Juegos Perversos [Wicked Games] es autoría de creaatingmadness, Crepúsculo y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la traducción al español es mía con el permiso de la autora.
Juegos Perversos [Wicked Games] was written by creaatingmadness, Twilight and its characters belong to Stephenie Meyer, the Spanish translation is mine with the author's permission.


¡Gracias a Sully y arrobale!


ADVERTENCIAS: Esta historia contiene uso de drogas, contenido sexual explícito, violencia y lenguaje soez. Está clasificado como M por una razón. Agregaré advertencias de activación en la parte superior de los capítulos que creo que las requieren más allá de esta advertencia inicial. Es un BxE, pero es una combustión lenta, así que abróchate el cinturón.

Capítulo 21: Más profundo

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Edward

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xXx

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—Bella —digo suavemente, agarrando suavemente su hombro. Ella se mueve, parpadea y coloco mis dedos en mis labios, empujando mi cabeza hacia donde Tommie está durmiendo sobre ella.

Ella lo mira fijamente con una suave sonrisa y le besa la cabeza.

Me duele el pecho. El tratamiento fue duro para él hoy. Regresamos hace unas horas y vomitó durante aproximadamente una hora antes de que Bella lo convenciera para que se acostara y leerle. Salí a fumar un cigarrillo y cuando regresé ambos estaban profundamente dormidos así que los dejé allí. Bella tuvo la genial idea de poner el auricular al lado de un altavoz y poner a todo volumen melodías independientes, lo cual probablemente me cause un poco de mierda más tarde, pero Stevie está afuera y seguimos las reglas lo suficiente como para que nadie sospeche nada.

Bella libera con cuidado a Tommie de sus brazos. —¿Cuánto tiempo estuvimos dormidos? —murmura.

—Sólo unas pocas horas.

—¿Mamá? —Tommie murmura.

Bella me lanza una mirada inquisitiva y yo sacudo la cabeza. Ella pasa una mano suavemente por su pálida mejilla. Está tan demacrado que me hace sentir jodidamente enfermo. —Está bien, Tommie. Vuelve a dormir, tu mamá estará aquí en cualquier momento.

Murmura algo más y luego abraza a su oso con más fuerza, sus ojos se mueven detrás de los párpados cerrados.

—¿Dónde está? —Bella me susurra.

Me encojo de hombros.

—¿Crees que ella está bien?

—Estoy seguro de que está bien —respiro. Bella se levanta y tropieza, quedando despatarrada. La agarro rápidamente antes de que pueda hacer ruido y la atraigo hacia mi cuerpo. Ella inhala profundamente y me mira fijamente.

—¿Hormigueo? —le pregunto, sonriendo.

—¿Q-qué? —Bella pregunta, con la boca entreabierta. Es tan jodidamente sexy que no puedo soportarlo. Mis dedos rozan la parte posterior de su cintura y exhalo bruscamente al sentir su suave piel, resistiendo el impulso de trazar su tatuaje. Casi la llamé Daisy esta mañana, el desliz fue demasiado fácil. Ya rara vez me refiero a ella en mi mente como cualquier otra cosa. Mis ojos bajan a sus labios carnosos y rosados y trago, empujándola suavemente hacia atrás.

—Nada —murmuro—. Tenemos que irnos, tu papá quiere que vayamos al ático. Tendré que llamar a Ricko si Es no aparece pronto.

—¡Que se joda! —afirma obstinadamente—. No vamos a dejar a Tommie así.

Suspiro. —Bella. Me hizo un gran favor al dejarme llevarte conmigo a ese hospital esta noche, no te quería en público… ¿podemos hacer lo que él dice una vez, por favor?

La mandíbula de Bella se aprieta y pasa a mi lado, saliendo de la habitación de Tommie. Me inclino y beso su cabeza, luego la sigo y cierro suavemente la puerta detrás de mí.

La encuentro parada junto al armario de la cocina, sacando un vaso.

Suspiro. —Dai... Bella... haz…

Abre el grifo, interrumpiéndome.

—Bella.

Me ignora y sonrío, extendiendo la mano, agarrando el vaso en sus manos y arrancándolo de sus manos. Me mira y le arqueo una ceja.

—No tengas una rabieta —le digo con calma.

Sus ojos se estrechan. —No soy una niña.

Me cruzo de brazos e inclino la cabeza hacia ella. —¿Sí? Pruébalo.

Bella se acerca y mi aliento se queda atrapado en mi garganta mientras su cálida mejilla roza la mía, su voz entrecortada. —¿Quieres que te lo demuestre?

Cristo, ella está poniendo a prueba mi autocontrol últimamente. —No es lo que quise decir —murmuro, alejándola de mí—. Y qué si él consigue una victoria, ¿será el fin del maldito mundo?

—Sí —espeta Bella, con los ojos llenándose de lágrimas.

La estudio por un rato. —¿Por qué lo odias tanto?

Bella me mira sorprendida y levanto mis manos. —No es mi maldito asunto, pero... quiero entender —admito.

Suspira profundamente y salta para sentarse en la encimera de la cocina. —Cuando Charlie tomó el control... —dice con voz plana—, todo cambió para nosotros. De repente, él se convirtió en un objetivo mucho más grande, y eso vino con todas estas reglas y restricciones que nunca antes habíamos tenido. Mi mamá ella... odiaba las cámaras, los guardaespaldas, tener que pedirle que la llevaran a cualquier parte. Él apenas estaba en casa y ella se sentía sola... Esta ciudad no era su hogar, mi papá la conoció en Turquía y la trajo cuando quedó embarazada de mí, el gran señor de la mafia prometiéndole todo a la tatuadora turca que no tenía nada... —Bella se ríe sin humor—. A mamá nunca le gustaba estar aquí, pero hizo lo mejor que pudo. Trabajaba en la tienda, me llevaba a los mercados de agricultores y buscábamos tesoros juntas... eso fue antes. Después de eso, no era seguro y... estar atrapada aquí así, eso la cambió. Solía ser tan… —sacude la cabeza—. No importa.

—Me gustaría oírlo —digo en voz baja, acercándome a ella y dejando que mis dedos bailen por su muñeca. Su piel es tan cálida, tan suave.

Los ojos de Bella se iluminan un poco. —Era una verdadera hippie, un espíritu libre. Incienso, cientos de anillos y grandes joyas caseras que encontraba en estas pequeñas tiendas pop-up, faldas largas y vestidos estampados y fluidos. Era hermosa. Y estaba tan, tan... llena de vida —se ahoga Bella.

Lucho conmigo mismo por un segundo antes de apoyar mi mano en su cintura, frotando mi pulgar contra la piel desnuda allí. Bella se relaja ligeramente ante mi toque y suspira suavemente.

»Cuando la encontré... ese día... hacía mucho que se había ido. Había estado muerta durante horas.

Abro la boca para hablar y luego la cierro rápidamente. ¡Ay, Daisy!

»Podría haber llamado a una ambulancia, pero sabía que no podrían ayudarla. No quedaba nada de sangre en su cuerpo... estaba por todo el suelo; el agua estaba muy roja —frunce el ceño—. Yo-yo no quería tratar con nadie estando sola —el aliento de Bella se detiene en un sollozo—, ...así que llamé a mi papá primero. Pero él no respondió. Intenté con Emmett, Ginny, Marcus. Caius. —Sus hermosos ojos se nublan de dolor—. Llamé una y otra vez. Es-esperé —dice entrecortadamente—. Esperé a que alguien me devolviera la llamada, pero nadie lo hizo.

Mis dedos todavía contra ella. —Bella, ¿tú... cuánto tiempo estuviste...?

Me mira y se seca los ojos. —No lo sé. Al final llamé a una ambulancia, pero ya era de mañana. Cuando finalmente llegaron a la casa para llevársela, mi padre apareció. Ni siquiera... ni siquiera nos miró. Les pagó para que guardaran silencio sobre lo que le pasó a ella, y luego le dijo a Emmett que se quedara conmigo, y él simplemente... se fue.

Mis ojos se abren y el labio inferior de Bella tiembla.

»Simplemente me dejó. Regresó al día siguiente para decirme que se quedaría en el apartamento, que Emmett se quedaría en la casa conmigo. Apenas vi a ninguno de ellos, Ginny, Marcus, Caius, todos dejaron de ir. La mayoría de los días estaba allí sola, con SJ.

—Mierda —murmuro.

Bella toma un suspiro estremecido. —Él ya no me ama, no después de lo que pasó. Él me culpa. Él piensa que es mi culpa. Porque yo... yo sabía que algo andaba mal, y la dejé para salir con mis amigos. Ella quería hablar conmigo, el día anterior a que ella... y no se lo permití, estaba demasiado ocupada para ella.

Aprieto suavemente su cadera. Charlie es muchas cosas, pero de todas ellas sé sin lugar a dudas que ama a su hija.

—Oye —digo suavemente—. No es tu culpa, Bella.

Bella solloza y paso mis nudillos por su estómago desnudo. Ella es tan jodidamente sexy.

»¿Lo sabes? —murmuro. La miro y sus dientes se hunden en su labio, sus ojos enrojecidos miran fijamente los míos.

—Lo sé. Es culpa de él —dice Bella monótonamente, mirando hacia abajo—. Si ella no sintiera que no tenía escapatoria, si él no la atrapara...

—Escucha —le digo, levantando su barbilla—, la gente es complicada. Él hizo una mierda. Pero no sabes «el porqué». Puedes odiarlo, hermosa, eso depende de ti, pero recuerda eso. Nunca nada es blanco y negro.

Bella abre la boca y luego la cierra, con el ceño fruncido. Arqueo una ceja y le froto la cadera con el pulgar. —Jesús, ¿de verdad te dejé sin palabras? —bromeo, tratando de aligerar el momento.

Bella me da una sonrisa llorosa. —Me llamaste hermosa —dice en voz baja—. Dos veces.

—Lo hice —murmuré, cediendo y colocándome entre sus piernas, rodeándola suavemente entre mis brazos. Ella me envuelve con fuerza con los suyos y presiono mi barbilla contra su cabeza. Dios, ella se siente jodidamente bien contra mí.

—Sí —murmura Bella.

—Bueno, lo eres —admito en su cabello, respirando el aroma de su champú.

La respiración de Bella se detiene y sonrío contra su mejilla.

—¿Sí? —dice entrecortadamente.

Me río. —Sabes que lo eres.

Se retira ligeramente y me mira a los ojos, y algo se sacude en mi pecho, mis dedos acarician su mejilla sin mi permiso. Bella se inclina hacia mi toque y trago mientras nuestros labios se rozan. Tomo la parte posterior de su cuello para alejarla, pero en lugar de eso la acerco más y mi boca se mueve hacia su oreja. —No podemos —jadeo.

Su gemido me atraviesa y juro que mi polla se contrae en mis jeans, me duelen las pelotas por lo mucho que la deseo. Sus palabras de antes vuelan por mi cabeza y me pregunto si ahora está mojada, y qué tanto lo está y mi cuerpo se siente como jodidamente plomo ante la idea de deslizar mis manos entre sus piernas y descubrirlo. Su cuerpo se acerca al borde de la encimera, presionándose contra el mío y jadeo en voz baja, mis manos encuentran el mesón a ambos lados de ella, asustadas de lo que harían si las dejo vagar libremente. Sus manos se deslizan debajo de la parte de atrás de mi camisa y su calor hace que mis ojos se pongan en blanco. —Bella —jadeo mientras ella me presiona más cerca. Un escalofrío violento me recorre cuando sus cálidos labios rozan mi cuello, el calor recorre mi columna vertebral, y sé que puede sentir lo duro que estoy porque estoy acurrucado contra su jodido coño. El calor entre sus piernas hace que mi cabeza dé vueltas y huele tan bien. Demasiado bueno.

—Te quiero. —Respira contra mi cuello—. Sé que no podemos, pero yo...

Maldita sea, Daisy.

Los labios de Bella rozan mi cuello nuevamente y rápidamente me retiro y me libero de su agarre, poniendo una mano en mi cabeza.

—Carajo —gemí. Cuando abro los ojos, los dientes de Bella están atrapando a su labio inferior, sus mejillas sonrojadas, pero su expresión es de disculpa.

—Lo siento —dice suavemente.

Solté una carcajada. —Vas a matarme. Literalmente, tu padre hará que me maten.

—Lo sé.

Nos miramos fijamente por un segundo y hay una pequeña y estúpida parte de mí que quiere decir «al demonio» y cruzar la habitación, inclinar mi boca sobre la de ella y saborear esa puta lengua sexy, quitarle cada centímetro de su ropa hasta que esté jadeando y desnuda debajo de mí y haciendo todo tipo de ruidos sexys mientras devoro su coño y sus tetas con mi lengua y le doy mi polla hasta que grita mi puto nombre. Está empezando a sonar cada vez menos estúpido cuando el sonido de la puerta abriéndose detrás de nosotros hace que Bella salte y se dé vuelta, con las mejillas completamente rosadas.

Me vuelvo hacia la puerta también, suspirando aliviado por la interrupción. —Ahí estás, estaba... —mis palabras se desvanecen cuando miro a Esme, un enorme hematoma alrededor de su ojo y un corte en su mejilla.

—¿Qué carajo? —Escupo, camino hacia adelante y la agarro, obligándola a mirarme.

—Edward... —La voz de Esme tiembla.

—¿Fue él? —Me muevo.

—S-sí —tartamudea.

—Dios mío, ¿qué pasó? —Bella exclama—. ¿Estás bien Esme?

—Siéntate y no te involucres —le ordeno.

—¿Qué demonios? —Bella espeta.

Es intenta soltarse de mi agarre, pero no la dejo. —¿Estás bromeando? —Golpeo la pared detrás de su cabeza, mi puño atraviesa el panel de yeso.

—¡Edward! Despertarás a Tommie —dice Bella bruscamente detrás de mí.

La miro y ella me mira con los ojos entrecerrados.

—Carajo —murmuro, frotándome el puño—. Esme, dime ahora mismo que esta es la primera vez que te hace esto, porque te lo juro por Cristo…

—Lo juro —llora Esme—. No le habría permitido acercarse a Tommie, si hubiera sabido que era capaz de algo como esto. Lo prometo, Edward, lo prometo.

Su cara está afligida y cierro los ojos con fuerza. —Me prometiste que nunca lo dejarías estar cerca de esa mierda.

—No lo sabía —solloza Esme.

—Edward —escucho decir a Bella detrás de mí.

—No lo hagas —digo con dureza.

Ella se pone a mi lado y la miro con un suspiro de frustración.

»Bella.

Me ignora y mira a Esme. —¿Estás bien? ¿Necesitas hielo?

Esme le frunce el ceño y niega con la cabeza. —Estaré bien, gracias.

—Ella no está molesta por estar herida, Bella —digo suavemente, envolviendo mi mano alrededor de su brazo y empujándola ligeramente hacia el sofá—. Mantente al margen, por favor.

Bella busca mis ojos y luego mira a Esme nuevamente antes de suspirar irritada. —Está bien. Voy a ir a ver a Tommie.

La miro salir de la habitación y Esme se limpia los ojos, haciendo una mueca mientras toca los moretones.

—Es una chica dulce.

Resoplé. —A veces.

—Te gusta.

—No seas ridícula —murmuro.

—Lo sabes.

Suspiro. —Es… ¿qué pasó?

Su labio inferior tiembla. —Le dije que terminábamos y me golpeó. Le devolví el golpe.

—¿Necesito encargarme? —le pregunto seriamente, buscando en sus ojos.

Niega con la cabeza. —Él está bien.

Suspiro pesadamente y Esme va a tomar mi mano y luego se retira, entrelazando sus dedos.

—Te lo prometo Ed, no sabía que haría eso. Quería romper con él porque se metía conmigo y no se esforzaba mucho con Tommie, no por esto. Nunca permitiría que Tommie estuviera cerca de esto, sabes que no lo haría.

Asiento con cautela. —Está bien. ¿Puedes taparlo de alguna forma para que el niño no lo vea?

Esme traga y asiente. —¿Descubriste si alguno de nosotros es compatible para el trasplante?

—Yo lo soy —digo en voz baja—. La cita es en unos días.

—Está bien —murmura Esme, caminando hacia el refrigerador y sacando algunas cervezas.

—No podemos quedarnos —le digo.

—¿Sólo una? —me pregunta Es, jugando con la botella.

—¿Necesitas que llame a alguien para que esté aquí esta noche? —pregunto.

—No, estoy bien, lo prometo. Yo sólo... ¿te quedarás para una?

Suspiro. —Iré a buscar a Bella.

Está sentada en el suelo junto a la cama de Tommie, dibujando. Me acerco a ella y sonrío cuando veo la cara dormida de mi hermano en la página.

Paso junto a ella y me inclino para besar la cabeza de Tommie. —Te amo, hombrecito —murmuro.

Tommie refunfuña, revolviéndose en las sábanas y cuando miro a Bella, ella está llorando.

—¿Qué pasa?

—Sólo quiero que esté bien —hipa en voz baja.

Dios mío.

Agarro su mano y la pongo de pie, mi boca roza su oreja. —El abrazo fue algo único, así que será mejor que dejes de llorar.

Bella deja escapar una risa débil y rozo mis nudillos contra su mejilla. Me mira fijamente y trago pesadamente. Tan jodidamente hermosa. —¿Qué… qué pasó? —me pregunta con cautela.

Suspiro, dejando caer mi mano. —Es...complicado. No estoy siendo un idiota, lo prometo, la mierda es sólo...

—Complicada —termina Bella—. Yo... lo siento, por cierto, sigo usando tu nombre, es…

—Realmente me importa un carajo —interrumpo, encogiéndome de hombros. Especialmente cuando prácticamente gime como lo hizo en el hospital—. Pero no… no delante de nadie más, ¿entendido?

—Sí.

Asiento lentamente. —Es quiere que nos quedemos a tomar una cerveza. ¿Está bien? Le diré a tu papá que fue culpa mía.

—Cúlpame —dice Bella, monótonamente—. Ese es su pasatiempo favorito de todos modos.

Tarareo mi desaprobación y tomo su mano, sacándola de la habitación.

Bella le da el cuaderno de bocetos a Es y ella rompe a llorar, acariciando la página con sus dedos. Inclino mi cerveza hacia arriba, tomando un gran trago, mis dedos encuentran la piel desnuda en la parte baja de la espalda de Bella. No debería estar tocándola, pero no puedo evitarlo. Se acerca a mí, sus ojos se encuentran con los míos por un segundo, una pequeña sonrisa juega en sus labios. Aparto la mirada y encuentro a Es mirándome con una sonrisa apenas disimulada, la cerveza balanceándose entre sus dedos. Mis dedos suben por la espalda de Bella, sobre el algodón de su top corto hasta entre sus omóplatos donde la cadena marca su piel.

Bella se acerca a mí otra vez, suspirando suavemente y yo lucho contra una sonrisa. Me encanta ese tatuaje.

Termino mi cerveza y Bella también, y nos despedimos de Esme, ambos entramos a ver a Tommie nuevamente antes de irnos.

xXx

—Los tenemos —afirma Charlie. Está mirando la ciudad, con los brazos cruzados, Jimmy, Marcus y Emmett están inclinados sobre una mesa en la esquina, un montón de equipo y armas esparcidas sobre la mesa. El aliento de Bella la deja con un silbido a mi lado y tengo que resistir la tentación de apoyar mi mano en su espalda mientras tiembla.

—¿A todos? —pregunta temblorosamente.

Charlie se da vuelta, su expresión imperturbable. —No puedo estar seguro de que esto no haya sido un acto dirigido por una de las familias, pero el rastro terminó con estos tipos, y no hay duda de que fueron ellos quienes asesinaron a la cocinera.

—Su nombre era Pattie —espeta Bella.

Los ojos de Charlie miran brevemente en su dirección antes de centrarse en mí. —En cualquier caso, he decretado un alto el fuego para la próxima semana, no habrá negocios hasta después del cumpleaños de Isabella. Si alguien hace el menor movimiento, morirá antes de dar un paso. No fue una decisión popular seguir adelante con las celebraciones —sus ojos se dirigen a Emmett—, pero, de todos modos, es importante para ambos negocios que todo parezca normal y funcionando. He hablado con Cinna y ambos estuvimos de acuerdo en que Alec debería ser la cita de Bella.

—¡¿Qué?! —Bella escupe a mi lado—. ¿Por qué?

—Porque yo lo dije —retumba la voz de Charlie—. Y no quiero escuchar una puta palabra al respecto o enviaré a mis hombres a la tienda de tu madre y la destrozaré.

Bella se queda boquiabierta a mi lado y prácticamente puedo sentir su enojo.

—¿Aún tendremos seguridad adicional, jefe? —pregunto, con los brazos detrás de la espalda.

Charlie asiente. —Sí, pero, sólo fuera de la casa, creo que, si pongo a Bobbie en otra ronda con mi hija, podría pegarse un tiro en la cara. —Su labio se curva y Bella se burla a mi lado.

—Humor suicida. Muy buen gusto —escupe.

El rostro de Charlie se vuelve de piedra y entrecierra los ojos, pero la ignora. —Es muy probable que algo suceda inmediatamente después del baile de Isabella o en la semana siguiente, así que quiero que todos se mantengan concentrados. Y sabré su paradero exacto en todo momento, ¿está claro?

—Entendido, jefe —asiento.

—Demetri te cubrirá mañana mientras estás en el hospital, tómate más de dos días si lo necesitas —añade Charlie.

— Ya me conoce señor, no soy de los que se quedan con la polla en la mano, volveré pasado mañana como siempre —respondo. Charlie suelta una carcajada y va a decir algo, pero es interrumpido por el zumbido de su teléfono en su mano.
—Disculpa... Swan —ladra al dispositivo, caminando por el pasillo.

Jimmy se ríe, se acerca a nosotros y me da una palmada en el hombro. —Masen, eres por lejos mi cagna favorito, y que me jodan si no eres el que más ha durado. Dime, apuesto a que ese tipo de resistencia se ve reflejado en el dormitorio, ¿qué piensas Emmett? ¿Es un hombre de horas?

Emmett resopla. —El cabrón probablemente golpea esa mierda durante diez minutos y luego se viene, la prisión le hace eso a un hombre, o eso dicen. —Mueve las cejas.

—Todas se van satisfechas, no se preocupen muchachos. —Sonrío.

—Asqueroso —murmura Bella, cruzándose de brazos.

—Lo siento, Cygnet. —Se ríe Marcus—. Pero no es lo peor que has oído.

—¿Cómo puede ser, cuando he tenido que escuchar el sonido de tu voz? —dice Bella dulcemente, lanzándole una mirada furiosa.

—No, ¿qué quieres para tu cumpleaños, Cygnet? ¡Aún no nos lo has dicho! —pregunta Jimmy, dándole una gran sonrisa.

—¿Qué tal si, para mi cumpleaños, no vuelves a hablarme nunca más? ¿Suena bien? Increíble, muchas gracias. —El rostro de Bella es duro como el acero, pero por primera vez veo más allá del profundo dolor que está tratando de ocultar. Me duele el pecho. La abandonaron cuando ella los necesitaba desesperadamente y ella nunca los perdonará.

La cara de Jimmy cae. —Bella...

—Fido, vámonos, estoy aburrida —dice Bella con sarcasmo.

Emmett se acerca y la agarra del hombro. —Cygnet, ¿puedo decirte algo?

—Hoy no, Emmett. Sólo quiero ir a casa —dice con firmeza.

La sigo hasta el ascensor y cuando las puertas se cierran ella suspira profundamente y se apoya contra la pared.

—Ni siquiera recuerdan su nombre —dice incrédula.

—No estoy tan seguro de eso, Bella —le digo sinceramente—. Si quieres mi opinión…

—No lo hago —dice bruscamente, lanzándome una mirada de disculpa inmediatamente después—. Por favor, simplemente... no lo hagas.

Levanto las manos. —Bueno, al menos Bobbie estará feliz.

El labio de Bella se contrae. —Estoy segura de que Robert estará contento, sí.

—Qué mocosa—, resoplé.

—Te gusta —bromea Bella, con una verdadera sonrisa apareciendo en su rostro.

Y que me jodan si no tiene razón.

xXx

Odio estar en bata; Ser paciente, desencadena todo tipo de mierda y me siento claustrofóbico y nervioso. Todo lo que quiero es un cigarrillo, pero Carlisle me prohibió fumar antes del procedimiento, así que en lugar de eso estoy golpeando mis dedos como loco contra las barandas de la cama.

—Vamos a llevarte ahora. No tienes nada de qué preocuparte, es un procedimiento estándar, únicamente vamos por esa médula para Tommie, eso es en lo que debes concentrarte —me dice Carlisle, apoyando una mano ligeramente en mi hombro.

—Lo sé, estoy listo —le digo, sudando un poco. La anestesia me da mucho miedo, que me noqueen así, sin control sobre nada. Vulnerable. Mi respiración obviamente se acelera porque Carlisle aprieta mi brazo.

—Te tengo —dice, mirándome directamente a los ojos—. ¿Confías en mí?

—Confío en usted, doctor —le digo—. Es para Tommie. Le daría todo mi cuerpo si pudiera.

—Sé que lo harías, hijo. —Carlisle sonríe—. Te dejaré aquí, está bien, reduciré el estrés tanto como pueda.

—Se lo agradezco —digo sin mi habitual alegría. Sólo quiero que esto termine de una vez.

—Necesito que cuentes hacia atrás desde diez, ¿bueno?

Asiento, mi corazón acelera en mi pecho. Maldita sea, desearía que mi Daisy estuviera aquí, pero pensamientos como ese harán que me maten. Y eso tampoco ayudará a Tommie. —10, 9, 8, 7...

»—Vamos, Mase —dice James, volviéndose y riéndose de mí—, ¡Vamos!

»—Ya voy, ya voy. —Me río, corriendo para alcanzarlo.

Son casi las dos de la madrugada y, en la superficie, la ciudad parece tranquila, menos autos, menos gente. Por supuesto que eso está lejos de la puta verdad. La gente simplemente no sabe dónde mirar, no sabe lo que está sucediendo justo frente a ellos, a la vuelta de la esquina, en ese callejón que parece vacío, y a esta hora de la noche, los almacenes son los lugares más concurridos. Excepto para el que vamos.

James pasa sus brazos alrededor de mis hombros.

»—Esto es, hermano. Nuestro boleto de salida, nuestro boleto a una mano mejor que la de mierda que nos repartieron. —Su emoción es palpable y sonrío, agarrando su cabeza y presionando nuestras frentes.

—¡Vamos a hacerlo! —grité.

Esta noche todo cambia.

Me despierto sobresaltado, con el corazón acelerado. —James —jadeo, buscando a mi alrededor. Mi visión se vuelve borrosa y juro que veo a Bella, sentada al lado de mi cama.

»¿Daisy? —pregunto, mi visión se desvanece y desaparece—. Daisy, estoy soñando.

—No, soy Bella —murmura, sus dedos cálidos pasándose por mi brazo.

—No puedes estar aquí... —murmuro—. No puedes estar aquí, pero desearía que estuvieras...

—Estoy perfectamente a salvo, nadie sabe que estoy aquí excepto Carlisle, tú y Tommie. Y le prometí a Tommie que estaría aquí, así que no iré a ninguna parte.

—Él...lo...descubrirá. —Apenas puedo mantener los ojos abiertos.

—No lo hará.

Siento calor contra mi mejilla, luego un suave tirón por mi cabello. Se siente bien y tarareo, cerrando los ojos por completo. Hay una suave ráfaga de calor contra mi cabeza, luego el roce de unos labios contra mi sien.

Lo siguiente que sé es que tengo la boca muy seca y me duele el cuerpo. Parpadeo adormilado y frunzo el ceño cuando me doy cuenta de que hay un peso contra mi pierna. Levanto la cabeza y abro los ojos cuando veo a Bella durmiendo sobre mi muslo, con los brazos apoyados en la cama, el largo cabello alborotado mientras cae en cascada sobre la manta.

Sus labios carnosos están entreabiertos mientras duerme, su cara como aplastada contra mi pierna. Cristo, es jodidamente hermosa.

Mis ojos pasan más allá de ella y trago cuando veo el cuaderno de bocetos abierto junto a ella. Ella me dibujó y es jodidamente increíble. El detalle, los colores, es casi como una fotografía.

Hay un ruido justo afuera de la puerta y Bella se levanta volando, sus ojos de repente se encuentran con los míos. Sus mejillas se vuelven rosadas y rápidamente toma su cuaderno de bocetos y traga, mordiéndose el labio.

—Para Tommie... —dice rápidamente.

Le sonrío. —Le gustará.

Mi sonrisa se desvanece de repente y me levanto de golpe. —Espera, Bella, ¿cómo es que estás aquí? ¿Qué…?

—Relájate —me tranquiliza—, yo... me escapé, pero prometo que he estado completamente a salvo. Demetri ni siquiera sabe que no estoy en casa y ahora estoy contigo, así que estoy a salvo.

—Bella, ¿cómo carajo…? —Mi corazón da un vuelco—. ¿Cómo saliste? La seguridad...

—Tengo mis maneras.

—Me las contarás, carajo, ahora mismo. —La miro fijamente.

Bella pone los ojos en blanco. —Realmente no es tan dramático. Demetri es... bueno, podemos hablar de eso más tarde, y nadie fuera de la casa espera que alguien se escabulla, sólo que ingresen, así que... fue algo fácil.

Una ola de cansancio me golpea y gimo, cayendo de nuevo en la cama mientras la habitación da vueltas.

—¿Estás bien? —Bella pregunta preocupada.

—Tengo sueño —murmuro, mi visión nadando—. No vayas a ningún lado... Daisy.

—¿Quién es Daisy? —suena molesta.

—La cadena —trato de explicar, moviéndome en la cama—. En cadena…. —murmuro.

—¡Oh! —Respira Bella— Yo soy Daisy.

—Por supuesto que sí. —Suspiro—. Mi Daisy, mi margarita.

Mis ojos se cierran.

Cuando me despierto de nuevo, Bella no está en la habitación y vuelo presa del pánico antes de que ella salga del baño. Sus ojos se abren cuando me ve.

—¿Qué ocurre?

Sacudo la cabeza, tratando de calmarme. —No estabas.

La conciencia revolotea en su rostro. —Nadie sabe que estoy aquí. Me colé, de ahí el traje extraño. —Mis ojos recorren su cuerpo y resoplo. Lleva lo que parecen pantalones cortos de baloncesto masculino, un par de sandalias de gladiador con calcetines largos multicolores y algo que sólo puede describirse como una capa.

—¿Qué carajo? —Me río.

Bella sonríe. —Déjame en paz. Asalté la sección de Halloween de mi guardarropa. Pensé que nadie pensaría que era yo si me vestía así. Y creo que funcionó porque Carlisle intentó llevarme a psiquiatría antes de darse cuenta quién era.

Echo la cabeza hacia atrás riendo y Bella se ríe, sentándose en la cama a mi lado. Ella no debería estar aquí, pero no puedo enojarme por eso. Lo hecho, hecho está.

Los labios de Bella se curvan. —Entonces... Daisy, ¿eh?

Le frunzo el ceño antes de que comprenda y gimo. —Mierda. Lo siento Bella, es sólo un apodo, tu tatuaje.

—Me gusta —dice Bella tímidamente.

Inclino mi cabeza. —¿Sí?

Bella se muerde el labio inferior y luego asiente. —Era la flor favorita de mi mamá —dice suavemente. —Cuando ella murió… —Traga—. Le pedí a Phil que me lo hiciera.

Ella mira hacia arriba y sus hermosos ojos están tan abiertos y vulnerables que siento que algo se sacude en mi pecho. —Eso es dulce —murmuro, levantando la mano y pasando los nudillos por su cálida mejilla.

Las mejillas de Bella se sonrojan, calentándose bajo mi tacto y mi piel pica en respuesta, algo sacudiéndose por mi columna. Obviamente todavía estoy jodidamente fuera de mí por la medicación porque me encuentro enrollando mi mano alrededor de su nuca y guiando su cabeza hacia la mía, colocando un beso en su mejilla. Se congela, se queda sin aliento y siento que mi polla se agita cuando me devuelve el favor, besando mi mandíbula ligeramente. Nunca he deseado tanto a nadie en mi puta vida. Bella se aleja y me sonríe suavemente.

Yo trago. —Esto fue... realmente estúpido de tu parte, lo sabes bien. Si alguien se enterara... tu papá podría pensar que algo estaba pasando entre nosotros.

Extiende la mano para tocarme la cara y luego duda y deja caer la mano. —Lo sé. Lo siento. Sólo tenía que estar aquí. Le dije a Carlisle que era un secreto. Él es el único que ha entrado en la habitación y les dijo a todos que soy tu prima. Y, si sirve de algo, estoy usando un sombrero.

Se acerca y blande un sombrero de pirata, hundiendo los dientes en el labio.

Nos miramos fijamente por un segundo antes de echarme a reír. —Maldita sea, Daisy, ¿quién sabía que eras un pequeño bicho raro?

—Forman parte de los disfraces de Halloween, normalmente no uso estas cosas. —Se defiende haciendo pucheros.

Sacudo la cabeza y mi tono se vuelve serio. —¿Cómo está Tommie?

Bella suavemente apoya su mano sobre la mía. —No he estado con él, era muy arriesgado para mí ir hasta allá, pero Esme está con él y Carlisle sigue supervisándolo. Dijo que es como una transfusión para él, así que no le duele. Pero tendrá que quedarse aquí unas cuantas semanas, ¿lo sabías?

Asiento y me paso una mano por la cara. —Sí, él... sabía que esto iba a pasar de todos modos. Tuvimos suerte de que no fuera necesario internarlo antes, Carlisle lo mantuvo fuera tanto tiempo como pudo.

Los ojos de Bella se llenan de lágrimas. —Lo siento mucho.

—Sí. —Suspiro—. Esta mierda, apesta. —Su mano todavía está sobre la mía y decido ceder a mis impulsos y entrelazar nuestros dedos. Carajo, si la atrapan en esta habitación, básicamente estaré muerto de todos modos.

Sus mejillas se sonrojan y nos miramos fijamente de una manera que me hace sentir un poco mareado. Bella se muerde el labio. —Siento…

—No lo hagas —le suplico.

Ella aprieta mi mano. —Antes, cuando despertaste, llamaste a alguien. James. ¿Quién...? ¿Quién es?

Mi corazón se aprieta en mi pecho. —Era mi mejor amigo —logro decir—. Mi hermano, en todos los sentidos menos de sangre.

—¿Él se fue? —Bella pregunta suavemente.

—Sí —afirmo con brusquedad.

Y es mi maldita culpa.


Nota de la traductora: Margarita en inglés es Daisy, así que ya saben quién es la Daisy del prólogo, por cierto, ya nos estamos acercando a ese momento... o.O