CAPÍTULO 16:
JUNTOS PODEMOS TODO
Hinata notaba las miradas de sus compañeros sobre ella y no hacían más que incomodarla, nunca había sido buena con la atención de más. Su padre podría ser un pez gordo y estaba habituada a ir a galas u eventos importantes donde era observada por varias personas, pero el instituto siempre había sido su pequeño oasis, a parte de su habitación claro está.
Pero es que allí, jamás había tenido que aparentar ser lo que no es. Sus amigos nunca la juzgaban y la aceptaban tal como era.
Además, tanto Shino como Kiba siempre la escuchaban cuando se pasaba horas hablando sobre anime, incluso por su bien habían intentado ver unos cuantos. Logrando que después de años de duro trabajo sus dos mejores amigos se volvieran un poco otakus.
Incluso cuando la gente se había enterado de su "relación" con Sasuke, había sabido llevar mejor esa atención de más, pero ahora la sentía diferente.
Aunque intentaba centrarse en lo que decía su profesor le resultaba muy incómodo y no solo por las miradas, sino por la presencia de sus nuevos guardaespaldas. Se habían quedado tan estáticos que cualquiera podría confundirlos con estatuas y le preocupaba un poco porque casi habían pasado cuatro horas.
Entendía que su trabajo era vigilarla, pero no veía la necesidad de que estuvieran de pie todo el rato.
Tal vez no había estado mirándolos todo el tiempo y habían tenido cinco minutos de descanso entre clase y clase, pero podría jugar que no se habían movido ni un ápice. Estaba convencida que aquello no era nada bueno para el cuerpo.
Ahora no lo recordaba, pero en alguna parte había leído que estar de pie tanto tiempo podría producir varices.
—¿No están cansados? —dijo Hinata en voz baja.
Los tres chicos la miraron, ya habían escuchado muchas veces las quejas de sus anteriores protegidas. Ninguna estaba contenta con su presencia, pero ellos solo se limitaban a cumplir con su trabajo, así que, como ya habían hecho en anteriores situaciones solo la ignoraron.
Hinata soltó un ligero suspiro, no sabía si no la habían escuchado por su tono de voz bajo o si se habían hecho los locos, así que decidió volver a probar.
—¿Quieren que para después del almuerzo le diga al profesor que os busque asientos? Seguro es agotador estar de pie tanto tiempo—dijo con genuina preocupación haciendo que los tres la miraran desconcertados.
Si bien era cierto que la chica les había sorprendido cuando se había presentado, creyeron que solo se trataba de simple cortesía, los Hyuga siempre habían sido muy conocidos por su excelente educación, pero parecía que no era solo eso, sino que era sincera con lo que les decía.
Hinata los miró directamente esperando por su respuesta, pero ninguno decía nada.
¿Tal vez los había ofendido? Que recordara no había hecho nada para que ellos se molestaran con ella, no entendía porque no le contestaban.
—No hace falta que se preocupe por nosotros señorita. —Amai era el más cortés de los tres, siempre sabía redirigir los comentarios mordaces de sus anteriores amas, pero esta vez lo había tomado desprevenido—. Estamos aquí para cumplir nuestro papel. Haga como si no estuvieramos.
Prefiriendo no molestar más a sus nuevos guardianes Hinata no dijo nada más.
oOoOoOoOo
Ya era la hora de descanso, pero aún no habían organizado ningún buen plan para poder acercarse a Hinata, todos daban su punto de vista, pero nadie se ponía de acuerdo. Karin observaba como todos discutían sobre ello y temía que si las cosas se alargaban nunca ayudarían a su amiga. Fue de la última en unirse al círculo, ya que siempre rivalizó con Sakura e Ino por quien era una mejor fan de Sasuke. Pero gracias a Hinata supo encontrar sus verdaderos sentimientos y había acabado saliendo con Suigetsu.
Por eso quería devolver el favor, quería hacer posible su amor imposible. Sin pensarlo demasiado se acercó hacia Hinata, pero el cuerpo de Shi y Amai se interpusieron, mientras que Karai tomó el brazo de Karin evitando que se acercara, logrando que maldijera por lo bajo, había estado tan cerca.
—¡Suéltala por favor, es mi amiga! —se apresuró a decir la Hyuga tocando ligeramente el hombro del chico.
Karai estaba dudoso si dejar o no a la chica, pero como su jefe solo había dicho que no quería que ningún Uchiha se acercara a ella pensó que no pasaría nada porque esa chica hablara con su protegida. Además, no disfrutaba de hacer sentir miserable a una adolescente y aunque quisiera negarlo la Hyuga le había caído en gracia, no se parecía a las clientas que siempre tenía.
—Como ordene—dijo soltando la muñeca de Karin, quien por un momento se había asustado, ya que le había apretado su muñeca con más fuerza de la necesaria.
—Gracias—dijo Hinata y rápidamente se acercó a su amiga para preguntarle si se encontraba bien y disculparse por lo ocurrido, pero Karin solo le sonrió y le restó importancia, haciendo que Hinata se sintiera terriblemente culpable, todo aquello había ocurrido por su causa.
Por la expresión de dolor que ponía Hinata, Karin supo cómo se sentía su amiga.
—Eres tan linda, vamos alegra esa cara. Estoy bien—dijo Karin para luego abrazarla y que en un rápido movimiento que no fue percibido por ninguno de los tres guardias y metió su teléfono en bolsillo de Hinata. —Nos vemos más tarde. ¡Adiós, chicos guapos! —dijo guiñándoles un ojo.
Por unos segundos Hinata se quedó estática, había sentido cuando la pelirroja había deslizado el objeto en su bolsillo, pero aún no sabía lo que era. Pero por lo sigilosa que había sido seguro que era importante.
Con disimulo, intentando no llamar la atención de sus guardaespaldas y buscó el objeto que Karin le había dejado. Grande fue su sorpresa al descubrir de lo que se trataba.
No puso evitar esbozar una pequeña sonrisa mientras apretaba el móvil que estaba el bolsillo de su chaqueta, agradeció nuevamente la intervención de su amiga, era la mejor improvisando.
Cuando Karin regresó con los demás le preguntaron que había hecho y se sorprendieron por la agilidad mental de la chica. Incluso Sasuke estaba sorprendido por lo asertiva que había sido la pelirroja.
—Lo sé, soy la mejor—dijo con altanería.
Hinata y Sasuke intercambiaron miradas, gracias a Karin ahora tenía una oportunidad para comunicarse y no la dejaban pensar escapar.
oOoOoOoOo
Sus guardaespaldas estaban demasiado pendientes a cualquier movimiento que ella hiciera, no podía tomar el móvil y mandar un mensaje a Sasuke sin levantar sospechas. Karin se había arriesgado para darle aquella oportunidad, no podía desperdiciarla, necesitaba encontrar un momento a solas.
Para su suerte pronto sería la hora de comer y podría ir al lavabo para mandarle un mensaje a su novio.
Cuando la campana sonó el corazón de Hinata latía tan de prisa que parecía quieto. Intentando mantener a raya su nerviosismo actuó como siempre lo haría, sabía que ellos aún no la conocían lo suficiente como para saber cómo actuaba cuando estaba nerviosa, pero de todas maneras cualquier medida preventiva era poca. El problema era, que cuanto más disimulada intentaba ser, peor le resultaban las cosas.
Aunque era cierto que los tres hombres no la conocían, notaban lo tensa que estaba. Su andar tranquilo y grácil se había vuelto tosco, casi parecía un viejo robot muy mal engrasado.
—¿No creen que le pasa algo? —dijo Amai a los otros dos que asintieron, pensaban lo mismo que él.
—Ojo-sama, ¿se encuentra mal? —preguntó Shi haciendo que Hinata se pusiera más tensa.
Intentando controlarse dio una larga respiración, había llegado el momento.
—Te-tengo que ir al lavabo —dijo avergonzada y con las mejillas sonrojadas.
Por un momento los tres se quedaron estáticos. Si se hubiera tratado de otra persona posiblemente hubieran dudado de sus intenciones, pero se veía tan sincera cuando lo había dicho que decidieron confiar en ella.
De todas maneras, la esperarían fuera. Nunca estaba de más tener algo de precaución.
—La acompañamos —dijo Karai firme.
Hinata solo asintió, no importaba que la siguieran. No podían entrar en el mismo cubículo que ella cuando fuera al lavabo, así que tendría tiempo de sobra para enviarle el mensaje a Sasuke.
Solo quería explicarle las cosas, quería hablar con él y contarle lo que su padre le había dicho. Tal vez no conocía demasiado a Fugaku, pero creía en el hombre, sabía que debía haber mucho más que lo que su padre le había contado.
Pero cuando por fin estuvo en el lavabo se dio cuenta de algo.
No sabía el pin de Karin.
Maldijo por lo bajo, no podía creer que algo como eso la fuera a detener, había estado tan cerca.
Negó, seguro que había una manera de salir de esa, probó primero con el cumple de la chica, pero dio error, después recordó el aniversario de ella y Suigetsu. Menos mal que el año pasado le había ayudado a escoger un regalo para cuando habían cumplido un mes.
Probó el número y por suerte la pantalla se desbloqueó.
Con una rapidez que no sabía que tenía comenzó a escribirle el mensaje a Sasuke. Relatándole lo que su padre le había contado de su relación con Fugaku y porque odiaba tanto a su familia. Además de disculparse por meterlo en toda esta situación.
Primero había pensado en llamarlo, ya que eran muchas cosas las que tenían que hablar, pero se arriesgaba a que sus guardias la escucharan.
"Mi padre me lo contó también." Respondió Sasuke haciendo que Hinata sonriera. "No te preocupes, encontraré la manera de solucionar todo esto. No pienso renunciar a nosotros."
Aquellas palabras calentaron el corazón de Hinata, quien dijera que Sasuke no era dulce se equivocaba, lo era y mucho.
Con nuevas energías cargadas salió del lavabo, si se demoraba demasiado sus guardias podían sospechar.
—¿Todo bien Ojou-san? —dijo Shi cuando salió del baño.
Hinata con una gran sonrisa asintió, haciendo que los tres hombres la miraran con ligera confusión, no debían que era lo que había pasado, pero estaba mucho más animada.
Un poco más alejas un pequeño grupo de chicas miraba mal a la peliazul. Pensaron que pronto podrían tener su venganza por robarles a su príncipe, pero ahora que esos tres sujetos estaban con ella todo el tiempo no podían hacer nada.
—¿Qué hacemos ahora Kim-sempai? —dijo Kotohime mirando con rencor a Hinata.
La chica intentó serenarse, nada bueno podía salir de apresurarse. Tal vez aquello no había estado en sus planes, pero ahora lo que tenían que hacer era retirarse. Solo debían encontrar un momento para poder llevar a cabo sus planes.
—Tranquilas, solo tenemos que encontrar un momento en el que no estén ellos —dijo con una sonrisa macabra haciendo que las demás la imitaran.
Cuando Sasuke leyó el mensaje de Hinata agradeció haberla podido conocer de verdad. Aunque una parte de él no quería pensarlo, temía que su relación se pudiera dañar con todo el asunto de sus padres, pero para su sorpresa Hinata estaba más dispuesta a luchar por ellos.
Por supuesto, incluso si ella no quisiera seguir con él, solo debía hacerla cambiar de opinión. Pero le consolaba no tener que luchar solo.
Ya lo había pensado antes, pero cuando fingían salir ella siempre lo sorprendía, había creído que era una pusilánime sin carácter, pero se había equivocado por completo y no podía estar más feliz por ello.
—¿Hinata-chan te ha dicho algo? —dijo Sakura con una sonrisa pícara.
—Eso es asunto mío —dijo él logrando que todos los demás pusieran los ojos en blanco.
Entendía que fuera reservado, pero el asunto de Hinata les preocupaba a todos, apenas le habían podido sacar un poco de información.
"Su padre no quiere que estemos juntos". Es lo único que se había limitado a decir.
—Si Hina también está involucrada es nuestro asunto —dijo Ino directa como ella única, pero todos pensaban igual.
Sasuke los miró con molestia, la verdad es que prefería solucionar todo eso él solo, pero presentía que iba a necesitar la ayuda de sus amigos. Además, si su princesa necesitaba que la rescataran, quería que todo fuera perfecto.
—Bien, pero estén atentos. No lo pienso repetir dos veces —. Su voz autoritaria hizo que todo asintieran.
No había necesidad de decir nada más, ayudarían a Hinata costara lo que costara.
Notas de la autora: Hola, sé que tal vez este capítulo ha sido más tranquilo, pero el importante es el siguiente. Poco a poco nos vamos acercando a la recta final.
Gracias por todo.
Ya nos leemos
