Los personajes de Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener. Cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia o referencia.


12. Dos Días para Navidad (Día 12).

Kagome miraba por la ventana de su habitación, observando la nieve caer suavemente sobre el suelo. La Navidad estaba a la vuelta de la esquina y ya las tiendas eran adornadas con luces y decoraciones festivas. Sin embargo, para Kagome, lo más importante de esa Navidad no era el árbol ni los regalos, sino la visita de su mejor amigo, él y su familia volverían para cenar juntos.

Había pasado casi un año desde que Inuyasha se mudó a Kioto. Se habían mantenido en contacto a través de mensajes de texto, pero nada se comparaba con esas tardes que solían pasar jugando, platicando de la escuela o viendo juntos Súper Sentai. Extrañaba la risa de Inuyasha y sus pucheros cuando algo le molestaba.

El simple recuerdo le provocó un nudo en el corazón que aún no había logrado deshacer. Aquel invierno, la despedida fue dolorosa. Inuyasha le dejó un peluche de un akita que cuidaba con su vida, sobre todo de Souta, quien, con sus cinco años, solía meterse en su cuarto para tomar sus cosas y jugar con ellas. Pero había algo de lo que se arrepentía: ella no le había dado un regalo para que no la olvidara.

Pero ese Diciembre, lo solucionaría, no podía ser algo costoso, no tenía mucho dinero, pero había aprendido que lo que importaba era que viniera del corazón. Por eso, le había pedido a su madre que le enseñase a tejer, de su closet sacó una caja que guardaba el estambre y el ganchillo de tejer, se sentó en el tatami y examinó su avance, sonriendo orgullosa.


Finalmente llegó el día tan esperado, dos días antes de Navidad. Kagome había estado en su dormitorio terminando su tarea para distraerse y no ponerse nerviosa, cuando el sonido de un automóvil la alertó, haciendo que su corazón diera un vuelco.

Cuando escuchó el timbre de la puerta, salió apresurada de su dormitorio. Al llegar a las escaleras, sonrió al verlo junto a su familia. Inuyasha estaba más alto, su cabello ya no era tan corto, y su voz había cambiado ligeramente, pero aún conservaba el mismo brillo en los ojos de siempre.

Estaba a punto de bajar las escaleras y lanzarse hacia él para abrazarlo, cuando se percató de la presencia de otro chico, era casi de la estatura de Inuyasha, tenía el cabello negro recogido en una pequeña coleta baja, sus ojos oscuros reflejaban una mezcla de picardía y serenidad. Llevaba una bufanda morada y sonreía con confianza, como si siempre tuviera algo ingenioso que decir.

—Muchas gracias por aceptarme en su casa, soy Miroku— se presentó con una reverencia.

—Cualquier amigo de InuYasha es bienvenido— dijo la señora Higurashi con una sonrisa.

—En verdad muchas gracias— dijo InuYasha—. Miroku se ha vuelto mi mejor amigo, prometemos no dar problemas.

¿Su mejor amigo?, los ojos de Kagome se llenaron de lágrimas, volvió a toda prisa a su dormitorio y hecho su regalo bajo la cama, InuYasha la había cambiado.

. . . .

En cuanto entró a la casa Higurashi, los olores familiares lo envolvieron de inmediato. InuYasha respiró profundamente, disfrutando esa mezcla única de madera, incienso y especias que siempre le daba la bienvenida. Sin embargo, había un aroma en particular que había extrañado más que cualquier otro.

Mientras presentaba a Miroku, el dulce y reconfortante aroma de Kagome se hizo más intenso. Estaba seguro de que en cualquier momento su amiga aparecería corriendo para lanzarse a sus brazos. Pero nada ocurrió.

En cambio, una punzada de inquietud lo atravesó cuando captó el olor salado de lágrimas. Desconcertado, dirigió la mirada hacia las escaleras y apenas distinguió una sombra que parecía ocultarse. Un nudo se formó en su pecho. Algo no estaba bien.

¿Kagome no quería verlo?


12/12/2024

Un poquito de drama hahahaha. Claro que esto tendrá continuación, será linda.

NOTA: Respecto a Sesshoumaru y Rin, no lo había pensado, cuando mencioné a Sesshoumaru, solo pasó y ya.