Esta historia también me vino en un sueño, se desarrolla en el universo alternativo en que todos son humanos, aunque pueden imaginárselos igual como tortugas, mi favorita es la versión del 2012 en cuanto a diseños, de ahí me encantan las personalidades del 2007 y 2003, excepto la de Mikey que me gusta más la versión del 2012.

Las Tortugas Ninja no son mías, ahora pertenecen a Nickelodeon.

Adoro a Leonardo.

Detalles de los personajes:

Ethan: pelinegro, hijo de Leonora, 19 años

Anabelle: castaña, hija de Donatello y April, 15 años

Alexander: rubio, hijo de Miguel Ángel, 15 años

Eric: pelirrojo, hijo de Raphael y de Minna Von Kleist, 16 años

LoveOfDragons es la creadora de Minna Von Kleist

Espero que les guste lo que publicaré en esta historia :)


En el futuro…

La mujer se removía bruscamente en su lecho, presa de la obscuridad que en esa noche gobernaba tanto su corazón como su razón. El ceño fruncido, el sudor en su frente y los ligeros gemidos de miedo eran prueba irrefutable de su mal dormir.

Sueño

April sentía el humo ingresar a su cuerpo durante toda su carrera, sin embargo en su mente la idea de detenerse era semejante a un suicidio. Alguien la seguía, una persona a quien sus más primitivos instintos reconocieron como un peligro, y contra toda su lógica, había comenzado a correr aleatoriamente sin siquiera identificar al ser que la seguía.

La temperatura de su entorno aumento hasta casi sofocarla por completo, se dejó caer ya sin fuerzas y tocó su garganta jadeante. Abrió los ojos con asombro al sentir que su mano manchaba su cuello con una sustancia cálida, respiró hondo antes de separar el miembro de su cuerpo y levantar lentamente las palmas.

Su expresión horrorizada tardó unos segundos en dejar paso a las lágrimas, un solo recuerdo pasó por su cabeza, mientras que, casi inaudibles, varios gritos y llantos se arremolinaron a su alrededor, aumentando su volumen hasta mezclarse con el suyo propio.

Sintió un nuevo peso en sus manos, sus ojos cargados de lágrimas observaron el bulto blanco con curiosidad y confusión, intento remover un poco de la tela con sus manos ensangrentadas. Si era sincera, no había revisado sus manos por alguna herida porque sabía que no la había, así como también era conocedora de a quien pertenecía el rojo líquido en sus manos.

Finalmente, un pequeño rostro se dejó ver entre todo el revoltijo de mantas y para la mujer pelirroja, fue como si, repentinamente, los demás ruidos se hubiesen silenciado. El pequeño comenzó a abrir sus pequeños párpados, los cuales revelaron dos hermosos zafiros.

Una mano se posó en su hombro, devolviéndola a la realidad. Los ruegos desesperados se hicieron más fuertes que antes y, sin saber realmente de donde, alzó su rostro en busca de la persona que estuvo hasta hace unos segundos a su lado. No la encontró, asimismo el precioso bulto desapareció de sus brazos junto al escándalo a su alrededor.

April suspiró con cansancio, estaba consciente de que estaba en medio de una pesadilla, sin embargo eso no hizo que sus sentidos lo sintieran menos real, reunió valor e invocó esos recuerdos que había sellado tan profundamente en su mente. Se decidió a mirar uno de los últimos en su galería.

Un poco más de auto-tortura mental por esa noche, era como una raya más al tigre en aquellos momentos. Observó cada una de las expresiones de las doce personas en el lugar, incluyéndose por su puesto.

Espera… ¿Doce?

Regresó su vista estupefacta a cuatro figuras en la imagen, ganándose un horrible escalofrío en su espalda.

Fin del Sueño

April se levantó bruscamente de su cama, un mareo se apoderó de ella durante unos instantes en los que logró apaciguarlo, sus ojos recorrieron la habitación y se detuvieron en una cómoda cercana a la puerta, observó el marco con la fotografía sobre ella y soltó una carcajada histérica debido a la ironía que existía en la vida.

No podía estar pasando.

Recuerdo

-¿Sabes? Ahora que lo pienso… ese chico podría haber pasado por tu gemelo

-¿Por qué lo dices?

-Se parecía mucho a ti, al menos en sus ojos, eran como dos gotas de agua

-¿De verdad?

-Síp, incluso –tomó un poco de café- Cuando supe que llegó del futuro, por un instante, llegué a pensar que ese chico… -le sonrió emocionada y algo avergonzada- ¡Bueno...! ¡Es que hasta casi me atrevería a decir que era tu hijo! ¡Estaba súper feliz, porque creí que si eso fuera cierto, entonces tendrías tres hijos más, o algo así!, quiero decir… ¡En verdad se parecían mucho! Pero eso es imposible, además… -observó el vientre de su amiga con cariño- Me encanta la idea de tener una sobrina… ¡Una chica más para el gremio!

Leonora solo rio contenta, a la pelirroja le recordó mucho a Miguel Ángel con su sonrisa pícara antes de hacer alguna travesura de la que, seguramente, se declararía inocente. No obstante, no le dio mucha importancia y siguió tomando su café.

Fin del Recuerdo

¿Cómo pudo olvidarlo?

Se levantó precipitadamente, agarrando su celular en el camino, presionó el botón de marcación rápida para después ajustar el aparato entre su hombro y oído al tiempo que buscaba una prenda más ligera para cambiarse.

Maldijo, como detestaba al correo de voz en ese momento.

En menos de cinco minutos, ella se hallaba cambiada y recorriendo los pasillos de la mansión golpeando puertas específicas y gritando a los cuatro vientos.

Quizás no pudiesen cambiar lo que estaba hecho, sabía que intentar traerlos sería infructuoso, estaba consciente de que lo que haría no tenía los fundamentos suficientes que garantizaran su éxito. Sonrió, actuar irracionalmente era algo tan poco propio de ella y de Donatello, sin embargo esa imagen, ese pequeño recuerdo le había dado una idea descabellada.

¿Y si agregaban a una variable más a la ecuación?

Una persona que posiblemente cambiaría o sellaría su destino.


En el pasado-presente en que están nuestros protagonistas…

Ethan abrió sus ojos, entrecerrándolos debido a la poca luz de sol que pasaba a través de la copa frondosa del árbol en cuya base se encontraba recostado, colocó un brazo en su frente permitiendo que su cerebro asimilara la información y le hiciera saber en dónde estaba y por qué estaba allí.

Fueron segundos los que le tomó incorporarse de una forma brusca y casi dolorosa.

Se acercó a los cuerpos de sus primos, quienes se encontraban en una posición parecida a la que él había estado, los removió con lo que para alguien ajeno parecería pereza y que para un conocido sería cansancio. Sorprendentemente, los tres menores despertaron de su letargo rápidamente, sin embargo, al igual que el más viejo, sus movimientos eran lentos y cuidadosos.

-Annie… ¿Qué fue lo que pasó?

-Yo… -murmuró la castaña con una mano presionando su cabeza- No estoy muy segura que digamos, Eric

-Yo creo que tiene que ver con ese papel en tu mano –afirmó el rubio señalando la carta fuertemente agarrada en la mano de su prima

-¿Eh?... –Anabelle estaba un poco más desorientada que los demás, y las cortas frases escritas la hicieron espabilar por completo- ¡Maldita sea!

-¿Annie? –llamó preocupado Ethan, la genio sólo dejaba salir esa clase de vocabulario cuando algo estaba realmente mal

-¡Soy una estúpida! ¡No debí actuar tan precipitadamente! –exclamó mientras se paraba y caminaba en círculos

-Annie… ¿Qué pasa?

-¡¿No se dan cuenta?! ¡¿Por qué no lo vi?! ¡YO DE TODAS LAS JODIDAS PERSONAS NO LO VI!

-¡Anna! ¡¿De qué carajos estás hablando?! –Eric estaba ligeramente asustado por su actitud

-¡JAMÁS DEBÍ HABERNOS TRAIDO AQUÍ! ¡TODO ESTO ES MI CULPA!

-¡ANNABELLE HAMATO! ¡EXPLÍCATE AHORA MISMO!

Eric y Alex observaron sorprendidos a Ethan. Él nunca les gritaba de esa forma mientras no estuviesen en algún patrullaje que estaba saliendo mal. Al pelinegro tampoco le gustaba alzar la voz de esa forma y se sintió peor cuando su prima se abrazó fuertemente a su cintura y comenzó a llorar suplicando por su perdón.

La escena era tan irreal que los tres chicos se preguntaron internamente si no seguirían en alguna clase de sueño extraño.

-Yo no quise… -sollozaba ella- yo no lo sabía…

-Ann, cálmate –pidió acariciándole su cabellera, el rubio abrazó a la chica mientras el pelirrojo hacía círculos en su espalda- No has hecho nada malo…

-Te equivocas –se separó con la cabeza gacha- Lo que hice… es imperdonable Ethan –ella cerró sus ojos fuertemente, casi deseando desaparecer, lamentablemente su pequeña ilusión era rota por el objeto en su mano, el detestable reloj, que por motivos que seguramente se encontraban en su consciencia, se hizo más pesado de lo que era realmente.

Si tan sólo nunca hubiese mencionado la máquina del tiempo…

Varias horas antes…

Annabelle casi saltó del susto cuando la puerta de la mansión se abrió. Sus abuelos entraron sonriendo ligeramente entre ellos.

-Una negociación exitosa –susurró para sí, consciente de que los demás pensaron lo mismo al verlos entrar, después de todo era una expresión con la que estaban muy familiarizados

-¡Renet!

-¿Sí, señora? –preguntó la mencionada bajando la escalera con un plumero

-Por favor, lleva estos choco…

-¿Qué estabas haciendo? –interrumpió el empresario sin perderse la expresión asustada de su esposa y de la sirvienta, quien escondió inútilmente el objeto detrás de sí

-Yo… Ah… Terminé mis deberes y quise distraerme un poco limpiado, con lo que pasó…

-Renet, tú y el personal deben entender que las labores domésticas las debe realizar únicamente Le…

-¿A qué te refieres con "lo que pasó"? –cuestionó la señora apartando de un empujón a su anonadado esposo, este después de unos segundo de analizar la pregunta se olvidó de su enojo y lo reemplazó por un ceño fruncido en total confusión muy parecido al de su esposa- Renet… ¿Qué fue lo que pasó? –Tang Shen estaba haciendo todo lo posible por mantener su tono calmado, sin embargo la agitación y miedo en el rostro de la chica no hacían mucho por ayudarla

-El señor nos ordenó no molestarlo en el trabajo con nada referente a la señorita…

Esas simples palabras bastaron para que Tang Shen sintiera que la sangre de todo su cuerpo se congelaba dolorosamente en sus venas, ella observó por el rabillo del ojo la postura estoica de su marido, si no fuera por el ligero temblor en su mano izquierda, podría jurar que a él en verdad ya no le importaba su hija.

Antes de siquiera poder pedir más detalles, la puerta se abrió nuevamente dejando entrar el frío del atardecer junto a los gritos de tres adolescentes.

-¡Mira enano, tú no tienes ni la edad ni el derecho para intentar sermonearnos!

-¡Lo tengo cuando ustedes se comportan como unos perfectos imbéciles!

-¡¿A quién estás llamando imbécil, enano de pacotilla?!

-¡RAPHAEL! ¡MIGUEL ÁNGEL! –les llamó la atención-¡EXIJO SABER INMEDIATAMENTE LO QUE ESTÁ PASANDO! –observó a los tres esperando con falsa esperanza que una cuarta persona apareciera detrás de ellos- ¿En dónde está su hermana? –preguntó con una calma aterradora

-Ella… está en el hospital, madre

-¡Es su culpa! –soltó el menor señalándolos a ambos sin poder contenerse

-¡No es verdad!

-¡YAME! ¡No quiero saber de quién es la culpa, quiero saber lo que pasó! –Tang Shen regularmente tenía mucha paciencia pero este no era el mejor momento para apelar a ella- ¿Miguel Ángel?

La mujer observó a su hijo menor esperando una respuesta, mas, el adolescente tenía toda su concentración en su progenitor a quien observaba con una rabia jamás antes vista, Mikey no era consciente de todo lo que estaba transmitiendo con sus ojos, en realidad él estaba en medio de una batalla consigo mismo, la frustración, ira, tristeza y miedo lo estaban sobrepasando desde hace varias horas.

Simplemente lo dejó salir.

-El señor... –gruñó entre dientes a su padre- Ordenó que no le dijeran nada sobre MI hermana… -la ira fue reemplazada por una expresión de burla y resentimiento- Así que voy a respetar sus deseos señor Hamato... –se alejó de los estupefactos espectadores y comenzó a subir las escaleras- Si quiere saber cómo está, le sugiero que deje de ser tan orgulloso y cobarde, y vaya al hospital –terminó subiendo con la clara resolución de que no pretendía bajar a cenar

-Oh… no me miren así –Raphael se movió de la mirada escandalizada de sus padres sin saber exactamente en qué momento su otro hermano menor se había metido en el laboratorio- Escuchen, estoy muy cansado… si quieren saber parte de lo que pasó, pueden preguntárselo a ellos –señaló a los cuatro jóvenes que advirtieron su presencia por primera vez en todo el espectáculo- Les contaré el resto cuando sea hora de la comida

Sin más que agregar, el pelirrojo subió las escaleras directo a su habitación, la cual cerró de un portazo. Yoshi guio a su conmocionada esposa al sofá, con una sola mirada exigió a sus visitantes todos los detalles de la situación y luego, ordenó a Renet traer una taza té para ambos.

-Estábamos hablando con la señorita Leonora –comenzó Alexander- Todo estaba bien, hasta que escuchamos gritos afuera, la señorita salió corriendo a verlos, nosotros la seguimos y nos dimos cuenta que era el joven Casey discutiendo con Raphael y Donatello, después llegó el joven Miguel Ángel junto a la señorita April, la pelea cambió de verbal a física… -el rubio apretó sus manos para calmar su miedo- ella se desmayó, ha…había sangre en su pierna y no…no reaccionaba

-Sus hermanos la llevaron al hospital –continuó Eric fríamente mientras Ethan daba un apretón reconfortante al hombro de su pequeño primo- April nos pidió que nos quedásemos aquí por si ustedes llegaban antes para poder informarles de esto

-¿Y cómo está mi hija?

-No lo sabemos señora, sus hijos acaban de llegar como ya recordará, en este momento estamos tan ignorantes de su salud como ustedes –terminó Anabelle con cierto rencor en su voz

Ethan le mando una mirada de advertencia a la castaña, ella solo desvió sus ojos hacia la alfombra sin intención de disculparse. Tang Shen respiraba profundamente en un intento de calmar, no sabían si el llanto o la ira. Renet llegó con dos tazas humeantes y las colocó frente a sus amos.

-Renet, por favor, reúne al personal en la cocina…

-¿Un anuncio, señora? –cuestionó tímidamente mientras la mencionada se levantaba rígidamente y con decisión

-Diles que algunos volverán a retomar las labores domésticas y que habrá nuevas que necesito socializarles

-¿Qué has dicho? –los cuatro adolescentes y la mucama se mantuvieron expectantes cuando Hamato Yoshi se posicionó desafiante en toda su altura frente a su mujer- ¿Anularás mis órde…

-Creo que eso es más que obvio, querido –interrumpió cortante antes de volver a poner su atención en Renet- Llámalos, por favor

-S…sí, señora –respondió antes de prácticamente huir de la escena

-¿Por qué haces esto sin consultarme? –cuestionó manteniendo su serenidad característica

-Eso debo preguntarte yo a ti –reprochó con rabia- ¿En qué momento estuve de acuerdo en que no se me diera noticias de mi hija, eh?

-Fue mi error Tang Shen, estaba enojado cuando di esa disposición

-¡Oh Dios! ¡¿Enserio estás usando ese tono?! ¡No estamos cerrando ningún trato Yoshi! ¡No es algo que simplemente se pueda rectificar en un papel! ¡Tú decisión pudo haberle costado la vida a Leonora!

-No exageres, solo es una omisión de información –aseguró sin verla a los ojos

-¿Y si ella necesitaba una transfusión sanguínea? Sabes perfectamente que a parte de mí ninguno es compatible con ella, ni siquiera Raphael

-Ellos nos hubiesen llamado…

-¡No me refiero solo a esta situación! –inhaló profundamente mientras contaba hasta diez- Es imposible razonar contigo en estos momentos, iré a hablar con los empleados y pobre de ti Hamato Yoshi, si cambias o se te ocurre volver a tomar alguna decisión en mi nombre

El matrimonio caminó en direcciones opuestas dejando la tensión en cada paso.

-Vamos de Guatemala a Guatepeor –rompió el silencio el rubio

Los cuatro suspiraron resignados a esperar la hora de la cena, debido a su mentira no tenía derecho a exigir saber sobre el estado de la, en ese entonces, mayor de los Hamato. Pues si bien eran supuestos "conocidos" en el futuro, no justificaba tal preocupación sin levantar sospechas.


-¡Joder April, despierta! –alzó la voz entre susurros Casey Jones empujando a la susodicha hasta verla abrir los ojos

-¿Q…Qué? ¿Quién grita? –despertó desorientada, casi cayéndose de las sillas de plástico en las que había descasado

-Nadie aparte de ti –respondió indicando con la mirada al resto de pacientes, familiares, enfermeras y doctores que la veían entre preocupados, extrañados y divertidos

-L…Lo lamento –se disculpó con las mejillas sonrosadas hacia la multitud, sin ver a nadie a los ojos

-Eso no importa pelirroja, pero deberías cuidarte mejor ¿eh? Ya veo que tener un familiar médico no garantiza la salud, mira que desmayarte a media conversación…

-Espera, espera, espera… ¿Cómo que me desmayé?

-¿No lo recuerdas? –cuando ella le mandó una mirada fulminante se palmeó la frente- Perdón, pregunta tonta. Bueno, en retrospectiva creí que la impresión de todo por fin te alcanzó y tu cuerpo cedió, pelirroja. Llamé a tu tío y me dijo que sí, que probablemente era por el cansancio que provocó todo el estrés de la situación. Así que me dijo que te lleve aquí y te acomode para que duermas un poco y te habría dejado continuar pero comenzaste a quejarte, luego a gritar, así que supuse que estabas teniendo una pesadilla y te desperté

-Ya veo, gracias –murmuró aún intranquila

-A todo esto ¿qué soñabas?

-Yo…

-Tranquila, ella está estable en estos momentos…

El médico atrajo la atención de los adolescentes, quien al notar ser observado les sonrió acercándose a ellos, a fin de cuentas, la conversación también era de su incumbencia y no le gustaba repetirse.

-Escucha Tang Shen, llamé a la mansión para informarles pero el mayordomo me dijo que… Oh, ya veo… -se mordió el labio con molestia- Como le dije a tus hijos, ella llegó aquí en un estado crítico… ¿Qué tanto?... Pues solo te diré que lo suficiente como para casi tener un aborto –suspiró enojado casi tanto como su sobrina- Escucha, esto te lo voy a decir más como tu amigo que como doctor, los niveles de estrés y tensión en los que están viviendo no son saludables para nadie, menos para una mujer que atraviesa su primer embarazo. Si no se controla esto…

April se fijó en la manera en que su tío apretaba el puño hasta dejar los nudillos blancos junto a una expresión frustrada en su rostro.

Le dio un escalofrío.

-Si vuelve a repetirse algo así –continuó el adulto- Podríamos no tener tanta suerte, e incluso, el bebé no sería el único en morir –concluyó con la calma típica de un doctor- Como te dije, ella ya está estable por ahora, aunque la mantendré en cuidados intensivos un tiempo en caso de que presente complicaciones más adelante… ¿Qué?... Ah, sí… -suspiró masajeándose el puente de la nariz- Pero sería mejor si vienes mañana, el horario de visitas está por terminar así que no servirá de mucho si a eso le agregamos que Leonora está inconsciente pues… Por supuesto, no hay problema… Descansa, hasta luego

Colgó, guardándose el teléfono en su pantalón antes de sonreír tristemente a la pareja.

-Bueno, al menos me alegra saber que uno de ellos todavía se preocupa abiertamente por ella –comentó- Es hora de mi última ronda antes de que termine mi turno, sugiero que ustedes también vayan a descansar a sus casas antes de que los echen, pequeños

-Sí, solo iremos a verla una vez más, tío

-Está bien, pero no se demoren –les advirtió con cariño antes de retirarse

Ambos caminaron en silencio hasta llegar a la habitación de su amiga, la observaron respirar suavemente desde la distancia con aire melancólico.

-Bien, aunque no soy yo, él que debería preguntar esto… ¿Qué es lo que pasa?

-Yo… -April apretó más el abrigo de Casey en sus hombros- Siento que mi tío nos esconde algo, algo grave

-¿Por qué lo dices? Es doctor y amigo de la familia April, si hubiera algo mal nos diría

-No sé, es solo un presentimiento

-Yo creo que más bien es cansancio –le sonrió- Ven, te llevaré a tu casa, después de todo estoy seguro de que regresarás con Mikey mañana, después del colegio

La pelirroja solo le regresó el gesto a penas con una mueca antes de acompañarlo al estacionamiento, ni siquiera preguntó cuándo fue que llamó a alguien para que dejara su moto ahí. Se abrazó a él durante todo el camino, intentando no cerrar los ojos.

Había tantos gritos, llantos y sangre.

No quería volver a tener esa pesadilla.

Continuará…


Hola queridos lectores, como ven no estoy muerta jeje. Bueno, la verdad creo que es el plazo más largo que he estado sin publicar nada y bueno aquí les va la historia de mi vida. Como les dije y ya saben, estoy en la Universidad, acabo de terminar el primer semestre y aprobé por los pelos, requirió todo mi esfuerzo y concentración. Aun así me quedé en supletorio en una de las cátedras, por lo que pasé estresada hasta rendir el examen que aprobé gracias a Dios, y ahora estoy en mis vaciones. El problema es que estaba tan agobiada que olvidé de que iban mis historias y me tocó volver a releer cada una, no solo la historia publicada sino mis notas, y todo lo relacionado a ellas para recordar todo. Por eso me tardaré en actualizar las demás.

Quiero agradecer y mandar saludos a:

-LoveOfDragons (Jaja tranquila, no se va a morir… todavía. Creeme a mi también me dio mucho gusto escribir el golpe que le dio Mikey a Rapha. Me da la impresión de que eres detective, eres muy astuta. Jeje la interacción entre padres e hijos la verás más adelante muajajaja y enserio lamento haberme tardado tanto.)

-Natis tmnt (Hola tocaya, ciertamente me haría mucha gracia verte darles una conferencia a los Hamato, sería divertido y se lo tienen merecido. Tristemente así son las cosas de la vida, damos por sentado todo hasta que se nos demuestra lo contrario. Sobre "La Mariposa de Peter Pan" me temo que te has equivocado en todo, e incluso creo que hay una historia incompleta en fanfiction sobre esa temática que leí hace mucho pero no recuerdo el nombre, ojalá lo continuaran pero ya es tan antiguo que no tengo esperanzas U.U, Creeme que a mi punto de vista, será una de las cosas más crudas y tristes que escribiré, más por la temática que otra cosa. No tanto como las obras magistrales que he leído de Rose o Crystal por ejemplo pero por ahí va. Perdón por tardarme tanto, cuídate)

Ya saben que los reviews, floreros, tomates, entre otros son bienvenidos

Cuídense

Miko Eiko