Descargo de responsabilidad, no soy dueño de Naruto, si lo fuera sería asiático y claramente no lo soy.

Chicos y chicas bienvenidos a un nuevo capítulo y no me lo creeran pero tardé más de medio puto año en poder escribir esto y no saben cómo lo lamenté, lo quise subir en Octubre, más tardar Noviembre del año pasado, pero no sabía que escribir, sumado a que en ese momento estaba en exámenes y proyectos para terminar el semestre, lo lamento, pero aquí está!

Por cierto, actualicé el capítulo anterior de unos errores, nada grave.

Tengo algo que decirles al final, así que leen todo y espero que les guste.


Capítulo 7 –El cumpleaños–

Ayame estaba lista para preparar todo para el cumpleaños de Naruto, era el día siguiente de su gran descubrimiento y aun le costaba procesar todo, parecía que dormir le dejó ver que se lo tomó bastante bien, cualquier otro habría entrado en pánico y estaría aterrorizado de tener al supuesto contenedor de el Kyuubi cerca, talvez sea porque Naruto es lo contrario a lo que esperarías de un demonio maligno sediento de sangre, literalmente es lo contrario, antes ella no podía hablarle sin que se hiciera bolita o tartamudeara.

Pero daba igual, ella se decidió a ayudarlo en lo que pudiera, y por ahora esa ayuda recaería en hacer una fiesta de cumpleaños para Naruto.

Lo primero era hablar con su padre y pedirle ayuda, ella sin duda no podría sola, así que en cuanto se vistió bajo a la cocina y vio a su padre sentado en la mesa, volteando a verla en cuanto llegó.

"Terminaste tu tiempo de encierro por lo que veo" Su padre se levantó y fue a servirle un plato mientras ella se sentaba.

"Si... fue un descubrimiento, diablos, ya sabes lo que pasa por mi mente" Un plato se depositó frente suyo y ella le sonrió a su padre ligeramente "Aun no termino de procesarlo del todo, no esperaba que, bueno, tuviera eso" Ella se detuvo antes de mencionar al Kyuubi.

Una mano cayó sobre su cabeza y la despeinó suavemente "No pienses mucho en ello, resume tus pensamientos y enfócate en como vez a Naruto ahora" Su padre iba a seguir pero ella lo interrumpió inmediatamente

"No a cambiado la forma en la que lo veo, sigue siendo un niño amable que solo quiere amigos, no importa que el tenga 'eso', el sigue siendo mi pequeño Naruto-kun!" Proclamó con una respiración ligeramente agitada y solo vio a su padre sonreír tras escucharla.

"Entonces no te la compliques tanto, ese chico sigue siendo el mismo de que has conocido hasta ahora" Ella sonrió de igual manera, su padre tenia razón, aunque ella ya sabia que Naruto era el mismo, escuchar a su padre confirmarlo lo concretó para ella de cierta manera. Inmediatamente se dio la vuelta en cuanto su padre pasó a su lado para ir a abrir el local.

"Papa, ¡espera!" Se detuvo en secó y volteo a verla en espera de sus palabras con una ceja levantada.

"Yo" Se rascó la nuca avergonzada, hablo mas fuerte de lo que esperaba "Ya vez, pronto es el cumpleaños de Naruto, y yo quiero hacer una fiesta para el, quisiera que me ayudaras con eso" Ella había bajado su cabeza en este punto, le avergonzaba pedir ayuda cuando su padre esta tan ocupado con el negocio, pero ella no podría sola.

"Bueno, tenemos algo de trabajo por hacer entonces" Ella inmediatamente se animó ante esas palabras, sabia que su padre no se opondría a su idea, pero no sabia si tendría tiempo, por ahora no tenia nada de que preocuparse.

"Muy bien, tenemos dos días mas, tres si contamos el día de hoy para conseguirlo, lo primero en mi lista es la decoración" Estaba emocionada, miró a su padre en expectación de alguna idea.

"Podrías revisar el armario, seguro tenemos cosas y lo que falte podemos salir a comprarlas mas tarde cuando cerremos" Su padre le frotó la cabeza nuevamente y salió para presumiblemente abrir el local.

Muy bien, hizo lo que su padre le aconsejó su subió inmediatamente las escaleras y fue al armario para buscar entre las pocas cajas que había allí, estuvo algunos minutos buscando hasta que lo encontró, había algunas serpentinas, esas estarían por cualquier lado, unas banderitas de colores unidas por una larga cuerda, esas seguramente se colocarían en las paredes del comedor, ahí harían la fiesta, por ultimo vio unos gorritos con forma de cono, ya pesaría si usarlo los tres o solo Naruto.

Bien, ahora con la idea base lista, tenia que bajar las cosas y empezar, mientras mas rápido terminara con esto mas rápido podría pasar al pastel y por ultimo conseguir un regalo, bueno, mas bien, pensar en que regalarle.

...

Bueno, estaba listo, como lo había planeado, algunas serpentinas colgaban del borde de las paredes en conjunto con las banderitas, le apena recordar como casi cae de la silla cuando las estaba poniendo.

Ahora que estaba viendo la habitación, a pesar de lo que ya puso se sentía muy vacía, ahí se dio cuenta, faltaban globos y un mantel bonito para poner sobre la mesa, mas tarde tendría que salir a comprarlo con su papá.

Miró el reloj y se sorprendió de lo tarde que era, necesitaba mejorar su tiempo en un futuro, hacer tan poco en un lapso considerable de tiempo no le gustó en lo más mínimo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su padre entró por el umbral de la puerta.

"Bueno, veo que hacen falta más cosas, deja cambiarme y vamos a comprar lo que falta" ella rápidamente asintió a sus palabras y se dirigió a la puerta a esperarlo.

Justo como le dijo, su padre bajó no mucho después y ambos tomaron rumbo al distrito comercial, no muy lejos afortunadamente. Mientras caminaban Ayame miraba en cualquier tienda que viera, pensó que elegir un regalo para Naruto seria cosa fácil, pero le estaba resultando sorprendentemente difícil, no quería darle algo solo porque si.

Estos pensamientos sin embargo fueron interrumpidos cuando su padre la detuvo frente a una pequeña tienda, bueno, era más una bodega, de igual forma entraron, no estaba mal y lo más importante, tenían lo que buscaba.

Al fondo había un pequeño apartado con elementos de fiesta, pudo ver ropa al otro lado de la habitación y otras cosas como algunas ¿figuras de cerámica? eso creía ella al menos y algunos muebles pequeños.

Rápidamente se dirigió al apartado para fiesta y buscó un paquete de globos, dos para estar segura y rápidamente vio un mantel de un bonito azul decorado con globos de distintos colores, le parecía cliché pero era lo suficientemente bonito como para decidirse por el. Hiba en camino a con su padre cuando vio algo que podría gustarle a Naruto, en el apartado de cerámica vislumbró unas especie de macetas con forma de animales y demás, a Naruto le gustaba la jardinería, eso dice el al menos.

Eso lo decidió, esto seria el regalo de Naruto, una parte al menos, si llegaba a ver algo mas se lo regalaría en conjunto. Rápidamente se unió a su padre en el mostrador con las cosas en mano.

"Papa papa, ya tengo todo lo que necesitamos" depositó los elementos de fiesta en la barra y esperó paciente a que su padre terminara de hablar con el vendedor. Todo lo que quedaba era terminar de arreglar, preparar un pastel y ver que mas podría darle como regalo.

...

El día había llegado, estaba un poco nerviosa, fue la primera fiesta que organizó y realmente quería que a Naruto le gustara.

Se había esmerado mucho, incluso hizo el pastel sin ayuda alguna (su padre hizo casi todo), ahora sólo tenía que traer a Naruto y celebrarlo, con esa idea en mente terminó de cambiarse, grito a su padre de su salida y fue en dirección a casa de Naruto.

Durante su marcha vio a varias personas yendo a la calle principal de la aldea, cada año, este mismo día celebraban la muerte del Kyuubi, aunque ahora ella no podría llamarlo 'muerte', era lindo de cierto modo, muchos de los habitantes de la aldea, incluso Shinobi celebraban este día, ella supuso que era la manera de no entristece de más por la gran pérdida de aquel día.

Pérdida en sus pensamientos no notó el momento en el que había llegado al edificio de Naruto. Se veía igual que la última vez, haciendo memoria subió las escaleras hasta el último piso y llamó a la puerta y esperó.

No mucho después escuchó pasos acercándose y se abrió ligeramente la puerta dejando ver la mitad del rostro de Naruto. El le sonrió y terminó de abrir la puerta, dándole el pase, ella devolvió la sonrisa y entró.

"Hola hola, como esta mi pequeño Naruto-kun?" en cuanto ingresó se giró y le dio un fuerte abrazo al pequeño niño rubio.

"Estoy feliz de verte Ayame-chan" sintió sus brazos rodearla y vio su sonrisa aumentar. "No pensé que vendrías tan pronto, dame unos minutos para cambiarme"

Podía decir que casi saltaba con cada paso de ida a su habitación, ella simplemente se dirigió a la cocina y se sentó en su espera, lo cual no duró mucho ya que pronto salió, unos pantalones claros junto a una playera negra con un gran remolino rojo en el pecho y un chaleco azul.

Simplemente se levantó de su asiento y le ofreció su mano para partir a su casa, aunque un poco indeciso finalmente la tomó y juntos partieron de su apartamento.

...

No pasó mucho hasta que volvieron al restaurante de ramen y entraron a su hogar, en cuanto entraron le tapó los ojos con las manos y lo llevó con cuidado a la cocina.

"Vamos Naruto-kun, ten cuidado con tus pasos" tras llegar le destapó los ojos y se paró junto a su padre quien los esperaba.

"¡Feliz cumpleaños Naruto!" ambos gritaron y pudieron ver cómo sus ojos se cristalizaban y se los tallaba rápidamente, eso la preocupó y seguramente a su padre igual, iba a ir y abrazarlo hasta que vio esa gran sonrisa que solo mostraba cuando era realmente feliz.

Se acercó con velocidad e hizo lo posible por abrazarnos a ambos, correspondiendo después de unos segundo, nos quedamos hasta que papá levantó a Naruto a la silla que encabezaba la mesa.

"Muy bien cumpleañero, hora de empezar" tras eso papá se sentó y yo imite su acción del lado opuesto de la mesa, ambos a cada lado de Naruto, quien para su alegría se notaba emocionado. Un gorrito de fiesta descansaba en su cabeza.

La canción de cumpleaños siguió y con ello ramen de miso, siendo lo único que pedía Naruto cuando llegaba a comer, aun recordaba su cara cuando probó por primera vez el ramen, no había mejor platillo para hoy, estaba segura de eso.

"Dime cumpleañero, después de todo ese ramen tienes espacio para pastel?"

Su padre preguntó y al instante consiguió que Naruto asintiera rápidamente a afirmación, algunos fideos colgaban de su boca; eso la hizo preguntarse cómo era capaz de comer tanto ramen sin explotar.

Da igual como fuese, ella se levantó y colocó el pastel en el centro de la mesa, tomando un cuchillo cortó una rebanada y la sirvió en un plato frente al emocionado rubio.

Incluso atiborrándose de pastel, era extrañamente lindo.

"Vamos, relájate, el pastel no se irá corriendo si te lo tomas con calma"

Eso pareció funcionar ya que bajó el ritmo y en general se mostró más apacible.

No mucho después había terminado de comer, con ella y su padre habiéndose servido su propia rebanada poco después del pequeño Naruto, que ahora se veía feliz y satisfecho.

Vio a su padre ponerse de pie y salir del comedor unos instantes antes de volver con los regalos para Naruto, tanto de ella como de su parte.

"Muy bien chico, creo que los regalos están en orden" tras su mención colocó tres cajas envueltas frente a él. "Este es de mi parte" con su mano empujó ligeramente el obsequio envuelto en papel amarillo junto con un lazo rojo.

"Esto es para mí?" Naruto se veía abiertamente feliz vislumbrando el obsequio frente a el; ante el asentimiento de su padre, Naruto no tardó mucho desprender el envoltorio y revelar un gorro algo extraño, era negro y tenía dos ojos en el frente, la parte interior era blanca y tenía dos dientes donde se supone, debería colocarse la cabeza, por lo que seguramente parecería que el gorro intentaría comerse a Naruto si se lo pusiera.

Su pensamiento fue acertado cuando vio al rubio mostrar una gran sonrisa y rápidamente ponerse el extraño gorrito. Lo vio agitar su cabeza y reír, mientras jugaba con los pompones que colgaban de las orejas que el mismo gorro tenía. Su padre se veía satisfecho por su elección y ella solo estaba feliz de que a Naruto le gustara.

Naruto dejó de jugar cuando vio que aún había algo más en la caja, cuando lo sacó vieron una chamarra blanca con naranja en las mangas y en la parte inferior, muy linda si le preguntaban.

"Pronto empezará el frío y no querríamos que te resfriaras" su padre declaró jovialmente y froto su cabeza como se lo hacía a ella. Naruto simplemente se giro hacia el y lo abrazo mientras sonreía.

Esa fue su señal para poner sus regalos frente a él, "Sigue el mío" desplazó las dos cajas más pequeñas frente a él "Espero que te guste" con una sonrisa fácil término por revólver su cabello y dejarlo ver el contenido.

Su entusiasmo volvió al momento de abrir la primera caja, sacando el objeto dentro vio las extrañas macetas con forma de animales y algunos paquetes con semillas. Cuando volteo a verla le sonrió y como lo hizo con su padre, se estiró para abrazarla.

Se reacomodo poco después y abrió la segunda caja, sacó una bufanda Roja, sus ojos brillaron y trató de envolverla, no salió muy bien, después de todo, lo único visible de su cara eran las puntas de su cabello, su cabeza giraba en todas direcciones en aparente desconcierto.

A su lado escucho a su padre reír antes de ajustar la bufanda en la posición que debería estar desde un principio. Los ojos parpadeantes de Naruto y una sonrisa avergonzada fue toda su respuesta.

Las risas y un poco más de comida siguieron a eso por lo que quedó de la noche, incluso se pudieron quedar pasadas las 9 despiertos, eso sin duda fue de lo mejor. Al final su padre los despidió de la mesa y los mando a dormir mientras el limpiaba.

"Ven Naruto-kun, nuestra pijamada nos espera!" Tomando su mano casi lo arrastró piso arriba, oídos sordos ignoraron a su padre diciéndoles de no dormir muy tarde.

Llegando a su cuarto, no tardaron mucho en vestir su pijama, en este punto Naruto tenía un cajón solo para su ropa.

Parecía que a Naruto realmente le gustó el gorro para dormir, la tenía puesto después de todo junto a una gran sonrisa mientras se miraba un un espejo.

"Si has terminado de admirarte a ti mismo, podemos acostarnos" un bufido ante sus palabras fue todo lo que recibió y ambos fueron a descansar en la cama.

Había que decir que después de esa primera vez que Naruto se quedó a dormir, en sus posteriores pijamadas ella aún dormía en el futón ya que Naruto no mostraba ningún interés de salir de su cama, esto sólo duró dos pijamadas más hasta que ella se indignó, si el mocoso rubio no le daría su cama, ella se acostaría de igual forma, con o sin Naruto en ella, afortunadamente los dos cabían perfectamente, así que no hubo más complicaciones, aparte de un Naruto rojo.

Esa vez también descubrió que Naruto disfrutaba de abrazar, se pegaba a cualquier cosa que tuviera cerca mientras dormía, en este caso, ella era esa 'cosa' cerca de él.

"¿Qué te pareció hoy, Naruto-kun?" se giro expectante de su respuesta.

"Me divertí mucho, fue genial pasar mi cumpleaños con ustedes" una gran sonrisa acompaño dicha declaración.

"Me alegro, y espero que también te hayan gustado los regalos" descaradamente se quedó mirando el gracioso gorro para dormir que tenía puesto.

Naruto terminó haciendo un puchero "Tu solo estas celosa de no tener un gorro tan increíble como el mío"

Ella solo terminó riendo ante su comportamiento "Ya que estoy tan celosa y tu eres un buen chico, me lo prestaras ¿verdad?" la respuesta ni siquiera había llegado cuando el gorrito pasó de Naruto a la cabeza de Ayame "¿Cómo me veo?" sacudió su cabeza para que las 'orejas' se sacudieran en consecuencia.

"Te ves muy linda" la habitación quedó en silencio después de eso.

Sintió sus mejillas calentarse, probablemente se había sonrojado, un poquito aunque sea, esto duro poco cuando escucho una leves risitas a su lado, al girar la cabeza ahí vio a Naruto.

Con la más grande sonrisa de come mierda del mundo, ahora definitivamente su cara estaba roja, pero por otro motivo.

Rápidamente lo inmovilizó contra la cama con una mano, eso le hizo parar su risa y provocó una mirada, después volvió a reír, pero no de ella, más bien por las cosquillas que no paraba de hacerle en sus costados.

Puso todo su peso en el agarre y así evitar que la empujará y huyera, esto hubiera seguido de no ser por un toque en la puerta y un recordatorio de que deberían dormir por parte de su padre.

Con un suspiro dejó ir al rubio quien aún mantenía ligeros espasmos por la risa.

"Bien, ya escuchaste a papá" le tiró el gorro en la cara y se volvió a acomodar, cerrando los ojos se dispuso a dormir.

Eso fue hasta que sintió un pinchazo en su costado "Buenas noches Ayame-chan".

"Sisi, buenas noches" ella devolvió el pinchazo.

Y recibió uno de vuelta, sus ojos se entre cerraron.

Cabe decir que se durmieron hasta muy tarde.

...

Estaba tan aburrida, con todo el ajetreo de la fiesta de Naruto y su posterior desvelada la habían hecho olvidar totalmente que tenía que ir a la academia, no quería ir de ningún modo, pero su padre tuvo que interrumpir su asombroso sueño.

Y ahora estaba en la entrada principal deseando con todas sus fuerzas que ya fuera la hora de salir.

Con un suspiro se adentró en el edificio y llegó hasta su salón ubicado en el segundo piso, a su llegada algunas miradas se dirigieron a ella para después seguir con lo suyo, ella misma solo fue hasta su lugar y se sentó.

El sueño le estaba ganando y cabeceaba ligeramente, finalmente cedió y se recostó.

"¿Noche difícil?" una voz ligeramente alegre la cuestionó a su derecha, su respuesta solo fue negar aún recostada.

Ni siquiera tenía que levantar la mirada para saber quién era pero aún así lo hizo.

A su lado estaba su compañera de asiento Yuina, "No lo llamaría difícil, simplemente dormí muy tarde" su cabeza cayó nuevamente.

Yuina era lo más cercano a una amiga que tenía dentro de la escuela, esto se impulsó debido a que se sentaba a su lado. Aunque no podría llamarla realmente amiga porque, sin contar la escuela, no interactúa más con ella.

"Te veías muy emocionada estos días, ¿esa misma cosa es lo que te mantuvo despierta?"

Ella giró su cabeza en dirección a Yuina antes de responder "Si, podrías decir que el es la causa de todo", una pequeña sonrisa fue lo que quedó a sus palabras.

"¿'El'? ¿Todo ha sido por un chico?"

Sonrió internamente a eso, esta era una rara oportunidad de causar un malentendido y reírse un poco de ello.

"Sip, no pude evitarlo sabes, es tan encantador que logra que quiera hacer cosas así" trató de plasmar una sonrisa soñadora que no dejará a la vista su plan.

Su mirada perpleja valió la pena, "Entonces ¿Es algo así como tu novio?"

Ahí estaba, solo tenía que ser ambigua y dar a entender que si, sin confirmarlo realmente, "Es alguien a quien amo mucho" su anterior sonrisa se amplió más antes los ojos abiertos de Yuina y el rojo que oscurecía su rostro.

"A-amor?" Una cara roja siguió, se giró sin mediar una palabra más después de eso. El día transcurrió como de costumbre y no pasó mucho hasta su salida. Y para su sorpresa había alguien esperándola.

"Oi! Naruto-kun", saludo animadamente al pequeño rubio nervioso.

Recibió una respuesta con una mano ligeramente alzada. Rápidamente llegó a su lado, no sin su parte de miradas curiosas dirigidas a ella.

En otras circunstancias lo dejaría pasar si no fuera porque toda la atención parecía pesar en su pequeño visitante, así que en consecuencia tomó su mano y lo alejó de la escuela.

"¿Y bien~ que hacías esperándome?" su paso se redujo, ahora que se encontraban lo suficientemente lejos.

"Bu-bueno, solo quería mostrarte esto" en sus manos había un pequeño monedero... ¿Con forma de rana? "Cuando volví esta mañana a mi apartamento encontré esto envuelto en mi puerta, es lindo ¿no?"

"Es muy lindo, ¿sabes quien te lo dio?", esa fue su primera pregunta después de ver un monedero con una forma tan peculiar.

"Realmente no, solo decía que era para mi", una mueca de incertidumbre cruzó su rostro, "Me gustaría saber quién fue, así podría darle las gracias"

"Quien sabe, puede que el próximo año también te regale algo, estoy segura que podrás atraparlo entonces" un guiño, o bueno, el intento de uno siguió a su declaración.

Una sonrisa se formó en su pequeño rostro y abrazó con más fuerza el monedero.


Cómo están!? Yo un poco estresado, este semestre estuvo horrible, se me hizo súper difícil y apenas es el 4to y ya estoy jodido, auxilio.

Que por cierto, el 27 de abril se cumplió un año de que empecé a escribir este fic(En wattpad obviamente), tanto tiempo y apenas van el séptimo capitulo, hermano.., de igual forma, gracias a los que les gustó este fanfic experimental, es mi segunda vez escribiendo algo y mi primera vez escribiéndolo con ganas así que espero que hasta ahora les haya estado gustando.

Bueno, volviendo a lo que nos compete y les interesa, lo dije al inicio, estoy realmente avergonzado de haber tardado tanto, soy alguien poco creativo, los primeros capítulos son fáciles porque eran las bases y ya las tenía definidas, ahora quiero cambiar algunas cosas pero afectaría todo así que lo dejaré así.

Este capítulo no es de mi total agrado, siento que pudo ser mejor para lo que tarde, pero espero que no los decepcionara con mi mediocridad. Espero que les gustara un vistazo al día a día de Ayame, en este caso en la escuela, no siento que sea tan relevante por eso puse muy poco, pero si les gusta la idea de ver más de eso me tomaré mi tiempo para que salga bien.

Como dije antes y en mi perfil, nunca abandonare esta historia, aunque me tarde mucho, sepan que siempre habrá nuevo capítulo hasta terminarlo.

En fin, creo que toqué todos los puntos relevantes. Me despido

– Dan-ker Night fuera