CAPÍTULO 19:
NO TODO ESTÁ PERDIDO
Los dos gemelos se mantenían las miradas. Al principio Hiashi había estado feliz al saber que su hermano había regresado, pero cuando empezó a hablar sobre Hinata y su relación con Sasuke, todo ese regocijo pasó a segundo plano y ahora solo se encontraba cabreado.
—Ella ya no es una niña —le dijo su gemelo serio logrando que el otro emitiera un ligero gruñido.
Hiashi entrecerró los ojos, no entendía por qué debía seguir escuchando las tonterías que decía su hermano. Si él había decidido perdonar a Fugaku era cosa suya, pero él no lo pensaba hacer. Había estado mucho tiempo fuera y lo primero que le decía era que dejara que su amada hija estuviera con alguien que posiblemente la acabara lastimando.
Si bien su principal y más grande motivo para que Hinata no esté con Sasuke era que era un Uchiha, no era un hombre tan loco como para solo dejarse guiar por eso. Lo había investigado y las cosas que se decían sobre él no le gustaba. Si bien nunca había tenido una novia formal varias chicas decían que habían pasado de las mejores noches a su lado, además de dejar una larga lista de corazones rotos.
Él no era tonto, sabía que tipo de calaña era el hijo de Fugaku, si todavía fuera alguien como Itachi podría habérselo pensado.
Pero el menor tenía el mismo carácter que su antiguo amigo, dejarlo con su hija no haría más que ponerla en peligro.
—Es mi hija —soltó enfadado.
Cuando Neji le había contado toda la situación sabía que hacer entrar a su hermano en razón iba a ser algo imposible, pero quería que su sobrina fuera feliz, necesitaba hacerle entender.
—Pero no puedes obligarla a hacer lo que tú quieras. Te lo repito, ella ya no es una niña. Si sigues imponiéndole tus decisiones acabarás perdiéndola —dijo preocupado.
—¡Para esto has venido! —gritó pegando un porrazo contra la mesa. —¿Tienes idea de qué tipo de chico es ese Uchiha? —dijo molesto. —Yo soy quien más se preocupaba por el bienestar de Hinata así que ahórrate tus comentarios —dijo con enfado para luego marcharse a su despacho.
—¡Hiashi! —llamó su gemelo, pero este solo lo ignoró.
Desde la sala los tres chicos escucharon la pelea entre ambos hermanos. Neji sabía que no sería fácil, que su tío no cedería aunque fuera su hermano quien lo pidiera, pero no pensó que se cerraría de aquella manera.
En parte entendía la preocupación de su tío, él tampoco había estado de acuerdo cuando Hinata se lo dijo, pero la chica estaba tan radiante que no pudo negarle nada. Además, no quería admitirlo pero Sasuke quería a su prima y se podía notar cada vez que la miraba.
Apretó la mano de Hinata, por la cara que ponía ya se imaginaba lo que estaba pensando.
—No es tu culpa —. Esas eran las palabras que ahora más necesitaba oír, Neji siempre era bueno tranquilizándola, pero no se podía quitar la culpa.
Como respuesta ella también apretó su mano buscando apoyo. No quería que su padre y tío pelearan, ya no sabía que más hacer para solucionar todo ese problema. Solo quería estar con Sasuke, no entendía porque todo debía ser tan complicado.
—Siento no haber logrado nada. Pero no te preocupes, no me pienso rendir —dijo Hizashi.
Hinata solo sonrió y le dio las gracias, se sentía bendecida al saber lo mucho que su familia la quería, no quería seguir dándoles más problemas, tenía que hallar pronto una solución.
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Sasuke sentía que ya no podía aguantar más, Neji le había dicho que Hizashi no había podido hacer nada para que Hiashi cambiara de opinión. Tal vez solo debía ir directamente con él y hablar, si seguía dejando que los demás hablaran en su nombre no conseguiría nada.
Ya había esperado demasiado, esto era algo que debería haber hecho hace mucho.
Era viernes por la tarde, por lo que Hinata le había dicho su padre trabajaba en la oficina hasta muy tarde, ese era el mejor momento para ir a hablar con él. Sabía que debía comentárselo primero a la chica, pero sentía que ella estaría en contra y de nuevo estarían en lo mismo.
—¡Ya vuelvo! —dijo saliendo por la puerta.
Cuando llegó a la sede de las empresas Hyuga se sorprendió un poco, si bien su padre le habían dicho que bastante importantes él nunca se había molestado a ir a verlas. Aquella opulencia por un momento lo amedrentó, haciendo que se cuestionara si de verdad era alguien digno de Hinata.
La chica era posiblemente la mejor persona del mundo, era lista, educada además de hermosa, pero no solo por fuera, lo que más brillaba en ella era su gran y dulce corazón.
Él en cambio ni siquiera era el heredero de las empresas Uchiha, si bien era uno de los mejores estudiantes, no podía decir que era el mejor. Lo único que tenía a su favor y sonaba mal que lo dijera él mismo era su rostro, el cual era muy atractivo.
Negó no quería pensar en eso, a él le gustaba Hinata, le gustaba la persona que era cuando estaba con él, no pensaba renunciar a ella y si su padre pensaba que no era adecuado para ella solo tendría que demostrarle lo contrario, no se pensaba rendir.
Con ganas renovabas entró en la recepción, dirigiéndose hacia la mujer que se encontraba allí.
—Necesito hablar con Hiashi Hyuga —dijo directo.
—¿Tiene cita? —dijo la chica.
—Dígale que su yerno está aquí —. La chica pestañeó un par de veces, si le decía algo así a su jefe seguro que acababa despedida.
—¿Su nombre? —dijo algo más nerviosa.
—Uchiha Sasuke.
La chica rápidamente marcó a la oficina de su jefe, por su seguridad solo dijo el nombre del chico.
Sasuke fue paciente, él veía dos posibles sucesos. Primero; lo echaba a patadas sin siquiera dejarle hablar. Segundo; lo dejaba ir a su oficina, rogaba porque fuera lo último. Sino tendría que arreglarse para colarse de alguna manera y todas las ideas que se le ocurría no eran para nada legales.
—Acompáñeme por favor —pidió la chica con amabilidad haciendo que Sasuke volviera a respirar, no sabía que había estado aguantando la respiración. Solo había visto a Hiashi una vez, pero la intimidante aura del hombre lo había impresionado.
Algo nervioso siguió a la chica, pero se controló lo mejor que pudo, no iba a dejar que sus nervios lo traicionaran. Necesitaba impresionar al hombre y si olía su miedo no lo lograría.
Respiró profundo, todo esto era por Hinata, por estar a su lado.
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Hiashi no podía creer lo descarado que era el menor de los Uchiha, este seguro sabía lo mucho que le desagradaba su presencia y lo en contra que estaba a su relación con su hija. En un primer momento había pensado en llamar a seguridad para alejar a ese Uchiha fuera de su propiedad, pero debía admitir que el chico tenía el suficiente coraje como para ir a verlo directamente.
Claro que se había tardado bastante, pero al menos le daría algo de crédito.
Cuando el pelinegro entró podía notar el molesto porte de Fugaku en él. Tenía el rostro de Mikoto, pero era igual a su antiguo amigo.
—Uchiha —dijo Hiashi como si lanzara un insulto.
—Hiashi —dijo mirándolo a los ojos haciendo que el mayor los entrecerraba, parecía incluso más descarado que su progenitor. —San —finalizó después de unos segundos que ambas miradas se habían cruzado. —Voy a salir con Hinata —. Tenía que ser directo, no pensaba dar más rodeos, había ido allí por un motivo y no se pensaba marchar sin conseguirlo. —Espero que pueda aceptarlo.
Por unos segundos el mayor solo se quedó callado, observando los movimientos del chico, para ojos inexpertos podía parecer calmado, pero él sabía que solo era fachada, su cara estaba tensa. Aún le faltaba madurar, pero en unos años sería perfectamente capaz de esconder sus emociones.
—Aún estas verde —dijo con ironía desubicando a Sasuke. —¿Eso es todo tu discurso? Porque si ya terminaste te puedes marchar —dijo sin interés.
—No hasta que me acepte —dijo tratando de sonar imponente, pero la risa burlona del mayor lo molestó.
—No sé si sabes la historia que hay entre tu padre y yo —empezó a decir, pero Sasuke lo interrumpió con un "Lo sé, pero yo no soy él." —Lo sé, te he investigado —dijo Hiashi acercándose a su escritorio para luego sacar una carpeta que le extendió. —No eres más que un buscapleitos, puede que no hayas salido con nadie de la escuela, pero sé que has tenido otros líos —dijo con desdén.
Sasuke palideció al ver el contenido, allí estaba su época más autodestructiva, cuando estuvo con malas juntas. De no haber sido por Naruto seguiría en ese abismo destructivo. En ese entonces fue un inmaduro que solo quería superar a Itachi.
—Puede que a sus ojos no sea la mejor opción para ella —dijo lastimando un poco su propio orgullo. —Pero ella me hace ser mejor, me gusta la persona que soy cuando estoy con ella, puedo sonreír con sinceridad.
—Ese es el efecto que mi hija causa en otras personas —dijo como si fuera lo más obvio del mundo. —Solo quiero lo mejor para ella y no eres tú. No es solo por tu padre, no eres digno de ella —dijo soltando todo el veneno que pudiera.
Sasuke había estado preparado para esas palabras, el tiempo que había estado fingiendo salir con ella había notado las múltiples virtudes que tenía y aunque una parte de él seguía sin estar seguro de merecerla, cuando ella le sonreía se sentía capaz de todo.
—Entonces solo debo demostrarle lo contrario —dijo haciendo una reverencia, tomando por sorpresa al mayor. —Le demostraré que no hay nadie mejor para ella que yo —. Tras decir esas palabras no esperó que Hiashi dijera nada más y solo se marchó, dejando ligeramente desubicado al Hyuga.
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Las tres chicas odiaban ver a Hinata deprimida, una parte de ellas se sentía responsables, ellas habían hecho que ese amor fuera real, pero solo le estaba causando dolor a su amiga. De verdad querían hacer algo por ella, pero el padre de la chica era demasiado imponente y aterrador como para atreverse a decirle algo, aunque ganas no les faltaban.
Por eso había decido ir a ver a su amiga, así tuvieran que salir con esos tres molestos chicos que la seguían a todas partes, sacarían a Hinata a que se despejara un poco, así solo fuera para dar una vuelta por el centro comercial.
Sakura tocó el timbre y se sorprendió al ver que la siempre estoica cara de Hiashi se mostraba afable.
—Buenas tardes, señoritas. ¿Necesitan algo? —preguntó Hizashi con una sonrisa logrando que las tres chicas quedaran en shock, nunca habían visto esa expresión en el padre de Hinata, ni siquiera sabían que era capaz de sonreír.
—¿Se encuentra Hinata? —dijo Ino intentando no sonar como robot.
—Deben ser sus amigas, ahora la llamo —dijo amable para luego gritar el nombre de su sobrina. —¡Hina! —la llamó. —Espero que vengan para sacarla, tenerla tanto en casa es malo para ella, aprovechen hoy que sus guardaespaldas no están —dijo cómplice con otra sonrisa.
—¿No están? —dijo Karin mirando alrededor, porque se sentía incómoda al verlo a la cara.
—Tenían su día libre —dijo el mayor.
Las tres estaban intentando asumir lo que sus ojos miraban cuando Hinata apareció. Tan metidas estaban en sus pensamientos que solo despertaron cuando la chica lo llamó tío, haciendo que todo cobrara mucho más sentido. Si bien Neji les había dicho que su padre era el gemelo del de Hinata, hasta que no lo tuvieron delante no fueron conscientes de ello.
—Creí que algo le pasaba a tu padre —dijo Sakura cuando ya se marcharon de la casa. Para suerte de las chicas Hizashi había dicho que se hacía responsable, que fueran a dar una vuelta.
—Es que se veían igual, pero se nota que son distintos —apuntó Ino.
Hinata sonrió, entendía el porqué de la confusión de sus amigas, su padre y tío podrían ser gemelos, pero eran muy diferentes. Les agradeció por sacarla de allí, Neji también le había dicho que le vendría bien y que la ayudaría a despejarse.
Notas de la autora: Hola, esto ya casi esta por finalizar, creo que el siguiente ya es el último. Debo decir que estoy bastante satisfecha con lo que he escrito hasta ahora, es cierto que tomó otro rumbo, pero no me quejo.
Gracias por todo.
Ya nos leemos
