Aquel primer día de la semana parecía un reinicio para el equipo de actores.

Heero entró a la sala de lectura con un café caliente tocando sus labios y leyendo su guión concentrado. El bullicio de las conversaciones de sus compañeros lo hizo levantar la vista y un golpe en su espalda casi lo hizo derramar el líquido.

- ¡Heero! viejo hasta que apareces - saludó Duo - ¿cómo estuvo ese golpe en la cara?

Heero lo vio de reojo en dirección a su asiento sin contestar.

- Estás muy concentrado - observó Dúo.

- Así deberías estar tu dado el cambio de guión. - respondió Heero sin verlo y bebiendo su café.

Wufei y Quatre murmuraron voz baja sobre sus guiones acercándose.

- Nos enteramos de todo - comentó Wufei.

La frase del chino incomodó a Heero haciendo que levantara la vista.

- De tu pelea con Treize y la llegada de Tomino-san - aclaró Wufei.

- Ah, eso - respondió aliviado

- ¿Te parece poco? ¡creí que te tomarías tu rol protagónico más en serio! -gruñó Wufei -esto prueba que yo debí quedar en tu lugar.

- Calma ustedes dos - interrumpió Quatre suspirando - ya basta de discusiones en este...

En ese momento, se abrieron las puertas del salón. Tomino entró con ímpetu frente a todo el elenco, acompañado de Katsu y su asistente. Más otro chico llevaba consigo los cuadernillos a repartir.

- ¡Atención todos! - grito Katsu - ¡Vamos a comenzar!

Desde la otra esquina se acercó Treize y Miliardo. Trowa se sentó al lado mientras que por el otro Wufei no dejaba de ver a Heero con recelo.

Los guiones comenzaron a pasar por sus manos hasta que se saltaron aquel asiento que tenía el nombre de la protagonista de la serie solo dejándole sobre la mesa el correspondiente. Nadie quiso levantar el punto de que faltaba alguien importante en esa silla.

Heero vio de reojo el lugar vacío sin inmutarse preguntándose quién le entregaría ese cuadernillo a la ausente para que se actualizara de lo hecho ese día.

-Comenzaremos en la página 21 del nuevo llamado guión III de gundam Wing - anunció Tomino - quiero aclarar que este es el definitivo, no aceptaré más cambios.

El sonido de las hojas se escuchó en medio del silencio mientras Nami contaba a los presentes susurrando más alto de lo normal.

- Parece que alguien se ha quedado dormida hoy...

Todo el cast levantó la vista ante la burlesca forma de la asistente. Era evidente que el puesto de Relena Darlian estaba vacío, pero no era necesario recalcarlo.

Heero no se urgió, estaba advertido de su ausencia, ella misma se lo había comentado esa mañana por medio de una llamada telefónica y sabía que no era el único en ese lugar al tanto de la situación.

*Flashback*

El estaba en la ducha caliente, el vapor empañaba los vidrios del baño y apagó el agua para después tomar su toalla la cuál amarró debajo de sus oblicuos tonificados. Justo en ese momento, el teléfono que había dejado al costado del lavamanos vibró llamando su atención. Era un número desconocido , pero al contestar reconoció aquella voz suave que erizó su piel al segundo.

- ¿Heero?

Su voz dudosa lo preocupó.

-Relena...

- Disculpa me conseguí tu número. ¿Te molesta?

-Para nada.

Su voz dudosa lo preocupó.

-¿Estás bien? - preguntó él.

- Si, si, está todo bien, solo llamaba para contarte que hoy no iré a la lectura en Sunrise.

- ¿Por qué? ¿estás enferma? -apresuró a preguntar preocupado.

- No, no,estoy perfectamente... solo me pareció pertinente decírtelo también. Quiero decir, mmm -dudó- que ya informé a sobre mi ausencia a la producción y me pareció pertinente que tú también supieras.

Él palpó su pequeño orgullo al notar que lo llamaba especialmente para decírselo, pero su interés fue mayor. No fue necesario preguntar por su falta a la lectura porque ella siguió hablando con su voz delicada y sombría.

-Ho- Hoy es el aniversario de la muerte de mi padre y he decidido asistir .

La voz de ella no parecía especialmente convencida, más bien auto-obligada. Podía percibir un dejo de temor en su tono.

- ¿Y estás bien con eso? - pregunto Heero mojado mirando su reflejo empañado.

-Si eso creo, es solo qué...mmm.

Escuchó esa voz vacilante otra vez. Ya reconocía cuando algo no andaba bien.

- ¿Qué? - insistió él.

- Mm Olvídalo...

-Relena...-volvió a insistir.

-Es es difícil para mí plantar cara frente a mi pomposa familia - soltó de una sola vez - y supongo que eso me pone nerviosa.

-Ya veo. Al menos tus nervios hacen que vuelvas a dirigirme la palabra.

El impasse de aquel condón roto generó una pequeña discusión luego de haber estado juntos en la desenfrenada pasión. Relena lo vio con reprimenda y el recibió sin chistar su molestia. Ella terminó diciendo que tomaría una de esas píldoras como prevención, pero eso no aminoró el asunto. Luego de eso, no tuvieron más tiempo para estar a solas. Durante el retorno de las grabaciones en la montaña apenas pudieron cruzar unas cuantas palabras de despedida.

- Lo siento, no fue tu culpa - respondió Relena - exageré con "ese asunto".

Heero suspiró saliendo de su baño hasta su armario. Ya no le importaba el famoso tema del condón, si no la falsa calma de la chica al otro lado del teléfono.

-Relena, si necesitas hablar, solo llámame.

- Gracias.

*Cierre Flashback*

En la sala de lectura de guión,los dichos del asistente calaron en los demás, para colmo Katsu también pregunto a viva voz.

- ¿Dónde está Relena?

Pero Tomino carraspeó su garganta para llamar la atención de todos y dar calma al equipo.

-La señorita Darlian tiene un asunto importante que atender hoy, no estará disponible, queda oficialmente excusada, por favor comencemos que el tiempo es oro.

Todos quedaron sorprendidos ante la aclaración de Tomino-san. Seguramente se preguntaban cómo él sabía de la ausencia de la actriz antes que el mismo director y su asistente. Esos dos también se vieron de reojo simulando la sorpresa de los dichos.

Heero escuchó los susurros de Duo a su lado.

- Definitivamente la princesita ya parece reina.


La limusina que envió Mareen para su hija llegó puntual. Relena se vio al espejo con su vestido negro y su cabellera ordenada. Sus guantes eran lo único blanco que acompañaba el atuendo oscuro.

Viajó en el vehículo retorciendo sus dedos hacia el cementerio. Al entrar ella dió cuenta de la prensa apostada en el exterior. El camino hacia el sector del mausoleo familiar estaba atiborrado de autos estacionados, así que tuvo que bajarse y caminar por el parque hacia el exclusivo sector de los Darlian.

El tumulto de gente era cada vez mayor hasta que al llegar a la tumba. En medio de focos y personas vio la preparación: en el lugar habían sillas en primera fila, micrófonos y un altar con la foto de su padre.

Relena Apretó su pequeña cartera y sumó unos lentes oscuros a su cara para evitar ser reconocida. Su oculta presencia duró poco, ya que al pasar entre personas ( políticos sacando provechos de las cámaras y parientes lejanos) una voz desagradable la llamó entre la gente.

- !Prima estamos aquí!

Dorothy vestida con un provocativo vestido negro y sombrero hizo señas. Relena se acercó molesta de que los ojos de todos se clavaran en ella. Se fue hacia la primera línea de puestos posicionándose al lado de su madre.

- Relena Hija querida, que bueno que viniste.

- Si, aquí estoy madre - contestó seria.

Relena solo asintió tragando su mordaz respuesta que solo pasó por su mente. Prefirió ser apacible esperando que el sacristán comenzara la misa al aire libre lo antes posible. Ella vio a su alrededor reconociendo algunos tíos, autoridades e incluso parientes opositores a las políticas de su padre. Guardó la calma pensando en la hipocresía de la gente, pero más se molestó cuando se dio cuenta que todo parecía un evento social alrededor de una tumba.

Luego de una ceremonia extensa, la madre subió al podio a decir palabras de agradecimiento a todos los asistentes al terminar. Muchas personas se acercaron a la tumba dejando flores alrededor tapando gran parte de las escaleras del mausoleo.Relena agradeció que todo fuese así de concreto y mirando su reloj calculó que pronto podría retirarse, pero su madre agregó que los asistentes estaban invitados a un breve cocktail en la explanada del parque cementerio y eso la indignó.

- Cambia la cara primita, pareces amargada - dijo Dorothy abanicandose - ¿Acaso haz tenido malos días ?

- Es una cara apropiada para un aniversario de muerte ¿no crees?- zanjó

- Si, pero no olvides que hay cámaras sobre nosotras -Dorothy saludó a una persona a la distancia - ah, olvidaba que tú vives de eso, para ti ya es normal exponerte como la actriz que eres. Te espero allá... primita.

Dorothy se alejó con cara burlesca hacia la explanada del cocktail, allí levantaron una carpa para proteger a todos de los tenues rayos del sol, los cuales cada vez eran menos intensos entre nubes cargadas de agua que amenazaban el día.

De las esquinas del lugar , mozos comenzaron a servir comida a los invitados. Al menos doscientas personas estaban presentes en la zona de eventos del cementerio.

"Eso es ridículo"pensó Relena. El aniversario de muerte de su padre era una excusa solamente para a una gran reunión social al aire libre. Incluso había una banda de música orquestada que ambientaba la gran reunión.

Uno de los mozos ofreció una copa de espumante la cual Relena bebió de un trago con amargura para enfrentar las miradas de interés de todos.

De pronto ella fue abordada por parientes que comenzaron a hablar de sus vidas y preguntándole sobre la suya. Relena trató de apartarse, pero chocó de espaldas con el Duque Dermaill, abuelo de Dorothy.

- Vaya, pero mire a quien tenemos aquí - saludó el viejo.

- Duque...- miró con recelo la joven.

- Hemos tenido pocas noticias de ti, Relena. ¿Cómo haz estado?

- Perfectamente.

- Estás más alta, por supuesto ya eres toda una jovencita.

- Más que eso, ya tengo mayoría de edad - aclaró ella - y que extraño verlo hoy aquí, creí que no le agradaba mi familia, en especial mi padre.

La cara del duque se desfiguró por un segundo ante la extrema sinceridad, pero disimuló ante el resto de los acompañantes del grupo.

- Pero que dices, tener desavenencias de opinión no significa no haber apreciado al viceministro- dijo con risita falsa - quizás tenga una mala idea de los hechos, eras muy pequeña Relena.

Ella quiso gritarle, pero guardó compostura agregando amenazante:

- Se de lo que hablo, querido duque Dermaill. Con permiso.

Relena se apartó de ellos tomando un espumante de la bandeja del repartidor y bebiendolo hasta el fondo con desquite, deseó salir de allí cuánto antes, pero su madre interceptó su camino mientras conversaba con un grupo de mujeres de alta sociedad.

- ¡oh Relena! Hija la señora noventa quería saludarte.

Ella se detuvo solo porque aquella mujer tenía su respeto. Fue muy amable cuando su padre la llevó a un viaje a Italia y se hospedarnos en su hogar años atrás.

- Relena, estas hermosa.

Aceptó el halago con una reverencia sintiendo el leve mareo producto del alcohol.

- Es un gusto volver a verla ¿Cómo está Sylvia?

- Ella está bien, lamentó no poder venir, pero está en periodo de exámenes.

-Es comprensible, ¿estudió ballet finalmente? - preguntó Mareen - ¡qué hobbie tan refinado y femenino!

- Es más que un hobbie, pronto se graduará, está dando lo mejor para poder entrar al ballet ruso - explicó la señora noventa - Y dime Relena ¿Sigues con la actuación?

Ella asintió orgullosa ante la cara de espasmo de su madre.

- Actualmente trabajo en la producción del estreno de sunrise del próximo semestre.

- ¡Ya Eres toda una actriz de renombre! Felicidades, sé que Sunrise es...

- ¿A-actualmente? - interrumpió Mareen dudosa - ¿Sigues en sunrise?

- Por supuesto, como ya sabes es mi trabajo madre...

La señora noventa comprendió la tensión del asunto jugando con su bastón.

- Me alegra que estés logrando tus metas, sin duda tu padre estaría muy orgulloso de ti. Estaré atenta a tu debut en televisión, Relena.

Relena no pudo evitar una sonrisa resignada ante la señora. Pocos le decían eso en un entorno de materialismo y falsedad. La señora noventa se fue caminando con su bastón y ella quiso seguirla, pero su madre la tomó el brazo deteniéndola.

- Borra esa sonrisa triunfadora Relena - dijo en voz baja.

- ¿Madre?

- Hasta cuándo seguirás con eso de la actuación, todo tiene un límite.

-Mi dedicación no tiene límites ¿Crees que abandonaría mi trabajo? - contestó indignada - eso me mantiene hoy.

- Una mujer de alcurnia como tú no tiene que dedicarse a una profesión de ese calibre. Mira como hablas, no necesitas que nada te mantenga.

-Por eso mismo que dices lo hago, la fortuna de mi familia no tiene que mantenerme.

Relena sabía hacia donde iba la discusión otra vez. De un tirón hizo que su madre la soltara del brazo. Algunas personas se dieron cuenta de la tensión.

- Ya basta de cuestionamientos a lo que hago - agregó molesta.

Se alejó entre la gente a paso decidido buscando salir del gentío.Pero más familiares entorpecieron su paso llamándola. Tomó otra copa de un mesero y bebió. Los ojos de los políticos se posaron en la joven y ella no pudo evitar sentir que el mareo se intensificó.

"Pobre niña" creyó escuchar "no es esa la hija" "¿La rebelde?". "dicen que estudió actuación" "¿Seguirá los pasos de su padre?" " escuché que ahora es pobre como una rata".

Relena apresuró el paso sobrepasada por los murmullos y Dorothy la interceptó.

- ¿A dónde vas?

- Ya tuve suficiente de todos ustedes.

La chica se sintió mareada por el licor sin embargo sé sentía ofendida por la algarabía en un día tan significativo. Dando un trago a su copa, suspiró cruzando el espacio hasta tomar uno de los micrófonos de los violinistas. Por la impresión la música se detuvo sorpresivamente y todos miraron hacia la banda.

Relena suspiró nerviosa, pero levantó la voz haciendo eco en los parlantes.

- ¡¡Si realmente desean honrar la memoria de mi padre, si realmente lo apreciaban en vida todos ustedes deberían seguir apoyando sus ideales!!

Un murmullo se levantó entre las personas.

- ¡El era un político correcto, fuera de todo tipo de corrupción que hoy vemos en el congreso. Un ejemplo...y ustedes solo buscan tomar beneficios manchando su nombre y aprovechándose de su imagen!

Mareen se acercó avergonzada para tratar de detenerla.

"¡Relena detente!" chilló ofendida, pero su hija prosiguió:

- ¡Espero que al menos este mensaje les llegue a aquellos traídores detractores que provocaron su muerte!

El murmullo de impresión fue altísimo. "Pero que está diciendo" "es una ofensa" dijeron " "¿está insinuando que lo asesinaron?".

Relena soltó el micrófono que cayó haciendo un chirrido en el audio. Después se alejó de la explanada tirando la copa al pasto y caminando hacia la tumba de su padre que se ubicaba lejos de la vista del evento. De un impulso marcó su celular mientras las primeras chispas de lluvia comenzaban a caer del cielo. No quería llorar, se negaba a llorar.

La voz de Heero sonó al otro lado del teléfono.

-Relena.

- Heero... Yo...yo...

El chico percibió esa voz duditativa más temerosa que esa mañana y que ahora parecía quebrarse. Él no esperó más señales ni explicaciones, simplemente dijo:

- Iré por ti.


Heero bajó del taxi en la entrada del cementerio en contra de un tren de personas que caminaba saliendo del lugar. Vestían formalmente, por lo que supuso que todos retornaban de la conmemoración de aniversario. La amenazante lluvia estaba provocando que todos se retiraran antes de lo previsto. Agudizó la vista tratando de distinguir una cabellera tono miel entre el gentío llegando hasta el mausoleo lleno de flores, pero no la encontraba.

En en el centro de la tumba había un atril con una foto de marcos dorados, sin duda era el viceministro Darlian quien aparecía en esa foto. Miró alrededor, pero pocas personas quedaban en el lugar.

- ¿Joven? - lo llamó un voz.

El volteó. Una mujer adulta vestida de traje negro lo vio de arriba abajo. No la culpó, él admitía no estar vestido para la ocasión usando jeans y chaqueta de mezclilla.

- ¿Necesitas algo jovencito? - preguntó ella fríamente.

Heero guardó silencio negando con su cabeza viendo cómo ella subía los escalones del mausoleo para tomar el cuadro del viceministro Darlian. Él supuso quién podría ser aquella señora, pero prefirió no preguntar e ir por su objetivo.

Silente, Heero continuó su camino por el cementerio mientras las gotas se volvían más copiosas. Caminó entre las tumbas dejando atrás a la señora Darlian y las personas que se despedían de ella.

Heero se preguntó cómo encontraría a Relena en ese lugar tan extenso, así que tomó su teléfono para marcar su número. No fue necesario contestar, el sonido de su espera en el móvil rebotó cerca entre los matorrales cercanos. El sonido lo guío hasta salir del sendero cruzando por sobre un arbusto. Pudo ver a una chica abrazando sus rodillas a los pies de un árbol.

Ella levantó su cabeza al reconocerlo.

- Hola - susurró Relena débilmente.

- Hola.

Heero se acercó arrodillandose examinando su rostro. Tenía un poco de maquillaje corrido y su cabello algo húmedo por el chispeo de la lluvia.

- ¿Un día difícil? - preguntó él.

- Creo que lo arruiné más.

-Vámonos de aquí.

Heero la levantó de un tirón pero Relena se resistió.

- Espera, ¿Ya se fueron todos?

- ¿Quiénes?

-La gente del evento, no quiero cruzarme con ellos de nuevo.

- Tendrás que hacerlo si quieres que salgamos de aquí.

Relena se levantó tambaleándose apoyándose en Heero. Sacudió su vestido frotando su cabeza.

- Bebí un poco de champagne

- ¿Así? Eso explica tu aroma a alcohol.

- ¡Heero!

Relena le pegó en su hombro suavemente a punto de sonreír ante su ironía. Sintió que él la aferró de su cintura y tristemente ella susurró.

- Por favor sácame de aquí, Heero, cuando todos se vayan.

- Está por venir una tormenta.

Las nubes tronaron amenazantes. La lluvia comenzó intensamente mojando sus cabezas.

- Vamos - insistió él.

Ante una Relena resignada, Heero recibió el cuerpo de la joven siendo apoyo. Por primera vez, desde el poco tiempo que la conocía, la vio sin defensas casi como una niña vulnerable que se sentía herida. La rodeó con su brazo contra si mismo y juntos caminaron hacia la salida. Ella no veía el frente más bien iba atenta los pies sin levantar la mirada, pero él advirtió que cerca de la entrada del cementerio aún quedaban algunas personas.

Al pasar por el umbral, la misma mujer que estaba en la tumba del padre de Relena, la llamó.

- ¡Relena hija!

La actriz levantó su rostro perdido y decepcionado viéndola con resignación. Omitió las vistas extrañadas de su madre y su prima que quedaron sorprendidas al verla tan bien acompañada.

- Ya me voy, madre.

- ¿ Acaso te vas con ese joven? - preguntó preocupada Mareen.

- Así es ¿Tienes algún problema con eso también? - contestó fría.

Los dos siguieron caminando hacia el taxi que los esperaba cerca de la entrada. Dorothy observó la escena con curiosidad advirtiendo del apego y protección del muchacho. Una leve sonrisa se dibujó por la comisura de sus labios.

- Mmm me pregunto... - susurró entregando una evaluación al joven - que cercanía tiene ese joven tan apuesto con mi primita, tía Mareen.

- Yo no lo sé - respondió Mareen quebrándose - ya no sé qué esperar de las actitudes de Relena.

- No se preocupe, como sea lo averiguaremos.

Dorothy lanzó su última vista curiosa cuando Heero que ayudó a Relena subir a la parte trasera del taxi. Luego él, antes de subir, asintió a modo de saludo frente a la madre de Relena y su prima. Fue un gesto de simple educación que dedicó antes de que el vehículo partiera.

La tormenta tomó vuelo mojando las calles. El taxi se metió en un embotellamiento al ingreso del centro de la ciudad y la pareja en el asiento trasero guardaba silencio.

El chico sintió el pesar de la cabeza de Relena en su hombro izquierdo que lentamente fue cediendo más hasta dormitar a su lado. El aroma a su perfume lo envolvió y él inclinó su cabeza sobre la de ella percibiendo sus cabellos en la mejilla.

- ¿Volverás a Sunrise hoy? - susurró Relena.

- No lo sé.

- La lectura de la tarde comenzará pronto...

- Así es. Estoy pensándolo.

Los párpados de Relena se hicieron más pesados cayendo completamente dormida en el hombro de Heero. Al llegar a la zona del edificio de Relena, él la ayudó a descender del vehículo llevándola hacia la entrada, pero la vió tan somnolienta que fue su apoyo sacando las llaves de la reja del primer piso. Finalmente subió con ella al departamento mientras seguía usándolo de apoyo en el amodorramiento.

Al abrir la puerta, el pequeño gato fue a recibirlos y eso despabiló a la actriz que soltó su cartera al suelo y lanzó sus tacones al rincón con desgano. Heero no la vió bien, por lo que dudó en dar la vuelta.

- Estaré bien - dijo ella sin ánimo.

Heero levantó una ceja. La forma en que lo decía no convencía a nadie. Exhaló paciente acercándose a la chica tomando su rostro. Acercó su faz a la de Relena quedando a centímetros de su boca.

- Sácate esa ropa mojada - ordenó él suavemente.

Ella lo vio con suspicacia preguntándose si eso era una ardiente provocación.

-No es lo que crees - suspiró Heero- te resfriarás si sigues usándola.

Relena levantó los brazos sin hacer ningún esfuerzo. Heero entendió el gesto y abrió la cremallera de su vestido para sacarlo por arriba. La ropa interior de Relena quedó a la vista y él tuvo que hacer un esfuerzo para no ir directo hacia esos delicados senos. No era el momento.

La joven apoyó su cuerpo contra Heero. Ambos se quedaron silentes en medio de la sala del departamento escuchando el sonido de la lluvia y los truenos en el exterior.

-Mi pijama está detrás de la almohada de mi cama - murmuró Relena.

Heero se extrañó que siendo apenas media tarde ella quisiese ir a la cama, se veía realmente cansada.Él la tomó como una delicada princesa en sus brazos y ella se apegó a sus duros pectorales agradecida de no hacer ningún esfuerzo.

Heero entendió que por más que ella dijese que estaba bien, no tenía ganas de quedarse sola. Una vez en el cuarto, tiernamente abrió las mantas de la cama, la vistió con su camisa de dormir y la tapó con el edredón.

Relena entrelazó su mano con la de Heero y él no tuvo forma de escapar. Se recostó a su lado dejando su nariz a centímetros de la respiración de la actriz, viendo cómo lentamente cerraba sus ojos.

- Heero, tienes que ir...

- Hn.

- la lectura...

- Shhh - la silenció suavemente.

Lo dijo cuando sus párpados caían, eso no fue convincente para el actor.

Con la mano que le quedaba libre, él tomó su teléfono para enviar un mensaje de aviso que informaba que por la repentina tormenta se veía imposibilitado de volver a los estudios Sunrise

Horas después.

Los dos yacían en la cama de Relena. Ella estaba por debajo de las mantas mientras él por sobre el cubre camas vestido a su lado. La lluvia comenzó a declinar en el exterior, pero el frío se hizo sentir por lo que ambos apegados tomaban el calor de su cercanía.

- Así que eso les dijiste - concluyó Heero.

- Sí - contestó melancólica - mis intenciones de pasar desapercibida se fueron al tacho de la basura.

- Toda una rebelde. Me pregunto si te inspiraste en alguna escena de cierta serie.

- Juro que no.

Los dos se vieron suspicaces y una leve sonrisa se cuadró con Relena.

- Bueno, quizas un poco.- admitió ella acurrucándose con la colcha - Mmm... es solo que estaba muy molesta.

- Enojada eres insoportable, pobre gente.

Las ironías de Heero estaban a la orden del día, Relena no sabía si era por la confianza innata que crearon en ese poco tiempo, pero el chico serio de las primeras semanas de trabajo estaba lejos de aquel chico recostado en su cama. Para que decir sobre la ternura, desde aquella noche caliente en su apartamento se comportaban como cómplices amantes que tenían una relación más o menos cercana.

- Te crees gracioso.- molestó ella.

-No me lo creo, lo soy - bromeó.

-Si si, Heero Yuy.

El pasó su mano por su mecha. dorada acariciando su mejilla y ella concluyó:

- Después de todo, no volviste a la lectura...

- Hn.

Ambos se miraron a los ojos esperando algo.¿Había llegado el momento en que él se retirara? ¿era necesario? se preguntaba Relena. En su ser interno deseaba que ese momento no llegase.

- Heero, tengo hambre. ¿cenamos comida china?

- Eso implicaría quedarme un poco más.

- No veo el problema.

Ambos sonrieron a gusto, pero el teléfono de Heero sonó irrumpiendo la complicidad y él contestó bruscamente sin dejar de mirarla. Había reconocido el número en la pantalla.

-¿Qué pasa?

-¡¿Heero donde estás?!

- Eso no te importa.

- Sé qué no, ¿a que hora llegaras hoy?

Heero se extrañó por esa pregunta, Duo ni siquiera se interesó por su ausencia a la lectura del guión de esa tarde. Algo tramaba.

- No lo sé - respondió - dame más información.

- ¡Oh vamos! es solo que...- Duo bajó la voz - planeo llevar a Hilde al departamento, eso es todo! ¿contento?

Heero vio a Relena desconcertado y ella hizo un gesto de pregunta. Ella no sabía quien era, si algun familiar o incluso otra chica con la que tuviera contacto.

- Sí.

- ¿qué dices entonces?

- Si quieres hacer eso, es tu asunto.

- Solo te lo advierto, es por si escuchas mucho ruido - agregó jactandose como bribón- no quiero que despues reclames porque no pudiste dormir.

- si sí, no deseo tanta información de a quién metes en tu cama. Adiós.

- ¡Conste que te lo advertí y...!

Heero cortó la llamada. El hecho de compartir un alquiler con Duo estaba siendo cada vez más incómodo.

- ¿Todo bien ? - preguntó Relena insegura.

- Si.

Ella quiso preguntar más, pero no sabía hasta donde entrometerse, después de todo, toda la cercanía que lograron no tenía formalidad y se dio cuenta que deseaba saber con demasía quien había llamado. Carraspeó su garganta.

-¿E-era algo importante?

- Solo mi compañero molestando.

-Oh, con que un chico... ya veo - dijo aliviada - y son muy cercanos ¿no?

- Físicamente, sí, demasiado.

Relena abrió más sus ojos ante esa aclaración ¿que significaba cercanos físicamente? ¿acaso él tenía gustos masculinos también?.

Heero entendió la confusión que pasó por la mente de su compañera y sonrió maliciosamente.

- Realmente hemos estado muy cerca - agregó misterioso- a veces me acosa todo el día.

- ¡¿eh?!

- Y me llama preguntando si regresaré a su cama.

- Heero, que diablos...

Él se acercó para darle un tierno beso en su cabellera antes de soltar al resolución a su broma con leve sonrisa.

- Era Dúo y es mi compañero de alquiler, Relena, ¿que creías?

Ella lo miró con indignación por haber caído. No sabía que él alquilaba junto a Dúo, es más no sabía muchas cosas de su compañero de trabajo además de que era un caliente hombre en la cama.

- ¡Po-podía ser un familiar también!- dijo apartando la mirada - o quizás una chica...

- Sí, eso es cierto, pero, ya estoy con una aquí, en una cama.

- ¡Para muchos eso no es suficiente! - contestó un poco celosa y curiosa.

Heero volvió a acercarse a la joven llevándola contra su pecho y acomodándose más cerca.

- Para mi lo es - agregó un poco acalorado.

Heero notó el alivio de la tensión del cuerpo de Relena entregándose. Cada vez esa chica traspasaba límites y tocaba más su corazón. Definitivamente esto estaba más que gustándole.

- Relena...

- ¿Sí?

Él pensó en decirlo formalmente, soltar lo que llevaba pensando desde que sintió la preocupación de perderla como co-protagonista. Era muy poco tiempo juntos sin embargo habrán cruzado los límites con sigilo y pasión.

- ¿ No ibas a pedir comida china?

- Toda la razón.


La lluvia cesó a la mañana siguiente. Relena se despertó aprisionada sin poder moverse y al abrir sus ojos recordó la noche anterior y quién estaba abrazándola. Sintió el cuerpo caliente del chico detrás de ella, su respiración en la nuca junto a su característico aroma. Sonrió rememorando.

La comida china había llegado un poco después de su conversación y preparó la mesa para comer. Fue una conversación amena que la sacó de sus pensamientos de pesar por el aniversario de muerte de su padre. Pudo conocer un poco más de él y las anécdotas de Heero conviviendo con Duo. Realmente el chico profesional parecía más un joven que vivía cosas como cualquiera de su edad.

- Así que Duo es bastante alborotado - comentó ella - y tan inocente que se ve.

- Como tú.

- ¿Yo?

- Tomar el micrófono para asustar a la gente también es de alguien alborotado, Relena.

Relena bebió su jugo pensándolo. Horas atrás le hubiese molestado ese comentario, pero por extraña razón no quería replicarle. Le agradaba completamente la presencia del chico en su apartamento.

- ¿Es demasiado pedir que te quedes conmigo está noche? - preguntó un poco sonrojada - después de todo él no desea que vuelvas y...

Calló. Tampoco quería parecer una desesperada, pero dada la confianza se atrevió a expresarlo.

Heero sonrió ante la petición que ella tomó como aceptación.

Fue así como despertó envuelta en sus brazos e increíblemente había dormido como nunca. Después de comer, los dos habían caído exhaustos sin ni siquiera aprovechar la noche juntos. Solo dormir sintiendo sus cuerpos muy cerca.

Relena volteó lentamente para mirarlo. Se veía tan inocente,casi como un niño en su quinto sueño. El chico tan solo ocupaba su camiseta y se sacó los pantalones para meterse en su cama al no tener ropa de dormir . Tentada bajó las manos metiendo por debajo para tocar sus pectorales y pudo sentir aquella zona erecta muy cerca suyo. Quiso bajar sus manos por sobre sus calzoncillos para tocarlo llegando al borde de su ropa interior, pero él se acomodó otra vez aprisiónandola como si fuese su almohada favorita.

De pronto, ella sintió las manos de él en su muslo. Parece que lo había despertado.

-Lo siento - susurró Relena.

- Nnnn...

Heero siguió con los ojos cerrados aunque había despertado antes que ella. Fingió no estar atento a los movimientos de Relena, pero dormir toda la noche cerca sin tocarla ya lo estabadesesperando.

Acarició su pierna suavemente sintiendo su tersa piel y lentamente fue subiendo su camisón de satén por debajo de las mantas buscando la aprobación de la joven. De pronto advirtió de las manos de ella acariciando su miembro duro por sobre su ropa interior.

Heero abrió los ojos murmurando:

-Buenos días.

Los luceros celestes de Relena fue lo primero que vio y le encantó. Estuvo a punto de besarla para pasar a la acción, pero...

En ese instante la alarma de la joven sonó y ella estiró su mano para apagarla. Ese acto la alejó de su pecho.

- Debemos ir a Surise - dijo Relena bostezando.

Abrió las mantas para sentarse en la orilla de la cama, pero rápidamente Heero la abrazó arrastrándola hacia las sabanas. En un instante besó su cuello y a los segundos ya estaba arriba de ella.

La actriz sonrió entendiendo lo que él deseaba sin poder huir porque también lo quería. Sintió los besos voraces en su clavícula, luego pasaron por medio de sus pechos e impulsada por las ganas ella corrió su camisa de dormir para empujar a Heero hacia su seno izquierdo. Gimió al percibir la lengua en su pezón.

Otra vez, ambos sabían que tenían poco tiempo y que posiblemente llegarían tarde al trabajo. Relena bajó sus manos al miembro de Heero comenzando su juego con las manos y dando cuenta que estaba completamente preparado. Los hombres solian estarlo siempre al despertar.

Heero subió a sus labios para ciegamente llevar la mano a la entrepierna de ella. Al gatillarla sintió su humedad caliente y palpitante dudando si era muy pronto para ir adentro, pero ella guió el miembro cerca de la zona abriendo más sus piernas.

Este sería otro fugaz encuentro cercano bajo la presión del tiempo y ambos lo entendieron así.

-Hay un condón en mi cajón- dijo desesperada.

Heero fue por él registrando apurado. Al abrirlo, lo acomodó bajando su ropa interior y poniéndolo en su lugar.Luego fue posicionandose sobre ella entrando de un golpe hacia adentro y Relena gimió de placer.

Fue así que él, mirándola a los ojos, comenzó a entrar una y otra vez con fuerza.

- Uhm! uhmnmmm! - gimió Relena.

Los quejidos de ella no ayudaron a su resistencia. Heero fue hacia el pezón de la chica succionando mientras relentizaba los movimientos, pero estaba como un loco y ella gemía.

- ¡Sigue! - rogó Relena entredientes y muy caliente - uhm! uhmmm!

Al tener libertad de gritar en ese espacio de confianza, parecía la dominadora del momento, lo que excitó más a Heero. Él palpaba como se mojaba ella en el interior y como palpitaba su punta a punto de explotar. Trató de aguantar, pero ella en su sensual pijama de satén era irresistible, sus gritos eran alentadores y tuvo que prepararse para que el rápido momento tuviese el final esperado. Siguió moviéndose sobre ella palpando sus paredes en su glande y apretando con sus dedos los pezones duros.

-Uhhhhm!!!!Aaa! ¡Heero!

Gritó su nombre de forma tan sensual que bombeó su pene a punto de desbordarse. Era exquisita, su cabello desparramado sobre las sábanas, sus pechos rebotando por el movimiento y sus labios mordiendose uno sobre otro lo tenían loco.

Él se separó del cuerpo de Relena tomando su caderas acercándola más y llevando sus piernas arriba. La atravesó en esa posición irresistible para ambos. Algo tenía esa forma que hacía la sensibilidad más perfecta. Fue entonces que ya no aguantó más. Como un desaforado él gruñó para expulsar su líquido.

Relena sintió como él entraba empujando todo adentro y gritó aferrándose a la almohada en su cabeza.

-¡¡Ammmm...hummhm!!!

Para Relena, ver la expresión de calentura y su bestialidad animal usándola como objeto de placer la llevaba al punto culmine. Sin querer gritó otra vez demostrando llegar al orgasmo absoluto y volvió a gritar su nombre con un quejido de placer. Ambos desesperados dieron cuenta de su cansancio por lo intenso del momento.

Él respiraba agitado cayendo a un lado de la cama mirando el techo asombrado por la rápidez y calentura de su cuerpo, mientras ella respiraba bocanadas de aire sorprendida de que la hicieran llegar tan rápido al cielo. Al mirarse agitados se sintieron conectados otra vez por segundos, pero la alarma mañanera volvió a sonar.

Relena, sin despegarse de los ojos azules prusianos de Heero, estiró la mano izquierda al velador tomando el móvil aún agitada. Solo un segundo miró el reloj abriendo los ojos asustada.

- ¡Mierda! estamos atrasados.

Ella se levantó rápidamente, pero en ese momento de alboroto, Heero la volvió a tirar sobre la cama. Le dió un beso con lengua hasta el fondo y que ella recibió con gusto para después bajar a su clavícula. Quería guardar ese aroma en su memoria olfativa.

- ¡Heero! - exclamó sonriendo.

- Lo sé. Estamos atrasados...solo un segundo más.

Él la volvió a besar para después seguirle el paso hacia la ducha.


Heero entró a la sala de lectura esa mañana con la misma ropa del día anterior bebiendo su café instantáneo. El sitio ya estaba lleno. Miró el reloj...al menos logró ser puntual.

La sala estaba con más personas de lo normal, llegaron nuevas personas al cast ya que comenzarían la lectura de la segunda parte de la serie. Incluso el viejo Pagan, al cual había visto muy pocas veces antes, estaba allí. De paso varios extras que tenían papeles fugaces.

Duo se acercó a Heero.

- vaya vaya, mira a quien tenemos aquí.

- ¿Qué? - respondió Heero levantando una ceja.

- No he dicho nada, viejo. ¡Tranquilo!

- Hnm.

Heero conocía sus gestos, sabía que preguntaría donde había pasado la noche, pero Duo se contuvo para no ser tan obvio. Por otro lado Quatre se acercó.

- Heero, estas escenas de acción son de nosotros. Cómo no volviste a la lectura ayer te cuento que regresaremos a la tierra según esta escena.

- Eso leí - respondió serio - ¿por qué? si destruiste una colonia completa, deberías pagar por ello.

- También lo pensé, aunque iremos a Sanc según el próximo capitulo, así que Relena volverá en todo su esplendor.. ah! y hablando del rey de roma ¡señorita Relena!

Quatre se dirigió a la otra esquina del salón. La actriz conversaba con Wufei, el cuál se hacía el interesante ajustando sus lentes.

- Me agrada la forma en que reincertan tu personaje - comentó el chino- es muy...

- ¡Relena! - interrumpió Quatre - me alegro de verte hoy, parecía que ayer nos faltaba su presencia, algo no brillaba aquí.

Relena se sorprendió ante el halago y de reojo creyó ver que Heero cruzaba sus brazos al escucharlo.

- Gracias por eso - dijo ella - muy...lindo.

- De nada soy un adulador profesional - bromeó Quatre guiñando un ojo - bien, creo que al fin tendremos escenas juntos. Lo esperaba... sabes...nuestros personajes merecen interactuar.

- Lo que es yo, parezco un fantasma, no existes en mi mapa Princesita - gruñó Wufei hojeando el guión.

- Espero lo reconsideren - agregó ella para aliviarlo.

En ese momento entró a la sala Noin y Miliardo discutiendo en voz baja. Parecían estar enfrascados en otra pelea más que seria. Guardaron la compostura saludando y sentándose en sus ubicaciones.

A su vez Tomino san entró solemnemente acompañado de Katsu y Nami. Tomaron posición en la cabeza de la mesa llamando a todos a o en cada reunión, el narrador era el director, Katsu, acompañado de Nami cuando se cansaba de leer. Fue así que empezó el contexto de la situación.

Tomino tomó la palabra.

- Este será mi último día en la lectura presencial, deseo avanzar lo más posible hoy para dejarlos en libertad de mi tortuosa presencia...entonces quedamos en...

Algunos rieron ante la broma. El siguió explicando.

- Finalmente ayer vimos cuando el protagonista queda absolutamente poseído por el sistema zero, pero no pudimos seguir leyendo lo que viene después por la falta de Heero, así que nos saltamos a las partes de Trowa y Katherine...pero ahora retomaremos en orden. Luego que él cae de su suit, Quatre lo toma percibiendo con su sexto sentido que el piloto 01 piensa en "alguien".

Las miradas se dirigieron a Relena entendiendo la indirecta. Heero clavó su vista en el guión evitando hacer lo mismo que el resto. La comisura de su labio se doblegó recordando que ya su personaje no solo pensaba en ella, si no que en la vida real le hizo el amor esa mañana.

Sin querer sonrió mordaz recordando el plan sigiloso que ambos acordaron para llegar a Sunrise.

Juntos tomaron un taxi afuera del edificio de Relena, pero él bajó una manzana antes para entrar por otro acceso, mientras que ella siguió adelante para entrar por la principal.

Tomino carraspeó prosiguiendo.

- Continuemos cuando Quatre y Heero llegan a la tierra. Por favor página 165, gracias.

El sonido de las hojas fue evidente en las mesas y comenzaron. Quatre exclamó su parlamento con su sentimentalismo habitual.

Ambos recitaron sus líneas, pasando por distintas peripecias bélicas, el protagonista cargado de confusión por su rumbo terminó tomando un gran barco enemigo junto al joven rubio.

- ¿Heero a dónde quieres ir? - preguntó Quatre.

- No me interesa ir a ningún lado...

Relena levantó sus cejas ante la frialdad de la frase pensando

"Mmm estoy segura que si te interesa volver mi cama".

Siguiendo las escenas, Quatre y Heero estaban enfrascados en la batalla, hasta que Heero quedó moribundo peleando adentro de un suit.

"Seguiré adelante y pelearé...incluso más que Relena, del reino de Sanc"

De pronto Quatre lo salvaba diciéndole que ya sabían su rumbo y que debían ir al Reino de Sanc. Desde el cielo la intervención en la lectura de Noin fue precisa.

- ¡Ese es el cañón del gundam de Heero! - dijo Quatre.

- ¡Si son los pilotos gundam, no tengo por que enseñarles cómo usarlo!

Nami tomó la palabra narrando la escena:

"En ese momento, Heero toma el cañón y lanza un gran disparo acabando con sus enemigos...y..." corte, continuamos con la siguiente escena... prosigo...

" Un avión baja hacia la pista de aterrizaje y una chica conocida para el piloto 01 se acercó a la nave"

- Heero...- exclama Quatre con alivio.

Nami siguió la descripción:

"El chico en brazos de su amigo mira hacia el final de la escalera y allí estaba ella, resplandeciente dando la bienvenida a su reino"

- Lo lamentó mucho señorita Noin...- intervino Paigan - ahora la señorita Relena tiene más probabilidades de descubrir la presencia del gundam.

- No te preocupes, ya pensaremos en otra solución, estoy segura que la sonrisa de ella aliviará todo el sufrimiento que estamos viviendo en nuestro reino.

Todos miraron hacia Relena que aparecía descrita en el guión, pero el capítulo acababa ahí mismo cuando los dos se miraban.

- Veo que no tengo que decir nada - comentó ella dando vuelta la página.

- ¿Quieres agregar algo al cierre? - preguntó Tomino - puedes sumarlo, si deseas.

- No, está bien, me parece preciso.

- !Un minuto...un minuto¡ - interrumpió Quatre - ¿si esos dos son canon no tendrían que ella arrojarse a sus brazos o besarlo? vamos, han pasado meses sin verse y ¿solo se darán un vistazo?

Un silencio cruzó la sala y ambos actores principales se miraron presionados. Por un fugaz segundo los dos sabían que rememoraban el acto de esa mañana.

- Lo pensaré - agregó ella un poco nerviosa- aunque un abrazo no vendría al caso, el piloto está débil y...

- Y este es un drama bélico - continuó Heero ayudándola.

- claro - afirmó Relena- y nuestra relación no ha avanzado tanto para...

-¡Tonterías! - interrumpió Duo - ¡desde la escena en que Heero la salva es que él la quiere y se nota!

Aquella escena a la que se refirió Duo era muy demostrativa. Recién llevaban una semana conociéndose y grabaron el indicio de una relación cuando la salvaba en el instituto.

-Apoyo a Quatre esta vez - continuó el trenzado- ¡aunque sea un beso necesita esta serie!

Tomino interrumpió:

-Relena, quedará a tu criterio -sanjó calmado - continuemos, aún queda lectura, ah por cierto notarán que saltamos las escenas de la señorita personaje de Romefeller que falta, el casting ya se hizo y las retomaremos la próxima hora. Hagamos un descanso.

La tensión de la mesa se relajó. Las sillas de movieron y varios se levantaron por un café. Sabían que tenían otro par de horas continuas de lectura por delante.

- ¿cansada? - preguntó Trowa a Relena.

- Para nada.

- Princesita, ¿te traigo agua? - preguntó Wufei condescendiente.

- No te preocupes voy por ella.

Relena se acercó al pasillo hacia el refrigerador sacando una botella, de lejos escuchaba la conversación de Katsu con su asistente.

- Al parecer llegó la chica que interpreta a la joven de Romefeller - comentó Nami - ¿la hago pasar?

- Claro.

Tomino conversaba con Miliardo y Noin.

- Creo que hay que dar más énfasis a los encuentros que tendrás con Heero - explicó - veo que tendrán varios enfrentamientos.

- Sin duda...- respondió Miliardo -

Noin se acercó a Relena en buenas migas para parlotear.

- Yo también creo que solo una mirada es muy poco...

Relena casi se atragantó con su agua.

- ¿Qué?! aaaa te refieres a eso - respondió Relena - no quiero hacer a mi personaje más arrastrada por el protagonista, ya es lo suficientemente obsesionada con él.

Noin rió ante la descripción.

- ¿Obsesionada? jaja sí admiro que su relación es extraña.

Noin vio de reojo al otro extremo de la sala hacia Heero.

- Por que no lo deciden juntos - agregó Noin - después de todo ambos son los protagonistas ¡Hey Heero ven aquí!

Relena desvió su vista para no parecer obvia en su sonrisa descarada. Ambos jugaban ese juego de distancias, pero sabían que se sentían demasiado cerca y muy cómplices.

- Conversabamos con Relena que es mejor que decidan juntos hacia donde va la relación de los protagonistas.

- Sobre eso, creo que ya es más que claro - dijo frío - demasiado claro.

Él hizo énfasis en la última frase.

- ¿Claro? - dudó Noin - yo lo veo ambiguo. Para el marketing debe ser clara las intenciones del protagonista.

- Es lo que querían en producción " Química ambigua" - comentó él bebiendo su café fingiendo no darle importancia - aunque si Relena decide darme un beso en la escalera del avión, no me quejo.

Noin quedó sorprendida ante la sinceridad del chico. Conocía su interés por la actriz, pero él parecía demasiado resuelto. Además Relena volvió a sonreír conectando con él. Ella le golpeó el hombro suavemente con el puño dando a entender la cercanía.

- No bromees con eso Heero - exclamó Relena aguantando la risita.

- ¿Qué?

- Basta jaja... o lo tomarán como una idea.

Noin los vio con análisis. Desde el viaje a la montaña que deseaba comprobar algo. Ellos tenían demasiada química juntos y ahora aún más. Entonces cayó en la cuenta que allí había más que un coqueteo. Definitivamente esos dos estaban en "algo". Carraspeó para hacerse otra vez visible ante ellos ( porque pareció ignorada por segundos) e interrumpió:

- ¿Heero, puedo hablar un segundo contigo afuera?

- Claro...

Pero en ese instante Tomino volvió a llamarlos a todos sin darles el tiempo necesario de salir. El equipo se ubicó en sus lugares.

- Tomen asiento, continuaremos y...

En ese momento Nami fue hasta él susurrando en voz baja asintiendo. La curiosidad de todos ante el misterio fue evidente.

- Tengo que presentarles a varios actores nuevos para la segunda parte de la serie, ellos tendrán un...

Pero la puerta se abrió de golpe. Un tacón rojo cruzó la línea de la entrada y una señorita de largos cabellos rubios, ojos celestes y cejas prominentes entró al salón.

- ¡Ay siento interrumpir! - dijo con voz inocente - ¡creí que ya estaba anunciada!

Su voz de suavidad fingida contrastaba con su presencia y prestancia solemne.

- No... - susurró Relena anonadada - no...

Ella soltó la botella de sus manos cayendo el agua al piso de la impresión. La mirada intrigante de su prima estaba directamente sobre ella.