CAPÍTULO 17:
PLANES FALLIDOS
A todos les había sorprendido cuando Naruto dijo que lo mejor era observar los movimientos de esos tres antes de lanzarse de cabeza. Les costaba creer que fuera justamente él quien dijera algo como eso, siendo como su carácter impulsivo su máxima distinción.
—Solo estoy intentando mejorar —dijo el rubio algo avergonzado.
Aunque a Sasuke le molestaba un poco que aquel consejo viniera de Naruto, esta vez lo tomó. Después de todo, si con eso lograba volver a estar con Hinata haría lo que hiciera falta.
—Me he dado cuenta de una cosa —dijo Karin. —Esos tres solo tienen orden de mantener a Sasuke alejado de Hinata, los demás sí que podemos acercarnos.
Por un momento el silencio reino, Sasuke los miró advirtiéndoles que ni se les ocurriera abandonarlo, pero fue inútil. En un abrir y cerrar de ojos todas las chicas se fueron en dirección de la peliazul. Pero, para su sorpresa, ninguno de los chicos se había movido, ni siquiera Kiba o Neji, que claramente diferían con Sasuke.
—Las chicas no quieren dejar sola a Hina, nosotros trabajaremos en las sombras —dijo Neji sin darle mucha importancia.
Sasuke suspiró, la verdad es que no quería decirles sobre la relación de su padre con la familia Hyuga, ni por qué inició todo ese odio. Pero dada la sinceridad que le demostraban sentía que debía retribuirles.
Todo eso era culpa de Hinata, antes jamás se habría planteado algo así, la bondad de la chica lo había influenciado.
—Primero tengo que contaros una cosa —dijo Sasuke un poco tenso.
Luego que terminó de narrarles todo, notó que la actitud de Neji había cambiado ligeramente.
—Creo que mi padre podría ayudarnos —dijo de repente.
—¿Hizashi? ¿No está en África encargándose de la ONG de los Hyuga? —dijo Sasuke.
—Lo está, pero por lo que me has contado, posiblemente tu padre no es el único que se siente culpable con toda la situación—. Neji parecía algo distante, como si recordara una vieja conversación, pero nadie se atrevió a decir nada. —He de hablar con él.
—¡Me alegra que el teme pueda estar con Hinata-chan! —dijo Naruto emocionado mientras Sasuke solo ponía los ojos en blanco. Aunque en el fondo le alegraba saber que sus amigos lo apoyaban.
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Los días fueron pasando, pero gracias al móvil de Karin se podían comunicar con Hinata, claro que la pobre se había llevado una reprimenda en casa por "perder" su teléfono, pero con tal de ayudar a su amiga no le importaba.
Como sus guardaespaldas no tenían orden de alejarla de sus amigas podían estar juntas, claro que para Sasuke era distinto. Incluso cuando por coincidencia se encontraban en los pasillos, los tres chicos hacían un muro, impidiendo que se pudieran mirar.
Si no fuera por las llamadas nocturnas que tenía con Hinata, hace mucho que Sasuke hubiera mandado todo a la mierda y se hubiera enfrentado a esos tipos.
Odiaba estar separado de ella, y por más palabras que Naruto le decía para calmarlo solo conseguía el efecto contrario.
La gente había comenzado a hablar, cada uno especulaba porqué el padre del Hinata mantenía a Sasuke alejado de ella. No eran tontos, al único a los que los guardaespaldas no dejaban acercarse era a él.
En la casa de Sasuke también sabían sobre la situación. Mikoto había sido la más afectada, ya que, aunque había sido por poco tiempo le había tomado demasiado cariño a la chica, como si fuera la hija que nunca había tenido y le dolía que la apartaran de su lado de esa manera. A Fugaku tampoco le había sentado bien, le había cogido cariño a Hinata, pero también sentía culpa, ya que creía que todo eso pasaba por él.
Por su parte Itachi había intentado hablar directamente con Hiashi para hacerlo entrar en razón, pero casi parecía querer acabar con su existencia si no fuera porque lo hizo en un lugar público con demasiados testigos alrededor.
Sasuke agradecía la preocupación de su familia y amigos, pero sentía que un día de estos explotaría allí mismo e iría a buscar a Hiashi para calmar su sed de venganza.
Neji le había dicho que estaba intentado convencer a su padre para que interviniera, que posiblemente él era la única persona a la cual su tío escucharía. Pero le estaba costando horrores convencerlo de regresar, ya que el trabajo que hacía allá era de vital importancia.
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A Kin y las demás les encantaba la situación por la que Hinata estaba pasando, gracias a la intervención de esos guardaespaldas no tenían que hacer nada para mantener alejado a su amado Sasuke de la insípida chica.
Por un momento había decido no hacer nada, dejar que las cosas siguieran su rumbo, pero notaban como Sasuke aún buscaba con la mirada a la Hyuga, así que sentía que si no hacían algo para vénganse nunca lo podrían hacer.
—¿No es un poco cruel? —dijo Naho, una chica de primero.
—Cruel es la Hyuga por intentar robarnos a nuestro ídolo —dijo Kotohime, haciendo que Kin asintiera, opinaba igual que ella.
—No voy a obligar a nadie hacer algo que no quiera. Esto es solo para aquellas que aman de verdad a Sasuke-sama —dijo Kin.
Las cuatro chicas se miraron, si era por Sasuke harían lo que fuera.
—Sé dónde podemos conseguir nuestro brebaje —dijo Emi, de segundo año con una risa maligna. Después de todo, ella luego de Kin era quien más resentimiento tenía por Hinata, ya que a su perspectiva ella era mucho más guapa que Hinata, no entendía porque Sasuke se fijaría en la Hyuga antes que en ella.
—Si quieren hago yo de cebo para distraer a los guardaespaldas —dijo Kagero.
—Mejor que seáis tres, no se ven fáciles de engañar. Naho y Kotohime te acompañaran —dijo Kin.
—¡Yo quiero estar cuando nos venguemos! —se apresuró a decir Kotohime. —¡Por favor Kin-senpai! —dijo suplicando.
Kin y Emi intercambiaron miradas, como las únicas de segundo eran responsables de las tres chicas de primero, no querían exponerlas, pero los ojos de la chica estaban tan determinados que no se vieron capaces de negarse ante su petición.
—Iré yo con ellas, Emi y tú se encargarán de Hinata —dijo Kin dándole una pequeña sonrisa haciendo que la menor diera brinquitos.
Para Kotohime los chicos siempre le habían parecido la cosa más horrible del mundo, nunca había tenido buena experiencia con ninguno de ellos, mientras que su mejor amiga, Sasame era popular y querida por ellos al ser dulce y delicada, pero ella siempre había pasado desapercibida. Nunca ninguno la había tratado bien, así que cuando entró en el instituto creyó que las cosas no serían diferentes.
Como hacía desde que entró caminaba con tranquilidad por los pasillos, iba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando alguien gritó cuidado hasta que sintió a otro cuerpo chocando con el suyo mientras ella caía por las escaleras. Esperó el duro golpe, pero un brazo la había salvado de su fatal destino.
—Ve con cuidado —es todo lo que había dicho aquel chico de ojos negros y cabello igual.
Aquella fue la primera vez que vio a Sasuke y supo que se convertiría en su primer y verdadero amor. Por eso es qué hacía todo lo posible para protegerlo, quería deberle el favor que él le había hecho.
Sasame le había dicho que lo que estaba haciendo no estaba bien, que no lo hacía por Sasuke, que era puro egoísmo, incluso habían peleado por eso, ya que ella era parte de las que apoyaban a Hotaru y no hacer nada contra Hinata. Era la primera vez que peleaba tan fuerte, pero ella no se pensaba rendir, esa chica no era merecedora de Sasuke, no era brillante, ni bonita, si hubiera sido Sakura todas lo aceptarían, pero la Hyuga no.
Ya le daba igual que precio debía pagar, si volvía a recuperar a su príncipe era capaz de todo.
Todas tenían su historia con el chico, todas había sido ayudadas por el de una u otra manera, lo único que no querían era perder su luz.
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Los tres hombres estaban maravillados con Hinata, habían trabajado para varios tipos de personas, pero sobretodo su trabajo siempre era el de protección de futuras herederas, no sabían si era porque a su jefe le gustaba ese rollo u otra cosa. Pero siempre tenía el mismo tipo de trabajo, pero jamás se había topado a alguien como ellas.
La chica se preocupaba de verdad por ellos, se habían tomado el tiempo de hablar con cada uno y preguntarles por sus gustos e incluso se los había aprendido. Pero no solo había llegado a eso, sino que si preparaba algo para comer los incluía a ellos.
Era la primera vez que estaban en un entorno tan familiar, esa chica era cálida como ninguna otra y aunque sabían que protegerla era parte de su trabajo esta vez querían hacerlo.
Porque era lo que merecía.
—¿Cree que me he pasado de dulce? —dijo Hinata extendiéndole el cucharón a Shi, ya que él al igual que Sasuke era sensible al dulce.
—Esta perfecto Ojo-sama —dijo el chico, adoraba la tarta de café que ella preparaba.
Hinata infló ligeramente los cachetes, les había repetido por activa y por pasiva que la llamaran por su nombre, ya que era vergonzoso que utilizaran ese título con ella. Pero parecía que los chicos no tenían pensado seguir su petición.
—Es mejor que se apresure, ya vendremos a comer esa tarta más tarde —dijo Amai, interponiéndose entre ambos.
—Amai tiene razón, esta vez iremos en la limusina —dijo Karai contundente.
Hinata intentó decir algo, pero la seria mirada de los tres se lo impidió, cuando se ponían de acuerdo era imposible ir en su contra.
Si era sincera, aunque sabía que gracias a ellos no podía ver a Sasuke tanto como quisiera, los tres hombres le gustaban. Eran buenos y amables con ella, además se sentía a gusto en su presencia.
—Está bien —dijo rendida, partiendo hacia su instituto.
Cuando llegó todo pasó con normalidad, al no poder hablar con Sasuke habían establecido una rutina, de cara a fuera aparentaban que no pasaba nada y no les importaba el no verse, pero cuando ella iba al baño siempre lo usaba para hablar con el Uchiha.
Así que cuando llegó el momento, lo hizo igual que cada día.
Pero esta vez había algo que ella no sabía.
El grupo de Kin, estaba esperando la llegada de la Hyuga, tenían más que estudiada a la chica y cuando iba al lavabo.
Se miraron entre todas, cuando vieron a Hinata en la lejanía, era ahora o nunca.
Naho y Kagero entraron en el lavabo, antes de la llegada de la peliazul, una vez la chica ingresó en uno de los cubículos, salieron por la puerta.
—No sé por qué Hinata-senpai salía de esa manera por la ventana —dijo Naho.
—Parecía que intentaba huir de alguien —apuntó Kagero.
Cuando los tres hombres escucharon la conversación rápidamente las encararon, ellas haciéndose pasar por inocentes se negaron a querer revelar el paradero de Hinata y salieron huyendo, logrando que los tres las siguieran.
Ahora Kin, solo se tenía que poner la peluca azulada y hacerles creer que era Hinata intentado huir.
Al ver que la entrada quedó desprotegida Kotohime y Emi se acercaron con un cubo maloliente, lleno de varias cosas nada agradables.
Su plan era fácil, verter todo eso en el cubículo donde se encontraba la Hyuga, para luego darle una advertencia de que se mantuviera alejada de su príncipe. Ya casi estaba por lograr su objetivo cuando fueron detenidas, haciendo que todo el contenido del cubo se regara por el suelo.
—¡¿Qué creen que están haciendo?! —dijo Karai retorciendo ligeramente el brazo de las dos chicas haciendo que pegaran un doloroso grito.
Aquel barullo alertó a Hinata, que salió veloz de su cubículo. Con sorpresa miró a las dos chicas que estaban siendo detenidas por Karai y luego al cubo regado. Pronto las identificó, pertenecían al club de fans de Sasuke, ahora entendía que era lo que pasaba.
—Espera Karui-san, creo que las estás lastimando.
—¡Es lo que ellas intentaban hacer contigo! —dijo molesto apretando un poco más su agarre, obteniendo caras de dolor de ambas.
—¡Suéltalas ahora! ¡Es una orden! —dijo empleando un tono de voz firme, no solo sorprendiendo al chico, sino también a la otras dos.
Notas de la autora: Bien, creo que esto se está poniendo interesante, en el siguiente cap aparecerá alguien que definitivamente ayudará a Hinata y Sasuke.
Gracias por todo.
Ya nos leemos
