El Profeta


El Potterverso es de Rowling


Este fic participa en el Reto "Multifandom 5.0" del Foro "Alas negras, palabras negras"


Tabla nº1 Tiempo Prompt: tradicional


Advertencia: mención a abuso sexual y violación


Aviso que este fic está ambientado en mi universo en que Sirius y Regulus tienen hijos y mueren en la Segunda Guerra Mágica. Al igual que Snape y Dumbledore, que todavía siguen vivos. No lo he mencionado antes porque no tienen un papel principal en la historia.


A la mañana siguiente, Andromeda leyó en el periódico El Profeta el siguiente titular en primera plana:

Ayshane Selwyn, Patricia Selwyn y Pamela Parkinson: los esqueletos encontrados en la Torre Selwyn

Andromeda se quedó alucinada.

No conocía a Ayshane y Patricia le sonaba de algo, pero sí conocía a Pamela. Había sido la mejor amiga de Cissy. Eran inseparables. Narcissa siempre iba a jugar a Selwyn Manor y ella siempre veía a Pamela a su casa.

¿Qué debía hacer?

Por una parte, quería actuar como si nada. Esa chica era la esposa de un mortífago y su hermana también. Además, Narcissa fue cómplice de todo lo que hicieron Lucius, Bellatrix y los hermanos Lestrange. Puede que ella no lanzara los cruciatos o los avada kedravra, pero dio la espalda a las víctimas de los mortífagos.

Pero, por otra parte, Narcissa vino al entierro de Nymphadora y Remus. Narcissa vino con Draco completamente vestidos de duelo, tal y como dicta la tradición de la élite sangre pura. Se pusieron al final de los asientos para no llamar mucho la atención. Pero vinieron, al fin y al cabo.

En parte, se lo debía.

Pero todavía no había cesado su resentimiento.

¿Qué debía hacer?

— Buenos días, abuela. — Teddy entró en la cocina bostezando.

— Buenos días, cariño. — Andromeda se levantó de su asiento y empezó a prepararle el desayuno.

Mientras tanto, Teddy giró el periódico a su lado y leyó el titular.

— ¡Qué bien! El tío Harry y el tío Ron ya han resuelto el caso. — exclamó Teddy.

— ¿El tío Harry ha hablado de su caso delante de ti? — sabía que Harry no hablaba de temas confidenciales o de sus casos delante del niño.

Teddy se sonrojó.

— Teddy, ¿cuántas veces tengo que decirte que no escuches conversaciones sobre el trabajo de tu padrino a escondidas? — le regañó.

— Lo siento, abuela. Pero, ¿tú sabes quiénes son esas señoras?

Andromeda se lo pensó un momento entre decirle la verdad o no. A Nymphadora nunca le escondió nada. Sus padres siempre planearon su vida, y la de Narcissa y Bellatrix, sin comentarles nada. Así que, ella decidió hacer todo lo contrario con su hija. A su nieto tampoco le ocultó nada. Pero esto…

— Solo conozco a una, Pamela era la mejor amiga de mi hermana pequeña. Sé que Patricia era su sobrina, pero casi no la vi.

— Oh, entonces, tu hermana debe estar muy triste. — susurró Teddy apenado.

Andromeda no quiso darle la razón porque entonces tendría ganas de visitar a su hermana.

— Creo que deberíamos ir a visitarla, abuela. Quiero darle las gracias por haber venido al entierro de mamá y papá.

Maldito fue el día que se lo contó.

Pero, bueno, quizá Teddy tenía razón.

Así dejaría de deberle algo a Narcissa.

…..

Narcissa se mecía en un balancín que tenía en el salón mirando una fotografía de Pamela y ella cuando estaban en Hogwarts.

Gracias a que Potter testificó a su favor, no fue sentenciada a Azkaban; pero sí que fue sentenciada a diez años de reclusión en su mansión.

Como pasó con la mayoría de familias sangre pura tras la guerra, el Ministerio les embargó las propiedades, incluyendo los elfos domésticos. Solo se les permitió conservar Malfoy Manor porque muchas partes de la mansión funcionaban con hechizos de sangre y el edificio fue construido con un hechizo protector que evitaba que se derrumbara. Todo gracias a la idea de su suegra Evangeline, quien reconstruyó Malfoy Manor tras la guerra de los muggles.

De pronto, vio la chimenea volverse verde. Salió un niño con el pelo azul.

Narcissa frunció el ceño. Nunca lo había visto.

De pronto, se quedó sin palabras al ver delante de ella a su hermana Andromeda.

— Narcissa.

— Andromeda. — dijo por inercia.

— Siento lo de su amiga, señora Malfoy. — Teddy le abrazó las piernas.

— Gracias, joven. — Narcissa desconocía cuál era el nombre de su sobrino nieto. — ¿Queréis sentaros?

Andromeda se sentó. Y Teddy se sentó al lado de su abuela.

— Pediré que traigan el té y ¿un zumo? — preguntó Narcissa al niño.

— De naranja.

— Bien. Lenney.

Una elfina anciana apareció. Sí, el Ministerio había embargado todas las propiedades, incluidos los elfos, pero algunos pudieron quedarse con sus amos por ser demasiado viejos para ser útiles. Como el caso de Lenney.

— Trae un té para nosotras y un zumo de naranja con galletas.

— Como desee el ama. — la elfina desapareció.

El salón se rodeó de un silencio tenso que ninguna de las hermanas se atrevía a romper. Teddy movía las piernas adelante y atrás.

— Gracias por venir al entierro de mis padres, señora Malfoy. — le agradeció Teddy.

— No hay de qué. — Narcissa quería agregar algo más, como que Nymphadora era su sobrina, pero, no se atrevió a decirlo para no ofender a Andromeda.

— ¿Dónde está su hijo? Sé que también vino y me gustaría darle las gracias. — Teddy giró la cabeza a un lado y a otro.

— Draco está estudiando pociones en la Academia de Pociones de Nueva Orleans. — le explicó Narcissa. Teddy puso cara de decepción. — Pero en su última carta me comentó que llegaba hoy, que había empezado las vacaciones.

Teddy sonrió.

En ese momento, una bandeja apareció delante de ellos.

Teddy se lanzó a comer el zumo y las galletas.

Narcissa sirvió el té para su hermana para ella.

Andromeda esperó paciente y cuando cogió el platillo y la taza se sorprendió de que por mucho que pasara el tiempo, siguiera recordando el protocolo sobre cómo comportarse cuando se tomaba el té.

Teddy después de tomar su zumo, se veía aburrido. Andromeda intuyó el motivo y mirando a su hermana como pidiéndole permiso le dijo:

— ¿Quieres explorar la mansión?

— ¿Puedo?

— Claro. — respondió Narcissa. — Lenney puede vigilarte.

— ¡SÍÍÍÍÍÍÍ!

Teddy saltó de su asiento y salió corriendo del salón.

El silencio tenso se hizo de nuevo.

Finalmente, Andromeda tuvo que romperlo. Tenía que explicar el motivo de su visita.

— ¿Recibes visitas? — Narcissa no podía salir de Malfoy Manor, pero podía recibir visitas. Lo único que, siempre se cacheaban las visitas por si no le daban algo para ayudarla a escapar.

— Sí, viene a visitarme Verity, la sobrina de Pamela e hija de su otra sobrina, Patricia, y algunos amigos del año de Draco también vienen a visitarme. También vienen a visitarme los hijos de Sirius y Regulus.

— Nunca me lo dijeron. — la interrumpió. Knut llevaba viviendo con ella desde finales de la Primera Guerra Mágica y Grace desde su primer año en Hogwarts, en 1991. En cambio, Deneb y Merope vivían con Narcissa desde finales de 1991, tras el fallecimiento de su madre, pero no compartían las creencias de la familia Black de dejar de lado a los familiares desheredados, por muy equivocadas que sean sus ideas. Así que, mantuvieron el contacto con los Tonks y tuvieron una muy buena relación con Dora.

— Sí, ya sabes cómo son Deneb y Merope. Nunca abandonan a un familiar, por mucho que esté desheredado o sea un mortífago. Para ellos no es incompatible. Grace viene a visitarme y a actualizarme como va su proyecto con el orfanato. Knut vino a despedirse antes de ir a su luna de miel con la sobrina de Amelia Bones. Es raro porque físicamente es igual que Sirius, pero he congeniado mejor con él que con Sirius, quizás es porque lo he conocido de adulto.

— Knut, a diferencia de su padre, sí que siente cariño por Slytherin. Quizás es porque vio como la relación entre su padre y su tío se distanció por terminar en Gryffindor y en Slytherin. Por eso, luchó para que su relación con su hermana y sus primos no se enfriara. — explicó Andromeda.

— Bueno, pues, me alegro. En parte, también me recuerda al tío Alphard.

— Sirius y el tío Alphard también se parecían mucho.

Andromeda se levantó y se dirigió a la chimenea.

Se notaba que era una chimenea sangre pura. Toda llena de ornamentaciones. En cambio, en las chimeneas muggles, y la que ella tenía en su casa, estaban todas llenas de fotografías familiares.

— Gracias por venir al entierro de Nymphadora. Y siento lo de Pamela. — le expresó.

— Gracias. La verdad es que nunca le deseé ningún daño a Nymphadora.

— Pero estabas del mismo lado de las personas que la mataron. — se giró Andromeda.

— Sí, estaba a favor de la muerte de los muggles e hijos de muggles. Y de los mestizos menos talentosos. Ahora, todavía creo que los de nuestra estirpe somos superiores. Pero nunca quise hacerle ningún daño a Nymphadora. Además, ¿qué crees que me hubieran hecho los mortífagos si yo les decía que parasen o que lo que hacían estaba mal? ¿Crees que se habrían puesto a parar o a reflexionar si yo tenía razón? No. Se habrían reído en mi cara, me habrían apartado y habrían seguido haciendo la tortura que estuvieran haciendo. O quizás, me habrían lanzado una cruciatus por traidora y hubieran seguido con lo que estaban haciendo. — explicó Narcissa.

Andromeda quiso replicar. Pero vio que lo que dijo su hermana tenía bastante sentido.

Volvió a sentarse.

— ¿Sabes que me saqué los estudios de sanación? — preguntó Narcissa con una sonrisa removiendo su té.

— ¿Cuándo? — quiso saber Andromeda.

— Ahora, en mi reclusión. Después de ayudar a curar a los heridos después de la Segunda Guerra Mágica, madame Pomfrey me animó a estudiar sanación. Dijo que mi talento no debería ser desperdiciado.

— ¿Has aprovechado ahora que Lucius está en Azkaban?

Narcissa miró a su hermana enfadada. No le gustaba lo que estaba insinuando.

— Lucius siempre supo que yo era buena en sanación y siempre me apoyó en todo. Nos casamos enamorados. Siempre me hacía llegar libros de sanación y de filosofía y política a escondidas de su padre y de los nuestros.

— Filósofos que predican la pureza de la sangre, imagino. — apuntilló Andromeda.

— Correcto. Pero todos eran libros que madre nos prohibía leer. A lo que voy es que Lucius me apoyó en todo lo que se refiere a mi formación como sanadora. Es de Abraxas de quién tendrías que preocuparte. Él siempre me culpaba por no quedarme embarazada. Seis abortos. Tuve seis abortos antes de tener a Draco. Con sus hemorragias y reposo en la cama. Lucius siempre estuvo cuidándome. A Abraxas le daba igual mi salud y mi vida siempre que le diera el heredero que quería. — explicó Narcissa con rabia. — Si no quise estudiarlo cuando Draco era pequeño fue porque yo no quise que otros magos de nuestra clase nos criticaran. Ahora que no seré escudriñada por otra familia sangre pura, he decidido estudiarlo, aunque no pueda ejercer por estar encerrada.

— Pues que sepas que yo también soy una mujer con título. — anunció Andromeda feliz. — Me licencié en historia en una universidad y soy profesora de instituto. Estudié en una academia de estudios superiores muggles y soy profesora de una escuela con alumnos de las mismas edades de Hogwarts. — aclaró Andromeda al ver la cara de desconcierto de Narcissa. — Ted también me apoyó mucho en eso.

— Me alegro. — sonrió Narcissa.

— Nunca me hablaste sobre tu amor por la medimagia. — comentó Andromeda.

— ¿El hospital de mis muñecas no decía nada cuando era pequeña? — preguntó Narcissa burlona. — No, estabas demasiado ocupada reuniéndote con Tonks y vigilando que no te descubriéramos y después fuiste desheredada. Con quién sí compartí mi pasión con la sanación fue Regulus.

— Siempre estuvisteis muy unidos. Recuerdo que Regulus siempre quería jugar a los sanadores con Sirius y Kreacher. — sonrió Andromeda.

— Los dos nos dedicábamos a curar a los mortífagos heridos. — explicó Narcissa. — Era la única manera de hacer sanación sin que estuviera mal visto. ¿Sabes qué fingió su muerte?

Andromeda asintió.

— No entiendo por qué no dio señales de vida…

— Quería protegernos. Eso me hizo saber después. Qué estúpido. ¡Y ahora lo han vuelto a matar! — se lamentó Narcissa.

— También hemos perdido a Sirius… — suspiró Andromeda triste.

— Sirius y yo nunca nos llevamos bien. — susurró Narcissa. — Nunca congeniamos, teníamos personalidades muy diferentes… además, siempre se metía con mi casa o con Lucius porque representaban todo lo que él odiaba. Y eso hizo que nos distanciáramos más. Regulus también lo pasó mal por su culpa cuando lo dejó de lado por Potter y después le abandonó

— Yo también cometí un error al no estar tan pendiente de Regulus como debería. — se lamentó Andromeda.

— Siempre tuve miedo de que Tonks te hiciera algo… — confesó Narcissa.

— Por lo que nos contaron nuestros padres de los hijos de muggles. Imagino.

Narcissa asintió.

— Yo pensé lo mismo de Lucius. Me alegro de estar equivocada. — sonrió Andromeda. Vio a su hermana nerviosa. — ¿Qué ocurre?

— He leído el artículo de El Profeta que dice que las víctimas de la Torre Selwyn fueron violadas antes de ser asesinadas. ¿Sabes que de pequeña siempre decía que quería tener una niña para ponerle vestidos? — Andromeda asintió. — Cambié de opinión hace mucho tiempo. Cuando Cordelia Goyle dio a luz a su hija, Olympia, todos los hombres sangre pura esperaban en el salón para celebrar el nacimiento de su heredero, tal y como dictan nuestras tradiciones. Las mujeres ayudamos en el parto. En un momento dado, Corban Yaxley entró en la sala de partos y se masturbó — susurró. — Todas nos sentimos asqueadas y humilladas, pero la que más, Cordelia, que estaba en sus labores de parto, como podrás imaginar. Suerte que conseguí que Lucius lo sacara de ahí. Daba igual que fuera una mujer respetada de su bando, para Yaxley éramos objetos de placer. Olympia fue la ahijada de Lucius. Pero fue asesinada en una noche que la Orden del Fénix entró en Goyle Manor para rescatar a uno de los suyos. Cordelia fue violada esa noche. Fue esa noche que supe que daba igual el bando en el que estuviera, las mujeres seríamos tratadas como objetos. Fue esa noche que decidí que no quería tener hijas. Cuando nació Pansy, mi ahijada, y me dijeron yo era su madrina, quise negarme… No podría soportar que algo malo le pasase.

— Eso no significa que… — quiso tranquilizarla.

— Mentira, Andy. He visto y oído como los mortífagos cometían atrocidades. He visto a un señor de mi bando masturbarse con una mujer parturienta de su mismo bando y he visto gente del bando de los buenos asesinar a la ahijada de mi marido y violar a su madre. Lo mismo que hacen los mortífagos. Si mi ahijada está en la cárcel, se aprovecharán de su virtud. Lo sé. No necesito pruebas para saberlo.

Andromeda quiso cambiar de tema. Ella no creía que los aurores o la Orden del Fénix hicieran tal cosa.

— Tampoco me fío del nuevo Ministerio. Si no, ¿Por qué habrían dejado a Pamela y a su familia en esa torre tantos años? ¿Por qué tardaron tanto en encontrarlas? ¿Por qué no investigaron? Solo dijeron que habían huido. Mentira. Pamela jamás habría abandonado a su hija. ¡Y ni se molestaron en investigar solo porque eran del bando perdedor! Que horribles momentos pasaron antes de ser violadas. Violadas y asesinadas y encerradas en esa torre tantos años.

— ¿Supiste que quién mató a Nymphadora fue Bellatrix? — interrumpió Andromeda.

Narcissa se quedó impactada por la pregunta.

— Lo supe después. El Señor Tenebroso no nos permitía a Lucius y a mí entrar en Hogwarts. Quería castigar a Lucius por su fracaso en la Batalla del Ministerio impidiéndonos que fuéramos a por Draco. Después del primer asalto, los del bando de los mortífagos nos reunimos en el bosque y Bellatrix presumió de ello. Si a mí me costó asimilarlo, no quiero ni pensar lo que sentiste tú. Estaba obsesionada con purificar el árbol genealógico de los Black. Cuando terminó la guerra, entré en Hogwarts y después de encontrar a Draco vi los cuerpos de Nymphadora y Bellatrix. Tras la salir de la cárcel, lo único que a Bellatrix le interesaba era "la causa" como ella lo llamaba. Si Draco o yo nos hubiéramos interpuesto, también nos habría matado. Estoy segura. Quizás es mejor que esté como está ahora.

— Yo a esa mujer ya no la considero mi hermana. — sentenció Andromeda.

….

Teddy iba caminando-corriendo por los pasadizos de la mansión viendo los diferentes cuadros y habitaciones.

La verdad es que era enorme, como la mansión de los tíos Deneb y Merope y la mansión del tío Theodore, el novio de la tía Grace. También le gustaba cómo esos señores tan estirados hablaban sobre que estaba mal correr por los pasillos.

De repente, vio una chimenea volverse verde y aparecer un chico rubio con una túnica y un baúl.

Teddy miró a su alrededor nervioso. El chico lo miraba fijamente con el ceño fruncido.

Su pelo cambió de color a un verde turquesa.

Entonces, el chico rubio alzó las cejas hasta la altura del flequillo.

— ¿Eres Edward Lupin, el hijo de Nymphadora Tonks?

— Sí, me llamo Teddy. ¿cómo lo sabes?

— Su madre y la mía son hermanas. — Sería más fácil decir que eran primos, pero nunca se conocieron como tal. Solo vio a Tonks en su sexto año en Hogwarts, vigilando el colegio y Hogsmeade, pero él estaba ocupado en su plan de tener que matar a Dumbledore.

— ¿Cómo te llamas? — preguntó el niño rubio.

— Malfoy. Draco Malfoy.

— Gracias por venir al entierro de mamá y papá, Draco.

Draco sonrió y bostezó. Acababa de llegar desde Estados Unidos y todavía tenía que acostumbrarse al cambio de horario.

— Perdona, acabo de llegar desde Nueva Orleans y estoy un poco cansado.

— No te preocupes. La señora Malfoy me lo dijo. ¿Por qué estudias pociones en Nueva Orleans?

— Porque mi padrino me recomendó en esa escuela y dijo que era bueno en pociones.

"Y porque quería alejarme del país tras la guerra". Pero eso no lo dijo.

— ¿Has venido solo?

— No, he venido con la abuela Andromeda. Queríamos decirle a la señora Malfoy que sentíamos mucho la muerte de su mejor amiga.

— ¿A qué te refieres? — preguntó Draco.

— ¿No has leído el periódico?

— No, llevo muchos meses fuera. Lenney.

— Sí, amo Draco.

— ¿Puedes traerme El Profeta de hoy?

— Sí, señor. — Lenney se desapareció y volvió a aparecer con un ejemplar de El Profeta.

Draco se agachó a la altura de Teddy y leyó el primer titular.

Se apretó el labio.

La madre y las tías de Pansy. ¿Lo sabrá ella ya? ¿Se lo habrán dicho los carceleros de Azkaban? ¿Estará bien?

¿Y madre? La tía Pamela llevaba siendo su mejor amiga desde que eran niñas. De hecho, la tía Pamela era su madrina.

Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordarla, pero se los enjugó. No quería mostrar sus emociones en público, aunque solo hubiera un niño pequeño delante.

— ¿Estás bien? — preguntó Teddy preocupado.

Draco asintió.

— ¿Quieres que te enseñe la mansión? — le invitó.

Teddy asintió y ambos se levantaron.

Andromeda miró la hora.

— Se está haciendo tarde. Deberíamos irnos. ¿Dónde está Teddy? — se levantó de su sillón.

— Lenney. — gritó Narcissa.

Apareció la elfina.

— ¿Dónde está Edward Lupin? — preguntó.

La elfina se desapareció y volvió poco después.

— En el desván con el amo Draco.

— ¿Draco ha llegado? Es verdad que llegaba hoy. Con la visita se me había olvidado. — pensó Narcissa en voz alta. — Vamos.

Ambas hermanas caminaron hacia el desván.

Cuando llegaron, vieron a Teddy sentados en el regazo de Draco mirando un álbum de fotografías.

— Y estos son tus bisabuelos Cygnus y Druella Black. — le enseñó Draco. — Y estas, son tu abuela y mi madre cuando eran pequeñas. — Draco fue cuidadoso en no elegir fotografías de Belatrix.

— Oh. — a Teddy le gustó ver fotos de su abuela de niña. En casa no había.

A Andromeda y a Narcissa les enterneció la escena. Pero Andromeda y Teddy tenían que irse.

Andromeda carraspeó. Draco se giró hacia ellas y se levantó, el protocolo seguía siendo muy tradicional en ese aspecto y él lo tenía muy interiorizado desde niño.

— Abuela, mira. Tú de niña. — Teddy señaló su imagen.

— Ya lo veo. Pero tenemos que irnos. — le sonrió Andromeda.

— Pero yo quiero seguir viendo fotos. — suspiró Teddy triste.

— Podemos venir otro día. O puedes venir con la tía Grace.

— ¡SÍ!


Ahora que se ha resuelto el caso, hay que ver las reacciones a los seres queridos al ver la noticia. Empezamos por Narcissa y Draco.

También estoy feliz de haber escrito sobre un reencuentro entre Andromeda y Narcissa y Draco conociendo a Teddy. Quizás pueda parecer que Andromeda le echa pocas cosas en cara a Narcissa, pero en los fics que leí que ocurre eso son todos después de la guerra, cuando es todo muy reciente. Aquí ya han pasado algunos años.

También he aprovechado de meter otros headcanons de Narcissa, Draco y los miembros de la familia Black. Si estáis más interesados en leer el gusto de Narcissa por la sanación podéis leer Conferencia sobre las señoras Malfoy, De la A a la Z: un camino por el Wizengamot si queréis leer sobre Knut Black, Una Black en un orfanato (drabble de mi fic Vivencias) para conocer más a Grace y Reginald Albertus Bloom: una nueva oportunidad de vivir.

¿Opiniones?

Hasta la próxima