Esta historia también me vino en un sueño, se desarrolla en el universo alternativo en que todos son humanos, aunque pueden imaginárselos igual como tortugas, mi favorita es la versión del 2012 en cuanto a diseños, de ahí me encantan las personalidades del 2007 y 2003, excepto la de Mikey que me gusta más la versión del 2012.

Las Tortugas Ninja no son mías, ahora pertenecen a Nickelodeon.

Adoro a Leonardo.

Detalles de los personajes:

Ethan: pelinegro de ojos azules, hijo de Leonora, 19 años

Anabelle: castaña y ojos cafés, hija de Donatello y April, 15 años

Alexander: rubio de ojos (madre), hijo de Miguel Ángel y Stephanie De La Crux, 15 años

Eric: pelirrojo y ojos con heterocromia, hijo de Raphael y de Minna Von Kleist, 16 años

LoveOfDragons es la creadora de Minna Von Kleist y TsukihimePrincess de Stephanie De La Crux.

Espero que les guste lo que publicaré en esta historia :)


En un lugar y tiempo desconocidos.

Renet estaba cansada de realizar tantos viajes y tener que arreglar cada una de las líneas del tiempo. El señor Simultáneo la había ascendido a lo que ella decidió apodar no tan cariñosamente "Jardinera del Tiempo" ¿Por qué? Porque ahora se dedicaba a cortar árboles, por eso.

Ahora, Renet reconocía la importancia del trabajo que se le había dado ya que estaba salvando universos, dimensiones, líneas del tiempo y vidas. Para resumir su trabajo hay que imaginar una línea recta que sigue indefinidamente, ese es el tiempo corriendo de forma perfecta y normal; como debía, debe y deberá ser, una sola historia.

Eso es lo correcto, para Renet eso es lo más perfecto que puede haber porque significa menos horas de trabajo.

El problema, y sufrimiento de la Guardiana del Tiempo, sucede cuando en esta línea recta de pronto encontramos un punto en el que se divide en dos. El señor Simultáneo puede permitir que se mantenga esa división después de muchos análisis y deliberaciones.

La pregunta es qué tiene de malo que se divida, y como le dijo el señor Simultáneo a Renet cuando hizo esa misma pregunta: Por cada vez que se divide, la línea del tiempo se vuelve menos estable y si dejas que continúe creciendo puede hacer colapsar su dimensión e, incluso, su universo.

Continuando con la explicación, el trabajo real de Renet llega cuando las dos líneas se dividen en otras dos y esas se dividen en otras dos.

Hasta parecer un maldito árbol.

Entonces, cuando vio en la bola de cristal algo a lo que ya ni siquiera se podía llamar árbol, con las bifurcaciones más nuevas cayendo a pedazos grandes en el vacío del tiempo y darse cuenta de que los que estaban causando las divisiones eran una de las versiones alternativas más lejanas de sus queridos amigos quelonios; dijo lo más lógico y coherente que se le ocurrió.

-Mierda…

Renet nunca había ido a trabajar más rápido en su vida.


Pasado-presente de nuestros protagonistas

April salió de la mansión cargando una caja pesada que dejó en el asiento de su auto.

-Espero que esto la anime un poco -pensó con una sonrisa triste.

Cuando rodeaba el auto para llegar a la puerta del conductor, la pelirroja notó movimiento detrás de la línea de arbustos. Miró alrededor para buscar a alguien que pudieran acompañarla a revisar pero no halló a nadie y se planteó sus dos opciones.

1. Volver a entrar a la mansión y buscar a alguien (la opción más segura pero con la que existía más riesgo de perder al o los intrusos, si es que eran personas y no animales).

2. Ir ella misma a revisar y usar su poco conocimiento en Ninjutsu que su novio había empezado a enseñarle recién el mes pasado. (la opción más imprudente y que, en el peor de los casos, podría no volver a ver la luz del día… pero sabría que hay detrás de los arbustos).

Por supuesto, como digna futura investigadora y periodista April escogió la opción más obvia… Tomó la palanca de hierro que estaba en su maletero y se aventuró al sitio del hecho.


-Ann, por favor, ninguno de nosotros está entendiendo del todo lo que tú sí. Necesitamos que respires, te calmes y nos expliques -habló lento y tranquilo el mayor abrazando a su prima, los cuatro se habían vuelto a sentar en la hierba formando un círculo.

Alex y Eric se miraron como si no supieran cómo ayudar. El rubio miró el papel en su mano recordando varias conversaciones que había tenido sobre las paradojas y otros fenómenos del tiempo. Él suspiró y decidió quitar la bandita metafórica de un solo tirón.

-Es posible que nuestra intervención ya estaba destinada a suceder -tres pares de ojos se posaron en él- Esto -alzó el papel- Dice: Evita que April rompa el jarrón; sin embargo el jarrón no se iba a romper originalmente. Cuando Annie gritó, provocó la cadena de eventos que resultaron en que la tía April rompiera el jarrón. Nuestra intervención en el pasado generó un evento ya establecido en la historia.

Eric se pasó la mano por su roja cabellera en un gesto de estrés.

-Pues… estamos jodidos ¿no?

-Sí… es un buen resumen

Anabelle permaneció callada, observando la expresión sombría en el rostro de Ethan.

-Pero -volvió a hablar el rudo- No sabemos si eso fue solo cuestión de una sola vez. Tal vez, en la historia original, nosotros solo provocamos lo del jarrón y regresamos al futuro y si nos quedamos causaremos cambios.

-El problema es que no sabemos cuales son los sucesos que estamos cambiando y cuales son en los que debíamos intervenir originalmente.

-Y si -prosiguió Eric con otra teoría- No sé, la tía April iba a romper el jarrón más adelante y nosotros solo lo adelantamos…

-No sigas por ese camino -le advirtió la castaña, pues en ese caso no importaba lo que hicieran, el pasado sucedería de una forma u otra y la tía Leonora moriría al final.

-Ok, entonces debe haber otra explicación -se mordió la lengua mientras trataba de obtener otra idea- Quizás… ah… el tío Don sabía que provocaríamos eso y la nota llegó tarde, simple y sencillo.

Los ojos de la joven genio repentinamente se iluminaron y se incorporó bruscamente.

-¡Mi padre!

La castaña se levantó y empezó a caminar de un lado a otro, soltando ideas a toda velocidad.

-¡Es obvio, nosotros nos presentamos ante ellos en el pasado, nadie se olvidaría de viajeros del futuro! -rió- ¡Y mi padre creó la máquina del tiempo! ¡Eso me pasa por entrar en pánico antes de pensar racionalmente! ¡Pero no! ¡Anabelle Hamato tenía que tener de serena lo que tiene de tonta!

Mientras la castaña se auto-regañaba, el rubio conectó ideas en su cabeza y sus ojos miraron maravillados a su prima.

-Ah, claro… -se volvió hacia sus primos- Es lógico, si nosotros estuviéramos destinados a participar en el pasado el tío Don no hubiera construido la máquina en primer lugar -Eric le hizo un gesto con la mano para que ampliara esa explicación- Nosotros nos presentamos ante ellos en esta época, ellos saben que somos del futuro. Si nosotros estuviéramos innegablemente destinados a ser parte de su historia, el tío Don nunca habría construido la máquina de tiempo que nos envió aquí en primer lugar y habría evitado esto porque nadie hubiera olvidado que tuvo viajeros del futuro en su casa.

-Pudieron haber olvidado nuestras apariencias…

-Puede ser Eric, sin embargo, esto -volvió a mostrar el papel- Dice lo contrario -suspiró al ver las miradas escépticas- ¡Oh, por favor! ¿Nuestros padres van a recordar que la tía April rompió un jarrón pero no a nosotros?

Alexander se sintió mejor cuando vio un poco de brillo regresar a los ojos de Ethan.

-Exactamente -confirmó la genio sentándose, su expresión completamente seria y pensativa- Lo que nos deja muy pocas posibilidades para explicar esto. Los hechos son, primero, que nosotros no intervenimos en la historia original, al menos no del modo que hemos hecho hasta ahora. Un evento de la historia original, pasó con mí intervención, lo que sugiere distintos métodos, pero un mismo resultado -Annie se estaba preocupando por lo callado que había estado el pelinegro- Nos es desconocido si, en caso de que regresemos a nuestro tiempo, tendremos un futuro distinto o si los recuerdos de nuestros padres están cambiando lentamente…

-Creo que estamos en otra línea del tiempo o en una dimensión paralela o algo así -le cortó el menor- Como dije, nuestra familia debería poder recordar viajeros del futuro, eso por sí solo crearía una paradoja.

-No estoy entendiendo nada -dijo Eric, mareado por tanta información.

-Supongamos, primer acto, estamos todos en el presente tranquilitos y el pasado es una tragedia. Segundo acto, el tío Don crea una máquina del tiempo. Tercer acto, los primos viajan al pasado. Cuarto acto, los primos hablan con las versiones jóvenes de sus padres y cambian el pasado, obteniendo un futuro mejor o peor. Quinto acto, el tío Don sabe que es su máquina la provocó el viaje. Sexto acto, gracias el final malo, el tío Don no crea la máquina y los primos no pueden viajar al pasado, creando una paradoja. Por otro lado, con el final bueno, el tío crea la máquina del tiempo para que los primos viajen al pasado y mantener la delicada estabilidad del tiempo-espacio pero como esa versión de los primos tiene una historia diferente pueden cambiar el pasado para bien o para mal, repitiendo el ciclo. ¿Cómo se llama la obra?

-¿Volver al futuro versión Hamato?

-Yep, por eso creo que estamos en otro cuento por así decirlo.

-En pocas palabras, no importa lo que hagamos aquí, nuestro presente no cambiará.

-Mhm… -asintió la castaña.

Los tres miraron al pelinegro, quien no había dicho una sola palabra. Ethan se levantó y se sacudió la hierba en sus pantalones dándoles la espalda.

-No me importa que no vaya a cambiar nada, no importa si cuando regresemos mi mamá no… -tragó saliva- Yo estaré bien con saber que una versión de ella vive… solo quiero saber que… en algún lugar… ella está bien, está sana y sonríe todos los días

Eric se levantó despacio y tocó el hombro de Ethan, el mayor estaba temblando casi imperceptiblemente. El pelirrojo rodeó la figura y lo abrazó fuertemente, los sollozos fueron ahogados en su hombro. Alexander y Anabelle se acercaron y abrazaron a Ethan por la espalda con suavidad.

Los tres se miraron entre sí con lágrimas de tristeza no derramadas, la determinación en sus expresiones.

-No te preocupes, Sin Miedo. No tenemos la menor idea de cómo lo vamos a hacer, pero al menos en esta historia vamos a lograr el puto final feliz -afirmó recibiendo un corto resoplido entre risa y llanto de su primo.

Los cuatro estuvieron así unos segundos antes de escuchar un ruido en los arbustos cercanos que los puso en alerta. De pronto, una mancha amarilla saltó y empezó a alejarse rápidamente.

-¡Quieta ahí!

Annie saltó sobre la figura y la derribó al suelo, giró a la mujer para que estuviera boca arriba.

-¿Madre?

La castaña se tapó la boca al segundo en que se dio cuenta de su error, ella y April se vieron con ojos igual de sorprendidos.

-¿Quién demonios son ustedes en realidad?

Los jóvenes se acercaron a las chicas en el suelo. Los ojos de April se dirigieron directamente al pelinegro, con pánico y miedo.

-¿Y qué diablos le pasará a Leo en el futuro?


En el futuro…

Tomoe Ame observó, desde su lugar junto al automóvil, a su jefe remover la tierra del terreno en el solo quedaban unos pocos restos de lo que alguna vez fue una pequeña pero acogedora casa. Tomoe no tuvo la oportunidad de verla en persona, lamentablemente, pero su buen amigo le había mostrado fotos cuando trabajaron juntos.

Ella dejó ver una expresión triste en su rostro mientras veía al magnate de los negocios, Usagi Miyamoto, arar la tierra con completa desesperación y fervor en los movimientos del azadón que clavaba en la tierra con rudeza. El hombre traía las mangas de su camisa arremangadas hasta los codos y la corbata yacía junto al abrigo abandonado en una esquina cercana a lo que alguna vez fue el jardín. La asistente, habiendo pasado por esta rutina varias veces a lo largo de los años, sabía mejor que intentar detener al hombre pelinegro con la excusa de no ensuciar su ropa de oficina.

La primera y última vez que lo intentó, vio en los ojos de su viejo colega que le importaba muy poco que sus ropas terminaran manchadas de tierra y sudor, incluso si estas eran rasgadas hasta el punto en que ya no podría volver a usarlas otra vez.

Tomoe lo entendió, a pesar de que sabía que estos rituales de Usagi no eran los más sanos, ella entendió y no juzgó en voz alta.

Porque todos lo afrontaron mal pero ninguno lo admitió, incluida ella.

No la malinterpreten, ella solo intercambió un saludo con la persona responsable del dolor en el corazón de su jefe. Ame nunca conoció en realidad a Leonora Hamato, y honestamente no sabía si estaba feliz o decepcionada de no haberlo hecho.

Contenta porque así no tendría que ir a gritarle por partir el corazón de Usagi y decepcionada porque nunca entendería cómo era la persona que logró calar su recuerdo tan profundamente en la mente y pecho del joven asiático.

Fue sacada de sus pensamientos al escuchar el gruñido frustrado de Usagi seguido del golpe de la herramienta agrícola al golpear bruscamente con un resto de concreto. El hombre se dejó caer en el suelo frustrado, frotando su rostro con rudeza con sus manos sucias.

Ella conocía esta escena al pie de la letra y fingió no darse cuenta de que su jefe lloraba mientras maldecía la tierra en la que invertía tanto esfuerzo en vano. Fijó su mirada en las plantas marchitas de jacintos púrpuras, ajenjo, asfódelo, camelias rojas, miosotis y tulipanes rojos.

Al hombre de ojos rosáceos le habían tomado nueve años de duro trabajo mental y emocional para poder pararse en aquel lugar sin sufrir un colapso. Los diez restantes trató de vender el lugar (arrepintiéndose uno o dos días después antes de quitarlo del mercado), reconstruir la casa (había varios planos de diferentes arquitectos amontonados en un cajón de su escritorio) y, finalmente, sembrar flores como era la tradición de la familia Usagi.

Esa última fue la única que se intentó varias veces pese a que la tierra de ese lugar simplemente parecía estar muerta y no dispuesta a aceptar la nueva vida que se le ofrecía.

Ella había aconsejado muchas veces a su amigo la idea de contarle a Ethan sobre ese lugar y lo que había significado para sus padres. Miyamoto se negó rotundamente, el hombre amaba más que nada a su hijo, pero ese pedazo de historia que guardaba el lugar era guardado celosamente en su corazón junto con el miedo y la culpa.

Tomoe suspiró, al final, nadie había logrado avanzar en realidad.


A pesar de la huelga de cierta persona, que fue algo que me hizo gracia y ternura, no fue por eso que subí este capítulo. Lo que pasa es que andaba viendo en TikTok un video de un caso de la Anatomía de Grey (un caso triste de un hombre en coma) y empecé a llorar como si estuviera sacando todo. A aquellos que hayan adivinado, yo tengo depresión y ansiedad, fue a terapia y estaba mejor pero hay días… (esto muchos lo entenderán) en que sin aviso, vuelve. Entonces, creo que me estuve aguantando mucho y de repente salió como un llanto, aún así no estoy segura de que se haya ido del todo.

Dato interesante: Terminé de escribir el capítulo escuchando "Mary on a cross".

A algunos les parecerá extremadamente largo el tiempo que le tomó a Usagi afrontar su pena y otros, lo entenderán o no lo juzgarán. En mi caso, me tomó aproximadamente cinco años para finalmente poder empezar a superar mi luto por mi pareja y, a pesar de eso, mi corazón sigue igual de partido que entonces.

Significado de las flores

-Jacintos púrpuras: Aflicción, pesar, lamento.

-Ajenjo: Ausencia.

-Asfódelo: Luto, pena o remordimiento eterno.

-Camelias rojas: Amor incondicional, "te querré siempre".

-Miosotis o No me olvides: Verdadero amor, sinceridad, recuerdos.

-Tulipanes rojos: Amor eterno y profundo.

Bueno, resulta que este es el día en que mi mente está más que jodida y, por consiguiente, hay capítulo :). Supongo que fue lindo el misterio y todo pero hasta yo me canso de mantener tanto secretismo, espero les esté gustando la historia y si decidieron llegar hasta aquí cuando supieron quien era la pareja de Leo, bueno fue un gusto que hayan disfrutado de mi historia hasta ahora, esta no es una historia centrada en romance por lo que no veo la necesidad de poner la etiqueta específica de parejas.

Ya saben que los reviews, floreros, tomates, entre otros son bienvenidos

Cuídense

Miko Eiko