmediatamente acorralado y algo intimidado por la fuerza en las palabras de Harry. Confundido y sorprendido, se esforzó por mantener la calma mientras respondía.
— No tenía intenciones de hacerle daño, Harry. Lo siento si pareció así.
Harry frunció el ceño, aún con la mirada fija en Seamus, y luego asintió de manera brusca.
— Asegúrate de que no vuelva a suceder. No quiero tener esta conversación de nuevo.
Con esas palabras, Harry se dio la vuelta y se alejó, dejando a Seamus sintiéndose un poco confundido y desplazado. Aunque no entendía del todo la dinámica que se estaba desarrollando entre ellos, Seamus comprendió claramente que Jane era una niña y que Harry no iba a permitir que le hicieran daño.
Por su lado, mientras observaba a los invitados divirtiéndose y charlando, Harry se encontró con sus pensamientos dando vueltas a lo que había sucedido con Seamus momentos antes. No podía evitar sentirse intranquilo por la manera en que había reaccionado al ver a su ex compañero de clases, mirando de manera inapropiada a Jane. Sabía que no tenía ningún lazo con Jane, pero ese instinto protector ardía en su interior, y lo desconcertaba.
Sintió la presencia de Hermione acercándose a él. La tensión entre ellos era como una corriente eléctrica que flotaba en el aire. Se miraron rápidamente a los ojos, y aunque ambos intentaron ocultar sus sentimientos, sus miradas revelaban más de lo que estaban dispuestos a admitir.
Draco se acercó a la mesa de bebidas, y disimuladamente vertió un poco de una poción especial en las bebidas de ambos. La poción tenía la capacidad de aligerar el ánimo, reducir la tensión, hacerlos sentir un poco borrachos, sin que sus víctimas se dieran cuenta de sus efectos.
Hermione rompió el silencio con su voz suave.
— ¿Estás bien, Harry? — La preocupación en sus ojos era evidente, pero había una barrera invisible entre ellos que les impedía ser completamente sinceros.
Harry tragó saliva, sintiéndose atrapado en sus propias emociones.
— Sí, estoy bien — respondió, forzando una sonrisa leve — Solo... un poco distraído, supongo.
Hermione asintió, aunque su expresión reflejaba dudas y una cierta melancolía.
— Entiendo.
Hermione no supo por que demonios había dicho eso. El silencio se cernió entre ellos, una tensión incómoda que ninguno de los dos sabía cómo abordar. Sus corazones latían un poco más rápido de lo normal, pero parecían incapaces de cruzar esa distancia emocional que los separaba.
Harry finalmente rompió el contacto visual, apartando la vista y jugueteando con su vaso de agua.
— Sí, supongo que sí — murmuró, deseando poder expresar lo que realmente estaba sintiendo pero sintiéndose atrapado por la inseguridad y la confusión.
Hermione pareció a punto de decir algo más, pero luego suspiró y se mordió el labio inferior, como si se arrepintiera de sus palabras no dichas.
— Bueno, si necesitas hablar o despejar tu mente, estoy aquí — dijo con suavidad, su voz ligeramente tensa.
— Gracias, Hermione — murmuró Harry, sintiendo cómo la conexión entre ellos se tensaba aún más — Realmente lo aprecio.
A pesar de sus esfuerzos por mantener la compostura, la tensión persistió, ambos sabían que había algo más que no estaban dispuestos a enfrentar en ese momento. Un abismo emocional los separaba, impidiéndoles llegar a la verdad que ambos temían descubrir.
Draco se acercó con una bandeja en la mano, dos copas brillantes llenas de un líquido dorado reposaban sobre ella. Con una sonrisa amistosa, extendió la bandeja hacia Harry y Hermione.
— ¿Les gustaría tomar algo? — preguntó, su tono tranquilo pero cargado de intención.
Harry y Hermione intercambiaron una mirada fugaz, de reojo, cada uno reconociendo la necesidad del otro de liberarse de la tensión que los rodeaba. Aunque no estaban seguros de lo que contenían las copas, el deseo de escapar por un momento de la pesada atmósfera era demasiado fuerte.
Asintieron casi simultáneamente, y Draco les ofreció las copas con una inclinación de cabeza.
— Aquí tienen — dijo con una sonrisa, observando con atención mientras tomaban las copas y llevaban el líquido a sus labios.
Harry y Hermione bebieron de un solo trago, sintiendo el líquido dorado deslizarse por sus gargantas. No había tiempo para la duda ni la precaución; la necesidad de alivio era demasiado urgente. Un ligero sabor dulce y amargo impregnó sus paladares, y apenas notaron un leve hormigueo en sus extremidades antes de que la sustancia comenzara a surtir efecto.
El ambiente pareció cambiar a su alrededor, la tensión que antes los había envuelto comenzó a disiparse lentamente. Las preocupaciones y los temores se desvanecieron, reemplazados por una sensación de calma y ligereza. Las palabras fluyeron más fácilmente entre ellos, como si las barreras que habían construido hubieran sido derribadas por la magia de la poción.
Draco observó con satisfacción mientras los efectos de la poción se manifestaban en Harry y Hermione. Su plan estaba funcionando, y la tensión entre ellos se estaba desvaneciendo justo como lo había previsto. Con una sonrisa satisfecha, se alejó discretamente, dejándolos a solas para disfrutar de los efectos de la poción y una conversación más relajada.
Hablaban de sus recuerdos en Hogwarts, de las travesuras de los gemelos, de los momentos que habían compartido durante todos esos años. Las risas llenaron el aire, y parecía que el tiempo se había detenido para permitirles disfrutar de la conexión que siempre habían tenido.
Harry y Hermione estaban acortando la distancia entre ellos. Sus corazones latían al unísono, y se encontraron perdiéndose en los ojos del otro como tantas veces habían hecho antes. La tensión había dado paso a la familiaridad y a la comodidad que siempre habían sentido el uno con el otro.
En un momento de silencio, mientras las risas seguían resonando en el ambiente, Harry y Hermione se quedaron viendo fijamente. Sus rostros estaban cerca, el deseo de unirse en un beso era bastante fuerte. Sus corazones latían con fuerza mientras se acercaban lentamente, dejándose llevar por el impulso del momento.
Sus miradas se encontraron y se sostuvieron, pero en ese momento una sombra cayó sobre ellos.
La voz de Sarah los interrumpió, estaba mirándolos con una expresión de sorpresa y desaprobación, su presencia rompió en un instante la magia y el efecto de la poción que los había envuelto.
La tensión regresó con fuerza mientras intentaban encontrar palabras para explicar lo que acababa de ocurrir.
Sarah miró entre ellos con una ceja alzada, claramente notando la tensión en el aire. Los demás habían estado observando la escena con expectación, pero ahora parecían decepcionados al ver que su plan había sido interrumpido.
Sarah lanzó una mirada acusadora a Hermione y luego a Harry, sus ojos desprendían un fuego ardiente.
— ¿Qué están haciendo aquí? ¿Qué pasa entre ustedes dos? — preguntó, su voz llena de desconfianza.
Hermione trató de hablar, pero las palabras se atascaron en su garganta.
Harry intercambió una mirada fugaz con ella y luego enfrentó la mirada de Sarah.
— No es lo que parece — murmuró, su tono incómodo y apresurado.
— Bien… — espetó Sarah con sarcasmo, cruzando los brazos.
Hermione sintió que la tensión se apoderaba de ella nuevamente. La vergüenza y la incomodidad la invadieron, y deseó poder desaparecer en ese momento. Harry intentó explicar de manera torpe lo que había sucedido, pero parecía incapaz de encontrar las palabras adecuadas.
La escena incómoda se prolongó mientras Sarah los observaba con ojos penetrantes. Finalmente, se dio la vuelta molesta y se alejó, dejando a Harry y Hermione en medio de la incomodidad y la confusión. Sus miradas se encontraron, cargadas de emociones, antes de que volvieran a separarse.
El ambiente festivo desapareció, reemplazado por una sensación de desconcierto y tristeza.
Sarah y Harry salieron de la casa de Neville, llevando consigo la tensión que se había acumulado en la escena. El aire fresco de la noche no pareció disipar la incomodidad entre ellos mientras caminaban hacia el jardín.
Una vez afuera, Sarah se detuvo y se volvió hacia Harry con una mirada de desaprobación.
— ¿Qué demonios estaba pasando allí adentro? — Su tono cargado de molestia.
Harry suspiró, sintiendo el peso de la situación sobre sus hombros.
— Sarah, te lo aseguro, no era lo que parecía — respondió él, intentando mantener la calma mientras buscaba las palabras adecuadas para explicar lo sucedido.
Sarah lo miró con ceño fruncido, claramente no convencida.
— ¿Entonces qué era? — preguntó ella, sus ojos buscando respuestas en los de Harry.
Harry se pasó una mano por el cabello, sintiendo la frustración crecer dentro de él.
— Estábamos simplemente... conversando — respondió él, tratando de sonar convincente — Tomamos un par de tragos y las cosas simplemente se... pusieron un poco raras, pero no pasó nada entre ella y yo.
Sarah lo miró con escepticismo, sus brazos cruzados sobre el pecho.
— ¿Y qué pasa con esa cercanía? ¿Era parte del plan de Hermione? Preguntó ella, su voz llena de sarcasmo.
Harry frunció el ceño, molesto por la acusación hacia Hermione.
— ¡No puedes culpar a Hermione por eso! — exclamó él, su tono elevándose ligeramente — Ella es mi mejor amiga y no voy a permitir que la culpes por un malentendido.
— No puedo creer que estés defendiendo a Hermione. De nuevo — dijo ella con amargura, su voz cargada de decepción.
Harry frunció el ceño, sintiendo la tensión aumentar entre ellos.
— No se trata de defender a nadie, Sarah — respondió él, su tono cada vez más defensivo — Solo te estoy diciendo la verdad. Ella es mi mejor amiga, y no voy a permitir que la culpes solo por un mal entendido.
Desde la distancia, James, Lilly, Ron, Neville, Draco y Roxanne, observaban con una mezcla de curiosidad y ansiedad la discusión entre Harry y Sarah.
Harry mantenía una postura firme y decidida, con sus manos en sus bolsillos y la mandíbula tensa, mientras que Sarah mostraba signos de molestia, con el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre el pecho. Las emociones crudas se reflejaban en sus rostros, revelando la profundidad de sus conflictos internos.
Aunque no podían escuchar todas las palabras que se decían, captaron fragmentos de la conversación cuando Harry alzó un poco la voz para defender a Hermione. Esta muestra de lealtad y apoyo no pasó desapercibida para ninguno.
La escena era un espectáculo de emociones crudas. Desde su posición, observaban cómo la tensión entre Harry y Sarah se intensificaba, y aunque no podían escuchar todas las palabras que se intercambiaban, podían sentir la electricidad en el aire mientras la discusión llegaba a su punto álgido.
Harry respiró profundamente, tratando de mantener la calma mientras enfrentaba la mirada acusadora de Sarah. A pesar de la tensión en el aire, se esforzó por encontrar las palabras adecuadas para calmar la situación.
— Sarah, yo... — comenzó Harry, buscando las palabras con cautela — No era mi intención hacerte sentir así. Lo siento mucho si te lastimé de alguna manera.
Sarah lo miró con incredulidad, sus ojos aún llenos de incredulidad.
— Tú... — comenzó ella, pero su voz le falló.
Quería decirle a Sarah que no podía seguir más con su relación, pero no sabía cómo abordarlo, por lo que optó por posponer su separación y Sarah a regañadientes aceptó que fue un mal entendido. Harry tomó una respiración profunda antes de continuar.
— Sé que hemos tenido nuestras diferencias últimamente, pero eso no significa que no me importes. Solo... necesitamos tiempo para aclarar las cosas, ¿de acuerdo?
Sarah parecía renuente, pero finalmente a regañadientes, asintió con la cabeza en señal de aceptación.
— Está bien — murmuró, su voz apenas un susurro.
James, Lilly, Ron, Draco, Neville y Roxanne observaron la escena con decepción mientras veían a Harry y Sarah abrazarse y compartir un pequeño beso en los labios. Un suspiro de frustración colectivo escapó de sus labios mientras intercambiaban miradas de desaprobación.
Los ojos de James se estrecharon con disgusto mientras veía a su padre con Sarah. Un escalofrío recorrió su espalda y se volvió hacia Lilly, quien compartía su expresión de descontento.
— Ese beso debería haber sido con mamá — murmuró James con amargura, su voz apenas un susurro.
Lilly asintió con tristeza, su ceño fruncido mientras observaba a Harry y Sarah separarse. Una sensación de decepción se apoderó de ella al ver a su padre con otra mujer que no era su madre.
— Sí, definitivamente — respondió, su voz llena de resignación.
Se dieron cuenta y observaron con pesar que Hermione, oculta en un rincón oscuro de la casa de Neville, presenciaba la escena entre Harry y Sarah. Se encontraba en una esquina apartada, lo suficientemente lejos para no ser vista, pero lo bastante cerca para observar cada gesto doloroso.
Sus lágrimas resbalaban silenciosamente por sus mejillas. Sus ojos se llenaron de tristeza y desesperación mientras veía a Harry compartir un momento íntimo con otra mujer.
Con el corazón destrozado, Hermione decidió retirarse. Dio media vuelta y se perdió en los pasillos de la casa de Neville, buscando un lugar donde pudiera estar a solas con su dolor.
James y Lilly intercambiaron miradas preocupadas, compartiendo el dolor de ver a su madre sufrir de esa manera. Ron, Draco, Neville y Roxanne se sentían impotentes ante la situación.
La esperanza de que algún día Harry y Hermione estuvieran juntos parecía desvanecerse cada vez más.
…………………………………………………
Al día siguiente Harry y Hermione caminaban juntos apresuradamente, por los pasillos del Ministerio de Magia. Sus expresiones tensas y gestos distantes dejaban en claro que estaban discutiendo.
Hermione hablaba con vehemencia, su voz cargada de frustración, mientras Harry la escuchaba con gesto ceñudo.
— ¡Estábamos borrachos, Harry! ¡No sabíamos lo que hacíamos! ¡Ahora Sarah me odia más! — exclamó Hermione con evidente enfado, su voz resonando en el aire. Su "preocupación" por la relación de Harry con Sarah era claramente visible en su rostro.
Harry parecía cada vez más frustrado con la situación.
— ¿Cómo es que estábamos borrachos y nos acordamos de lo que pasó, Hermione? ¡Tenemos que hablar sobre esto! No quiero que nada cambie entre nosotros — Harry dijo, con desesperación en su voz.
Las últimas palabras de Harry le dieron a Hermione un golpe en el estómago. Con eso supo que para él lo que había pasado en el compromiso de Neville había sido un error y por eso quería hablar y que siguieran siendo solo amigos.
La discusión continuó escalando mientras caminaban por el pasillo, los dos expresando sus opiniones sin filtros.
— ¡Sabes qué! ¡Tal vez lo mejor es que olvidemos lo que pasó y nos alejemos! — exclamó Hermione, elevando su voz en un momento de frustración.
— ¡¿Qué?! — preguntó, con incredulidad en su voz — ¿Vas a alejarte de mí, Hermione? — Harry se detuvo abruptamente, sorprendido y molesto.
Hermione mantuvo la mirada fija en el suelo, sus ojos mostrando conflicto interno.
— Tal vez sea lo mejor para que no sigas teniendo problemas con Sarah — respondió en un tono más calmado pero igualmente firme.
Antes de que Harry pudiera responder, un ruido repentino los hizo voltear.
Un destello de fuego se aproximaba rápidamente hacia ellos, y Harry actuó por instinto. Sin pensarlo dos veces, se abalanzó sobre Hermione, cubriéndola con su cuerpo y rodando al suelo para protegerla de lo que parecía ser una amenaza. Ambos quedaron en una posición bastante comprometedora, con Harry sobre Hermione y sus cuerpos muy cerca.
El impacto hizo que sus corazones latieran con fuerza, y durante un instante, quedaron en silencio, sus respiraciones agitadas, sintiendo la proximidad del otro. Sus miradas se encontraron y se dieron cuenta de lo cerca que estaban, con sus cuerpos prácticamente en contacto. Una intensa incomodidad llenó el aire, como si el mundo a su alrededor hubiera desaparecido y solo quedaran ellos dos.
Sin embargo, antes de que pudieran procesar completamente la situación, la broma se reveló y la risa de Fred y George llenó el espacio. El objeto que había volado resultó ser un inofensivo confeti, y la amenaza aparente se desvaneció. Ahora, además de la tensión en el aire, se generó un silencio incómodo.
— ¡Oh, vaya! ¡Parece que interrumpimos algo! — exclamó Fred, su rostro lleno de diversión.
Harry se incorporó rápidamente, ofreciendo una mano a Hermione para ayudarla a levantarse. Evitaron mirarse directamente, sintiendo la vergüenza y el malestar por la posición en la que habían estado segundos antes. Las palabras parecían difíciles de encontrar en ese momento, y sus emociones en conflicto solo complicaban aún más la situación.
— Lo siento, Hermione — murmuró Harry, pasando una mano por su cabello en un gesto nervioso.
— No pasa nada, Harry — respondió Hermione en un tono igualmente bajo, enderezándose y arreglando su ropa con gestos automáticos.
El plan de los gemelos había fallado, y en lugar de acercarlos, había creado una nueva capa de tensión entre Harry y Hermione. Sus miradas se evitaron y, sin decir una palabra más, ambos se giraron en direcciones opuestas y se alejaron del lugar, dejando atrás más confusión y sentimientos no resueltos que habían quedado en su estela.
Hermione caminó por los pasillos del ministerio, sus pasos resonaban en los pasillos poco iluminados, un fuerte contraste con el torbellino en su mente. Los eventos con Harry se reproducían como un bucle interminable, cada momento grabado vívidamente en sus pensamientos. Desde su acalorada discusión hasta la broma desafortunada de los gemelos Weasley, todo pesaba en su conciencia.
Perdida en su contemplación de Harry, vagaba sin rumbo fijo, sin importarle su destino. Todo lo que necesitaba era un momento para aclarar sus pensamientos caóticos. Sus suspiros llevaban el peso de su confusión mientras repetía en su mente todo lo que había pasado. El recuerdo de su mirada intensa le enviaba escalofríos por la espalda.
Sin embargo, por mucho que anhelara sumergirse en esos pensamientos, Hermione sabía que no podía permitírselo. Harry ya tenía suficiente en su plato con Sarah, y ella se negaba a convertirse en una complicación adicional en su vida. Luchaba por apartar esos pensamientos anhelantes, pero persistían, haciéndola sentir culpable y miserable.
Aturdida, Hermione finalmente se detuvo frente a una puerta de oficina cerrada, apoyando la frente contra ella como si buscara consuelo en la superficie fría. Cerró los ojos con fuerza, tratando de bloquear las imágenes de Harry que giraban en su mente.
"Debo distanciarme de Harry", pensó, una pesada carga asentándose en su pecho. Era la decisión correcta, sí, pero la dificultad de todo aquello le hacía sentir el corazón apretado. Su amor por él seguía siendo una brasa ardiente en su interior, pero sentía la necesidad de protegerlo de más daño.
Hermione giró el pomo de la puerta sin prestar mucha atención, simplemente buscaba un refugio momentáneo. Sin embargo, lo que encontró al entrar la dejó sin aliento. Estaba en una habitación que nunca había visto en el ministerio. El letrero en la puerta decía:
"Sala de los Espejos".
La estancia estaba iluminada por una luz suave y misteriosa que parecía provenir de ninguna parte en particular. Los espejos cubrían cada centímetro de las paredes, desde el suelo hasta el techo. Algunos eran portales a otros mundos y dimensiones, mostrando paisajes desconocidos y extrañas criaturas. Otros eran simples espejos que reflejaban la imagen de Hermione de múltiples ángulos, creando una sensación de multiplicidad.
Hermione dio un paso vacilante hacia adelante, incapaz de apartar la mirada de los espejos. La sensación de suspenso en el aire la envolvió, como si estuviera en un lugar donde no debía estar. Cada reflejo parecía atraerla, tentándola a explorar más a fondo, pero algo en su interior la advertía de la peligrosidad de esta sala de espejos.
Se sintió irremediablemente atraída hacia un espejo en particular en el rincón de la habitación. Era similar al "Espejo de Oesed", pero había algo inusual en él, algo que lo hacía aún más intrigante.
Hermione se acercó al espejo. Con temor y anticipación, observó la imagen que se formaba en él. En un instante vio su propio rostro radiante de felicidad y junto a ella estaba Harry, vestido elegantemente en un traje oscuro. Estaban en un hermoso escenario, decorado con flores y luces brillantes. La sonrisa en sus rostros era genuina y cálida.
Era su boda. Hermione lucía un vestido blanco deslumbrante, y Harry estaba impecable con su traje. Se abrazaban y se miraban con amor, compartiendo un momento íntimo en medio de la celebración.
La felicidad que irradiaban en la imagen era notoria, y Hermione sintió una oleada de emociones abrumadoras. Había soñado con ese momento muchas veces, pero verlo reflejado en el espejo la llenó de alegría y un profundo anhelo.
Sin embargo, mientras seguía contemplando el espejo, el sonido de un tic-tac de reloj llenó la habitación, y la misma voz susurrante que había escuchado días atrás, comenzó a resonar.
"Hermione, el tiempo se acaba. Tu futuro y el de las personas que más amas, está en peligro."
Las palabras hicieron eco en su cabeza mientras la voz repetía incesantemente:
"Estás corriendo a contrarreloj. El tiempo no espera, el tiempo se acaba."
Hermione sintió un escalofrío recorrer su espalda. La imagen en el espejo, que antes había parecido tan deseable, comenzó a distorsionarse. El vestido blanco de novia se volvió oscuro y siniestro, y las sonrisas en sus rostros se torcieron en expresiones de angustia. La escena en el espejo cambió rápidamente, mostrando imágenes de destrucción y caos.
La felicidad se transformó en un sentimiento inquietante, y en un segundo la imagen se hizo añicos mientras el sonido constante del tic-tac llenaba la habitación.
Hermione se apartó del espejo con el corazón latiendo con fuerza y una sensación de confusión y miedo en su interior. El misterio que envolvía esta habitación de espejos rotos parecía volverse más enigmático y amenazante con cada momento que pasaba.
El sonido constante del tic-tac resonaba en sus oídos como un recordatorio implacable del peligro que acechaba. Cada tic-tac parecía más fuerte, más urgente, como si el tiempo se estuviera agotando rápidamente.
La imagen distorsionada en el espejo, que había comenzado como un hermoso deseo de estar junto a Harry, se había convertido en algo terrorífico, y los pedazos rotos del espejo parecían susurrar secretos ominosos.
Hermione se sentía atrapada en un laberinto de espejos, rodeada por la inquietante reverberación del tic-tac. No entendía lo que significaba ni cómo resolverlo, pero tenía la certeza de que su falta de comprensión la ponía en peligro a ella y a las personas que amaba. Esto incluía a Harry.
Hermione retrocedió lentamente con sus ojos aún fijos en el espejo frente a ella, aún sin poder descifrar su significado, y tropezó con un espejo que estaba detrás de ella. Al mirar hacia atrás, se dio cuenta de que este espejo era diferente a los demás.
En el nuevo espejo, se reflejaban tres figuras de personas borrosas y sin rasgos distintivos. Las tres figuras parecían moverse de manera coordinada, como si estuvieran realizando una danza invisible. Hermione sintió un escalofrío recorrer su espalda, una sensación de inquietud creciente mientras observaba las figuras.
De repente, las tres figuras en el espejo comenzaron a desvanecerse, pero no se disolvieron lentamente como un reflejo normal desapareciendo, sino que se deshicieron en una especie de remolino de sombras. Los contornos de las figuras se distorsionaron y luego se deshicieron en una espiral caótica de oscuridad. Fue un espectáculo inquietante y aterrador.
Cada sombra en la habitación parecía cobrar vida propia, y cada reflejo en los espejos parecía observarla con ojos inquietantes. El miedo la impulsaba a buscar respuestas, pero también estaba paralizada ante la incertidumbre de lo que podría encontrar en esta misteriosa habitación de espejos rotos.
Hermione retrocedió rápidamente, sintiendo cómo su pulso se aceleraba y una oleada de miedo la inundaba. La distorsión en la imagen del espejo y el sonido constante del tic-tac eran demasiado inquietantes. Buscó desesperadamente una forma de salir de la habitación llena de espejos rotos.
Sus ojos recorrieron las paredes buscando una salida. Finalmente, identificó una puerta en el otro extremo de la habitación. Con pasos rápidos y decididos, se encaminó hacia ella, manteniendo la mirada alejada de los espejos que parecían susurrarle secretos oscuros.
Cuando llegó a la puerta, la abrió con fuerza y salió de la habitación, sintiendo un alivio momentáneo al dejar atrás aquel lugar perturbador. Cerró la puerta tras de sí, asegurándose de que quedara bien cerrada, como si quisiera mantener alejado cualquier rastro de lo que había visto en esos espejos.
Caminó con paso acelerado por los pasillos del ministerio, aún sintiendo el eco de sus emociones. La experiencia en la habitación de los espejos rotos la dejó inquieta y confundida. Necesitaba tiempo para procesar lo que había presenciado y entender qué significaba todo aquello.
Finalmente, llegó a su oficina y cerró la puerta tras de sí. Se dejó caer en su silla, con la mente llena de preguntas y un sentimiento persistente de inquietud. La puerta que acababa de abrir parecía haberla llevado a un lugar lleno de secretos y peligros, y ella tenía que descubrir la verdad detrás de esa habitación de espejos antes de que fuera demasiado tarde.
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Por su parte, Harry regresó a su oficina, frustrado y confundido por la discusión con Hermione. El hecho de que ella le dijera que se alejaría de él había causado un torbellino de emociones en su interior. Se sentía molesto, pero también herido por la idea de perder su cercanía con Hermione.
Mientras se dejaba caer en su silla, las imágenes de la broma de los gemelos Weasley volvieron a su mente, y no pudo evitar sonreír ante el recuerdo. Había sido una situación comprometedora, y Harry se dio cuenta de que había estado bastante cerca de Hermione. De nuevo.
Aquella mirada intensa que compartieron en ese momento lo hizo sentir emocionado, y su mente comenzó a divagar hacia lugares inapropiados. Se imaginó a sí mismo besando a Hermione, sintiendo la suavidad de sus labios y la calidez de su cuerpo.
Para calmar sus pensamientos tumultuosos, Harry se sirvió un trago de whisky y lo bebió de una sola vez. El alcohol ardió en su garganta, pero no pudo evitar pensar en la posibilidad de perder a Hermione, y eso lo llevó a servirse otro trago.
La habitación estaba en silencio, solo interrumpida por el sonido suave de su respiración. Harry se quedó allí, sumido en sus pensamientos y emociones encontradas, preguntándose qué sería de su relación con Hermione y cómo podrían superar esta nueva barrera que se había interpuesto entre ellos.
El segundo trago de whisky de fuego quemó su garganta aún más, pero Harry apenas lo notó. Sus pensamientos continuaron divagando de manera atrevida, y su mente se llenó de imágenes de Hermione.
Cerró los ojos por un momento, dejando que su imaginación lo llevara a lugares atrevidamente prohibidos. Se vio a sí mismo acercándose lentamente a Hermione, sus manos acariciando suavemente su rostro, su cabello, sus labios. La idea de besarla, de sentir su cuerpo junto al suyo, lo hizo estremecer.
Le estaba besando su cuello. Mordisqueo y chupó. Su mano bajó desde su espalda a su trasero y lo presionó. Hermione soltó un gemido en su oído.
Harry se separó un poco y la admiró completamente. Deseaba poder hacerla suya y acariciar todo su exquisito cuerpo con sus manos y sus labios.
Las piernas de Hermione eran jodidamente largas y perfectas. Las acarició con sus manos, subió por ellas e introdujo su mano debajo de su falda, sintiendo el dobladillo de sus bragas.
Se le estaba haciendo agua la boca. Harry sabía que lo que estaba imaginando era peligroso y complicado, pero la deseaba tanto. No podía evitar pensar en lo que habría pasado si la broma de los gemelos Weasley hubiera ido un poco más lejos, si sus labios se hubieran encontrado en un beso apasionado.
El calor se apoderó de él, y su corazón latía con fuerza en su pecho. Sabía que no podía permitirse perder el control de esa manera, pero las imágenes persistían en su mente, tentándolo y provocándolo.
Tomó otro sorbo de whisky de fuego, tratando de enfriar sus pensamientos ardientes, pero solo logró avivar el fuego que ardía en su interior, y sintió la presión en su pantalón, dirigió su mirada hacia abajo, dándose cuenta de su tremenda erección.
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Año 2023
El sol comenzaba a filtrarse tímidamente por las cortinas entreabiertas de la habitación de Harry y Hermione, iluminando suavemente el espacio con tonos dorados. Harry se despertó con un sentimiento de urgencia, recordando la conversación pendiente que debían tener con Ron y Luna.
— Hermione… — susurró Harry, sacudiendo suavemente a su esposa, quien aún dormía a su lado — Necesitamos hablar con Ron y Luna hoy.
Hermione parpadeó somnolienta, pero rápidamente se puso en alerta al escuchar las palabras de Harry.
— ¿Hoy?
Harry suspiró, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros.
— No podemos seguir posponiéndolo, Hermione. Ron y Luna merecen saber lo que está pasando.
— ¿Cómo les explicaremos todo?
— Deberíamos ir a su casa — sugirió — Allí podremos compartir nuestras preocupaciones con ellos.
— Pero ¿y Rose?
— La traeremos de regreso con nosotros — respondió — Es nuestra hija, Hermione, y ambos la extrañamos y necesitamos.
Con el plan definido, Harry y Hermione se prepararon rápidamente para el día que tenían por delante. Mientras se arreglaban y alistaban, sus pensamientos estaban llenos de preocupación por como abordarían el tema.
Con un suspiro, Harry tomó la mano de Hermione y, con el corazón latiéndole con fuerza, se concentraron en su destino: la casa de Ron y Luna. El aire vibró a su alrededor mientras desaparecían de un tirón, emergiendo segundos después frente a la puerta de sus amigos.
El ambiente en la casa de Ron y Luna era tranquilo y sereno, como siempre, pero en los últimos días se había teñido de preocupación y ansiedad debido a la desaparición de sus amigos. Ron y Luna estaban sentados en la sala, compartiendo una taza de té mientras discutían sobre las posibles razones detrás de la repentina ausencia de Harry y Hermione.
De repente, el sonido característico de la aparición sacudió la tranquilidad del ambiente, alertando a los residentes de la llegada. Ron y Luna intercambiaron miradas rápidas, sus varitas ya en sus manos mientras se ponían de pie con rapidez, listos para enfrentar lo que fuera que estuviera afuera.
Con cautela, se acercaron a la puerta, sus ojos escudriñando el exterior en busca de cualquier signo de peligro. Cuando abrieron la puerta, sus corazones dieron un vuelco al ver a Harry y Hermione de pie ante ellos, ilesos, pero con una expresión de urgencia en sus rostros.
La sorpresa se reflejaba en los ojos de Ron y Luna, mezclada con una pizca de incredulidad y alivio al ver a sus amigos sanos y salvos después de dias.
— Harry, Hermione... ¿Realmente son ustedes? ¿Cómo es que están aquí? — preguntó Ron, su voz ligeramente temblorosa por la emoción y el alivio.
Antes de que pudieran responder, Ron decidió hacerles una pregunta de seguridad, una que solo ellos podrían responder correctamente, una reminiscencia de los tiempos de la guerra cuando la confianza era una moneda rara y preciosa.
— Hermione, ¿recuerdas el nombre del bar donde nos encontramos con Xenophilius Lovegood antes de ir a La Madriguera? — preguntó Ron, con un brillo de expectativa en sus ojos.
— Por supuesto, Ron. Fue en El Cabeza de Puerco — Hermione asintió con una leve sonrisa de complicidad.
— Harry, ¿Qué pasó con el lazo del diablo en primer año? — preguntó Ron, con una nota de expectativa en su voz.
— Gritaste como niña y Hermione tuvo que usar "lumus solem" para sacarte de ahí — Harry respondió con el intento de un toque de diversión.
Ron y Luna intercambiaron una mirada de satisfacción. La respuesta correcta confirmaba que eran realmente sus amigos. Sin embargo, para estar absolutamente seguros, Ron decidió seguir adelante con el segundo paso de su plan.
— Muestren sus patronus — Ron pidió como última muestra.
Harry y Hermione intercambiaron miradas nerviosas, conscientes de la importancia de este último paso. No sabían si sus patronus aparecerían como deberían después de todo lo que estaban pasando.
Ron sabía que esto no podía fallar, ya que, si eran impostores, sus patronus cambiarían.
Por otro lado, viéndolo bien, si eran impostores, ya hubieran atacado o se hubieran marchado, pero Ron quería estar completamente seguro.
Harry cerró los ojos con fuerza, tratando de evocar ese momento especial que había guardado en lo más profundo de su memoria. Recordó el brillo de las velas del pastel, la risa de sus hijos, el calor del abrazo de Hermione. Sintió cómo su corazón se llenaba de amor y nostalgia mientras se sumergía en el recuerdo. Con un suspiro, dejó que la emoción fluyera a través de él, concentrándose en la imagen de su familia reunida, en la felicidad y el amor que compartían, y con un movimiento decidido, Harry levantó su varita y pronunció el hechizo.
Por su parte, Hermione se aferró con fuerza a la imagen de esa foto perfecta en su mente. Cerró los ojos e imaginó a su familia completa, con Harry y sus tres hijos juntos, felices y seguros. La emoción le apretó el pecho mientras revivía ese momento en su mente, sintiendo el calor reconfortante del abrazo de Harry, el suave roce de sus labios en su mejilla.
Una luz brillante y cálida brotó de sus varitas, tomando la forma de un ciervo majestuoso y una cierva elegante. Los patronus se alzaron en el aire, llenando el espacio con su resplandor mientras giraban en círculos alrededor de la pareja, como guardianes vigilantes de su amor y esperanza.
Sin embargo, en medio de su conexión con la magia, una lágrima solitaria se deslizó por la mejilla de Hermione, recordándole la ausencia de sus hijos.
Harry observó con pesar la lágrima solitaria que recorría la mejilla de Hermione, reflejando el profundo dolor que albergaba su corazón. Sin decir una palabra, extendió su mano hacia ella, buscando su mano izquierda con un gesto de apoyo silencioso pero firme.
Cuando sus dedos se encontraron, Harry entrelazó sus manos con las de Hermione, sintiendo el contacto cálido. No necesitaban palabras para comunicarse en ese momento; el simple gesto de sostenerse mutuamente era suficiente para transmitir todo lo que sentían.
La cierva patronus de Hermione continuaba brillando en la habitación, llenando el espacio con su luz protectora.
Ron y Luna se miraron el uno al otro, compartiendo una expresión de alivio y comprensión mutua. Habían estado preocupados por sus amigos desde que desaparecieron, pero ahora, al ver sus patronus brillando con fuerza y presenciar el gesto de amor y apoyo entre ellos, lo habían confirmado.
— Realmente son ellos — dijo Luna en voz baja, con un toque de emoción en su tono.
Ron asintió con la cabeza, su rostro iluminado por una sonrisa de alivio.
— No hay duda al respecto — respondió, sus ojos se posaron en Harry y Hermione con una mezcla de alegría y admiración.
— Pasaron cosas. Pero estamos de vuelta ahora, y necesitamos hablar con ustedes.
Hermione asintió con solemnidad.
— No es fácil de explicar, pero...
— Hay algo que necesitamos decirles — comenzó Hermione con voz temblorosa, pero antes de que pudiera continuar, Harry notó cómo sus ojos se llenaban de lágrimas y su voz se quebraba. En un gesto lleno de ternura y apoyo, Harry cubrió las manos de Hermione con las suyas, transmitiéndole fuerza y seguridad.
Hermione respiró hondo, permitiendo que el calor reconfortante de las manos de Harry le diera la fortaleza que necesitaba.
— James y Lilly... están desaparecidos — logró decir con voz entrecortada, antes de que la emoción amenazara con abrumarla por completo.
Cuando Hermione se encontró incapaz de continuar, fue Harry quien tomó el relevo, compartiendo la trágica revelación con Ron y Luna en un tono cargado de tristeza y pesar.
— Están desaparecidos — dijo con voz ronca — El giratiempo de Hermione... — Era difícil hablar con el nudo en la garganta.
Los rostros de Ron y Luna se llenaron de asombro y consternación ante la noticia. Se miraron el uno al otro, buscando respuestas que no podían encontrar.
Hermione tomó aire antes de seguir.
— Vimos como el giratiempo los absorvió y se los llevó — explicó, recordando el acertijo que había enfrentado en el laberinto de dimensiones espejadas — Y, desafortunadamente, no podemos hacer nada para traerlos de vuelta. Deben cumplir una misión antes de poder regresar.
Ron y Luna intercambiaron miradas de confusión y preocupación, esperando más detalles sobre la misteriosa desaparición de los hijos de sus amigos.
Harry y Hermione compartieron brevemente su experiencia en la otra dimensión, describiendo cómo habían enfrentado algunos desafíos y acertijos. Les explicaron cómo Hermione había resuelto el enigma en el laberinto, revelando que traer a sus hijos de vuelta estaba fuera de su alcance.
La conversación continuó en un tono sombrío y reflexivo mientras Harry y Hermione compartían más detalles sobre su angustiante búsqueda y la difícil decisión de aceptar que sus hijos estaban más allá de su alcance.
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En el silencio de la habitación de Lorcan y Lisander, los gemelos de Ron y Luna, Rose se encontraba sumida en sus propios pensamientos, perdida en un mar de preocupaciones y preguntas sin respuesta. El sonido de voces familiares que llegaban desde el piso de abajo rompió bruscamente su ensimismamiento, atrayendo su atención de inmediato.
Con pasos cautelosos, Rose salió de la habitación y se asomó tímidamente por la esquina de la pared en el piso de arriba, sus ojos buscando ansiosamente las figuras conocidas que habían irrumpido en su mundo de incertidumbre. Cuando sus ojos finalmente encontraron a Harry y Hermione en el piso de abajo, un sentimiento de incredulidad y esperanza se apoderó de ella, dejándola sin aliento.
Jadeando con asombro y emoción, Rose apenas pudo contener su alegría al darse cuenta de que sus padres estaban allí, frente a ella, después de varios dias sin saber de ellos. La sola idea de que ellos hubieran venido a buscarla llenaba su corazón de un profundo alivio y felicidad, disipando momentáneamente las sombras de la preocupación que habían oscurecido sus pensamientos.
Sin poder contenerse más, Rose dejó escapar un grito emocionado, llamando a sus padres con un torrente de palabras que fluían de su boca con una rapidez frenética.
— ¡Papá, mamá! — exclamó Rose, su voz temblando de emoción — ¡Están aquí!
Emocionada, observaba a sus padres girarse hacia arriba al escuchar su llamado. Una mezcla de emociones la inundó, y rápidamente descendió las escaleras.
Cuando Harry y Hermione se pusieron en pie rápidamente para encontrarse con ella, Rose sintió una oleada de felicidad y emoción recorriendo todo su ser. Sus pasos se aceleraron, sus ojos brillando con la emoción de reunirse finalmente con sus padres.
Sin pensarlo dos veces, Rose se lanzó a los brazos de su madre en un abrazo desesperadamente necesario. Hermione la recibió con los brazos abiertos, envolviéndola en un abrazo cálido y reconfortante. El corazón de Rose se llenó de amor y gratitud mientras sentía el amor incondicional de su madre envolviéndola por completo. Las lágrimas brotaron de sus ojos y se deslizaron por sus mejillas mientras se aferraba a Hermione, sintiéndose segura y protegida en sus brazos.
Cuando finalmente Hermione la soltó, Rose se giró hacia su padre con una sonrisa radiante. Harry la recibió con los brazos abiertos, su rostro iluminado por la alegría de ver a su hija. Con un gesto suave, la levantó en brazos como si fuera una pluma.
Rose se aferró a su padre con fuerza, sintiendo la calidez y la seguridad de sus abrazos. La familiaridad y el cariño de ese momento la envolvieron, disipando cualquier rastro de temor o preocupación que pudiera haber albergado en su corazón. En los brazos de su padre, se sintió protegida y amada, como si nada malo pudiera tocarla mientras estuviera con él.
Rose miró a sus padres con una mezcla de sorpresa y confusión en sus grandes ojos verdes.
— ¿Dónde estaban, mamá, papá? — preguntó Rose con curiosidad, buscando respuestas en los rostros de sus padres.
Harry y Hermione intercambiaron una mirada fugaz con un acuerdo rápido y luego dirigieron su atención nuevamente a su hija.
— Sí, cariño — comenzó Hermione con su voz suave y tranquilizadora, — Hubo un problema en el trabajo que necesitaba nuestra atención de inmediato. Pensamos que íbamos a poder resolverlo rápidamente y volver a casa, pero las cosas se complicaron y tomó más tiempo de lo esperado.
— Lo siento mucho, Rose. Nosotros... nos equivocamos al dejarte sola durante tanto tiempo. No deberíamos haberte puesto en esta situación.
Rose asintió lentamente, todavía procesando la información. Sus labios temblaron un poco antes de que una pequeña sonrisa fugaz se curvara en su rostro.
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La mañana era fresca y luminosa cuando Harry y Hermione llegaron al ministerio de magia, tomados de la mano como siempre lo habían hecho. A medida que se acercaban a la entrada, pudieron sentir la tensión en el aire, una tensión palpable que anunciaba la presencia de algo más que la rutina diaria.
Al llegar a la entrada principal, se encontraron con un mar de personas que los esperaba ansiosamente. Periodistas con sus cámaras y micrófonos en mano, y fanáticos que gritaban su nombre con fervor. Harry instintivamente se puso delante de Hermione, tratando de protegerla de la multitud que se agolpaba a su alrededor mientras avanzaban hacia la entrada del edificio.
Hermione miró a su alrededor, sintiendo una oleada de incomodidad al ver a tantas personas congregadas frente a ellos. Aunque estaban acostumbrados a la atención pública debido a la fama de Harry, y la que ahora tenían ambos después de la guerra, no era algo que disfrutaran. Hoy la noticia de su desaparición se había esparcido como pólvora después de su inesperada ausencia, y ahora se encontraban nuevamente en el ojo del huracán mediático.
— ¿Estás lista para esto, Hermione? — murmuró Harry, su voz apenas audible sobre el murmullo de la multitud.
Hermione asintió, tratando de ocultar su nerviosismo.
— No, pero tenemos que entrar — respondió, la tensión en su voz.
Sin embargo, apenas habían dado un paso adelante cuando una oleada de preguntas atrevidas e indiscretas llenó el aire. Los periodistas gritaban preguntas sobre su desaparición, sus vidas personales, y cualquier detalle sensacionalista que pudieran imaginar. Harry frunció el ceño, sintiendo una mezcla de irritación y frustración ante la intrusión en su privacidad.
Hermione sintió el corazón latir con fuerza en su pecho mientras luchaba por mantener la compostura. Avanzaron a través de la multitud, ignorando las preguntas y los flashes de las cámaras que los rodeaban. Por un momento, se sentían como si estuvieran atrapados en una tormenta de atención y especulación.
Hermione intercambió una mirada con Harry, buscando en sus ojos el apoyo y la fortaleza que necesitaba en ese momento.
Volteando hacia la multitud, Hermione apretó con fuerza la mano de Harry, buscando apoyo en su contacto. A su alrededor, los periodistas seguían gritando preguntas y empujándose unos a otros en un intento de captar la atención de la pareja.
Con la mandíbula apretada y los hombros erguidos, Hermione se paró frente a la multitud, respiró hondo y habló.
— Quiero agradecerles a todos por su paciencia y preocupación durante este tiempo — comenzó Hermione, su voz resonando en el bullicio de la multitud — Como muchos de ustedes saben, mi esposo y yo hemos estado ausentes durante unos dias.
Los periodistas agolpados alrededor de ellos lanzaban preguntas y flashes de cámaras, ansiosos por más detalles sobre su desaparición. Sin embargo, Hermione prosiguió con calma, lidiando con la presión.
— Quiero asegurarles que estamos de regreso y que tanto el señor Potter como yo estamos bien. No puedo entrar en detalles sobre los eventos que nos llevaron a estar ausentes, pero quiero dejar en claro que estamos agradecidos por el trabajo incansable de nuestros aurores en nuestra búsqueda.
Harry asintió con solemnidad, respaldando las palabras de Hermione.
La decisión de Harry y Hermione de no mencionar la desaparición de sus hijos durante la declaración fue una elección consciente. Ambos sabían que revelar ese detalle solo aumentaría la especulación y la intriga de los medios de comunicación, lo que podría interferir con la búsqueda en curso y perturbar aún más a su familia.
— Entendemos que hay muchas preguntas y preocupaciones, pero les pido que respeten nuestra privacidad en este momento — continuó Hermione, elevando un poco más la voz para hacerse escuchar sobre el bullicio de la multitud — Estamos comprometidos a seguir adelante y continuar con nuestro servicio al mundo mágico.
Harry estaba erguido al lado de Hermione durante la declaración, se encontraba firme, con una expresión seria pero tranquilizadora en su rostro. Como esposo, estaba allí para brindarle apoyo emocional a Hermione, ofreciéndole su mano para sostenerla si la necesitaba. Como auror, su presencia era para mantener la seguridad de la ministra.
Mientras Hermione hablaba, muchas de las brujas en el público no podían evitar notar lo guapo que lucía Harry Potter. Algunas suspiraban discretamente, mientras otras intercambiaban miradas entre sí, comentando sobre su apariencia y presencia imponente.
A pesar del caos que reinaba a su alrededor, Hermione mantuvo su compostura, sin ceder ante la presión de los periodistas.
Cuando Hermione terminó de hablar, se giró para dirigirse hacia el interior del Ministerio de la Magia, tomando la mano de Harry. Juntos, caminaron hacia la entrada del edificio, dejando atrás a los periodistas ansiosos.
Una vez dentro, Hermione se volvió hacia Harry, una mezcla de alivio y agotamiento en sus ojos. Él la envolvió en un abrazo protector.
Notas:
Holaaa. Para lo que han llegado hasta acá, muchas gracias por leer y dejar sus comentarios, significa mucho para mi y me motiva a seguir con la historia.
Sigo trabajando con los capítulos que faltan, esta es la historia más complicada he escrito. Realmente no sé de donde me salen tantas ideas raras.
Gracias por leer, trataré de actualizar pronto.
