Si, por un momento todo estaba bien, las estrellas parece que se habían alineado a su favor, Ranma comprendió el mensaje que el maestro le envió y liberándose de las dudas siguió adelante en su noviazgo ya con más confianza, Akane también pudo mirar todo con más calma, las palabras de Happosai la alcanzaron a través del azabache, pero esta historia desde su inicio estavo llena de emociones, de sentimiemtos, la sorpresa fue la primera sensación que los invadió al mirarse por primera vez, a Akane cuando le vió pelear, cada movimiento, la destreza, el dominio de su disciplina la hicieron quedar maravillada, para Ranma ocurrió cuando contempló los embriagantes ojos marrón emanar un aura de misterio y paz, una belleza especial que en ese instante no pudo descifrar pero que le hizo quedar prendado de la mujer, ahí surgió la segunda emoción, la ansiedad, esa que provocó que el azabache salir huyendo al no saber como reaccionar ante la imponente presencia.
Para Akane por el contrario, el disgusto fue la sensación que le acompañó al sentirse burlada, criticada, despreciada y puesta a prueba, o almenos esa fue la mala interpretación que dió al actuar del de trenza; antipatía fue el sentimiento que surgio entre ambos cuando la primera impresión no fue la adecuada, esa constante se volvió una especie de lucha que servía de escudo para no dejar aflorar debilidades, el orgullo llegó a hacer compañía convirtiendo aquello en una pelea de egos, pero cuando la tensión entre ambos parecía estar en su punto más álgido sin posibilidad de retorno un nuevo sentimiento les invadió justo la noche que por casualidad se encontraron en la terraza mirando las estrellas despertando el interés mutuo, esa nueva emoción lo cambió todo, pese a que se mantenía la manía por demostrar quien tenía la razón, escuchar al otro hablar sobre un tema que pocos dominaban y con tanto conocimiento les ayudo a bajar las barreras que se habían formado a su alrededor, eso les hizo conocer el miedo en muchas formas, temian ser descubiertos por sus camaradas que no pararía de burlarse de ellos al cambiar su actitud y mostrarse más accesibles, una emoción infundada porque sus amigos era los más deseosos de que se dieran cuenta de la afinidad que los rodeaba, sin embargo el miedo tenía mas caras, confiar en alguien era aterrante.
El temor aunque grande no pudo vencer a un sentimiento más poderoso que se albergaba en ellos, el deseo que les quemaba era tan inmenso que llegó arrazandolo todo, no importaba si el mundo se acababa, entregarse carnalmente una y otra vez hasta apasiguar sus instintos era lo único que les llenaba el pensamiento, solo ellos existían, ahí nació un sentimiento impensable, el amor, lo corroboraron aquel día que Ranma le pidio a Akane ser su novia de manera formal afrontando los viejos y amargos recuerdos del pasado, estaban destinados a estar juntos, lo sentían, especialmente cuando descubrieron que la actitud de su familia y amigos era de aceptamiento, no había mofas, no había prohibiciones, todos estaban felices de verlos juntos eso les hizo conocer el asombro y el amor aumentó.
Curiosa y contradictoriamente la actitud positiva de sus padres trajo dudas para la pareja, dejar de sentirse presionados por cumplir las espectativas familiares en combinación con los temores de antiguos amores hicieron que la confusión opacara la felicidad mermando su seguridad, afortunadamente Happosai se encargo de poner fin a aquel asunto devolviendo el sosiego y el amor a la pareja.
La montaña rusa de emociones parecia haberse estabilizado después de tanto, por un tiempo todo estuvo en orden hasta que una persona del pasado sumado a una mala decisión volvieron a agitar las aguas.
El día comenzó tranquilo, Ranma inició con sus entrenamientos habituales y mas tarde impartió las clases que le correspondían.
— ¿Qué te ocurre, Saotome?, has estado distraido toda la mañana —
Interrogó el de lentes con insistencia ante la torpeza que el azabache habia estado mostrando.
— ¡No es nada!, cosas sin importancia —
Espetó Ranma intentando salir rápido de esa situación.
— ¡Somos amigos desde hace mucho y sin embargo pensaste que sería capaz de reírme de ti por tu relación con Akane! —
Soltó el chino en aparente reproche y el azabache no pudo hacer otra cosa que compunjirse ante el comentario, el chico tenía razón, sin embargo las siguientes palabras del extranjero demostraron su verdadera intención.
— Si algo te preocupa puedes confiar en mi, yo no estoy para criticarte sino para ayudarte —
Eso hizo cambiar el tono de la conversación, Ranma se sintió mal, el siempre guardo sus problemas para él, pensaba que compartirlos era una debilidad que le ganaría burlas, pero Mousse estaba ahí para demostrarle su error, ¿cómo podía atreverse a llamarle amigo si se había portado tan mal con el de lentes? se preguntaba, justo en ese instante entendió que debía cambiar su forma de actuar.
— Anoche recibí un mensaje de Kodashi ¡no se cómo obtuvo mi nuevo número!, incluso la elimine de mis redes —
El asombro se miró en el rostro del cegaton que consternado cuestionaba que era lo que esa chica loca queria ahora, seguramente molestar era su único fin, siempre se divertía causando incomodidad en otros.
— ¡Solo dijo que quería verme y amenazó con venir hasta el dojo —
Respondió el azabache causando indignación en el de lentes.
— ¿Ya se lo dijiste a Akane? —
Cuestionó Mousse haciéndole saber que era importante que se lo comunicara a la chica para evitar malos entendidos, pero la terquedad de Saotome era tal que se nego a hacerlo argumentando que si Kodashi la veía querria lastimarla y eso jamas lo permitiría, Ranma le pidió a Mousse entretener a Akane ese día lejos del dojo, si era necesario podía pedir apoyo a Shampoo o hacer uso de cualquier artimaña con tal de lograrlo, contra su voluntad el chino tuvo que aceptar para evitar confrontaciones, sin embargo estaba seguro de que aquello acarrearía problemas.
Por la tarde Kodashi arribó al dojo causando disgusto en el azabache, la altiva mujer de inmediato corrió hacia Saotome hablándole con extrema familiaridad como si su relación jamás hubiese terminado y menos de la forma tan mala como concluyó.
— ¡Ranma querido, te he extrañado mucho! —
Comentó Kuno sinvergüenzamente con el tono sensuales que solía usar cuando quería obtener algo.
— ¡Yo no!, ¿qué quieres, te diste cuanta que tu esposo es un idiota y quieres dejarlo para volver con migo? —
Cuestionó Ranma con molestia ante las notorias insinuaciones de la joven que cínica revela sus intenciones a la vez que acorta la distancia entre ambos tratando de hacer caer al de trenza en su intento de seducción.
— ¡Si, mi esposo es patético en la cama!, no puede lograr lo que tú si, ¡claro que quiero volver a estar con tigo pero no voy a dejar a mi marido por ti!, ambos pueden estar en mi vida —
Las palabras de Kodashi lograron hacer hervir la sangre del azabache, ¿qué demonios estaba tratando de decirle?, quería que fuera su amantes o algo semejante, no podía creer el descaro de la mujer, después de todo lo ocurrido venir a decirle aquello era una total aberración.
— Picolet tiene muchísimo dinero, tu jamás podrías satisfacerme en ese aspecto pero se que tú me extrañas tanto como yo, por eso puedo sacrificarme y ofrecerte mi cama, no seré tu esposa pero seguiremos amándonos —
Esa mujer era una demente, gritaba Ranma en su interior, la tipa pensaba que el lloraba por ella,que después de todo aún la amaba y deseaba, para colmo se pavoneaba segura de que el aceptaría algo tan denigrante solo por su atención, el de trenza quiso matarla pero se contuvo, jamás golpearía a una mujer sin importar lo mezquina que fuera, ni en sueños cambiaría todo lo que Akane le daba por las migajas de algo que no pidió, no tenia dudas de rechazar su propuesta y mandarla de regreso a Osaka, el único problema era ser caballeroso, no sabía como decirle cuanto le molestaba su presencia y que quería que desapareciera de su vida para siempre, luchó para no liberar su enojo pero su paciencia se agotó cuando Kodashi intentó besarlo contra su voluntad en varias acasiones obligándolo a alejarla con fuerza mientras le respondía con furia.
— ¡Vete, es que acaso no conoces la vergüenza, no te quiero, déjame en paz! —
Espetó Ranma con total molestia, la respuesta no gusto nada a Kodashi quien rápidamente endureció sus facciones y comenzó a acercarse al azabache decididamente, ella no aceptaría un no por respuesta, volvería a tener al chico bajo se mando y lo metería a su cama cada vez que se le viniera en gana, o almenos eso es lo que planeaba hasta que una pesada voz interrumpió la escena.
— ¡Ya vine, tengo hambre!, ¿a donde vamos a cenar, es tarde y quiero ir a casa! —
Akane entró al dojo dejando helado al azabache que no sabía como reaccionar, su amada estaba justo en el lugar donde no debía estar, iba a matarlo y de paso dejarlo por culpa de las locuras de Kodashi, pero algo raro había en la actitud de Tendo, ella jamás actuaba de la forma imperativa en que lo estaba haciendo y eso lo alteraba, la peliazul pasó de largo mostrando poco interés en la mujer de negra cabellera, se acercó a Ranma y besándolo en forma posesiva le preguntó con indiferencia.
— ¿Quién es tu amiga?, podrías decirle que tenemos prisa —
Sin saber por qué, Ranma obedeció como cordero la orden de la peliazul, esta vez sin el miramiento caballeroso de antes Saotome rechazó a la mujer que le acosaba.
— ¡Kodashi, ella es Akane, es mi prometida!, me dió gusto saludarte pero ya tenemos que irnos —
Akane no pudo ocultar la extrañeza que le generó esa palabra "prometida", pero no era el momento para aclararlo, esbozando un gesto de despedida la pareja se retiró, en su marcha las miradas de Kuno y Tendo se cruzaron, una ardía en furia, la otra posaba altiva, estaba claro quien salió airosa de la rara situación, cuando Ranma siguió los pasos de la ojicafé sin expresar palabra alguna Kodashi supo que sus planes habían sido frustrados para siempre, Ranma nunca más estaría bajo su influjo porque ahora estaba absorto y embrujado por la peliazul.
Afuera Ryoga estaba recargado de la pared, con sorna se despidió.
— Todo tuyo, Akane —
El chico dió media vuelta y se retiró, Saotome no pudo decirle nada pero ya entendía la causa de que Akane llegará al dojo cuando claramente pidió mantenerla alejada, ese cerdo traidor la había llevado, mientras la molestia inundaba su mente y Kodashi se alejaba en la obscuridad Tendo miró al azabache con seriedad.
— ¿En qué diantres estabas pensando cuando se te ocurrió ocultarme esto? —
La gélida mirada de la chica hizo que el miedo cundiera el corazon del de trenza que afligido trataba de buscar las palabras correctas para explicarse pero solo titubeos salían de sus labios.
— ¡Si no fuera por Ryoga todo pudo convertirse en un mal entendido! —
Akane expuso furibunda a la vez que comenzó a narrar como Hibiky llegó en su busqueda, en un inicio se suponía que se encontraría con Mousse y Shampoo pero en su lugar llego el de la bandita para ponerla al tanto de la visita de Kodashi, no buscaba acusar a Ranma, lo que quería era evitar una calamidad, sabía que el de lentes no podría entretener mucho tiempo a la joven, ella era muy apegada al de trenza e intentaría terminar rápido su asunto con ellos para alcanzar al azabache en el dojo, al notarlo Mousse intentaría retenerla sin razón pero ante la extraña actitud y pesima habilidad para fingir por parte del chino una alarma se encendería en Akane, haciéndola sospechar, si eso hubiese ocurrido de inmediato habria corrido al dojo llevándose una desagradable sorpresa, Ryoga intuia que Ranma no querria lastimar a Kuno por cuestiones de caballerosidad pero eso la mujer lo utilizaría para tratar de acorralarlo, si Akane presenciaba esa escena arderia Troya, por eso se atrevió a contarle todo a la joven, si ella sabía la triste historia que su novio tuvo con Kodashi comprendería la difícil situción en que el azabache se encontraba y en lugar de enojarse lo ayudaría, los cálculos de Hibiky fueron correctos excepto en un detalle, la ojicafe estaba iracunda.
— ¿Si no puedes confiar en mi como pretendes que yo confíe en ti? —
La melancólica mirada de Ranma mostraba lo apenado que se sentía por su actuar, ella tenia razón, era un estúpido y no sabía como defenderse, en un enérgico despliegue Akane acorraló a Ranma contra la pared de la calle fuera de su departamento.
— ¿Es que acaso querías estar con ella y por eso me lo ocultaste? —
Tendo le susurró al oído, lamio el comtorno de su oreja y comenzó a recorrer el contorno del cuerpo masculino en toques que lo asficciaban y dejaron mudo, Ranma intento hilar palabras pero Akane se lo impidió al apoderarse de sus labios.
— ¡Callate! —
Le ordenó la de ojos avellana y jalandolo del cuello de la camisa lo instó a entrar en el piso, en su interior Tendo le arrancó la camisa y lo tiro sobre la cama, luego le bajó el pantalón y con la boca atrapó su miembro succionandolo hasta hacerlo gritar, Ranma no sabía que sentir o hacer, esos ojos marrón lo miraban de una forma tan fría y posesiva que de lo único que estaba seguro era de que no debía decir nada, solo tenía que dejarse hacer todo cuanto Akane quisiera, era su castigo por la falta cometida.
Para asentar el dominio Tendo se deshizo de las bragas y alzándose la falda se monto sobre el exitado chico al que no le dio tregua, cada senton era el paraíso pero también el infierno, la intención de la ojicafe era hacerlo sentir el mayor placer posible para después dejarlo caer al vacío, el encuentro era violento, ella lo jalaba del cabello a la vez que hundía las uñas en los fuertes pectorales, tras varios orgasmos femeninos Akane logró hacer que Ranma alcanzará el clímax, al culminar la chica mantuvo su fuerte agarre sobre la cabellera masculina y se acercó al oido del joven.
— ¡Eres mío, por las buenas podemos jugar a ser tres de vez en cuando, por las malas quedate con ellas! —
A Ranma se le paralizó el corazón, esa chica estaba reclamando su lugar y territorio pero además le proponía algo a la vez que le amenazaba, ella estaba dispuesta a tener un trio si él se lo pedía, pero debia estar incluida y saber la verdad, si alguna vez se le ocurría volver a verse a escondidas con una persona como Kodashi cuyas intenciones eran evidentes ella le abandonaría sin miramientos.
Con mas calma Ranma veía a Akane dormir, se preguntaba como en esa pequeña y frágil figura podía existir un ser que mezcla la inocencia y la perversidad al mismo tiempo, como alguien tan infantil podía transformarse en una puta que lo dominaba hasta el tuétano, en verdad la amaba, esa era la actitud que siempre deseo en una mujer y estaba pagando el precio de amarla, jamás le ocultaria algo, si lo hacía nunca se lo perdonaría, era tentador lo que ella le proponía pero no podía compartirla con otro, era suya, solo suya y si el pago era ser su esclavo lo seria sin dudarlo con tal de estar con ella, esa nueva sensación que hizo a Akane actuar de ese modo posesivo ante Kodashi y a Ranma de ese modo tan sumiso a la vez que le desesperaba imaginandola con otro era una nueva emoción en ellos, si, eran celos, un dificil sentir del que aún habra más.
Hola a todos, por fin logro avanzar esta historia, está a punto de terminar pero por culpa del montón de actividades que he tenido que realizar no he podido acabar con este fic que debía terminar a la par de enero, ni hablar, eso ya no se puede cambiar pero en estos días llegan los últimos capítulos.
En breve estaré compartiendo desde mi perfil de facebook una dinamica para celebrar el primer año como ficker y todos están invitados para participar, asi que pasen a visitarlo, será algo sencillo pero espero les anime.
Por último les dejo las doce emociones que este par experimento, eso por si alguien quedó con la duda de cuales eran,
sorpresa, ansiedad, disgusto, antipatía, orgullo, interés, miedo, deseo, amor, asombro, confusión y celos.
Espero este adelanto sea de su agrado y nos vemos en la siguiente dinámica.
