Las Tortugas Ninja no son mías, ahora pertenecen a Nickelodeon.

LoveOfDragons es la creadora de Minna Von Kleist y TsukihimePrincess de Stephanie De La Crux.

Espero que les guste lo que publicaré en esta historia :)


Pasado-presente de nuestros protagonistas.

Casey Jones es el primero en admitir que no es precisamente Albert Einstein.

De hecho, reprobó Física en el colegio por un profesor que odiaba las películas de ciencia ficción que Casey defendía con pasión.

Y aquí estaba, en su propia versión de "Volver al futuro".

¡JA! ¡Tome eso, señor Bishop! ¡El universo no se destruyó porque Leo conociera a su hijo del futuro así que Marty conociendo a sus padres en el pasado es perfectamente factible!

Después de regocijarse con ese pensamiento amortiguador para la avalancha de información que estaba recibiendo, el pelinegro tomó un sorbo de su taza de té mientras era observado por cinco pares de ojos. April había permanecido metida en sus propios pensamientos durante la breve historia de cómo terminaron sus futuros sobrinos en el pasado.

Se compadeció de Donnie del futuro, debió asustarse mucho cuando la máquina del tiempo falló. Menos mal que su hija y sus sobrinos estaban ilesos, en otra época y estancados pero ilesos.

Aunque, claro, no sabía cuánto de esa historia debía creer porque conocía bastante bien a Donatello y, en la actualidad, él no probaría inventos con su familia si no funcionaban correctamente. Siendo honesto, dudaba que eso cambie en los años venideros, en especial si su hija estaba involucrada en el asunto.

Bastó revisar las reacciones de sus dos amigas para confirmar sus sospechas. Leonora comía una galleta mientras escuchaba entretenida, tan entretenida como cuando uno de sus hermanos menores trataba de mentirle sobre algo de lo que ella ya sabía la verdad pero quería escuchar qué se inventaban. Jones ha tenido años de exposición a esa mirada junto a Raphael como para no conocerla.

La situación sería divertida de no ser por lo tenso que se veía el cuerpo de April, además de la expresión pensativa y sombría. Un comportamiento demasiado similar a cuando estuvieron vigilando a Leo en el hospital hace varios meses. La pelirroja se percató de su mirada y él alzó la ceja en un movimiento universal de: "¿Qué sucede?"

Ella movió la cabeza casi imperceptiblemente de un lado a otro, lo que significaba dos posibles respuestas: O no era un buen momento para preguntarle, o era algo demasiado personal como para compartirlo.

Él devolvió la mirada al cuarteto del momento y se tomó la libertad de evaluarlos. En retrospectiva, era tan obvio el parecido entre ellos y sus amigos que no entiende cómo ninguno se dió cuenta. Del chico mayor, la desconexión era perdonable, él no se parecía a ninguna de las personas que Casey conocía; los otros tres eran casi copias de sus padres pero en diferentes colores.

-Eh… ¿Tío Casey?

El pelinegro no pudo evitar sonreír ante la voz nerviosa del joven rubio, lo miraban como si de pronto fuera a explotar o a tener un ataque. En su mente, se dió palmaditas en la espalda por tomar la información mejor que las personas normales.

-Dime, sobrino -bromeó, notando como la tensión se iba de los cuerpos más jóvenes y sonrisas vacilantes se habrían paso.

Puede que no sea la persona más observadora, sin embargo no le pareció que hubiera malicia en aquel grupo, no habían hecho nada realmente malo y su preocupación por Leo cuando estuvieron en la mansión se veía genuina. Decidió fingir que les creía del todo, los viajeros del tiempo normalmente tienen muy buenas razones para no decir la verdad.

-Gracias -dijo Alex con una sonrisa, sus primos asintieron suavemente mientras lo miraban- Por no enloquecer con esto.

De alguna manera, Jones sentía que ese agradecimiento era mucho más profundo de lo que el menor aseguraba. Sus ojos pasaron por cada uno de sus rostros de nuevo y se detuvieron en Ethan.

Un pensamiento muy curioso le cruzó por la cabeza.

-Oye, Leo -llamó con un tono entre divertido y confundido- ¿No nos habías dicho que sería una niña?

April alzó la cabeza de golpe mirando a la pelinegra con algo parecido a traición y asombro en los ojos, junto a la expresión de alguien que acaba de resolver un caso.

-Claro, por eso estabas empeñada en colores neutros.

-Colores calmantes, mi trasero -se carcajeó Casey- Nos engañaste descaradamente, Sin Miedo.

Una almohada aterrizó en su cara, aún así no paró de reír.

-¡Lenguaje, Jones! -reclamó en un tono de reproche falso mientras contenía su sonrisa, su rostro enrojecido por la vergüenza- April estaba especulando demasiado cerca de la verdad, tuve que decir una ligera mentira.

-Y exactamente, ¿qué ibas a hacer cuando naciera?

-Decir que se equivocaron en la ecografía -se alzó de hombros con una sonrisa sabionda muy similar a la de Donnie antes de revelar un nuevo hallazgo- No es como si fuera la primera vez que pasa en nuestra familia.


Eric sentía que no podía apartar su vista de la escena frente a él. Era tan extraña y natural a la vez… Incluso la sonrisa suave de la tía April mientras se unía a los reclamos no era discordante con el cuadro.

Se sentía como si aquello estuviera destinado a ser, y ese pensamiento dolía.

No tuvo que mirar a Ethan para saber que estaban teniendo la misma idea.

Los tres se veían tan felices en ese momento, tan jóvenes, como si no tuvieran temor a lo que pudiera pasar.

Viendo eso Eric se preguntó si en realidad esta línea paralela del tiempo era tan diferente a la suya o si su familia estaba tan consumida por los secretos que todos habían olvidado cómo decir la verdad.

Casey era, de forma tácita y universal, el tío favorito de los cuatro. No solo por ser su cómplice sino también por ser su consejero y guardián de secretos. Casey era muy cercano al padre de Eric, sin embargo su tío nunca revelaba nada de lo que decían o hacían a menos que les estuviera haciendo daño, siempre estuvo ahí para ayudar a pesar de que no necesitaba hacerlo al no estar relacionado con ellos por sangre o de manera legal.

De la misma manera, y con diferencia, Ethan era el más apegado a Jones.

Porque Casey estuvo ahí cuando Usagi no pudo y fue uno de los que peleó con su abuelo por el derecho de Ethan de estar con su padre.

Irónicamente, era uno de los que menos hablaba de Leonora junto con la tía Steph.

Eric mordisqueó uno de los bocaditos en la mesa, cuestionando de nuevo en su mente si la versión de su tío Casey de su mundo era tan cercana a Leonora y April en aquel entonces o si solo era un mundo diferente que mostraba el cómo pudo haber sido. El Jones de su mundo era el mejor amigo de la tía April así que supuso que, con la suerte de la familia Hamato, posiblemente era la primera opción y Jones también había decidido ser parte de ese secretismo que giraba en torno a la madre de Ethan.

Quizás debieron quedarse a escuchar toda la historia en lugar de salir corriendo de la fiesta de cumpleaños aunque, para ser justos, ninguno esperó escuchar de la propia boca de sus padres que Leonora estaba muerta porque ellos la habían entregado a Destructor. Tampoco podía culpar a Ethan por su reacción cuando por una vez se comportó como un adolescente de su edad.

Debieron pensar mejor las cosas, eso era evidente, al menos así hubieran tenido tiempo de investigar lo que ocurrió en esa fecha y prevenirlo. Ahora, lo único que sabían era que Destructor asesinaría a Leonora el día en que nacería Ethan.

Y, por la fecha en que se encontraban, no estaban demasiado lejos de ese evento.


Alex consideraba que era el que tenía mayor inteligencia emocional entre sus primos.

Él era un observador de personas, algo aprendido tanto de su padre como de su madre. Los secretos que escondían las palabras y los diálogos silenciosos en los movimientos del cuerpo eran algo fascinante de desentrañar.

Miguel Ángel Hamato le enseñó que un mundo, un lugar seguro, podía caber en las páginas de un libro; con él aprendió la importancia de los detalles tanto en los escritos como en los dibujos, a tener la paciencia y atención en cada trazo del papel para plasmar lo más profundo de su corazón.

Stephanie de la Crux le mostró cómo captar la atención de un público con su sola presencia, cómo un ligero cambio en la expresión del rostro podía generar una respuesta diferente del observador, los beneficios del control de sí mismo y sus emociones. La importancia de saber leer y adaptarse a cualquier entorno en segundos.

Con esas bases, no le resultó difícil ver que la Leonora que tenía enfrente era muy distinta a la mujer que habían conocido en la mansión, no sólo por su apariencia física sino en todo lo que podía apreciar. Su expresión más abierta y piel sana delataban una mejoría enorme, como si un peso se hubiera quitado de ella. Su mano acariciaba su vientre pronunciado con delicadeza mientras su mirada no perdía de vista a Ethan temiendo que vuelva a desaparecer.

Su cabello era el cambio que más resaltaba, la declaración más honesta que podía ver. Las hebras oscuras que antes habían sido largas hasta la cintura, ahora apenas le llegaban a los hombros. El rubio no pudo evitar recordar una frase de Coco Chanel: "Una mujer que se corta el cabello está a punto de cambiar su vida."

Conociendo el simbolismo que tenía en su cultura y en su familia, no podía ignorar el significado de la acción.

No hay que confundirse, su familia no era tan conservadora, muchas de las tradiciones antiguas eran ignoradas por considerarse ridículas o poco prácticas. La apariencia física, por ejemplo.

Sin embargo, Leonora no se veía como una persona que hiciera las cosas por mero capricho. Aunque, quien sabe, podría estar equivocado y sobre-analizando la imagen innecesariamente.

-El cabello corto te queda bien -escuchó a Ann decir.

La pelinegra se llevó una mano a uno de los mechones cerca de su rostro por reflejo, una ligera risa nerviosa salió de sus labios.

-Gracias, Anabelle. Me pareció que necesitaba un cambio de ritmo y como siempre lo he llevado largo, entonces…

Antes de que la tristeza se asentara en su mirada, April aplaudió parándose de forma repentina y atrayendo la atención hacia ella.

-Casi lo olvido, te traje un regalo -sonrió antes de señalarlos a los cuatro- Esta sorpresa no fue planeada.

Leonora y Casey se rieron entre dientes ante los cuatro pucheros ofendidos.

-Anabelle y Alex, ¿podrían ayudarme? -cuestionó en un tono que les implicó que no tenían opción.

Ambos se encogieron de hombros antes de seguirla a la salida, la pelirroja esperó hasta que estuvieron frente al auto antes de mirarlos con los brazos cruzados.

-Leo no sabe que para ustedes ella está muerta, ¿no? No le han dicho la verdad.

-Dado su estado de salud, no quisimos arriesgarnos -confesó obteniendo un suspiro cansado y exasperado en respuesta.

El menor pensó que April debía comprender su razón ya que no era bueno dar noticias de ese grado de impacto a una mujer embarazada, más aún si esa persona tenía preeclampsia. En especial, cuando esa fue la causa oficial de la muerte de la madre de Ethan cuando su tía les dio una breve explicación en términos que pudieran entender.

Claro que, actualmente, no está seguro de si eso era verdad o fue otro invento para suavizar las cosas.

-Entiendo que tengan cuidado porque está embarazada, sin embargo… -April se masajeó el entrecejo sin saber realmente cuál sería la reacción de su amiga.

Sus cavilaciones se vieron interrumpidas cuando un fuerte brillo apareció de la nada segando su vista. Creyó escuchar un grito agudo y un golpe, para cuando pudo abrir los ojos, vió a Alex sobando su brazo mientras miraba con reproche a su prima.

-¡¿Por qué fue eso?!

-Ibas a atraparlo -explicó tranquilamente mirando al piso- Tengo la idea de que eso nos hizo saltar en el tiempo la última vez.

La pelirroja miró el pedazo de papel con escepticismo para luego recogerlo por sí misma pese a las advertencias de su futura hija.

-Esto -interrogó con el papel entre sus dedos- ¿Los hizo desaparecer la última vez?

-Sí, tengo una teoría sobre eso aunque me hubiera gustado confirmarla de una manera menos riesgosa -regañó la genio con el entrecejo contraído en enojo.

Era tan parecido al de Donatello que ella no pudo evitar suavizar su postura un poco.

-Supuse que existe una alteración en nuestros campos magnéticos causados por el viaje en el tiempo. Afortunadamente, no es tan significativa y podemos permanecer en este lugar sin muchos problemas. Ese papel, por otra parte, parece tener un campo magnético diferente que al entrar en contacto con el nuestro reacciona mal y nos lanza en el tiempo-espacio.

De pronto, April ya no quería seguir sosteniendo la inofensiva nota.

-Entonces, ¿vamos a volver a desaparecer?

-No, Alex, ya que todavía no lo hemos hecho deduzco que uno de nosotros necesita contacto directo para que suceda. Hasta entonces, debemos aislarlo para no correr riesgos. April, necesito que nos leas lo que dice y luego lo guardes en un lugar seguro.

La aspirante a periodista desdobló con desgana la nota.

-Hay datos de un tal… Miyamoto Usagi -reveló ante expresiones sorprendidas- No conozco la letra de esta persona pero dice: "Dile a tu madre que deje de ser terca y les diga la verdad a sus hermanos" y… -continuó entrecerrando los ojos- Creo… que es la letra de ¿Casey?, pone: "Hablenme del futuro a mí y a April, ayudaremos a salvarla."

Un silencio contemplativo se apoderó de los tres, April guardó la nota en el bolsillo de su pantalón junto a su celular.

-Vamos a tener que hablar con el tío Casey ¿no?

-Síp, nuestros padres deben tener un plan. Ellos conocen mejor la situación, así que me inclino a creer que es para nuestro beneficio.

-Las cosas mejoran y mejoran -suspiró la pelirroja volviendo a su tarea original y sacando la caja que había traído, se la pasó a ambos ya que estaba un poco pesada.

Caminando de regreso a April le pareció extraño que nadie fuera a revisarlos, sin duda debieron tardar más de lo previsto. Llegando a la puerta abierta, entendió la razón cuando tuvo el primer plano de Mikey sosteniendo el rostro de un muy nervioso Eric y examinando con ojo crítico sus facciones.


Mikey estaba teniendo un día lleno de acontecimientos inesperados.

Entre ellos que cuando se acercó a la casa de su hermana, creyó ver a April sin embargo parecía tan enfrascada en su conversación con quien quiera que fuera que decidió saludarla más tarde. Esperó en la puerta después de presionar el timbre entre nervioso y emocionado mientras jugaba con la correa de la que sujetaba el violín.

Su hermana abrió la puerta y sin darle tiempo a saludar, le dio un abrazo y un beso en la mejilla.

-¡Feliz cumpleaños!

-¡Mikey! -se rió- Pensé que estarías con Rapha y Donnie.

-Lo estuve cuando le cantamos "Feliz cumpleaños" en la mañana y le dimos sus regalos, ya sabes como es él. No le gusta que hagamos escándalo porque cumple el gran "2-0", entonces cogió los regalos y se fué con sus amigos de la universidad. Algo sobre una carrera y apuestas.

-Vaya… -murmuró con algo de preocupación en sus ojos, agitó la cabeza recomponiéndose- Me alegra que estés aquí, ¿tal vez podrías llevarle mi regalo más tarde?

-Sin problema -sonrió resignado.

Miguel Ángel no es el gemelo de su hermana, aún así la conoce demasiado bien. Él es consciente que por mucho que Leo se haya esforzado por separarse de su familia, su corazón la traicionaba.

Lo normal, en su opinión, puesto que no es tan sencillo cortar vínculos con personas que amas tan profundamente pese a todo el daño que te hicieron.

Mikey era de los que habían abogado por el diálogo, buscando unir a su familia. Sin embargo, ver a su hermana casi perder a su bebé y completamente aterrada cuando se lo explicaron, cambió mucho su perspectiva y fue el primero en ayudarla a guardar sus cosas en maletas para dejar la mansión.

En su familia no era ningún secreto que Leonora tenía mayor debilidad por él y, de igual manera, Mikey era demasiado protector con ella, más que Raphael. La razón de ello también era obvia para todos, sin embargo esa era una lata de gusanos que nadie se atrevió a tocar, especialmente sus padres.

Si para que su hermana sea feliz, debe alejarse, Mikey la apoyará hasta el final. Además, mientras su padre y Raph sigan con sus comentarios y tratos de siempre, ella no era bienvenida en casa.

Hablando de eso…

-¡Mira! -mostró el ramo de flores- Son de Donnie, dijo y cito: "Son del invernadero".

Mikey creía que Donnie era un tonto por no venir en persona, la felicidad y esperanza cruda en el rostro de Leo mientras tomaba el ramo como si fuera el objeto más delicado del mundo decía muchas cosas. El rubio levantó la vista para examinar la habitación y fruncir el ceño ante las dos presencias inesperadas.

-Los futuristas -susurró para luego sonreír encantado- Vaya, me alegra que no se hayan transformado en partículas de luz pero ¿qué hacen en la casa de mi hermana?

Eric disimuló una sonrisa al ver al recién llegado ponerse en guardia disimuladamente frente a la mujer embarazada.

-Nos encontramos con la señorita April, ella tuvo la iniciativa de traernos.

-Mmm -tarareó pensativo- Ah claro, sus otros hermanos deben ser con quienes ella estaba hablando afuera.

Ethan se sobresaltó ligeramente al recordar que la historia de coartada que le habían dado al resto del clan Hamato era distinta a la que conocían su madre y Casey, comenzando por el hecho de que les habían dicho que eran hermanos y no primos. Esperaba que su tío no pregunte demasiado, dudaba que alguno de ellos no cometiera un desliz con sus coartadas.

Mikey los examinó pensativo, deteniéndose demasiado tiempo en el pelirrojo y frunciendo el ceño en confusión.

-¿Sucede algo? -cuestionó Eric.

-No… Es que… Tus ojos… No me había fijado en ellos -explicó acercándose.

Eric luchó con el reflejo de retroceder, sabía a qué se refería Miguel Ángel y esto podía terminar mal. Al parecer Ethan se dió cuenta de lo mismo porque se veía igual de nervioso.

El rubio tomó su rostro suavemente y analizando en detalle.

-Hay algo en tus ojos que no logro ubicar… Los ví en otra parte, estoy seguro -afirmó arrugando el rostro en concentración- La heterocromía no es muy común y…

Por la expresión de Mikey uno podría decir que se le había prendido el foco, Eric tenía un mal presentimiento que se asentó cuando vio a Annie y Alex asomarse por la puerta abierta.

-Oye, Leo -llamó el rubio sin dejar de sostener la cara de Eric- ¿No te parece que sus ojos se parecen mucho a los de tu amiga la exploradora?

Los rostros pálidos de los chicos del futuro cortaron cualquier esperanza de salir de esa situación. Leonora se acercó curiosa y se paró junto a su hermano menor.

-Ahora que lo dices… -murmuró- Se parecen bastante, aún así…

Su diálogo cesó de forma brusca y sus ojos se abrieron mirándolo con incredulidad.

-No puede ser… ¿es Minna? -indagó entre escandalizada y divertida.

El silencio lo dijo todo, Leonora se tapó la cara con las manos y a eso le siguieron las fuertes carcajadas de Casey.

Mikey se sentía perdido.

-Entonces, ¿son hijos de la amiga de Leo? ¿Por eso no querían decirnos? -habló sin encontrar sentido a las acciones.

-Eh, ¿sí? -titubeó el pelirrojo tratando de salvar la escena.

Gracias al cielo, la tía April decidió intervenir.

-Oye Mikey, veo que trajiste tu violín.

Funcionó lo suficientemente bien dado que el rubio mayor se sonrojó con fuerza.

-Sí es que… -se removió nervioso, desviando la mirada- Aprobaron mi solicitud -susurró.

La sala explotó en gritos eufóricos de April y Casey, Leonora le sonreía a Mikey ampliamente y ahora eran cuatro los confundidos.

-¡Felicidades, Mikey!

-¡Sabía que te aprobarían, te preocupaste por nada, enano!

Leonora lo abrazó emocionada, sabiendo lo mucho que significaba para su hermano menor aquel logro.

-Omedetō, otōto -susurró.

-Arigatō, ane -respondió, antes de dejarla ir- De todas formas, no es por eso que lo dije. Es que ya elegí la canción que tocaré en la audición, es… la compuse yo y quería que la escuches -confesó nervioso.

Leonora acarició suavemente el cabello del adolescente que se estaba volviendo más alto que ella con cariño y nostalgia.

-Me encantaría oírla, Mikey.


De alguna manera, Ethan empezó a comprender la razón por la que su tío Mikey era tan diferente en su juventud comparado a la versión que él conocía en el futuro. Tuvo sentido que el menor de sus tíos hablara con tanto cariño de su hermana cuando en su juventud la miraba de la misma manera que había visto hacer a Alex con su tía Steph, como un hijo mira a una madre.

Ethan eligió ignorar las implicaciones tras ese pensamiento.

El pelinegro hace tiempo había dejado de estar enojado con su familia del futuro porque era evidente que nada era lo que parecía en su clan y que ahí no había ningún inocente en la historia. No había blanco y negro, solo personas muy dañadas que no supieron manejar las cosas porque nadie les mostró cómo.

Decidió prestar atención a su presente, viendo a Miguel Ángel preparar las cuerdas de su instrumento y las partituras como material de apoyo aunque dudaba que las necesitara por la confianza con la que se movía pese a los nervios. Lo que en cierto punto era desconcertante.

El mayor de los primos nunca había escuchado a su tío tocar música. Revisó al menor de sus parientes con preocupación, Alex lucía curioso por el espectáculo mas no sorprendido, sino triste y comprensivo.

El líder se aseguraría de controlar a su equipo cuando tuviera la oportunidad, toda la experiencia estaba resultando demasiado agotadora emocionalmente.


En su infancia, Alexander solía jugar a ser Indiana Jones. No dejaba un rincón de su casa o de la mansión de sus abuelos sin investigar.

Así fue como, un día, encontró el estuche de un violín debajo de muchas capas de telas viejas y telarañas en el ático. Él había creído que finalmente había encontrado un tesoro perdido cuando abrió el estuche con alegría, sólo para decepcionarse al ver el instrumento roto sin posibilidad de reparación. Su madre lo había atrapado tratando de unir las piezas con pegamento y lo había alejado suavemente de la inútil tarea, devolviendo los pedazos limpios al estuche.

"Chéri, un corazón roto no es fácil de reparar, menos cuando falta una pieza importante."

Alex no había entendido lo que quiso decir ese día hasta hoy. Su padre interpretaba una hermosa melodía invirtiendo todo su corazón y alma en las notas, de la misma manera que hacía en las historias que contaba.

Ahí, el hijo de un gran escritor entendió por qué esa parte de su padre jamás se recuperó. Dudaba que alguien pudiera hacerlo cuando el dolor era tan profundo y la culpa tan abrasadora.

No fue difícil deducir cuál era la causa de los terrores nocturnos que en ocasiones asaltaban a Miguel Ángel sin piedad. Habían disminuido considerablemente según su madre, pero nunca cesaron por mucha terapia que intentara llevar.

La música concluyó en una nota baja seguido de un silencio reverente por parte del público.

-Aw, Mikey… Eso fue hermoso -afirmó April conmovida.

Casey y Leo asintieron, sin palabras para describir lo que sentían.

-Es muy talentoso -felicitó Eric por todos sus primos.

El joven músico sonrió un poco avergonzado por los elogios antes de guardar el violín en su estuche y sentarse junto a su hermana, tomando su mano y apretando ligeramente cuando la vio limpiarse los ojos de manera discreta.

-Entonces.. ¿Qué hay en la caja? -preguntó devolviendo el aire festivo.

April lo miró poco impresionada pero entretenida.

-Como si no lo supieras -exclamó abriendo el empaque y sacando el contenido.

-¿Esos son.. -ninguno de los cuatro pudo controlar su reacción.

Leonora los observó con curiosidad mientras recibía los libros.

-Por su cara, uno creería que nunca han visto un álbum de fotografías -se burló Casey sin saber qué tan cerca estaba de la verdad.

Los cuatro chicos del futuro no le prestaron mucha atención cuando Mikey les pasó el segundo y más grande de los álbumes dentro de la caja, los cuatro se apiñaron alrededor para poder ver el contenido.

-Anda… -susurró el rubio mayor con nostalgia mientras señalaba una de las imágenes- Esta es de cuando fuimos a la playa por primera vez, creo que tenía dos años en ese entonces.

-Eras un bebé tan lindo -molestó su hermana.

-Mi belleza solo evoluciona.

Anabelle sonrió ante el cálido ambiente mientras veía las fotografías. Su familia se mostraba tan feliz en cada toma que fue imposible no contagiarse del buen ánimo.

Lástima que no durase.

El álbum que ellos tenían terminaba con una fotografía de Tang Shen riendo mientras cuatro niños y una niña de no más de ocho años jugaban en el fango. Supuso que el chico más sucio debía ser Casey.

El otro álbum, mucho más delgado, empezaba con una foto formal de la familia, sus abuelos con expresiones más cerradas mientras los niños no estaban especialmente animados.

Había más fotos de ellos entrenando que jugando, había fotos con personas sonrientes pero eran una sombra comparadas con las del otro cuaderno. Mientras más navegaban, las cosas se fueron haciendo más evidentes cuando sus abuelos dejaron de aparecer. El tío Raph siempre estaba acompañado de Casey. Donnie empezó a aparecer más con April, después de que la pelirroja apareció en una de las fotos de un festival. Leonora era más frecuente verla con Mikey, aunque realmente esas eran pocas evidencias comparadas con el resto. A medida que llegaban al final, las fotos de Leonora eran casi inexistentes.

Su confusión debió ser clara en sus rostros porque April decidió explicarles.

-Leo tuvo que ir a Sudamérica para entrenar, no hubo muchas fotos.

Ellos asintieron, ya sin sorprenderse de enterarse de algo nuevo. Annie levantó la vista para encontrarse con unos ojos azules contemplativos, sumidos en concentración mientras los analizaba. Anabelle desvió la mirada temiendo las conclusiones a las que estaba llegando su tía por sí misma.

Donatello le había dicho que Leonora era una líder igual de buena que lo era Ethan y su primo no era ningún tonto. Anabelle Hamato se preguntó cuánto faltaba para que su tía resolviera el rompecabezas y si podrían cumplir su objetivo antes de que lo hiciera.

Casey y Mikey se dedicaron a sacar el resto de objetos en la caja, varios retratos y aparatos viejos se depositaron sobre la mesa. Eric no entendía cómo es que de tantas fotografías de su familia en ese tiempo, apenas quedó una.

Ethan jadeó cuando se depositó un pequeño cuadro en la mesa, con fotos individuales de los cuatro hijos de Hamato Yoshi. Ahí, en el último espacio, estaba la foto de su madre a los quince años.

La misma que él siempre cargaba con él, el último recuerdo que quedó.

Leonora tomó el objeto y retiró su foto de él. Le dió una sonrisa suave a Ethan.

-Me pidieron que envíe una foto -explicó dejando la foto en una mesa separada.

-Sería más rápido si te tomas una con el celular y la envías por correo electrónico.

Leonora arrugó la nariz con molestia.

-No me gusta como se ven las fotos de mi celular -confesó ante la horrorizada mirada de su hermano menor.

-Podría tomarte una con el mío, Leo. Pude ahorrar mucho para comprarme uno de buena gama -ofreció sacando el teléfono y mostrándolo.

-Es.. ¿Es un Nokia 6600? -cuestionó la genio con emoción.

-Oh-oh, alguien deténgala antes de que empiece -se burló el pelirrojo.

-Eric, déjala, sabes que a ella le encantan los celulares viejos -regañó Ethan con tono alegre.

-¡¿Viejos?! -exclamó Mikey, falsamente ofendido- ¡Ese modelo salió a la venta este año!

Los cuatro viajeros del tiempo se vieron confundidos un momento antes de recordar dónde estaban. El pelinegro iba a disculparse por su error, sin embargo fue interrumpido por el sonido del timbre de la puerta.

-Yo iré -se ofreció para escapar de la mirada fulminante del músico.

Se arrepintió al instante en que abrió la puerta y una mujer rubia de pelo muy corto lo miró sorprendida y haciendo una doble toma.

-¿Usagi? ¿Qué carajo haces aquí?


Minna está empezando a creer que tuvo un accidente en su moto durante la carrera y está alucinando a un Usagi de ojos azules en la casa de Gasparín.

Ok, pensamiento extraño, tal vez tenga una conmoción cerebral y no se haya dado cuenta. Entonces solo queda una opción.

-¡Gasper! ¡Ayuda!

Vió la cabeza de su fantasma favorito aparecer detrás del chico petrificado en la puerta. Leonora le envió una mirada preocupada a la estatua.

-Espera, ¿tú también lo ves?, ¿qué demonios hace Usa-.

-¡Sh! -exclamó la mujer embarazada señalando detrás de sí, la rubia recién tomó nota de las presencias en la sala.

Oh, maldita sea.

-¿Qué rayos hace una copia de Usagi aquí? -susurró para la pelinegra- Cuando vine de mañana estabas hablando con él por llamada internacional, dudo mucho que haya tomado un jet hacia acá en las pocas horas que me fui.

-Es una larga historia, Minna. Te lo diré más tarde pero por favor, no digas nada de Usagi -susurró de vuelta antes de enderezarse cuando sintió a su hermano menor acercarse.

-Hola, Dora la Exploradora -saludó el rubio con un choque de manos.

-Hola, Pecas. ¿Cuidando a Gasparín?

-Siempre.

-Ese es mi chico. Por eso me agradas, niño -sonrió revolviendole el pelo, antes de saludar al resto- Jones, O'Neil y… ¿grupo nuevo?

Minna alzó una ceja ante las miradas tan extrañas que le enviaba aquel cuarteto, en especial la del pelirrojo. Suspiró, decidiendo ignorar al público, sacó un sobre de su chaqueta y lo tendió hacia Leonora, odiando como el objeto era capaz de agriar la expresión de su amiga.

-No sirvió de mucho, dicen que son inofensivas.

La embarazada se mordió la mejilla, no había tenido muchas esperanzas en la denuncia con la policía. Sin embargo, este era un nuevo nivel de traición.

-Iré a guardarlo -avisó girándose en una retirada hacia las escaleras.

-¿Qué era? -interrogó Casey.

-Una carta no deseada -respondió sin mencionar que no era solo una y que el fajo completo estaba guardado en el cuarto de la pelinegra- En fin, ¿quiénes son? Gasparín no mencionó nada de amigos extra para el almuerzo.

-Parientes lejanos.

-¿Amigos de la familia?

La rubia recién llegada miró a sus tres conocidos con burla por las débiles excusas.

-Intentemos de nuevo, ¿quiénes son? -repitió dirigiéndose esta vez al grupo.

-Ahm… ¿Amigos?

-Ya, claro y yo soy australiana. Prueba de nuevo, Pinocho -resopló con impaciencia al chico con la cara de uno de sus amigos más cercanos.

Miyamoto era hijo único, heredero repudiado el momento en que decidió seguir su propio camino. El chico frente a ella no podía estar relacionado con él porque la familia Usagi no quería tener nada que ver en su vida.

-Minna, deja de asustar a mis invitados -pidió la pareja de dicho amigo mientras bajaba por las escaleras con cuidado- No son una amenaza.

La rubia chasqueó la lengua, poco convencida.

-Minna…

-Bien -suspiró- Pero que quede claro que si luego resultan ser aliens disfrazados, es toda culpa tuya, Gasper.

-Está bien -rió.

-Por cierto, puede que alguien más venga a saludarte en la tarde -soltó, satisfecha por la mirada de confusión general que estaba recibiendo.

-¿Quién?

Eric observó con cierta inquietud que la versión joven de su madre tenía una sonrisa tan amplia que el mismo gato de Cheshire habría envidiado. Una expresión que en el futuro significaba que su querida madre acababa de hacer llover el infierno sobre alguien o había conseguido lo que quería, quizás ambos.

-Minna, ¿qué hiciste? -cuestionó directamente la joven embarazada mirando con sospecha a la rubia que se puso la mano en el pecho con fingida indignación por la acusación.

-¿Yo? Nada ¿Qué podría darte esa idea tan equivocada, mi querida Fantasma de la Selva? -cuestionó, a sabiendas de lo que ese apodo producía en su amiga.

Los espectadores miraron sorprendidos lo rápido que el rostro de Leonora se cubrió de un rojo intenso mientras farfullaba avergonzada.

-Okey, necesito esa historia -exigió Casey con una sonrisa maliciosa en sus labios.

-No me cambies el tema -reclamó la pelinegra al ver que la rubia tenía toda la intención de proporcionar una vergonzosa información a Jones. Leo carraspeó aún con las mejillas ruborizadas por haber perdido la compostura tan fácil.

Minna a veces le recordaba a Rapha en ese sentido.

-Oh, Gasparín, no te exaltes -sonrió a su amiga con su sonrisa traviesa- Solo estaba asegurando tu regalo de cumpleaños.


El adolescente pelirrojo vaciló frente a la puerta como había hecho la primera vez hace varios meses.

-Vamos, es sólo una habitación, no es el fin del mundo -se dijo tomando coraje para girar el pomo.

Ingresó lentamente al cuarto casi vacío, avanzó al centro observando lo poco que su hermana había dejado atrás en su prisa por irse. Se dejó caer en el colchón con los ojos cerrados, rememorando su infancia en las que su gemela y él solían escabullirse a la habitación del otro cuando tenían pesadillas. Cuando era niño a Raphael le había encantado mirar las constelaciones dibujadas en el techo de la habitación de su hermana, así como a ella le gustaba acurrucarse con los peluches en el cuarto de su gemelo.

Hasta que un día, sin previo aviso, no hubo más estrellas ni osos de felpa.

No supo cuando empezó, sin embargo, un día se dio cuenta que él y Leo ya no eran tan cercanos como antes. Los desplantes sucedieron de forma accidental, cuando él la buscaba ella tenía entrenamiento extra, cuando era Leo quien iba por él ya tenía programada una salida con Casey.

Con los años la brecha solo se fue agrandando al punto que ninguno de los dos podría entender al otro sino fuera por el vínculo de nacimiento que compartían.

Eso también se acabó, por supuesto.

Una tarde, durante el almuerzo, se anunció que su hermana se iba a ir a Sudamérica por un año para cumplir con parte de su entrenamiento como futura cabeza del clan. Raphael estaba tan enojado que cerró bruscamente la conexión que tenía con ella, Leo se disculpó varias veces antes de irse por no haberle dicho pero el rencor del pelirrojo no flaqueó hasta varias semanas después de verla partir.

Cuando Leonora regresó, Raphael supo que algo había cambiado en ella.

No le gustó, así que mantuvo la conexión cerrada a pesar de que su hermana intentaba restablecer su vínculo llamando metafóricamente a la puerta que se le había cerrado en la cara, con un toque educado y paciente cada cierto tiempo. Con los años, ella dejó de intentar y de alguna manera pasaron de ser hermanos a desconocidos.

Leonora empezó a pasar más tiempo fuera de casa durante el día y Raphael tuvo que admitir que a nadie le importó o le pareció sospechoso su cambio de comportamiento. La curiosidad lo golpeó una tarde en que vio a su hermana regresar con una sonrisa brillante, prácticamente sudando felicidad. Entonces decidió abrir su lado de la conexión, obteniendo dos hechos sorpresivos.

El primero, que al parecer su gemela nunca había cerrado su lado del vínculo.

El segundo, que era la primera vez que sentía esa cantidad de felicidad y cariño proveniente de su hermana. El joven de ojos verdes sentía que su propio pecho iba a estallar con tanta calidez.

Se dio cuenta de que Leonora estaba enamorada.

Luego sucedió la pelea con su padre por el compromiso y, en el calor del momento, solo se le ocurrió delatarla. La cara de su hermana no pudo haberse visto más traicionada aquella vez.

Leo empezó a portarse incluso más extraña que antes pero no solo fue ella, sino Casey también. Pasaba demasiado tiempo con ella, de hecho Raphael empezó a pensar que su amigo de la infancia era el novio secreto de su gemela, empezó a sentirse culpable e incluso se propuso a hablar con ella y disculparse.

Después llegó Stockman, el científico más imbécil y desquiciado que Raphael tuvo la desgracia de conocer, y les dijo con la sonrisa más repugnante que su hermana estaba embarazada. Todo se fue al diablo.

Donnie, al igual que Rapha, también había creído que el padre de ese bebé era Casey. La rabia los consumió tanto que estuvieron dispuestos a matarlo por deshonrarla de esa manera, y lo habrían logrado si Mikey no los hubiera detenido.

Al menos, Leonora y Casey les aclararon que ellos no tenían ese tipo de relación.

No volvieron a interactuar directamente con ella hasta que casi tuvo un aborto. Raphael se sintió como un monstruo cuando percibió el más leve indicio de alivio al pensar en la posibilidad de que el feto muriera y todo pudiera regresar a como era antes.

Al salir del hospital, fue Leonora quien por primera vez no les dirigió ni la mirada mientras empacaba su ropa y otras cosas con ayuda de April, Casey y Miguel Ángel. Su madre le cuestionó y le rogó que no dejara la casa, que ahí estaba a salvo. Su gemela había soltado un risa amarga con ojos cargados de dolor antes de hablar.

-¿A salvo? Estar aquí casi nos mata a mí y a mi hijo… Si alejarme de ustedes es lo que tengo que hacer para mantenerlo a salvo, lo haré.

Su hermana se fue de la mansión y Raphael odió más que nunca al niño en su vientre así como al padre ausente de la criatura.

Mikey y su madre fueron los únicos que pasaron a verla abiertamente en su nueva casa. El rubio estaba resentido con ellos y solo les hablaba durante los patrullajes cuando era absolutamente necesario. Donatello, por otra parte, no fue discreto en la forma de saber si Leo estaba bien, cada ciertos días pirateaba las cámaras cercanas a los lugares que su hermana mayor frecuentaba más.

Raphael tampoco fue sutil, aunque no lo admitiera, a veces hacía desvíos en los patrullajes que los hacían pasar cerca de la casa de Leonora. Si le preguntaban, era una simple coincidencia.

El pelirrojo frunció el ceño con fastidio al recordar a cierta rubia que había aparecido una noche de esas, interrogando y desafiando sus acciones. Minna Von Kleist era la mujer más exasperante que había conocido, la joven exploradora e investigadora se había dado la tarea no sólo de fastidiar sus vigilancias casualmente cercanas a la casa de Leo, sino que también se metía con él en la universidad. Retándolo en su propio territorio a desafíos en los que apostaban diferente cosas.

El chico de ojos verdes suspiró irritado al recordar que Minna por primera vez había ganado en una carrera de motocicletas. La rubia había saltado extasiada recordándole que él había aceptado cumplir un deseo si perdía.

Lo único bueno de todo ello es que había descubierto una manera de hacerla enojar al llamarla "Cherry" por el profundo rojo que se apoderaba de su rostro cuando se emocionaba. Ella quiso estrangularlo cuando la comparó con un tomate Cherry rubio.

Ahora, el problema principal era el deseo que la atrevida chica había pedido.

Minna le ordenó que fuera a la casa de su hermana en la tarde, con su mejor sonrisa y el mejor regalo de cumpleaños que se le ocurriera. Resopló, sería fácil dejarla plantada pero a él se le había enseñado a ser un hombre de palabra y ella, por muy molesta que fuera, había ganado de forma justa la carrera.

Así que ahí estaba, buscando ideas sobre qué regalarle a Leonora. Debía ser algo que le gustara y pudiera conseguir en las escasas horas que se le dio antes del encuentro, por ello había decidido buscar en la antigua habitación de su gemela.

Abrió los ojos y se quedó quieto por unos segundos antes de reincorporarse y sentarse al filo de la cama. Miró a su alrededor, contemplando los muebles vacíos hasta que una masa pequeña y rosada en la cómoda llamó su atención, al tomarla y acercarla a su rostro no pudo evitar sonreír mientras sacaba su llavero para comparar las dos figuras extrañas elaboradas por las desastrosas manos de Leo.

Su hermana podía ser una gran guerrera pero sus habilidades en manualidades dejaban mucho que desear.

-A tí también te dejó atrás, ¿eh? -cuestionó al muñeco sin esperar respuesta.

Hacía varios años, su hermana había intentado hacer a sus personajes favoritos como regalo para su cumpleaños compartido. Aún recordaba lo derrotada que se veía la niña de nueve años cuando le entregó en secreto un par de masas sin forma con ojos saltones, Rapha se había reído por horas para mayor vergüenza de su gemela antes de darle uno de los llaveros y agradecerle por su regalo.

Siendo honesto, no pensó que ella lo conservaría hasta entonces.

Al girar el muñeco, este se escapó de sus manos golpeando la cómoda y rodando hasta caer por el espacio entre el mueble y la pared.

-Carajo…

El joven de ojos verdes movió sin dificultad el objeto para facilitar su acceso, suspiró aliviado cuando vio el llavero intacto. Sin embargo, sus ojos se vieron atraídos por un sobre blanco que al parecer se había perdido en ese mismo espacio, la curiosidad se apoderó de él y lo tomó entre sus manos antes de abrirlo.

Su rostro estaba lívido para cuando terminó de leer, los laterales de la hoja arrugados por su fuerte agarre.

-¿Qué mierda es esto?

Raphael se sentía como si fuera un volcán a punto de estallar a la mínima provocación. Su mente negándose a creer en la verdad innegable que mostraba la carta pese a que no tenía ningún sentido debido a que la familia Oroku y Hamato tenían una rivalidad ancestral que no se limitaba al sector empresarial, un desprecio mutuo por el otro tan natural como respirar.

¿Su hermana en verdad había escogido a Oroku Saki, una de los más grandes imbéciles del planeta, sobre el heredero de la familia Daimyō?

Más aún, ¿lo escogió a él, un hombre que hablaba pestes de todos ellos a sus espaldas y aprovechaba cada oportunidad que tenía para tratar de hundir el negocio de la familia Hamato con trucos sucios? ¿En verdad ella lo escogió a él por sobre toda su familia?

Se pasó la mano por el cabello con desesperación, buscando algún error en su razonamiento pero de pronto la renuencia de su hermana a revelar la identidad de su pareja tenía tanto sentido junto al cambio tan brusco de su comportamiento. Él se sentía tan engañado, tan enojado, tan traicionado

El pelirrojo arrojó los dos llaveros contra la pared con un grito antes de salir a paso rápido y fúrico, la carta apretada en el puño de su mano.


Donnie detestaba con todo su corazón las charlas emocionales. Sentía que había estado hablando con su madre todo el día cuando, en realidad, había sido menos de una hora.

Los sentimientos eran tan agotadores. Ni siquiera estaban llegando a algún lugar con toda esa conversación.

Tang Shen también debió pensar igual porque suspiró con frustración.

-Lo siento, hijo. No soy muy buena en esto.

-Lo sé.

Vale, eso tal vez eso fue demasiado duro.

-Perdón, mamá, no debí decir eso -se disculpó al ver la mirada un poco herida.

-No, hijo -respondió con una sonrisa triste- Solo dijiste la verdad.

En opinión del genio, ambos eran un lastre para esto.

-Yoshi y yo no hemos sido los mejores padres para ustedes últimamente, ¿verdad?

-Hicieron lo mejor que pudieron -dijo sin comprometerse.

Había buenos motivos porque el tema de crianza era un tabú en su familia. Era un asunto demasiado complejo de tratar y solo los lastimaría a todos el hacerlo.

-No creo que dejarle encargada tú educación y la de Miguel Ángel a tu hermana cuente como: "hacer lo mejor".

Al parecer su madre sí quería hablar de eso.

-Tú y papá tenían que trabajar, las comodidades no se mantienen por sí solas -argumentó dándole una salida a la mujer y a él mismo.

-Eres muy amable hijo, pero ambos sabemos que en ese entonces había dinero más que suficiente como para posponer el trabajo para estar con ustedes -habló, pinchando, sin saberlo, uno de los rencores infantiles más añejos de su hijo.

-No sé qué quieres que te diga, mamá -admitió con honestidad.

-La verdad, hijo, porque puedo ver que todo esto te está matando tanto como a tus hermanos. No me evites, Donatello y te suplico que tampoco evites a tu propio corazón.

Maldito si lo haces, maldito si no. Pensó sin humor en ello.

-¿Qué quieres saber?

-Lo que desees contarme, incluso si son pensamientos aleatorios, te escucharé.

Siendo honesto, Donnie en cualquier otro momento simplemente habría dado por terminada la conversación y se hubiera ido. Sin embargo, estaba tan… cansado. Cansado de la tensión en la casa, cansado del estrés en la relación con su novia, cansado de tantos cambios.

Una parte de él solo quería que todo vuelva a como era antes, la otra parte más racional, solo quería huir de todo ello.

Se preguntó si sus hermanos y hermana se sentían igual de perdidos que él.

Entonces decidió dejar salir todo.

Las personas solían decir que dejar salir las emociones era liberador, para Donnie era angustiante porque podía ver que cada palabra que salía de su boca, cada reclamo, cada rencor, cada doloroso pedazo de sí mismo solo le estaba produciendo angustia a su madre quien luchaba con las lágrimas. Donnie no podía parar por más que lo intentara.

Su madre finalmente empezó a sollozar cuando él a gritos le reclamó por dejarlos, reclamó a su hermana por ocupar el lugar de sus padres y luego irse sin más, lloró por sentirse culpable por ello porque Leonora también había sido una niña en algún momento, se despreciaba a sí mismo por no tratar de reparar todo lo que estaba roto a su alrededor en lugar de esconderse como un cobarde.

Vió a la mujer temblar cuando dejó salir esa chispa de odio que sentía por su padre, porque él había causado todo por cumplir con los objetivos del clan. Lo odió por centrarse más en ser un maestro y jefe de familia antes que en su padre. Lo odió porque incluso viendo como su familia se caía a pedazos, él no hacía nada.

Lo odió porque su madre al menos lo estaba intentando.

-Hijo, lo siento tanto -susurró ella, abrazándolo.

Donnie se acurrucó sobre sí mismo como un animal herido, amaba a sus padres aún así en ese momento deseaba que fueran otros los brazos que lo estuvieran sosteniendo. Quería estar con sus hermanos y su hermana.

Permanecieron en esa posición hasta que ambos se calmaron. Tang Shen se separó de él y le retiró algunos cabellos de su frente mirándolo con determinación.

-A partir de ahora, seré mejor para los cuatro, son mis hijos y los amo aunque no me portara como tal en estos años -prometió- No vamos a perder más tiempo, yo… hablaré con padre y Raphael.

-No van a ceder… -afirmó ya viendo venir su reacción.

-Lo harán -aseguró sin una pizca de duda, como si supiera algo que él no.

El castaño estuvo a punto de preguntar hasta que fue interrumpido por pasos estrepitosos y gritos de furia. Él y su madre se miraron con confusión antes de dirigirse a la fuente del ruido.

Raphael parecía un demonio salido del infierno mientras se movía por toda la sala revolviendo cajones como si no hubiera un mañana.

-Hijo, ¿qué sucede?

-Las llaves de la camioneta -exigió. Maldita la hora en que su motocicleta se dañó en la carrera.

-Raphael, estás muy alterado, no puedes conducir así -intentó razonar la pelinegra.

El pelirrojo la ignoró mientras seguía buscando antes de dar un gruñido triunfante al encontrarlas y correr hacia la puerta.

-Donatello, ve con él -dijo con urgencia frente a la idea de que su hijo hiciera una tontería o resultara herido.

Ni siquiera tuvo que pedirlo porque el genio ya había ido tras él antes de que cerrara la puerta. Tang Shen escuchó preocupada las voces de sus hijos discutiendo seguido del motor de su camioneta. Pasaron los segundos y su tercer hijo no regresó, por lo que él debió decidir acompañar a su hermano.

La mujer decidió volver a su cuarto por su celular para llamar a sus hijos y cerciorarse de que estuvieran bien. En su camino se dió cuenta de que la habitación de su hija tenía la puerta abierta. Nada parecía fuera de lugar hasta que notó dos objetos familiares en el suelo.

El llavero azul intacto le devolvía la mirada, el rosa yacía partido en pedazos a su alrededor.

Ella tuvo un mal presentimiento.


-...luego, Gasparín aquí presente, salió de no sé dónde cubierta de lodo y ramas, al estilo Rambo, y les saltó encima. Los gritos fueron épicos.

Minna hizo reír al público con su dramatismo, Mikey se divirtió viendo a su hermana avergonzada por la cantidad de anécdotas que había contado la rubia de su tiempo en Sudamérica. El rubio sentía una mezcla entre alegría y envidia por lo buenos que sonaban esos recuerdos porque Leo parecía una persona diferente en ellos.

Más abierta, más libre.

Un sonido de campanas cortó las risas, Casey se levantó para sacar su celular y detener la alarma.

-Debo ir por el pastel, ¿vienes, Red?

April pareció dudar un momento, luego regresó a ver al grupo de cuatro, pensativa y tomando una decisión con una mirada firme.

-Sí, vamos -accedió empujando al joven por la puerta para apresurar sus pasos.

Anabelle tuvo la sensación de que sabía qué planeaba hacer su madre.

-Oye, Gasper -llamó la rubia con expresión conflictiva- Necesito hablar contigo a solas.

La pelinegra pareció entender su dilema antes de asentir y salir al jardín no sin antes darles una sonrisa tranquilizadora para que no se preocupasen. Annie piensa que no sirvió de mucho porque a los pocos minutos se levanta y empieza a recorrer la sala con aire inquieto.

-¿Se conocen desde hace mucho? -pregunta Alex por iniciar una conversación casual. Sabe lo mucho que su padre odia el silencio.

-¿Eh? Ah, ¿te refieres a Minna? -cuestiona- Más o menos, la conocí hace unos meses. Poco después de que se fueron, de hecho -explicó- Leo me dijo que se hicieron amigas durante el año de entrenamiento en el extranjero, no hablan mucho de eso pero creo que ella es de la familia que se encarga del recinto en el que estuvo.

Ahora, los cuatro sabían que la familia Von Kleist tenía una extensa red de centros de entrenamiento a nivel mundial. Era un apellido antiguo y reconocido por crear espacios de artes marciales mixtas en que los guerreros podían entrenar y aprender de los demás. Era un lugar duro al que varios clanes empezaron a enviar a sus herederos.

Ethan no fue enviado allí debido a una fuerte oposición de sus tíos, después acordaron esperar a que los cuatro podrían ir siempre y cuando fuera su voluntad hacer ese viaje.

Él no sabía que su madre sí había ido y por la mueca en el rostro de su tío, no estaba seguro de querer preguntar más.


Miguel Ángel decidió no seguir la línea de pensamientos que empezaba a formarse en su cabeza, miró alrededor de nuevo buscando algo en qué entretenerse hasta que sus ojos se fijaron en algo pequeño en el asiento en el que había estado April. Tomó con curiosidad el papel y lo desdobló.

-¡No, espera!

Levantó la vista hacia los rostros pálidos de la castaña y el rubio, ambos parecían estar haciendo un esfuerzo para no acercarse y quitarle la nota.

-No lo leas -pidió con desesperación el rubio.

Mikey, por supuesto, hizo lo contrario.

Los mensajes no tienen ningún sentido para él al inicio. No reconoce la letra de la primera parte, pero sí los garabatos de Casey.

"Hablenme del futuro a mí y a April, ayudaremos a salvarla."

Siente los engranajes de su cerebro empezar a girar cuando se da cuenta que el grupo no terminó en esa época por accidente. Quiere considerar que la nota podría no pertenecer a los chicos del futuro pero se ven tan aterrados mientras esperan su reacción que es imposible que no sea importante para ellos.

Entonces ellos deben tener un objetivo por cumplir. De acuerdo a la nota de Casey pide que les cuenten del futuro para salvar a alguien. ¿Salvar a quién?

"Dile a tu madre que deje de ser terca y les diga la verdad a sus hermanos."

Su madre es Minna, ella mencionó tener dos hermanos mayores alguna vez. ¿Quizás sea ella a quien deben salvar? Si ese es el caso, entonces ¿por qué se presentaron a ellos en la mansión mucho antes de que los Hamato la conocieran? La única que podría darles información de ella sería Leonora e incluso así no tiene sentido que llegaran antes.

¿No es más sencillo llegar directamente al momento que necesitas corregir para evitar problemas? Además,en las pocas veces que Mikey los ha visto, no parecen estar preparados para nada de lo que sucede. ¿No se supone que un viajero del tiempo debe planificar todo?

Y esa es otra cosa, ¿por qué Donnie se molestaría en hacer una máquina del tiempo? Esa era una pregunta que lo llevaba inquietando desde que el grupo había llegado porque a su hermano no le interesaba mucho la Historia más allá de los libros académicos y el genio no era más que práctico, no crearía nada que no tuviera un propósito útil.

Donnie es una buena persona pero no llegaría a los extremos de crear una máquina del tiempo solo para salvar a una "amiga" de la familia siendo consciente de los riesgos que eso implica. Aunque tal vez lo haría por su familia.

Examinó los rostros de nuevo, tratando de encontrar una similitud que no veía. Ellos eran los últimos Hamato, por lo que había dos opciones: O eran hijos de Donnie o eran sus sobrinos.

De alguna manera esa conclusión también estaba mal ya que se suponía que eran hijos de Minna a quien, sin ofender, no alcanzaba a imaginar con su hermano y Don amaba demasiado a April como para considerar a otras personas. Quizás sobrinos entonces. De Leonora no podían ser puesto que su hermana esperaba una niña y el mayor de ese grupo era Ethan. Las únicas posibilidades recaían en él y en Rapha.

Su mente insistió en que esa deducción estaba equivocada.

"Hablenme del futuro a mí y a April…"

¿Por qué solo a ellos? April y Casey habían conocido a Minna casi al mismo tiempo que él. En todo caso, ¿por qué no pedirle a Leo ese favor?

Miyamoto Usagi.

Volvió a leer el nombre en la nota. ¿Minna no había llamado "Usagi" a Ethan? Una persona solo te confundiría con otra porque tienes un gran parecido. Si Ethan se parece a este tal "Usagi" físicamente, entonces obviamente deben estar relacionados por sangre. Si es así, serían los de Minna y Usagi, entonces ¿cómo rayos encajaban ellos en todo esto?

"...ayudaremos a salvarla."

Era una mujer a quien buscaban, obviamente. Esa parte implicaba que la persona había estado en una situación muy grave y había quedado gravemente herida o, más probable, muerta. Si Minna fuera a morir, el grupo no estaría parado frente a él para empezar porque actualmente la chica no tenía hijos y si estaba embarazada eran los primeros meses, si fuera a sufrir un daño tan grave el feto no podría haber sobrevivido.

Miyamoto Usagi era importante en la ecuación, ¿por qué otra razón habrían sus datos de contacto? Minna lo había confundido con Ethan y Leo se había alterado cuando escuchó el nombre…

Lo golpeó como si se tratara de un camión sin frenos.

Leo se había alterado cuando escuchó el nombre.

¿Por qué Leonora se pondría nerviosa al escuchar el nombre de alguien que no conocen? ¿Por qué calló a Minna tan rápido ni bien lo mencionó?

¿Podría ser que Leo…

No, no puede ser. Los cuatro eran hermanos y Eric claramente tiene los ojos de Minna, eso igual dejaba el problema del parentesco de Ethan con Usagi, la motivación de Donnie para ese invento y la reacción peculiar de Leo.

Nada tenía sentido.

Algo faltaba en el escenario, algo que le estaba poniendo los pelos de punta.

-¿Miguel Ángel? -llamó Alex después de varios minutos de silencio en que el músico no dijo nada, estaban empezando a creer que entraría en shock.

-¿Quiénes son ustedes? -indagó con gravedad en su tono, no dispuesto a permitir tonterías.

Los tres menores miraron al mayor pidiendo orientación, el pelinegro lo miraba aterrado aunque controlando bastante bien su expresión. Pasaron largos segundos antes de que el chico se rindiera suspirando con cansancio, puso sus manos sobre su pecho en una posición familiar para Mikey y sus primos siguieron su ejemplo.

Fue como quitarse una venda de los ojos.

La esencia espiritual de los cuatro se liberó de golpe embotando sus sentidos, los cuales gritaban que esos individuos eran de su sangre, eran parte de su familia.

Con ese nuevo conocimiento, él evaluó de nuevo los rostros y fue demasiado fácil saber lo que siempre había estado ahí. Fue tan fácil que Mikey sintió arcadas cuando las pistas empezaron a juntarse.

-Ustedes no son hermanos, ¿verdad?

El rubio empezó a rezar y suplicar en su mente por estar equivocado.

-Primos -confesó Alex.

Miguel Ángel jadeó y su vista se centró en el mayor debido a que por simple inspección el mayor debía ser hijo de Leonora y a la vez era imposible porque su hermana esperaba una niña y… y…

"...les diga la verdad a sus hermanos."

Y Leonora era una mentirosa.

El chico tenía una diferencia significativa de edad con sus primos y su apariencia era muy distinta. Mikey podía ver rasgos de April y Donatello en Anabelle, al igual que podía ver a Raphael y a Minna en Eric (Oh, ¿no es maravilloso entender de qué se había reído Casey?), podía verse a sí mismo en Alexander.

Ethan, según Minna, podría ser similar a ese tal Usagi pero sus ojos definitivamente eran los de su hermana.

"...ayudaremos a salvarla."

Y su hermana iba a morir.

Su respiración se aceleró casi igualando la velocidad con la que los pensamientos iban y venían en su mente sin dar tiempo a procesarlos.

De pronto, el comportamiento extraño de los viajeros del tiempo tuvo sentido, su preocupación, su enojo… todo. El rubio recordó el incidente ocurrido hace meses, recordó a su hermana llamando a Ethan y comprendiendo que ella no se refería al chico del futuro, ella había estado rogando por el bebé en su vientre. Donnie y Raph habían tenido la idea de que Ethan estaba enamorado de Leonora por como el pelinegro no despegaba su vista de ella, la observaba anhelante, maravillado casi, y sus hermanos no se habían equivocado en lo que habían visto, se equivocaron en la causa.

Porque el anhelo que el rubio había visto era el de alguien que extrañaba a un ser querido que estaba demasiado lejos.

O que estaba muerto.

-Papá -llamó Alexander empezando a entrar en pánico porque Miguel Ángel estaba empezando a hiperventilar y las lágrimas no paraban de salir de sus ojos desenfocados- ¡Papá, reacciona!

-No es verdad -murmuró el aludido sin prestar atención- No es verdad -repitió negándose a creer- Ella va a estar bien, ella… ella va a ser una madre aburrida pero va a ser la mejor y yo.. yo seré el tío divertido

Se rió entre sollozos, ellos habían hecho tantos planes.

-Tío Mikey -susurró Ethan con tristeza al verlo tan destrozado, como si el mundo se le hubiera caído encima.

-Ella te canta, ¿sabes? -cuestionó desesperado viéndolo directo a los ojos- Todos los días. April y Casey le compraron ropa a juego porque… porque tú serás su pequeño patito y ella la mamá pato sobreprotectora -sonrió a pesar de las lágrimas- Ella compro tus juguetes, dijo… dijo que te leería cuentos todas las noches, que te acompañaría a tu primer día de escuela y… y…

Leonora no podría hacer nada de eso.

Sintió que alguien lo movía y lo hacía tomar asiento en uno de los sillones, estaba casi seguro de que las personas frente a él estaban hablando pero en sus oídos solo había estática.

-...key!

La respiración se le acortaba, algo le estaba apretando el pecho.

-...ngel!

Su cabeza pesa y se está perdiendo.

-¡Miguel Ángel!

Hay un toque suave en sus muñecas y algo frío en su cuello. Ve a Donnie frente a él, inhalando y exhalando de forma tan exagerada que termina copiando el ritmo. Se apoya en el cálido hombro de Leo quien aún masajea sus muñecas hablando despacio mientras Rapha mueve el paquete frío por su cuello.

-Así, Mikey, respira despacio -indica su segundo hermano mayor.

Volviendo a sus sentidos se da cuenta de que los cuatro chicos del futuro están parados atrás junto a Minna con expresiones cargadas de preocupación. Sus hermanos lo instan a calmarse ignorando al resto en la habitación.

¿Cuándo llegaron Raphael y Donatello?

Continuará…


Hola queridos lectores, la verdad cuando tuve la idea de esta historia no preví los matices tan oscuros que iba a terminar implementando. Nos encontramos cerca del final de esta historia y espero que la estén disfrutando. Sobre mi vida pues, me gradué y ahora no sé que hacer con mi vida y estoy teniendo ataques de ansiedad (razón por la que estoy escribiendo un poco más seguido, lo usual). En fin, linda semana :).

Espero sus opiniones en comentarios, los escritores de fanfics vivimos de eso como si fuera el agua que nos mantiene vivos.

Con amor,

Miko Eiko